MANEJO MULTIDISCIPLINARIO DE HERNIA
ABDOMINAL COMPLEJA

MULTIDISCIPLINARY MANAGEMENT OF COMPLEX
ABDOMINAL HERNIA

Michelle Vanegas Moreta

Universidad Técnica de Ambato

Juan Cadena Baquero MD. FACS

Universidad Técnica de Ambato
pág. 12539
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i1.16830
Manejo multidisciplinario de hernia abdominal compleja

Michelle Vanegas Moreta
1
m
ichu.vanegas24@gmail.com
https://orcid.org/0009
-0009-2001-2846
Universidad Técnica de Ambato

Ecuador

Juan Cadena Baquero MD. FACS

juancarloscadena.md@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-3256-9483

Universidad Técnica de Ambato

Ecuador

RESUMEN

La hernia abdominal compleja definida por criterios específicos como pérdida de dominio superior al
20%, defecto mayor a 10 cm, presencia de tejidos contaminados o infectados, o múltiples reparaciones
previas fallidas. Su prevalencia alcanza el 1.7% en la población general, aumentando al 4% en personas
mayores de 45 años, lo que subraya su importancia clínica. El objetivo de esta investigación fue analizar
la evidencia científica disponible sobre el manejo multidisciplinario de la hernia abdominal compleja,
incluyendo las estrategias de prehabilitación y cuidados perioperatorios. La metodología se basó en una
revisión bibliográfica sistemática utilizando bases de datos biomédicas como PubMed, Scopus, Google
Scholar, Elsevier y SciELO, con términos de búsqueda específicos relacionados con el manejo
multidisciplinario de hernias abdominales complejas. Los resultados evidenciaron que la prehabilitación
con suplementación nutricional alcanza una adherencia del 97%, reduciendo significativamente la
estancia hospitalaria. La combinación de toxina botulínica con insuflación progresiva preoperatoria
demostró tasas de éxito del 96.7% en el cierre fascial, con una recurrencia de solo 6.2% en seguimientos
a mediano plazo. Se concluye que el abordaje multidisciplinario, que integra prehabilitación nutricional,
fisioterapia respiratoria y técnicas específicas como la toxina botulínica y la PPP, optimiza
significativamente los resultados quirúrgicos y reduce las complicaciones postoperatorias.

Palabras Clave: hernia abdominal, pared abdominal, complicaciones posoperatorias, procedimientos de
cirugía plástica

1
Autor principal
Correspondencia:
michu.vanegas24@gmail.com
pág. 12540
Multidisciplinary management of complex abdominal hernia

ABSTRACT

Complex abdominal hernia is defined by specific criteria such as domain loss greater than 20%, defect
greater than 10 cm, presence of contaminated or infected tissues, or multiple previous failed repairs.
Its
prevalence reaches 1.7% in the general population, increasing to 4% in people over 45 years of age,
which underlines its clinical importance. The aim of this research was to analyze the scientific evidence
available on the multidisciplinary management of complex abdominal hernia, including prehabilitation
strategies and perioperative care. The methodology was based on a systematic bibliographic review
using biomedical databases such as PubMed, Scopus, Google Scholar, Elsevier and SciELO, with
specific search terms related to the multidisciplinary management of complex abdominal hernias. The
results showed that prehabilitation with nutritional supplementation reaches a 97% adherence,
significantly reducing hospital stay. The combination of botulinum toxin with preoperative progressive
insufflation demonstrated success rates of 96.7% in fascial closure, with a recurrence of only 6.2% in
medium-term follow-ups. It is concluded that the multidisciplinary approach, which integrates
nutritional prehabilitation, respiratory physiotherapy and specific techniques such as botulinum toxin
and PPP, significantly optimizes surgical results and reduces postoperative complications.

Keywords:
hernia abdominal, abdominal wall, postoperative complications, plastic surgery procedures
Artículo recibido 05 febrero 2025

Aceptado para publicación: 28 febrero 2025
pág. 12541
INTRODUCCIÓN

La prehabilitación preoperatoria es una estrategia de múltiples intervenciones implementada antes de
una cirugía mayor, con el objetivo de optimizar la capacidad funcional del paciente y minimizar las
complicaciones postoperatorias. Este proceso tiene tres componentes principales: Mejorar la nutrición
mediante suplementos específicos y asesoramiento dietético; Mejora tu respiración a través de ejercicios
específicos y entrenamiento de los músculos respiratorios, y fisioterapia mediante ejercicios aeróbicos
y ejercicio supervisado (Skořepa et al., 2024; Wobith et al., 2024).

La hernia abdominal se define como la protrusión de contenido intraabdominal a través de un defecto o
área de debilidad en la pared abdominal, manteniendo su cobertura peritoneal (saco herniario). A
diferencia de la gastrosquisis, donde existe una salida de órganos abdominales sin saco peritoneal (Chica
Alvarracin et al., 2022). La eventración, por su parte, se define específicamente como un defecto
adquirido de la pared abdominal que ocurre en el sitio de una cicatriz quirúrgica previa, donde existe
una disrupción de todos los planos anatómicos de la pared, permitiendo la protrusión del contenido
abdominal (Hebbale et al., 2022).

La pared abdominal contiene elementos anatómicos específicos en una hernia, incluyendo el saco
herniario formado por peritoneo parietal que comprende cuello, cuerpo y fondo, el cual protruye a través
de un orificio o anillo aponeurótico (Chica Alvarracin et al., 2022). Las hernias pueden presentar
complicaciones como incarceración (cuando el contenido herniario no puede reducirse mediante
manipulación) y estrangulación (compromiso vascular del contenido herniario), siendo estas
complicaciones más frecuentes en hernias incisionales y umbilicales (Mathes et al., 2021). Las hernias
ventrales comprenden los defectos de la pared abdominal anterior, clasificándose en umbilicales,
epigástricas, de Spiegel e incisionales, estas últimas desarrollándose en el sitio de una incisión quirúrgica
previa con una incidencia del 20% post cirugías abdominales (Ezeme et al., 2024).

