pág. 3593
LA ETNOEDUCACIÓN COMO ESTRATEGIA DE
INCLUSIÓN SOCIAL EN EL CONTEXTO
AFROCOLOMBIANO: UN ESTUDIO DESDE LA ACCIÓN
PARTICIPATIVA EN INSTITUCIONES EDUCATIVAS DE
BARRANQUILLA
ETHNOEDUCATION AS SOCIAL INCLUSION STRATEGY IN THE
AFRO-COLOMBIAN CONTEXT: A STUDY OF PARTICIPATORY
ACTION IN EDUCATIONAL INSTITUTIONS IN BARRANQUILLA
Eriberto Márquez Reyes
Universidad del Atlántico, Colombia
pág. 3594
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19013
La Etnoeducación como Estrategia de Inclusión Social en el Contexto
Afrocolombiano: Un Estudio desde la Acción Participativa en Instituciones
Educativas de Barranquilla
Eriberto Márquez Reyes1
marquezreyes1@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0004-6685-1593
Universidad del Atlántico
Colombia
RESUMEN
El presente artículo aborda la necesidad urgente de revaluar la enseñanza de la historia en Colombia
desde un enfoque inclusivo, crítico y etnoeducativo que visibilice las experiencias, saberes y luchas del
pueblo afrocolombiano. A través de una metodología de investigación acción participativa y un enfoque
hermenéutico, se analizaron experiencias pedagógicas desarrolladas en instituciones educativas de
Barranquilla, Bogotá y San Basilio de Palenque, centradas en la implementación de la Cátedra de
Estudios Afrocolombianos. Estas experiencias evidencian avances significativos en la construcción de
una pedagogía decolonial que dignifica la memoria histórica afrodescendiente, aunque también
enfrentan múltiples barreras estructurales, normativas y culturales que limitan su consolidación. El
estudio recoge testimonios, prácticas docentes y análisis de Proyectos Educativos Institucionales (PEI),
destacando la importancia de vincular la etnoeducación con las políticas de inclusión social y el
desarrollo de competencias ciudadanas y emocionales. Entre sus principales aportes, se propone una
malla curricular afrocentrada que contribuya al fortalecimiento del autorreconocimiento, la identidad
cultural y las relaciones educativas basadas en la equidad, el respeto a la diferencia y la justicia social.
Se concluye que una verdadera inclusión requiere de voluntad política, formación docente intercultural
y el reconocimiento activo de los saberes ancestrales en el sistema educativo colombiano.
Palabras clave: etnoeducación, inclusión social, afrocolombianos, historia, educación crítica
1
Autor principal
Correspondencia: marquezreyes1@hotmail.com
pág. 3595
Ethnoeducation as Social Inclusion Strategy in the Afro-Colombian
Context: A Study of Participatory Action in Educational Institutions in
Barranquilla
ABSTRACT
This article addresses the urgent need to reevaluate the teaching of history in Colombia from an
inclusive, critical, and ethno-educational perspective that makes visible the experiences, knowledge, and
struggles of the Afro-Colombian people. Using a participatory action research methodology and a
hermeneutic approach, pedagogical experiences developed in educational institutions in Barranquilla,
Bogotá, and San Basilio de Palenque were analyzed, focusing on the implementation of the Chair of
Afro-Colombian Studies. These experiences demonstrate significant progress in the construction of a
decolonial pedagogy that dignifies Afro-descendant historical memory, although they also face multiple
structural, normative, and cultural barriers that limit its consolidation. The study gathers testimonies,
teaching practices, and analyses of Institutional Educational Projects (PEI), highlighting the importance
of linking ethno-education with social inclusion policies and the development of civic and emotional
competencies. Among its main contributions, it proposes an Afro-centered curriculum that contributes
to strengthening self-recognition, cultural identity, and educational relationships based on equity,
respect for differences, and social justice. It concludes that true inclusion requires political will,
intercultural teacher training, and the active recognition of ancestral knowledge in the Colombian
education system.
Keywords: ethnoeducation, social inclusion, Afro-Colombians, history, critical education
Artículo recibido 12 julio 2025
Aceptado para publicación: 18 agosto 2025
pág. 3596
INTRODUCCIÓN
La historia oficial en Colombia ha invisibilizado y excluido sistemáticamente la experiencia, los aportes
y la memoria colectiva de los pueblos afrocolombianos, en su lugar ha reforzado narrativas eurocéntricas
que han perpetúan estereotipos, desigualdades estructurales y exclusión social. Esta narrativa dominante
ha sido reproducida durante nuestra historia a través de los currículos escolares, desconociendo la
pluralidad étnica y cultural del país. Frente a este panorama, surge la necesidad de reconfigurar la
enseñanza de la historia desde una perspectiva crítica y etnoeducativa, alineada con los principios de la
Constitución Política de 1991, que reconoce a Colombia como una nación pluriétnica y multicultural,
así como con los marcos normativos internacionales que promueven el respeto por la diversidad cultural.
En el presente trabajo se aborda la temática relacionada con el currículo, la administración y la
etnoeducación afrocolombiana, para la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, a
través de una propuesta curricular para desarrollarla en la Institución Educativa de Formación Técnica
diversificada Alberto Assa de la ciudad de Barranquilla, la cual posee una gran población caracterizada
como afrodescendiente. Esta población se encuentra ubicada, entre otros, en los barrios La Cordialidad,
La Gloria, Villa San Pedro I; II y III, Las Malvinas y San Luis.
