TRANSFORMACIÓN DEL
CONCEPTO DE PENSAMIENTO CRÍTICO EN

LA ERA DIGITAL: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA
EN IBEROAMÉRICA

TRANSFORMATION OF THE CONCEPT OF

CRITICAL THINKING IN THE DIGITAL AGE:

A SYSTEMATIC REVIEW

Alex Fernando Ortíz Alarcón

Universidad de las Américas y el Caribe, Colombia
pág. 9440
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19504
Transformación del Concepto de Pensamiento Crítico en la Era Digital:

una Revisión Sistemática en Iberoamérica

Alex Fernando Ortíz Alarcón
1
axelfprofessor@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-8263-7722

Universidad de las Américas y el Caribe

Colombia

RESUMEN

Este artículo constituye una revisión sistemática de documentos que analiza los hallazgos más recientes
en Iberoamérica entre 2020 y 2024 entorno a la actualización del concepto de pensamiento crítico
direccionado hacia la era digital, ante la expansión del uso de los medios digitales y las redes sociales
en la educación media formal. Se identifican habilidades como la alfabetización digital, la ciudadanía
digital y soft-skills como indispensables para la construcción de conocimiento, la evaluación de
información y la toma de decisiones. El análisis de estas investigaciones expone problemáticas como la
desinformación algorítmica, las falacias virales y la adicción a las redes, lo que evidencia la urgencia
de integrar estrategias de análisis de medios digitales en el currículo educativo y la neurodidáctica para
diseñar entornos de aprendizaje que potencien la reflexión crítica y el compromiso ético con la
información. Se propone un marco integrador y multidimensional que articula pedagogías activas
(aprendizaje basado en problemas, debates, construcción colectiva de textos), con el fomento de la
autonomía de los estudiantes. Finalmente, se plantean recomendaciones de diseño curricular con
estrategias que involucran el análisis crítico, la formación continua de los profesores y la evaluación a
partir de rúbricas para validar la medición del pensamiento crítico en entornos digitales.

Palabras clave: pensamiento crítico, revisión sistemática, alfabetización digital, soft-skills, pedagogías
activas

1 Autor principal

Correspondencia:
axelfprofessor@gmail.com
pág. 9441
Transformation of the
Concept of Critical Thinking in the Digital Age:
a
Systematic Review
ABSTRACT

This article constitutes a systematic review of documents that analyzes the most recent findings in Ibero
-
America between 2020 and 2024 concerning the updating of the concept of critical thinking toward the

digital era, in light of the expanding use of dig
ital media and social networks in formal secondary
education. Skills such as digital literacy, digital citizenship, and soft skills are identified as

indispensable for knowledge construction, information evaluation, and decision
-making. The analysis
of the
se studies highlights problems such as algorithmic misinformation, viral fallacies, and social
media addiction, underscoring the urgency of integrating digital media analysis strategies into the

educational curriculum and neurodidactics to design learning
environments that foster critical reflection
and ethical engagement with information. An integrative, multidimensional framework is proposed that

links active pedagogies (problem
-based learning, debates, collective text construction) with the
promotion of
student autonomy. Finally, curricular design recommendations are offered, including
strategies for critical analysis, ongoing teacher training, and rubric
-based assessment to validate the
measurement of critical thinking in digital environments.

Keywords
: critical thinking, systematic review, digital literacy, soft-skills, active pedagogies
Artículo recibido 04 Agosto 2025

