CAMPYLOBACTER JEJUNI:
ENEMIGO OCULTO EN TU COMIDA

CAMPYLOBACTER JEJUNI:

THE HIDDEN ENEMY IN YOUR FOOD

Sahara Valeria Gaitán Velásquez

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Colombia

Maria Paula Lozano Briñez

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Colombia

Karen Andrea Velásquez Rojas

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Colombia

Martín Alonso Bayona Rojas

Universidad de Ciencias Aplicadas y
Ambientales, Colombia
pág. 11058
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19667
Campylobacter Jejuni: Enemigo Oculto en tu Comida

Sahara Valeria Gaitán Velásquez
1
Sahgaitan@udca.edu.co

https://orcid.org/0009-0001-0538-1573

Estudiante Programa de Medicina

Semillero microevolución de patógenos-GIBGA

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales
U.D.C.A

Bogotá-Colombia

Maria Paula Lozano Briñez

marilozano@udca.edu.co

https://orcid.org/0009-0002-8011-0279

Estudiante Programa de Medicina

semillero microevolución de patógenos-GIBGA

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales
U.D.C.A.

Bogotá-Colombia

Karen Andrea Velásquez Rojas

Kavelasquez@udca.edu.co

https://orcid.org/0009-0004-2775-116X

Estudiante Programa de Medicina

Semillero microevolución de patógenos -GIBGA

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales
U.D.C.A.

Bogotá-Colombia

Martín Alonso Bayona Rojas

mabayona@udca.edu.co

https://orcid.org/0000
-0001-6548-9714
Bact., Esp., M. Sc.

Docente Programa de Medicina

Director Semillero microevolución de patógenos -

GIBGA

Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales

U.D.C.A

Bogotá-Colombia

RESUMEN

La infección por Campylobacter jejuni representa una de las enfermedades entéricas más relevantes a
nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la indentifica como la principal causa
bacteriana de diarrea, con un impacto significativo en la salud pública, especialmente en países en
desarrollo con infraestructura sanitaria deficiente (Espinosa, Arreola, & Cecilia, 2013; Kaakoush et al.,
2015). En América Latina, como Colombia, el acceso limitado a agua potable y saneamiento básico
favorece su transmisión, afectando principalmente a poblaciones vulnerables (García-Ubaque et al.,
2017) En años recientes, la incidencia de campilobacteriosis ha aumentado, especialmente en América
del Norte, Europa y Australia, mientras que, en África, Asia y Oriente Medio, donde es endémica,
presenta alta prevalencia, sobre todo en niños. La vía principal de transmisión es fecal-oral, mediante
agua contaminada, leche cruda o carne de aves mal cocida. Los factores de riesgo incluyen una
manipulación inadecuada de alimentos y la convivencia con animales portadores. La infección puede
causar complicaciones graves como el síndrome de Guillain-Barré (SGB), artritis reactiva y miocarditis
(Kaakoush et al., 2015). Por ello, se hace necesario implementar medidas de biocontrol eficaces que
limiten la diseminación del patógeno y reduzcan su impacto sanitario (Facciolà et al., 2017)

Palabras clave: campylobacter jejuni; campilobacteriosis, enfermedad transmitida por alimentos, salud
pública, síndrome de guillain- barre; contaminación alimentaria

1
Autor principal
Correspondencia:
Sahgaitan@udca.edu.co
pág. 11059
Campylobacter
Jejuni: The Hidden Enemy in Your Food
ABSTRACT

Campylobacter jejuni
infection represents one of the most important enteric diseases worldwide. The
World Health Organization (WHO) identifies it as the leading bacterial cause of diarrhea, with a

significant impact on public health, particularly in developing countries with
inadequate sanitation
infrastructure (Espinosa, Arreola, & Cecilia, 2013; Kaakoush et al., 2015). In Latin American countries

such as Colombia, limited access to clean drinking water and basic sanitation services facilitates its

transmission, disproportion
ately affecting vulnerable populations (García-Ubaque et al., 2017).In recent
years, the incidence of campylobacteriosis has risen, particularly in North America, Europe, and

Australia. In endemic regions such as Africa, Asia, and the Middle East, the dise
ase maintains a high
prevalence, especially among children. Transmission primarily occurs via the fecal
oral route, through
ingestion of contaminated water, raw milk, or undercooked poultry. Risk factors include improper food

handling and close contact wit
h infected animals.This infection may lead to serious complications,
including Guillain
Barré syndrome (GBS), reactive arthritis, and myocarditis (Kaakoush et al., 2015).
As such, the implementation of effective biocontrol strategies is essential to curb t
he spread of the
pathogen and reduce its associated public health burden (Facciolà et al., 2017).

