pág. 4965
LA INTERCULTURALIDAD EN DISPUTA:

MIRADAS DESDE LA EDUCACIÓN

SUPERIOR EN ECUADOR

INTERCULTURALITY UNDER DISPUTE: PERSPECTIVES FROM

HIGHER EDUCATION IN ECUADOR

Germán Flores Bonilla

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Carlos Paucar Pomboza

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Miriam Tomin Jarro

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Blanca Chalán Medina

Universidad Nacional de Educación, Ecuador
pág. 4966
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.19823
La interculturalidad en disputa: miradas desde la educación superior en
Ecuador

Germán Flores Bonilla
1
german.flores@unae.edu.ec

https://orcid.org/0009-0009-5640-0824

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Carlos Paucar Pomboza

carlos.paucar@unae.edu.ec

https://orcid.org/0009-0003-9985-2368

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Miriam Tomin Jarro

mntomin@unae.edu.ec

https://orcid.org/0009-0009-5640-0824

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

Blanca Chalán Medina

bdchalan@unae.edu.ec

https://orcid.org/0009-0002-2150-5123

Universidad Nacional de Educación, Ecuador

RESUMEN

El propósito de este trabajo es describir las disputas sobre la interculturalidad como proceso decolonial
entre dos actores políticos como son la Confederación de Nacionalidades indígenas del Ecuador
(CONAIE) y el Estado, en especial en el ámbito de la educación superior concentrado en la formación
de docentes en educación intercultual bilingüe (EIB), para lo cual se realizará un recorrido histórico
que permita dar cuenta los procesos de lucha del movimiento indígena y su puesta en debate en el
campo social. Para este trabajo se recurr a las categorías que utiliza Bourdieu como son campo
político y su función social. En este sentido, la revisión fue documental de tipo descriptiva - analítica;
todo el material especializado fue seleccionado, revisado, organizado, analizado e interpretado
tomando como unidad de análisis las disputas sobre interculturalidad, identidad y plurinacionalidad.
Las fuentes consultadas son documentos y textos de académicos sobre la temática. Se concluyó que
las disputas persisten debido a las diferentes concepciones sobre la interculturalidad. Por un lado, el
movimiento indígena sigue la ruta de la descolonialidad planteando una interculturalidad crítica desde
un nuevo campo epistemológico y político para una transformación de la sociedad y construir una
sociedad intercultural mediante la democratización del poder diseñando políticas orientadas para un
sistema universitario intercultural, comunitario y por otro, el Estado sostiene una visión funcional, es
decir cambiar para que nada cambie, lo que hace que la tensión entre los dos actores se sostenga en
disputa.

Palabras clave: Estado plurinacional, interculturalidad, imaginarios, descolonialidad, espacio social

1 Autor principal

Correspondencia:
german.flores@unae.edu.ec
pág. 4967
Interculturality under dispute: perspectives from higher education in

Ecuador

ABSTRACT

The purpose of this paper is to describe the disputes over interculturality as a decolonial process

between two political actors, namely the Confederation of Indigenous Nationalities of Ecuador

(CONAIE) and the State, particularly in the field of higher education focused on training teachers in

intercultural bilingual education (EIB). To this end, a historical overview will be provided to account

for the struggles of the indigenous movement and their debate in the social sphere. This paper draws

on the cate
gories used by Bourdieu, such as the political field and its social function. In this sense, the
review was descriptive
-analytical in nature; all the specialized material was selected, reviewed,
organized, analyzed, and interpreted, taking as a unit of analysis the disputes over interculturality,

identity, and plurinationality. The sources consulted are documents and texts by academics on the

subject. It was concluded that the disputes persist due to different conceptions of interculturality. On

the one han
d, the indigenous movement follows the path of decoloniality, proposing a critical
interculturality from a new epistemological and political field for the transformation of society and the

construction of an intercultural society through the democratization of power, designing policies

oriented towards an intercultural, community
-based university system. On the other hand, the state
maintains a functional vision, that is, change so that nothing changes, which keeps the tension between

the two actors in disp
ute.
Keywords:
plurinational state, interculturality, imaginaries, decoloniality, social space.
Artículo recibido 09 agosto 2025

Aceptado para publicación: 13 septiembre 2025
pág. 4968
INTRODUCCIÓN

El Ecuador, al igual que varios países de América Latina comparte una profunda herencia colonial que
ha condicionado la configuración de sus estructuras sociales, políticas y culturales. Desde esta realidad
histórica, los Estados nacionales se edificaron bajo una lógica monocultural, promoviendo una
narrativa de homogeneidad cultural que invisibilizó intencionalmente la diversidad cultural
preexistente. De esta forma, las poblaciones precolombinas fueron desplazados desde el ámbito
territorial, político, económico, social y cultural; y fueron reducidos a la categoría de minorías étnicas
a pesar del significativo peso demográfico y cultural que representaban en el territorio nacional.