Aceptado para publicación: 29 Agosto 2025
pág. 9442
INTRODUCCIÓN

El pensamiento crítico se comprende como un proceso activo y reflexivo que permite analizar
información compleja, cuestionar supuestos y tomar decisiones fundamentadas, lo cual implica
desarrollar habilidades que permitan a los estudiantes profundizar en la información que abordan y
sobrepasar el nivel literal de interpretación hacia un nivel real de análisis crítico (Rodríguez, 2021).
Este concepto se convierte en un constructo multidimensional que va más allá de la definición inicial
para incluir la alfabetización mediática y las habilidades digitales para discernir intenciones ideológicas,
identificar falacias y evaluar fuentes en entornos algorítmicos (Gozálvez-Pérez et al., 2022). Factores
como la infodemia, la posverdad y la transformación digital han impulsado la necesidad de generar
nuevas metodologías, didácticas y medios que orienten la selección de recursos y el diseño curricular
hacia las competencias digitales (Escribano et al., 2023). La presente revisión sistemática busca
sintetizar los desarrollos de 21 investigaciones actuales seleccionadas de un universo bibliográfico de
60 trabajos, de los que se eligen aquellos que se centran en la actualización del concepto del
pensamiento crítico en Iberoamérica (2020-2024) (Tabla 1), para identificar componentes
disposicionales, metacognitivos, comparar marcos teóricos, prácticas pedagógicas y a partir de estas
proponer líneas de investigación futuras.

Tabla 1 Número de publicaciones por año

Año
N° de
publicaciones revisadas

N° de

publicaciones seleccionadas

2020
9 3
2021
19 6
2022
16 6
2023
7 3
2024
8 3
METODOLOGÍA

Se sigue un protocolo basado en la metodología PRISMA para las revisiones bibliográficas en la que
se consultan las bases de datos ERIC, Scielo, Google Scholar, Redalyc, Web of Science y Dialnet con
resultados filtrados entre 2020 y 2024 se seleccionan un total de 60 investigaciones, en español e inglés
que incluyen artículos científicos de revistas indexadas y tesis de doctorado.
pág. 9443
La búsqueda emplea los términos “pensamiento crítico”, “revisión sistemática”, “alfabetización
digital”, “falacias de la red”, “soft-skills”, “educación media en la era digital”, “actualización” y
“neurodidáctica”. De la cual se obtienen 22 artículos indexados (Tabla 2) localizados en la región de
Iberoamérica, en los que se destacan estudios teóricos, revisiones sistemáticas y empíricas centradas en
el concepto de pensamiento crítico, la alfabetización mediática o la fluidez digital que redefinen marcos
conceptuales o describen prácticas centradas en el desarrollo del concepto de pensamiento crítico de
acuerdo con el contexto. Luego del filtrado de información de títulos y resúmenes, se extrae información
en la matriz que registra objetivos, metodologías, dimensiones del pensamiento crítico, resultados y
conclusiones (Tabla 3). El análisis combina categorías a priori con emergentes surgidas en la revisión
documental.

Tabla 2 Resultados obtenidos por base de datos consultada

Base de datos
N° de resultados
ERIC
1
SCOPUS
3
SCIELO
3
GOOGLE SCHOLAR
4
REDALYC
4
WEB OF SCIENCE
4
DIALNET
3
Tabla 3 Formato de recopilación y análisis de la información (Adaptado de la metodología PRISMA)

Buscador
Revista Título Autores Objetivo Metodología Resultados Conclusiones Citación Observación
Se
discrimina
por Base de
datos
consultada

Identifica la
revista en
que se
encontró el
artículo

Descrito en
el idioma y
estructura
que
definieron
los autores

Citados en
normas
APA

Tomado de
los resúmenes
presentados
por los
autores
originales

Procedimiento
e instrumentos
utilizados para
obtener los
resultados

Hallazgos
presentados
por los
autores de
acuerdo a las
variables
consultadas

Resultados
obtenidos y
recomendaciones
importantes frente
a las futuras
investigaciones