Key
words: campylobacter jejuni, campylobacteriosis, ETA; public health, guillain-barré syndrome;
food contamination

Artículo recibido 20 julio 2025

Aceptado para publicación: 20 agosto 2025
pág. 11060
INTRODUCCIÓN

Cada año, miles de personas alrededor del mundo padecen una infección silenciosa pero potencialmente
letal. No se trata de un virus emergente ni de un parásito poco conocido, sino de una bacteria que se
esconde en algo tan cotidiano como la comida: Campylobacter jejuni. Esta bacteria, puede transmitirse
en alimentos tan habituales como el pollo o los vegetales mal lavados; es la principal causa de
gastroenteritis bacteriana en el mundo. Pese a esto y su alta incidencia, superando incluso a otras
enfermedades transmitidas por alimentos, como la salmonelosis o la listeriosis, ha recibido menor
atención, convirtiéndola en una enfermedad subestimada, poco vigilada y en muchos casos olvidada.
Todo esto ha contribuido a su invisibilizacion como problema de salud pública especialmente en
regiones con infraestructuras sanitarias deficientes. (Espinosa, Arreola, & Cecilia, 2013; Kirk et al.,
2015)

C. jejuni es una bacteria Gram negativa, no esporulada, perteneciente a la familia Campylobacteraceae
y al orden Campylobacterales. Se han descrito al menos 22 especies dentro del género, siendo C. jejuni
y C. coli las más frecuentes en infecciones humanas (Facciolà et al., 2017). Morfológicamente, se
presenta en espiral con dimensiones que varían entre 0,20,8 μm de ancho y 0,55,0 μm de largo, y se
caracteriza por poseer flagelos anfítricos que le confieren alta motilidad. (Gundogdu et al., 2020).

Su impacto va más allá de los síntomas gastrointestinales, pudiendo causar complicaciones neurológicas
graves como el síndrome de Guillain-Barré, así como afecciones cardiovasculares, artritis y septicemia.
La epidemiologia de C. jejuni refleja un problema relevante asociado principalmente a la transmisión
alimentaria y las condiciones sanitarias. (Cárdenas et al.,2020).

La presente revisión tuvo como objetivo resaltar la importancia de C. jejuni como problema de salud
pública, con énfasis en su epidemiología en América Latina y Colombia, sus mecanismos de
transmisión y patogenicidad, así como en las estrategias actuales para su control y prevención.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos como PubMed, UpToDate, ScienceDirect, así
como en revista médicas y fuentes oficiales, incluyendo datos del Instituto Nacional de Salud (INS) y
la organización mundial de la salud (OMS).
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Los términos de búsqueda fueron determinados utilizando Medical Subject Headings (MeSH) y el
Descriptor de Ciencias de la Salud (DeCS). Se emplearon los siguientes términos clave “Campylobacter
jejuni y gastroenteritis”, “Campylobacter jejuni y alimentos”, “Campilobacteriosis en Colombia”,
“Gastroenteritis en el mundo”, “Campylobacter jejuni y patologías”, “Campilobacteriosis en el mundo”

Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión, considerando artículos publicados entre 2012 y 2025,
priorizando estudios en inglés y español que abordaran epidemiología, taxonomía, patologías asociadas,
clínica y tratamiento de la infección por C. jejuni.

Epidemiologia

A nivel mundial

En un informe de 2015, la OMS estimó que Campylobacter spp. contribuye con el 15% del total de
enfermedades diarreicas causadas por alimentos contaminados, representando una carga global de más
de 21 millones de DALYs (discapacidad ajustada por años de vida), de igual forma, causa alrededor de
96 millones de casos de gastroenteritis bacteriana al año. (Havelaar et al., 2015)

La campilobacteriosis es una enfermedad de distribución mundial, se estima una incidencia global que
oscila entre 11 y 1512 casos por 100000 habitantes por año, variando notablemente entre países
(
European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), 2014). Sin embargo, es endémica solo
de algunas partes de África, Asia y Oriente Medio, en donde ha presentado alta prevalencia, sobre todo
en niños. No obstante, en la última década ha mostrado un drástico aumento en su incidencia en regiones
de América del Norte, Europa y Australia. (Kaakoush et al., 2015; Fernández, 2011; Quintero Cortés,
2023)

América latina

En América Latina, se ha observado que la prevalencia de infecciones por este patógeno esta
subestimada debido a limitaciones en los sistemas de vigilancia epidemiológica, escaso acceso a
diagnósticos microbiológicos y la priorización de otras enfermedades transmitidas por alimentos, como
la salmonelosis. (ECDC, 2014; INS,2023). Adicionalmente factores como aumento de reservorios
naturales y especialmente las condiciones deficientes de saneamiento básico, que, según cifras de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), afectan al 32% de la población, asociado a condiciones
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precarias de salubridad y desinformación, han causado una elevación en la incidencia de casos de
campilobacterioris. (Kirk et al., 2015)

En Sudamérica, la prevalencia de C. jejuni en pacientes con diarrea oscila entre 4,630,1 % en
Argentina, 4,4-10,5 % en Bolivia, 5,8 - 9,6 % en Brasil, y rangos amplios en otros países: Chile 0
14,1 %, Colombia 0 -14,4 %, Ecuador 0 - 23 %, Paraguay 0,6-18,4 %, Perú 0-23 %, Uruguay 0 -14,3 %
y Venezuela 0 -13 % (ECDC,2014); sin embargo, el aumento más significativo se evidenció en
Guatemala entre el 2008 y 2012 en el que se presentó 185.5-1288/100.000 personas. (Kaakoush et.
al.,2014)

