ESTRATEGIAS PARA EL DESARROLLAR
HÁBITOS DE ESTUDIO MEDIANTE UN
ANÁLISIS DE LOS ESTUDIANTES DE
INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR
DE LA REGIÓN CENTRO-SUR

STRATEGIES FOR DEVELOPING STUDY HABITS THROUGH

AN ANALYSIS OF STUDENTS FROM HIGHER EDUCATION

INSTITUTIONS IN THE CENTRAL
-SOUTH REGION
Eugenia Erica Vera Cervantes

Unidad Educativa República del Ecuador

Asela Monserrat Márquez Ramírez

Unidad Educativa Víctor Manuel Guzmán

Rogelio Monarca Temalatzi

Unidad Educativa Tomas Rueda Chaux
pág. 9352
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i3.18579
Estrategias para el desarrollar hábitos de estudio mediante un análisis de
los estudiantes de Instituciones de Educación Superior de la Región Centro-
Sur

Eugenia Erica Vera Cervantes
1
eevclibra@gmail.com

https://orcid.org/0000-0003-1120-2313

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Miembro de la Red de Tutorias de la Región
Centro Sur ANUIES

México

Asela Monserrat Márquez Ramírez

ammarquezr@uaemex.m
x
https://orcid.org/0009-0005-2528-1210

Universidad Autónoma del Estado de México

México

Rogelio Monarca Temalatzi

monarca_74@hotmail.com

https://orcid.org/0000-0003-0003-8570

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

México

RESUMEN

Esta investigación busca los perfiles de los estudiantes según sus hábitos de estudio en las
Instituciones de Educación Superior que conforman la Red de Tutorías de la Región Centro-Sur de
ANUIES, con la finalidad de crear estrategias que apoyen a desarrollar estos hábitos a los alumnos de
nivel superior. El análisis se centró en la relación entre los hábitos de estudio, el rendimiento
académico y otras variables contextuales que podrían influir en el proceso de aprendizaje. El enfoque
metodológico fue cuantitativo, con un diseño descriptivo, transversal y analítico-comparativo. Los
datos fueron tratados a través de análisis estadísticos no paramétricos. Los resultados obtenidos se
estructuraron en torno a 71 hábitos distribuidos en 10 dimensiones clave, proporcionando un panorama
integral del comportamiento estudiantil en el ámbito académico.

Palabras clave: educación superior, hábitos de estudio, rendimiento académico

1
Autor principal
Correspondencia:
eevclibra@gmail.com
pág. 9353
Strategies for developing study habits through an analysis of students from

Higher Education Institutions in the Central
-South Region
ABSTRACT

This research explores student profiles based on their study habits at the Higher Education Institutions

that comprise the ANUIES Tutoring Network of the South
-Central Region. The goal is to develop
strategies to support the development of these habits in higher education students. The analysis

focused on the relationship between study habits, academic performance, and other contextual

variables that could influence the learning process. The methodological approach was quantitative,

with a descriptive, cross
-sectional, and analytical-comparative design. The data were processed
through nonparametric statistical analysis. The results obtained were structured around 71 habits

distributed across 10 key dimensions, providing a comprehensive overview of student behavior in the

academic field.

Keywords:
higher education, study habits, academic performance
Artículo recibido
19 mayo 2025
Aceptado para publicación:
20 junio 2025
pág. 9354
INTRODUCCIÓN

Existen múltiples investigaciones que han evidenciado que los hábitos de estudio constituyen un
elemento crucial en el desempeño académico de los estudiantes de nivel superior. No obstante, un
número significativo de estudiantes carece de estrategias apropiadas para la organización de su tiempo,
la selección de métodos de estudio eficientes y el mantenimiento de una disciplina sostenida en
respuesta a las exigencias académicas (Enríquez, Fajardo, & Garzón, 2015). Esta deficiencia
compromete su aprendizaje significativo, la retención de contenidos y su capacidad para afrontar con
éxito los desafíos del proceso formativo.

La dificultad reside en que numerosos alumnos no son totalmente conscientes de la influencia que sus
hábitos tienen en su desempeño escolar. Cuando no se dispone de técnicas apropiadas, el proceso de
adquirir conocimientos se torna más lento, confuso y desmotivador. Por consiguiente, fomentar una
cultura de estudio efectivo exige la elaboración de estrategias institucionales que no solo identifiquen
las debilidades, sino que también guíen el desarrollo de habilidades de autorregulación, planificación y
reflexión crítica.

De este modo, es posible afirmar que el proceso de aprendizaje trasciende la mera memorización de
contenidos; implica la implementación de estrategias cognitivas, metacognitivas y socioemocionales
que faciliten una apropiación significativa del conocimiento.