En esta investigación se aborda la temática relacionada con el currículo, la administración y la
etnoeducación afrocolombiana, para la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, a
través de una propuesta curricular para desarrollarla en la Institución Educativa de Formación Técnica
diversificada Alberto Assa de la ciudad de Barranquilla, la cual posee una gran población caracterizada
como afrodescendiente. Esta población se encuentra ubicada, entre otros, en los barrios La Cordialidad,
La Gloria, Villa San Pedro I; II y III, Las Malvinas y San Luis.
Los antecedentes locales muestran experiencias significativas de transformación curricular en
instituciones educativas de la región Caribe colombiana, particularmente en Barranquilla, como lo
plantea Soto (2022), quien ha documentado procesos pedagógicos críticos que integran la memoria
afrocaribeña en la enseñanza de lenguas y ciencias sociales como parte de una propuesta decolonial de
currículo intercultural. Desde la práctica docente, estas experiencias revelan el potencial de la
etnoeducación como forma de resistencia cultural y construcción de ciudadanía afrodescendiente.
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A nivel nacional, la expedición de normas como la Ley 70 de 1993 (Gómez, 2012 y el Decreto 1122 de
1998 (González, 2014) ha sido crucial para el reconocimiento de los derechos educativos de las
comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. No obstante, su implementación ha sido
desigual y limitada, como lo evidencian estudios del Ministerio de Educación Nacional y de
investigadores como Cifuentes y Castillo (2015), quienes destacan la necesidad de articular las políticas
públicas con procesos comunitarios y escolares sostenibles.
En el plano internacional, diversos estudios en América Latina y Estados Unidos han visibilizado las
luchas del pueblo afrolatino por una educación justa. Investigadores como Hooker (2005) y Restrepo y
Martínez (2010) han analizado cómo las políticas multiculturales en países como Brasil, México y
Colombia a menudo terminan reproduciendo esquemas de desigualdad si no están acompañadas de
transformaciones estructurales y pedagógicas. En el caso de Estados Unidos, Ladson-Billings (1995)
propone la “pedagogía culturalmente relevante” como estrategia para responder a la marginación
histórica de las comunidades afroamericanas en el sistema escolar. Esta pedagogía busca conectar el
aprendizaje escolar con la identidad cultural, la agencia social y la justicia racial.
El objetivo central de esta investigación es fortalecer los procesos de inclusión social en contextos
escolares mediante la etnoeducación y la implementación crítica de la Cátedra de Estudios
Afrocolombianos. Los objetivos específicos son: (1) identificar prácticas pedagógicas inclusivas
desarrolladas en instituciones educativas con población afrocolombiana, (2) analizar los factores
normativos, culturales e institucionales que favorecen o limitan la implementación de la etnoeducación,
y (3) diseñar una propuesta de malla curricular con enfoque afrocentrado que responda a las realidades
culturales de los estudiantes.
La hipótesis principal plantea que la implementación estructurada y reflexiva de la etnoeducación en las
instituciones educativas afrocolombianas favorece el autorreconocimiento, mejora la convivencia
escolar y fortalece los procesos de inclusión social, siempre que esacompañada de formación docente,
voluntad institucional y apoyo comunitario.
La investigación se desarrolla bajo un enfoque cualitativo, mediante la metodología de investigación
acción participativa, sustentada en un método hermenéutico. Se aplicarán técnicas como la observación
participante, entrevistas estructuradas y no estructuradas, cuestionarios abiertos y revisión documental
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de Proyectos Educativos Institucionales (PEI). La población objeto está conformada por docentes,
estudiantes y directivos de varias instituciones de Barranquilla, Bogotá y San Basilio de Palenque,
durante el periodo 20192023.
Entre los resultados esperados se prevé identificar experiencias exitosas de inclusión social mediante la
Cátedra de Estudios Afrocolombianos, así como desafíos persistentes en su implementación. Se espera
demostrar que el currículo etnoeducativo no solo enriquece el contenido académico, sino que también
genera transformaciones significativas en la construcción de ciudadanía crítica, respeto por la diferencia
y sentido de pertenencia.
La discusión generada permitirá contrastar los hallazgos con los marcos teóricos y normativos vigentes,
así como con otras experiencias etnoeducativas a nivel nacional e internacional. Se analizará cómo las
tensiones entre el discurso institucional y la práctica pedagógica pueden ser superadas mediante
procesos colaborativos entre escuela, comunidad y movimientos sociales afrocolombianos.
En síntesis, se concluye que la etnoeducación es una herramienta clave para la reparación simbólica y
social de los pueblos afrodescendientes, y su consolidación debe ser asumida como una política pública
integral. Entre las propuestas concretas se destacan: la formación docente con enfoque intercultural, la
creación de redes pedagógicas afro, la producción de materiales didácticos contextualizados y la
institucionalización de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos como eje transversal del currículo
escolar colombiano. Dada la pertinencia que este tema reviste para la educación de los afrocolombianos
y por ende la importancia que tiene la cultura en los procesos de desarrollo de las competencias y del
potencial cognitivo y socio-afectivo, este estudio busca contribuir a que la Institución Educativa Distrital
Alberto Assa, objeto de este estudio y por extensión el resto de las instituciones educativas de
Barranquilla introduzcan los ajustes necesarios en el diseño curricular para lograr la formación de sus
estudiantes mediante un enfoque orientado hacia el fortalecimiento de su identidad cultural desde sus
propias raíces lingüísticas, históricas y psicológicas.