Colombia

En Colombia, datos del Instituto Nacional de Salud (INS) revelan que las enfermedades transmitidas
por alimentos (ETA) continúan siendo una preocupación significativa en salud pública, aunque la
notificación específica de Campylobacter spp. es limitada. Según el Boletín Epidemiológico Semanal
del INS, en 2023 se notificaron más de 15.000 casos sospechosos de ETA, sin embargo, la confirmación
específica de C. Jejuni representa un bajo porcentaje debido a la escasa disponibilidad de pruebas
diagnósticas sensibles (INS,2023). Así mismo debido al impacto en salud pública de las enfermedades
transmitidas por alimentos (ETA), como la campilobacteriosis, se encuentran dentro de los eventos de
interés en salud pública que en Colombia deben ser notificados semanalmente según el sistema de
vigilancia epidemiológica (SIVIGILA). (Quintero Cortés, 2023; Kirk et al .,2015)

Colombia al ser un país en desarrollo, con un gran porcentaje de población vulnerable, tiene una amplia
distribución de la enfermedad, hasta llegar a comunidades como la tribu Indígena wiwa, quienes habitan
en diversas áreas de la sierra nevada de santa Marta, en la que se tomaron 137 muestras, de las cuales
el 31% se encontraron contaminadas con C. jejuni (Kann et. al., 2020)

En Bogotá, un estudio en canales de pollo en expendios urbanos encontró una prevalencia de
Campylobacter spp. del 46,2 % donde C. jejuni representó 54,8 % de casos positivos. Se evidenció
también coinfección con C. coli en 35,7 % de casos, (Burcham et. al.,2024).El análisis por localidad
mostró variabilidad: Usaquén (100 %), Barrios Unidos (76,9 %), San Cristóbal (53,9 %), Antonio
Nariño (38,5 %), Santa Fe (23,1 %), Kennedy (15,4 %) y Mártires (15,4 %),
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El tipo de expendio influyó: las tiendas pequeñas tuvieron mayor prevalencia (63,2 %) frente a los
mercados campesinos (34 %) (p < 0,05) (Ortiz et. al.,2024)

De igual forma estudios locales han detectado la presencia de C. jejuni en alimentos de consumo
frecuente como pollo crudo, quesos frescos y agua no tratada. Una investigación realizada en Antioquia
halló contaminación por Campylobacter en más del 60% de las muestras de carne de pollo analizadas
en expendios urbanos (Bermúdez et. al.,2022). Esta alta prevalencia en productos avícolas representa
un riesgo importante, especialmente en comunidades con infraestructura sanitaria deficiente y limitada
cobertura de agua potable. (Kirk et al., 2015)

En Colombia, C. jejuni al representar una de las principales causas de enfermedad diarreica aguda,
asociada a su prevalencia en poblaciones vulnerables, como niños menores de 5 años, embarazadas,
adultos mayores e inmunocomprometidos, quienes son especialmente susceptibles a presentar cuadros
graves o complicaciones extraintestinales, esto resalta la necesidad de detección temprana,
concientización, preparación por parte del personal sanitario y manejo adecuado en salud pública
(Ruvinsky et. al.,2014; Kaakush et .al.,2015;
European Centre for Disease Prevention and Control
(ECDC)
,2020; Burcham et. al.,2024; Quintero Cortés, 2023)
La enfermedad por C. jejuni también se refleja en la relación con complicaciones neurológicas graves,
como el síndrome de Guillain-Barré, cuya incidencia en Colombia ha aumentado en los últimos años.
(Cárdenas et. al.,2020).

Taxonomía

C. Jejuni es una bacteria Gram negativa, no esporulada, clasificada como microaerófila y capnofílica,
que requiere condiciones atmosféricas específicas, generalmente entre el 3% y el 10% de oxígeno. El
género Campylobacter incluye 22 especies, de las cuales las más conocidas son C. jejuni y C. coli,
principales responsables de gastroenteritis en humanos (Facciolà et al., 2017)

Morfológicamente, las células de C. jejuni pueden presentarse curvadas, en forma de bastón o espiral,
con dimensiones que varían entre 0,20,8 μm de ancho y 0,55,0 μm de largo, y poseen flagelos
anfítricos. Además, es oxidasa-positiva y obtiene su energía principalmente a partir de aminoácidos o
compuestos tricarboxílicos (Gundogdu et. al., 2020)
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Según Holt et. al., 2000, la bacteria presenta una capa fina de peptidoglicano y se tiñe de color rojo. Las
células de Campylobacter son bastones curvos en espiral, de 0,2 a 0,5 μm de ancho y 0,5 a 5 μm de
largo, y cuando dos células se agrupan en cadenas cortas, pueden adoptar forma de S o de ala de gaviota.

A excepción de Campylobacter gracilis, todas las especies del género producen la enzima oxidasa.
Estas bacterias no utilizan carbohidratos como fuente de energía mediante fermentación u oxidación,
sino que dependen de aminoácidos o ácidos tricarboxílicos para su metabolismo. Su crecimiento ocurre
en un rango de pH entre 6,5 y 7,5, y en temperaturas de 37 a 42 °C, motivo por el cual algunos autores
las describen como "termófilas"(Facciolà et. al., 2017)

Factores de virulencia

C. jejuni desencadena la enfermedad mediante diversas estrategias moleculares que le permiten entrar
en el intestino, invadir el epitelio, persistir intracelularmente y eludir la detección de la respuesta
inmunitaria del huésped. Se describen los principales factores de virulencia implicados en el desarrollo
de la campilobacteriosis intestinal. (Tikhomirova et. al.,2024).

