DESNUTRICIÓN Y MALNUTRICIÓN EN
LOS ESTUDIANTES Y SU REPERCUSIÓN EN
EL RENDIMIENTO ACADÉMICO
MALNUTRITION AND UNDERNUTRITION IN STUDENTS AND
THEIR IMPACT ON ACADEMIC PERFORMANCE
Diana Lizbeth Verduga Verduga
Investigador Independiente, Ecuador
Nina Celeste Rosales Roldan
Investigador Independiente, Ecuador
Romario Oswaldo Jiménez Morejón
Investigador Independiente, Ecuador
Fátima Adelaida Mora Nuñez
Investigador Independiente, Ecuador
Ingrid Johanna Cortez Espinoza
Investigador Independiente, Ecuador
Ana María Alvarado Macías
Investigador Independiente, Ecuador
Gabriela Lissette Moreno Silva
Investigador Independiente, Ecuador
Marjorie Carmen Obando Rosero
Investigador Independiente, Ecuador
Susana Liliana Gonzaga Vergara
Investigador Independiente, Ecuador
María Dolores Macías García
Investigador Independiente, Ecuador

pág. 3767
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i2.17177
Desnutrición y Malnutrición en los Estudiantes y su Repercusión en el
Rendimiento Académico
Diana Lizbeth Verduga Verduga1
dianalizbethverduga@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-6694-750X
Investigador Independiente
Ecuador
Nina Celeste Rosales Roldan
ninaceleste2020@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-2482-9570
Investigador Independiente
Bolivia
Romario Oswaldo Jiménez Morejón
romariojimenezmorejon@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0004-4022-7637
Investigador Independiente
Ecuador
Fátima Adelaida Mora Nuñez
fatiadele2929@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-1068-0078
Investigador Independiente
Ecuador
Ingrid Johanna Cortez Espinoza
ingrid_1990cortez@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0000-6338-6025
Investigador Independiente
Ecuador
Ana María Alvarado Macías
anita-alvarado1984@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0005-5085-8624
Investigador Independiente
Ecuador
Gabriela Lissette Moreno Silva
gabrielamoreno2d@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-3752-3630
Investigador Independiente
Ecuador
Marjorie Carmen Obando Rosero
mayifer1607@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-3223-9779
Investigador Independiente
Ecuador
Susana Liliana Gonzaga Vergara
velalilis_2009gv@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0006-4478-8102
Investigador Independiente
Ecuador
María Dolores Macías García
loliforever2011@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0002-5158-9997
Investigador Independiente
Ecuador
1 Autor principal
Correspondencia: dianalizbethverduga@gmail.com

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RESUMEN
Existe una relación directa entre el estado nutricional de los y las estudiantes y su rendimiento
académico; aquellos con una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y proteínas, mostraron
mejores niveles de concentración, memoria y desempeño escolar. En contraste, los estudiantes con
hábitos alimenticios deficientes, caracterizados por el consumo frecuente de comida chatarra y bebidas
azucaradas, presentaron mayores dificultades de aprendizaje, fatiga, menor rendimiento y problemas
de salud relacionados con la alimentación, como gastritis, anemia y sobrepeso; una alimentación
inadecuada influye en su capacidad de concentración, memoria y desempeño escolar. Además, se
identificó que la mala alimentación se vuelve más crítica en niveles superiores de educación, donde el
consumo de comida rápida y la falta de hábitos saludables aumentan. Esta tendencia resalta la
importancia de fortalecer los programas de alimentación escolar y promover la educación nutricional.
La investigación sigue un enfoque cuantitativo, a través de datos estadísticos, se utilizó un diseño no
experimental, el estudio es de tipo correlacional-descriptivo dado que busca identificar la relación entre
el estado nutricional de los estudiantes y su desempeño escolar. La recolección de datos se realizó
mediante encuestas aplicada a una muestra representativa de alumnos, seleccionada con base en
criterios establecidos para garantizar información. El objetivo general de la investigación es “evaluar el
impacto de la desnutrición y la malnutrición en el rendimiento académico de los estudiantes, analizando
sus efectos en la concentración, el aprendizaje y el desempeño escolar”. Se identificó que los estudiantes
con hábitos alimenticios saludables tienen mejores calificaciones y mayor participación en clase,
mientras que aquellos con deficiencias nutricionales presentan dificultades cognitivas y problemas de
salud. En este contexto, es fundamental proponer estrategias que ayuden a mejorar la nutrición de los
estudiantes.