La hernia compleja se define por la presencia de uno o más de los siguientes criterios: pérdida de
dominio superior al 20%, defecto mayor a 10 cm, presencia de tejidos contaminados o infectados,
múltiples reparaciones previas fallidas, o compromiso significativo de la pared abdominal que impide
un cierre primario. Estas hernias tienen una prevalencia del 1.7% en la población general, aumentando
al 4% en personas mayores de 45 años (Chica Alvarracin et al., 2022; Larco Coloma et al., 2022). Por
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su parte, la hernia con pérdida de domicilio se define como aquella condición en la que existe una
migración permanente de vísceras abdominales hacia el saco herniario mayor al 20% del contenido total
de la cavidad abdominal, provocando una reducción del volumen de la cavidad peritoneal y una
adaptación crónica que imposibilita el retorno del contenido herniario a su posición anatómica normal
sin técnicas especiales de preparación (Guevara-Espejo et al., 2022).

El diagnóstico y la evaluación de defectos complejos de la pared abdominal requieren un enfoque
sistemático respaldado por estudios de imagen. Según una revisión sistemática de Piga et al. (Piga et al.,
2020), la ecografía demuestra la mayor sensibilidad y especificidad para diagnosticar hernias inguinales
cuando el examen físico no es concluyente. Sin embargo, enfatizan que la precisión de la ecografía
depende en gran medida de la experiencia del operador y solo debe usarse cuando la experiencia local
en la realización de exámenes de hernias sea adecuada.

El manejo quirúrgico de la reconstrucción compleja de la pared abdominal (AWR) debe seguir
principios basados en la evidencia para obtener resultados óptimos. Khansa y Janis (Khansa & Janis,
2019) identificaron cuatro principios clave: selección adecuada del paciente con optimización de los
factores de riesgo modificables, selección de la técnica quirúrgica apropiada, manejo meticuloso de la
piel y el tejido subcutáneo y cuidados posoperatorios cuidadosos. Su revisión demostró que la
optimización preoperatoria de factores como dejar de fumar (mínimo 4 semanas antes de la cirugía),
control de la glucosa (HbA1c ≤7,5%) y estado nutricional (albúmina ≥3,25 g/dl) reduce
significativamente las complicaciones.

En cuanto a la técnica quirúrgica, la revisión sistemática y el metanálisis de Karhof et al. (Karhof et al.,
2019) Encontraron que el 70% de las recurrencias de hernia ocurrieron en pacientes que no usaban una
malla protésica en el momento de la reparación, aunque esto no alcanzó una significación estadística en
los análisis agrupados. Concluyeron que, si bien el momento de la reparación (aguda versus tardía) no
afectó significativamente los resultados, los factores del paciente deberían determinar el momento de la
cirugía. El mismo estudio enfatizó que se debe considerar la contaminación al elegir el tipo de malla,
aunque ningún tipo de malla demostró una superioridad clara en los campos contaminados.

El manejo de la envoltura de tejido blando es crucial para obtener resultados exitosos. Según Khansa y
Janis (Khansa & Janis, 2019), la preservación de los vasos perforantes y la minimización del
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socavamiento innecesario son principios esenciales. Su revisión mostró que el socavamiento de la piel
mayor de 2 cm duplica con creces el riesgo de ocurrencias en el sitio quirúrgico. También demostraron
que la obliteración precisa del espacio muerto a través de suturas de tensión progresiva y un manejo
cuidadoso del drenaje reduce la formación de seroma y las complicaciones de la herida.

Es así como, un enfoque multidisciplinario para el cuidado posoperatorio es esencial para obtener
resultados óptimos. La evidencia de múltiples estudios sintetizados por Khansa y Janis (Khansa & Janis,
2019) respalda la movilización temprana, la higiene pulmonar agresiva y el manejo multimodal del
dolor. Su revisión encontró que la implementación de protocolos posoperatorios estandarizados, que
incluyen la deambulación temprana y la espirometría incentivada a partir de la unidad de recuperación,
reduce significativamente las complicaciones como la tromboembolia venosa y la atelectasia.

Es por todo ello que el objetivo de esta investigación es analizar la evidencia científica disponible sobre
el manejo multidisciplinario de la hernia abdominal compleja, incluyendo las estrategias de
prehabilitación, técnicas quirúrgicas y cuidados perioperatorios, para establecer un protocolo integral de
tratamiento.

OBJETIVOS

Objetivo General

Analizar la evidencia científica disponible sobre el manejo multidisciplinario de la hernia abdominal
compleja, incluyendo las estrategias de prehabilitación, técnicas quirúrgicas y cuidados perioperatorios,
para establecer un protocolo integral de tratamiento.

Objetivos Específicos

-
Identificar las diferentes modalidades de prehabilitación y su efectividad en la optimización
preoperatoria de pacientes con hernia abdominal compleja.

-
Evaluar la eficacia de las técnicas complementarias como la toxina botulínica y la insuflación
progresiva preoperatoria en el manejo de hernias abdominales complejas.

-
Determinar el impacto del abordaje multidisciplinario en los resultados postoperatorios y la tasa
de complicaciones en la reparación de hernias abdominales complejas.
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MATERIAL Y MÉTODOS

Esta investigación se desarrolló mediante una revisión bibliográfica sobre el manejo multidisciplinario
de la hernia abdominal compleja. Se utilizaron las siguientes bases de datos biomédicas: PubMed,
Scopus, Google Schoolar, Elsevier y SciELO. La estrategia de búsqueda incluyó términos relacionados
con "hernia abdominal compleja", "manejo multidisciplinario", "pérdida de domicilio", "tratamiento
quirúrgico" y "complicaciones", tanto en español como en inglés.

Para la selección de los artículos, se consideraron publicaciones que abordaran específicamente el
manejo multidisciplinario de hernias abdominales complejas, incluyendo artículos originales, revisiones
bibliográficas y reportes de casos clínicos relevantes. Se dio prioridad a publicaciones de los últimos
años para asegurar la actualidad de la información, aunque se incluyeron algunos artículos seminales de
años anteriores cuando su relevancia lo justificó.

