DIFICULTADES DEL COMPORTAMIENTO EN
NIÑOS Y SUS EFECTOS EN RELACIONES
SOCIALES, EN LAS PROVINCIAS DEL GUAYAS
Y SANTA ELENA, ECUADOR

BEHAVIORAL DIFFICULTIES IN CHILDREN AND

THEIR EFFECTS ON SOCIAL RELATIONS, IN THE

PROVINCES OF
GUAYAS AND SANTA ELENA,
ECUADOR

Miranda Vera Washington Rafael

Universidad Estatal de Milagro

Valverde Peralta Gustavo Eleodoro

Universidad Estatal de Milagro
pág. 4282
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i2.17215
Dificultades del comportamiento en niños y sus efectos en relaciones
sociales,
en las provincias del Guayas y Santa Elena, Ecuador.

Miranda Vera Washington Rafael
1
wmirandav@unemi.edu.ec

https://orcid.org/0000-0001-9526-9552

Universidad Estatal de Milagro

Ecuador

Valverde Peralta Gustavo Eleodoro

gvalverdep@unemi.edu.ec

https://orcid.org/0000-0003-3050-6179

Universidad Estatal de Milagro

Ecuador

RESUMEN

El presente estudio de investigación tuvo como objetivo analizar las dificultades en el comportamiento
de niños y su impacto en el desarrollo y calidad de sus relaciones sociales. La metodología empleada
fue de tipo cuantitativo por la recolección de datos, de diseño descriptivo, transversal y correlacional, la
muestra estuvo conformada por 1798 niños de diferentes instituciones de las provincias del Guayas y
Santa Elena. Los instrumentos utilizados fueron el cuestionario de conductas disruptivas (PECI) y el
cuestionario de habilidades de interacción social (HHSS). Para el proceso de elaboración de resultados
de utilizó el programa SPSS v27. Se logró identificar dificultades como la agresividad (89.5%) e
irresponsabilidad y bajo compromiso como las dimensiones predominantes, en cuanto a la interacción
social se establecieron habilidades de solución de problemas (36.6%) y habilidades relacionadas a
sentimientos y emociones (24.1%), además de una relación significativa baja negativa entre las
dimensiones asociadas a las variables de estudio. Se concluyó que las dificultades en el comportamiento
si influyen en el desarrollo de las habilidades de interacción social en niños y niñas.

Palabras clave:
comportamiento, disrupción, interacción social, habilidades, niños
1
Autor principal
Correspondencia:
wmirandav@unemi.edu.ec
pág. 4283
Behavioral difficulties in children and their effects on social relations, in the

provinces of Guayas
and Santa Elena, Ecuador
ABSTRACT

The present research study aimed to analyze the difficulties in the behavior of children and their impact

on the development and quality of their social relationships.
The methodology used was quantitative by
data collection, descriptive design, transversal and correlational, the sample was made up of 1798

children from different institutions in the provinces of Guayas and Santa Elena. The instruments used

were the disru
ptive behavior questionnaire (SCCI) and the social interaction skills questionnaire
(HHS
S). For the results-based processing process, used SPSS v27. Difficulties such as aggressiveness
(89.5%) and irresponsibility were identified, and the predominant dimensions of social interaction were

lack of commitment, problem
-solving skills (36.6%) and abilities related to feelings and emotions
(24.1%), as well as a significant negative low relationship between the dimensions associated with the

study variables. It was concluded that the difficulties in behavior influence the development of social

intera
ction skills in boys and girls.
Keywords:
behavior, disruption, social interaction, skills, children
Artículo recibido: 7 marzo 2025

Aceptado para publicación: 15 abril 2025
pág. 4284
INTRODUCCIÓN

La interacción social en los niños no solo es un factor asociado a la diversión y el esparcimiento, también
incluye otros elementos importantes enmarcado en el desarrollo de su identidad personal y social, es allí
que el comportamiento juega un papel importante para el desarrollo de su independencia, tanto
emocional como conductual. En este sentido, la etapa infantil considerada desde diversos puntos de
vista, vulnerable, debido a que pueden ser expuestos a múltiples factores que alteren de manera positiva
o negativa su comportamiento (Rodríguez, 2015).