En este sentido, en Ecuador, la lucha constante de las poblaciones indígenas frente a los abusos del
poder colonial, tanto de las haciendas como del Estado y sus instituciones, ha sido fundamental para la
preservación de sus identidades territoriales. Este proceso permitió desde la década de los años 1940 la
reunificación organizativa hasta consolidarse en un movimiento social fuerte a mediados de la década
de 1980 con la conformación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
(CONAIE). Esta organización desde su estatuto de fundación propone un nuevo modelo de Estado
plurinacional e intercultural generando importantes disputas políticas en el espacio público.

La institucionalización de la educación intercultural bilingüe en 1988 con la creación de la Dirección
Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) a partir de una serie de experiencias que tuvo
su origen en las escuelas clandestinas de Cayambe lideradas por Dolores Cacuango por 1940,
contribuyó significativamente a los debates académicos y políticos sobre estos nuevos discursos
teóricos. Posteriormente el movimiento indígena en la década de 1990 interpela con mayor fuerza la
estructura monocultural del Estado nación y demanda el reconocimiento de un Estado plurinacional e
intercultural, exigencia que fue recogida en la Constitución de 2008.

En este contexto, el presente trabajo investigativo se propone analizar las disputas entorno a la
interculturalidad en la educación superior, en particular en la formación de docentes en educación
intercultural bilingüe y las tensiones que emergen entre dos sujetos políticos centrales: la
Confederación de Nacionalidad Indígenas del Ecuador, CONAIE y el Estado. Estas disputas se
inscriben en un escenario social configurado como diverso. Estas disputas encuentran su espacio en el
campo político, al cual ingresa el movimiento indígena como un actor político reivindicando derechos
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postergados lo cual genera tensiones en el ámbito de la identidad con la autodefinición como pueblos
y nacionalidades; en el aparato institucional con la demanda de declarar al estado ecuatoriano como
plurinacional.

METODOLOGÍA

El artículo de revisión fue de carácter documental, descriptivo. Siguió un proceso en el cual, se
selecciona, revisa, organiza, analiza e interpreta el objeto de estudio a partir de fuentes documentales
(Carbajal, 2020). Todo el material pasó por una revisión documental de tipo descriptiva analítica. El
material especializado fue seleccionado, revisado, organizado, analizado e interpretado tomando como
unidad de análisis las disputas sobre interculturalidad, identidad y plurinacionalidad mediante matrices
de revisión y análisis de categorías. Se siguió la propuesta de Piñuel (2002) que tiene los siguientes
pasos: selección de la comunicación que fue estudiada; selección de las categorías que se utilizó;
selección de las unidades de análisis, y selección del sistema de recuento o medida. Además, se
incluyó lo que plantea Peña (2022) que es: establecer objetivo; determinar el elemento central del
análisis; identificación del patrón de organización del contenido; graficar el patrón de organización a
partir de ideas o datos centrales; evaluación de la información y; construcción de la síntesis de la
información.

Base teórica

En este artículo se analizarán las relaciones de poder en el campo político y cómo se disputan sentidos en
el conjunto de la sociedad, se tomará varias categorías conceptualizas por Pierre Bourdieu para
analizar los hechos sociales, comprender e interpretar cómo se construyen imaginarios y se posicionan
en la sociedad.

En este sentido, los actores del movimiento indígena y, por parte del Estado las autoridades
gobernantes actúan y se ubican en el espacio social, entendido este como una estructura de posiciones
diferenciadas, definidas según el lugar que ocupan en la distribución de una especie particular de
capital (Bourdieu, 1997). Por ello, Bourdieu sostiene que el espacio social esta ordenado, tiene un
cierto grado de rigidez, dado que es posible identificar y diferenciar los campos (económico, social,
político) presentes en la sociedad, cada uno con sus propias reglas. Los actores que interactúan en cada
campo, o que cruzan distintos campos interactúan bajo ciertas normas que conocen por su
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reproducción social. Al ingresar a un campo, los actores “juegan” con los recursos (capital) que han
adquirido dentro de ese campo especifico, buscando modificar o mantenerlo intacto entre quienes
ocupan posiciones subordinadas y quienes ocupan posiciones privilegiadas.

