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INTRODUCCIÓN
La precipitación es crucial en el ciclo hidrológico y en diversas actividades socioeconómicas, lo que
requiere su correcta medición. En nuestro medio, la variabilidad espacial y temporal de la precipitación,
junto con la baja densidad de estaciones meteorológicas, impulsa el uso de otras y novedosas maneras
de aprovechar los datos existentes en la actualidad, como información de sensores remotos, de radares
meteorológicos y de satélites (Blanco et al., 2023).
Ante la falta de registros suficientes de precipitación observada en superficie, se han desarrollado
tecnología de sensores satelitales para estimar la lluvia a escala global. Aunque existen modelos de
datos de precipitación basados en imágenes o productos satelitales, estos no detectan directamente el
fenómeno y su relación con la precipitación es indirecta, involucrando varias variables. Las
estimaciones satelitales suelen promediar áreas, lo que puede subestimar o sobrestimar eventos
extremos. Dada la gran variabilidad de la precipitación y la incertidumbre en los datos satelitales, es
necesario comparar estas estimaciones con mediciones pluviométricas de superficie para evaluar su
precisión a nivel local y regional (Garay, 2021).
Alrededor del mundo, los productos satelitales se han utilizado como una alternativa aceptable y
confiable para suplir la falta de datos de precipitación y dos de estos se refieren a la misión CHIRPS y
JAXA (Rodriguez-Sucre et al., 2022), sobretodo en lugares carente de datos cercanos o simplemente
no monitoreadas, sin embargo esto trae consigo un error que debe ser ajustado necesariamente.
En Bolivia, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología SENAMHI, la densidad de
estaciones pluviométricas es muy baja lo que dificulta obtener con precisión datos de precipitación, y
esto conlleva fácilmente a errores de sobreestimación o subestimación de oferta de agua principalmente.
Tan sólo en el departamento de Chuquisaca, existen menos de 50 estaciones meteorológicas en
funcionamiento distribuidas en una extensión territorial de aproximadamente 51524 Km2, a esto se
añade el problema de que la mayor cantidad de estudios de oferta de agua para distintos usos se los
realiza en microcuencas que van desde 1 hasta menores a 100 Km2.
El objetivo de esta investigación fue validar los productos satelitales mediante datos de precipitación
observados in situ mediante un pluviómetro automático portátil de bajo costo con el fin de evaluar el
desempeño de estas estimaciones satelitales en las temporalidades diaria y mensual y por otro lado la