Estructura de
normativa
APA
siguiendo la
metodología
de trabajo

Criterios de
inclusión o
exclusión de
acuerdo con la
lectura
pág. 9444
RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En el conjunto de investigaciones sobre la concepción actual del pensamiento crítico en la educación
contemporánea, se han centrado los estudios más recientes en la región iberoamericana, en la que
converge una diversidad de propuestas que van desde modelos estructurados hasta perspectivas situadas
y transdisciplinarias. Desde quienes subrayan la necesidad de integrarlo en las disciplinas existentes,
sin desconocer los contenidos programáticos, con niveles de desarrollo que permitan medir el progreso
de los estudiantes (López-González et al., 2023), hasta quienes lo conciben como un proceso activo y
reflexivo articulado en tres pilares esenciales: la construcción de conocimiento, la evaluación de ideas
y la toma de decisiones (Gozálvez-Pérez et al., 2021). Esa taxonomía tripartita se complementa con la
revisión de Escribano et al. (2023), que mapean experiencias pedagógicas en redes sociales y muestran
cómo la alfabetización crítica digital desarrolla la capacidad de desentrañar intenciones ideológicas y
distinguir entre información veraz y manipulada.

En Bolivia, se documenta cómo la crisis de la posverdad, caracterizada por la fusión de datos verdaderos
y falsos para ganar credibilidad y la infodemia que amenaza la salud pública, revelan las insuficiencias
del currículo nacional en torno a las habilidades digitales con que debe contar la ciudadanía (Rodríguez,
2021).

Aunque los perfiles de egreso mencionan la resolución de problemas y las habilidades digitales, la
reflexión metacognitiva y la argumentación documentada apenas se consolidan en secundaria. Para
superar el enfoque operativo de la alfabetización digital, Rodríguez propone debates guiados y análisis
de discursos reales que formen ciudadanos capaces de controlar la desinformación y las teorías
conspirativas que inundan las redes mientras que Mellado et al. (2023) por su parte, identifican que los
principales obstáculos para la alfabetización mediática incluyen la proliferación de influencers que
asocian influencia con credibilidad, la rápida evolución de plataformas digitales y la falta de regulación
frente a la difusión masiva de desinformación, razones que dan sustento a la alfabetización mediática
de la población desde la etapa escolar, pues los adolescentes y niños son los principales consumidores
de contenido en línea.
pág. 9445
Lo anterior, entra en la misma vía con las conclusiones del estudio de Trujillo et al. (2022) en el que
subrayan la urgencia de articular políticas, marcos normativos y modelos curriculares que cierren
brechas de acceso y fortalezcan habilidades de lectura y gestión de información en entornos
interconectados. Entonces, se establece una propuesta de crear herramientas operacionales para
profesores que crucen cinco dominios de acción cognitiva como la lógica informal, resolución de
problemas en ciencias y en la vida ciudadana, la comprensión y creación de contenidos mediáticos y la
metacognición; y que estén basadas en cinco tipologías textuales que son: la narración, la descripción,
la explicación, la argumentación y el diálogo (Mena, 2020). Al validar este marco con casos que van
desde un documental alemán hasta un videojuego estadounidense, Mena demuestra que ningún medio
cubre todas las facetas del pensamiento crítico, y que es más eficaz un conjunto de recursos
especializado y articulado.

Lo que da un soporte valioso a la idea de que es necesario integrar al currículo, estrategias pedagógicas
centradas en los estudiantes como actividades interdisciplinarias, lectura crítica y de resolución de
problemas para lograr el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y las habilidades para
profundizar en la búsqueda de información (Ilbay & Espinosa, 2024). Es una llamada a ampliar el
significado de la lectura crítica, que encuentra eco en la propuesta teórica de Gozálvez-Pérez et al.
(2021), al incorporar el estudio de falacias propias de la red (ad hominem, ad populum, ad nauseam, ad
verecundiam, ad baculum, generalización apresurada) y enfatizar en la necesidad de situar al ciudadano
digital como sujeto autónomo y ético, capaz de evaluar el impacto simbólico y emocional de la
información en línea. Encadena el concepto de fluidez digital acuñado por Canchola y Glasserman
(2020), que articula la alfabetización digital con el pensamiento crítico como una ruta estratégica para
lograr una verdadera transformación digital en América Latina mediante el perfeccionamiento de la
comprensión lectora en la era digital.

