DIABETES GESTACIONAL:
COMPLICACIONES MATERNO-
PERINATALES Y REPERCUSIONES
METABÓLICAS A LARGO PLAZO:
REVISIÓN NARRATIVA DE LA
EVIDENCIA ACTUAL

GESTATIONAL DIABETES: MATERNAL
-PERINATAL
COMPLICATIONS AND LONG
-TERM METABOLIC
REPERCUSSIONS: A NARRATIVE REVIEW OF THE

CURRENT EVIDENCE

Itzayana Blanco Tacuba

Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital General de Zona No. 20

Amy Jocelyn Mengual Ku

Universidad de las Americas Puebla | IMSS BIENESTAR- C.S. Santo Tomas Chautla
pág. 4394
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19077
Diabetes gestacional: complicaciones materno-perinatales y repercusiones
metabólicas a largo plazo: Revisión narrativa de la evidencia actual

Itzayana
Blanco Tacuba1
itza4444yana@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0000-6546-0014

Instituto Mexicano del Seguro social, Hospital
General de Zona No. 20

México

Amy Jocelyn Mengual Ku

dra.amymengualku@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-1058-9434

Universidad de las Americas Puebla | IMSS
BIENESTAR- C.S. Santo Tomas Chautla

México

RESUMEN

La diabetes gestacional (DG) es una complicación frecuente del embarazo con consecuencias relevantes
tanto a corto como a largo plazo. Esta revisión analiza la fisiopatología, los criterios diagnósticos, las
estrategias terapéuticas y las principales complicaciones maternas y neonatales asociadas a la DG.
Asimismo, se abordan las repercusiones metabólicas futuras en la madre y el neonato, destacando la
necesidad de intervenciones tempranas y seguimiento posparto. Se revisaron guías clínicas
internacionales y literatura científica actualizada. La evidencia respalda el cribado universal, el control
glucémico estricto y la personalización del tratamiento como herramientas clave para reducir la
morbimortalidad asociada. La DG representa una oportunidad crítica para prevenir diabetes tipo 2 y
enfermedades crónicas en las generaciones futuras.

Palabras clave: diabetes gestacional, embarazo, macrosomía, hipoglucemia neonatal, preeclampsia,
insulina, metformina.

1
Autor principal.
Correspondencia:
itza4444yana@hotmail.comh
pág. 4395
Gestational diabetes: maternal
-perinatal complications and long-term
metabolic repercussions: A narrative review of the current evidence

ABSTRACT

Gestational diabetes mellitus (GDM) is a common pregnancy complication with both immediate and

long
-term consequences. This review analyzes the pathophysiology, diagnostic criteria, therapeutic
strategies, and main maternal and neonatal complications assoc
iated with GDM. It also explores the
future metabolic implications for both mother and offspring, emphasizing the importance of early

intervention and postpartum follow
-up. International guidelines and current scientific literature were
reviewed. Evidence
supports universal screening, tight glycemic control, and individualized treatment
as key strategies to reduce related morbidity and mortality. GDM offers a critical window of opportunity

to prevent type 2 diabetes and chronic diseases in future generation
s.
Keywords:
gestational diabetes, pregnancy, macrosomia, neonatal hypoglycemia, preeclampsia, insulin,
metformin

Artículo recibido 05 julio 2025

Aceptado para publicación: 25 julio 2025
pág. 4396
INTRODUCCIÓN

La diabetes gestacional (DG) se define como cualquier grado de intolerancia a la glucosa que se presenta
o se detecta por primera vez durante el embarazo, independientemente de si persiste o no después del
parto. Su incidencia ha aumentado de forma paralela a la epidemia global de obesidad y sedentarismo,
constituyendo actualmente una de las principales complicaciones metabólicas del embarazo. Se estima
que entre el 7 y el 18% de las gestantes desarrollan DG, con prevalencias aún mayores en regiones como
América Latina y el sudeste asiático. En México, las cifras alcanzan hasta el 20% en algunas cohortes
de segundo nivel de atención.

La importancia clínica de la DG radica no sólo en sus complicaciones inmediatas, sino también en sus
consecuencias a largo plazo tanto para la madre como para el hijo. En el corto plazo, se ha asociado con
un aumento en la incidencia de preeclampsia, parto por cesárea, infecciones urinarias y trauma
obstétrico, mientras que a nivel fetal se ha relacionado con macrosomía, hipoglucemia neonatal,
síndrome de dificultad respiratoria y aumento en la morbilidad perinatal. A largo plazo, la DG constituye
un predictor independiente para el desarrollo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico en la madre, así
como alteraciones metabólicas y del crecimiento en la descendencia, debido en parte a mecanismos
epigenéticos activados durante la gestación.