Es importante resaltar que, en la actualidad por motivos del aislamiento por la inseguridad, el trabajo de
los padres o por la modalidad de estudio en casa, las interacciones sociales de los niños/as como las
relaciones familiares se están viendo impactadas, generando conflictos y malestares que afectan los
estados emocionales de los miembros de la familia, desde el punto de vista del estilo de crianza (Moreno,
2020)
.
Es importante destacar, en la etapa preescolar como fase inicial en la infancia los niños comienzan a
relacionarse con su entorno, lo que les permites y facilita desarrollar habilidades para desenvolverse,
crear y mantener relaciones amistosas, asumir compromisos de la valentía, proceso de comunicación, la
iniciativa y la negociación como esquemas fundamentales en este ciclo de crecimiento, fortaleciéndose
en ellos factores importantes y satisfactorios para la convivencia social como lo son la empatía, el
compromiso, el respeto y valor por las diferencias (Moreno, 2020).

Las habilidades sociales, aseguran la interacción oportuna y efectiva con las demás personas. Facilita
entonces la expresión de ideas, pensamientos y emociones de una persona, dando así la
retroalimentación efectiva con los demás (Jumbo, et al., 2024).

Jumbo et al. (2024), refieren que el primer ambiente en el que se desarrollan las habilidades sociales es
el hogar, en donde la persona fundamenta estas habilidades, que se manifiestan en la evolución personal.
De la misma manera tal como una persona se expresa en su hogar, expresará en su comportamiento en
otros contextos. Si las habilidades destacan la expresión de sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o
derechos según el contexto, la persona responderá desde su sistema de habilidades que haya adquirido
(Gullo, 2023). Por tanto, si las habilidades sociales son escasas, la respuesta social, también lo será. De
pág. 4285
ahí que comportamientos problemáticos pueden devenir de la falta de recursos en habilidades sociales
que se hayan formado en la persona.

Por consiguiente, es en la escuela en donde se van fortaleciendo las habilidades sociales, ya que el lapso
de tiempo que se comparte en este ambiente, es considerable y por lo tanto fortalecerá el desarrollo de
las mismas, sobre todo en la empatía, tolerancia, comunicación y trabajo en equipo (Jumbo, et al., 2024).

En un entorno educativo, la integración del aprendizaje social y emocional, puede fortalecer en los niños
de habilidades que contribuyen a la gestión emocional y a responder asertivamente a las emociones de
los otros. Esto fortalece el desarrollo de relaciones sanas, aporta a la resolución de conflictos y al trabajo
en equipo. El dominio de estas habilidades aporta al manejo de estrés, la ansiedad y otros problemas
emocionales, lo que fortalece el bienestar mental y emocional (Moyolema, et al., 2024).

Bandura (1987), refiere que las habilidades sociales se aprenden imitando figuras que a la persona le
son significativas en su entorno. Los padres vienen a ser el primer modelo a seguir, por lo que los niños
reproducen sus conductas, por lo que la repetición y el hábito fortalece las mismas.

En concordancia indica que, si las habilidades sociales son aquellas conductas que van a permitir a la
persona, desarrollarse en diversos contextos, expresando de una manera adecuada sus emociones,
pensamientos, deseos, opiniones; facilitaría la resolución de problemas o conflictos en concordancia con
el accionar de las demás personas. Cuando existen niños con habilidades sociales limitadas, pueden
tener dificultades en el ambiente escolar, ya sea bajo rendimiento, dificultades para la adaptación,
además del ausentismo a clases.

Valiente y Hernández (2020), refieren que las habilidades sociales con clave para la resolución de
conflictos, además que propenden a la prevención de dificultades futuras, siempre que la persona esté
en concordancia con los otros. Entonces es vital tener en cuenta que las habilidades sociales son
esenciales para la adaptación al entorno inmediato de la persona. Es importante también tener en
consideración la etapa del desarrollo evolutivo, ya que el entorno suele ser diferente desde la visión de
un niño, un adolescente o un adulto (Valiente & Hernández, 2020).

Es importante destacar que las habilidades sociales se manifiestan a través de comportamientos o
destrezas específicas que son necesarias para interactuar de manera competente en situaciones
interpersonales, influyendo en los demás. En la actualidad, se observa un aumento de niños y niñas
pág. 4286
involucrados en problemas de violencia, adicción a las drogas, pandillas y delincuencia, lo que refleja
un déficit en sus comportamientos sociales (Gullo, 2023).

