EVALUACIÓN DE LA EFICIENCIA DEL MANEJO
INTEGRADO DE LOTES CON BAJA PRODUCCIÓN
EN EL CULTIVO DE BANANO ORGÁNICO
EVALUATION OF THE EFFICIENCY OF INTEGRATED
MANAGEMENT IN LOW-YIELD PLOTS OF ORGANIC
BANANA CULTIVATION
Ana Paula Salinas Cando
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Anthony Luis Campoverde Maldonado
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
José Nicasio Quevedo Guerrero
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Ivanna Gabriela Tuz-Guncay
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Jessica Maribel Quezada Campoverde
Universidad Técnica de Machala, Ecuador

pág. 4600
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19107
Evaluación de la Eficiencia del Manejo Integrado de Lotes con Baja
Producción en el Cultivo de Banano Orgánico
RESUMEN
Este estudio se llevó a cabo en la Finca “El Triunfo”, en El Oro, Ecuador, con el objetivo de mejorar
la productividad del banano orgánico en lotes con suelos compactados y bajos rendimientos. Se
evaluaron diferentes tratamientos de manejo integrado que combinaron materia orgánica (humus,
Carbono+aminoácidos y biochar), Trichoderma asperellum y descompactación mecánica del suelo
mediante herculización. El diseño experimental incluyó variables como sanidad radicular,
población de nemátodos, microbiota del suelo (UFC/g), pH, conductividad eléctrica (CE),
compactación del suelo y altura del hijo. Los tratamientos con biochar y T. asperellum mejoraron
la porosidad del suelo, redujeron nemátodos fitoparásitos, aumentaron raíces sanas y estimularon
el microbiota. El tratamiento T1 (Carbono+aminoácidos + Trichoderma) se destacó por su
eficiencia integral, incluso con menor dosis aplicada. Por el contrario, el testigo (T4), con
fertilización química, presentó mayor compactación, más raíces muertas y menor actividad
biológica. Además, los cambios positivos en el pH y la CE reflejaron una mejora en la calidad
química del suelo, lo que favorece un entorno más equilibrado para el desarrollo radicular y la vida
microbiana. Estos resultados confirman que el manejo integrado es una herramienta efectiva para
recuperar la funcionalidad del suelo y aumentar el rendimiento en banano orgánico.
Palabras clave: compactación, suelo, trichoderma, microbiota, biochar
1 Autor principal
Correspondencia: anasalinas8@utmachala.edu.ec
Ana Paula Salinas Cando1
anasalinas8@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0004-5141-3558
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Anthony Luis Campoverde Maldonado
acampover8@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-3444-5925
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
José Nicasio Quevedo Guerrero
jnquevedo@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8974-5628
Universidad Técnica de Machala, El Oro
Ecuador
Ivanna Gabriela Tuz-Guncay
ituz@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-0085-3495
Universidad Técnica de Machala, El Oro
Ecuador
Jessica Maribel Quezada Campoverde
jquezada@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-2760-4827
Universidad Técnica de Machala, El Oro
Ecuador

pág. 4601
Evaluation of the Efficiency of Integrated Management in Low-Yield Plots of
Organic Banana Cultivation
ABSTRACT
This study was carried out at the “El Triunfo” Farm, in El Oro, Ecuador, with the objective of
improving the productivity of organic bananas in plots with compacted soils and low yields.
Different integrated management treatments that combined organic matter (humus, Carbon+amino
acids and biochar), Trichoderma asperellum and mechanical soil decompaction through
herculization were evaluated. The experimental design included variables such as root health,
nematode population, soil microbiota (CFU/g), pH, electrical conductivity (EC), soil compaction
and seed height. Treatments with biochar and T. asperellum improved soil porosity, reduced
phytoparasitic nematodes, increased healthy roots and stimulated the microbiota. Treatment T1
(Carbon + amino acids + Trichoderma) stood out for its comprehensive efficiency, even with a
lower dose applied. On the contrary, the control (T4), with chemical fertilization, presented greater
compaction, more dead roots and less biological activity. Additionally, positive changes in pH and
EC reflected an improvement in soil chemical quality, favoring a more balanced environment for
root development and microbial life. These results confirm that integrated management is an
effective tool to recover soil functionality and increase organic banana yield.
Keywords: soil, compaction, trichoderma, microbiota, biochar
Artículo recibido 05 julio 2025
Aceptado para publicación: 25 julio 2025