Se excluyeron aquellas publicaciones que no estuvieran relacionadas directamente con el tema de
estudio, artículos sin acceso al texto completo o aquellos cuyo rigor metodológico no cumpliera con los
estándares académicos requeridos.

La información recopilada se organizó en secciones temáticas que incluyen: definición y clasificación
de hernias complejas, aspectos anatómicos y fisiopatológicos, abordaje diagnóstico, manejo
preoperatorio, técnicas quirúrgicas actuales y manejo postoperatorio, con énfasis en el enfoque
multidisciplinario del tratamiento.

DESARROLLO

Definiciones

Definición de Hernia Abdominal: La hernia abdominal se define como la protrusión de contenido
intraabdominal a través de un defecto o área de debilidad en la pared abdominal, manteniendo su
cobertura peritoneal (saco herniario). El contenido que protruye puede incluir intestino, epiplón u otras
vísceras como la vejiga. Las hernias de la pared abdominal presentan una prevalencia del 1.7% para
todas las edades, aumentando al 4% en personas mayores de 45 años (Chica Alvarracin et al., 2022;
Larco Coloma et al., 2022).

Definición de Eventración y Evisceración: La eventración se define específicamente como un defecto
adquirido de la pared abdominal que ocurre en el sitio de una cicatriz quirúrgica previa o un traumatismo.
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En este caso, existe una disrupción de todos los planos anatómicos de la pared, permitiendo la protrusión
del contenido abdominal (Hebbale et al., 2022). Por su parte, la evisceración se caracteriza por la salida
de vísceras abdominales a través de una dehiscencia total de la pared abdominal, incluyendo el
peritoneo, lo que resulta en la exposición directa del contenido abdominal al exterior, representando una
complicación quirúrgica grave que requiere atención urgente (Vizcaíno César et al., 2019).

Definición de Hernia Compleja: La hernia compleja se define por la presencia de uno o más de los
siguientes criterios: pérdida de dominio superior al 20%, defecto mayor a 10 cm, presencia de tejidos
contaminados o infectados, múltiples reparaciones previas fallidas, o compromiso significativo de la
pared abdominal que impide un cierre primario. Estas hernias tienen una prevalencia del 1.7% en la
población general, aumentando al 4% en personas mayores de 45 años (Chica Alvarracin et al., 2022;
Larco Coloma et al., 2022).

Definición de Hernia con Pérdida de Domicilio: La hernia con pérdida de domicilio se define como
aquella condición en la que existe una migración permanente de vísceras abdominales hacia el saco
herniario mayor al 20% del contenido total de la cavidad abdominal. Esta condición provoca una
reducción del volumen de la cavidad peritoneal y una adaptación crónica que imposibilita el retorno del
contenido herniario a su posición anatómica normal sin técnicas especiales de preparación (Guevara-
Espejo et al., 2022).

Desarrollo Embriológico de la Pared Abdominal: La pared abdominal se forma en la sexta semana de
gestación del mesodermo. Los miomatomas, ubicados lateral a la columna vertebral primitiva, invaden
la pared abdominal formando una lámina. Posteriormente, migran lateral y ventralmente,
diferenciándose para formar los músculos rectos izquierdos y derechos. En la séptima semana, esta
lámina del mesodermo se divide en tres capas, estableciendo los planos anteriores del músculo serrato.
Durante la duodécima semana, se lateralizan a la línea media y se produce el cierre del cuerpo. Al
momento del nacimiento, ocurre un cambio circulatorio donde el conducto onfalomesentérico se fibrosa,
eliminando la comunicación con el abdomen y permitiendo la cicatrización del anillo umbilical (Larco
Coloma et al., 2022).

Elementos Anatómicos de la Hernia: La pared abdominal contiene elementos anatómicos específicos
en una hernia, que incluyen el saco herniario formado por peritoneo parietal que comprende cuello,
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cuerpo y fondo, el cual protruye a través de un orificio o anillo aponeurótico. Las hernias pueden
presentar complicaciones como incarceración (cuando el contenido herniario no puede reducirse
mediante manipulación) y estrangulación (compromiso vascular del contenido herniario), siendo estas
complicaciones más frecuentes en hernias incisionales y umbilicales. Las hernias incisionales, que se
desarrollan en el sitio de una incisión quirúrgica previa, tienen una incidencia del 20% post cirugías
abdominales (Chica Alvarracin et al., 2022; Ezeme et al., 2024; Mathes et al., 2021).

Clasificación

Clasificación de Hernias Abdominales Complejas: Los sistemas de clasificación estandarizados
constituyen una herramienta fundamental para la evaluación y planificación terapéutica de las hernias
abdominales complejas. El sistema de Chevrel, ampliamente validado en la literatura científica,
establece parámetros específicos que permiten una categorización sistemática basada en criterios
anatómicos y funcionales (Chevrel & Rath, 2000).

Este sistema incorpora tres variables principales: localización anatómica (medial: M1-M4; lateral: L1-
L4), ancho del defecto (W1-W4) y número de recurrencias (R0-R3+). La codificación resultante, que
clasifica detalladamente según la región anatómica, el tamaño del defecto y el historial de recurrencias,
facilita la estandarización en la comunicación científica y optimiza la toma de decisiones quirúrgicas
(Chevrel & Rath, 2000).

Tabla 1. Sistema de Clasificación de Hernias Abdominales Complejas

Parámetro
Clasificación Descripción
Localización (L)
Medial (M1-M4)
M1
Supraumbilical (Xifoides - 3 cm superior al ombligo)
M2
Yuxtaumbilical (3 cm superior - 3 cm inferior al ombligo)
M3
Infraumbilical (3 cm inferior al ombligo - pubis
M4
Xifo-púbica
Lateral (L1-L4)

L1
Subcostal
L2
Transversa
L3
Ilíaca
L4
Lumbar
Ancho (W)
W1 < 5 cm
W2
5-10 cm
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W3
10-15 cm
W4
> 15 cm
Recurrencia (R)
R0 Hernia incisional primaria
R1
Primera recurrencia
R2
Segunda recurrencia
R3+
Tercera o más recurrencias
Fuente: Chevrel y Rath (Chevrel & Rath, 2000).