En el contexto actual, surge la necesidad de desarrollar e implementar estrategias de aprendizaje que
fortalezcan estas prácticas y promuevan un aprendizaje significativo, autónomo y perdurable. Uno de
los elementos fundamentales para alcanzar este objetivo es el desarrollo de hábitos de estudio, los
cuales se caracterizan por ser comportamientos sistemáticos que facilitan al estudiante la planificación,
organización y ejecución de acciones orientadas al aprendizaje. Estos hábitos se construyen con base
en la repetición y la constancia, y están directamente relacionados con el éxito académico (Ramírez &
Pérez, 2021).

En este contexto, las estrategias de aprendizaje cumplen un rol esencial como herramientas cognitivas,
metacognitivas y motivacionales que permiten a los estudiantes enfrentar de manera eficaz los
desafíos del aprendizaje autónomo. De acuerdo con Sánchez y Núñez (2022), las estrategias de
aprendizaje “representan un conjunto organizado de acciones conscientes y adaptativas que los
pág. 9355
estudiantes emplean para resolver tareas académicas y mejorar la comprensión del contenido”. La
implementación de estas estrategias potencia la habilidad para planificar, concentrarse, tomar
decisiones y resolver problemas, elementos esenciales en la vida universitaria.

Este estudio cuantitativo tuvo como objetivo analizar diez dimensiones relacionadas con los hábitos de
estudio y se identificaron diferencias significativas en aspectos como la motivación, la concentración,
las estrategias de aprendizaje, la comprensión de clases, el trabajo en equipo, la resolución de
problemas matemáticos, y la preparación para exámenes. Estas dimensiones fueron examinadas en
función de variables como edad, género, estado civil, rendimiento académico, año académico cursado
e institución.

Ahora bien, al hablar de hábitos de estudio, en lo que respecta a México, ya pesar de la creciente
preocupación por mejorar el rendimiento estudiantil, hemos identificado que existe una
implementación limitada de estrategias formales y sistemáticas para el fomento de hábitos de estudio
en las instituciones de enseñanza superior. La implementación institucional de metodologías
destinadas a fortalecer estos hábitos no ha sido ampliamente documentada, lo cual representa una
oportunidad para mejorar las prácticas de acompañamiento académico. En contraposición, se
descubrió que naciones como Japón han logrado establecerse como referentes globales en el ámbito
educativo, ocupando en el año 2022 tanto el segundo como el quinto lugar en la prueba PISA (Nippon,
2024). Esto se debe, en parte, a la implementación de estrategias de estudio profundamente arraigadas
en su cultura educativa, que promueven la mejora continua, la disciplina, el propósito de vida y una
actitud de aprendizaje constante.

La integración de estrategias de aprendizaje con fundamentos culturales sólidos como los que ofrece el
modelo japonés puede representar así una alternativa innovadora y efectiva para el desarrollo de
hábitos de estudio entre estudiantes de educación superior en México. Ya que este enfoque no solo
responde a las necesidades identificadas en el estudio realizado, sino que también contribuye a elevar
la calidad del acompañamiento institucional en el ámbito educativo.

METODOLOGÍA

El enfoque metodológico fue cuantitativo, con un diseño descriptivo, transversal y analítico-
comparativo. Los datos fueron tratados a través de análisis estadísticos no paramétricos, permitiendo
pág. 9356
segmentar a la población en grupos de alto, medio y bajo rendimiento, así como en distintas categorías
por edad y estado civil. Esta metodología permitió no solo obtener un panorama general de los hábitos
de estudio, sino también identificar patrones conductuales y académicos asociados al desempeño
escolar.

En la investigación participaron alumnos de nivel superior de distintas universidades pertenecientes a
la Red de Tutorías de la Región Centro Sur de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior) la cual está conformada por siete estados: Guerrero, Hidalgo,
Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala, integrada por 175 universidades e
instituciones de educación superior, incluyendo tanto instituciones públicas como privadas de todo el
país.

El cuestionario aplicado fue elaborado por la Coordinación de Enseñanza de Programas Académicos
de Enseñanza Media Superior de la Universidad Nacional Autónoma de México CAE (Cuestionario
de Actividades de Estudio), consta de 71 reactivos distribuidos en diez dimensiones clave: motivación
e interés hacia el estudio, organización de actividades, concentración y ambiente, estrategias de
aprendizaje, comprensión y retención, búsqueda de información, trabajo en equipo, solución de
problemas, manejo emocional ante dificultades personales, y preparación para exámenes (
Vera,
Cabrera y López, 2023
). Estas áreas permiten abordar integralmente el fenómeno del estudio,
contemplando tanto aspectos internos del estudiante como factores externos que influyen en su
entorno académico.

La obtención de datos se logró a través de la realización de un formulario en Google forms. Se
compartió la liga del forms a cada Universidad de la Red de Tutorías de la Región Centro Sur y de esta
manera se logró la participación de 4995 estudiantes de 38 instituciones.