Palabras clave: desnutrición, rendimiento académico, hábitos alimenticios
Artículo recibido 03 febrero 2025
Aceptado para publicación: 15 marzo 2025

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Malnutrition and Undernutrition in Students and their Impact on Academic
Performance
ABSTRAC
There is a direct relationship between students' nutritional status and their academic performance. Those
with a balanced diet rich in fruits, vegetables, and proteins showed better levels of concentration,
memory, and academic performance. In contrast, students with poor eating habits, characterized by
frequent consumption of junk food and sugary drinks, presented greater learning difficulties, fatigue,
lower performance, and diet-related health problems, such as gastritis, anemia, and obesity. An
inadequate diet affects their concentration, memory, and academic performance.Furthermore, it was
identified that poor nutrition becomes more critical at higher levels of education, where fast food
consumption and lack of healthy habits increase. This trend highlights the importance of strengthening
school feeding programs and promoting nutrition education. The research follows a quantitative
approach, using statistical data. A non-experimental design was used. The study is correlational-
descriptive, seeking to identify the relationship between students' nutritional status and their academic
performance. Data collection was conducted through surveys administered to a representative sample
of students, selected based on established criteria to ensure information availability.The overall
objective of the research is to "evaluate the impact of malnutrition and undernutrition on students'
academic performance, analyzing their effects on concentration, learning, and academic performance."
It was found that students with healthy eating habits have better grades and greater class participation,
while those with nutritional deficiencies experience cognitive difficulties and health problems. In this
context, it is essential to propose strategies that help improve students' nutrition.
Keywords: malnutrition, academic performance, eating habits

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INTRODUCCION
La desnutrición y malnutrición representan un desafío global con impactos significativos en el
desarrollo físico, cognitivo y académico de los estudiantes. Una alimentación inadecuada puede afectar
el proceso de aprendizaje, la concentración y el rendimiento escolar, limitando el potencial de los
estudiantes para alcanzar niveles óptimos de desempeño educativo.
En muchas instituciones educativas, se observa que una parte de la población estudiantil enfrenta
problemas de desnutrición o malnutrición, ya sea por el consumo excesivo de alimentos con bajo valor
nutricional o la deficiencia de nutrientes esenciales, lo que afecta directamente en las calificaciones y
en la participación activa en el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Esta investigación está basada en el análisis del impacto que genera la desnutrición y malnutrición en
el rendimiento académico, pero para poder realizarlo primero se necesita comprender la definición de
los dos términos: según el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, la desnutrición es producida
por la falta de calorías o nutrientes como las vitaminas y los minerales, lo cual afecta a la supervivencia
y el desarrollo infantil, esta es motivada por la falta de agua, atención sanitaria, la falta de nivel
educativo de sus padres y sobre todo la pobreza. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2018) “la falta de acceso a la comida suele ir acompañada de
otras carencias, como la falta de atención sanitaria o la falta de agua potable. Todo ello deriva resultado
de una situación extrema de pobreza y desigualdad”. (s/p)
La mala calidad del agua provoca en los estudiantes diarrea y más enfermedades que causan la pérdida
de peso, nutrientes y calorías debilitando el sistema inmunitario. Palma y Ponce (2024) afirman que “la
desnutrición crónica infantil con sus siglas DCI, constituye una problemática multicausal que retrasa el
crecimiento de los menores en relación con su edad, e impacta negativamente en su desarrollo corporal
e intelectual”. (p. 3)
La malnutrición en cambio es el exceso, falta o desequilibrio nutricional, lo que provoca problemas en
la salud como: obesidad, sobrepeso, diabetes y más. Por consiguiente, la malnutrición encierra a la
desnutrición (UNICEF, 2024).
