pág. 6110
INTRODUCCIÓN
El cáncer de mama representa la neoplasia maligna más común a nivel global, con más de 2.3 millones
de casos nuevos y aproximadamente 685,000 defunciones registradas en 2020【1】. Aunque el 45%
de los diagnósticos se presenta en países de ingresos bajos y medianos, estas regiones concentran más
del 55% de las muertes relacionadas con esta patología【2】. En México y Centroamérica, la incidencia
es relativamente menor en comparación con América del Norte; sin embargo, las proyecciones estiman
un incremento del 40 al 50% en el número de casos hacia el año 2030【3,4】. En el contexto nacional,
la tasa de mortalidad por cáncer de mama en mujeres mayores de 20 años fue de 18 por cada 100,000,
con variabilidad entre entidades federativas, siendo Puebla una de las que reportan tasas más bajas (13.5
por 100,000 mujeres), aunque con una tendencia ascendente en incidencia y mortalidad【4,5】.
Mientras que en países de altos ingresos, como Estados Unidos, la implementación de programas de
detección temprana y tratamientos estandarizados ha logrado reducir la mortalidad hasta en un 40%【
1,6】, en México persisten múltiples desafíos estructurales que limitan la prevención, el diagnóstico
oportuno y el acceso a tratamientos oncológicos integrales【5】. Entre los principales obstáculos
destacan las barreras geográficas, económicas y sociales, así como la falta de rutas clínicas unificadas
y eficientes.
Desde el punto de vista clínico, la estadificación del cáncer de mama se realiza mediante el sistema
TNM (tumor, nódulos, metástasis) o el sistema SEER, empleado con fines epidemiológicos【6】. La
enfermedad puede ser asintomática en etapas tempranas y, en fases avanzadas, manifestarse con signos
clínicos como nódulos palpables, retracción cutánea, secreción mamaria o dolor【1,6】. A nivel
histopatológico, el carcinoma ductal infiltrante representa el tipo más frecuente, seguido del carcinoma
lobulillar【6,7】. La clasificación inmunohistoquímica permite distinguir subtipos moleculares con
implicaciones pronósticas y terapéuticas significativas: luminal A, luminal B, HER2 positivo, triple
negativo y otros【7】. Estos se definen con base en la expresión de receptores hormonales (RE, RP),
HER2 y el índice de proliferación celular Ki-67, siendo el subtipo luminal
A el de mejor pronóstico y el triple negativo el de evolución más agresiva y menor respuesta a terapias