El campo social puede definirse como:

“una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones se definen
objetivamente en su existencia y en las determinaciones que imponen a sus ocupantes, ya sean agentes
o instituciones, por su situación (situs) actual y potencial en la estructura de la distribución de las
diferentes especies de poder (o de capital) … y, de paso, por sus relaciones objetivas con las demás
posiciones” (Bourdieu, 1995, p. 65)

Los límites de cada campo se establecen desde el interior del mismo. Los agentes que participan en un
campo determinado se encuentran en constante disputa por diferenciarse de sus rivales más cercanos,
con el objetivo de reducir la competencia y establecer un monopolio sobre un subsector específico del
campo. En este sentido, dentro del campo social, las relaciones se objetivaban en subsectores o
subcampos específicos -económico, social, cultural, científico, literario, político, etc.-. Estos
subcampos, construidos para explicar las relaciones que se dan en el interior del gran mundo social,
son en términos de Bourdieu (2001) pequeños mundos sociales relativamente autónomos donde se
objetivan las relaciones, acciones y procesos.

Una de las propiedades fundamentales de los campos radica en que las relaciones de fuerza revisten en
ellos igual cantidad de formas particulares. En cada campo, la fuerza o el capital que está en
juego es distinta: lo que se acumula en el campo religioso es diferente de lo que se acumula en el
campo literario. Así, “los recién llegados, que están menos dotados de capital, a menos que sean
herederos, están menos conformes con el orden establecido que los que están bien asentados sobre su
montoncito de capital”. (Bourdieu, 2001, p. 37)

En este marco referencial, categorías como dominación, violencia simbólica, hábitus y otros propuesto
por Bourdieu, se redefine con los aportes teóricos de Durkheim autoridad pedagógica , de Marx
con las teorías de clase, capital, así como poder, violencia y Estado de Weber se interrelacionan de
forma relacional con los actores sociales que se encuentran en disputa sobre la formación de docentes
en educación intercultural bilingüe en el Ecuador, especialmente desde la entrada en vigencia de la
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Constitución de 2008. En este contexto, la pregunta que orienta el debate es ¿Cuáles son las disputas
sobre la interculturalidad entre la CONAIE y el Estado, vistas desde la educación superior en
Ecuador? A partir de ello, se describen dichas disputas como expresión de tensiones más amplias entre
proyectos políticos y culturales divergentes entre el movimiento indígena y el Estado.

El campo de disputa

En el ecuador habitan 14 nacionalidades indígenas y 18 pueblos reconocidos oficialmente por el
Estado. La nacionalidad más representativa en términos demográfico es la kichwa, cuya presencia se
extiende a lo largo de la región andina, parte de la Amazonia y zonas de la Costa donde existen
asentamientos de población indígena migrante. Además, conviven otros colectivos como el pueblo
afroecuatoriano, el pueblo mestizo, el pueblo montubio, entre otros conformando una compleja y rica
amalgama de diversidad étnica, cultural y lingüística. Cada una de las 14 nacionalidades poseen su
propia lengua originaria, además del uso del castellano como lengua de relación intercultural. En total
se registran 15 idiomas incluido el castellano, el cual es hablado por casi la totalidad de poblaciones
indígena, ya sea como primera o segunda lengua. Sin embargo, la mayoría de estas lenguas y sus
variedades enfrentan un alto peligro de desaparición debido a la extensión de la urbanización a zonas
rurales, el desplazamiento de la lengua originaria por el castellano, una transmisión intergeneracional
de la lengua muy baja. (Haboud y Ortega, s/f).

La construcción estadística de la diversidad y las disputas por el reconocimiento

Retomando parte de la historia respecto a la situación del indígena, amerita señalar que, durante la
época colonial, se usaron los empadronamientos con finalidad de cobrar los diezmos a las
comunidades indígenas, por tanto, estas eran consideradas “sinónimo de tributo o ‘aduana’, de mayor
miseria y pérdida de sus hijos, por lo que, mejor era morir ‘de un balazo del soldado’” (Inec, 2015, p.
14). Así, en la Real Audiencia de Quito, se desarrolló un empadronamiento y un censo como parte de
las reformas borbónicas orientadas a mejorar el control fiscal y administrativo. Entre 1778 y 178, Juan
Josef de Villalengua, entonces presidente de la Audiencia, levantó el primer censo de población, que
además formaba parte de un plan de actualización de la información tributaria (Inec, 2015).

Este censo ofrece datos relevantes sobre la composición étnica de la población en la Real Audiencia
de Quito: un 63% correspondía a la población indígena 63%, un 26% a población blanca, y un 11% a
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personas clasificadas como “castas”. A pesar de su peso demográfico, la población indígena
permanecía invisibilizada dentro del proyecto estatal naciente (INEC, 2015). Este fenómeno refleja
cómo, si bien eran mayoría en términos de población, los pueblos indígenas eran considerados como
minorías étnicas no por su número, sino por su posición de subordinada en las estructuras de poder.