La etnocultura como horizonte de transformación curricular e investigativa: una perspectiva
pedagógica, transdisciplinaria e intercultural
Desde la perspectiva propuesta por Soto (2025), la etnocultura debe ser entendida no únicamente como
un conjunto de rasgos identitarios, sino como una categoría analítica que articula saberes, prácticas y
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procesos simbólicos que han sido históricamente marginados del pensamiento educativo occidental. En
este sentido, la etnocultura se convierte en un horizonte epistemológico para resignificar la educación
desde los territorios, permitiendo construir propuestas curriculares con pertinencia cultural, ancladas en
el reconocimiento de la diferencia y en la justicia cognitiva.
La etnografía ha evidenciado su potencial para enriquecer y reformular las prácticas educativas, al
ofrecer una comprensión más significativa de los estudiantes y de los contextos culturales en los que
están inmersos. Un ejemplo ilustrativo es el trabajo de Dyson (2003), quien analizó cómo los niños
afroamericanos empleaban el rap y la narración oral en su vida cotidiana. Este hallazgo permitió el
desarrollo de propuestas pedagógicas que integraban dichas expresiones culturales como herramientas
para fortalecer sus competencias en lectura y escritura.
De acuerdo con la propuesta desarrollada por Soto-Molina, Jairo E. (2023) en su artículo “Construyendo
una ciudadanía intercultural bilingüe en clave decolonial”, la mirada etnográfica posibilita la creación
de estrategias pedagógicas más incluyentes y pertinentes, que superan los enfoques convencionales de
enseñanza. Este planteamiento promueve un aprendizaje que reconoce y valora la pluralidad de saberes
e identidades presentes en los entornos escolares. El investigador Soto Molina muestra interés por la
teoría cultural en la medida en que esta le brinda herramientas para comprender y explicar la forma en
que se experimentan, se viven y se sienten las tradiciones y costumbres propias del ser latinoamericano.
En articulación con un enfoque decolonial, esta perspectiva impulsa la formación de una ciudadanía
intercultural bilingüe que no solo visibiliza la riqueza cultural y lingüística, sino que también propicia
el diálogo crítico entre culturas. De este modo, se generan espacios educativos que desafían las lógicas
de poder tradicionales y promueven la autonomía y el fortalecimiento de las comunidades en sus propios
territorios.
Este enfoque encuentra resonancia en los planteamientos de Heredia y Soto (2024), quienes afirman que
la universidad del siglo XXI debe transitar hacia una educación interdisciplinaria, transdisciplinaria e
intercultural, concebida como estrategia dialógica para la transformación pedagógica. Desde esta
perspectiva, la escuela no debe reproducir un conocimiento fragmentado y descontextualizado, sino
integrarse a los saberes locales, comunitarios y ancestrales que enriquecen la experiencia educativa. Tal
como lo expresan en su propuesta de innovación curricular, la transdisciplinariedad permite superar la
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lógica disciplinar convencional y abre el camino a nuevas formas de aprendizaje que articulan teoría,
práctica y cultura.
En esta línea, Heredia, & Soto-Molina, (2024). proponen la construcción de una pedagogía situada,
donde el docente sea mediador entre mundos de sentido, capaz de dialogar con las múltiples
racionalidades que coexisten en el aula. Esta mediación no es neutra: implica un posicionamiento ético-
político frente a las dinámicas de exclusión y dominación epistémica que han operado históricamente
en el sistema educativo latinoamericano. La propuesta de pedagogías interdisciplinarias,
transdisciplinarias e interculturales en el siglo XXI (Soto-Molina & Milena, 2024) se fundamenta
precisamente en este llamado a la articulación entre saberes científicos, saberes populares y
cosmovisiones originarias.
El contexto afrocolombiano, con su riqueza lingüística, histórica y simbólica, constituye un campo
privilegiado para el despliegue de esta visión. Las experiencias analizadas en este estudio revelan que
cuando se reconoce la etnocultura como eje articulador del currículo, se potencia el aprendizaje
significativo, se fortalecen las identidades y se crean condiciones para una verdadera inclusión
educativa. Instituciones como la de San Basilio de Palenque, Paulino Salgado Batata o La Maloca en
Bogotá, han demostrado que es posible integrar los saberes ancestrales con los contenidos escolares de
manera creativa y rigurosa, dando lugar a prácticas pedagógicas emancipadoras.
Así, se plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo educativo que no se limite a incluir contenidos
sobre lo étnico como anexos curriculares, sino que transforme la estructura misma del conocimiento
escolar. Esta transformación implica reconocer a los pueblos afrocolombianos y sus prácticas
pedagógicas como productores legítimos de conocimiento, con capacidad para contribuir activamente a
la construcción de un currículo nacional intercultural, crítico y plural.
En este marco, la etnocultura no es un concepto accesorio, sino una categoría organizadora del
pensamiento educativo, capaz de reorientar la función social de la escuela. Como lo plantean Padilla
Santamaria, Soto Molina, Sandoval Herrera, Rayo, 2025). y Heredia & Soto-Molina (2024), repensar el
currículo desde la etnocultura implica también reconfigurar la investigación educativa, dotándola de
metodologías participativas, transdisciplinarias y dialogantes, que respondan a los desafíos de las
comunidades y no solo a los intereses de las élites académicas.