Perú se constituye en un baluarte en esta materia, pues de todos los estudios revisados, es el país con
mayores aportes y esfuerzos en este tema, en que resalta el trabajo de Benavides y Ruiz (2022), que
luego de revisar veinte estudios entre 2017 y 2021, confirman que el pensamiento crítico se ha erigido
como eje para formar personas integrales, capaces de juzgar contextos complejos, emitir juicios
fundamentados y resolver problemas.
pág. 9446
Sin embargo, advierten que en secundaria su enseñanza explícita es escasa; por ello recomiendan
diversificar las estrategias didácticas, incorporar aprendizaje basado en problemas, estudios de caso,
debates formales y argumentación oral según el modelo de Toulmin, siempre con retroalimentación
continua y roles activos para los estudiantes.

El escenario pospandémico hace evidente que las definiciones clásicas de competencia crítica deben
reevaluarse, pues se abordan de manera fragmentada, especialmente en la educación secundaria y esto
hace difícil su aplicación cohesionada en la etapa de educación media o superior, más cuando se
presentan fenómenos como la deserción escolar o el desinterés frente a la formación profesional en la
población latinoamericana (Tapia & Castañeda, 2022), lo que incrementa los índices de analfabetismo
digital y la incapacidad de un gran porcentaje de personas para diferenciar la información científica o
teorizada, de la simple interpretación o de las posturas radicalizadas o fanáticas (Huamán et al., 2022).
En este sentido, el enfoque interpretativo del pensamiento crítico es clave para preparar a los estudiantes
en las habilidades de argumentación, sistematización y toma de decisiones o posturas frente a las
decisiones que les puedan afectar, deja de lado la emocionalidad de los discursos o la presión social que
ejerzan los medios (Romero & Chávez, 2021), los jóvenes estén cualificados desde los hábitos lectores
y críticos para determinar la veracidad o imparcialidad con que se les presenta la información en la era
digital.

Se comprende que el pensamiento crítico trasciende de lo cognitivo y se integra como una competencia
fundamental dentro del contexto sociolaboral con las soft-skills que lo enlaza con habilidades como la
empatía, la autorregulación emocional, la comunicación efectiva y la resolución de problemas (Loayza,
2021). Lo que se demuestra con casos de éxito como el modelo de Capacidad, Motivación y
Oportunidad (CMO) en el que priman las dinámicas colaborativas y propician climas inclusivos que
mejoran el desempeño profesional, en tanto que el Foro Económico Mundial sitúa al pensamiento
crítico del cuarto al segundo lugar entre las habilidades más demandadas dentro de las competencias
del Siglo XXI con un estudio que revela que el pensamiento crítico explica hasta el 30 % de la varianza
de la autonomía global y mejora significativamente la autorregulación y el autoaprendizaje (Ramírez,
2021).
pág. 9447
Lo que a su vez subraya la urgencia de articular políticas, marcos normativos y modelos curriculares
que cierren brechas de acceso a las metodologías que fomentan el pensamiento crítico y fortalezcan
habilidades de lectura profunda y gestión de información (Díaz et al., 2024).

En Colombia se introduce una perspectiva más situada en la educación media, donde la literalidad en
las asignaturas se entiende como la observación de textos disciplinares que no trascienden de su
decodificación. En la revisión sistemática de 51 investigaciones de Farfán y Gutiérrez (2022),
identifican que la enseñanza de la lectura en Colombia se ha centrado en clasificar textos (narrativos,
expositivos, argumentativos) y en desarrollar estrategias cognitivas y metacognitivas mediante
esquemas, mapas y organizadores gráficos, pero señalan la urgencia de pasar de un enfoque
estructuralista a un enfoque crítico que busque sentido y contexto de los documentos que se leen, se
sobrepase de la estructura y se llegue a la interpretación y a la argumentación y contraargumentación
de lo que se interpreta.