En el análisis, para una mejor gestión de la información, las evaluaciones de los estudiantes se
dividieron en bajo rendimiento (0<=calif<=7.4), rendimiento medio (7.4<calif<=8.4) y alto
rendimiento (8.4<calif<=10). La edad en Grupo joven (18 ≤ edad ≤ 21), Grupo intermedio (22 ≤ edad
≤ 28), Grupo maduro (29 ≤ edad ≤ 50). Para el género se dividió en Soltero (a), Casado (a),
Divorciado (a), separado, Unión libre.

Los resultados del formulario se exportaron al programa estadístico SSPS, llevando a cabo análisis
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descriptivos y pruebas no paramétricas como la prueba de Kruskal-Wallis y U de Mann-Whitney. De
esta manera, se obtuvieron frecuencias, porcentajes, correlaciones y tablas de medias que permitieron
identificar las principales tendencias y diferencias en las diez dimensiones clave.

RESULTADOS

En este apartado se exponen los hallazgos, lo trascendente del estudio expresado con cierto detalle en
la exposición que sostenga el porqué del trabajo: justificando las conclusiones a las que se arribó. Los
resultados deben ser objetivos y claros demostrando que son la consecuencia lógica de la metodología
utilizada.

-Pruebas

Kruskal-Wallis

La prueba de Kruskal-Wallis es una alternativa no paramétrica al ANOVA de un factor (Hollander,
Wolfe y Chicken, 2013):

Hipótesis

H₀ (Hipótesis nula): Las muestras provienen de poblaciones con la misma distribución o con
distribuciones con la misma mediana. En otras palabras, no hay diferencias entre los grupos.

H₁ (Hipótesis alternativa): Al menos una población tiende a producir valores mayores (o
menores) que al menos otra población. Es decir, existe al menos un grupo que difiere de los
demás.

Decisión

Si H > valor crítico, se rechaza H₀
Si p-valor < nivel de significación (α), se rechaza H₀
Prueba U de Mann-Whitney (Hollander, Wolfe y Chicken, 2013)

Hipótesis

H₀ (Hipótesis nula): Las dos poblaciones tienen la misma distribución. No hay diferencia entre
los dos grupos.

H₁ (Hipótesis alternativa): Las distribuciones de los dos grupos son diferentes
Decisión

Si U < valor crítico (tabulado), se rechaza H₀
pág. 9358
Si p-valor < nivel de significación (α), se rechaza H₀
-Análisis de Datos

Se realizó un análisis estadístico no paramétrico para destacar las principales diferencias de los grupos
de estudiantes que se tienen en la muestra de los 4995 participantes, enseguida se muestran los
resultados de las diez dimensiones donde se aplicó la prueba Kruskal-Wallis, en algunos casos la prueba
de U Mann-Whitney:

1. Motivación e interés hacia el estudio. Se encontró que en cuanto a lo que respecta al género
(p=0.323) se mantiene la hipótesis nula en donde se establece que la motivación e interés para el estudio
no varía entre hombres y mujeres, caso que no puede ser aplicable a las instituciones en donde se
observa (p=0.000) una variación significativa en la motivación, lo que demuestra que el contexto
institucional influye significativamente, lo cual es un elemento que permite establecer que el impacto de
esta variación puede llegar a afectar el rendimiento académico de los estudiantes.

El análisis según el año académico que cursan los estudiantes mostró diferencias significativas en los
niveles de motivación (p=0.041), lo que sugiere que esta dimensión varía a medida que los estudiantes
avanzan en su programa académico. De manera similar, el rendimiento académico, evaluado a través del
promedio general, mostró diferencias altamente significativas (p<0.001) en los niveles de motivación
entre estudiantes con bajo, medio y alto rendimiento. Además, el estado civil de los participantes
también resultó ser un factor que influye de manera significativa en el interés por el estudio (p=0.047).
En cuanto a la edad, se observó una tendencia ascendente estadísticamente significativa (p<0.001) desde
los grupos más jóvenes (18-21 años) hasta los de mayor edad (37-50 años), lo que evidencia que los
estudiantes mayores tienden a tener niveles más altos de motivación e interés académico, probablemente
debido a objetivos académicos más claros y una mayor madurez.

2. Organización de las actividades de estudio. La organización efectiva de las actividades de estudio
es un elemento fundamental para el logro de los objetivos académicos de los estudiantes. Se
identificaron en las variables, elementos como la edad (p=0.008) presenta un patrón no lineal, con un
descenso en el grupo de 25-28 años (1.95) y valores más altos en los grupos extremos, esto permite
establecer que los estudiantes de 25-28 años muestran menor organización, mientras que los mayores de
pág. 9359
37 años (2.39) desarrollan mejores habilidades organizativas. El estado civil (p=0.623) y el año en el que
cursa (p=0.71) claramente no afecta a la organización de actividades de estudio.

