ESTILO DE VIDA EN ADULTOS MAYORES CON
HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN EL CENTRO DE
SALUD RURAL DE POBLACIÓN CONCENTRADA
DE CRUZ GRANDE EN EL PERIODO 2024-2025
LIFESTYLE IN OLDER ADULTS WITH ARTERIAL HYPERTENSION
AT THE RURAL HEALTH CENTER OF CONCENTRATED
POPULATION OF CRUZ GRANDE DURING THE 20242025 PERIOD
Betzave Miranda Estrada
Universidad Autónoma De Guerrero, México
Luis Pablo Rosas Bello
Universidad Autónoma De Guerrero, México
Alberto Ortiz Bautista
Universidad Autónoma De Guerrero, México
Jean Carlos Aguirre Áviles
Universidad Autónoma De Guerrero, México
Lourdes Soto Velázquez
Universidad Autónoma De Guerrero, México
pág. 2995
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.18943
Estilo de Vida en Adultos Mayores con Hipertensión Arterial en el Centro
de Salud Rural de Población Concentrada de Cruz Grande en el Periodo
2024-2025
Betzave Miranda Estrada1
Betzamiranda1@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-0034-2823
Universidad Autonoma De Guerrero
México
Luis Pablo Rosas Bello
luis.prb35@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-3660-9437
Universidad Autonoma De Guerrero
México
Alberto Ortiz Bautista
Alberto7655@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0000-8202-429X
Universidad Autonoma De Guerrero
México
Jean Carlos Aguirre Áviles
J.carlosa.aviles@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-2011-3685
Universidad Autonoma De Guerrero
México
Lourdes Soto Velázquez
lusotovela@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-5843-1686
Instituto de Desarrollo Salvador Allende
Gossens-INDESAG
México
RESUMEN
El presente estudio tuvo como objetivo analizar la asociación entre el estilo de vida y el control de la
hipertensión arterial en adultos mayores atendidos en el Centro de Salud Rural de Población
Concentrada Cruz Grande durante el periodo 2024-2025. Se implementó una metodología de enfoque
cualitativo, con un tipo observacional, transversal y analítico, mediante un instrumento diseñado por
los autores, validado por expertos, y aplicado a una muestra no probabilística por conveniencia
conformada por 50 pacientes mayores de 60 años con diagnóstico médico confirmado de hipertensión.
Se indagaron variables como la actividad física, el consumo de sodio, el sueño, el manejo del estrés, el
apoyo social y la accesibilidad médica. Los principales hallazgos muestran que una parte significativa
de los adultos mayores presenta estilos de vida poco saludables, lo que repercute negativamente en el
control de la enfermedad. Entre las principales barreras identificadas se encuentran problemas
económicos, escaso apoyo familiar, dificultades para mantener una dieta adecuada y estrés continuo. Se
concluye que mejorar los estilos de vida mediante intervenciones comunitarias adaptadas al contexto
social y económico podría fortalecer la adherencia al tratamiento y mejorar la calidad de vida de esta
población vulnerable.
Palabras clave: adultos mayores, hipertensión arterial, estilo de vida, factores de riesgo, salud
comunitaria
1
Autor principal
Correspondencia: Betzamiranda1@gmail.com
pág. 2996
Lifestyle in Older Adults with Arterial Hypertension at the Rural Health
Center of Concentrated Population of Cruz Grande During the 2024–2025
Period
ABSTRACT
This study aimed to analyze the association between lifestyle and the control of arterial hypertension in
older adults treated at the Rural Health Center of Concentrated Population of Cruz Grande during the
2024–2025 period. A qualitative methodological approach was implemented, characterized as
observational, cross-sectional, and analytical, using a researcher-designed instrument validated by
experts and applied to a non-probabilistic convenience sample of 50 patients over 60 years old with a
confirmed medical diagnosis of hypertension. Variables explored included physical activity, sodium
intake, sleep, stress management, social support, and medical accessibility. The main findings indicate
that a significant portion of the elderly population exhibits unhealthy lifestyles, which negatively
impacts disease control. Major barriers identified include economic difficulties, limited family support,
challenges in maintaining a proper diet, and ongoing stress. The study concludes that improving
lifestyles through community-based interventions tailored to the social and economic context may
strengthen treatment adherence and enhance the quality of life of this vulnerable population.