En referencia a lo anterior, cuando se habla de las dificultades del comportamiento de niños y niñas, es
imprescindible tener en cuenta a las conductas o comportamientos disruptivos, además del conflicto y
la presencia de agresividad (Zarache , 2024). Generalmente una conducta disruptiva se presenta en el
momento en que el comportamiento de un estudiante, no coincide con los valores, motivaciones u
objetivos, lo que puede convertir al aula de clases en un entorno en el que se requiere más atención de
los docentes, o autoridades.

Este comportamiento puede implicar negativamente en el rendimiento escolar o el nivel de aprendizaje.
En algunos casos el comportamiento disruptivo suele ser reflejo de situaciones conflictivas en el hogar.
Por lo que puede tener un impacto importante en el aprendizaje (León, y otros, 2024). La presencia de
comportamientos disruptivos constituye actualmente un reto significativo, ya que interrumpe el normal
desempeño del aula y se suele dirigir la atención del maestro hacia dicho comportamiento, creando un
ambiente poco propicio para la educación.

Aunado a lo anterior, estos comportamientos pueden provocar frustración, ira y ansiedad en los
estudiantes y aún en los docentes, agravando el impacto negativo al querer aprender. Por tal motivo el
comportamiento disruptivo debe ser abordado oportunamente (León, y otros, 2024). Así también el
comportamiento del maestro en el aula puede contribuir en las conductas disruptivas. Al no manejar
adecuadamente el aula o no tener expectativas claras de comportamiento pueden, sin intención alguna,
fortalecer estas conductas.

En el contexto actual, muchas de los comportamientos disruptivos, suelen originarse desde las redes
sociales. El anonimato favorece el incremento de la agresividad e interrumpe la comunicación, lo que
puede tener consecuencias negativas en el comportamiento en clase, lo que puede llegar a violencia
tanto física como psicológica. La falta de comunicación asertiva y habilidades comunicativas es
promovida por el aumento de agresividad en el contexto escolar o familiar. La comunicación en línea
puede establecer un modelo de interacción a distancia, pero si no se maneja adecuadamente puede dar
lugar a interacciones negativas u hostiles lo que puede resultar en acoso (Perlado & Trujillo, 2024).
pág. 4287
La agresividad se relaciona con la violencia y destrucción, ya sea en dirección a otros o si mismo, en
varios sentidos se refiere a la intención de una persona a imponer sus deseos o voluntad sobre otra o
sobre un objeto, suele implicar el atacar y su manifestación en violencia es conocida, por ejemplo, física,
psíquica o sexual en algunos casos (Ramírez, et al., 2020).

Cuando las relaciones sociales se indisponen por falta de habilidades sociales debido a la aparición de
violencia física o sexual en la infancia, suele relacionarse con trastornos mentales que se generan en la
adolescencia o en la adultez, tales como la ansiedad, depresión o el conocido Trastorno de Estrés
postraumático. Es menester indicar que no sólo existe la aparición de un daño psicológico, sino que
también se afectan áreas cerebrales relacionadas con la regulación de las funciones ejecutivas y a su vez
la alteración de sistemas bioquímicos que se suelen activar en respuesta al estrés (Felliti, y otros, 2020).

Considerado todo lo referido anteriormente, se espera que el comportamiento de los niños en el aula de
clases, debiera ser de respeto a los demás, de interesarse asertivamente en las actividades escolares, de
mantener el orden y la disciplina en el aula, evitando comportamientos que puedan afectar a los demás
y a la armonía del aula. Al anticipar la indisciplina y fomentar el apoyo efectivo a los disruptores, los
maestros pueden reducir los efectos negativos de la conducta disruptiva y promover el aprendizaje
significativo (Hernández & Calvo, 2024).

Por lo que se debe promover la interacción efectiva, la colaboración y la interacción dentro de los
sistemas de relaciones sociales favorecen la inclusión, aceptación, comunicación, liderazgo,
reconocimiento y autonomía. Por tanto, la convivencia en armonía implica la participación, colaboración
e interacción de las personas, lo que incluye relacionarse con sus pares (Tufiño & Cayambe, 2023).