pág. 4602
INTRODUCCIÓN
La producción de banano orgánico se ha convertido en una alternativa creciente para pequeños y
medianos agricultores que buscan prácticas sostenibles y mejorar su posicionamiento en mercados
diferenciados. Sin embargo, esta transición presenta desafíos técnicos, entre los cuales destaca la
compactación del suelo, que restringe la aireación, limita el desarrollo radicular y crea un entorno
adverso para el microbiota beneficiosa del suelo. Estudios recientes han demostrado que la
compactación afecta la estructura del suelo, reduce la actividad biológica y compromete el rendimiento
de los cultivos, especialmente en suelos tropicales intensamente cultivados (Kirkegaard, J. A., Lilley, J.
M., Morrison, M. J., & Hunt, J. R., 2020).
La compactación del suelo no solo reduce el crecimiento de raíces, sino que facilita la proliferación de
patógenos como nemátodos fitoparásitos, los cuales deterioran la sanidad del sistema radicular y afectan
la estabilidad del pseudotallo (Gopal, M., & Gupta, A., 2016). Así, variables como la altura del hijo
(retoño), la población de nemátodos, la condición sanitaria de las raíces, la diversidad microbiana del
suelo, así como parámetros edáficos como el pH y la conductividad eléctrica (CE), se convierten en
indicadores clave para evaluar el éxito de cualquier intervención agronómica bajo un enfoque orgánico.
A pesar de la existencia de literatura sobre manejo de suelos y sanidad vegetal en banano, pocos estudios
integran simultáneamente estos aspectos con un enfoque experimental aplicado en campo, lo que revela
un vacío importante en el conocimiento técnico-práctico local.
En la Finca “El Triunfo”, ubicada en el Sitio El Portón, parroquia El Cambio, Ecuador, se identificaron
áreas de producción baja, vinculadas a suelos del orden Alfisol, de textura franco-arenosa, con claros
signos de compactación. Estas condiciones, sumadas al clima tropical cálido de la zona (temperatura
media de 27 °C y 750 mm de precipitación anual), configuran un escenario en el que la eficiencia de la
rizosfera se ve comprometida. Ante esta problemática, evaluar estrategias de manejo integrado
adaptadas a contextos locales es fundamental para restablecer la salud del suelo y mejorar la respuesta
fisiológica del cultivo.
El estudio se desarrolló en un lote representativo de las condiciones edafoclimáticas típicas del cultivo
de banano orgánico en la región, caracterizado por suelos compactados y baja productividad.

pág. 4603
La aplicación de tratamientos integrados, que combinaron prácticas físicas, biológicas y orgánicas, fue
diseñada para restaurar la funcionalidad del suelo y mejorar el desarrollo del cultivo. Los resultados de
estos tratamientos fueron comparados con un testigo manejado bajo un esquema de fertilización
convencional. En este contexto, el objetivo de la presente investigación fue evaluar la eficiencia de
diferentes estrategias de manejo integrado del suelo en lotes con baja producción, afectados por
compactación, en el cultivo de banano orgánico, utilizando variables fisiológicas, microbiológicas y
edáficas como criterios de respuesta
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente estudio se llevó a cabo en la Finca “El Triunfo”, ubicada en el Sitio El Portón, parroquia El
Cambio, provincia de El Oro, Ecuador, en las coordenadas 3°16'19.3"S y 79°52'36.0"W. El área se
caracteriza por un clima tropical cálido, con una temperatura media anual de 27 °C y una precipitación
promedio de 750 mm. Los suelos predominantes son de textura franco-arenosa, con signos de
compactación estructural moderada derivados del uso agrícola intensivo. La plantación de banano
cuenta con 30 años de haber sido establecida, el cultivar corresponde a Cavendish gigante, con una densidad
de siembra aproximada de 1200 plantas por hectárea (Figura 1).
Figura 1. Área de estudio donde se realizó la investigación.
El experimento se realizó en una superficie (5,000 m²), lo que facilitó una distribución organizada de
los tratamientos y permitió un seguimiento detallado de cada unidad experimental. Esta extensión
resultó adecuada para trabajar con precisión, controlar las variables de estudio y aplicar de manera
oportuna las evaluaciones requeridas en cada etapa del cultivo.