Keywords: older adults, arterial hypertension, lifestyle, risk factors, community health
Artículo recibido 9 julio 2025
Aceptado para publicación: 13 agosto 2025
pág. 2997
INTRODUCCIÓN
La Hipertensión Arterial (HTA) representa una de las enfermedades crónicas no transmisibles más
frecuentes en la población adulta mayor, y su prevalencia continúa en aumento a nivel mundial,
especialmente en regiones con contextos de vulnerabilidad social y económica. Este artículo aborda el
estudio de los estilos de vida y su relación con el control de la hipertensión arterial en adultos mayores
atendidos en el Centro de Salud Rural de Población Concentrada Cruz Grande, en el estado de Guerrero,
México, durante el periodo 2024-2025.
El problema de investigación radica en la alta prevalencia de HTA en adultos mayores de esta región y
en la necesidad de comprender cómo factores del estilo de vida —como la dieta, la actividad física, el
manejo del estrés, el sueño y el apoyo social— influyen en el control de la enfermedad. A pesar de la
disponibilidad de tratamiento farmacológico, muchos pacientes no logran una regulación efectiva de su
presión arterial, lo que sugiere la existencia de vacíos en el conocimiento y aplicación de estrategias de
autocuidado y educación para la salud. La importancia de abordar esta problemática se justifica por su
impacto en la calidad de vida de los adultos mayores, así como por los costos sociales y económicos
que representa para los sistemas de salud. Identificar las barreras y factores que inciden en el estilo de
vida de esta población vulnerable es fundamental para diseñar intervenciones más efectivas y
culturalmente pertinentes.
Este estudio se sustenta teóricamente en el modelo de autocuidado de Dorothea Orem, el cual plantea
que las personas poseen la capacidad de cuidar de mismas, y que el rol del profesional de salud
consiste en apoyar esa capacidad cuando se ve limitada. Asimismo, se incorpora el enfoque de la Teoría
del Apoyo Social, el cual destaca la influencia positiva de las redes familiares y comunitarias en el
manejo de enfermedades crónicas. Las categorías de análisis principales son: estilo de vida, control de
la HTA, factores de riesgo modificables, autocuidado y apoyo social.
Entre los estudios previos relevantes se encuentran investigaciones realizadas en Ecuador, Perú y
México, que analizan la relación entre estilos de vida y HTA en adultos mayores (González et al., 2021;
Bedoya, 2018; De la Rosa, 2017). Estos estudios evidencian patrones similares de hábitos poco
saludables, pero también destacan la necesidad de contextualizar las intervenciones según el entorno
socioeconómico.
pág. 2998
Este trabajo aporta una visión localizada de la problemática en una comunidad rural mexicana, con
énfasis en los factores socioculturales específicos que influyen en el comportamiento de salud de los
adultos mayores.
La investigación se lleva a cabo en el Centro de Salud Rural de Población Concentrada Cruz Grande,
ubicado en un entorno de características predominantemente rurales, con condiciones sociales que
limitan el acceso a servicios de salud, educación y recursos económicos. Este contexto condiciona los
estilos de vida y la capacidad de autocuidado de los adultos mayores, lo que hace aún más urgente
comprender las dinámicas particulares de esta población.
Finalmente, este estudio tiene como objetivo general analizar la asociación entre el estilo de vida y el
control de la hipertensión arterial en adultos mayores de dicha comunidad. Se plantea como hipótesis
que un estilo de vida saludable se asocia positivamente con un mejor control de la presión arterial,
mientras que estilos de vida poco saludables actúan como barreras para la adherencia terapéutica y el
bienestar integral de esta población.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, ya que se buscó comprender e interpretar
las experiencias, percepciones y significados que los adultos mayores con hipertensión arterial
atribuyen a su estilo de vida y al manejo de su enfermedad. La investigación se clasificó como
descriptiva y relacional, debido a que se orienta a describir los hábitos y barreras relacionadas con el
estilo de vida de los participantes, y a explorar su relación con el control de la hipertensión arterial.
