ENFERMERÍA EN LA EDUCACIÓN Y
PREVENCIÓN DE LA DESNUTRICIÓN INFANTIL
EN COMUNIDADES RURALES
NURSING IN EDUCATION AND PREVENTION OF
CHILD MALNUTRITION IN RURAL COMMUNITIES
Kennia Dayanara Hernandez Sarango
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Michael Jonathan Cabrera Quezada
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Flor Maria Ezpinoza Carrión
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
pág. 4013
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19041
Enfermería en la Educación y Prevención de la Desnutrición Infantil en
Comunidades Rurales
Kennia Dayanara Hernandez Sarango1
khernande2@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0005-9997-0684
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Michael Jonathan Cabrera Quezada
mcabrera17@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-4695-1288
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Flor Maria Ezpinoza Carrión
https://orcid.org/0000-0001-7886-8051
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
RESUMEN
La alimentación adecuada en la primera infancia otorga los aportes requeridos para el desarrollo físico
e intelectual, previene enfermedades crónicas que pueden presentarse en la adultez. Sin embargo, se ha
observado un impacto significativo de la desnutrición infantil, y en este punto, es innegable que entre
los elementos que más inciden en su desarrollo se encuentran los sanitarios, biológicos, sociales,
nutricionales, educativos y conductuales. Objetivo: determinar el accionar de enfermería en la
prevención de desnutrición infantil en comunidades rurales. Metodología: El presente estudio de
investigación parte de un enfoque cuantitativo, en base a un estudio de tipo descriptivo, el cual permite
el implícito de variables para la obtención de resultados, con corte transversal. Los métodos utilizados
fueron: observacional y analítico. Resultados: existe una alta prevalencia de madres jóvenes y
adolescentes, lo que influye determinantemente en el tipo de cuidados como la alimentación que se da
a los niños, especialmente por la falta de conocimiento y experiencia. Conclusiones: en el proceso de
intervención se agrupan actividades que se relacionan con las prácticas basadas en la evidencia
científica, la atención integrada, seguridad clínica, rol activo de los padres de familia y la
implementación de una buena dieta saludable.
Palabras clave: desnutrición infantil, promoción de salud, prevención de salud, rol de enfermería
1
Autor principal
Correspondencia: khernande2@utmachala.edu.ec
pág. 4014
Nursing in Education and Prevention of Child Malnutrition in Rural
Communities
ABSTRACT
Adequate nutrition in early childhood provides the contributions required for physical and intellectual
development, and prevents chronic diseases that can occur in adulthood. However, a significant impact
of child malnutrition has been observed, and at this point, it is undeniable that among the elements that
most affect their development are health, biological, social, nutritional, educational and behavioral.
Objective: determine nursing actions in the prevention of child malnutrition in rural communities.
Methodology: This research study is based on a quantitative approach, based on a descriptive study,
which allows the implicit inclusion of variables to obtain results, with a cross-section. The methods used
were: observational and analytical. Results: there is a high prevalence of young mothers and adolescents,
which decisively influences the type of care such as nutrition given to children, especially due to the
lack of knowledge and experience. Conclusions: in the intervention process, activities are grouped that
are related to practices based on scientific evidence, integrated care, clinical safety, active role of parents
and the implementation of a good healthy diet.
Keywords: child malnutrition, health promotion, health prevention, nursing role
Artículo recibido 22 julio 2025
Aceptado para publicación: 25 agosto 2025
pág. 4015
INTRODUCCIÓN
A través de la historia se ha conllevado una estrecha relación entre la alimentación y el ser humano.
Actualmente se puede definir, que la alimentación adecuada en la primera infancia otorga los aportes
requeridos para el desarrollo físico e intelectual, previene enfermedades crónicas que pueden
presentarse en la adultez (Tamayo et al., 2024). Sin embargo, se ha observado un impacto significativo
de la desnutrición crónica infantil, y en este punto, es innegable que entre los elementos que más inciden
en su desarrollo se encuentran los sanitarios, biológicos, sociales, nutricionales, educativos y
conductuales, haciendo hincapié en niños menores de cinco años de edad (Talavera et al., 2020). Según
Chimborazo y Aguaniza (2023) de esa manera también se agrupan situaciones que delimitan el
desarrollo y crecimiento adecuado del infante.
