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INTRODUCCIÓN
La preeclampsia es un trastorno hipertensivo que afecta a mujeres durante el embarazo y después del
parto, se considera como una enfermedad vascular sistémica progresiva e irreversible que afecta del 3
al 10% de todas las mujeres gestantes a nivel mundial (1). De manera general, el diagnóstico se puede
realizar a partir de las 20 semanas de gestación cuando se detecta una presión arterial persistente
elevada, que es igual o superior a 140/90 mmHg, o igual o superior a 160/90 mmHg en mujeres con
hipertensión crónica (2).
Dentro de esta patología, los principales factores de riesgo incluyen: embarazos múltiples, la falta de
experiencia en partos previos (nuliparidad), edad gestacional, trastornos nutricionales, antecedentes de
diabetes mellitus, hipertensión arterial o enfermedad renal previa y factores genéticos (3).
La fisiopatología de la preeclampsia se basa en la existencia de una anomalía en la colocación de la
placenta y una falla en la reestructuración de las arterias espirales, lo que lleva a la liberación de
sustancias tóxicas en la circulación, causando disfunción del endotelio, constricción de los vasos
sanguíneos y un estado de mayor propensión a la formación de coágulos, dando como resultado
hipertensión arterial, lesión en los glomérulos con presencia de proteínas en la orina, disminución de
plaquetas, hemólisis, falta de riego sanguíneo en el hígado, falta de riego sanguíneo en el sistema
nervioso central (4). Estas alteraciones llevan a que las pacientes presenten: convulsiones, accidente
cerebro-vascular, síndrome de HELLP, desprendimiento placentario, edema agudo de pulmón,
insuficiencia renal aguda, compromiso fetal e incluso la muerte fetal intrauterina o muerte materna (5).
Por otra parte, las complicaciones neonatales pueden llegar a afectar al neonato produciendo prematurez
extrema, bajo peso al nacer, disconfort o depresión respiratoria lo cual está asociado a la falta de
madurez pulmonar y con ello la necesidad de soporte ventilatorio que puede conducir a requerimiento
de unidad de cuidados intensivos neonatales, anorexia perinatal, APGAR menor de 7, a más de su
potencial riesgo de muerte (6).
Dentro de este marco, el enfoque del cuidado de enfermería para la atención de pacientes embarazadas
con preeclampsia es de vital importancia para prevenir complicaciones tanto para la madre como para
el feto (7).