A pesar de los esfuerzos realizados en términos de diagnóstico temprano, intervención nutricional y
control glucémico, persisten retos importantes en la estandarización de criterios diagnósticos y en la
equidad del acceso al tratamiento, especialmente en sistemas de salud con recursos limitados. Asimismo,
el tratamiento farmacológico, particularmente el uso de metformina durante la gestación, continúa
siendo objeto de controversia.

Este artículo tiene como objetivo revisar de manera crítica la literatura científica más reciente sobre la
diabetes gestacional, enfocándose en sus complicaciones maternas y perinatales, así como en las
implicaciones metabólicas a largo plazo. Se abordan también las principales estrategias diagnósticas,
terapéuticas y de seguimiento recomendadas por las guías clínicas internacionales y se destacan las áreas
de oportunidad para mejorar el pronóstico materno-fetal y reducir la carga global de esta patología.
pág. 4397
1. Fisiopatología y factores de riesgo de la diabetes gestacional

La diabetes gestacional se origina como consecuencia de una alteración en la homeostasis de la glucosa
inducida por los cambios fisiológicos del embarazo. Durante el segundo y tercer trimestre, existe un
estado de insulinorresistencia fisiológica que se considera una adaptación metabólica normal para
asegurar un suministro adecuado de glucosa al feto. Esta resistencia se potencia por el incremento de
hormonas diabetogénicas como el lactógeno placentario humano (hPL), progesterona, cortisol,
prolactina y hormonas del crecimiento placentario. En mujeres predispuestas, esta resistencia excede
la capacidad compensatoria de secreción de insulina por parte de las células beta pancreáticas, resultando
en hiperglucemia.

En términos inmunometabólicos, también se ha demostrado un estado inflamatorio subclínico, con
elevación de citocinas como TNF-α, IL-6 y resistina, que interfieren en la señalización de insulina.
Asimismo, la disfunción mitocondrial y el estrés oxidativo han sido implicados en la patogénesis de la
DG, con efectos que se extienden más allá de la gestación y pueden condicionar alteraciones metabólicas
futuras tanto en la madre como en el hijo.

Los factores de riesgo clínicamente reconocidos incluyen:

Edad materna avanzada (> 35 años)

Índice de masa corporal (IMC) ≥ 30 kg/m²

Historia familiar de diabetes tipo 2
Antecedente de DG en embarazos previos

Macrosomía fetal previa (> 4,000 g)

Síndrome de ovario poliquístico

Sedentarismo

Etnicidad (mayor riesgo en población hispana, afroamericana, del sur de Asia y aborigen)

Hipertensión arterial crónica

Estos factores permiten establecer estrategias de cribado selectivo en poblaciones de alto riesgo, aunque
muchas guías (como la de la ADA y FIGO) sugieren un cribado universal dado el número creciente de
mujeres asintomáticas que desarrollan DG sin antecedentes identificables.

En resumen, la fisiopatología de la diabetes gestacional involucra una compleja interacción entre
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resistencia a la insulina, disfunción de células beta, alteraciones hormonales y procesos inflamatorios.
El reconocimiento temprano de estos mecanismos y de los factores de riesgo asociados es fundamental
para una intervención oportuna que reduzca la morbimortalidad materno-fetal.

2. Diagnóstico y cribado de la diabetes gestacional

El diagnóstico de la diabetes gestacional (DG) ha sido motivo de controversia durante las últimas
décadas debido a las diferencias en los criterios y métodos propuestos por las principales guías clínicas
internacionales. La elección del protocolo de cribado tiene implicaciones clínicas y epidemiológicas
significativas, ya que determina la tasa de diagnóstico, la intervención oportuna y los desenlaces
perinatales.

2.1. Cribado universal vs selectivo

El cribado universal, recomendado por la Asociación Americana de Diabetes (ADA, 2024), la
International Association of Diabetes and Pregnancy Study Groups (IADPSG) y la Federación
Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), consiste en evaluar a todas las mujeres embarazadas
entre las semanas 24 y 28 de gestación, independientemente de la presencia de factores de riesgo. Por
otro lado, algunos organismos como el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención (NICE)
del Reino Unido y ciertas normas en Latinoamérica promueven un enfoque selectivo, dirigido a mujeres
con factores de riesgo clínico.