Adicionalmente, el Ventral Hernia Working Group (VHWG) propuso un sistema de clasificación, que
evalúa el riesgo de complicaciones en el sitio quirúrgico (SSO) en pacientes con hernias ventrales. Este
sistema categoriza a los pacientes en cuatro grados, basados en la presencia de factores como infección,
seroma, isquemia, dehiscencia y fístula enterocutánea, que aumentan el riesgo de recurrencia de la hernia
(Larco Coloma et al., 2022).

Tabla 2. Sistema de Estratificación VHWG para Hernias Complejas

Grado
Riesgo Descripción
Grado
1

Bajo Riesgo
Pacientes saludables, sin antecedentes de infección de herida.
Grado
2

Comorbilidades
Pacientes con enfermedades como obesidad, diabetes, EPOC,
etc.

Grado
3

Potencialmente
contaminados

Historia de infección, presencia de estoma, o violación del
tracto gastrointestinal.

Grado
4

Infectados
Pacientes con infección activa, como una malla infectada o
dehiscencia séptica.

Fuente: Larco Coloma et al. (Larco Coloma et al., 2022).

Hernias Abdominales Complejas: Consideraciones Especiales: Las hernias abdominales se consideran
complejas cuando presentan características específicas que aumentan significativamente su complejidad
quirúrgica.

Hernias de línea media. Las hernias de línea media se categorizan como complejas cuando presentan
características específicas que aumentan significativamente su complejidad quirúrgica. Estas incluyen
defectos que superan los 10 cm en la línea media, pérdida de dominio significativa superior al 20% del
contenido abdominal, presencia de múltiples defectos preexistentes, compromiso extenso de la pared
abdominal, presencia de contaminación o infección, y tejidos comprometidos que dificultan la
realización de un cierre primario. La evaluación mediante estudios de imagen resulta de suma
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importancia, especialmente en pacientes obesos o aquellos con hernias de gran tamaño. La tomografía
computarizada con reconstrucción tridimensional permite una planificación quirúrgica exhaustiva al
ofrecer información detallada sobre el volumen herniario y las relaciones anatómicas (Deerenberg et al.,
2022).

Hernias incisionales. Las hernias incisionales complejas constituyen un desafío particular cuando se
presentan ciertas condiciones críticas. Estas incluyen situaciones donde el defecto se extiende más allá
de 3 cm desde la cicatriz quirúrgica original, la presencia de múltiples defectos, el compromiso vascular
del tejido circundante, la retracción significativa de los bordes musculares y la pérdida de tejido fascial.
La evaluación preoperatoria requiere una caracterización detallada que contemple aspectos
fundamentales como la extensión y localización precisa del defecto, la calidad y viabilidad de los tejidos
circundantes, el estado vascular de la zona afectada, la presencia de adherencias intraabdominales y los
factores de riesgo sistémicos del paciente (López-Cano et al., 2018).

Factores de Complejidad Adicionales. La complejidad de estas hernias se ve incrementada por
diversos factores adicionales. La atrofia significativa de la aponeurosis representa un desafío particular,
ya que compromete la integridad estructural de la pared abdominal, dificulta la fijación de los materiales
protésicos y puede requerir técnicas de separación de componentes más extensas. Los defectos múltiples
o recurrentes generan complejidades específicas, incluyendo un mayor riesgo de complicaciones
postoperatorias, la necesidad de técnicas reconstructivas más elaboradas, la posible exigencia de
materiales protésicos especializados y una mayor tasa de recurrencia si no se gestionan adecuadamente.

El compromiso extenso de la pared abdominal demanda consideraciones especiales que incluyen una
evaluación detallada de la vascularización tisular, la planificación de técnicas reconstructivas avanzadas,
la posible necesidad de procedimientos por etapas y la consideración de terapias adyuvantes, como el
uso de toxina botulínica o neumoperitoneo progresivo. Estas situaciones requieren un enfoque
multidisciplinario, que puede incluir la participación de cirujanos generales, cirujanos plásticos,
especialistas en el manejo de heridas, así como otros profesionales, según las necesidades específicas
de cada caso (Pogson-Morowitz et al., 2024).
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Tratamiento

El manejo terapéutico de las hernias abdominales complejas requiere un enfoque integral que considera
la prehabilitación del paciente, siendo fundamental la elección entre herniorrafía y hernioplastia según
las características específicas de cada caso.

Prehabilitación Preoperatoria

Optimización Nutricional. La optimización nutricional preoperatoria constituye un elemento de gran
relevancia en la preparación del paciente que será sometido a una reparación de hernia compleja. Un
programa nutricional estructurado debe incluir una evaluación inicial, una intervención personalizada y
un seguimiento continuo, con el fin de maximizar los resultados (Wobith et al., 2024). Una intervención
nutricional adecuada mejora de manera significativa los resultados postoperatorios, al tiempo que reduce
tanto la duración de la estancia hospitalaria como las complicaciones asociadas a la cirugía (Skořepa
et al., 2024).

Los componentes fundamentales del programa nutricional son evaluación nutricional estandarizada
inicial, la implementación de suplementación oral (ONS), la monitorización periódica del estado
nutricional, los ajustes personalizados según la respuesta y la tolerancia y la educación continua al
paciente y a su familia (Skořepa et al., 2024).

La implementación sistemática de ONS representa una estrategia efectiva en la optimización
preoperatoria. La adherencia a estos programas puede alcanzar hasta un 97% cuando se implementan
con apoyo multidisciplinario adecuado. Esta intervención ha demostrado reducir la estancia hospitalaria
en aproximadamente 1.07 días (IC 95%: -1.60 a -0.53 días, p < 0.0001) (Alsuwaylihi et al., 2024).