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Esta apuesta demanda, finalmente, una política pública coherente con el carácter pluriétnico y
multicultural de la nación. La implementación de un currículo etnocultural en clave intercultural debe
ser acompañada por procesos de formación docente, producción de materiales pertinentes, diseño de
evaluaciones contextualizadas y fortalecimiento de redes territoriales de saber. Solo así será posible
consolidar un modelo educativo que, más allá de tolerar la diferencia, la asuma como riqueza y motor
de innovación pedagógica.
De la esclavización a la libertad: el protagonismo afrocolombiano en la independencia nacional y
los procesos emancipatorios latinoamericanos
La historia oficial de la independencia de Colombia ha privilegiado los relatos de próceres criollos,
invisibilizando el papel fundamental de los afrodescendientes en los procesos de emancipación. Sin
embargo, investigaciones recientes han reivindicado el rol de los pueblos afrocolombianos no solo como
víctimas del sistema esclavista, sino como actores políticos, culturales y militares decisivos en la lucha
por la libertad. En este sentido, los aportes de Romero Jaramillo (2009) y Romero, Márquez y García
(2001) son clave para comprender mo la esclavización, la resistencia cotidiana, las rebeliones
organizadas y la participación en ejércitos patriotas hicieron de los afroatlanticenses protagonistas de su
propia historia emancipatoria.
En el contexto del Caribe colombiano, especialmente en territorios como Barranquilla, Cartagena,
Mompox y San Basilio de Palenque, los afrodescendientes participaron activamente en las luchas por la
manumisión y la abolición de la esclavitud, desde inicios del siglo XIX hasta la sanción definitiva de la
libertad en 1852. Como lo documenta Dolcey Romero en Los afroatlanticenses (2009), la esclavitud no
fue un régimen pasivo ni absoluto: los africanos y sus descendientes desplegaron estrategias de
resistencia que incluyeron desde fugas y cimarronaje hasta pactos con líderes insurgentes. Su
participación en las milicias patriotas y en los ejércitos libertadores fue decisiva, tanto en el frente militar
como en la sostenibilidad logística de las campañas.
Más adelante en su artículo “Los acuerdos y la idealización del palenque en la provincia de Cartagena:
el caso del Totumo (1714–1767)”, publicado en Historia Caribe, 15(37), Dolcey Romero (2020)
examina con agudeza histórica y crítica el proceso de negociación entre las autoridades coloniales y los
habitantes del palenque del Totumo, en el Caribe neogranadino del siglo XVIII. A través de una rigurosa
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revisión documental, el autor desmantela la visión idealizada del palenque como espacio de libertad
plena, revelando las tensiones, contradicciones y ambigüedades que marcaron los acuerdos entre los
cimarrones y el poder colonial.
Romero demuestra que, aunque los pactos otorgaban cierta autonomía a los palenqueros, también
implicaban mecanismos de control, vigilancia y cooptación por parte del Estado colonial. El artículo
aporta una lectura compleja del fenómeno palenquero, alejándose de interpretaciones románticas y
resaltando su carácter político negociado. Asimismo, subraya la importancia de los palenques como
formas de resistencia estratégica y como espacios de construcción de nuevas formas de sociabilidad
afrodescendiente. Esta investigación contribuye de manera significativa a los estudios sobre la
esclavitud, la libertad pactada y la memoria afrocolombiana en el contexto colonial del Caribe.
Romero, D. (1995) analiza las tensiones sociales y las formas de disciplinamiento impuestas sobre la
población esclavizada en la provincia de Santa Marta durante la colonia. Basado en fuentes judiciales,
archivos notariales y documentos eclesiásticos, el autor reconstruye diversos casos de conflictos
cotidianos entre esclavos, amos, autoridades coloniales y actores sociales, mostrando la complejidad de
las relaciones esclavistas más allá del dominio absoluto del amo.
Romero destaca que los castigos aplicados desde la tortura física hasta las penas ejemplarizantes
públicas respondían tanto a la necesidad de control como al temor constante del amo frente a posibles
rebeliones o actos de insubordinación. El artículo revela cómo la justicia colonial fue utilizada como
herramienta de control social y racial, pero también cómo los esclavizados negociaban, resistían o
desafiaban el orden establecido, expresando formas de agencia incluso en contextos de opresión
extrema.
Este trabajo contribuye al entendimiento de la esclavitud en el Caribe colombiano como un sistema
atravesado por conflictos estructurales, donde el castigo era tanto instrumento de disciplinamiento como
evidencia de la permanente lucha por la libertad.
Romero, (1995) En “Cimarrones y Palenques en el Departamento del Atlántico”, publicado en la
Revista Dominical de El Heraldo, ofrece una valiosa síntesis histórica sobre la presencia y resistencia
de comunidades cimarronas en el territorio que hoy conforma el departamento del Atlántico, en el Caribe
colombiano. A través de un enfoque divulgativo pero fundamentado en investigaciones documentales,
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el autor rescata del olvido las luchas de los africanos esclavizados que huyeron de las haciendas y centros
urbanos para formar palenques como espacios de libertad, autogobierno y preservación cultural.
Romero destaca que, aunque la historiografía nacional ha centrado su atención en palenques más
conocidos como el de San Basilio, también existieron numerosos asentamientos de cimarrones en zonas
como Malambo, Baranoa, Usiacurí y Galapa. Estos cleos de resistencia jugaron un papel fundamental
en el debilitamiento del sistema esclavista y en la afirmación de una identidad afroatlánticense. El
artículo pone en valor la dimensión territorial y cultural de estas comunidades, al tiempo que denuncia
la invisibilización histórica de su protagonismo.