Según la CEPAL (2018), la malnutrición incluye la desnutrición aguda global y crónica, además. El
sobrepeso y la obesidad, dentro de una región están limitados por tres dimensiones:

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▪ La seguridad alimentaria, en donde toda la población tenga acceso físico, económico y social a
alimentos nutritivos y seguros.
▪ La transición demográfica, epidemiológica y nutricional involucrados en el estilo de vida y las
diferentes actividades son las que modifican las necesidades nutricionales de la población.
▪ El ciclo de vida implica los problemas nutricionales presentes desde el nacer.
Asimismo, la Organización de Estados Americanos (OEA, s/f) menciona que la desnutrición en la
primera infancia (0 a 8 años) puede tener efectos graves y permanentes en el desarrollo intelectual,
cognitivo y reproductivo; cuando ocurre en la edad temprana interviene en la atrofia (falta de desarrollo
de cualquier parte del cuerpo), anemia o xeroftalmia (enfermedad de los ojos), crecimiento retardado
del cerebro, bajo coeficiente intelectual, atención disminuida, bajo peso y limitaciones fisiológicas.
Estos efectos se ven manifestados aun en niños que no presentan casos de desnutrición severa, por lo
general quienes viven un efecto mayor son los niños que viven en pobreza.
Según Rico, Cervantes, Robledo, Cervantes, Cervantes, Ramírez, González, Fuentes, Cervantes,
Cervantes y Pérez (2022), los nutrientes relacionados con problemas cognitivos y de conducta son: el
yodo, hierro, vitaminas y minerales, vitamina D, complejo B, ácidos grasos como el Omega 3,
prebióticos y probióticos están relacionados con la salud mental y el desarrollo cognitivo directamente.
La Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL, 2018) sostiene que la malnutrición
aqueja el desarrollo social y económico de los países, afectando la capacidad para lograr por lo menos
ocho de los objetivos de Desarrollo Sostenible, manifestándose en tres indicadores antropométricos
como son: el bajo peso para la edad, la desnutrición global, la baja talla para la edad o la desnutrición
crónica.
Guatemala, Guyana y Haití el 10% de los niños y niñas presentan un grado alto de malnutrición, siendo
que en el 67% de los países, los niños y niñas sufren de desnutrición crónica. En el año 2016 en Ecuador,
específicamente en la provincia de Chimborazo se encontró que el 52,6% de los infantes sufrían de una
baja talla para la edad que tenían (CEPAL, 2018).
Un niño bien alimentado tiene habilidad para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializar
y adaptarse a nuevos ambientes y personas.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019) afirma que después de celebrar un estudio sobre la
desnutrición en Bangladesh se llegó a la conclusión de que “una dieta rica en bananos, garbanzos y
maní mejora la flora intestinal de los niños desnutridos, y esto les da un renovado impulso a su
crecimiento” (s/p), lo cual ayuda al crecimiento de los huesos, cerebro y el cuerpo en general; dentro
de este estudio se manifestó que 150 millones de niños a nivel mundial sufren de desnutrición, siendo
esta la mayor causa de muerte infantil.
En lo que respecta a la adolescencia, al ser esta una etapa de cambios físicos, psicológicos y
emocionales, es conveniente una alimentación adecuada; sin embargo, este grupo de la población
estudiantil presenta muchos problemas de malnutrición al consumir comida chatarra, al preferir no
comer por miedo a engordar (Anorexia o bulimia).
Lozano, Borrallo y Guerra (2023) expresan que en la adolescencia aparecen varias psicopatologías
enlazadas a la alteración en la alimentación como: restricciones de alimentos, episodios de atracones y
excesiva preocupación por su imagen corporal y /o peso. La anorexia consiste en la percepción de tener
un peso elevado, por ende, hace lo posible por bajar; esta patología se manifiesta mayormente en
adolescentes entre los 14 y 18 años; mientras que la bulimia consiste en comer en exceso para ganar
peso al verse aparentemente delgada (o), esta se presenta sobre todo entre los 18 y 25 años, sin dejar a
un lado a los jóvenes adolescentes.