pág. 4604
Diseño experimental
Se empleó un Diseño de Bloques Completamente al Azar (DBCA), compuesto por cuatro tratamientos
y tres repeticiones, sumando un total de 12 unidades experimentales. Cada unidad estuvo conformada
por 15 plantas de banano orgánico (Musa AAA) en estado fenológico avanzado, específicamente plantas
madre próximas a la emisión del racimo. La selección se basó en su uniformidad en cuanto a edad,
ubicación dentro del lote y manejo previo. La selección se realizó procurando uniformidad en edad,
ubicación dentro del lote y manejo previo, con el fin de reducir la variabilidad experimental.
Por esta razón, se optó por un (DBCA), apropiado para contextos donde existen variaciones naturales
en el suelo y el microclima dentro del área de estudio. Para minimizar el sesgo y asegurar resultados
más consistentes, se procuró que las plantas seleccionadas presentaran similitud en cuanto a edad,
ubicación dentro del lote y manejo previo, evitando así que factores no controlados influyeran
significativamente en las variables evaluadas. Los tratamientos consistieron en la aplicación de
diferentes estrategias de manejo del suelo, combinando insumos orgánicos, microorganismos benéficos
y prácticas físicas (Tabla 1).
Tabla 1. Dosificación de tratamientos.
Tratamiento Dosis g/planta
(descripción)
Dosis total
(g/planta)
Dosis
(kg/ha)
T1 50 g Carbono+aminoácidos, 0,2 g de
microorganismos (T. asperellum),
herculización y tapado de corona
52 g 72,8 kg
Carbono+aminoácidos
T2 100 g Humus, 0,2 g de
microorganismos (T. asperellum),
herculización y tapado de corona
102 g 142,8 kg Humus
T3 100 g Biochar (raquis pirolizado),
0,2 g de microorganismos (T.
asperellum), herculización y tapado
de corona
102 g 142,8 kg Biochar
T4 Testigo (fertilización bananera): Yara
Integrado, Yara Complex, muriato de
potasio
– –

pág. 4605
Variables agronómicas evaluadas
Sanidad radicular
Se recolectaron raíces de cinco plantas por parcela. Estas fueron lavadas y cortadas longitudinalmente
para su observación. La clasificación se realizó considerando criterios técnicos como el color del córtex,
firmeza de los tejidos, oxidación interna y presencia de lesiones o necrosis. Con base en estos
parámetros, las raíces fueron agrupadas en tres categorías: sanas, enfermas o muertas, y se estimó el
porcentaje relativo por tratamiento.
Población de nemátodos
Para evaluar la salud del sistema radicular, se tomaron muestras de raíces de cinco plantas por
tratamiento en tres momentos clave: al inicio del experimento, a los 45 días y a los 90 días. Las raíces
se lavaron cuidadosamente, se pesaron con balanza digital y luego se clasificaron en tres grupos: sanas,
enfermas y muertas. Esta clasificación se hizo observando características como el color, la firmeza de
los tejidos, si presentaban oxidación o daños visibles. Luego, cada grupo fue pesado por separado, lo
que permitió identificar cuánto representaba cada tipo de raíz dentro del total recolectado por
tratamiento. Las raíces se extrajeron a 15 cm de la base del pseudotallo, dentro de un espacio delimitado
de 30 cm de ancho, 15 cm de largo y 30 cm de profundidad, lo cual garantizó un muestreo representativo
del sistema radicular.
Para determinar la presencia de nemátodos fitoparásitos, se utilizó una técnica adaptada al entorno local
basada en el método de (Southey, 1986).Las raíces se picaron y se licuaron durante breves intervalos,
luego la mezcla se tamizó y se dejó reposar. Al día siguiente, la muestra fue observada al microscopio
compuesto, lo que permitió identificar y cuantificar la presencia de nemátodos según cada tratamiento.
Esta información sirvió de apoyo para entender cómo las condiciones del suelo y el manejo influyeron
en la salud de las raíces durante el estudio.
Microbiota del suelo
Para estimar la actividad microbiológica del suelo, se utilizó un método cualitativo basado en la
instalación de tarrinas plásticas, cubiertas con gasa y rellenas con arroz precocido. Estas se colocaron
sobre la zona tratada en cada parcela, y fueron cubiertas con materia orgánica propia del entorno,
simulando condiciones edáficas reales.

