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INTRODUCCIÓN
Las úlceras por presión se consideran una de las lesiones cutáneas más prevalentes sobre todo en
personas de edad avanzada y dependientes. Las escaras, úlcera por decúbito o ulcera por presión, son
lesiones de la piel, que puede llegar a celular subcutáneo o musculo provocada por presión, fricción,
rozamiento prolongado, por lo general sobre una prominencia ósea. En el manejo de la ulcera por
presión se debe considerar: Valoración de los riesgos según escala elegida, valoración de la presencia
de la lesión y la estatificación, clasificación inicial según estadios, descripción de la ulcera por presión,
el alivio de presión sobre las superficies ósea, cambios posturales, medidas antiescaras, evitar la
humedad o el exceso de calor, buen soporte nutricional. (1) A pesar de los avances en prevención y
tratamiento, las UPP en la región sacrocoxígea persisten tanto en entornos hospitalarios como
domiciliarios, representando un costo económico, social y sanitario significativo. Del total de UPP, el
60.7% corresponde a estadios I-II, resaltando la importancia de la prevención (2). Se estima que un
95% de las UPP podrían evitarse, subrayando la necesidad de que los enfermeros centren sus esfuerzos
en la prevención mediante la reducción de la presión, el cuidado de la piel, la nutrición adecuada y la
intervención en la curación cuando sea necesario. El más reciente estudio llevado a cabo por el Grupo
Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNAUPP)
evidenció que, dentro de las lesiones relacionadas con la dependencia (LRCD) que afectan la piel, las
úlceras por presión eran las más comunes, con una prevalencia del 7%. Dentro de este conjunto de
LRCD, el 7,8% correspondía a individuos mayores de 65 años. Los resultados de esta investigación
revelaron que una úlcera por presión puede desarrollarse en un lapso de 6 días. Después del alta
hospitalaria, el 74% de los pacientes desarrollaron úlceras por presión, siendo la región sacra la más
afectada, con una incidencia del 27% (3). El proceso de cicatrización está influenciado por diversos
factores no modificables, como la edad, el esquema de medicamentos, las concentraciones de
hormonas sexuales, la presencia de infecciones y diabetes, entre otros. Otros factores de riesgo
modificables han cobrado relevancia, entre los que destacan el estrés psicológico, tabaquismo, alcohol
y el consumo subóptimo de nutrientes. La proliferación celular y síntesis proteica durante el proceso de
cicatrización hace que el cuerpo aumente sus necesidades nutricionales, siendo la desnutrición una
causa y también una consecuencia de la presencia de UPP (4). La prevalencia de las UPP es mayor