1.
Motilidad y colonización
La motilidad es uno de los factores de virulencia necesarios para la colonización. C. jejuni cuenta con
un solo flagelo en ambos polos de su cuerpo lo que junto con su forma en espiral funcionan para
impulsar a la bacteria en un movimiento que les confiere una ventaja para moverse en entornos
altamente viscosos como el moco. El movimiento de los flagelos está controlado por estímulos
extracelulares, para detectar dichos estímulos, C. jejuni utiliza quimiorreceptores, que son proteínas
similares a transductores (Tlps). Dicha unión transmite una señal a las proteínas de quimiotaxis (Che)
en el citoplasma, que inician una cascada de transducción de señales que permite un cambio de rotación
y finalmente el movimiento flagelar direccional lo que permite a C. jejuni la colonización bacteriana de
nichos óptimos. (Tikhomirova et. al., 2024)

2.
Translocación a la superficie basolateral del epitelio
La translocación permite a C. jejuni migrar desde la superficie celular apical a la superficie celular
basolateral. El acceso a la superficie celular basolateral proporciona al microorganismo la capacidad de
adherencia a la fibronectina y posterior invasión de las células epiteliales. (Facciolá et. al., 2017)
pág. 11065
3.
Cápsula y evasión de respuesta inmunitaria
La cápsula de polisacárido (CPS) cubre la superficie de algunas células bacterianas, siendo responsable
de la protección, adherencia, colonización y resistencia al sistema inmune del huésped. Sahin et. al.,
2017 realizó un estudio en el cual comprobó a partir de su hipótesis planteada que la cápsula de la
bacteria es necesaria para producir una infección sistémica, esto lo hizo generando una cepa mutante de
C. jejuni ( kpsS ) la cual era deficiente en la producción de cápsula y se comparó junto con la cepa
parental y el complemento genético (kpsS -C) en un modelo de tres grupos de ratones. A las 1, 8 y 12 h
después de la inoculación, se recolectaron tejidos de sangre cardíaca e hígado para cultivo bacteriano y
recuentos de UFC. El mutante kpsS perdió completamente su capacidad de inducir bacteriemia e
infección hepática, mientras que la cepa complementada (kpsS -C) recuperó su virulencia. Este
resultado indica que la cápsula es necesaria para la inducción de bacteriemia. (Sahin et. al., 2017; López
et. al., 2021)

El CPS también es importante en la modulación de la respuesta inmunitaria. Según Rose et al. “La
presencia de CPS puede prevenir una producción excesiva de citocinas por parte del sistema inmunitario
del huésped.”

4.
Invasión celular
Los flagelos podrían usarse como un dispositivo secretor de moléculas efectoras asociadas a la invasión.
Los antígenos de invasión de Campylobacter (Cia) son necesarios para invadir las células huésped y
asegurar la supervivencia intracelular. El primer factor secretado es CiaB, su síntesis es inducida por el
desoxicolato de sodio y por los componentes de la célula huésped. Además, CiaC es una proteína
secretada por flagelos importante para maximizar el potencial de invasión en células. (Tikhomirova et.
al., 2024)

Patogenicidad

Los síntomas de la infección por C. jejuni suelen aparecer tras el período de incubación, el cual oscila
entre 2 y 10 días. Las regiones más comúnmente afectadas son el yeyuno y el íleon; sin embargo, en
casos más severos, la infección puede extenderse hacia el colon e incluso comprometer el recto.
(Fischer et al., 2024).
pág. 11066
Cuando se presenta la invasión de la mucosa intestinal hasta la lámina propia del intestino delgado y
del colon, comienza la aparición de la respuesta inflamatoria aguda con infiltración del epitelio y la
lámina propia, neutrófilos y células mononucleares. (Wassenaar et al., 1999). Allí el patógeno comienza
a ingresar a la mucosa mediante la adhesión bacteriana y con ello la invasión al epitelio intestinal. Luego
de esto, la infección puede llegar a progresar hasta generar una proliferación bacteriana desde la mucosa
que podría migrar hacia ganglios linfáticos, principalmente el ganglio mesentérico generando las
complicaciones extraintestinales como meningitis, colecistitis, infecciones del tracto urinario y adenitis
mesentérica. Este proceso finaliza generando así la muerte de la célula invadida rompiendo las uniones
estrechas que hay entre ellos y así mismo generando la liberación de citocinas, provocando entonces la
pérdida de la producción de moco, abscesos de las criptas intestinales y ulceración de la mucosa epitelial
comprometiendo a su paso las principales funciones de absorción de la barrera intestinal y comenzando
con la aparición de síntomas como la diarrea. (Chen et. al., 2006 ; Harrer et. al., 2019)