En una perspectiva filosófica y crítica, se deben reivindicar las raíces ético-políticas del pensamiento
crítico que se instauran a través de los postulados de Nietzsche, Freire y Zuleta. Frente al predominio
de una pedagogía bancaria y una racionalidad positivista dócil al mercado, se reclama una educación
liberadora que cuestione verdades absolutas, reavive la creatividad y fortalezca la autonomía intelectual
(Niño, 2020). Para trasladar estas ideas al aula se precisa formar profesores capaces de promover la
pregunta filosófica, el debate y la reflexión permanente.

Este campo filosófico se expande al considerar la tecnología educativa como catalizador del
pensamiento crítico. Estudios como el de Cruz y Hernández (2021), tras depurar casi dos mil referencias
hasta un corpus de cincuenta y cuatro estudios, muestran que la integración sistemática de las
Tecnologías de la Información y la Comunicación (desde foros hasta realidad aumentada e inteligencia
artificial) desactiva la enseñanza pasiva y habilita procesos de formulación de problemas, análisis
causal, inferencia contextual y toma de decisiones fundamentadas. Al situar a los estudiantes como
nativos digitales y al profesor como migrante digital en entornos flipped classroom, se destaca cómo
las herramientas digitales flexibilizan el aprendizaje, aunque advierten que la brecha digital persista en
ser un obstáculo.
pág. 9448
Sin embargo, en contextos no mediados por las TIC, el aprendizaje basado en problemas que surge de
las teorías de Kabalen, Ennis y Facione y otras metodologías activas como el planteamiento de
problemas contextualizados, la lluvia de ideas, la investigación en equipo y evaluación de soluciones
tecnológicas pueden transformar la enseñanza en educación básica secundaria (Betancur et al., 2024).
Ya que este enfoque fortalece la motivación, la autoestima y el trabajo colaborativo, al tiempo que
desarrolla la autorregulación y la metacognición de los estudiantes.

Todos estos elementos que han surgido de la conjunción de los postulados clásicos, con propuestas
innovadoras y revolucionarias promueven la unión de neurodidáctica y pensamiento crítico para revertir
la deserción y el bajo desempeño en la educación media colombiana. A partir de la adecuación de
estímulos, el respeto a periodos sensibles y entornos físicos diseñados con criterios de neuro-
arquitectura que optimizan la memoria, la atención y la motivación (Zuluaga et al., 2022). Al articular
las soft-skills con el aprendizaje cooperativo e itinerarios didácticos contextualizados, se puede redefinir
un modelo educativo que forme sujetos autónomos, resilientes y capaces de cuestionar sus realidades
con rigor y compromiso ético.

En conjunto, estas investigaciones dibujan un marco integrador del concepto clásico del pensamiento
crítico, que fusiona las habilidades de lógica y argumentación, con competencias digitales y mediáticas
necesarias para todos los ciudadanos de un mundo en constante avance tecnológico y este contexto hace
indispensable validar los modelos educativos que incluyen las TIC en contextos multiculturales,
plantean diversas oportunidades al explorar aplicaciones en entornos virtuales, que generen nuevos
diseños de rúbricas multidimensionales y sistemas de evaluación de aprendizaje contextualizado, que
prime por la alfabetización mediática y el análisis crítico de todo tipo de información. Sólo así las
instituciones educativas logran formar ciudadanos críticos, autónomos, resilientes y capaces de
participar éticamente en una sociedad cada vez más dinámica y compleja.

Dentro de las conclusiones más relevantes de este estudio, sobresale que el concepto de pensamiento
crítico se soporta en tres pilares fundamentales: la construcción de conocimiento, la evaluación de
información presentada por diferentes medios y la toma consciente e informada de decisiones, cada uno
a su vez soportado por progresiones y niveles de desarrollo diferentes de acuerdo con las metodologías
y técnicas de medición aplicadas.
pág. 9449
La alfabetización mediática y digital define las habilidades necesarias para los ciudadanos que están
inmersos constantemente en entornos mediados por tecnologías como la capacidad de detectar
intenciones ideológicas en las publicaciones, desmontar falacias (ad hominem, ad populum, ad
nauseam, ad verecundiam, ad baculum, generalización apresurada) y analizar mensajes audiovisuales
y multimedia que puedan o no ser manipulados a través de inteligencia artificial. Para esto, se proponen
actividades que promuevan la autonomía y la colaboración, siempre que se acompañe de tareas
estructuradas y mediación profesor.

