EFECTIVIDAD DE LOS PROBIÓTICOS
EN EL TRATAMIENTO DE DIARREA Y
SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE
EFFICACY OF PROBIOTICS IN THE TREATMENT OF
DIARRHEA AND IRRITABLE BOWEL SYNDROME
Anderson Joel Ramírez Cherres
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Nicole Salome Remache Prado
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Carina Alexandra Serpa Andrade
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
pág. 5898
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i3.18231
Efectividad de los Probióticos en el Tratamiento de Diarrea y Síndrome de
Intestino Irritable
Anderson Joel Ramírez Cherres1
aramirez21@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0002-5147-1753
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Nicole Salome Remache Prado
nremache1@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0005-1962-271X
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Carina Alexandra Serpa Andrade
cserpa@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-3208-3133
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
RESUMEN
La microbiota intestinal, conformada por bacterias, virus y hongos que residen en el
tractogastrointestinal, desempeña funciones en la digestión, la modulación inmunológica y el
mantenimiento de la salud intestinal. Su alteración se ha relacionado con diversas patologías, entre ellas
la diarrea y el síndrome del intestino irritable (SII). Este artículo tiene como objetivo evaluar la
efectividad de los probióticos en el tratamiento de ambas condiciones, mediante una revisión de
literatura en las bases de datos PubMed, Cochrane, Scopus y Elsevier. Se seleccionaron ensayos clínicos
y revisiones sistemáticas publicadas en los últimos cinco años en inglés, español y portugués, que
especificaran la cepa, dosis y duración del tratamiento probiótico, y que se enfocaran en poblaciones
con diagnóstico de diarrea o SII. Los estudios analizados evidencian que cepas como Bacillus
coagulans, Lactobacillus plantarum, L. paracasei, Bifidobacterium longum, B. lactis y combinaciones
multicepa han demostrado beneficios clínicos significativos. Entre los principales efectos se reporta la
reducción de la severidad y duración de la diarrea, así como la mejoría de síntomas del SII, incluyendo
dolor abdominal, distensión y alteraciones del tránsito intestinal. Aunque la eficacia depende de factores
como cepa, dosis y duración, los probióticos constituyen una alternativa terapéutica segura y
prometedora.
Palabras clave: probióticos, síndrome de intestino irritable, diarrea, microbiota intestinal
1
Autor principal
Correspondencia: aramirez21@utmachala.edu.ec
pág. 5899
Efficacy of Probiotics in the Treatment of Diarrhea and Irritable Bowel
Syndrome
ABSTRACT
The intestinal microbiota, made up of bacteria, viruses and fungi that reside in the gastrointestinal tract,
plays roles in digestion, immune modulation and maintenance of intestinal health. Its alteration has been
linked to various pathologies, including diarrhea and irritable bowel syndrome (IBS). This article aims
to evaluate the effectiveness of probiotics in the treatment of both conditions, through a literature review
in PubMed, Cochrane, Scopus and Elsevier databases. Clinical trials and systematic reviews published
in the last five years in English, Spanish and Portuguese were selected, specifying the strain, dose and
duration of probiotic treatment, and focusing on populations diagnosed with diarrhea or IBS. The
studies analyzed show that strains such as Bacillus coagulans, Lactobacillus plantarum, L. paracasei,
Bifidobacterium longum, B. lactis and multi-strain combinations have demonstrated significant clinical
benefits. Among the main effects are reported to be a reduction in the severity and duration of diarrhea,
as well as improvement of IBS symptoms, including abdominal pain, bloating, and bowel transit
disturbances. Although efficacy depends on factors such as strain, dose and duration, probiotics
constitute a safe and promising therapeutic alternative.
Keywords: probiotics, irritable bowel syndrome, diarrhea, intestinal microbiota
Artículo recibido 25 abril 2025
Aceptado para publicación: 28 mayo 2025
pág. 5900
INTRODUCCIÓN
La microbiota intestinal es una comunidad extraordinaria de microorganismos, incluyendo bacterias,
virus y hongos, que habitan en el tracto gastrointestinal humano y además, tienen una relación estrecha
con la salud. Su interacción con el epitelio es esencial para preservar la integridad de la barrera
intestinal, modular la respuesta inmune y mantener el equilibrio homeostático entre las distintas
poblaciones microbianas, lo que contribuye al adecuado funcionamiento del sistema digestivo y a la
prevención de enfermedades (Hou et al., 2022).
En los últimos años, los probióticos se han consolidado como una estrategia terapéutica eficaz y segura
para el tratamiento de enfermedades gastrointestinales. Son definidos como microorganismos vivos
que, cuando se administran en cantidades adecuadas, son beneficiosos para la salud del huésped (Hill
et al., 2014). Actúan modulando la microbiota intestinal, inhibiendo el crecimiento de patógenos,
mejorando la función de la barrera intestinal, regulando la respuesta inmunitaria y compitiendo por
nutrientes y sitios de adhesión, lo que evita la colonización por microorganismos nocivos. Además,
favorecen la absorción de nutrientes y ayudan a mantener la homeostasis intestinal (Mazziotta et al.,
2023).