pág. 4606
Las tarrinas permanecieron en el campo durante cinco días. Al cabo de este tiempo, fueron retiradas y
se evaluó visualmente la colonización microbiana mediante la observación de micelios, manchas
fúngicas y signos visibles de descomposición y conteo en laboratorio de UFC/g. Este procedimiento
permitió realizar una comparación cualitativa del dinamismo biológico generado por cada tratamiento
en la rizosfera del cultivo.
Compactación del suelo
La compactación del suelo se evaluó utilizando un penetrómetro manual de campo de marca agraTronix,
con cinco mediciones por parcela a una profundidad de hasta 30 cm – 60cm – 90cm. Los valores
obtenidos se promediaron para cada tratamiento, permitiendo interpretar el nivel de compactación
relativo del perfil edáfico.
Altura del hijo
La altura del hijo se midió desde la base del pseudotallo hasta el meristemo apical, utilizando una cinta
métrica. Las mediciones se realizaron mensualmente durante el desarrollo del experimento, con el fin
de observar cómo influía cada tratamiento en el crecimiento vegetativo del hijo. Esta variable fue clave
para valorar el vigor de la planta y proyectar el estado del relevo productivo.
pH y CE del suelo
Para evaluar el pH del suelo, se determinó utilizando un medidor portátil digital, realizando las
mediciones en campo a una profundidad de 20 cm. Las lecturas se realizaron en dos medios: en agua
destilada y en una solución de cloruro de potasio (KCl), con el objetivo de obtener una lectura más
completa del comportamiento químico del suelo.
RESULTADOS Y DISCUSIONES
Compactación de suelo
En la tabla 2, el tratamiento T4 presenta los valores más altos de PSI en todas las profundidades,
indicando mayor compactación en comparación con los demás tratamientos. A 30 cm, T4 tiene un PSI
de 152.07, superando a T1 (89.13), T2 (95.47) y T3 (97.67). A 60 cm, T4 muestra un PSI de 131.80,
más alto que los de T1 (100.20), T2 (107.33) y T3 (107.40). A 90 cm, T4 sigue siendo el mayor con
139.93 PSI, frente a T2 (121.07) y T3 (128.27), mientras que T1 tiene el valor más bajo (109.00 PSI).

pág. 4607
En resumen, T4 tiene mayor compactación, T1 tiene los menores valores en todas las profundidades, y
T2 y T3 presentan valores intermedios sin diferencias significativas entre sí (Tabla 2).
Tabla 2. Resultados del ANOVA factorial intergrupos para el nivel de compactación del suelo (PSI) a
diferentes profundidades.
Los resultados de la compactación del suelo, expresados en PSI, muestran que el tratamiento T4 genera
mayor compactación en todas las profundidades analizadas, lo que limita el desarrollo radicular al
restringir la penetración de las raíces y el acceso a nutrientes y agua (FAO, 2017). En contraste, los
tratamientos T1, T2 y T3 presentan menores valores de PSI, lo que favorece un mejor desarrollo
radicular. Además, la mayor compactación en T4 podría facilitar la proliferación de patógenos que
afectan la sanidad del sistema radicular. La aplicación de biochar derivado de residuos de banano ha
demostrado ser efectiva para mejorar la porosidad del suelo y reducir la compactación, sugiriendo que
estas prácticas contribuyen a un entorno más saludable para el cultivo de banano (Fetjah, D., Ainlhout,
L. F. Z., Idardare, Z., Ihssane, B., & Bouqbis, L., 2022).
Sanidad radicular
En el análisis de la sanidad radicular, el tratamiento T1 se destaca en todos los momentos de
observación. Desde el inicio del experimento (día 0), T1 muestra la mayor cantidad de raíces vivas (319
g) y el total de raíces más alto (539 g), seguido por T2. Por otro lado, T4 presenta los valores más bajos,
con 218 g de raíces vivas y 451 g en total, indicando una menor sanidad radicular. A los 90 días, T1
mantiene un buen desarrollo de raíces vivas (367 g), mientras que T4 muestra un descenso pronunciado
(197 g). En cuanto a las raíces muertas, T4 acumula la mayor cantidad (145 g), mientras que T1 sigue
siendo el tratamiento con menos raíces muertas (76 g). En general, T1 y T2 muestran una mejor sanidad
radicular, con T1 destacándose en términos de mayor cantidad de raíces vivas y menor acumulación de
raíces muertas (Tabla 3).
Tratamiento PSI 30 cm PSI 60 cm PSI 90 cm
T1 89.13 b 100.20 b 109.00 c
T2 95.47 b 107.33 b 121.07 bc
T3 97.67 b 107.40 b 128.27 ab
T4 152.07 a 131.80 a 139.93 a
Sig 0.00 0.00 0.00