Esta publicación es fundamental para reconocer el papel activo de los afrodescendientes en la historia
del Caribe colombiano y para fomentar una memoria regional que integre sus procesos de resistencia,
dignidad y libertad.
Romero Jaramillo, (2005) analiza las prácticas de manumisión en el contexto de la provincia de
Cartagena, destacando su dimensión ritual y su instrumentalización por parte del liberalismo
decimonónico. El autor sostiene que la manumisión no solo fue un proceso jurídico o político, sino
también un acto cargado de simbolismo y performatividad, en el que las fiestas, procesiones y rituales
públicos funcionaban como mecanismos de legitimación del orden social y de afirmación del discurso
liberal. A través de un enfoque histórico y cultural, Romero evidencia cómo las elites utilizaron estos
actos para proyectar una imagen de modernidad y civilización, mientras que los sujetos
afrodescendientes resignificaban estos espacios como formas de resistencia y afirmación identitaria. El
trabajo aporta una visión crítica sobre la relación entre libertad, espectáculo y poder en el proceso de
abolición de la esclavitud en el Caribe colombiano.
Romero, Márquez y García (2001) subrayan que los procesos de manumisión no fueron concesiones
graciosas del Estado, sino conquistas logradas mediante presión social, participación política y
acumulación de capital moral por parte de los afrodescendientes. Estos procesos se enmarcaron en un
contexto más amplio de efervescencia política en América Latina, donde las ideas ilustradas, las
rebeliones haitianas y las luchas internas por la ciudadanía y la igualdad racial entraron en tensión con
los intereses criollos conservadores. La independencia no signifinecesariamente la libertad plena para
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las comunidades negras, pero sí abrió grietas en el sistema colonial esclavista que fueron aprovechadas
por los actores afrodescendientes para exigir su lugar en la nueva república.
Como sostiene Zambrano Pérez (2010), al reseñar el trabajo de Romero, estos aportes históricos son
fundamentales no solo para resignificar el pasado, sino también para repensar el presente de la nación
colombiana. El silenciamiento de las gestas afrodescendientes en los libros de historia, en los currículos
escolares y en la memoria oficial ha contribuido a la perpetuación del racismo estructural. Reconocer el
papel activo de los afrocolombianos en la independencia implica desmontar las lógicas coloniales del
saber y abrir paso a una historia plural, polifónica y con justicia epistémica.
Los afrodescendientes no fueron solo sujetos pasivos liberados por decreto: fueron insurgentes, líderes
comunales, guerreros, sabedores y estrategas que lucharon por un proyecto de libertad integral. Su
protagonismo se expresó en todos los niveles: en las redes de comunicación subterráneas, en la
organización de cofradías religiosas, en las economías de subsistencia y en la construcción de espacios
autónomos como los palenques. En palabras de Romero (2009), “la abolición de la esclavitud fue una
conquista popular, tejida desde abajo por siglos de resistencia tenaz”.
Romero Jaramillo (1994), ofrece un estudio pionero sobre las formas de resistencia esclava en el Caribe
colombiano, enfocándose particularmente en la región de Santa Marta durante la época colonial. A partir
de fuentes históricas coloniales y relatos documentales, el autor analiza el fenómeno del cimarronaje
como una respuesta activa y organizada frente a la violencia del sistema esclavista.
Romero Jaramillo (2002) describe cómo los esclavizados, mediante fugas individuales o colectivas,
lograron establecer palenques asentamientos autónomos y defensivos que funcionaron como
espacios de libertad y autogobierno. El texto destaca no solo la dimensión política de estos enclaves,
sino también su papel en la conservación de la identidad cultural africana y afrodescendiente. Asimismo,
se exploran las reacciones del poder colonial frente a estos núcleos de resistencia, desde las campañas
militares de represión hasta intentos de negociación.
Este trabajo es una contribución fundamental a la historiografía afrocolombiana, al visibilizar la agencia
de los pueblos negros en la construcción de espacios de libertad en plena época colonial y al posicionar
el cimarronaje como una forma legítima de lucha por la dignidad y la autonomía.
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Romero Jaramillo realiza un análisis crítico sobre el proceso de poblamiento afrodescendiente en
Colombia posterior a la abolición de la esclavitud en 1851. A través de una mirada histórica y
sociológica, el autor examina mo las comunidades negras lejos de ser actores pasivos han
desempeñado un papel activo en la configuración territorial, económica y cultural del país, a pesar de
haber sido sistemáticamente excluidas del proyecto nacional.
Romero sostiene que, tras la abolición, las comunidades negras fueron relegadas a zonas marginales,
con poco acceso a recursos, educación o representación política. Sin embargo, también destaca su
capacidad organizativa, de resistencia y de reconstrucción de la vida social en contextos adversos. El
artículo propone una reflexión sobre la deuda histórica del Estado colombiano con estas poblaciones y
llama a reconocer su contribución en la construcción de nación desde sus territorios, prácticas culturales
y formas de habitar.
Este trabajo es una contribución clave para comprender las continuidades del racismo estructural y la
importancia de una política de reconocimiento y reparación histórica que integre plenamente a las
comunidades afrocolombianas en el imaginario nacional.