Este estudio se desarrolla a partir de la teoría de la disbiosis intestinal, entendida como una alteración
en la composición y función de la microbiota que impacta negativamente la salud del huésped
(Domínguez et al., 2025). Desde este modelo, se plantea que la modulación microbiana mediante el uso
de probióticos puede restaurar el equilibrio intestinal y aliviar los síntomas de enfermedades digestivas
como la diarrea y el síndrome de intestino irritable (SII) (Chandrasekaran et al., 2024).
El SII es una afección multifactorial influenciada por alteraciones en la motilidad gastrointestinal,
hipersensibilidad visceral, disbiosis, predisposición genética y factores psicológicos como el estrés, la
ansiedad y la depresión. Clínicamente se manifiesta con dolor abdominal y cambios en el hábito
intestinal, como diarrea, estreñimiento o ambos. Su prevalencia es mayor en mujeres mayores de 40
años (Vasant et al., 2021).
Tanto el SII como la diarrea representan un importante problema de salud pública a nivel mundial
debido a su impacto en la calidad de vida y los altos costos que implican para los sistemas sanitarios.
pág. 5901
El SII tiene una prevalencia global estimada entre el 5 y el 10%, afectando principalmente a mujeres de
entre 15 y 50 años. En Latinoamérica, alcanza al 15.4% de la población, y aunque en Ecuador no existen
datos concretos, factores como el estrés laboral y académico podrían aumentar su incidencia (Canavan
et al., 2014).
La diarrea, definida por la OMS como tres o más evacuaciones líquidas o semilíquidas en 24 horas
(WHO, 2024), puede ser aguda, principalmente de origen infeccioso y transmitida por vía fecal-oral, o
no infecciosa, vinculada a intoxicaciones alimentarias o medicamentos (Fernández et al., 2015). A nivel
global, es la tercera causa de muerte en la población pediátrica y una de las cinco principales en
Latinoamérica (Peñaherrera et al., 2023). En Ecuador, en 2019 se reportaron cerca de 23.000 casos,
situándola entre las principales causas de morbilidad (Gonzales et al., 2022). Esta elevada incidencia se
relaciona con condiciones estructurales como el limitado acceso a agua potable, las deficiencias en el
saneamiento básico y la inadecuada manipulación de alimentos, factores que afectan con mayor
intensidad a niños y adultos mayores.
Ante este panorama, los probióticos han surgido como una alternativa terapéutica no farmacológica, sin
embargo, su eficacia clínica aún requiere mayor validación científica. Esta investigación busca explorar
su potencial como intervención segura y efectiva frente al creciente número de casos de SII y diarrea.
Objetivo general
Evaluar la efectividad de los probióticos en el tratamiento del síndrome de intestino irritable
(SII) y la diarrea.
Objetivos específicos
Describir las características demográficas (edad y sexo) de las poblaciones más vulnerables al
desarrollo de diarrea y síndrome de intestino irritable (SII).
Identificar las cepas probióticas más utilizadas en el tratamiento de la diarrea y el SII, y evaluar
su eficacia clínica en la reducción de síntomas
METODOLOGÍA
Estudio observacional, transversal y no experimental, mediante una búsqueda bibliográfica en bases de
datos como PubMed, Cochrane, Scopus y Elsevier. Para ello, se utilizaron términos específicos
combinados con operadores booleanos como "AND" y "OR", incluyendo combinaciones como
pág. 5902
"probióticos" AND ("diarrea" OR "síndrome de intestino irritable") y "probiotics" AND ("diarrhea" OR
"irritable bowel syndrome"). Esta estrategia permitió identificar ensayos clínicos aleatorizados,
revisiones sistemáticas y metaanálisis que evaluaron el impacto de diversas cepas probióticas en los
síntomas gastrointestinales asociados a diarrea y SII, así como sus beneficios y sus posibles efectos
adversos del uso de probióticos.
Se incluyeron artículos publicados en los últimos cinco años, de acceso libre y en texto completo, en
español, inglés o portugués, que se enfocaran exclusivamente en poblaciones con diarrea o SII, y que
especificaran tanto la dosis como la cepa de probiótico utilizada. Se excluyeron aquellos estudios fuera
del rango temporal establecido, investigaciones realizadas en animales, en poblaciones no coincidentes
con los criterios del estudio, artículos de pago o redactados en otros idiomas.
La metodología PRISMA aplicada en esta investigación permitió identificar un total de 376 registros
en las bases de datos consultadas, de los cuales fueron eliminados los estudios duplicados, no
relacionados con el tema o de baja calidad metodológica, se seleccionaron 67 como fuentes potenciales
de información. Tras el tamizaje y evaluación de elegibilidad, se incluyeron 27 artículos con datos
altamente relevantes para el analisis.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Características y mecanismos de acción de los probióticos
Para que una cepa de probiótico sea realmente viable y segura, debe cumplir con ciertos criterios
fundamentales, entre ellos, demostrar beneficios comprobados para la salud del huésped, sin representar
ningún riesgo, es decir, que no sea patógeno ni tóxico. Además, para que ejerza su función
correctamente, tiene que sobrevivir a las condiciones desafiantes del tracto digestivo, como el pH ácido
del estómago, los ácidos biliares, las enzimas intestinales y otros compuestos presentes en el sistema
digestivo. Por último, su estabilidad y viabilidad deben mantenerse tanto en almacenamiento como en
diferentes condiciones ambientales, asegurando su efectividad hasta el momento de su consumo
(Bhutada et al., 2025).