Al establecerse que la desnutrición infantil es un problema a escala mundial, incluso que no puede
llevarse un diagnóstico oportuno ni tratarse con frecuencia en la comunidad, y más aún en niños menores
de 5 años y de madres adolescentes, el accionar de enfermería en el primer nivel de atención constituye
una pieza indispensable en la fomentación, prevención y promoción la salud (Karthikeyan et al., 2023).
Por este motivo, las intervenciones de enfermería se consolidarán y serán sustanciales para prevenir y
manejar este problema, y el enfoque requiere atención en los niños que presenten desnutrición, pero
también en los padres de estos (Caicedo et al., 2024).
Según Katoch (2022) el problema tiene muchas aristas; puesto que la falta de nutrientes que derivan en
una desnutrición está relacionada con otras variables como el limitado acceso a los servicios de salud y
una desigualdad que se traduce en la indisponibilidad de los alimentos, sobre todo en zonas rurales.
Además del deficiente cuidado en los servicios que ofrecen los diagnósticos y tratamientos de forma
oportuna y preventiva que prevé las enfermedades (Huaylinos, 2023). Según la literatura científica la
desnutrición es constante de generación en generación, se generan factores modificadores que se
transmiten de padres a hijos lo que se denomina herencia social y como resultado una vez más una
desnutrición (Álvarez et al., 2021).
En Ecuador se identifica que uno de cada cuatro niños menores de 5 años tiene desnutrición crónica,
una situación que se agrava en las zonas rurales donde las cifras determinan que 1 de cada 2 niños
padece desnutrición crónica, lo que condiciona la posibilidad de delgadez y retraso en el desarrollo
pág. 4016
(Guanga et al., 2022). Considerando esta prevalencia de casos en niños menores de cinco años, es
acentuada la problemática y es de vital importancia debido a que se trata de un periodo crítico en el
desarrollo (Ruiz et al., 2021).
De esta manera, la desnutrición infantil asume una gran relevancia para la salud pública, recalcando que
aun cuando se han denotado cambios favorables, las acciones y los logros positivos de indicadores
nutricionales, no se ha alcanzado un impacto significativo en las zonas rurales del Ecuador, donde se
observa una tasa de desnutrición en niños menores de 5 años que supera el 50% (Cueva et al., 2021).
De hecho, en un estudio realizado por River-Vásquez (2022) se postuque, a escala mundial se ha
visto una reducción de la prevalencia de la desnutrición infantil, bajando de 203 millones en el año 2000
a 149 millones en el año 2020; es decir, la prevalencia de desnutrición se redujo en un 8%. Sin embargo,
esta disminución, no es uniforme, habiendo una reducción mayor en los países de media y bajo ingreso
o en vías de desarrollo como Ecuador, especialmente en zonas rurales, donde hay inconvenientes mucho
más acentuados como la accesibilidad, el desconocimiento de una adecuada nutrición y los consecuentes
malos hábitos de vida saludable (Sagñay y Ocaña, 2024).
En tanto, en la Atención Primaria de Salud se cumple un rol importante, sobre todo en la promoción y
prevención de salud, lugar donde se puede plantear y ejecutar estrategias que prevengan la desnutrición
infantil (Pedraza et al., 2023). En este sentido, la teoría de Nola Pender analiza qué comportamiento
orienta hacia la promoción de salud, mediante la estrecha relación de tres componentes: características,
experiencias individuales, sentimientos y conocimientos en base al comportamiento que se desea
obtener la y conducta deseable que promueva la salud (Barreto et al., 2022). De hecho, un estudio
desarrollado por Salazar et al (2024) determinó que la teoría de Nola Pender en la desnutrición infantil
tiene un gran interés que se basa en desarrollar un modelo de enfermería que otorgue respuestas sobre
cómo las personas enfrentan decisiones en cuanto al cuidado de su salud. Esto se rige en la premisa de
que las personas se motivan por el deseo de lograr el bienestar y la autorrealización, lo que se puede
potenciar desde la promoción y prevención de la salud.
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo determinar el accionar de enfermería en la
prevención de desnutrición infantil en comunidades rurales.
pág. 4017
METODOLOGÍA
El presente estudio de investigación parte de un enfoque cuantitativo, en base a un estudio de tipo
descriptivo, el cual permite el implícito de variables para la obtención de resultados, con corte
transversal. Los métodos utilizados fueron: observacional y analítico. Para ello, la población a estudiar
fue de 45 madres de familia en comunidades rurales. La muestra que se consideró fue en base a la
accesibilidad de madres que quisieron participar del estudio.
