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como lo muestran Rojas et al (2022), proporciona una visión general de las principales razones de la
migración humana, esto se debe a la mejora de la calidad de vida, la educación, las oportunidades, la
seguridad y la mejora de las condiciones de vida que resultan más facil la capacidad de encontrar
trabajo decente.
En este estudio se examina la relación entre el desempleo y la pobreza en Ecuador durante el período
comprendido entre 2015 y 2023, donde estos fenómenos economicos y sociales están estrechamente
vinculados, ya que el desempleo contribuye al incremento de la pobreza al limitar los ingresos, mientras
que la pobreza puede continuar perpetuando el ciclo del desempleo al dificultar el acceso a
oportunidades laborales.
En Ecuador, la medición de la pobreza se lleva a cabo mediante un índice multidimensional que abarca
factores cruciales como salud, educación y acceso a servicios básicos. Según el Instituto Nacional de
Estadísticas y Censo, actualmente, el índice de pobreza en el país se sitúa en un 27,0%, con un 10,8%
correspondiente a la pobreza extrema, dichos- datos reflejan un aumento notable en comparación con
el año 2022, cuando el índice de pobreza era del 25,2%, y la pobreza extrema alcanzaba el 8,2%.Sin
embargo, se observa un contraste en el índice de desempleo, que, a pesar de estar en un 3,4% en 2023,
ha experimentado un incremento situándose actualmente en un 3,9%, afectando de manera más intensa
a los sectores rurales del país (INEC, 2023). Este incremento puede atribuirse al desequilibrio político
que atraviesa el país, debido a problemas como la corrupción y la inseguridad. La inestabilidad política
puede tener efectos perjudiciales en la economía y la eficacia de los programas sociales, lo que
contribuye al deterioro de las condiciones socioeconómicas.
En comparación con otros países de América Latina, Ecuador afronta desafíos similares en materia de
pobreza. Venezuela presenta un índice de pobreza del 33,1%, seguido por Bolivia con un 39%,
Colombia con un 42,5%, y Argentina con un 42%. Guatemala, con un preocupante 59,3%, y Haití, con
un 58,5%, enfrentan las tasas más elevadas, cuyas cifras sugieren que la pobreza en estos países se
relaciona con la carencia de recursos naturales, desafíos políticos, insuficiente inversión en
infraestructura y una notable vulnerabilidad social.
Por otro lado, Chile y Uruguay se destacan con tasas de pobreza más bajas, registrando un 10,8% y
11,6%, a su vez estos países con menor índice de pobreza contempla una tasa de desempleo más baja