El diseño metodológico fue observacional, transversal y analítico. Se consideró observacional porque
no se intervino sobre las variables de estudio, sino que se analizó la realidad tal como ocurre en el
entorno natural de los sujetos. Asimismo, fue transversal, ya que los datos se recolectaron en un único
punto en el tiempo, sin seguimiento longitudinal, y analítico porque buscó establecer asociaciones entre
diversas variables como la alimentación, la actividad física, el sueño, el manejo del estrés y el control
de la presión arterial.
La población estuvo conformada por adultos mayores de 60 años o más, con diagnóstico médico
confirmado de hipertensión arterial, que reciben atención en el Centro de Salud Rural de Población
Concentrada de Cruz Grande, Guerrero, México.
pág. 2999
La muestra fue de tipo no probabilístico por conveniencia e incluyó a 50 participantes, seleccionados
conforme a su disposición y cumplimiento de los criterios definidos.
Para la recolección de datos, se utilizó una encuesta diseñada por los autores del estudio, la cual fue
validada por tres jueces expertos mediante el método de Lawshe, modificado por Tristán (2008),
obteniendo un índice de validez de contenido (CVI) de 0.625. El instrumento constó de 11 preguntas
divididas en tres secciones: hábitos de vida, barreras y accesibilidad, y percepción y motivación. Las
variables incluidas abarcaron frecuencia de actividad física, consumo de alimentos procesados, calidad
del sueño, percepción del apoyo social, accesibilidad a servicios de salud, entre otros. La información
se organizó y analizó cualitativamente, con apoyo de codificación temática.
En cuanto a las consideraciones éticas, los participantes firmaron un consentimiento informado previo
a su participación, asegurando el cumplimiento de los principios de confidencialidad, anonimato y
voluntariedad, conforme a los lineamientos de ética en investigación establecidos por la Declaración de
Helsinki. Los criterios de inclusión fueron: tener 60 años o más, diagnóstico clínico de hipertensión
arterial, ser residente permanente en la localidad, contar con capacidad cognitiva para responder la
encuesta y haber aceptado participar voluntariamente. Los criterios de exclusión consideraron
enfermedades crónicas descompensadas, trastornos psiquiátricos graves o deterioro cognitivo severo,
así como encuestas incompletas o retiradas voluntariamente.
Una limitación importante fue el uso de una muestra no probabilística, lo cual limita la generalización
de los resultados, aunque proporciona una visión detallada del contexto específico. Además, el diseño
transversal impide establecer relaciones causales, aunque permite identificar asociaciones relevantes
para el diseño de futuras intervenciones comunitarias.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos del estudio realizado en el Centro de Salud Rural de Población Concentrada
Cruz Grande evidencian que una proporción significativa de adultos mayores hipertensos mantiene
estilos de vida poco saludables, lo que repercute negativamente en el control de la presión arterial. A
partir del análisis de los instrumentos aplicados, se identificó que solo un pequeño porcentaje de los
participantes realiza actividad física de forma regular; la mayoría refiere hacerlo rara vez o nunca.
pág. 3000
Este hallazgo coincide con lo reportado por González et al. (2021), quienes señalaron que el
sedentarismo es un factor frecuente entre adultos mayores con hipertensión.
Respecto al consumo de alimentos procesados, la mayoría de los participantes manifestó consumir
alimentos ricos en sal varias veces por semana, lo cual influye directamente en la dificultad para
alcanzar un control adecuado de la hipertensión, tal como lo plantea Garay et al. (2021), al relacionar
el exceso de sodio con el incremento sostenido de la presión arterial. Adicionalmente, más del 60% de
los encuestados indicaron dormir menos de 7 horas por noche, lo que, según González-Pérez et al.
(2019), podría aumentar el riesgo de descompensaciones cardiovasculares.
En relación con el manejo del estrés, muchos adultos mayores señalaron sentir que este afecta
frecuentemente el control de su enfermedad. Este dato refuerza lo planteado por Escobar et al. (2020),
quienes destacan que el estrés crónico es una barrera significativa para la autorregulación de la HTA.
Además, se identificó que gran parte de los participantes perciben tener poco o nulo apoyo social, lo
cual repercute en su adherencia al tratamiento y su motivación para realizar cambios en el estilo de vida,
tal como lo argumenta Marín et al. (2001), al reconocer el papel clave de la familia en el control
terapéutico del adulto mayor.
