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El proyecto resulta viable mediante la aplicación de los conocimientos y habilidades necesarios para el
diseño y construcción de un horno de fusión, considerando la experiencia previa en el manejo de
diversos materiales y técnicas propias del oficio escultórico en diversos metales. En este contexto, la
propuesta de una construcción alternativa se plantea como un desafío creativo posible.
Durante la estancia mencionada, tuve la oportunidad de participar en una jornada de fundición en bronce
en el taller del escultor Toni Tomás, en Valencia. España, donde se elaboraron piezas mediante la técnica
de la cáscara cerámica. (T. Tomás, comunicación personal, 2023). Esta experiencia resultó fundamental,
pues inspiró la fabricación del horno a partir de los conocimientos adquiridos, permitiéndome además
observar de primera mano cómo el mencionado escultor implementó, de manera artesanal y con recursos
limitados, el equipamiento necesario para su taller de fundición. Dicho trabajo se apoyaba en los
principios y saberes difundidos por Mr. David Reid y Albaladejo González, quienes promovieron, a
través de cursos y talleres en universidades españolas, la técnica de la cáscara cerámica. Así como el
diseño alternativo de equipos para la fundición (Vidal et al., 2007).
La técnica de la cáscara cerámica, ampliamente descrita en la tesis doctoral de Marcos Martínez (2000),
consiste en la elaboración de moldes desechables mediante la aplicación sucesiva de capas de barbotina
cerámica sobre un modelo de cera. Este procedimiento permite obtener moldes de alta precisión y
resistencia, ideales para la fundición de metales. Con el objetivo de optimizar esta metodología en su
taller, el escultor Tomás cuenta con el equipamiento necesario, entre ellos una campana de descerado
elaborada con malla metálica y manta refractaria en su interior, así como una estructura metálica
rectangular conocida como lecho de colada, recubierta internamente con manta refractaria,
indispensable para el precalentamiento de los moldes previa la fundición.
El horno de fusión que fue el centro de mi interés en el taller de Tomas, fue construido sobre un tanque
metálico circular, obtenido de reciclaje, recubierto en su interior con manta cerámica de alta
temperatura, que resulta ser un sistema eficiente, ligero y funcional. Este económico y sencillo horno
se alimenta a través de un soplete de gas, diseñado y construido de modo artesanal con un tubo
galvanizado de dos pulgadas y alimentado por dos bombonas de gas, capaz de generar la energía
suficiente para fundir bronce en un crisol con capacidad de entre 30 y 40 kg. optimizando el proceso de
fundición sin comprometer la calidad del mismo.