Los métodos de inclusión fueron: madres de familia que aceptaron ser parte del estudio, madres de
familia mayores de edad, madres de familia del sector rural. Mientras que lo criterios de exclusión
fueron: madres de familia que no aceptaron ser parte del estudio, madres de familia menores de edad,
madres de familia de sectores urbanos.
Las variables de estudio son: rol de enfermería, desnutrición infantil y la comunidad rural, mientras que
las características socio demográficas consistieron en la edad y el nivel de educación. Para la técnica de
recolección de datos se utilizó la encuesta, la misma que se obtuvo del estudio realizado por Coello
(2013) donde se consideran las variables del presente estudio.
El análisis estadístico se realizó con la organización y presentación de tablas simples y cruzadas, a partir
del programa SPSS. En los aspectos éticos legales, se obtuvo el consentimiento informado de aquellas
madres de familia que aceptaron participar del estudio, siendo publicados únicamente los datos
estadísticos.
RESULTADOS
Tabla 1. Edad
F
Edad
15 29 años
23
30 49 años
21
50 en adelante
1
Total
45
Autoría: Elaboración propia
La mayoría de los encuestados (97,8%) tiene entre 15 y 49 años, lo que refleja un enfoque en la
población joven y de mediana edad.
Es evidente la escasa representación del grupo de 50 años en adelante (2,2)
pág. 4018
Este perfil etario (15-49 años) puede influir significativamente en los resultados y conclusiones del
estudio, ya que refleja las perspectivas de una población predominantemente joven
Tabla 2. Nivel de educación
Autoría: Elaboración propia
El cuadro describe el nivel de educación alcanzado por 45 personas encuestadas, con los siguientes
resultados:
Más del 80% de los encuestados tienen al menos educación secundaria (51,1%) o primaria (33,3%).
Esto sugiere un predominio de participantes con niveles básicos de educación formal. Solo un pequeño
grupo (13,3%) cuenta con estudios universitarios
El predominio de niveles básicos de educación sugiere que los resultados del estudio pueden estar más
influenciados por personas con experiencia educativa limitada, lo que es importante al interpretar
resultados relacionados con conocimientos, habilidades o acceso a recursos.
Tabla 3. ¿El personal de enfermería le ha proporcionado las capacitaciones nutricionales en la sala de
espera del Centro de salud?
F
%
15
33,3%
NO
2
4,4%
A veces
28
62,2%
Total
45
100%
Fuente: Elaboración propia
Aunque un tercio de los encuestados ha recibido capacitaciones (33,3%), la mayoría (62,2%) indica que
estas no son consistentes. Esto señala la necesidad de mejorar la frecuencia y la sistematización de las
actividades educativas por parte del personal de enfermería.
F
%
Primaria
15
33,3%
Secundaria
23
51,1%
Universitario
6
13,3%
Ninguno
1
2,2%
Total
45
100%
pág. 4019
Solo un 4,4% señala la ausencia total de capacitaciones, lo que sugiere que, aunque el programa de
educación nutricional está presente, no alcanza a todos los pacientes de manera regular.
Tabla 4. Elaboración de diagnósticos de enfermería y aplicación de los planes de cuidado
¿Conoce Ud. si el personal de enfermería aplica los
planes de cuidados en sus hijos en cada consulta que
asiste?
No
Total
¿Conoce usted si el personal de
enfermería realiza la
elaboración de diagnósticos de
enfermería en cada consulta
que asiste?
15 (33,3%)
12 (26,7%)
27 (60%)
No
8 (17,8%)
10 (22,2%)
18 (40%)
Total
23 (51,1%)
22 (48,9%)
45 (100%)
Fuente: Elaboración propia
Aunque el 60% de los encuestados conoce que se realizan diagnósticos de enfermería, solo un 33,3%
reconoce que también se aplican planes de cuidado de forma consistente. Esto refleja un posible desfase
en la continuidad percibida del proceso de atención.
Un 48,9% no percibe que se apliquen planes de cuidado, lo que podría deberse a una comunicación
insuficiente sobre las acciones realizadas por el personal de enfermería durante las consultas.
Dado que un 22,2% no tiene conocimiento sobre ninguno de los dos aspectos, se sugiere implementar
estrategias de comunicación para explicar mejor las prácticas de diagnóstico y cuidado al público.