pág. 4608
Tabla 3. Clasificación de raíces (vivas, enfermas, muertas y total) en gramos según tratamiento y tiempo
de evaluación.
Los resultados obtenidos en la medición de la sanidad radicular indican que el tratamiento T1 genera
una mayor cantidad de raíces vivas y una menor acumulación de raíces muertas, lo que sugiere un
ambiente más saludable para el desarrollo. Este hallazgo es consistente con estudios previos que indican
que el uso de biochar puede mejorar la estructura del suelo y la disponibilidad de nutrientes,
favoreciendo el crecimiento de las raíces vivas (Fetjah, D., Ainlhout, L. F. Z., Idardare, Z., Ihssane, B.,
& Bouqbis, L., 2022). En contraste, el tratamiento T4 muestra una mayor acumulación de raíces muertas
y menor cantidad de raíces vivas, lo que podría estar relacionado con condiciones de compactación del
suelo que dificultan la penetración. La aplicación de biochar en tratamientos como T1 y T2 ha mostrado
efectos positivos en la mejora de la porosidad del suelo, reduciendo la compactación y removiendo un
desarrollo radicular más saludable (Wedayani, N. M., Rai, I. N., Mahardika, I. G., & Wijana, I. M. S.,
2024).En general, estos resultados sugieren que la implementación de biochar y prácticas de manejo de
suelo pueden ser efectivas para mantener la sanidad radical y mejorar la productividad en el cultivo de
banano.
Días Tratamiento Raíces Vivas
(g)
Raíces Enfermas
(g)
Raíces
Muertas (g)
Raíces
Total (g)
0 T1 319 126 94 539
T2 267 188 76 531
T3 240 115 85 440
T4 218 138 95 451
45 T1 338 125 82 545
T2 288 168 68 524
T3 277 106 78 461
T4 213 126 85 424
90 T1 367 119 76 562
T2 334 151 45 577
T3 305 94 68 467
T4 197 145 97 439
pág. 4609
Figura 2. Raíces a los 0 días (g).
Figura 3. Raíces a los 45 días (g).
Figura 4. Raíces a los 90 días (g)
0
100
200
300
400
500
600
TR1 TR2 TR3 TR4
Raíces a 0 días
Raices Vivas gramos Raices Enfermas gramos
Raices Muertas gramos Total gramos
0
100
200
300
400
500
600
TR1 TR2 TR3 TR4
Raíces 45 días
Raices Vivas gramos Raices Enfermas gramos
Raices Muertas gramos Total gramos
0
100
200
300
400
500
600
700
TR1 TR2 TR3 TR4
Raíces 90 días
Raices Vivas gramos Raices Enfermas gramos
Raices Muertas gramos Total gramos

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Población de nemátodos
Al analizar la evolución de las poblaciones de nemátodos fitoparásitos durante los 90 días de evaluación,
se observa que el tratamiento T2 logró las reducciones más drásticas en casi todas las especies. Por
ejemplo, en Radopholus la población cayó de 3600 a 233 nematodos, y en Helicotylenchus pasó de
22800 a tan solo 1200. En Pratylenchus, aunque el descenso no fue tan pronunciado, sí se redujo
significativamente desde 26400 hasta 6000. T1 también mostró reducciones notables en Radopholus
(de 6000 a 233) y mantuvo control sobre Meloidogyne, aunque con menor impacto en Pratylenchus. El
tratamiento T3 tuvo un efecto más moderado pero estable en todas las especies, destacando en
Radopholus y Helicotylenchus, mientras que T4 fue consistentemente el menos efectivo: en algunos
casos, como Radopholus, las poblaciones incluso aumentaron (de 12000 a 16800 a los 30 días) y luego
se mantuvieron elevadas, lo que refleja un bajo o nulo efecto nematicida. En general, los resultados
reflejan claras diferencias en la eficacia de los tratamientos, siendo T2 el más sobresaliente en reducir
poblaciones de nemátodos en el tiempo. (Tabla 4).
Tabla 4. Resultados del ANOVA factorial intergrupos para la distribución de la población de nemátodos
fitoparásitos por tratamiento y tiempo de evaluación (DDA0, DDA30 y DDA90).
Nemátodos Tratamiento DDA0 DDA30 DDA90
Radopholus T1 6000.00 b 2400.00 a 233.33 c
T2 3600.00 d 100.00 c 233.33 b
T3 733.33 c 466.67 d 200.00 d
T4 12000.00 a 16800.00b 13200.00 a
Pratylenchus T1 12000.00b 16800.00a 13200.00c
T2 26400.00d 16800.00c 6000.00b
T3 4800.00c 12000.00d 6000.00d
T4 4800.00a 12000.00b 6000.00a
Helicotylenchus T1 9600.00b 8400.00a 6000.00c
T2 22800.00d 16800.00c 1200.00b
T3 1200.00c 10800.00d 1200.00d
T4 1200.00a 10800.00b 1200.00a
Meloidogyne T1 9600.00b 2400.00a 2400.00c
T2 2400.00d 4800.00c 1200.00b
T3 1200.00c 3600.00d 2400.00d
T4 1200.00a 3600.00b 2400.00a
Sig 0.00 0.00 0.00 0.00