En donde se observan diferencias significativas es en las instituciones (p=0.017), es decir, cada
institución tiene métodos distintos de organización académica. De la misma forma, la organización
académica con respecto a la variable de promedio en matemáticas, muestra distintos enfoques según el
nivel que se tiene (p=0.000).

3. Concentración y ambiente durante el estudio. La creación de un ambiente de estudio óptimo es
fundamental para maximizar el rendimiento académico. Los resultados obtenidos muestran que el
género (p=0.707) no es un elemento que influya en la concentración de los estudiantes y el ambiente
durante el estudio, sin embargo, se refleja diferentes capacidades de enfoque según niveles promedio en
matemáticas (p=0.000) y el ambiente institucional también influye en el desempeño de los estudiantes
en cuanto a su concentración (p=0.000).

El año en el que el estudiante cursa sus estudios, no es ningún elemento que determine un cambio en la
variable, (p=0.141) al igual que su estado civil (p=0.677). En lo que respecta a la edad (p=0.000), hay
una clara tendencia ascendente (1.85 a 2.30) lo que muestra que la capacidad para concentrarse y crear
un ambiente adecuado para el estudio mejora significativamente con la edad.

4. Estrategias de aprendizaje y de estudio. Se observa el valor del estadístico H con p=0.000 en la
mayoría, esto muestra una diferencia sustancial en estrategias de aprendizaje con respecto a la media en
promedio de matemáticas y promedio general, lo que sugiere estrechas relaciones en la creación e
implementación de estrategias y la puntuación en matemáticas y promedio general. Con respecto a la
edad los grupos difieren significativamente (p=0.026), los valores más altos en esta dimensión se
encuentran en los grupos de mayor edad de 33 a 36 años, los estudiantes mayores han desarrollado
mejores estrategias de aprendizaje, probablemente por su experiencia acumulada y mayor conocimiento
de sus propios procesos cognitivos. Con respecto al estado civil los grupos difieren significativamente
(p=0.048), la muestra está compuesta principalmente por estudiantes solteros (96.1%), con pequeños
grupos de estudiantes en unión libre (1.9%), casados (1.7%) y divorciados/separados (0.3%), estas
diferencias sugieren que las responsabilidades y circunstancias asociadas con diferentes estados civiles
pueden impactar la forma en que los estudiantes abordan sus actividades académicas. Se encuentra
pág. 9360
fuerte evidencia estadística de diferentes estrategias de aprendizaje entre el año en el que cursa la carrera
(p=0.000) y la institución (p=0.000), esto indica una evolución sustancial en cómo los estudiantes
abordan el aprendizaje y sugiere que cada institución desarrolla diferentes enfoques pedagógicos. En
cuanto al género, también se encontraron diferencias significativas (p=0.000) en las estrategias de
aprendizaje y estudio utilizadas.

5. Comprensión y retención de las clases. Se observa el valor del estadístico H con p=0.000 en la
mayoría, que muestra diferencias en comprensión y retención de información con respecto a la media en
promedio de matemáticas y promedio general, indicando desarrollo de habilidades cognitivas según su
promedio. Con respecto a la edad los grupos difieren significativamente (p=0.000), tendencia claramente
ascendente con la edad de 2.32 a 2.79, es decir, la capacidad para comprender y retener información
mejora significativamente con la edad. En cuanto al estado civil (p=0.005) y la institución a la que
pertenecen (p=0.002), los grupos difieren significativamente, estas diferencias nos dicen que la
comprensión y retención en las clases asociadas con diferentes estados civiles e instituciones pueden
impactar la forma en que los estudiantes comprenden y retienen los conceptos y temas vistos en clase.
En relación con el género, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p=0.260),
sugiriendo que tanto hombres como mujeres tienen capacidades similares para la comprensión y
retención de las clases. Con respecto al año que cursan en la carrera, se observaron diferencias
significativas (p=0.011), lo que indica una evolución en estas capacidades a lo largo del tiempo de
estudio.

6. Búsqueda bibliográfica e integración de la información. El análisis estadístico mediante la prueba
de Kruskal-Wallis reveló diferencias estadísticamente significativas (p<0.001) en varias dimensiones
relacionadas con la búsqueda bibliográfica e integración de la información. Específicamente, se
observaron diferencias con respecto al rendimiento en matemáticas, evidenciando que los estudiantes
emplean diversos métodos de búsqueda e integración informativa en función de su desempeño
académico en esta asignatura.