En México, la Guía de Práctica Clínica (GPC) establece el tamizaje universal en el segundo trimestre
y recomienda la aplicación de la prueba de tolerancia oral a la glucosa en embarazadas con factores de
riesgo desde el primer trimestre.

2.2. Métodos diagnósticos

a) Enfoque en dos pasos (recomendado por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos,
ACOG):

1. Prueba de tamiz con 50 g de glucosa (test de O'Sullivan):

o Se administra sin necesidad de ayuno.

o Se considera positivo si la glucemia plasmática a los 60 minutos es ≥ 130, 135 o 140 mg/dL (según
el umbral usado por el laboratorio).
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2. Prueba de tolerancia oral a la glucosa con 100 g (CTOG de 3 horas):

o Requiere ayuno de 8-12 horas.

o Se diagnostica DG si dos o más valores superan los siguientes umbrales (según Carpenter y
Coustan):

Ayuno: ≥ 95 mg/dL

1 h: ≥ 180 mg/dL

2 h: ≥ 155 mg/dL

3 h: ≥ 140 mg/dL

b) Enfoque en un solo paso (IADPSG/ADA/FIGO):

CTOG con 75 g de glucosa, con medición en ayuno, 1 hora y 2 horas:

o Ayuno: ≥ 92 mg/dL

o 1 h: ≥ 180 mg/dL

o 2 h: ≥ 153 mg/dL

Se diagnostica DG si uno o más valores exceden los umbrales.

Este enfoque, aunque más sensible, ha generado controversia por el aumento de diagnósticos sin
clara mejoría en desenlaces en algunos estudios poblacionales.

2.3. Diagnóstico en el primer trimestre

Aunque no existe consenso uniforme, la ADA y la GPC mexicana sugieren evaluar glucemia en ayuno
en la primera consulta prenatal. Un valor ≥ 92 mg/dL pero < 126 mg/dL puede considerarse diagnóstico
de DG precoz. Glucemias ≥ 126 mg/dL o HbA1c ≥ 6.5% indican diabetes pregestacional.

2.4. Consideraciones clínicas

El diagnóstico oportuno permite iniciar medidas terapéuticas que reducen el riesgo de
macrosomía, cesárea, preeclampsia y morbilidad neonatal.

Las disparidades en acceso al cribado, especialmente en comunidades rurales o de escasos
recursos, representan un reto de salud pública.

Existe un creciente interés en biomarcadores tempranos (adiponectina, leptina, PAPP-A, etc.),
aunque aún no están estandarizados para el uso clínico rutinario.

En resumen, el diagnóstico de la diabetes gestacional sigue siendo heterogéneo a nivel global. No
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obstante, existe consenso en que el cribado, ya sea universal o selectivo, es esencial para reducir las
complicaciones obstétricas y neonatales asociadas. La implementación efectiva de estas estrategias
requiere no sólo conocimiento clínico, sino también adaptación a los contextos locales de atención
médica.

3. Tratamiento de la diabetes gestacional

El tratamiento de la diabetes gestacional (DG) tiene como objetivo mantener la normoglucemia materna,
prevenir las complicaciones obstétricas y perinatales, y reducir el riesgo de desarrollo de diabetes tipo 2
a largo plazo en la madre. El abordaje terapéutico debe ser individualizado, iniciando con medidas no
farmacológicas y progresando a tratamiento farmacológico si las metas glucémicas no se alcanzan.

3.1. Tratamiento no farmacológico

a) Plan de alimentación individualizado

La piedra angular del tratamiento es una dieta controlada en hidratos de carbono, hipocalórica pero
suficiente para sostener el crecimiento fetal adecuado. Se recomienda:

Fraccionar la ingesta en 3 comidas principales y 23 colaciones.

Aportar entre 3540% de calorías en forma de carbohidratos complejos, evitando azúcares simples.

Asegurar un índice glucémico bajo y alto contenido en fibra.