Estos trastornos son considerados la tercera causa de enfermedad crónica en adolescentes, por
consiguiente, es conveniente su identificación de forma inmediata para evitar la morbilidad o la
desnutrición, considerando que este es un problema de salud pública, al ser la imagen corporal un punto
excesivamente importante en la perspectiva de los adolescentes, tomando en cuenta la moda y el
pensamiento de sus pares, aumentando o disminuyendo su autoestima según sea el caso y enfermedades
cardiovasculares o síndrome metabólico.
Según la CEPAL (2018), las consecuencias de la malnutrición en los adolescentes son las siguientes:
disminución de la capacidad de aprendizaje, menos concentración, por consiguiente, fracaso en el
rendimiento escolar; el sobrepeso y la obesidad son considerados la epidemia del siglo XXI y el quinto
factor de mortalidad en el mundo.

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Mientras unos adolescentes luchan con el sobrepeso y la obesidad por la ingesta de grasas sobre
saturadas, otros viven una etapa de desnutrición a causa de la falta de alimentos ricos en nutrientes por
la pobreza en la que desarrollan sus vidas juntamente con sus familias o por causa de la anorexia que
les hace creer que tienen sobrepeso cuando en realidad sus cuerpos están excesivamente delgados.
Cabe manifestar que el gobierno ha implementado varios programas de alimentación estudiantil para
contrarrestar la desnutrición y malnutrición infantil, basado en el objetivo 1 que dice “mejorar las
condiciones de vida de la población de forma integral, promoviendo el acceso equitativo a salud,
vivienda y bienestar social”. (p.81), política 1,7: “implementar programas de prevención y promoción
que aborden los determinantes de la salud alrededor de los diferentes problemas de malnutrición en toda
la población, con énfasis en desnutrición crónica infantil”. (p. 83)
Tomando en cuenta la estrategia b: “generar intervenciones articuladas y coordinadas con las
instituciones del Estado que aseguren la entrega de bienes y servicios para reducir la desnutrición
crónica infantil, con enfoque territorial y de derechos”. (p. 84)
Según el programa de alimentación escolar, mencionado en MINEDUC (2023) este fue creado en año
1987 con el nombre de Programa de Colación Escolar, diseñado por el Programa de Alimentación
Mundial (PAM) que consistía en brindar a los estudiantes pan con colada durante la jornada académica.
En la actualidad este continua con la finalidad de:
“contribuir a un buen rendimiento físico y mental durante la jornada de estudios, lo cual
permite estar atento en clase, no mostrar cansancio y tener un mejor desempeño, evitando
así lapsos de ayuno de más de cuatro horas. Esta ración puede contribuir a mejorar la
nutrición de estudiantes de 5 a 18 años” (s/p).
Cuando este programa inició alimentó a 600 000 estudiantes entre niños, niñas y adolescentes, en el
2022 llegó a 2 877 114 beneficiarios. Este programa está normado como un complemento nutricional
aportando el 15% de la ingesta calórica diaria que los estudiantes necesitan diariamente, tiene la
intensión de que los y las discentes no pasen más de cuatro horas sin ingerir algún tipo de alimento
(MINEDUC, 2023).
Existieron varios cambios en la trayectoria del programa de alimentación escolar según el MINEDUC
que benefician a 2,9 millones de estudiantes a nivel nacional, pero aun siguen planteándose varios

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estudios técnicos que propondrán nuevos tipos de alimentos basados en la necesidad nutricional de cada
región del país (MINEDUC, 2023). El inicio y los cambios que surgieron dentro de este programa son
los siguientes:
Tabla 1. Evolución del programa de alimentación escolar
1987-1993 Pan y bebida nutritiva
1994-1998 Pan, colada y galleta
1999-2004 Colada 2 sabores) y galleta tradicional
2005 Colada fortificada (4 sabores) y galleta tradicional de dos tipos
2006 Colada fortificada (4 sabores con mayor porcentaje de leche) y galletas
tradicionales de dos tipos
2007 Colada fortificada, waffer, galletas tradicionales (4 sabores), galletas rellenas
(2 sabores) y barra cereal.