En cuanto al registro censal de las lenguas indígenas, el primer censo que incluyó esta variable fue en
1950, en el que se reportó que un 16,3% de la población hablaba alguna lengua indígena. Sin embargo,
en los censos posteriores de 1960 y 1980 esta dimensión fue omitida. Recién en el censo de 1990 se
reincorporó la pregunta sobre lenguas, reportando únicamente un 3.7 % que hablan una lengua
indígena. En el censo del 2001 y 2010 utilizaron por primera vez la categoría de la autodefinición
étnica. Únicamente el 6,83% y 7% respectivamente se identificaron como indígenas (Martínez, 2017,
p. 127).

Estos datos contrastan significativamente con las cifras manejadas por organizaciones indígenas y
académicos en otros momentos. En los años 80 y 90, la Confederación de Nacionalidades Indígenas
del Ecuador (CONAIE) estimaba que los pueblos y nacionalidades representaban el 47% de la
población. Por su parte, estudios de científicos sociales de las décadas de 1920 y 1940 sostenían que
“los indios conformaban al menos el 50% de la población nacional y la mayoría de ellos vivía en la
Sierra” (Clark, 1999, p. 79).

Desde la formación del Estado-nación en 1830, las poblaciones indígenas fueron no solo
invisibilizadas sino también excluidas de la ciudadanía. El artículo 68 de la Constitución de ese año
declaraba: “Este Congreso Constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres
naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad en favor de esta clase inocente, abyecta
y miserable” (Constitución de 1830). Este enunciado ilustra claramente la lógica colonial que se
mantuvo durante la república, relegando a los pueblos indígenas a una posición de minoridad social y
política. En términos de Durkheim (1979), el Estado actúa como autoridad pedagógica, imponiendo
una visión hegemónica del mundo. Bourdieu (1980), complementando esta idea, señala que la
educación como aparato estatal reproduce las estructuras de dominación existentes.

En este contexto, la lengua indígena fue históricamente desvalorizada. Hasta los años noventa, en
muchas comunidades se usaba el término kichwa yanka shimi, que significa “lengua sin valor”, y
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expresiones como yanka shimipi parlashun (“hablemos en esta lengua que no sirve”), lo cual revela el
profundo impacto de la violencia simbólica ejercida sobre los saberes y prácticas lingüísticas de los
pueblos indígenas. Esta percepción condujo a que muchos padres dejaran de transmitir el kichwa a sus
hijos, priorizando el aprendizaje del castellano, lengua dominante en los espacios públicos y, sobre
todo, en el sistema educativo. A pesar de ello, el kichwa ha sobrevivido y se mantiene vigente,
particularmente en el ámbito de la educación superior, donde desde 2015 se han implementado
programas de formación docente en Educación Intercultural Bilingüe (EIB), en especial en la
Universidad Nacional de Educación (Flores, 2019).

El levantamiento indígena y la disputa por el sentido del Estado

El levantamiento indígena de junio de 1990 marcó un punto de inflexión en las relaciones de poder en
Ecuador. Esta movilización y las que le siguieron durante las dos décadas posteriores posicionó a
actores indígenas en el campo político, generando importantes procesos de reivindicación identitaria.
De los 16 puntos que estructuraban su plataforma de demandas, destacan tres dimensiones clave: a) la
autoidentificación como pueblos y nacionalidades, que cuestiona los fundamentos de una identidad
nacional homogénea;

b) la plurinacionalidad, que interpela el orden jurídico-institucional del Estado; y

c) la interculturalidad, que problematiza las relaciones sociales estructuradas por el colonialismo
interno.

Estas demandas tensionaron el modelo estatal tradicional. Desde la perspectiva indígena, el Estado era
(y sigue siendo) percibido como excluyente, racista y fundado sobre lógicas coloniales. En respuesta,
desde sectores del poder se sostuvo que los pueblos indígenas pretendían “constituir un Estado dentro
del Estado ecuatoriano” (Albán et al., 1993), lo cual revela el temor a una redistribución del poder y el
cuestionamiento de la monoculturalidad estatal.

La propuesta de construir una sociedad intercultural ha sido uno de los ejes centrales del movimiento
indígena. Sin embargo, el Estado ha tendido a reducir la interculturalidad a un asunto exclusivo de los
pueblos indígenas, especialmente en el ámbito educativo. Así, la Educación Intercultural Bilingüe se
concibe como un subsistema destinado únicamente a la población indígena, limitándose a los niveles
de educación básica y bachillerato. En el nivel superior, salvo algunas iniciativas aisladas, no existe