En este sentido, los procesos emancipatorios afrodescendientes en Colombia deben ser conectados con
otras experiencias del mundo afroatlántico, como la revolución haitiana, las rebeliones en Brasil y Cuba,
y los movimientos por la ciudadanía negra en los Estados Unidos. Todos ellos compartieron una misma
aspiración: romper con el orden colonial racializado y construir sociedades más justas e igualitarias. La
historia afrocolombiana es parte de esa historia mayor de lucha y dignidad afroamericana.
Por tanto, la incorporación de estos relatos en el currículo escolar y en las prácticas pedagógicas no es
solo un acto de reparación histórica, sino una herramienta clave para la formación de ciudadanías críticas
e interculturales. La enseñanza de la historia desde la perspectiva afrodescendiente fortalece los procesos
identitarios, democratiza el conocimiento y contribuye a la construcción de una memoria colectiva más
inclusiva. En el marco de la etnoeducación, este reconocimiento histórico se convierte en un componente
esencial para garantizar el derecho a una educación contextualizada, plural y liberadora.
METODOLOGÍA
Este estudio se inscribe en el paradigma interpretativo hermenéutico, que busca comprender el
significado de las prácticas sociales en contextos específicos, reconociendo que el conocimiento es
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construido social y culturalmente por los sujetos implicados. Según Soto-Molina (2023), el paradigma
interpretativo permite abordar la complejidad de los fenómenos educativos desde la perspectiva de los
actores, privilegiando la comprensión profunda por encima de la generalización. Asimismo, la
investigación adopta un enfoque cualitativo con orientación crítico-social, el cual posibilita analizar
las realidades educativas en contextos históricamente marginados como lo son las comunidades
afrocolombianas, articulando conocimiento académico y acción transformadora (Soto, 2024).
El tipo de investigación corresponde a un estudio de investigación acción participativa (IAP), donde se
promueve la construcción colectiva de saberes entre los investigadores y la comunidad educativa, en
una dinámica dialógica y transformadora. De acuerdo con Cresswell (2014), este tipo de enfoque
cualitativo es idóneo para estudios en los que se busca incidir en las prácticas educativas y fomentar la
agencia de los participantes. La IAP aquí desarrollada se nutre además del enfoque interdisciplinario
planteado por Soto (2024), quien sostiene que el trabajo intercultural requiere integrar conocimientos
pedagógicos, sociológicos y antropológicos, especialmente en territorios rurales o culturalmente
diversos.
La muestra intencional estuvo conformada por 10 docentes, 4 directivos docentes y 60 estudiantes de
tres instituciones educativas de Barranquilla (IED Paulino Salgado Batata, IED El Valle e IED Técnica
Diversificada Alberto Assa), así como experiencias complementarias en Bogotá (colegio La Maloca) y
San Basilio de Palenque (IED Técnica Agropecuaria). El periodo de trabajo de campo se extendió entre
los años 2019 y 2023.
Para la recolección de datos, se utilizaron técnicas como:
Observación participante en jornadas escolares y eventos institucionales.
Entrevistas semiestructuradas y no estructuradas aplicadas a docentes y directivos.
Cuestionarios abiertos aplicados a estudiantes de los grados 9°, 10° y 11°.
Revisión documental de los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), planes de área, actas y
circulares internas.
Se optó por un método hermenéutico para el análisis, lo cual permitió interpretar las narrativas de los
sujetos y los documentos institucionales desde una perspectiva crítica e intercultural. Como refieren
Soto-Molina (2023) y Gadamer (1999), la comprensión en este tipo de estudios implica el diálogo entre
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el texto, el contexto y el lector-investigador, produciendo sentidos enmarcados en la realidad cultural y
social de los actores.
Adicionalmente, se incorporaron técnicas de triangulación para validar los datos obtenidos, contrastando
información procedente de distintas fuentes (entrevistas, observación y documentos). Esta estrategia
fortaleció la confiabilidad de los hallazgos y permitió identificar patrones comunes y divergencias en
las experiencias educativas de las distintas instituciones. (Vieytes, 2004).
Aunque el enfoque fue predominantemente cualitativo, se desarrolló un análisis estadístico inferencial
con el fin de ilustrar tendencias en las percepciones de los actores. Por ejemplo, a partir de los
cuestionarios aplicados a estudiantes se diseñó una escala de Likert de cinco puntos para medir el nivel
de identificación cultural, inclusión percibida y valoración de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos.
El 78% de los estudiantes manifestó sentirse identificado con las temáticas abordadas, mientras que un
85% consideró que estas contribuyen a la integración y respeto entre compañeros. Entre los docentes,
el 92% valoró positivamente la implementación de la CEA, aunque el 64% expresó limitaciones
institucionales para llevarla a cabo de manera efectiva. Estos resultados fueron procesados mediante
medidas de tendencia central y gráficos de frecuencia, permitiendo una aproximación cuantitativa
complementaria a la interpretación cualitativa.
En sintonía con lo anterior, los aportes metodológicos de Soto-Molina (2023) sobre los tipos de
investigación y sus dimensiones epistemológicas resultaron fundamentales para establecer un marco
coherente que articule el diálogo entre saber académico y saber pedagógico situado. Esta perspectiva
pluralista refuerza la validez del trabajo en contextos afrodescendientes y permite proponer rutas
metodológicas pertinentes para la inclusión social desde la escuela.