C. jejuni posee una toxina, la TDC (Toxina distensora citoletal) la cual está principalmente distribuida
en organismos Gram negativos y aumentan la patogenicidad. La TDC pertenece a la familia AB,
compuesta por una subunidad activa (CdtB) y dos subunidades de unión (CdtA y CdtC). Las
subunidades CdtA y CdtC son necesarias para la unión de CDT a las células diana y la administración
de CdtB al interior de la célula. Una vez dentro de la célula, CdtB entra en el núcleo y exhibe una
actividad similar a la Dnasa I que resulta en roturas de doble cadena de ADN (DSB) en los cromosomas
del huésped, la célula eucariota responde a las roturas de doble cadena de ADN iniciando un proceso
de cascada reguladora que resulta en la detención del ciclo celular en la interfase G2/M, induciendo así
la distensión celular, resultando en senescencia o muerte celular. (Lai et. al., 2016)

Factores de riesgo, transmisión y reservorios

La campilobacteriosis es una enfermedad con múltiples rutas de transmisión. La principal vía es la
transmisión zoonótica, especialmente a través de animales portadores, como las aves de corral (pollos),
aunque también involucra al ganado bovino, ovino y porcino (Tikhomirova et. al., 2024), (Kaakoush
et. al.,2024). En estos animales, C. jejuni coloniza el tracto gastrointestinal, sin provocar síntomas, lo
que favorece su persistencia y propagación en el ambiente (Quintero Cortés, 2023)
pág. 11067
Otra vía significativa de contagio es la transmisión fecal-oral, facilitada por la ingestión de alimentos o
agua contaminados, así mismo el contacto con fómites (Tikhomirova et. al., 2024; Quintero Cortés,
2023). El período de incubación de la enfermedad suele oscilar entre 2 y 10 días, dependiendo de la
carga bacteriana ingerida y la respuesta inmunitaria del huésped (Kaakoush et. al.,2024).

El consumo de carne de pollo mal cocida se considera el principal factor de riesgo, se ha demostrado
que entre el 20% y el 80% del pollo crudo de venta al público puede estar contaminado con C. jejuni,
(Alberto et. al.,2020;WHO/FAO,2012). Esto se agrava en granjas industriales, como las de Colombia,
donde la alta densidad animal y sobrepoblación en los corrales facilita la diseminación de la bacteria,
incluso entre animales aparentemente sanos (ECDC,2014)). Por lo que el contacto con animales de
granja ya sea de forma ocupacional o recreativa, también se asocia con mayor riesgo de infección
(Quintero Cortés, 2023; Havelaar et al.,2013).

Estudios recientes han revelado que los viajes internacionales, particularmente a países con condiciones
sanitarias deficientes aumentan el riesgo de infección por contacto con agua o alimentos contaminados
(Alberto et. al.,2021; World Health Organization,2012). De igual manera, se ha identificado la
presencia de C. jejuni en vegetales de hoja verde, como lechuga, espinaca y perejil, especialmente
cuando se riegan con agua contaminada o entran en contacto con estiércol. (Quintero Cortés,
2023;Wagenaar et al.,2013). El consumo de estos productos sin adecuada cocción o desinfección
representa un riesgo real de transmisión.

El agua no potable, los productos lácteos no pasteurizados y el hielo elaborado con agua contaminada
también han sido implicados como vehículos en brotes registrados en distintos países (Brandl,2006)

Gastroenteritis

La insuficiente regulación, el limitado seguimiento y la ausencia de una reglamentación estricta en los
establecimientos de expendio de alimentos, tanto en lugares autorizados como en puestos de venta
ambulante, han contribuido al aumento de las enfermedades transmitidas por alimento (ETA).

Además de las ETA, otros factores como la escasa cobertura de servicios de alcantarillado, la
insuficiente disponibilidad de agua potable, las precarias condiciones de las viviendas, y finalmente, la
baja calidad del agua disponible, también contribuyen a su aumento. Según la OMS, las EDA son una
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de las 10 causas principales de muertes por año en América latina y el caribe (García-Ubaque et al.,
2017)

Las aguas residuales contaminan los cuerpos de agua empleados para el riego de cultivos que son
consumidos directamente por las personas o, de manera indirecta, por animales que luego se destinan
al consumo humano, lo que genera riesgos para la salud. (Mara et al., 1990)

La Gastroenteritis Aguda (GEA), se define como un cuadro clínico de duración menor a dos semanas,
caracterizado principalmente por diarrea, es decir, deposiciones con una consistencia más líquida y una
frecuencia mayor de lo habitual. Se considera diarrea cuando se presentan tres o más deposiciones
anormales en un período de 24 horas. (Lucero, 2014)

Por otro lado, la gastroenteritis causada por C. jejuni se manifiesta como un síndrome diarreico
autolimitado, que puede ir acompañado de dolor abdominal, fiebre, náuseas y, en ocasiones, vómitos.
Los sitios principales de infección son el íleon y el yeyuno. Además, la presencia de melena (sangre
macroscópica en las heces) y leucocitos en las heces de las personas infectadas evidencia el poder
invasivo de esta bacteria. Se ha demostrado que entre 500 y 800 células bacterianas son suficientes para
desarrollar la enfermedad. (Hernández, et al., 2013).

Un estudio realizado de la población indígena Wiwa en Colombia, evidenció que la prevalencia de
gastroenteritis se debía en el clima húmedo y caluroso de la estación lluviosa. Dentro de los factores de
riesgo se encontraron que sus fuentes de agua estaban representadas por pozos o cisternas sin
protección, así como agua tomada directamente de los ríos locales, Además, no contaban con
instalaciones sanitarias, y los excrementos se utilizaban como abono. El acceso a la atención sanitaria
es escaso. Las infraestructuras como carreteras y los hospitales se encuentran muy apartados.