La accesibilidad a los servicios médicos fue otro aspecto relevante. Aunque el centro de salud cuenta
con infraestructura adecuada, algunos adultos mayores manifestaron dificultad para asistir con
frecuencia por limitaciones sicas, económicas o falta de acompañamiento, lo que pone en evidencia
la necesidad de implementar estrategias de salud comunitaria que acerquen los servicios al entorno
cotidiano del paciente, como lo sugieren De la Rosa (2017) y Velázquez (2017), al abordar los factores
socioculturales en zonas rurales. A nivel interpretativo, estos hallazgos permiten afirmar que los estilos
de vida en la población adulta mayor con hipertensión arterial no solo se ven influenciados por el
conocimiento de la enfermedad, sino por condiciones contextuales como el nivel educativo, los recursos
económicos y la red de apoyo disponible. La escasa práctica de autocuidado, combinada con factores
socioculturales adversos, debilita la adherencia terapéutica y el control efectivo de la enfermedad.
En comparación con estudios previos, esta investigación reafirma la relación directa entre los hábitos
cotidianos y la gestión de enfermedades crónicas.
pág. 3001
Sin embargo, aporta una perspectiva local al integrar el enfoque cualitativo con la realidad específica
de una comunidad rural mexicana, destacando barreras que no siempre se visibilizan en estudios
cuantitativos de mayor escala.
Finalmente, este trabajo es pertinente para la línea de investigación en salud comunitaria y gerontología,
al aportar evidencia útil para diseñar intervenciones integrales basadas en el contexto, que consideren
tanto los factores individuales como los sociales que influyen en la salud del adulto mayor. La novedad
científica radica en su enfoque contextualizado y en el uso de un instrumento validado para explorar
dimensiones de la vida cotidiana poco documentadas en zonas rurales con alta vulnerabilidad.
En la Gráfica 1, se observa que el grupo femenino tiene una mayor representación general (38
mujeresfrente a 12 hombres), y que la mayoría de las mujeres realizan actividad física varias veces por
semana (19), seguido por el grupo que la práctica a diario (11). En el caso de los hombres, la mayoría
también reporta hacer ejercicio varias veces por semana (5), aunque en menor proporción que las
mujeres. Para determinar si existe una asociación estadísticamente significativa entre el sexo y la
frecuencia de actividad física, se aplicó la prueba de Chi-cuadrado. El valor calculado fue de 2.5732,
mientras que el valor crítico con un nivel de significancia de 0.05 y 3 grados de libertad fue de 7.
8147.Dado que el valor de Chi-cuadrado calculado es menor que el valor crítico (2.5732 < 7.8147), se
acepta la hipótesis nula (H₀). Esto indica que no existe una asociación estadísticamente significativa
entre el sexo y la frecuencia de actividad física en la población analizada.
Gráfica 1 Frecuencia de actividad física según el sexo
pág. 3002
En la Gráfica 2, se observa que el grupo con consumo medio de sal (2) es el más representativo, con un
total de 30 personas, de las cuales 8 reportaron no tener dificultad, 13 poca dificultad y 9 mucha
dificultad. Le sigue el grupo con consumo alto (3), con 17 participantes. Para verificar si existe una
asociación estadísticamente significativa entre estas dos variables, se aplicó la prueba de Chi-cuadrado.
El valor calculado fue de 6.5467, mientras que el valor crítico, considerando un nivel de significancia
del 5% (0.05) y 4 grados de libertad, fue de 9.4877. Dado que el valor de Chi-cuadrado calculado es
menor que el valor crítico (6.5467 < 9.4877), se acepta la hipótesis nula (H₀). Esto indica que no existe
una relación estadísticamente significativa entre el consumo de sal y la dificultad para mantener una
dieta saludable en la población estudiada.