En cuanto a los factores determinantes en la adherencia son: la tolerancia gastrointestinal individual, la
palatabilidad y variedad de suplementos, el apoyo del equipo multidisciplinario, la frecuencia del
seguimiento clínico y la flexibilidad en la adaptación del programa (Alsuwaylihi et al., 2024).

El monitoreo nutricional regular durante todo el proceso preoperatorio permite realizar ajustes oportunos
en la intervención, optimizando así los resultados. El período recomendado de intervención nutricional
es de 4-6 semanas previas a la cirugía, especialmente en pacientes identificados como frágiles (Wobith
et al., 2024).
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Y para los elementos de monitorización periódica son: la evolución del peso corporal, la ingesta dietética
total, la adherencia a la suplementación, la funcionalidad física general y los marcadores nutricionales
específicos.

Fisioterapia Respiratoria Pre/post-operatoria. El programa de ejercicio preoperatorio incluye
entrenamiento específico de los músculos respiratorios mediante un dispositivo de carga umbral
inspiratorio (IMT) durante 15 minutos diarios, con una carga inicial del 20% de la presión inspiratoria
máxima, aumentando semanalmente un 10% si la puntuación de agotamiento (Borg) era <13 (Berkvens
et al., 2021).

La población que se somete a reconstrucciones complejas de la pared abdominal tiende a presentar
múltiples comorbilidades que complican la recuperación. Específicamente: la función diafragmática; el
uso de músculos respiratorios accesorios y la fuerza de la tos se ven afectados negativamente tras la
cirugía (Berkvens et al., 2021).

Las complicaciones respiratorias (neumonía o insuficiencia respiratoria) después de la reconstrucción
de la pared abdominal son comunes, llegando hasta un 20%. Estas complicaciones están asociadas con
mayor morbilidad y mortalidad quirúrgica, estancia hospitalaria prolongada, costos adicionales
significativos y disminución indirecta en la calidad de vida (Assouline et al., 2021; Fafaj et al., 2024).

La prehabilitación respiratoria es especialmente importante en pacientes con enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC), requiriendo una evaluación preoperatoria por un neumólogo para
determinar la severidad de la enfermedad (pruebas de función pulmonar), optimización adecuada si está
indicada y rehabilitar el pulmón de forma específica en programas supervisados de 6-8 semanas (Fafaj
et al., 2024).

Dentro de los aspectos fundamentales del manejo respiratorio preoperatorio, la literatura destaca que las
complicaciones respiratorias son una preocupación significativa, especialmente cuando se utiliza una
liberación miofascial, ya que el músculo oblicuo externo y el músculo transverso abdominal son
músculos respiratorios accesorios, los pacientes pueden tener dificultad con la tos y la espiración forzada
y la función diafragmática se ve comprometida (Fafaj et al., 2024).

En cuanto al programa de rehabilitación respiratoria, el protocolo de ejercicio preoperatorio debe incluir
un entrenamiento muscular respiratorio basado en el uso de dispositivo de carga umbral inspiratorio por
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15 minutos diarios, carga inicial del 20% de presión inspiratoria máxima, incrementos semanales del
10% según tolerancia y monitorización mediante escala de Borg (<13). En cuanto a los ejercicios
respiratorios específicos como: ciclos activos de respiración, técnicas de tos eficaz, ejercicios de bufido
y respiración diafragmática (Berkvens et al., 2021; Timmer et al., 2022).

Por otra parte, la prehabilitación pulmonar preoperatoria, especialmente en pacientes con EPOC, debe
incluir programa supervisado de 6-8 semanas, educación para la salud, entrenamiento progresivo de
ejercicio, cese de tabaquismo obligatorio, evaluación y optimización por neumología. En cuanto a la
evaluación cardiopulmonar completa mediante prueba de ejercicio cardiopulmonar (CPET) puede medir
el umbral anaeróbico ventilatorio, identificar causas específicas de disfunción, guiar la prehabilitación
y evaluar la eficiencia del programa (Timmer et al., 2022).

Terapia Física. La fisioterapia preoperatoria como tratamiento para pacientes con complicaciones de la
reparación de hernia se centra en tres áreas:

El entrenamiento cardiovascular se proporcionó a través de un programa de gestión de ejercicios de tres
meses, con 2-3 sesiones por semana de 30 a 40 minutos cada vez. La capacidad aeróbica se puede
mejorar mediante ejercicio que mantenga la frecuencia cardíaca entre el 60-80% del VO2máx,
comenzando con caminar y luego avanzando gradualmente hacia actividades más intensas dependiendo
de la resistencia personal. Estos estudios controlados y progresivos redujeron el riesgo de eventos
tromboembólicos al mejorar el retorno venoso y la circulación periférica (Berkvens et al., 2021; Oliveira
et al., 2023).

El entrenamiento de fuerza central implica fortalecer la pared abdominal y grandes grupos musculares
a través de ejercicios de resistencia. La mejora del rendimiento físico se consigue mediante un programa
que comienza con ejercicios isométricos sencillos y aumenta gradualmente la intensidad hasta el 80%
1RM. Realiza 4 series y 8 repeticiones, utilizando una banda abdominal para proteger tu pared
abdominal durante el ejercicio. El control respiratorio durante la cirugía es importante para prevenir
aumentos en la presión intraabdominal. Combinados, estos ejercicios pueden fortalecer los músculos,
mejorar la biomecánica gástrica y preparar los músculos para la cirugía, lo que ayuda a acelerar la
recuperación y reducir el riesgo de complicaciones (Oliveira et al., 2023; Perez et al., 2021).
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El programa de ejercicios respiratorios se centra en fortalecer los músculos respiratorios para lograr una
función óptima antes de la cirugía. Esto se consigue utilizando el dispositivo de asistencia durante 15
minutos al día, comenzando con el 20% de la presión máxima del paciente. El aumento semanal del
10% se basó en la tolerancia, medida mediante la escala de Borg. El entrenamiento se ve facilitado por
técnicas de fortalecimiento de la respiración que incluyen ejercicios de diafragma, expansión abdominal
y ejercicios de respiración. El fortalecimiento sistemático de los músculos respiratorios puede mejorar
la ventilación pulmonar, reducir el riesgo de atelectasia posoperatoria y mejorar el manejo del dolor al
mejorar el control respiratorio (Oliveira et al., 2023; Perez et al., 2021).