Calorías totales: entre 18002400 kcal/día dependiendo del IMC.

b) Actividad física

El ejercicio regular de intensidad moderada (como caminatas de 30 minutos diarios, 5 días/semana)
mejora la sensibilidad a la insulina y contribuye al control glucémico.

c) Monitoreo de glucosa

Las pacientes deben realizar automonitoreo capilar:

Ayuno: < 95 mg/dL

1 h postprandial: < 140 mg/dL

2 h postprandial: < 120 mg/dL

Si más del 20% de las mediciones exceden estas metas, se considera iniciar tratamiento
farmacológico.

3.2. Tratamiento farmacológico
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Cuando las medidas no farmacológicas no logran un control adecuado en 1-2 semanas, se debe iniciar
tratamiento farmacológico. Las principales opciones son:

a) Insulina

Es el fármaco de primera elección según la ADA, FIGO y GPC mexicana, ya que no atraviesa la
placenta y tiene una eficacia comprobada.

Se utiliza una combinación de insulina basal y prandial, ajustando según el perfil glucémico.

Tipos usados: insulina NPH, detemir, glargina (uso creciente), lispro y aspart.

b) Metformina

Aunque es una alternativa aceptada en algunas guías (NICE, FIGO), su uso sigue siendo motivo de
controversia debido a que atraviesa la placenta. Algunos estudios han mostrado buen perfil de
seguridad, pero existe preocupación por sus efectos a largo plazo en la programación fetal.

Ventajas: menor riesgo de hipoglucemia, menor ganancia ponderal materna, buena tolerancia.

Se puede iniciar con 500 mg/día y ajustar hasta 20002500 mg/día según tolerancia y necesidad.

c) Glibenclamida

Su uso ha disminuido debido a mayor riesgo de hipoglucemia neonatal y macrosomía. Solo se considera
si no se dispone de insulina ni metformina.

3.3. Seguimiento y ajuste

Las pacientes deben ser evaluadas semanal o quincenalmente.

Es crucial el ajuste dinámico del tratamiento conforme avanza el embarazo.

En casos de hipoglucemia o ganancia excesiva de peso, debe revisarse la dieta y el esquema de
insulina.

3.4. Manejo intraparto y posparto

Durante el trabajo de parto, se recomienda mantener glucemia < 100 mg/dL.

Tras el parto, la mayoría de los casos de DG remiten espontáneamente.

Se debe realizar un CTOG con 75 g a las 612 semanas posparto para descartar persistencia de
hiperglucemia o evolución a DM2.

En síntesis, el tratamiento de la diabetes gestacional requiere un abordaje multidisciplinario, enfocado
en la educación, el automonitoreo y el uso racional de terapia farmacológica. Las decisiones deben
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individualizarse, considerando el contexto clínico, la disponibilidad terapéutica y las preferencias de la
paciente.

4. Complicaciones maternas, fetales y neonatales asociadas a la diabetes gestacional

La diabetes gestacional (DG) se asocia con un amplio espectro de complicaciones obstétricas, fetales y
neonatales que, en conjunto, representan una importante carga para los sistemas de salud y un riesgo
significativo para la salud maternoinfantil. La hiperglucemia intrauterina, aun cuando sea transitoria,
actúa como un potente factor disruptor del ambiente fetal, con efectos que pueden manifestarse de
manera aguda o persistir en etapas posteriores de la vida.

Categoría
Complicaciones principales
Maternas

Preeclampsia, parto pretérmino, polihidramnios, infecciones urinarias, cesárea, DM2
futura

Fetales
Macrosomía, distocia de hombros, trauma obstétrico, muerte fetal intraútero
Neonatales
Hipoglucemia, ictericia, policitemia, dificultad respiratoria, inmadurez pulmonar
Largo
plazo

Riesgo materno de diabetes tipo 2; riesgo infantil de obesidad, síndrome metabólico,
DM2

4.1. Complicaciones maternas

Las mujeres con DG tienen un riesgo significativamente aumentado de desarrollar múltiples
complicaciones durante la gestación y el puerperio:

a) Preeclampsia y trastornos hipertensivos del embarazo

La DG duplica el riesgo de preeclampsia, especialmente cuando se acompaña de obesidad o
ganancia ponderal excesiva.

El mecanismo propuesto incluye disfunción endotelial, inflamación crónica y resistencia a la
insulina, que generan un entorno vascular desfavorable.
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b) Polihidramnios

Se observa en hasta un 20% de las gestantes con DG no controlada.