En conclusión, el estudio indico que la estación lluviosa tropical está asociada a un aumento de las tasas
de detección de patógenos entéricos en la población Wiwa . El aumento de humedad asociado a
temperaturas de unos 35°C proporciona condiciones de crecimiento óptimas para los microorganismos.
(Kann et. al., 2022).
pág. 11069
Manifestaciones extra gastrointestinales

1. Síndrome de Guillain barre -SGB

C. jejuni, además de manifestarse como la principal causa de síndrome diarreico autolimitado y de
gastroenteritis, también se encuentra asociada con complicaciones post infecciosas referentes a
enfermedades autoinmunes tales como el síndrome de Guillain-Barré SGB, síndrome de Miller Fisher,
parálisis de Bell y artritis reactiva. (Kaakoush et. al., 2015)

El SGB se considera una enfermedad postinfecciosa, y el principal desencadenante de esta enfermedad
es la infección por C. jejuni , con una correlación directa entre las tasas anuales de SGB y la
campilobacteriosis reportada. Una revisión sistemática reciente informó que la proporción de casos de
Campylobacter que resultan en SGB es del 0,07% (IC del 95%, 0,03% a 0,15%) (Keithlin et al., 2014).
La mayoría de los estudios han encontrado que la incidencia aumenta linealmente con la edad y que los
hombres tienen aproximadamente 1,5 veces más probabilidades de verse afectados que las mujeres.
(Kaakoush et. al., 2015)

El SGB es un conjunto de polineuropatías periféricas agudas inmunomediadas que se presentan en
respuesta a una infección previa, generalmente gastrointestinal, que causa desmielinización o daño
axonal. Clásicamente, se presenta con debilidad simétrica y progresiva en las extremidades, que se
puede presentar con hiporreflexia o incluso arreflexia y parestesias periféricas (Liu et. al., 2020) que
evoluciona durante un período de varios días o más con la consecuencia de llegar a afectar los músculos
respiratorios e inervados por los nervios craneales. (Kaakoush et. al., 2015).

El principal mecanismo de ataque que usa C. jejuni para generar un daño nervioso asociado con el SGB
es el mimetismo molecular, pues se debe a la reactividad cruzada entre los anticuerpos producidos en
respuesta al lipo oligosacárido (LOS) de C. jejuni que se parecen a moléculas humanas que se
encuentran en los nervios: los gangliósidos, como GD1a, GM1a y GD1c. (Kaakoush et al., 2015)

El sistema inmune no reconoce los lipo oligosacárido bacterianos de los gangliósidos del cuerpo
humano ya que estas células del sistema inmune cuentan con proteínas como la Sialoadhesina (Siglec-
1) (Kaakoush et. al., 2015) la cual se encuentra en macrófagos y reconoce residuos de ácido siálico y la
Siglec-7 que se encuentra en células NK. Estos anticuerpos anti-LOS pueden unirse el ácido siálico
presente en gangliósidos humanos y a LOS bacterianos los cuales son fagocitados para presentar sus
pág. 11070
antígenos al complejo mayor de histocompatibilidad de clase I (MHC I) o clase II (MCH II). Estos
antígenos son reconocidos por células T que a su vez activan a células B para producir anticuerpos a lo
cual se genera una reacción cruzada de anticuerpos IgG1 e IgG3 provocando el reclutamiento de
macrófagos y ataque de anticuerpos contra los gangliósidos de los nervios periféricos conduciendo a un
daño degenerativo en el axón y desmielinización, por ende, afectando a la conducción nerviosa.
(Kaakoush et. al., 2015 ; Van doorn et. al., 2008)

El SGB es una afección heterogénea que comprende variantes que se dividen en dos categorías:
desmielinizante y axonal. La variante más común del SGB es la polineuropatía desmielinizante
inflamatoria aguda (AIDP) y representa el 85-90% de los casos. La desmielinización se produce a nivel
de la raíz nerviosa y se preservan los nervios sensitivos. La neuropatía axonal motora aguda (AMAN)
es una variante axonal del SGB y representa el 5-10% de los casos. La AMAN se asemeja a la AIDP
ya que las fibras motoras se ven nuevamente afectadas, pero los reflejos tendinosos profundos y la
sensibilidad suelen estar preservados. La neuropatía axonal sensitivo-motora aguda (AMSAN), una
variante rara y grave del SGB, implica la degeneración axonal de las fibras sensitivas y motoras. (Liu
et. al., 2020)

Es importante tener en cuenta que las tasas de mortalidad del SGB se han reducido al 2 o 3% en el
mundo desarrollado, sin embargo, se debe tener la precaución necesaria ya que igual se siguen
presentando casos. (Nachamkin et. al., 1998)

2. Artritis reactiva

Como mencionamos anteriormente es de esperarse que C. jejuni deje posibles secuelas post infecciosas
autoinmunes en este caso artritis reactiva la cual es un espondilo artropatía caracterizada por la
inflamación estéril de la membrana sinovial, fascia y tendones, que tiene como factor desencadenante,
infecciones en otras localizaciones de origen gastrointestinal o genitourinarias. (Borges et. al., 2012)