Los probióticos contribuyen a la salud mediante diversos mecanismos, que incluyen la prevención y el
tratamiento de infecciones, el fortalecimiento del equilibrio intestinal y la mejora del valor nutricional
de los alimentos.
pág. 5903
Entre sus principales acciones destacan la producción de sustancias antimicrobianas, la inhibición de la
adhesión de patógenos a la mucosa intestinal, la competencia por nutrientes esenciales y la generación
de ácidos que dificultan el crecimiento de microorganismos nocivos. Además, participan en la
neutralización de toxinas, la secreción de compuestos bioactivos y la regulación tanto del sistema
inmunológico como del microbioma intestinal. No obstante, su eficacia depende en gran medida de la
cepa empleada, por lo que resulta fundamental seleccionar el probiótico adecuado en función del
objetivo terapéutico específico (Rahman et al., 2024).
Efectividad de los probióticos en el tratamiento de diarrea
Las principales características de los ensayos clínicos incluidos en esta revisión se presentan en la Tabla
1, se describe las características demográficas de los participantes, la distribución por grupos
(intervención y control) y edad promedio
pág. 5904
Tabla 1. Ensayos clínicos sobre diarrea y el uso de probióticos
Autor/ País
Pacientes evaluados/
sexo y edad
Especie probiótica, dosis y duración
del tratamiento
Principales hallazgos
Salazar et al.
(2023)
México
46 pacientes
GC: 23 y GI: 23
Edad >18 años, media 35.6
Mujeres: 27 ; Hombres: 19
Saccharomyces boulardii CNCM I-745
Dosis VO c /día de 1 x 10^9/100 mL
unidad formadora de colonias (UFC)
por ocho dias
Saccharomyces boulardii CNCM
I-745 demostró mejorar la diarrea
causada por virus como rotavirus,
norovirus y sapovirus.
Yang et al.
(2021)
China
55 pacientes
GC: 27 y GI: 28
Hombres y mujeres de 18 a 65
años, media 52.6
Mujeres: 18; Hombres: 37
Lactobacillus plantarum CCFM1143
Dosis VO de 3,52 × 10^9 UFC/ día por
treinta días
Lactiplantibacillus plantarum
CCFM1143 redujo la frecuencia
intestinal, mejoró la consistencia
de las heces y disminuye los
niveles de IL-6.
Wang et al.
(2024)
China
100 pacientes
GC: 50 y GI: 50
Edad: 18 a 30 años, media 19.4
Relación 1:1
Bifidobacterium breve BB05
Dosis VO 1 × 10^10 UFC/ dos veces al
día por dos semanas
Bifidobacterium breve BB05
alivió los síntomas de diarrea,
depresión y ansiedad al modular el
eje microbiota-intestino-cerebro.
Jung et al.
(2022)
Corea
22 pacientes
GC: 12 y GI: 10
Edad: media 50 años
Lactiplantibacillus plantarum CJLP243
en una dosis VO de 1,0 × 10 ^ 10 (UFC)/
día por dos meses
Lactiplantibacillus plantarum
CJLP243 reduce los niveles de
calprotectina fecal.
Chen et al.
(2020)
China
194 pacientes
GC: 98 y GI: 96
Niños de 1 a 3 años
Mujeres: 98; Hombres: 96
Bifidobacterium lactis Bi-07,
Lactobacillus rhamnosus HN001 y L.
acidophilus NCFM en dosis de 1,0×10 ^
10 UFC / día por una semana
Los niños tratados con la
combinación de tres cepas
probióticas presentaron una
estancia hospitalaria más corta.
Lai et al.
(2019)
Taiwán
81 niños
GI: 42 y GC: 39
Hombres: 46; Mujeres: 35
Edad: de seis meses a seis años
Lactobacillus casei variedad rhamnosus
Dosis de 2 × 10 ^ 8 (UFC), dos veces al
día por siete días
Lactobacillus casei reduce los
niveles de lactoferrina y
calprotectina fecales, recuperación
más rápida del apetito y la ingesta
Chen et al.
(2023)
China
70 Niños
GC: 35 y GI: 35
Edad: 0 y 3 años
Mujeres: 34 ; Hombres: 36
Bifidobacterium animalis subsp Lactis
cepa XLTG11 a dosis de 1 × 10 ^ 10
UFC/ día por siete días
Disminución significativa de los
síntomas de diarrea aguda acuosa
desde el segundo día de
tratamiento con probióticos.
pág. 5905
Chen et al.