En conclusión, la metodología empleada no solo buscó recoger información sobre prácticas
etnoeducativas, sino también contribuir a su fortalecimiento mediante procesos reflexivos y
colaborativos, involucrando a los actores educativos como coproductores del conocimiento. Esta
aproximación ética y política es esencial para comprender e incidir en las dinámicas de exclusión e
inclusión en el sistema educativo colombiano.
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RESULTADOS
Entre los hallazgos, se destaca la necesidad de una propuesta curricular afrocentrada en la IED Técnica
Diversificada Alberto Assa, la cual se convirtió en un espacio piloto para la articulación de prácticas
pedagógicas decoloniales con contenidos pertinentes a la realidad de los estudiantes afrocolombianos.
Esta institución inició un proceso de revisión de sus planes de área de Ciencias Sociales y Lengua
Castellana, incorporando contenidos sobre historia afrocolombiana, pensamiento crítico y formación
ciudadana con enfoque étnico. La comunidad educativa valoró positivamente esta transformación, que
ha permitido aumentar el sentido de pertenencia de los estudiantes y abrir espacios de diálogo
intercultural.
En la IED Paulino Salgado Batata, de tradición afrodescendiente, se evidenció una trayectoria
consolidada de etnoeducación desde su fundación, con un currículo propio basado en los saberes del
pueblo palenquero y afrocaribeño. Los estudiantes y docentes manifestaron que el trabajo
interdisciplinar ha fortalecido no solo los aprendizajes académicos, sino también las expresiones
artísticas, musicales y comunitarias, generando vínculos sólidos entre escuela y territorio. La escuela ha
contado con el acompañamiento de líderes culturales y organizaciones sociales afro para dinamizar la
implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos.
Por su parte, en la IED El Valle se han desarrollado iniciativas de aula que promueven el respeto por la
diferencia y el reconocimiento de la diversidad étnica, especialmente ante la llegada de población
migrante de Venezuela. La inclusión de temáticas afrocolombianas en los proyectos de aula ha servido
como plataforma para integrar a estudiantes en condición de desplazamiento, fortaleciendo los lazos de
solidaridad y comunidad escolar. A pesar de no contar con un currículo étnico formalizado, los docentes
han mostrado disposición y creatividad para incluir estos temas en la práctica pedagógica cotidiana.
En Bogotá, la experiencia del colegio La Maloca ha sido destacada por su enfoque intercultural crítico.
Esta institución promueve el diálogo de saberes entre comunidades indígenas y afrodescendientes a
través de metodologías participativas y proyectos de investigación escolar. Las prácticas incluyen el
trabajo con narrativas orales, lengua materna y cosmovisión afroindígena, lo cual ha estimulado la
identidad cultural del estudiantado y su sentido de agencia en la defensa de los derechos colectivos.
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La Institución Técnica Agropecuaria de San Basilio de Palenque, por su parte, representa un ejemplo
emblemático de resistencia cultural. Allí, la educación se ha articulado con los procesos organizativos
comunitarios, logrando consolidar un currículo autónomo que salvaguarda el legado lingüístico,
histórico y político de los palenqueros. Las prácticas pedagógicas se desarrollan en lengua palenquera y
en español, con énfasis en historia local, gastronomía, medicina tradicional y organización social. Esta
experiencia ha tenido un impacto positivo en el rendimiento académico de los estudiantes, quienes se
reconocen como sujetos activos de su historia.
No obstante, también se identificaron conflictos y tensiones importantes en la implementación de estos
procesos. Uno de los principales desafíos es la desigualdad normativa entre comunidades indígenas y
afrocolombianas, en relación con el nombramiento de docentes y la autonomía curricular, como lo
establece el Decreto 804 de 1995. Esta situación ha generado malestar entre los actores educativos
afrocolombianos, quienes demandan igualdad de derechos en la aplicación de la normatividad educativa.
También se evidenció una falta de formación docente especializada en etnoeducación, lo que ha limitado
la profundidad con la que se abordan estos temas en el aula. En varios casos, los docentes expresaron su
interés y compromiso, pero reconocieron no contar con materiales didácticos adecuados ni con apoyo
institucional suficiente para desarrollar estos contenidos de forma sistemática.
A continuación, se presentan las tablas de resultados inferenciales obtenidos mediante estadística a partir
de los cuestionarios aplicados:
Tabla 1. Nivel de identificación cultural de los estudiantes (escala Likert)
Nivel de identificación
Porcentaje
Muy alta
46%
Alta
32%
Moderada
15%
Baja
5%
Muy baja
2%
Tabla 2. Percepción estudiantil sobre la contribución de la CEA a la inclusión escolar
Opinión
Porcentaje
Muy de acuerdo
58%
De acuerdo
27%
Ni de acuerdo ni en desacuerdo
10%
En desacuerdo
3%
Muy en desacuerdo
2%
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Tabla 3. Valoración docente sobre la implementación de la CEA
Valoración
Positiva
Limitada institucionalmente
Requiere formación docente
Cuenta con apoyo directivo
Estos resultados muestran una clara tendencia favorable hacia los procesos de etnoeducación por parte
de estudiantes y docentes, pero también revelan importantes limitaciones institucionales. El alto nivel
de identificación cultural de los estudiantes está directamente relacionado con las prácticas escolares
que reconocen su historia y su identidad. Sin embargo, la falta de acompañamiento estructural y de una
política educativa robusta impide que estas iniciativas se consoliden a largo plazo.