En relación con la variable edad, los grupos mostraron diferencias estadísticamente significativas, con
los valores más elevados en esta dimensión correspondientes a los estudiantes del grupo etario de 37 a
50 años. Este hallazgo sugiere que los estudiantes de mayor edad han desarrollado estrategias más
pág. 9361
eficaces de búsqueda e integración de la información, posiblemente como resultado de su experiencia y
un mayor desarrollo de sus procesos.

Respecto al estado civil (p=0.123) y el promedio general (p=0.90), no se detectaron diferencias
estadísticamente significativas, lo que indica que las estrategias de búsqueda y análisis de la información
son similares entre las categorías analizadas. Estos resultados, marginalmente no significativos, sugieren
que los estudiantes con diferentes niveles de rendimiento académico general y distintos estados civiles
no presentan variaciones sustanciales en este aspecto.

Se identificó evidencia estadística robusta que indica diferencias significativas en las estrategias de
búsqueda e integración de información en función del año académico cursado y la institución educativa.
Estos resultados apuntan a una evolución progresiva en los métodos que los estudiantes utilizan para
abordar la búsqueda de información a lo largo de su trayectoria académica, y sugieren que cada
institución promueve y desarrolla diferentes herramientas y enfoques para la búsqueda e integración de
información académica.

7. Elaboración de trabajos y estudio en equipo. Se analizaron variables como la motivación y el
interés, la organización de actividades, las estrategias de aprendizaje, el trabajo en equipo y la
preparación y presentación de exámenes. El desarrollar la capacidad de la colaboración y trabajo en
equipo, es una habilidad fundamental para el éxito en cualquier entorno, el aporte de cada miembro es
necesario para poder vincular los conocimientos con sus experiencias mejorando el trabajo y el estudio
en equipo. Los análisis estadísticos respecto al género (p=0.414) no revelaron diferencias significativas
entre hombres y mujeres, evidenciando patrones similares en la manera en que ambos grupos desarrollan
actividades colaborativas. De manera análoga, en relación con el rendimiento en matemáticas (p=0.918),
no se detectaron diferencias significativas en las estrategias de trabajo en equipo entre estudiantes con
distintos niveles de desempeño académico en esta asignatura. El estado civil (p=0.114) no muestra
diferencias estadísticas relevantes, lo que puede ser determinado debido a las características propias de
la muestra, en donde se compone principalmente de estudiantes solteros. Lo que respecta a la edad
(p=0.293) no muestra diferencias relevantes determinando que las habilidades para el trabajo en equipo
y la elaboración de trabajos parecen ser independientes a los grupos etarios.
pág. 9362
8. Solución de problemas y aprendizaje de las matemáticas. La resolución de problemas como vía
para el aprendizaje de las matemáticas constituye un proceso cognitivo de alta complejidad que requiere
el desarrollo del pensamiento crítico para la construcción efectiva del conocimiento. Los análisis
estadísticos realizados revelan que las estrategias de solución de problemas y aprendizaje matemático
presentan patrones similares entre las diferentes categorías de rendimiento académico general, lo que
sugiere un desarrollo homogéneo de habilidades analíticas y matemáticas en este aspecto. Sin embargo,
se identificaron variaciones significativas entre instituciones educativas, evidenciando diferencias en los
enfoques de formación científica y metodológica.

Con respecto a las variables, los resultados indican que tanto la edad (p=0.440) como el estado civil
(p=0.939) no presentan asociación significativa con la capacidad para la resolución de problemas y el
aprendizaje matemático, sugiriendo que estas competencias se desarrollan independientemente de dichos
factores.

En contraste, se observaron diferencias estadísticamente significativas en función del año académico
cursado (p=0.003), lo que indica una evolución progresiva en las habilidades de resolución de problemas
a medida que los estudiantes avanzan en su trayectoria universitaria. Esto podría reflejar el impacto
acumulativo de la formación académica y la exposición a desafíos matemáticos de complejidad
creciente.

El análisis por institución educativa reveló diferencias altamente significativas (p<0.001), evidenciando
variaciones sustanciales en los enfoques de formación científica entre los diferentes centros educativos.
Paralelamente, se detectaron diferencias significativas (p<0.001) en las habilidades de solución de
problemas matemáticos, reflejando variaciones en el desarrollo de competencias analíticas y
matemáticas entre los grupos estudiados.

Estos hallazgos subrayan la importancia del contexto institucional y la progresión académica como
factores determinantes en el desarrollo de habilidades para la resolución de problemas matemáticos,
mientras que los factores demográficos parecen ejercer una influencia menor en este aspecto del
aprendizaje.

9. Problemas personales que interfieren con el estudio. El impacto de los problemas personales en el
estudiante puede ser muy significativo al momento de realizar actividades académicas que requieran de
pág. 9363
la concentración. En cuanto al género (p=0.006), muestra variación, el estado civil (p=0.500) no afecta
en la manera en la que se afrontan los problemas personales, con respecto al promedio general (p=0.016)
hay diferencias relevantes en cuanto a la edad se observa de manera interesante como es que los
estudiantes de edad intermedia (22-32) parecen enfrentar más desafíos o problemas personales que
afectan en sus estudios.