(2024)
China
110 bebés
GC: 53 y GI: 58
Edad: 0 a 3 años
Bifidobacterium animalis subsp. lactis
cepa BLa80 en dosis 5 × 10 ^ 9  UFC/
día por siete días
Recuperación del 81,7 % en los
pacientes tratados con probióticos.
Mourey et
al. (2020)
Francia
100 lactantes y niños
Edad, media de 13.2 meses
GC: 51 y GI: 49
Mujeres: 46; Hombres: 54
S. boulardii CNCM I-3799 en una dosis
diaria de 5 mil millones de UFC / 2
sobres por día por 5 días con un
seguimiento de 1-2 meses
Se observó una consistencia sólida
de las heces a partir del tercer día
de tratamiento con probióticos.
Dang et al.
(2024)
Vietnam
81 pacientes
GC: 41 y GI: 40
Edad 3 a 24 meses
Mujeres: 35; Hombres: 46
B. clausii ANA39 con una dosis de 2 ×
10 ^ 9 UFC /ampolla de 5 ml) en dosis
altas de 4 a 6 ampollas al día por diez
días
Reducción en los niveles
sanguíneos de las citocinas
proinflamatorias TNF-α, IL-17 e
IL-23.
Hodzhev et
al. (2024)
Bulgaria
555 participantes
GC: 273 y GI: 282
Edad: media 40.9 años
Mujeres: 346
Hombres: 209
13 cepas bacterianas probióticas de 3
géneros ( Lactobacillus spp.,
Bifidobacterium spp. y Bacillus
coagulans ), 1 cepa de levadura
probiótica ( S boulardii ) a una dosis
probiótica total de 50 × 10^ 9
UFC/cápsula
Dosis: visita 1 después del tratamiento
antibiótico 1 vez al día por 5-10 días
La mezcla probiótica estudiada
mejora los síntomas en adultos con
diarrea asociada a antibióticos y es
bien tolerada.
Wietmarsche
n et al.
(2020)
Países bajos
93 pacientes
84 episodios incluyeron
suplementación con probióticos
y 83 episodios sin
suplementación de probióticos.
Edad: media 84 años
9 especies diferentes, siendo la dosis
diaria total de 10 ^ 10  ufc (
Bifidobacterium bifidum W23, B.
longum W51, Enterococcus faecium
W54, Lactobacillus acidophilus W37 y
W55, L. paracasei W20, L. plantarum
W62, L. rhamnosus W71 y L. salivarius
W24)/ dos veces al día, al inicio del
tratamiento antibiótico y 1 semana
después del mismo.
La adición de probióticos al
tratamiento antibiótico reduce la
incidencia de diarrea en más del
50% de los pacientes incluidos.
pág. 5906
Lukasik et
al. (2022)
Polonia
350 Pacientes
GC: 155
GI: 158
Edad 3 meses a 18 años
Mujeres: 158
Hombres: 192
8 cepas: Bifidobacterium bifidum W23,
Bifidobacterium lactis W51,
Lactobacillus acidophilus W37, L
acidophilus W55, Lacticaseibacillus
paracasei W20 , Lactiplantibacillus
plantarum W62 , Lacticaseibacillus
rhamnosus W71 y Ligilactobacillus
salivarius W24, para una dosis total de
10 mil millones de UFC/ día por 17 días
Los pacientes tratados con el
probiótico multiespecie
presentaron una menor necesidad
de rehidratación intravenosa
debido a la diarrea.
Kolodziej et
al. (2019)
Polonia
247 Pacientes
GI: 123 y GC:124
Edad: media 25 meses
Mujeres: 107; Hombres: 140
Lactobacillus reuteri DSM 17938 (a 2 ×
10 ^ 8 UFC)/ dos veces al día por el
período del tratamiento con antibióticos
No se observó diferencias
significativas entre ambos grupos.
GC: Grupo control; GI: grupo intervención; UFC: unidades formadoras de colonias
pág. 5907
La mayoría de los estudios en diarrea se enfocaron en población pediátrica, con edades que oscilaron
desde recién nacidos hasta niños de 6 años, y algunos estudios incluyeron adultos jóvenes (18 a 30 años)
y adultos mayores (media de edad 50 años en un estudio). La edad media global en estos estudios fue
de aproximadamente 20.3 años, aunque con alta heterogeneidad según el rango etario de la población
incluida. En cuanto al sexo, participaron 949 mujeres y 1036 hombres. Un estudio adicional evaluó a
93 pacientes geriátricos con una media de edad de 84 años, analizando episodios con y sin
suplementación de probióticos, aportando información relevante sobre su eficacia en adultos mayores.
Los resultados de la presente investigación evidencian que el uso de probióticos no solo contribuye a
una reducción significativa en la duración del cuadro clínico, sino que también disminuye la estancia
hospitalaria, lo que representa una ventaja tanto para el paciente como para el sistema de salud. Estos
beneficios se respaldan en estudios recientes que coinciden en la eficacia clínica del uso de cepas
probióticas específicas.