Toxina Botulínica (Técnica de Zielinski).
La técnica de Zielinski para la aplicación preoperatoria de
toxina botulínica A (BTA) representa una alternativa menos invasiva para facilitar el cierre fascial en
hernias complejas. Las características principales del protocolo de Zielinski son: dosis total: 300 UI de
Botox, sitios de inyección: 6 puntos totales (3 por lado; subcostal derecho/izquierdo, línea axilar anterior
derecha/izquierda y cuadrantes inferiores derecho/izquierdo), tiempo de aplicación: 2-4 semanas antes
de la cirugía y guía imagenológica: no especificada como requisito (Marturano et al., 2023; Whitehead-
Clarke & Windsor, 2021).

Los beneficios documentados de esta técnica incluyen: la facilidad del cierre fascial primario sin
necesidad de separación de componentes en casos seleccionados, reduce la tensión en la línea media
durante el cierre, puede disminuir el dolor postoperatorio y el uso de opioides, presenta baja tasa de
complicaciones y es mínimamente invasiva comparada con otras técnicas. Además, la técnica Zielinski
reportó una tasa de éxito del 83% para el cierre fascial utilizando esta técnica, que aumentó al 89%
cuando el Botox se aplicó dentro de las primeras 24 horas posteriores a una laparostomía (Marturano
et al., 2023; Whitehead-Clarke & Windsor, 2021).

A diferencia del protocolo original que utiliza 500 UI en 5 sitios por lado, la técnica de Zielinski emplea
una dosis menor y ha demostrado efectividad comparable. En cuanto a las ventajas del protocolo son:
dosis fija de 300 UI, puntos anatómicos bien definidos, técnica simple de aplicación, no requiere equipo
especializado, perfil de seguridad favorable. Y en la técnica puede ser particularmente útil en hernias
con defectos entre 10-15 cm, casos donde se busca evitar separación de componentes, situaciones de
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pérdida de dominio moderada y pacientes con factores de riesgo para complicaciones de herida
(Marturano et al., 2023; Niebuhr et al., 2024).

Protocolo ERAS (Enhanced Recovery After Surgery).
El protocolo ERAS representa una estrategia
integral de manejo perioperatorio que combina diversas intervenciones basadas en evidencia para
optimizar la recuperación del paciente. Desarrollado inicialmente por Henrik Kehlet en los años 90, este
protocolo ha evolucionado para convertirse en un estándar de cuidado en múltiples especialidades
quirúrgicas (Rivera-Orna & Chávez-Ruiz, 2022).

En cuanto a los componentes del protocolo, la implementación del ERAS se divide en tres fases
principales: Fase Preoperatoria que incluye: asesoramiento y educación detallada del paciente,
optimización de condiciones médicas preexistentes, evitar ayunos prolongados (permitir líquidos claros
hasta 2 horas antes), manejo nutricional específico, no preparación mecánica intestinal rutinaria y
profilaxis antitrombótica. Fase Intraoperatoria que incluye: anestesia regional cuando sea posible,
manejo restrictivo de fluidos, prevención de hipotermia, profilaxis antibiótica adecuada y técnicas
quirúrgicas mínimamente invasivas cuando sea factible. Y Fase Postoperatoria que incluye:
movilización temprana, alimentación oral precoz, analgesia multimodal, retiro temprano de catéteres y
sondas, control glicémico estricto y criterios de alta estandarizados (Rivera-Orna & Chávez-Ruiz, 2022).

Catéter Intraperitoneal. Temporización y Preparación:

La colocación del catéter peritoneal puede llevarse a cabo utilizando la técnica de Moncrief-Popovich
(embedding), la cual permite una implantación programada que resulta comparable a los accesos
vasculares para hemodiálisis. No obstante, esta técnica presenta contraindicaciones específicas que
deben ser tenidas en cuenta como: no debe llevarse a cabo en casos donde exista un riesgo de
acumulación de sangre en la cavidad peritoneal, no se recomienda su utilización cuando la intervención
requiere adhesiolisis, se encuentra contraindicada en situaciones que exigen omentopexia y no debe
emplearse en circunstancias que requieren corrección de hernias para optimizar la colocación del catéter
(Bayraktar, 2023; Vicente et al., 2021).

En lo que respecta al manejo hospitalario y ambulatorio, de forma ambulatoria: se evita la carga de las
admisiones hospitalarias, la modalidad permite realizar una intervención más costo-efectiva,
proporciona mayor comodidad al paciente. En cuanto a la hospitalización domiciliaria se realiza cuando:
pág. 12554
se trata de pacientes con una mayor complejidad, cuando se requiere la inducción inmediata de diálisis
peritoneal automatizada intermitente y las condiciones técnicas lo demandan.

Por su parte en el manejo quirúrgico incluye el uso de laparoscopía avanzada que posibilita la
túnelización de la vaina del recto, la omentopexia selectiva, la adhesiolisis, la corrección de hernias
ocultas, la resección de estructuras intraperitoneales que podrían interferir. Esta técnica quirúrgica es
esencial para prevenir complicaciones, especialmente en pacientes que presentan factores de riesgo
como edad avanzada, obesidad o diabetes (Bayraktar, 2023; Vicente et al., 2021).

Insuflación Progresiva Preoperatoria de Aire Ambiente. La Insuflación Progresiva Preoperatoria de
Aire Ambiente (PPP) representa una técnica establecida para el manejo de hernias complejas con pérdida
de dominio. Esta técnica fue descrita inicialmente por Goñi Moreno en 1947 y ha evolucionado
significativamente en las últimas (Elstner et al., 2021).