Así como se debe establecer el acompañamiento, control y seguimiento en la escuela, en el hogar
también se debe ser consciente de estas conductas además de manifestar preocupación y trabajar en el
cambio y control de los mismos. Recordemos que los comportamientos disruptivos suelen estar
vinculados al deterioro de prácticas de crianza. Villavicencio et al. (2013), quien refiere que se debe
tener en cuenta que algunas condiciones socio efectivas pueden derivarse a factores de riesgo, aspectos
como la permisividad, autoritarismo, hostilidad y abandono, lo que puede influenciar significativamente
en el equilibrio emocional y desarrollo de los niños (Villavicencio, et al., 2020).
pág. 4288
Justificación

Este estudio reviste de una importancia crucial debido a su impacto en el desarrollo socioemocional y
la integración de los niños y niñas en distintos entornos. Las interacciones sociales en la infancia no solo
constituyen una fuente de entretenimiento, sino que también desempeñan un papel esencial en la
construcción de la identidad personal y social, así como en la autonomía emocional y conductual.
Comprender los factores que influyen en estas interacciones es fundamental para favorecer un desarrollo
integral de manera saludable.

La carencia de habilidades sociales puede repercutir negativamente en diversos ámbitos de la vida de
los niños, afectando no solo su desempeño escolar, sino también su capacidad para resolver conflictos y
su habilidad para establecer relaciones interpersonales saludables. En este contexto, el entorno familiar
cumple un papel esencial en la adquisición y fortalecimiento de estas competencias, ya que los niños
aprenden principalmente a través de la observación e imitación de figuras significativas, como sus
padres y cuidadores. Por tanto, comprender el impacto del ambiente familiar en la conducta infantil
permitirá diseñar estrategias de intervención más efectivas.

En este sentido, las dificultades de comportamiento infantil pueden influir en la dinámica grupal dentro
de contextos educativos y comunitarios. Los niños que presentan problemas de comportamiento pueden
experimentar rechazo por parte de sus compañeros, lo que agrava su aislamiento y afecta su autoestima.
Asimismo, los docentes y cuidadores pueden enfrentar desafíos en la gestión de estas conductas, lo que
resalta la importancia de dotar a los educadores de herramientas para abordar estas dificultades de
manera efectiva y positiva.

Este estudio se justifica en la necesidad de identificar y analizar las dificultades del comportamiento
infantil con el fin de implementar estrategias que promuevan la convivencia armoniosa y el desarrollo
integral de los niños. La coordinación entre la escuela y la familia es fundamental para fortalecer las
habilidades sociales y reducir los riesgos asociados a la falta de regulación emocional y conductual,
previniendo así la aparición de problemas emocionales y conductuales a largo plazo. Además, el estudio
busca proporcionar información relevante para la elaboración de programas de capacitación para padres,
docentes y profesionales de la salud mental, con el fin de brindar un abordaje integral a las dificultades
conductuales infantiles.
pág. 4289
En síntesis, la presente investigación busca generar evidencia que permita comprender las dificultades
del comportamiento infantil y sus repercusiones en las relaciones sociales. Además de contribuir al
diseño de estrategias para mejorar la convivencia escolar y familiar, favorecer un desarrollo emocional
saludable y prevenir conflictos que puedan afectar la vida académica y personal de los niños. Dada la
relevancia de estos factores en la primera infancia y en la niñez, el estudio se convierte en un insumo
fundamental para la formulación de futuras políticas educativas y programas de intervención temprana
que fomenten el bienestar infantil y la inclusión social. Adicionalmente, este estudio podrá servir como
base para futuras investigaciones que busquen profundizar en estrategias específicas de intervención, en
los ámbitos familiar y escolar, con el objetivo de fortalecer el desarrollo emocional y social de los niños
desde edades tempranas.