Gráfica 2 Consumo de sal vs grado de dificultad para mantener una dieta saludable
En la Gráfica 3 se observa que el mayor grupo corresponde a quienes duermen entre 7 y 8 horas, seguido
de los que duermen entre 4 y 6 horas. Dentro de estos grupos, la mayoría realiza actividad física de 3 a
4 veces por semana, destacando un posible patrón en quienes mantienen una rutina más estable de
sueño. Para evaluar si existe una asociación significativa entre las horas de sueño y la frecuencia de
actividad física, se aplicó la prueba de Chi-cuadrado. El valor calculado fue de 7.0226, mientras que el
valor crítico con un nivel de significancia del 5% (0.05) y 6 grados de libertad fue de 12.5916. Dado
que el valor de Chi-cuadrado calculado es menor que el valor crítico (7.0226 < 12.5916), se acepta la
hipótesis nula (H₀). Esto significa que no existe una asociación estadísticamente significativa entre las
horas de sueño y la frecuencia de actividad física entre los participantes del estudio.
pág. 3003
Gráfica 3 Frecuencia de actividad física según las horas de según las horas de sueño
En la Gráfica 4, se observa que el grupo femenino presentó una mayor distribución en todas las
categorías de calidad del sueño, siendo “regular” la más frecuente con 19 casos, seguida de “mala” con
16. En el caso de los hombres, se identificó que la mayoría reporuna calidad de sueño “regular” o
“malo”, con 6 participantes en cada categoría. Para determinar si existe una asociación estadísticamente
significativa entre el sexo y la calidad del sueño, se aplicó la prueba de Chi-cuadrado. El valor calculado
fue de 1.07, el cual es considerablemente menor al valor crítico de 11.0705, este resultado nos indica
que no existe una asociación estadísticamente significativa entre el sexo y la calidad del sueño en la
muestra analizada.
Gráfica 4 Calidad del sueño según el sexo
pág. 3004
En la Gráfica 5, se observa que la mayoría de los hombres (23) indicaron sentir estrés “a veces”,
mientras que, en el caso de las mujeres, esta misma categoría fue también la más reportada (5), aunque
con una proporción mucho menor. En general, el grupo masculino mostró una mayor frecuencia de
estrés en todas las categorías evaluadas, especialmente en las categorías “nunca” y “a veces”. Para
evaluar si existe una asociación estadísticamente significativa entre el sexo y la frecuencia de estrés, se
aplicó la prueba de Chi-cuadrado. El valor calculado fue de 15.48, el cual supera ampliamente el valor
crítico de 11.0705, este resultado nos indica que sí existe una asociación estadísticamente significativa
entre el sexo y la frecuencia con la que los participantes experimentan estrés.
Gráfica 5 Distribución de la calidad del sueño según el sexo
En la Gráfica 6, se observa que tanto mujeres como hombres presentaron una mayor concentración en
las categorías de “consumo alto” y “consumo muy alto”. El grupo femenino reportó 20 casos de
consumo alto y 9 de muy alto, mientras que en el grupo masculino se registraron 7 y 3 casos,
respectivamente. Las categorías de “consumo moderado” y “bajo consumo” fueron menos frecuentes
en ambos sexos. Para determinar si existe una asociación significativa entre estas dos variables, se aplicó
la prueba de Chi-cuadrado y el valor calculado fue de 1.4628, el cual es notablemente menor al valor
crítico de 11.0705, este resultado nos indica que no existe una asociación significativa entre el sexo y
el nivel de consumo de alimentos naturales dentro de la muestra analizada.
pág. 3005
Gráfica 6 Relación entre el sexo y el nivel de consumo de alimentos naturales
CONCLUSIONES
Este estudio nos permitió acercarnos a la vida cotidiana de los adultos mayores con hipertensión arterial
del Centro de Salud Rural de Cruz Grande. A través de sus respuestas y vivencias, comprendimos que
el estilo de vida va mucho más allá de una serie de hábitos: es el reflejo de sus realidades, de sus
recursos, de sus emociones y del entorno que los rodea. Quedó claro que prácticas como una buena
alimentación, el ejercicio regular, el descanso adecuado y el manejo del estrés tienen un impacto real
en el control de su enfermedad. Sin embargo, también descubrimos que muchas veces enfrentan barreras
importantes: desde limitaciones económicas, problemas de salud que dificultan el movimiento, hasta la
falta de apoyo familiar o la sensación de estar solos en su proceso.
Más allá de los números y los cuestionarios, encontramos personas que desean mejorar, pero que
muchas veces no cuentan con las herramientas necesarias para hacerlo. Por eso, este trabajo no solo
refuerza la importancia de promover estilos de vida saludables, sino que también nos recuerda que
cualquier intervención debe estar pensada desde la empatía, la comprensión y el acompañamiento real.
pág. 3006
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