A lo que refiere a sus aspectos técnicos principales del procedimiento son: el catéter de PPP es insertado
por un radiólogo intervencionista bajo guía ultrasonográfica o tomográfica, utilizando un abordaje
anterolateral en un área alejada de cicatrices previas, se utiliza inicialmente una aguja espinal 22G para
acceder a la cavidad peritoneal e insuflar 300ml de aire ambiente, posteriormente se coloca un catéter
tipo pigtail 8Fr en el bolsillo de aire más grande identificado por tomografía, el volumen de insuflación
diaria oscila entre 800-1000ml, ajustándose según la tolerancia del paciente y la duración promedio del
procedimiento es de 5-15 días preoperatorios (Elstner et al., 2021).

Las indicaciones principales son para: hernias con pérdida de dominio >15-20%, defectos fasciales
grandes donde se anticipa un cierre primario difícil, casos donde la reducción súbita podría causar
síndrome compartimental, situaciones que requieren adhesiolisis preoperatoria- Dando como resultados:
tasa de cierre fascial primario: 84-96% cuando se combina con toxina botulínica, complicaciones
relacionadas al PPP: 25-60% (principalmente enfisema subcutáneo, neumotórax, neumomediastino), la
mayoría de las complicaciones son hallazgos incidentales que se resuelven con la deflación y reducción
promedio del índice hernia/cavidad abdominal: 7.6-16.3% (Elstner et al., 2021).

La técnica de PPP ha demostrado ser particularmente efectiva cuando se combina con toxina botulínica
preoperatoria en cuanto a: la toxina se administra primero (2-4 semanas antes), el PPP se inicia
posteriormente por 5-15 días, esta combinación permite acortar el tiempo de insuflación necesario,
pág. 12555
mejora las tasas de cierre primario fascial y reduce la necesidad de técnicas de separación de
componentes más invasivas. En lo que refiere a los resultados esperados, el uso combinado de toxina
botulínica y PPP tiene una tasa de cierre fascial del 96.7%, una recurrencia del 6.2% a 38.5 meses de
seguimiento y reducción media del índice VIH/VAC de 16.3% (Cubero et al., 2021; Giuffrida et al.,
2024a).

RESULTADOS

Según la investigación, la prehabilitación en intervenciones de hernias abdominales complejas
demuestra resultados significativos en múltiples aspectos. En el ámbito nutricional, la implementación
de programas estructurados con suplementación oral (ONS) logra una adherencia del 97% cuando se
realiza con apoyo multidisciplinario, reduciendo la estancia hospitalaria en 1.07 días (IC 95%: -1.60 a -
0.53 días, p < 0.0001). La intervención nutricional durante 4-6 semanas previas a la cirugía optimiza los
resultados, especialmente en pacientes frágiles.

En cuanto a la fisioterapia respiratoria, el entrenamiento específico de músculos respiratorios mediante
dispositivo de carga umbral inspiratorio (IMT) durante 15 minutos diarios, iniciando con 20% de la
presión inspiratoria máxima y aumentos semanales del 10%, ha demostrado reducir las complicaciones
respiratorias postoperatorias, que normalmente afectan hasta el 20% de los casos. La rehabilitación
pulmonar preoperatoria en programas supervisados de 6-8 semanas resulta particularmente beneficiosa
en pacientes con EPOC.

La terapia física preoperatoria, que incluye entrenamiento cardiovascular (2-3 sesiones semanales de
30-40 minutos) y entrenamiento de resistencia muscular (80% de 1RM en 6-8 grupos musculares
principales), ha demostrado mejorar significativamente la capacidad aeróbica y reducir eventos
tromboembólicos. El programa estructurado de 3 meses optimiza la recuperación postoperatoria y
disminuye la estancia hospitalaria.

La técnica de Zielinski para la aplicación de toxina botulínica A (300 UI) reporta una tasa de éxito del
83% para el cierre fascial, que aumenta al 89% cuando se aplica en las primeras 24 horas post-
laparostomía. Cuando se combina con la técnica de insuflación progresiva preoperatoria (PPP), se
alcanza una tasa de cierre fascial del 96.7%, con una recurrencia del 6.2% a 38.5 meses de seguimiento
pág. 12556
y una reducción media del índice VIH/VAC de 16.3%. Esta combinación reduce además la necesidad
de técnicas de separación de componentes más invasivas.

1.
DISCUSIÓN
La prehabilitación nutricional, Wobith et al. (2024) destacan la importancia de un programa estructurado
que incluya una evaluación inicial, intervenciones personalizadas y un seguimiento continuo,
evidenciando una mejora significativa en los resultados postoperatorios. Por el contrario, Skořepa et al.
(2024) sostienen que, aunque la intervención nutricional puede reducir la duración de la estancia
hospitalaria y las complicaciones quirúrgicas, su eficacia está intrínsecamente relacionada con la
duración del programa, siendo óptimo un período de 4 a 6 semanas antes de la cirugía. Esta opinión es
respaldada por Alsuwaylihi et al. (2024), quienes reportan una adherencia del 97% en programas que
cuentan con un adecuado apoyo multidisciplinario.

La fisioterapia respiratoria, Berkvens et al. (2021) proponen un programa específico de entrenamiento
de los músculos respiratorios utilizando un dispositivo IMT, el cual ha mostrado resultados favorables
en la prevención de complicaciones postoperatorias. Sin embargo, Assouline et al. (2021) advierten que
las complicaciones respiratorias pueden llegar a afectar hasta un 20% de los casos tras la reconstrucción
de la pared abdominal, lo que podría impactar significativamente en la morbilidad y mortalidad
quirúrgica. Además, Fafaj et al. (2024) sugieren que la prehabilitación respiratoria es especialmente
crucial en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), lo que requiere una
evaluación preoperatoria exhaustiva realizada por un especialista en neumología.