Tabla 5. Participación de talleres nutricionales y asesoría nutricional
¿Ha recibido orientación o asesoría nutricional para la
alimentación de su hijo en los controles de salud por parte
del personal de enfermería?
No
Total
¿Ha participado en talleres
nutricionales organizado
por el Centro de Salud?
3 (6,7%)
5 (11,1%)
8 (17,8%)
No
14 (31,1%)
23 (51,1%)
37 (82,2%)
Total
17 (37,8%)
28 (62,2%)
45 (100%)
Fuente: Elaboración propia
El cuadro analiza la relación entre la participación en talleres nutricionales organizados por el Centro
de Salud y la recepción de orientación o asesoría nutricional durante los controles de salud. Los
pág. 4020
resultados muestran percepciones y comportamientos de los 45 encuestados, distribuidos según estas
dos variables.
Baja participación en talleres: Solo un 17,8% de los encuestados ha participado en talleres nutricionales,
lo que refleja un alcance limitado de estas actividades grupales.
Asesoría mayormente individual: La asesoría nutricional se percibe principalmente en los controles de
salud individuales (31,1% sin talleres), mientras que su integración con talleres es mínima (6,7%).
Falta de cobertura: Un 51,1% de los encuestados no ha recibido ningún tipo de orientación, ni grupal ni
individual, lo que señala un desafío importante en la accesibilidad y promoción de servicios
nutricionales.
Tabla 6. Estado nutricional del niño y evolución de la curva de crecimiento
¿El personal de enfermería le explica la evolución de la
curva de crecimiento de su hijo después del control
pediátrico?
No
Total
¿El personal de enfermería
le han explicado a Ud. el
estado nutricional de su
niño?
10 (22,2%)
17 (37,8 %)
27 (60 %)
No
8 (17,8 %)
10 (22,2%)
18 (40 %)
Total
18 (40%)
27 (60 %)
45 (100%)
Fuente: Elaboración propia
Falta de integración entre nutrición y crecimiento: Solo un 22,2% de los encuestados recibió
explicaciones integrales sobre el estado nutricional y la curva de crecimiento. Esto sugiere que el
personal de enfermería no está conectando estos dos aspectos esenciales de la salud infantil en la
comunicación con los padres.
Comunicación selectiva: Mientras que un 37,8% recibió información solo sobre el estado nutricional y
un 17,8% sobre la curva de crecimiento, hay poca coherencia en la entrega de información completa.
Deficiencia en cobertura informativa: Un 22,2% de los encuestados no recibió ninguna explicación, lo
que subraya una falta significativa en la atención y comunicación que puede impactar la confianza de
los padres en los controles de salud.
pág. 4021
Tabla 7. ¿El personal de enfermería le ha informado de los beneficios de la dosificación de la Vitamina
A, cuando su hijo lo recibe?
F
%
14
31,1 %
NO
4
8,9 %
A veces
27
60 %
Total
45
100%
Autoría: Elaboración propia
El cuadro analiza la percepción de los encuestados sobre si el personal de enfermería les ha informado
acerca de los beneficios de la dosificación de la vitamina A cuando sus hijos la reciben. Los resultados
proporcionan información clave sobre la calidad y consistencia de la comunicación
Con un 60% de respuestas "A veces", la información sobre los beneficios de la vitamina A parece no
estar siendo transmitida de manera sistemática. Esto podría generar confusión o desinformación entre
los padres acerca de la importancia de la dosificación. Este es el grupo mayoritario, indicando una
percepción generalizada de falta de regularidad o consistencia en la comunicación.
Aunque un 31,1% recibinformación completa, esta cifra es insuficiente para garantizar que la
mayoría de los cuidadores comprendan los beneficios de la vitamina A. Este grupo representa menos de
un tercio de los encuestados, lo que sugiere una cobertura limitada de información clara y consistente.