2008 Colada fortificada, galleta tradicional (4 sabores), galleta rellena (2 sabores),
barra de cereal, granola con hojuelas y leche larga vida.
2009 - 2012
Desayuno EGB: Colada fortificada, hojuelas de granola, 4 tipos de galletas y
barra de cereal.
Desayuno inicial: Colada y galletas
2013-2016 Leche entera, waffer, galletas tradicionales (4 sabores), galletas rellenas (2
sabores) y barra cereal.
2016 hasta hoy
Leche entera, néctar de frutas, leche entera saborizada, bebidas lácteas con
cereales y sabores, waffer, galletas tradicionales (4 sabores), galletas rellenas
(2 sabores) y barra cereal, bocaditos de sal, cereales, puré de frutas y granola.
Nota: Datos obtenidos del Programa de alimentación del MINEDUC, (2023)
Respecto al rendimiento académico, este es considerado la ruta por medio de la cual los estudiantes
denotan sus aptitudes y habilidades cuantificando o cualificando los conocimientos adquiridos durante
el nivel al que pertenece, el mismo que es afectado por la desnutrición o mal nutrición, disminuyendo
la capacidad de aprender, retener información y comprender los diversos temas dentro del proceso de
enseñanza y aprendizaje (Pezo, Medina, Córdova, Tenezaca y Tomalá, 2024).
Tejani (2021) menciona que el cerebro necesita mucha energía para alimentar sus funciones claves
como generar ideas, sentir emociones, tomar decisiones, recordar información y más, necesarias para
la supervivencia.

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Esta dividido en tres regiones distintas que cumplen diferentes tareas, tales como: el prosencéfalo que
es el encargado de comprender e interpretar el entorno por medio de lo que se ve, se siente, se oye, se
aprende y la coordinación de movimientos.
El mesencéfalo, regula los movimientos y procesa las señales auditivas y visuales; por ultimo el
rombencéfalo, realiza procesos sin la necesidad de estar consiente de ellos como la respiración, los
latidos del corazón y la dilatación de los vasos sanguíneos.
Justificación
Este estudio es necesario para comprender la razón por la cual varios estudiantes presentan dificultades
en su aprendizaje, tomando en cuenta su tipo de alimentación dado que la desnutrición y la malnutrición
representan problemas de salud pública con repercusiones significativas en el desarrollo físico,
cognitivo y emocional. En el contexto educativo, estas condiciones afectan el rendimiento académico
de los estudiantes al impactar su capacidad de aprendizaje, concentración, memoria y energía para
enfrentar las demandas escolares.
Relevancia Social
Esta se basa en una adecuada nutrición como un factor clave en el desarrollo infantil y juvenil. Diversos
estudios han demostrado que la deficiencia de nutrientes esenciales puede provocar dificultades en la
atención, fatiga, reducción en la velocidad de procesamiento cognitivo y menor capacidad de resolución
de problemas. Comprender esta relación permitirá generar evidencia que fundamente políticas públicas
y estrategias de intervención en el ámbito educativo.
Impacto en la Salud y el Desarrollo Cognitivo
La alimentación afecta la capacidad de aprender, por ende, todo lo que comemos interfiere directamente
en el sistema cognitivo y detiene o aumenta la facilidad de comprender, entender o retener lo aprendido.
La desnutrición crónica durante la infancia ha sido asociada con alteraciones en el desarrollo
neurológico, lo que compromete habilidades cognitivas esenciales para el aprendizaje. Del mismo
modo, la malnutrición (incluyendo el consumo excesivo de alimentos ultra procesados o preparados
con aceites sobre saturados y la deficiencia de micronutrientes) también afecta la capacidad intelectual
y el desempeño escolar (CEPAL, 2018).