pág. 4611
Los resultados indican que el tratamiento T2 fue el más eficaz en reducir las poblaciones de nemátodos
fitoparásitos, en línea con lo reportado por (Saharan, R., Patil, J. A., Yadav, S., Kumar, A., & Goyal, V.,
2023),quienes demostraron la alta eficacia nematicida de Trichoderma asperellum. El T1 también
mostró buenos resultados, particularmente frente a Radopholus y Meloidogyne, atribuidos al efecto
sinérgico de bioestimulantes y microorganismos (Baazeem, A., Mazrou, Y. S., Eweis, M., Alotaibi, M.
O., & Elrys, A. S., 2023).El T3 ofreció un control intermedio y sostenido, coherente con estudios que
resaltan su impacto en la mejora del suelo y la actividad microbiana (Lehmann, J., Joseph, S., & Jeffery,
S., 2023). Por el contrario, el manejo convencional (T4) fue el menos efectivo, incluso con incrementos
poblacionales, respaldando las críticas al uso excesivo de nematicidas químicos (Graber, E. R., Frenkel,
O., Jaiswal, A. K., & Elad, Y., 2021).
Figura 5. Población de nemátodos a los 0, 45 y 90 días.
Microbiota del suelo
La dinámica del microbiota del suelo mostró una clara ventaja en los tratamientos con insumos
orgánicos combinados con T. asperellum. El tratamiento T1 alcanzó los recuentos más altos al día 90
(2×10⁸ UFC/g), reflejando una colonización activa y sostenida. T2 y T3 también presentaron aumentos
importantes, especialmente a los 30 días, lo que evidencia el efecto positivo del humus y el biochar. En
cambio, el tratamiento T4, basado en fertilización química, mantuvo valores bajos durante todo el
ensayo, lo que confirma su baja capacidad para estimular el microbiota.
0
5000
10000
15000
20000
25000
30000
0DDA
0DDA
0DDA
0DDA
45DDA
45DDA
45DDA
45DDA
90DDA
90DDA
90DDA
90DDA
T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4
Población de nematodos
Tratamientos
Poblaciones de nemátodos
Radopho Praty Helico Meloido

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Estos resultados destacan la importancia del manejo integrado para mejorar la vida microbiana del suelo
en lotes con baja productividad (Tabla 5).
Tabla 5. Microbiota del suelo (UFC/g) en tres momentos de evaluación (0, 30 y 90 días después de la
aplicación - DDA).
Tratamiento UFC*g-0DDA UFC/g-30DDA UFC/g-90DDA
1 67.000 33.334.667 134.000
2 334.000 1.166.667 666.866.667
3 334.000 1.166.667 666.866.667
4 67.000 400 37.000
El microbiota agrícola demostró una clara mejora bajo los tratamientos con insumos orgánicos y T.
asperellum. En particular, T1 logró un aumento sostenido en unidades formadoras de colonias (UFC/g),
alcanzando hasta 2 × 108 días 90, lo que evidencia una colonización microbiana activa y prolongada.
Tratamientos como T2 y T3 también mostraron incrementos importantes en UFC/g en los primeros 30
días, lo que refleja la eficacia del humus y el biochar en estimular la actividad microbiana (Tsolis, V.,
& Barouchas, P., 2023). Por otro lado, el tratamiento químico (T4) mantuvo niveles muy bajos de
microbiota a lo largo del ensayo, lo cual coincide con hallazgos que subrayan el papel de Trichoderma
y enmiendas orgánicas en potenciar comunidades microbianas y mejorar la fertilidad del suelo
(Senkovs, M., Nikolajeva, V., Makarenkova, G., 2021). Estos resultados refuerzan que el manejo
integrado con Carbono+aminoácidos + Trichoderma no solo favorece la salud del cultivo, sino también
revitaliza la vida microbiana en lotes con baja productividad.
Figura 6. Conteo medio de UFC/g por Tratamiento y Tiempo
1
10
100
1000
10000
100000
1000000
10000000
100000000
1E+09
T1 T2 T3 T4
UFC/g
Tratamientos
Conteo medio de UFC/g por Tratamiento y
Tiempo
UFC*g-
0DDA
UFC/g-
30DDA

