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Es una industria multimillonaria, fuertemente impulsada por tecnologías de inteligencia artificial,
aprendizaje automático y sistemas autónomos. Según la Electronic Frontier Foundation (EFF, 2025),
más de 230 proveedores tecnológicos participan en la provisión de equipos y servicios para el
Departamento de Seguridad Nacional (DHS), incluyendo empresas reconocidas como Anduril
Industries y Elbit Systems, así como contratistas menos visibles. Estos proveedores suministran desde
sistemas de vigilancia, radares y sensores, hasta plataformas de análisis de datos y soluciones
biométricas, abasteciendo no solo a la Patrulla Fronteriza (CBP) y al Servicio de Inmigración y Control
de Aduanas (ICE), sino también a otras agencias federales. El estudio evidencia la opacidad del sector,
la concentración del mercado y la creciente interdependencia entre empresas privadas y el Estado,
revelando cómo la gestión fronteriza se ha privatizado y mercantilizado.
Este entramado corporativo no solo refuerza la eficiencia del control fronterizo, sino que también
plantea desafíos significativos en términos de privacidad, ética y derechos humanos, al priorizar la
seguridad y la rentabilidad sobre la protección de las personas migrantes.
En contraste, la frontera Turquía–Asia presenta un modelo híbrido donde la tecnología se emplea
principalmente para gestionar flujos migratorios hacia Europa, más que para bloquear físicamente el
tránsito. Lo anterior se debe a que, tras la crisis migratoria de 2015, la UE reforzó la vigilancia y control
fronterizo mediante la creación de Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas,
que ha experimentado una expansión significativa en funciones y presupuesto, pasando de 143 millones
de euros en 2015 a más de 460 millones en 2023 (Frontex, 2023).
El acuerdo migratorio UE-Turquía de 2016 estableció un mecanismo de externalización de control
migratorio, mediante el cual Turquía actúa como frontera proxy para la UE, recibiendo apoyo financiero
y tecnológico para gestionar flujos migratorios y prevenir cruces irregulares (Lazaridis & Campani,
2017). Esta estrategia se complementa con la implementación de sistemas digitales avanzados en el
espacio Schengen y sus fronteras exteriores, extendiendo el control fronterizo más allá del territorio
europeo.
Frontex ha implementado una plataforma tecnológica integrada llamada EUROSUR (Sistema Europeo
de Vigilancia de Fronteras), que combina vigilancia por satélite, drones, radares y sistemas de
inteligencia artificial para monitorear las fronteras marítimas y terrestres (Frontex, 2023).