Lo que respecta al desafío en el manejo de los problemas personales y el apoyo que se presenta por parte
de las instituciones, (p=0.002) se observa un diferente nivel de acompañamiento y soporte institucional,
lo que permite señalar que el manejo de situaciones de crisis en los estudiantes varía con respecto a la
manera en la que se aborda por cada una de estas.

10. Preparación y presentación de exámenes. El análisis estadístico reveló diferencias altamente
significativas (p<0.001) en la mayoría de las variables estudiadas (promedio en las materias de
matemáticas y promedio general, institución, año académico cursado), evidenciando variaciones
sustanciales en las estrategias de preparación y presentación de exámenes respecto a los valores medios.
En relación con los indicadores de rendimiento académico, se identificaron correlaciones positivas
estadísticamente significativas tanto con el promedio en matemáticas (r=0.113, p<0.01) como con el
promedio general (r=0.106, p<0.01), lo que indica que, a mayor rendimiento académico, mejores
habilidades de preparación para evaluaciones.

Respecto al género, se observaron diferencias estadísticamente significativas (p<0.001, r=-0.073,
p<0.01), con una tendencia favorable hacia las estudiantes femeninas en cuanto a las estrategias de
preparación para exámenes. Esta diferencia se mantiene constante a través de los distintos niveles
académicos, siendo particularmente pronunciada en los niveles superiores, donde se registran
puntuaciones medias de género más bajas (1.39-1.41).

En contraste, el análisis por grupos etarios no mostró diferencias estadísticamente significativas
(p=0.861, r=0.021), sugiriendo que las estrategias de preparación para exámenes están determinadas
principalmente por factores académicos e institucionales, más que por variables relacionadas con la
edad. De manera similar, no se identificaron diferencias significativas en función del estado civil
(p=0.794, r=-0.007), lo que indica que las circunstancias personales en este ámbito no influyen
sustancialmente en el desarrollo de habilidades para la preparación de evaluaciones.
pág. 9364
Se encontró evidencia estadística robusta de diferencias significativas en las estrategias de preparación
para exámenes entre instituciones educativas (p<0.001, r=0.099, p<0.01) y entre los diferentes años
académicos cursados (p=0.001, r=0.047, p<0.01). Estos resultados indican una evolución progresiva en
los métodos que los estudiantes emplean para abordar la preparación de exámenes conforme avanzan en
su formación académica, y sugieren que cada institución promueve enfoques pedagógicos distintivos en
la preparación para evaluaciones.

Los estudiantes clasificados en los niveles superiores de preparación para exámenes (5-6) presentan un
perfil característico que incluye una edad promedio más elevada (23.94-24.03 años), predominio de
población femenina, y niveles académicos generales más altos (niveles de promedio general: 2.75-2.83),
configurando así un perfil de alto rendimiento en las estrategias de preparación y presentación de
exámenes.

Estrategias para desarrollar hábitos de estudio

En este artículo se ha comentado sobre la importancia que tienen los hábitos de estudio en el
rendimiento académico, es por lo que es preciso investigar estrategias para mejorar estos hábitos,
enseguida se muestran algunas investigaciones de propuestas realizadas en este tema:

Investigaciones como Hernández, Rodríguez y Vargas (2012) sugieren la urgente implementación de
programas de tutoría para apoyar a los estudiantes en la mejora de sus hábitos académicos y motivación.
Aplicar intervenciones efectivas, incluyendo talleres de técnicas de estudio y fortalecimiento de
autoestima.

En el estudio realizado por Escalantes et al. (2008) se concluye enfatizando la necesidad de mejorar los
hábitos de estudio, recomendando a docentes conocer a fondo las condiciones y hábitos de sus
estudiantes para implementar estrategias pedagógicas más efectivas.

En el estudio de Juárez et al. (2022) se propone una intervención didáctica basada en los resultados para
apoyar a profesores en la formación de hábitos de estudio. Se recomiendan actividades como ejercicios
de repetición para reforzar la memoria, técnicas de organización mediante herramientas tecnológicas,
promoción del pensamiento crítico, tutorías académicas y trabajo colaborativo.

En el estudio de Mena, Golbach y Véliz (2009) se recomendó implementar estrategias institucionales de
apoyo a los alumnos en su ingreso a la universidad, mediante talleres y programas que promuevan
pág. 9365
hábitos eficientes de estudio, técnicas de aprendizaje adecuadas y fortalecimiento de la motivación.
Finalmente, se enfatizó la necesidad de acompañar al estudiante en la transición educativa hacia el nivel
superior, facilitando herramientas que le permitan adaptarse exitosamente a las exigencias académicas
universitarias.