La incidencia anual de artritis reactiva por Campylobacter o Shigella puede ser de 4,3 y 1,3 por 100.000
habitantes. Ocurre en el 1-5% de los individuos infectados con Campylobacter spp y se presenta con
mayor frecuencia en pacientes de entre 30 y 40 años. la tasa de incidencia de artritis reactiva asociada
a Campylobacter depende en gran medida de las regiones geográficas donde se realice el estudio. (Pope
et. al., 2007; Kaakoush et. al., 2015)
pág. 11071
Esta enfermedad comienza a desarrollarse dentro de las cuatro semanas posteriores a una infección
intestinal o urogenital con bacterias intracelulares como Salmonella, Shigella, Yersinia y
Campylobacter. La sintomatología es predominantemente de afección articular y musculoesquelética.
La artritis tiene predilección por las articulaciones de las extremidades inferiores, en particular las
rodillas y los tobillos. El diagnóstico principal consiste en cultivar las heces, ya que Salmonella,
Yersinia y Campylobacter persisten durante algún tiempo después de la infección inicial. (Pope et. al.,
2007). Otros estudios han reportado discapacidades a largo plazo como resultado de artritis reactiva. Se
estimaron que el 25 % de los pacientes con artritis reactiva pueden desarrollar un espondilo artropatía
crónica con diferentes manifestaciones. (Facciolá et al., 2017)

3. Complicaciones cardiovasculares

C. jejuni no solo es un patógeno entérico frecuente, sino que también se ha implicado en una variedad
de complicaciones cardiovasculares. Diversos reportes han asociado esta bacteria con manifestaciones
que incluyen endocarditis, miocarditis, pericarditis, miopericarditis, fibrilación auricular e incluso
disección aórtica. Estas afecciones pueden evolucionar hacia consecuencias clínicas graves como
arritmias, miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva e incluso muerte súbita de origen
cardíaco. (Kaakoush et al., 2015)

Se ha encontrado un aumento en cuanto a la incidencia de campilobacteriosis a nivel mundial en los
últimos 10 años relacionado con la miopericarditis asociada a Campylobacter. La miocarditis causada
por enterobacterias es más frecuente en pacientes adultos jóvenes de sexo masculino. Además, se ha
demostrado que las personas con Campilobacteriosis y endocarditis asociada presentan cualquiera de
los agentes: C. jejuni o C. fetus. (Kaakoush et al., 2015 ; Pérez et al., 2020)

El diagnóstico de miocarditis aguda se realiza con base en la presentación clínica, valores de laboratorio

e imágenes cardíacas, pues debe ser considerado en pacientes que presenten síntomas de dolor torácico,
fatiga o dificultad para respirar. (Kapa et al., 2024). Los niveles elevados de troponina I son específicos
para la pericarditis y la miocarditis. Otros marcadores serológicos elevados, como el recuento
leucocitario, la velocidad de sedimentación globular y la proteína C reactiva sérica, tienen un valor
diagnóstico limitado de 3 a 5 días después del inicio de la gastroenteritis (Kapa et. al., 2024).
pág. 11072
A su vez se presentan alteraciones en el electrocardiograma como cambios en el segmento ST. (Jiffry

et. al., 2023; Sharif et. al., 2013). Se ha planteado la hipótesis de la invasión de los miocitos cardíacos
mediante exotoxinas bacterianas, o es secundario a un fenómeno inmunológico con complejos inmunes
circulantes y las células T citotóxicas involucradas. (Jiffry et al., 2023)

Es importante destacar que la endocarditis asociada a C. jejuni puede comprometer tanto válvulas
cardíacas nativas como prótesis valvulares, lo que amplía su relevancia clínica en pacientes con o sin
antecedentes de intervenciones cardíacas. (Kaakoush et al., 2015)

Control de la propagación de campilobacteriosis

La Organización de las naciones unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO) y la Organización

Mundial de la Salud (OMS) promueven el enfoque “Una sola salud” (One Health), que integra la salud

humana, animal y ambiental para combatir enfermedades zoonóticas como la campilobacteriosis

(WHO/FAO, 2012)). De esta forma control de la propagación de C. jejuni, requiere acciones

coordinadas y medidas de biocontrol multifacéticas, desde la salud pública y la producción primaria

hasta el consumidor final.

1.Producción primaria

Las estrategias de prevención deben enfocarse en interrumpir la cadena de transmisión desde el animal

hasta el consumidor 13 (INS,2023); estas abarcan una estricta bioseguridad incluyendo: control de

visitantes, manejo adecuado de las aves, limpieza y desinfección de instalaciones y control de vectores.

El uso de estrategias como la exclusión competitiva mediante la alimentación de los animales con

probióticos y bacteriófagos, así como el desarrollo de vacunas ha mostrado potencial para disminuir la

colonización intestinal de las aves, aunque su aplicación todavía está en evaluación en muchos países

(Bermúdez et. al.,2022; WHO/FAO,2012; Wagenaar et al.,2013; Brandl,2006; López et. al.,2012).