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pH y CE del suelo
Después de 90 días de seguimiento, se evidenciaron cambios importantes en la química del suelo. El
pH en agua subió de 7,1 a 7,3 y el pH en KCl aumentó de 6,5 a 6,9, lo que indica que el suelo se volvió
ligeramente más alcalino. Al mismo tiempo, la conductividad eléctrica bajó de 1,91 a 1,62 dS/m, lo que
significa que hubo una reducción en la cantidad de sales solubles presentes. Estos cambios fueron más
marcados en los tratamientos donde se aplicó humus (T2) y biochar (T3), ambos combinados con T.
asperellum, lo que sugiere que estos insumos ayudaron a equilibrar mejor el pH y a disminuir la
salinidad. En conjunto, estos resultados reflejan una mejora en las condiciones del suelo, lo que favorece
la absorción de nutrientes, el crecimiento de raíces sanas y el desarrollo de la vida microbiana
beneficiosa (Tabla 6).
Tabla 6. Medición de ph y CE en laboratorio.
Medidas 0 días 90 días
pH Agua 7,1 7,3
pH Kcl 6,5 6,9
CE dS/m 1,91 1,62
Los incrementos observados en pH (7,1 - 7,3 en agua; 6,5 - 6,9 en KCl) y la notable reducción de la
conductividad eléctrica (1,91 - 1,62 dS/m) respaldan un efecto beneficioso de los tratamientos con T.
asperellum combinados con enmiendas orgánicas. Investigaciones recientes han demostrado que el
biochar no solo actúa como un soporte estructural ideal para T. asperellum, sino que también mejora la
disponibilidad de nutrientes y estabiliza el pH del suelo (ChemBioAgro, 2025). De hecho, (Martínez,
S., Pérez, A., & Gómez, L., 2024)reportaron que el uso de biochar como portador de Trichoderma
potencia la colonización fúngica y promueve una disminución de la salinidad, reduciendo así la
concentración de iones solubles en el suelo.
Asimismo, (Yao, S., Zhou, B., Duan, M., 2023)encontraron que el biochar combinado con T. harzianum
no solo favorece la actividad enzimática del suelo, sino que también impulsa la eficiencia de
fitoextracción en suelos contaminados, lo que sugiere una mejora sustancial en la bioquímica del suelo,
incluyendo el pH y la CE.

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En este sentido, nuestros tratamientos T2 y especialmente T3 confirman que en solo 90 días es posible
mejorar la química del suelo, reduciendo la salinidad y logrando un pH más equilibrado, lo que favorece
la absorción de nutrientes, el vigor de las raíces y la vida microbiana.
Figura 7. Medición de pH (Agua y Kcl) y CE
Altura del hijo
Durante los primeros tres meses de evaluación, se registraron diferencias significativas en la altura del
hijo entre los tratamientos aplicados. Aunque T2 y T3 presentaron los mayores promedios al inicio, a
partir del segundo mes el tratamiento T1 mostró un crecimiento más eficiente, alcanzando el mayor
valor promedio al tercer mes. Este comportamiento evidencia una respuesta positiva al uso combinado
de (Carbono+aminoácidos y T. asperellum), incluso con una dosis menor en comparación con los demás
tratamientos. Por el contrario, el tratamiento T4, correspondiente al manejo convencional, mantuvo
consistentemente los valores más bajos de altura (Tabla 7).
Tabla 7. Resultados del ANOVA factorial intergrupos para la altura del hijo (m) según tratamiento en
diferentes momentos de evaluación.
Tratamiento 0 días 1 mes 2 meses 3 meses
T1 0.9333ᶜ 1.3027ᵇ 1.6673ᵃ 2.0120ᵃ
T2 1.1813ᵃ 1.3460ᵃ 1.5233ᵇ 1.7307ᵇ
T3 1.1880ᵃ 1.3540ᵃ 1.4947ᵇ 1.6513ᶜ
T4 1.0693ᵇ 1.2013ᶜ 1.3387ᶜ 1.4913ᵈ
SIG 0.00 0.00 0.00 0.00
7,1
6,5
1,91
7,3 6,9
1,62
0
1
2
3
4
5
6
7
8
pH Agua pH Kcl CE dS/m
Medición ph y CE
0 Días
90 Días

