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Así mismo los autores anteriores indican que los laboratorios son una excelente herramienta pedagógica
y, en muchos aspectos, un ámbito esencial para la enseñanza de las ciencias, sobre todo en el nivel
introductorio. Manipular materiales y organismos en el laboratorio brinda a los estudiantes la
posibilidad de aprender a partir de sus propias experiencias, estimula la curiosidad y el placer por la
investigación y el descubrimiento, así como la posibilidad de explorar, manipular, sugerir hipótesis,
cometer errores, reconocerlos y aprender de ellos.
Para Lorandi y otros (2011) c.p. Infante (2014), un laboratorio virtual puede facilitar la realización de
prácticas o experiencias a un mayor número de estudiantes, aunque no coincidan en el mismo espacio
físico. Permite además simular muchos fenómenos físicos, químicos y biológicos o modelar sistemas,
conceptos abstractos y situaciones hipotéticas, controlando la escala de tiempo, la frecuencia, etcétera,
ocultando, si así se requiere, el modelo matemático y mostrando sólo el fenómeno simulado e inclusive,
de forma interactiva, llevando el laboratorio al hogar de nuestros estudiantes.
La UNESCO (2016), desde Chile informa que hace más de 30 años, en los países desarrollados y en los
más adelantados de los países de América Latina, se comenzó a invertir en los primeros laboratorios de
computación en las escuelas, lo que facilitó 15 años después, el nacimiento de los portales educativos.
A partir de los esfuerzos pioneros de Argentina (educ.ar), Chile (Educarchile) y Colombia (Colombia
Aprende), y así, se formó la Red Latinoamericana de Portales Educativos, que ayudó a formar los
portales en otros 20 países, los que compartieron conocimientos, tecnologías y contenidos.
En Colombia, La universidad nacional (2010), presenta un proyecto denominado red de laboratorios
virtuales y tele-operadores de Colombia. Que apunta a la creación de una RED que integra los
laboratorios virtuales y tele-operados del país, mediante una plataforma web llamada Red Nacional
Académica de tecnología Avanzada (RENATA), donde los estudiantes pueden desarrollar las
actividades prácticas en forma remota para el fomento de las destrezas y habilidades en el manejo de
materiales y equipos relacionados con las temáticas de sus campos de formación, y a la vez, permitir el
desarrollo de nuevas investigaciones científicas que requirieran del uso de laboratorios especializados.
En lo referente al nivel de conocimiento, González (2016), considera que el nivel de conocimiento que
posee el estudiante constituye la base principal para el logro de su aprendizaje, modulando con los
objetivos que estos se tracen, los cuales dependen a su vez del contexto, de la tarea a ejecutar y de la