Su fisiopatología se vincula con la poliuria fetal secundaria a la hiperglucemia materna y fetal.

c) Parto pretérmino

Existe mayor incidencia de parto pretérmino espontáneo o iatrogénico, derivado de complicaciones
como preeclampsia o polihidramnios severo.

d) Cesárea

La tasa de cesáreas se encuentra significativamente elevada debido a macrosomía fetal, distocia de
hombros o falta de progresión del trabajo de parto.

El índice de cesáreas electivas también aumenta por indicaciones preventivas ante antecedentes
obstétricos desfavorables.

e) Infecciones del tracto urinario y puerperales

La hiperglucemia favorece el crecimiento bacteriano, disminuye la función inmunológica y
aumenta el riesgo de infecciones complicadas.

f) Riesgo de diabetes mellitus tipo 2

Hasta un 50% de las mujeres con DG desarrollarán diabetes mellitus tipo 2 en los 510 años
posteriores al embarazo.

Este riesgo persiste incluso en mujeres con DG leve tratada con dieta, lo cual subraya la necesidad
de seguimiento posparto.

4.2. Complicaciones fetales y neonatales

La exposición a hiperglucemia materna tiene consecuencias directas sobre el desarrollo fetal y el estado
metabólico neonatal. Entre las complicaciones más relevantes se incluyen:

a) Macrosomía fetal

Definida como un peso al nacer > 4,000 g o > percentil 90 para la edad gestacional.

Es una de las complicaciones más frecuentes, con prevalencia de hasta el 40% en embarazos con
DG mal controlada.

La hiperinsulinemia fetal estimula la lipogénesis y el crecimiento desproporcionado de órganos
como el hígado, el corazón y los depósitos de grasa.
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b) Distocia de hombros y trauma obstétrico

La macrosomía incrementa el riesgo de distocia de hombros, fractura de clavícula, parálisis braquial
y asfixia perinatal.

Estas complicaciones son más frecuentes en partos vaginales mal planificados o sin evaluación
ecográfica previa.

c) Hipoglucemia neonatal

Ocurre en las primeras horas postparto por la persistencia de hiperinsulinemia en ausencia del
aporte glucémico materno.

Puede manifestarse con letargo, convulsiones y apnea, y requiere intervención inmediata para
prevenir daño neurológico.

d) Síndrome de dificultad respiratoria

A pesar de una edad gestacional aparentemente suficiente, los neonatos hijos de madres con DG
tienen mayor incidencia de inmadurez pulmonar relativa y alteraciones en la síntesis de surfactante.

e) Ictericia y policitemia

La hipoxia crónica fetal inducida por la hiperglucemia estimula la eritropoyesis, aumentando el
riesgo de hiperbilirrubinemia y necesidad de fototerapia.

f) Malformaciones congénitas (principalmente si la hiperglucemia aparece en el primer trimestre)

Aunque menos frecuentes en DG que en diabetes pregestacional, pueden presentarse defectos del
tubo neural, cardiopatías congénitas y anomalías esqueléticas.

4.3. Repercusiones a largo plazo en el neonato

La exposición intrauterina a un ambiente hiperglucémico se asocia con un mayor riesgo de obesidad
infantil, intolerancia a la glucosa, dislipidemia y síndrome metabólico en etapas tempranas de la vida.

Estos efectos se han atribuido a mecanismos epigenéticos que alteran la programación metabólica
fetal, fenómeno conocido como "origen fetal de las enfermedades del adulto" (Barker hypothesis).

En resumen, la diabetes gestacional representa una condición con efectos clínicos significativos tanto a
corto como a largo plazo. Su impacto no se limita a la etapa perinatal, sino que se extiende al futuro
riesgo metabólico de la madre y su descendencia. La detección temprana, el control glucémico estricto
y la planificación obstétrica adecuada son pilares fundamentales para mitigar estas complicaciones y
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mejorar el pronóstico materno-fetal.

DISCUSIÓN

La diabetes gestacional constituye una entidad clínica de creciente relevancia en salud pública,
especialmente en países de ingresos medios como México, donde la transición epidemiológica ha
favorecido un aumento exponencial en la prevalencia de obesidad, sedentarismo y patologías
metabólicas asociadas. A pesar de los esfuerzos por estandarizar su diagnóstico y manejo, persisten
importantes retos clínicos y estructurales que limitan el control efectivo de esta condición.