En síntesis, las experiencias analizadas permiten concluir que la etnoeducación ha contribuido
significativamente al fortalecimiento de los procesos académicos, a la mejora de la convivencia escolar
y al reconocimiento intercultural. No obstante, para que estos avances se sostengan en el tiempo, es
imprescindible garantizar condiciones institucionales, políticas y pedagógicas que reconozcan el
carácter diferencial y colectivo del derecho a la educación de los pueblos afrocolombianos.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Los resultados de esta investigación confirman que, pese al marco legal favorable representado por
instrumentos como la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994), el Decreto 804 de 1995 y las
orientaciones de organismos internacionales como la UNESCO y el Banco Mundial, la
implementación de la etnoeducación en Colombia sigue siendo frágil, fragmentaria y dependiente de la
voluntad institucional y del liderazgo local. Este hallazgo es coherente con lo planteado por Soto-Molina
(2023), quien advierte que las políticas educativas orientadas a la inclusión suelen enfrentar una brecha
significativa entre el discurso normativo y la práctica escolar cotidiana, particularmente cuando se trata
de poblaciones étnicas históricamente excluidas.
La información recogida a través de observación participante, entrevistas, cuestionarios y revisión
documental permitió identificar avances significativos en las instituciones analizadas. Las experiencias
de la IED Paulino Salgado Batata y de la Institución Técnica Agropecuaria de San Basilio de Palenque
evidencian cómo la construcción de un currículo etnoeducativo puede incidir de forma positiva en el
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rendimiento académico, la autoestima del estudiantado y el fortalecimiento de los vínculos
comunitarios. La integración de contenidos propios, la recuperación de lenguas ancestrales y la
incorporación de saberes locales han contribuido no solo a mejorar los aprendizajes escolares, sino
también a reconfigurar la escuela como espacio de dignificación cultural.
Sin embargo, otras instituciones, como la IED El Valle o la IED Alberto Assa, aunque han mostrado
voluntad y avances, siguen enfrentando obstáculos significativos: la falta de formación especializada
del profesorado, la carencia de recursos didácticos adecuados y el débil acompañamiento institucional
del Ministerio de Educación Nacional. Este hallazgo coincide con lo señalado por Ladson-Billings
(1995), quien indica que los procesos de inclusión real requieren de una pedagogía culturalmente
relevante, en la cual el docente se reconozca como mediador intercultural y agente político.
La persistencia de una historia escolar única, centrada en los relatos de los vencedores y desprovista de
un enfoque plural, sigue siendo una de las barreras más fuertes para una educación equitativa. Como lo
plantea Loewen (2007), las narrativas históricas enseñadas a lo largo del continente americano suelen
reforzar los valores de la civilización occidental, ocultando o distorsionando las luchas de resistencia y
los aportes de los pueblos afrodescendientes. Esto se expresa, por ejemplo, en la falta de referentes
afrocolombianos en los textos escolares, en la invisibilización de sus lenguas y en la representación
estereotipada de sus culturas.
En términos de política educativa, también se identificó una profunda asimetría entre los derechos
reconocidos a las comunidades indígenas y afrocolombianas, lo cual ha generado tensiones entre actores
institucionales. El hecho de que el Decreto 804 otorgue a los pueblos indígenas la potestad de nombrar
a sus propios docentes y no reconozca esta misma facultad a las comunidades afrocolombianas
constituye un acto de discriminación legal que debe ser subsanado. Esta desigualdad jurídica ha sido
ampliamente denunciada por organizaciones sociales afrocolombianas, que demandan una reforma
normativa que garantice condiciones equitativas para todas las comunidades étnicas del país.
A pesar de estas dificultades, los datos recolectados también muestran un panorama esperanzador. La
mayoría de los docentes y directivos participantes valoran positivamente la implementación de la
Cátedra de Estudios Afrocolombianos, no solo por su potencial pedagógico, sino por su capacidad para
promover el reconocimiento mutuo, la justicia social y el sentido de pertenencia. Del mismo modo, los
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estudiantes manifestaron sentirse identificados con los contenidos trabajados y consideraron que estos
contribuyen a una mejor convivencia escolar.
Estos hallazgos permiten concluir que es urgente impulsar una formación docente con enfoque
intercultural, que habilite a los maestros para comprender, valorar y trabajar con la diversidad cultural
de sus contextos. Esta formación debe ser continua, situada y orientada a la transformación de las
prácticas escolares. Además, se hace necesario diseñar e implementar contenidos pedagógicos críticos,
que promuevan el pensamiento histórico, el análisis de las relaciones de poder y el reconocimiento de
las trayectorias de resistencia de los pueblos afrodescendientes.
Asimismo, se propone la consolidación de redes de liderazgo afroeducativo, integradas por docentes,
directivos, investigadores y líderes comunitarios, que contribuyan al seguimiento, acompañamiento y
sostenibilidad de las prácticas etnoeducativas. Estas redes deben constituirse como espacios de reflexión
pedagógica, producción de conocimiento situado y movilización social por el derecho a una educación
diferencial.
Finalmente, esta investigación reafirma que la construcción de la memoria histórica afrocolombiana
desde la escuela es clave para una educación más justa, inclusiva y emancipadora. A través de la
enseñanza de una historia plural, que reconozca las múltiples voces del pasado y del presente, es posible
formar ciudadanías críticas, capaces de construir una nación basada en el respeto, la dignidad y la
equidad intercultural.
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