Un 8,9% de los encuestados no ha recibido ninguna información, lo que subraya la necesidad de reforzar
los esfuerzos para alcanzar a toda la población beneficiaria. Aunque esta proporción es relativamente
baja, refleja una brecha en la comunicación que podría impactar negativamente en la percepción del
servicio
DISCUSIÓN
Este estudio permitió determinar en primera instancia que la mayoría de los encuestados (97,8%) tiene
entre 15 y 49 años, lo que refleja un enfoque en la población joven y de mediana edad. Este perfil etario
precisamente puede influir de forma significativa, ya que refleja las perspectivas de una población
predominantemente joven. Estos resultados se asimilan con los obtenidos por Paz et al ( 2020) donde
obtuvieron que el 67% de las madres de familia tuvieron menos de dieciocho años, mientras que solo el
33% tiene más de dieciocho. Es decir, la mayoría de niños tienen madres jóvenes, incluso adolescentes.
pág. 4022
Así mismo, en otro estudio desarrollado por Martínez et al (2023) se identificó que el 40% de las madres
tienen entre 30 a 40 años de edad, sin embargo, también se reconoció que el 36% tienen entre 20 a 30
años, y el 24% están entre los 14 y 20 años de edad. Es decir, existe una alta prevalencia de madres
jóvenes y adolescentes, lo que influye determinantemente en el tipo de cuidados como la alimentación
que se da a los niños, especialmente por la falta de conocimiento y experiencia.
En cuanto al nivel de educación, más del 80% de los encuestados tienen al menos educación secundaria
(51,1%) o primaria (33,3%). Esto sugiere un predominio de participantes con niveles básicos de
educación formal. Solo el 13,3% cuenta con estudios universitarios. En este sentido, en relación al
estudio desarrollado por Anato (2022) se coincide en cuanto al nivel de instrucción, donde el 60% de
madres tienen hasta la secundaria, mientras que el 40% tienen estudios técnicos o superiores. El
predominio de niveles básicos de educación sugiere que los resultados del estudio pueden estar más
influenciados por personas con experiencia educativa limitada.
Mientras tanto, en otro estudio realizado por Rodríguez (2024) señala que el nivel de educación de una
madre también se relaciona con la edad de esta, donde juegan un rol importante para determinar el tipo
de cuidado y educación que se les dará a los hijos, sobre todo en aquellas que son primerizas.
Se identificó que solo un tercio de las madres encuestadas han recibido capacitaciones (33,3%) por parte
del personal de enfermería sobre temas de interés como la alimentación saludable, pero la mayoría con
el 62,2% indicaron que estas capacitaciones no son consistentes. En este punto, es innegable la
necesidad de mejorar la frecuencia y la sistematización de las actividades educativas por parte del
personal de enfermería. Respecto a ello, en un estudio desarrollado por Caleyachetty et al (2023) se
concluyó que existe un mayor índice de desnutrición en niños (61%) que residen en zonas rurales y
vulnerables donde no se han brindado capacitaciones limitando el conocimiento sobre alimentación
saludable, en muchos de los casos por la poca accesibilidad, por lo que es importante la potenciación de
estas, donde el personal de enfermería cumple un rol fundamental.
En tanto, Mamani (2021) argumenta que se encontró mayores efectos positivos en aquellos niños
nacidos con madres relativamente bien educadas, de hecho, el 40% de los niños en sano crecimiento y
desarrollo tiene madres que acudieron a todas las capacitaciones prenatal y posnatal.
pág. 4023
Se determinó que el 60% de las madres encuestadas conoce que se realizan diagnósticos de enfermería,
pero sólo un 33,3% reconoce que también se aplican planes de cuidado de forma consistente. Mientras
que el 48,9% no percibe que se apliquen planes de cuidado, lo que podría explicarse por la falta de
comunicación sobre las acciones realizadas por el personal de enfermería. Cuenca y Meza (2020)
determinaron que el 55% de las madres de familia consideraron que el personal de enfermería no
desarrolla un plan de cuidados estandarizado, o al menos no lo comunican. Estas autoras consideran que
la comunicación es importante entre el personal de enfermería y la comunidad, sobre todo en el marco
de la promoción de salud, los planes de cuidado como rol asistencial y educativo son la pauta esencial
para prevenir la desnutrición.
Así mismo, las autoras Ortiz y Cedeño (2023) encontraron un 48% de madres de familia que no están
conformes con el rol de enfermería, basándose en la falta de un plan de cuidado mucho más riguroso, y
de ellas, el 20% advierte que la falta de comunicación y empatía solo conlleva a más casos de
desnutrición.
Este estudio analiza también la relación entre la participación en talleres nutricionales organizados por
el Centro de Salud y la recepción de orientación o asesoría nutricional durante los controles de salud.