En nuestro estudio los resultados indican que tanto la edad como el avance académico contribuyen al
desarrollo de mejores hábitos de estudio, especialmente en motivación, concentración y búsqueda de
información. Las estrategias japonesas para potenciar estos hábitos en todos los grupos ofrecen valiosas
herramientas: el Kaizen fomenta pequeñas mejoras diarias en las técnicas de estudio; la Técnica
Pomodoro estructura el tiempo en bloques de concentración de 25 minutos con descansos breves; el
Ikigai conecta el estudio con un propósito mayor, aumentando la motivación intrínseca; y el Shoshin
promueve una "mente de principiante" que mantiene la curiosidad y apertura al conocimiento,
independientemente de la edad o nivel académico del estudiante.

En el año 2022 Japón consiguió el 2.º y 5.º en la prueba de PISA. Estos resultados revelan que Japón
mantiene uno de los mejores niveles de todo el mundo (Nippon, 2024). Por este motivo, en esta
investigación, una de las estrategias para desarrollar hábitos de estudio, es la implementación de talleres
que enseñe algunos métodos y técnicas de estudio como las japonesas, pues el éxito académico es uno
de los pilares más sólidos en su cultura.

Las estrategias japonesas para mejorar los hábitos de estudio incluyen el Kaizen (mejora continua), la
Técnica Pomodoro (concentración en bloques), el Ikigai (propósito de vida) y el Shoshin (mente de
principiante). Estas técnicas ayudan a la organización, concentración, motivación y a desarrollar una
mentalidad de aprendizaje constante.

Kaizen

Suárez-Barraza (2007) referenciada por Suárez y Miguel (2009) define a Kaizen como una filosofía de
gestión que genera cambios o pequeñas mejoras incrementales en el método de trabajo (o procesos de
trabajo) que permite reducir despilfarros y por consecuencia mejorar el rendimiento del trabajo, llevando
a la organización a una espiral de innovación incremental.
pág. 9366
Kaizen es una palabra japonesa que significa mejoramiento constante. Es llevar adelante pequeños
cambios que mejorarán nuestro trabajo cotidiano (Parenti et al., 2019). Kaizen aparece en la literatura
académica y en la empresarial.

El Instituto Kaizen (2025) aplica el método KAIZEN mediante las herramientas como el 3C (caso, causa
y contramedida), así como la organización de los espacios en el aula mediante la aplicación de las 5S.

Coschool (2023) asegura que al incorporar el principio Kaizen a la vida académica, los estudiantes se
comprometen con un camino de mejora continua e incremental y adaptan este método mediante los
siguientes puntos: Mejora continua, empieza poco a poco, aprendiendo del fracaso, buscar y utilizar la
retroalimentación, eliminar ineficiencias, crear un entorno de apoyo, celebra los pequeños logros.

Técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro desarrollado por Francesco Cirillo, es un método de gestión de tiempo que
consiste en trabajar en intervalos de 25 minutos, sin interrupción ni distracciones, seguidos de descansos
de 5 minutos (Obando, 2025).

Según Cirillo(2020) para aplicar la técnica pomodoro, solo se necesita lo siguiente:

- Un pomodoro: un temporizador de cocina.

- Una lista de tareas para hoy, elaborada al principio de cada jornada con la siguiente información:

• Un encabezamiento con lugar, fecha y autor.

• Una lista de las tareas que hay que completar durante el

día, por orden de prioridad.

• Un apartado titulado «Actividades imprevistas y urgentes»,

en el que se incluirán las tareas inesperadas que puedan

surgir a medida que lo hagan. Estas actividades podrían

modificar el plan para la jornada.

- Un inventario de actividades.

Ikigai

El ikigai está escondido en nuestro interior y requiere una exploración paciente para llegar a lo más
profundo de nuestro ser y encontrarlo. Según los naturales de Okinawa, la isla con mayor índice de
centenarios del mundo, el ikigai es la razón por la que nos levantamos por la mañana.
pág. 9367
Tener un ikigai claro y definido, una gran pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida. En la
investigación de García y Miralles (2016) proporciona herramientas para descubrir nuestro ikigai.

Shoshin

Carballo (2024) menciona que Shoshin se refiere a la idea de dejar de lado los prejuicios y tener una
actitud de "apertura" a la hora de vivir, con el fin de encontrar la felicidad. Cuando actuamos como
principiantes, nuestra mente está vacía y abierta, estamos dispuestos a aprender y considerar, como un
niño que descubre algo por primera vez.