Uno de los principales puntos de controversia continúa siendo el método diagnóstico óptimo. El enfoque
en un solo paso (con 75 g de glucosa) promovido por la ADA y la IADPSG ofrece una mayor
sensibilidad y permite identificar casos más leves, pero también ha incrementado la tasa de diagnósticos,
con impacto en costos y sobrecarga del sistema. En contraste, el método en dos pasos, aún respaldado
por el ACOG, muestra menor sensibilidad, aunque mayor especificidad, siendo más sostenible en
contextos con recursos limitados. Este debate pone en evidencia la necesidad de adaptar los criterios
diagnósticos no sólo a la evidencia científica, sino también a la realidad sanitaria de cada región.

El tratamiento de la DG se fundamenta en la modificación del estilo de vida, sin embargo, en la práctica
clínica diaria, la adherencia a la dieta y la actividad física es limitada, especialmente en poblaciones con
escasa educación nutricional o dificultades socioeconómicas. La insulinoterapia continúa siendo el
estándar de oro, pero su implementación puede ser percibida como invasiva o compleja por parte de las
pacientes, lo cual ha motivado el creciente uso de metformina como alternativa, particularmente en
escenarios donde los recursos para el monitoreo intensivo son escasos. A pesar de los buenos resultados
a corto plazo, la seguridad a largo plazo de la metformina en la programación fetal sigue siendo motivo
de vigilancia.

En cuanto a las complicaciones, la evidencia es clara en cuanto a la asociación entre DG y preeclampsia,
cesárea, macrosomía y hipoglucemia neonatal, especialmente en casos con mal control glucémico. No
obstante, el hecho de que incluso mujeres con DG bien controlada desarrollen complicaciones pone en
duda si existen otros factores biológicos no modificables involucrados. En este contexto, el papel de la
epigenética perinatal cobra fuerza como un determinante clave en la salud futura de los hijos de madres
con DG.
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Adicionalmente, el seguimiento posparto sigue siendo una gran deuda del sistema de salud. A pesar del
alto riesgo de evolución a diabetes tipo 2, menos del 30% de las mujeres acuden a su control glucémico
posterior al parto, lo cual representa una ventana perdida para la prevención secundaria. Este problema
exige estrategias integradas que vinculen la atención obstétrica con los servicios de medicina interna,
nutrición y educación para la salud.

Por último, es imperativo destacar que los estudios clínicos y metaanálisis recientes coinciden en que la
intervención temprana mejora significativamente los desenlaces perinatales. Por tanto, se debe enfatizar
no solo en el cribado efectivo, sino también en la promoción del autocuidado, el empoderamiento de la
paciente y la capacitación continua del personal de salud en todos los niveles de atención.

CONCLUSIONES

La diabetes gestacional representa una de las patologías metabólicas más relevantes del embarazo por
su alta prevalencia, su capacidad de generar complicaciones agudas severas y su implicación directa en
el riesgo metabólico materno-infantil a largo plazo. La fisiopatología subyacente, basada en un estado
de resistencia a la insulina y disfunción de las células beta pancreáticas, confluye con múltiples factores
de riesgo modificables, entre ellos el sobrepeso, la inactividad física y los antecedentes familiares de
diabetes tipo 2.

A pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, persisten desafíos importantes en la estandarización
de los criterios de cribado y en la accesibilidad a tratamientos efectivos, especialmente en sistemas de
salud con recursos limitados. Si bien la modificación del estilo de vida continúa siendo la piedra angular
del tratamiento, la elección entre insulina y agentes orales debe basarse en criterios clínicos
individualizados y considerar el contexto socioeconómico y las preferencias de la paciente.

Las complicaciones maternas como preeclampsia, parto pretérmino e infecciones, junto con las
complicaciones fetales como macrosomía, hipoglucemia neonatal y dificultad respiratoria, refuerzan la
necesidad de un control metabólico riguroso. Además, el impacto epigenético de la hiperglucemia
intrauterina sobre el desarrollo del neonato debe considerarse una prioridad de salud pública, dado su
papel en la programación de enfermedades crónicas en la adultez.

En conclusión, el abordaje integral de la diabetes gestacional requiere un enfoque multidisciplinario,
centrado en la prevención, diagnóstico temprano, tratamiento efectivo y seguimiento a largo plazo. La
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intervención oportuna y basada en evidencia puede modificar de forma significativa el pronóstico
materno y fetal, y contribuir a romper el ciclo intergeneracional de las enfermedades metabólicas.

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