Donde solo un 17,8% de las madres que fueron encuestadas ha participado en talleres nutricionales, lo
que denota un alcance limitado de estas actividades grupales. Mientras que un 51,1% de los encuestados
no ha recibido ningún tipo de orientación, ni grupal ni individual, lo que señala un desafío importante
en la accesibilidad y promoción de servicios nutricionales. En el estudio desarrollado por Sánchez et al
(2024) se determinó que la implementación de una buena alimentación hacia los niños depende
relativamente de la asesoría que se les brinde a los padres, sin embargo, solo un 30% de padres han
recibido asesoría nutricional por parte de enfermería.
Respecto a estos resultados, Rodríguez et al (2022) argumenta que uno de los problemas más comunes
de desnutrición es la anemia, una consecuencia de la mala alimentación por falta de conocimiento, así
como la falta de suplementación con micronutrientes, lo que respecta a una necesidad de promocionar
salud, como lo determina la teoría de Nola Pender, para crear conciencia y modificar conductas en los
padres de familia sobre la alimentación de sus hijos.
pág. 4024
Por otro lado, en este estudio sólo un 22,2% de las madres encuestadas recibió información integral
sobre el estado nutricional y la curva de crecimiento de sus hijos. Esto sugiere que el personal de
enfermería no está conectando estos dos aspectos esenciales para la comprensión del estado nutricional
de los niños y su debido manejo. Mientras que otro 22,2% de los encuestados no recibió ninguna
explicación, lo que subraya una falta significativa en la atención y comunicación, puesto que el
desconocimiento posibilita problemas de salud como la desnutrición.
En relación Torres-Páez y Camacho-Camargo (2021) señalan que las curvas de crecimiento reflejan en
un estado nutricional adecuado o inadecuado de los niños y deben ser explicados a los padres de
familia para comprender la importancia de una alimentación adecuada, una buena atención en salud y
un entorno saludable, de esa manera constituyen un instrumento sencillo para evaluar la eficacia de
medidas específicas de enfermería.
Finalmente, se analiza que el personal de enfermería no está brindando información de forma
sistemática y consistente sobre la vitamina A, a los padres de familia, puesto que el 60% de ellos
manifestaron que solo lo hacen a veces. Esto podría generar confusión o desinformación entre los padres
acerca de la importancia de la dosificación. Y aunque un 31,1% recibió información completa, esta
cifra es insuficiente para garantizar que la mayoría de los cuidadores comprendan los beneficios de la
vitamina A, puesto que como menciona Jing et al. (2022) los nutrientes de la leche materna ya no
satisfacen las necesidades de rápido crecimiento a partir de los 6 meses, por lo que se recomienda
alimentos complementarios y la vitamina A.
De esta manera, Takahashi et al. (2022) determinó que cerca del 50% de los padres de familia
desconocen sobre la importancia y beneficios de la vitamina A en la nutrición de los niños menores de
5 años, por lo que es importante la asesoría integral sobre ello.
CONCLUSIONES
El impacto y desarrollo de la desnutrición infantil se deriva de diferentes factores, sobre todo en zonas
rurales, entre estos se ha encontrado la falta de accesibilidad, el deficiente conocimiento en cuanto a
alimentación saludable, la escasa promoción de salud por parte del personal de enfermería, considerando
que la promoción precede a la prevención, principalmente porque a través de esta se puede otorgar los
pág. 4025
conocimientos necesarios y oportunos sobre una alimentación saludable, para la interiorización y
potenciación de la misma.
El accionar de enfermería a corto y largo plazo en la prevención de desnutrición infantil, asume una
importante valoración en la Atención Primaria de Salud que avizora no solamente el riesgo hacia
anormalidades nutricionales como la malnutrición ya sea por déficit o exceso y que se sostienen en el
tiempo, sino también una variedad de consecuencias que se reflejan en valoraciones de aspectos como
la ingesta de alimentos y nutrientes, insuficiente o excesiva, el nivel de actividad física y ciertas
enfermedades que pueden influenciar.
Finalmente, en el proceso de intervención se agrupan actividades que se relacionan con las prácticas
basadas en la evidencia científica, la atención integrada, seguridad clínica, rol activo de los padres de
familia y la implementación de una buena dieta saludable. Haciendo justicia a la Teoría de Nola Pender
se pudo acertar que la promoción de salud es una pauta esencial en el rol de enfermería, sobre todo en
zonas rurales, donde se puede trabajar rigurosamente con la comunidad, acabando con las barreras.
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