En línea con estos hallazgos, diversos estudios han demostrado resultados prometedores. Chen et al.
(2023) reportaron que la administración de Bifidobacterium lactis XLTG11 no solo redujo la gravedad
de los síntomas diarreicos a partir del segundo día de tratamiento, sino que además acortó la estancia
hospitalaria en aproximadamente 3.4 días, lo cual sugiere un efecto acelerador en la recuperación
intestinal y un posible fortalecimiento de la respuesta inmunitaria local. De manera complementaria,
Hodzhev et al. (2024) observaron una reducción de 2.6 días en la duración de la diarrea asociada a
antibióticos mediante la administración de una combinación de Lactobacillus spp., Bifidobacterium
spp., Bacillus coagulans y Saccharomyces boulardii, lo que evidencia la utilidad de fórmulas multicepa
en contextos clínicos más complejos. En un enfoque similar, Wietmarschen et al. (2020) demostraron
que el uso de una mezcla de nueve cepas probióticas en dosis altas resultó en una resolución más rápida
y segura de los episodios diarreicos, superando en eficacia a los tratamientos convencionales.
No obstante, la evidencia no es uniforme, y algunos estudios han arrojado resultados menos favorables
en torno al uso de probióticos para la diarrea asociada a antibióticos (DAA). Kołodziej et al. (2019) no
encontraron diferencias significativas en la incidencia de DAA tras la administración de Lactobacillus
reuteri DSM 17938, lo que sugiere que la efectividad de los probióticos podría estar condicionada por
pág. 5908
diversos factores, como la cepa utilizada, las dosis administradas y las características específicas de la
población estudiada.
Si bien los probióticos han demostrado ser eficaces en la prevención y tratamiento de la diarrea, su
perfil de seguridad es un aspecto clave a considerar. En general, los eventos adversos reportados han
sido leves y transitorios, lo que sugiere que su uso es seguro en la mayoría de los pacientes. En este
sentido, Mourey et al. (2020) evidenciaron que el uso de Saccharomyces boulardii en niños con diarrea
aguda presentó una alta tolerabilidad, con solo dos casos de fiebre reportados en el grupo intervención.
De manera similar, Hodzhev et al. (2024) reportaron que la administración de una mezcla probiótica
fue bien tolerada por la mayoría de los pacientes, registrándose efectos adversos leves únicamente en
el 0.7% de los casos, siendo el más frecuente un cambio transitorio en el color de la orina a un tono
amarillo limón.
No obstante, algunos estudios han informado una mayor frecuencia de eventos adversos,
particularmente en pacientes con enfermedades preexistentes. Una revisión sistemática realizada por
Guo et al., (2019) identificaron efectos secundarios más diversos, incluyendo sarpullido, náuseas, gases,
flatulencia, distensión abdominal y estreñimiento en pacientes con diarrea asociada a antibióticos. Esto
indica que, aunque los probióticos presentan un perfil de seguridad favorable en la mayoría de los
pacientes, no están exentos de causar efectos secundarios, especialmente en contextos clínicos
específicos o en individuos con mayor susceptibilidad. Por lo tanto, la selección adecuada de la cepa
probiótica y un control riguroso de la dosis resultan fundamentales para minimizar riesgos y garantizar
la seguridad del tratamiento. A pesar de ello, en comparación con el uso de antibióticos y antidiarreicos,
su perfil de seguridad es superior y presenta menos efectos secundarios a largo plazo.
La inflamación intestinal es un factor determinante en la severidad y duración de la diarrea, ya que la
activación del sistema inmunológico puede exacerbar la disfunción de la barrera intestinal y prolongar
los síntomas. En este contexto, Dang et al. (2024) evaluaron el efecto de Bacillus clausii en niños con
diarrea y reportó una reducción significativa en los niveles de citocinas proinflamatorias Th-17, IL-17
e IL-23, tras cinco días de tratamiento. Estos resultados sugieren que Bacillus clausii podría modular la
respuesta inmune, favoreciendo un entorno intestinal menos inflamatorio y contribuyendo así a una
resolución más rápida del cuadro diarreico.
pág. 5909
Efectividad de los probióticos en el tratamiento de SII
Las principales características de los ensayos clínicos incluidos en esta revisión se resumen en la Tabla
2, donde se describen aspectos relevantes como las características de los articulos analizados. Además,
se presentan los hallazgos más significativos de cada investigación, lo que permite valorar el impacto
de los probióticos en el SII.
pág. 5910
Tabla 2. Ensayos clínicos sobre SII y el uso de probióticos
Título del artículo
Autor/ País
Pacientes evaluados/
sexo y edad
Especie probiótica, dosis y duración
Subtipos
del SII
Eficacia y seguridad del uso adyuvante de
cepas probióticas de Bacillus clausii en el
síndrome del intestino irritable pediátrico
Vázquez et al.
(2023)
México
259 Pacientes
GC: 130 y GI: 129
Edad 6 a 17 años
Mujeres: 157
Hombres: 102
Bacillus clausii
Dosis VO 4 × 10^ 9 UFC /día por ocho semanas
SII-D: 64
SII-E: 114
SII-M: 78
SII-NC: 3
Evaluar la seguridad y eficacia de
Bifidobacterium longum CECT 7347 (ES1)
vivo y Bifidobacterium longum CECT 7347
(HT-ES1) tratado térmicamente en
participantes con síndrome del intestino
irritable con predominio de diarrea
Srivastava et
al. (2024)
India
200 Pacientes
GC: 67 y GI:133
Edad >18 y < 65 años
Mujeres: 73
Hombres: 127
Bifidobacterium longum CECT 7347 (ES1) (1×10^ 9
(UFC)/día); o Bifidobacterium longum CECT 7347 (HT-ES1)
tratada térmicamente (2,5× 10^ 9 UFC/día por 12 semanas
SII-D
Eficacia y respuesta a la dosis de
Lactiplantibacillus plantarum en el síndrome
del intestino irritable con predominio de
diarrea
Martoni et al.
(2023)
India
307 Pacientes
GC: 104 y GI: 203
Edad: 18 a 70 os, media
40.46 años
Lactiplantibacillus plantarum Lpla33 a 1 × 10 9 (1B) o 1 ×
10 10 (10B) UFC /día durante un período de intervención de 8
semanas.
SII-D
Eficacia de Lactobacillus paracasei HA-196
y Bifidobacterium longum R0175 para
aliviar los síntomas del síndrome del
intestino irritable (SII)
Lewis et al.
(2020)
Canadá
251 Pacientes
GC: 81 y GI: 170
Edad: > 18años, media 42
Mujeres: 195
Hombres: 56
Lactobacillus paracasei HA-196 ( L. paracasei )
y Bifidobacterium longum R0175 ( B. longum ), dosis de 10 ×
10^ 9 UFC de B. longum o L. paracasei /diariamente por 8
semanas
SII-D: 38
SII-E: 28
SII-M: 185
Efecto de Lacticaseibacillus rhamnosus
IDCC 3201 sobre el síndrome del intestino
irritable con estreñimiento
Kwon et al.
(2024)
Corea
30 Pacientes
GC: 15 y GI:15
Edad: > 18 años
Lacticaseibacillus rhamnosus IDCC 3201 (RH 3201) en dosis de
1 × 10 10 UFC/cápsula al día por 8 semanas
SII-E
Una mezcla de dos cepas de Lactobacillus
acidophilus en el tratamiento del síndrome
del intestino irritable
Sadrin et al.
(2020)
Francia
80 Pacientes
GC: 40 y GI: 40
Edad: media 48.9 años
Mujeres:57
Hombres:23
Lactobacillus acidophilus NCFM y L.
acidophilus subsp. helveticus LAFTI L10 en dosis de 5 × 10 ^ 9
ufc dos veces al día por 8 semanas
-
pág. 5911
Lactobacillus acidophilus DDS-1 y
Bifidobacterium lactis UABla-12 mejoran la
gravedad y la sintomatología del dolor
abdominal en el síndrome del intestino
irritable
Martoni et al.
(2020)
India
318 Pacientes
GC: 106 y GI: 212
Edad: 18 a 70 os, media
41.6
Mujeres: 163
Hombres: 155
Lactobacillus actobacillus acidophilus DDS-1 (1 ×
10 10 UFC/día)
o Bifidobacterium ifidobacterium animalis subsp. lactis UABla-
12 (1 × 10 10 UFC/día) durante seis semanas.
-
Eficacia y seguridad de una preparación
probiótica de múltiples cepas en pacientes
con síndrome del intestino irritable con
predominio de diarrea
Skrzydło et al.
(2021)
Polonia
48 Pacientes
GC: 23 y GI: 25
Edad: 18-70 años, media de
40.7
Mujeres: 31
Hombres: 17
Cuatro especies de Bifidobacterium (breve, longum, bifidum y
lactis), cinco de Lactobacillus (rhamnosus, paracasei,
acidophilus, casei y plantarum ) y una de Streptococcus
thermophilus a una dosis de 2,50 × 10 ^ 9 dos veces al día por
ocho semanas.
SII-D
Eficacia de un simbiótico que contiene
Lactobacillus paracasei DKGF1 y Opuntia
humifusa en pacientes de edad avanzada con
síndrome del intestino irritable
Hyun Oh et al.
(2023)
Corea
67 Pacientes
GC: 34 y GI: 33
Edad: >60 os, media 64
años
Mujeres: 46
Hombres: 21
Lactobacillus paracasei DKGF1 a una dosis de 1,0×10^ 11 una
vez al día por 4 semanas
SII-D: 9
SII-E: 7
SII-M: 5
SII-NC: 46
Saccharomyces cerevisiae I-3856 en el
síndrome del intestino irritable con
estreñimiento predominante
Mourey et al.
(2022)
Francia
456 Pacientes
GC: 226 y GI: 230
Edad: media 41.2
Mujeres: 392
Hombres: 64
S. cerevisiae I-3856 (8 × 10 9 UFC al día) durante 8 semanas
SII-E
Eficacia de un simbiótico equilibrado de
nueve cepas en pacientes con síndrome del
intestino irritable en atención primaria
Sommermeyer
et al. (2024)
Polonia
201 Pacientes
GC: 100 y GI: 101
Edad: media 41.9
Mujeres: 119
Hombres: 82
Mezcla de nueve cepas bacterianas
probióticas(Lactobacillus: helveticus SP 27, rhamnosus Lr-
32, casei Lc-11, plantarum Lp-115; Lactococcus lactis Ll-
23,Bifidobacteria: lon gum Bl-05, breve Bb-03, bifidum Bb-02y
Streptococcus thermophilus St-21 ) en dosis de 4.5 × 10 ^ 8 al
día por 12 semanas.
SII-D: 146
SII-E: 46
SII-M: 3
SII-NC: 6
pág. 5912
Efecto del probiótico Bacillus coagulans
Unique IS2 frente a placebo en el manejo de
los síntomas del síndrome del intestino
irritable en adultos
Madempudi et
al. (2019)
India
108 Pacientes
GC: 55 y GI: 53
Edad: media 43.4
Mujeres: 30 Hombres:78
B. coagulans Unique IS2 (2 mil millones de UFC) al día durante
8 semanas
-
Eficacia de Saccharomyces cerevisiae
CNCM I-3856 como terapia complementaria
para el síndrome del intestino irritable
Gayathri et al.
(2020)
India
100 Pacientes
GC: 48 y GI: 52
Edad: >18 años, media 42.2
Mujeres: 34
Hombres:66
Saccharomyces cerevisiae CNCM I3856 (2 × 10^ 9 ufc.) dos
veces al día durante 8 semanas.
SII-D:65
SII-E:24
SII-M:11
GC: Grupo control; GI: grupo intervención; UFC: unidades formadoras de colonias; SII: síndrome de intestino irritable; SII-D: SII con diarrea; SII-E: SII con estreñimiento; SII-M: SII mixto;
SII-NC: SII no clasificado
pág. 5913
Los estudios sobre SII incluyeron un total de 2425 pacientes, con 1029 asignados al grupo control (GC)
y 1396 al grupo intervención (GI). La población evaluada fue predominantemente adulta, con edades
comprendidas entre los 18 y 70 años. También se incluyó un estudio pediátrico con participantes de
entre 6 y 17 años, y otro en adultos mayores (>60 años).
La edad media de los pacientes fue de 42.6 años. La mayoría de los estudios mostraron una mayor
proporción de mujeres, con un total de 1297 mujeres y 791 hombres, lo cual concuerda con la mayor
prevalencia del SII en mujeres reportada en la literatura.
Los resultados revelan que Bacillus coagulans es uno de los probióticos más utilizados y con mayor
eficacia demostrada en el tratamiento del dolor abdominal. Zhang et al. (2022) compararon cuatro
especies probióticas diferentes, y sus resultados posicionaron a B. coagulans como la cepa más efectiva,
destacando por su capacidad para generar mejorías clínicas evidentes en un periodo corto de
tratamiento, entre 4 y 8 semanas. Estos hallazgos son consistentes con lo reportado por McFarland et
al. (2021), quienes también observaron una disminución significativa de los síntomas en un tiempo
similar tras la administración de B. coagulans.
El uso de probióticos en los distintos ensayos clínicos ha evidenciado resultados relevantes que
respaldan su consideración como una alternativa terapéutica eficaz. En este contexto, Martoni et al.
(2023) reportaron que la cepa Lactobacillus plantarum logró reducir el dolor abdominal el doble en
comparación con el grupo placebo, tras un periodo de intervención de 56 días. Este estudio incluyó
tanto a pacientes con síntomas iniciales como avanzados, observándose una respuesta clínica favorable
en ambos grupos. Esto sugiere que su uso podría extenderse incluso a personas sanas con molestias
intestinales leves o poco frecuentes. Además, quienes recibieron Lactobacillus plantarum mostraron
una reducción significativa del estrés en comparación con el grupo placebo. Se identificaron
correlaciones moderadas, pero estadísticamente significativas entre la mejoría del SII, la disminución
del dolor abdominal y la menor percepción de estrés. Estos efectos podrían deberse a una mejor
modulación de la señalización intestinal o al fortalecimiento de la barrera gastrointestinal.
La distensión abdominal constituye una de las manifestaciones clínicas más frecuentes en pacientes con
SII, lo que ha motivado a la comunidad científica a explorar tratamientos alternativos, como el uso de
probióticos, para mitigar los síntomas en personas afectadas por esta patología.
pág. 5914
Diversos estudios han evaluado la eficacia de distintas cepas probióticas, entre las que destacan Bacillus
coagulans, Bifidobacterium infantis y Lactobacillus acidophilus.
En una revisión sistemática realizada por Zhang et al. (2022), se identificó que los pacientes tratados
con Bacillus coagulans presentaron una mejoría significativa en las puntuaciones de distensión
abdominal, en comparación con aquellos que recibieron Bifidobacterium infantis o Lactobacillus
acidophilus. Este hallazgo sugiere una mayor eficacia de B. coagulans en la reducción de los síntomas
de hinchazón abdominal. Asimismo, los autores señalaron que ni la duración del tratamiento ni la dosis
administrada influyeron de manera significativa en los resultados, lo que destaca la flexibilidad y
potencial de esta cepa probiótica como opción terapéutica en diferentes contextos clínicos.
La consistencia de las heces constituye un aspecto clínico relevante dentro de los síntomas del SII, ya
que los pacientes pueden presentar episodios de diarrea, estreñimiento o ambos. En este contexto, Lewis
et al. (2020) documentaron en su ensayo clínico que la administración de Lactobacillus paracasei
durante ocho semanas generó una mejoría significativa en la consistencia de las deposiciones, en
comparación con Bifidobacterium longum, cepa que no mostró resultados favorables en este parámetro.
El seguimiento de la frecuencia y la consistencia de las heces permitió evidenciar la efectividad de
ambas cepas probióticas, destacando Lactobacillus paracasei por su mayor capacidad para aliviar los
síntomas gastrointestinales asociados al SII.
Adicionalmente, el estudio de Lewis et al. (2020) evaluó el impacto de los probióticos no solo sobre los
síntomas físicos, sino también sobre la salud mental y la calidad de vida de los pacientes. Para ello, se
emplearon herramientas validadas como la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS) y el
cuestionario de salud SF-36. Los resultados mostraron que los participantes que recibieron
Bifidobacterium longum experimentaron una reducción promedio del 4% en las puntuaciones de
ansiedad y depresión, según la escala HADS, tras ocho semanas de tratamiento. Asimismo, en la
evaluación con el SF-36, este grupo reportó un incremento significativo del 12% en la calidad de vida
global. Por su parte, los pacientes tratados con Lactobacillus paracasei presentaron un aumento del
3,7% en los niveles de energía; sin embargo, este cambio no alcanzó significancia estadística. En
contraste, el grupo placebo no mostró mejorías relevantes en ninguno de los parámetros evaluados.
pág. 5915
Otro estudio que abordó la relación entre el SII y la salud mental fue realizado por Kwon et al. (2024),
considerando que los pacientes con SII presentan una mayor predisposición a desarrollar trastornos
psiquiátricos en comparación con personas sanas. En este contexto, la administración de
Bifidobacterium longum se ha asociado con efectos positivos en el bienestar psicológico de estos
pacientes, observándose una disminución en los niveles de depresión y una mejora general en la calidad
de vida. Estos beneficios podrían estar relacionados con modificaciones en los patrones de activación
cerebral, lo que sugiere una interacción relevante entre el eje intestino-cerebro.
La evaluación del impacto de la terapia probiótica sobre la calidad de vida mostmejoras significativas
a nivel general. Sin embargo, al examinar específicamente los niveles de ansiedad y depresión, no se
observaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos que recibieron probióticos y
aquellos con placebo. Por lo tanto, estos hallazgos sugieren que, si bien los probióticos pueden
contribuir positivamente a la percepción global del estado de salud, su efecto sobre parámetros
psicológicos específicos podría depender de factores como la cepa empleada, la duración del
tratamiento o las características individuales de cada paciente.
CONCLUSIONES
Los probióticos han demostrado beneficios terapéuticos relevantes en el tratamiento de la diarrea y el
SII, sus efectos no son uniformes ni garantizados en todos los pacientes. La heterogeneidad de las cepas
utilizadas, las variaciones en la duración del tratamiento y las características individuales de las
poblaciones estudiadas limitan la posibilidad de establecer protocolos de uso estandarizados. En cuanto
a las características demográficas, se identificó una mayor prevalencia de SII en mujeres adultas
jóvenes, mientras que la diarrea afectó principalmente a lactantes, niños pequeños y adultos mayores.
Estas diferencias sugieren que la edad y el sexo pueden influir en la susceptibilidad y respuesta al
tratamiento con probióticos.
Los hallazgos de esta revisión permiten reconocer que Bacillus coagulans, Lactobacillus plantarum,
Lactobacillus paracasei , Bifidobacterium longum, Bifidobacterium lactis y combinaciones multicepa
con Lactobacillus spp., Bifidobacterium spp., Bacillus coagulans y Saccharomyces boulardii son las
opciones probióticas con mayor respaldo clínico, aunque los resultados en cuanto a la modulación de
síntomas gastrointestinales y salud mental continúan siendo variables.
pág. 5916
Finalmente, los probióticos representan una alternativa terapéutica complementaria con un perfil de
seguridad favorable, pero no deben considerarse aún como tratamiento de primera línea universal. Se
requiere de estudios futuros con mayor rigor metodológico que permitan estandarizar dosis,
combinaciones de cepas y evaluar su efectividad en poblaciones vulnerables o con comorbilidades, para
así integrar de manera definitiva su uso en las guías clínicas para el manejo de patologías
gastrointestinales.
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