Las Soft-skills o habilidades blancas, integran el pensamiento crítico con competencias
socioemocionales como empatía, autorregulación, comunicación efectiva y resolución de problemas, lo
que resulta muy provechoso dentro de las metodologías que impulsan las dinámicas colaborativas y
modelos activos de enseñanza, como el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), los debates formales
o las WebQuest cuya aplicación demuestra que estas habilidades amplían la pertinencia del pensamiento
crítico en contextos laborales y comunitarios en que se promueve el razonamiento inductivo/deductivo
y la autorregulación, como intervenciones que mejoran la motivación, la autoestima y la capacidad
analítica de los estudiantes.

La enseñanza crítica en las escuelas secundarias de Latinoamérica puede ser aplicada mediante
estímulos variados y adecuados a los diferentes estadios de maduración neurológica de los estudiantes,
que se benefician de los ambientes de aprendizaje diseñados con principios de neuro-arquitectura y
metodologías que privilegian la participación y autonomía dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje,
como la gamificación, el flipped Classroom o el design thinking que tienen la ventaja de optimizar la
atención, la memoria y la motivación intrínseca.

Las iniciativas de formación de estudiantes críticos a través de la literatura, los medios audiovisuales y
la lectura hipermedia destacan la fuerza de proyectos colaborativos y la integración de diferentes tipos
de habilidades, puesto que el pensamiento crítico es un constructo multidimensional que articula todas
las políticas educativas que diseñen currículos flexibles que concentren las dinámicas de clase en la
formación de criterios propios de los estudiantes y les capacite en el proceso de buscar sus propias
respuestas, dentro o fuera de la red de internet.
pág. 9450
CONCLUSIONES

Para consolidar el pensamiento crítico como competencia transversal, se busca su redefinición a partir
de su aplicación en entornos digitales, en los que se concentran nuevas formas de presentar la
información, compartirla y también manipularla con diferentes propósitos, luego del análisis de este
acervo documental, se comprende la importancia de profundizar el análisis de información y su
interpretación, más que su contenido literal. En este sentido los autores consultados encuentran que en
Iberoamérica existen grandes oportunidades en el entorno de la educación media para desarrollar
estrategias pedagógicas que potencien el pensamiento crítico y reflexivo, pues es precisamente en esa
etapa, que los estudiantes están mayormente expuestos a contenidos engañosos o tergiversados, y es en
ese momento de su formación que comienzan a construir un criterio frente a las problemáticas sociales,
ambientales, políticas y económicas del contexto en el que se van a desenvolver durante su etapa adulta.

Con la comprensión de este contexto las investigaciones relacionadas en este documento convocan a
llevar la alfabetización más allá de la lectura, convertirla en una herramienta fundamental para ejercer
el rol de ciudadano, quien ya no se puede conformar con ser sólo espectador y consumidor de productos
multimedia, sino que debe tomar postura crítica frente a su contenido y lo que este comunica, y más
aún, las intenciones con que lo comunica.

El nuevo pensamiento crítico debe integrar habilidades como la alfabetización mediática, la
autorregulación emocional, la comunicación efectiva y el análisis situacional, para dotar a los
estudiantes de capacidades para evaluar críticamente cada información que recibe, analizarla y tomar
decisiones informadas, no emocionales, sino conscientes y así evitar caer en todo tipo de falacias virales,
pero este proceso no es inmediato y requiere de esfuerzos políticos, pedagógicos y culturales que giren
en torno a cerrar brechas educativas, que integren las múltiples dimensiones del estudiante mediante
pedagogías activas que promuevan su autonomía, el análisis de textos y medios digitales y la
neurodidáctica que potencie la reflexión crítica de la realidad.

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