2.Procesamiento industrial

El procesamiento industrial de productos avícolas constituye un eslabón clave en la cadena de

transmisión del patógeno. Se debe evitar la contaminación cruzada durante el sacrificio, desplume y

evisceración de las aves.

Estudios han demostrado que, a pesar de una correcta aplicación de las medidas higiénicas
convencionales, el riesgo de contaminación es elevado.
pág. 11073
Por ejemplo, en Colombia, se ha reportado la presencia de C. jejuni, en hasta 60% de las muestras en la
carne de pollo proveniente de plantas de procesamiento urbano. (Bermúdez et. al.,2022). Esta cifra
sugiere que las prácticas sanitarias no son suficientes para evitar la presencia del patógeno. (
Agencia
Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), 2022).

3.Manipulación doméstica

La educación del consumidor sobre la cocción de los alimentos es muy importante, para lo cual se

recomienda cocinar completamente las carnes (especialmente el pollo, a >75 °C), evitar el consumo de

leche cruda y productos derivados sin pasteurizar (OMS,2020) evitar la contaminación cruzada al

momento de cocinar (Alberto et al.,2021)), fomentar el lavado de manos antes y después de manipular

alimentos crudos y las practicas responsables al momento de desechar residuos y basuras.

(AESAN,2022; OMS,2020;
WHO/FAO,2012; WHO,2012; Kirk., et al 2015) las cuales son
fundamentales para reducir la incidencia de esta zoonosis alimentaria.

4.Políticas públicas

La regulación y reglamentación, por parte del gobierno, de los establecimientos de expendio de

alimentos cumplen un papel fundamental en la prevención de la infección, así como el rol del personal

médico, mediante la notificación oportuna, sospecha clínica y educación al paciente, lo que permite

detectar brotes y activar protocolos de contención y de igual forma permite establecer patrones de

distribución geográfica, grupos de riesgo , temporadas de mayor incidencia, mejorar las políticas

públicas de inocuidad alimentaria y diseñar estrategias educativas más efectivas (INS,2023;Havelaar

et. al., 2015).

DISCUSIÓN

Resistencia a los antibióticos

En la actualidad, no se recomienda tratamiento antibiótico para la campilobacteriosis, excepto para
pacientes inmunocomprometidos, en quienes se reporta cada vez con mayor frecuencia un aumento en
el número de aislamientos de C. jejuni con susceptibilidad disminuida a los antibióticos. (Firacative. C,
2023)
pág. 11074
¿Por qué en Colombia está subestimada?

En Colombia, la industria avícola representa una de las áreas más activas dentro del sector agrícola,
destacándose particularmente en la cría de pollos de engorde. A nivel mundial, el país se posiciona en
el undécimo lugar como productor de pollo, y en el continente americano ocupa el quinto lugar,
precedido por Estados Unidos, Brasil, México y Argentina (Bolsa Mercantil de Colombia, 2023).

En la industria avícola, la mayoría de las canales de pollo aún no se han estudiado o no hay un reporte
oficial en los diferentes países, por ello la prevalencia de C. jejuni en la industria, resulta un poco difícil
de compararla. Además, hay una vigilancia epidemiológica deficiente, lo que dificulta evidenciar la
carga real de la enfermedad.

Es decir, hay una limitada disponibilidad de datos epidemiológicos y genómicos sobre C. jejuni, lo cual
genera un problema en la comprensión integral de la historia natural de la infección e impide entender
los procesos de transmisión. (Firacative.C, 2023)

¿Por qué no es habitual hacer aislamiento de esa bacteria?

C. jejuni requiere necesidades especiales de cultivo entre los que se destacan crecimiento bajo
condiciones microaerófilos específicas, sensibilidad al oxígeno y requerimientos fisiológicos variables
según la cepa. Además, no existe un medio de cultivo o protocolo único aceptado globalmente para
recuperar eficazmente todas las especies. Las variaciones en medios y condiciones de incubación
afectan la sensibilidad y especificidad de los cultivos (Huang & García, 2022).

CONCLUSIONES

Por su gran distribución y la gravedad de las consecuencias asociadas, la campilobacteriosis es una

enfermedad que debe ser de interés y conocimiento público.

A pesar de ser una de las principales causas de gastroenteritis bacteriana en el mundo, C. jejuni

permanece subestimada y poco atendida, debido a la poca disponibilidad de métodos diagnósticos, poco

aislamiento rutinario y la priorización de otros patógenos como Salmonella o Escherichia coli, lo que

lleva a una falsa percepción de baja prevalencia.

Es necesario implementar programas educativos, mejorar los sistemas diagnósticos y reforzar la

reglamentación sanitaria para garantizar la inocuidad alimentaria y reducir la incidencia de

campilobacteriosis en el país
pág. 11075
La falta de regulación sanitaria, el inadecuado manejo del agua y la escasa infraestructura básica son

factores que influyen en la transmisión del C. jejuni.

C. jejuni representa mucho más que un patógeno gastrointestinal, es un indicador biológico de

desigualdades sanitarias, lo que requiere una acción multisectorial y multidisciplinaria

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World Health Organization/Food and Agriculture Organization (WHO/FAO). (2012). The global view

of campylobacteriosis.
https://www.who.int/publications/i/item/the-global-view-of-
campylobacteriosis