La terapia física, Timmer et al. (2022) subrayan la importancia de adoptar un enfoque basado en la
identificación de factores de riesgo para la prehabilitación previa a la reconstrucción de la pared
abdominal. Esta perspectiva es complementada por Oliveira et al. (2023), quienes proponen un
programa estructurado de ejercicio cardiovascular de tres meses, el cual ha demostrado generar mejoras
significativas en la capacidad aeróbica y una reducción de las complicaciones postoperatorias. Por su
parte, Perez et al. (2021) añaden que la combinación del entrenamiento en resistencia y cardiovascular
optimiza la recuperación postoperatoria.

La aplicación de toxina botulínica mediante la técnica de Zielinski, tal como indican Whitehead-Clarke
& Windsor (2021), representa una alternativa menos invasiva con resultados prometedores. Marturano
pág. 12557
et al. (2023) reportan una tasa de éxito del 83% en el cierre fascial, que aumenta al 89% cuando se aplica
en etapas tempranas post-laparostomía. Niebuhr et al. (2024) corroboran estos hallazgos y sugieren que
una dosis reducida de 300 UI mantiene la efectividad del procedimiento.

El manejo del catéter intraperitoneal, Vicente et al. (2021) describen la técnica de Moncrief-Popovich
como una opción viable para la implantación programada. Sin embargo, Bayraktar (2023) resalta
importantes contraindicaciones y limitaciones que deben ser cuidadosamente consideradas en la
selección de pacientes, especialmente en aquellos que requieren adhesiolisis u omentopexia.

La insuflación progresiva preoperatoria (PPP), según Elstner et al. (2021), ha experimentado una
evolución significativa desde su descripción inicial por Goñi Moreno en 1947. Giuffrida et al. (2024)
reportan resultados favorables cuando se combina la PPP con toxina botulínica, alcanzando tasas de
cierre fascial del 96. 7%. Esta observación es respaldada por Cubero et al. (2021), quienes documentan
una recurrencia del 6. 2% durante un seguimiento de 38. 5 meses.

La integración de múltiples modalidades de prehabilitación presenta resultados sinérgicos. Según
Wobith et al. (2024) y Berkvens et al. (2021), la combinación de optimización nutricional y fisioterapia
respiratoria mejora de manera significativa los resultados postoperatorios. Esta afirmación es
corroborada por Oliveira et al. (2023), quienes destacan la relevancia de adoptar un enfoque
multidisciplinario en la preparación preoperatoria.

La evidencia actual sugiere que la prehabilitación multimodal es superior a las intervenciones aisladas.
Skořepa et al. (2024) y Timmer et al. (2022) demuestran que los programas que integran nutrición,
fisioterapia respiratoria y ejercicio físico alcanzan mejores resultados en términos de recuperación
postoperatoria y reducción de complicaciones. Esta conclusión es fortalecida por los hallazgos de
Whitehead-Clarke & Windsor (2021) y Elstner et al. (2021), quienes documentan beneficios adicionales
al combinar técnicas específicas, como el uso de la toxina botulínica y la terapia con PPP.

CONCLUSIONES

La prehabilitación multimodal en el manejo de hernias abdominales complejas se establece como una
estrategia fundamental para optimizar los resultados quirúrgicos. La implementación de programas
estructurados de nutrición, acompañados de suplementación oral, logra una adherencia del 97% cuando
se efectúa con apoyo multidisciplinario, lo que conlleva a una reducción significativa de la estancia
pág. 12558
hospitalaria. Asimismo, la fisioterapia respiratoria, a través del entrenamiento específico de los
músculos respiratorios utilizando dispositivos de entrenamiento inspiratorio (IMT), ha demostrado ser
eficaz en la disminución de complicaciones postoperatorias, particularmente en pacientes con
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La combinación de estas intervenciones, junto con
un programa de ejercicio físico supervisado, establece una base sólida para la recuperación
postoperatoria y la prevención de complicaciones.

La técnica de Zielinski para la aplicación de toxina botulínica tipo A representa una innovación
significativa en el manejo preoperatorio de hernias complejas, logrando una tasa de éxito del 83% en el
cierre fascial, que se incrementa al 89% cuando se aplica durante las primeras 24 horas post-
laparostomía. La integración de esta técnica con el procedimiento de insuflación progresiva
preoperatoria (PPP) ha demostrado resultados sinérgicos excepcionales, alcanzando tasas de cierre
fascial del 96. 7% y una recurrencia de apenas 6. 2% durante seguimientos a mediano plazo. Este
enfoque combinado no solo mejora los resultados quirúrgicos inmediatos, sino que además reduce la
necesidad de técnicas de separación de componentes más invasivas, disminuyendo de esta manera la
morbilidad asociada al procedimiento.

El abordaje multidisciplinario en el manejo de hernias abdominales complejas ha demostrado ser
superior a las intervenciones aisladas, evidenciando mejores resultados en términos de recuperación
postoperatoria y reducción de complicaciones. La integración de especialistas en nutrición, fisioterapia
respiratoria, medicina física y rehabilitación, junto con el equipo quirúrgico, permite una evaluación
integral y una optimización preoperatoria más eficaz del paciente. Este enfoque coordinado facilita la
identificación temprana de factores de riesgo modificables y la implementación de estrategias
específicas para su manejo, resultando en una mejor preparación del paciente para la cirugía.

La evidencia actual respalda la implementación de protocolos estandarizados de prehabilitación que
incluyan la optimización nutricional, la fisioterapia respiratoria y el ejercicio físico como pilares
fundamentales del manejo preoperatorio. La duración óptima de estos programas, establecida entre 4 y
6 semanas, permite lograr mejoras significativas en el estado funcional del paciente antes de la cirugía.
La incorporación de técnicas específicas, como la utilización de toxina botulínica y el PPP, cuando están
pág. 12559
indicadas, complementa el arsenal terapéutico disponible para el manejo de casos complejos,
permitiendo un abordaje más personalizado y efectivo para cada situación particular.

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