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El tratamiento T1, que combinó T. asperellum con Carbono+aminoácidos, evidenció un crecimiento en
altura más eficiente a partir del segundo mes, alcanzando el valor promedio más alto al tercer mes, pese
a tener menor dosis por planta. Esto coincide con investigaciones recientes que demuestran que
Trichoderma asperellum promueve la absorción de nutrientes y estimula el crecimiento vegetal (Salas
Marina, M. A., Sánchez Cruz, R., Méndez Bravo, A., 2021).Asi mismo, estudios recientes muestran que
la aplicación de enmiendas orgánicas como el compost mejorado, similar en función a
Carbono+aminoácidos, mejora significativamente el crecimiento en banano, aumentando la altura y
vigor de las plantas (Muhidin, M., Nuraida, W., Florista, D. A., & Nurmas, A., 2022). El tratamiento
convencional (T4) fue el que tuvo los menores valores de altura durante todo el ensayo, lo que
demuestra que los fertilizantes tradicionales, por sí solos, no fueron suficientes para mejorar el
crecimiento en condiciones de baja productividad.
Figura 8. Comportamiento del crecimiento en altura del hijo (m) del banano según tratamiento y tiempo
de evaluación
CONCLUSIONES
El presente estudio confirma que el manejo integrado del suelo, basado en la combinación de prácticas
físicas (herculización y tapado de corona), insumos orgánicos (biochar, humus, carbono+aminoácidos)
y microorganismos benéficos como Trichoderma asperellum, constituye una estrategia efectiva para la
rehabilitación de lotes con baja productividad en sistemas de producción de banano orgánico.

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Los tratamientos evaluados promovieron mejoras significativas en la funcionalidad edáfica,
evidenciadas por un incremento en la proporción de raíces sanas, reducción de poblaciones de
nemátodos fitoparásitos, mayor densidad de microbiota benéfica (UFC/g de suelo) y mejor equilibrio
químico del suelo (pH y CE). En particular, el tratamiento T1 (carbono+aminoácidos + T. asperellum)
se destacó por su eficiencia integral, logrando resultados comparables o superiores con una menor dósis
aplicada, lo que resalta la importancia de la sinergia entre insumos y prácticas de manejo. Por el
contrario, el tratamiento convencional basado en fertilización química (T4) mostró limitaciones en
cuanto a la recuperación de la salud del suelo, manifestando mayores niveles de compactación, menor
actividad microbiana y mayor proporción de raíces muertas. En conjunto, los resultados respaldan la
adopción del manejo integrado como una herramienta viable y sostenible para restaurar la salud del
suelo, optimizar el desarrollo radicular y mejorar el rendimiento en sistemas de producción orgánica de
banano, especialmente en condiciones de suelos degradados o compactados.
RECOMENDACIONES
Implementar el manejo integrado del suelo en lotes de banano orgánico con baja productividad,
priorizando la combinación de prácticas físicas (herculización), insumos orgánicos
(carbono+aminoácidos, biochar o humus) y bioinoculación con Trichoderma asperellum, como
estrategia efectiva para mejorar la salud del suelo y la productividad. Favorecer el uso de insumos con
alta eficiencia biológica, como la mezcla de carbono+aminoácidos con T. asperellum, que mostró un
efecto sinérgico en la estimulación de la microbiota beneficiosa, la reducción de nemátodos fitoparásitos
y la regeneración del sistema radicular, incluso a menores dósis. Reducir progresivamente el uso de
fertilizantes químicos convencionales en lotes orgánicos, especialmente en suelos con compactación,
debido a su limitada capacidad para mejorar la calidad biológica y estructural del suelo. Monitorear
periódicamente indicadores clave de salud del suelo, como la proporción de raíces sanas, compactación,
pH, conductividad eléctrica, densidad de microbiota y niveles de nemátodos, para ajustar las estrategias
de manejo en función de la respuesta del sistema. Promover la investigación participativa con
productores, que permita validar estas estrategias bajo distintas condiciones edafoclimáticas y de
manejo, contribuyendo a la sostenibilidad de los sistemas orgánicos de banano a escala regional.

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