METODOLOGÍA

El presente estudio es de tipo cuantitativo, esto debido que se realizó la recolección de datos mediante
instrumentos que luego se procesaron para la presentación de resultados cuantificables para sustentar
las variables de investigación (Canales , 2006). En cuanto al diseño empleado fue descriptivo porque se
desarrollaron interpretaciones a partir de los resultados presentados, también fue de diseño transversal
dado que se aplicaron los test una sola vez y con esa cohorte poder analizar los datos, además responde
a un diseño no experimental dado que no hubo manipulación de las variables de estudio, y el proceso de
aplicación de los instrumentos fue realizado de manera virtual. También responde a un diseño
correlacional, dado que se empleó método de correlación para identificar asociaciones estadísticas entre
datos, estos diseños son los más apropiados para determinar los resultados presentes dada la naturaleza
de las variables, se ha considerado tales parámetros.

En cuanto a los participantes fueron niños de instituciones educativa de las provincias del Guayas y
Santa Elena, los participantes fueron elegidos mediante el método no probabilístico por conglomerados
(Hernández, et al., 2013), esta modalidad permite al investigador seleccionar a los sujetos de estudio
cuando estos se encuentran geográficamente dispersos y cuyas condiciones para acceder sean complejas
(el levantamiento de información fue realizado en época de pandemia), fueron seleccionadas las
instituciones particulares solicitando información al ministerio de educación, posterior a ello se tomó
contacto con las autoridades de los planteles para socializar el proyecto.
pág. 4290
Asimismo, se propusieron parámetros de selección como la edad, es decir que fueron niños entre 9 a 12
años, lo cual redujo el rango de la cantidad de participantes, y también que sean de instituciones de
educación particular, llegando a tener la cantidad precisa de 1798 estudiantes, de los cuales 53.3% fueron
niñas (959) y el 46.6% varones (837).

En cuanto a la distribución de los niños según el nivel académico quedó conformada de la siguiente
manera:

Tabla 1.

Nivel de educación de los encuestados

Frecuencia
Porcentaje
Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válido
6to de Básica 274 15,2 15,2 15,2
7mo de Básica
442 24,6 24,6 39,8
8vo de Básica
546 30,4 30,4 70,2
9no de Básica
536 29,8 29,8 100,0
Total
1798 100,0 100,0
Nota. Los datos reflejan la cantidad de niños participantes de acuerdo al grado de escolaridad.

En cuanto al medio de recolección de datos se emplearon test psicológicos, para la variable de conductas
disruptivas se seleccionó el Cuestionario de conductas disruptivas (PECI), cuyo autor fue Krech et al.
(2010), tuvo como objetivo analizar los patrones relacionados a las dificultades comportamentales de
los usuarios, este instrumento consta de 20 preguntas cuyas alternativas de respuesta consideradas de
escala de Likert son (siempre, casi siempre, a veces, casi nunca y nunca).

Mientras que para la variable de relaciones sociales se utilizó el cuestionario de habilidades de
interacción social (CHIS) del autor Monjas, (1992) que tuvo por objetivo analizar las características
sociales en los individuos, estuvo compuesto por 60 preguntas con la misma escala de Likert anterior
(siempre, casi siempre, a veces, casi nunca y nunca), a continuación, se detallan las dimensiones que
mide cada instrumento:
pág. 4291
Tabla 2.

Dimensiones de instrumentos

PECI
HHSS
Agresividad
Habilidades sociales básicas
Irresponsabilidad y bajo compromiso
Habilidades para hacer amigos y amigas
Desobediencia de las normas
Habilidades conversacionales
Perturbador del ambiente de clase
Habilidades relacionadas a emociones y sentimientos
Bajo autocontrol personal
Habilidades de solución de problemas interpersonales
Habilidades de relación con los adultos

Respecto al procesamiento de información de los datos obtenidos se lo realizó en el programa SPSS
v27, donde se configuró la matriz para el ingreso de la información y posterior se utilizaron técnicas de
análisis de datos descriptivos como frecuencias y tablas cruzadas, e inferenciales como la correlación
de Spearman, este último para evidenciar si existe o no relación estadística entre las dimensiones de los
instrumentos utilizados para evaluar las variables de estudio.

Limitaciones metodológicas

En cuanto al desarrollo de la investigación una de las limitantes que influyó en el desarrollo del artículo
fue el realizar una evaluación de forma virtual, dada las condiciones sanitarias presentadas en la
pandemia. También fue complejo el acceso a los padres de familia para el consentimiento informado,
sin embargo, si se socializó y consiguió el permiso respectivo para la evaluación a los niños.

RESULTADOS

En cuanto a los resultados obtenidos, se destaca: