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Inteligencia Artificial (IA), sin embrago los otros países no poseen la infraestructura suficiente para
crear y regularizar esta tecnología, de ahí que esta brecha replica un colonialismo digital, lo que significa
que la información que se consume sobre geopolítica en el sur del planeta, obedece a las plataformas
digitales extranjeras (Pariser, 2011). Schiller (1976) sostiene que el dominio mediático y cultural de las
potencias centrales transforma las instituciones y valores de las sociedades dependientes.
La Inteligencia Artificial (IA) instruida y programada con datos mayormente en inglés, implanta una
superioridad tecno lingüística que suprime idiomas y percepciones del mundo no dominantes, de ahí
que interviene en el consumo de datos sobre geopolítica, pues limita la forma en como es instruida y
programada sobre los conflictos internacionales. Desde la teoría del framing (Entman, 1993), se
evidencia cómo los algoritmos no solo seleccionan contenido, sino que encuadran culturalmente la
percepción de los eventos. El peligro es que los marcos de interpretación no reflejan la diversidad
global, sino que se alinean con narrativas dominantes.
Para esto nos remitimos a la teoría del Framing (Entman, 1993), donde se observa que los algoritmos
no solo identifican y seleccionan contenido, más bien encuadran culturalmente la aprehensión de los
actos, aun así, el peligro es que los marcos de interpretación no muestran la diversidad del planeta, más
bien se forman con información predominante, a su vez, esto refuerza la tesis de Chomsky (1988) sobre
la fabricación del consenso, ahora automatizada por IA, en su libro Manufacturing consent: The
political economy of the mass media, los dos autores identifican el modelo de propaganda que explican
como los medios de comunicación en espacios democráticos dejan su rol de informar y pasan a ser
medios de control ideológico, sirviendo a las élites políticas.
Desde el concepto normativo de la comunicación, esta ausencia legal genera un riesgo en el deber social
de los medios, por ello la Inteligencia Artificial (IA) debe ser percibida como un moderno instrumento
comunicacional que, al crear y repartir información, debe estar regido a puntos de vista éticos y
democráticos, la no inclusión de estos puntos de vista admite que la Inteligencia Artificial es utilizada
de manera desestabilizadora y propagandística. "La esfera pública debe ser un espacio de discusión
libre de dominación económica o política" (Habermas, 1984, p. 36).
Sin una clara comprensión de los fundamentos del conocimiento en el ámbito de la comunicación
actualmente en uso dentro de las sociedades latinoamericanas; estas continuarán dependiendo de