Método Waseda

El Cronista (2024) considera el Método Waseda como una técnica innovadora que adopta un enfoque
holístico para el aprendizaje de idiomas. En lugar de tratar cada aspecto del idioma de forma separada,
como la lectura, escritura, escucha y conversación, este método propone integrarlos de manera
simultánea.

Mentalidad Kintsugi

El Kintsugi es una técnica japonesa de reparación que promueve la mentalidad de ver nuestros errores
no como fracasos, sino como oportunidades de crecimiento (Mendoza, 2024).

CONCLUSIONES

Los resultados de esta investigación evidencian que los hábitos de estudio están estrechamente
vinculados con variables personales, académicas e institucionales que inciden en el rendimiento de los
estudiantes de educación superior. La investigación, sustentada en una muestra amplia de 4955
estudiantes, permitió identificar diferencias significativas en cada una de las diez dimensiones del
Cuestionario de Actividades de Estudio (CAE), lo que refuerza la idea de que el rendimiento académico
no depende exclusivamente del conocimiento adquirido, sino también de las prácticas, actitudes y
contextos que moldean el aprendizaje.

En primer lugar, se observa que la motivación e interés hacia el estudio se intensifica con la edad y el
avance académico, lo que sugiere que los estudiantes desarrollen metas más claras y mayor compromiso
conforme progresan en su trayectoria universitaria. Esta tendencia coincide con estudios previos
(Garrido et al., 2020; Naciones Unidas, 2022), que destacan la importancia de la madurez emocional y la
motivación intrínseca en el desempeño académico. El contexto institucional también influye de manera
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determinante, lo cual plantea la necesidad de generar ambientes educativos que estimulen la
participación activa y el sentido de pertinencia.

Respecto a la organización de actividades y la concentración, los hallazgos muestran que los estudiantes
de mayor edad presentan mejores niveles de estructuración y enfoque. No obstante, se identificaron
grupos intermedios (25-28 años) con puntuaciones más bajas, lo cual podría atribuirse a la carga de
responsabilidades laborales o familiares. Este dato abre la posibilidad de diseñar apoyos específicos para
estudiantes no tradicionales que enfrentan múltiples demandas. La concentración también se ve
favorecida en instituciones que promueven ambientes de estudio adecuados, lo cual reafirma el papel de
la infraestructura académica en la creación de entornos propicios para el aprendizaje.

En cuanto a las estrategias de aprendizaje, retención en información y búsqueda de información, las
diferencias son notables entre los niveles de rendimiento académico y entre instituciones, lo que sugiere
que estas habilidades son moldeadas tanto por el perfil del estudiante como por las prácticas
pedagógicas institucionales. El desarrollo de estrategias como mapas conceptuales, técnicas
mnemotécnicas o el uso del método SQ3R ha mostrado un impacto favorable en la comprensión de los
contenidos, coincidiendo con lo señalado por autores como Espinosa (2020) y Ernst, Aran, Lemos
(2022).

El trabajo colaborativo, aunque ampliamente promovido en los modelos educativos actuales, no mostró
diferencias significativas por edad, género o estado civil. Sin embargo, su efectividad parece estar más
relacionada con la cultura académica de cada institución, lo que resalta la necesidad de fomentar
dinámicas de colaboración efectivas desde el aula, más allá de lo formalmente requerido. En contraste,
la dimensión de resolución de problemas matemáticos sí presenta variaciones significativas según el año
de estudios e institución, lo que confirma que estas habilidades se desarrollan con el tiempo y están
influenciadas por los enfoques de enseñanza.

Una dimensión crítica corresponde a los problemas personales, los cuales afectan de manera dispar a los
estudiantes dependiendo de su edad y apoyo institucional. El hallazgo de que los estudiantes de edad
intermedia enfrentan mayores desafíos emocionales debe considerarse en el diseño de estrategias de
acompañamiento psicoeducativo. Finalmente, la preparación para exámenes mostró diferencias
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significativas a favor de las mujeres y los estudiantes con promedios más altos, indicando que existen
patrones de estudio más eficaces que deberían replicarse mediante intervenciones focalizadas.

En conclusión, los hábitos de estudio deben entenderse como un constructo dinámico, influenciado por
factores individuales, contextuales y pedagógicos. Los resultados de este estudio ofrecen insumos
valiosos para que las IES diseñen estrategias diferenciadas que consideren las particularidades de sus
estudiantes y promuevan entornos que potencien sus capacidades. El fortalecimiento de estos hábitos,
desde una perspectiva integral, permitirá avanzar hacia una educación más equitativa, eficiente y
centrada en el estudiante.

Agradecimiento

Agradecemos el apoyo del estudiante David Eduardo Mozo Flores de la Licenciatura en actuaría de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en los cálculos estadísticos de este trabajo y la
participación de todos los miembros de la Red de Tutorías de la Región Centro Sur de la ANUIES
(Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior), por hacer posible esta
investigación.

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