ASPECTOS ESCATOLÓGICOS DEL MOTIVO
DE LA LLUVIA TARDÍA EN LOS PROFETAS
MENORES: UN ANÁLISIS BÍBLICO
TEOLÓGICO
ESCHATOLOGICAL ASPECTS OF THE LATTER RAIN
MOTIF IN THE MINOR PROPHETS: A BIBLICAL-
THEOLOGICAL ANALYSIS
Wither Suri Quispe Quispe
Licenciado en Teología con mención en salud pública
David Fernando Asmat Chávez
Universidad Adventista del Plata – Argentina

pág. 11185
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.20392
Aspectos escatológicos del motivo de la lluvia tardía en los profetas menores:
Un análisis bíblico teológico
Wither Suri Quispe Quispe1
wither@upeu.edu.pe
https://orcid.org/0009-0003-4817-2350
Licenciado en Teología con mención en salud
pública
Universidad Peruana Unión
Perú, Lima
David Fernando Asmat Chávez
davidasmat@upeu.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-5970-9861
Doctor en Antiguo Testamento
Universidad Adventista del Plata – Argentina
RESUMEN
La erudición bíblica contemporánea se ha enfocado principalmente en las dimensiones agrícolas y
pactuales del motivo de la “lluvia tardía” en los Profetas Menores, prestando limitada atención a su
significado escatológico. Este estudio examina los aspectos escatológicos del motivo de la lluvia tardía
en la Biblia hebrea mediante un análisis bíblico-teológico de Oseas 6:3, Joel 2:23 y Zacarías 10:1. La
investigación emplea una metodología exegética teológica, que abarca un análisis textual
(establecimiento del texto hebreo y variantes textuales), análisis literario (estructura, género y contexto
histórico-literario), análisis lingüístico (semántica, sintaxis y campos léxicos), y análisis teológico
(contenido doctrinal y dimensión escatológica). La investigación revela que la diferenciación semántica
entre los términos hebreos para “lluvia” מָטָר,גֶּשֶּם,מַלְקֹוש y יֹורֶּה configura una clasificación semántico-
teológica que trasciende la mera descripción meteorológica. La dimensión escatológica se manifiesta a
través de la imaginería tipológica donde la lluvia tardía que completa el ciclo agrícola palestino se
constituye en tipo del “poder de lo alto” que completará la misión evangelística global, preparando el
camino para la parusía de Cristo. El estudio concluye que el motivo de la lluvia tardía funciona como
un fundamento teológico que conecta las promesas de restauración física (del derramamiento del
Espíritu Santo) con el cumplimiento espiritual último (La venida del Señor) en la historia de salvación.
Palabras clave: escatología, lluvia tardía, Profetas Menores, tipología, día de Yhwh
1Autor principal.
Correspondencia: wither@upeu.edu.pe

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Eschatological Aspects of the Latter Rain motif in the Minor Prophets: A
Biblical-theological Analysis
ABSTRACT
Contemporary biblical scholarship has primarily focused on the agricultural and covenantal dimensions
of the “latter rain” motif in the Minor Prophets, giving limited attention to its eschatological significance.
This study examines the eschatological aspects of the latter rain motif in the Hebrew Bible through a
biblical-theological analysis of Hosea 6:3, Joel 2:23, and Zechariah 10:1. The research employs a
theological-exegetical methodology, encompassing textual analysis (establishing the Hebrew text and
textual variants) , literary analysis (structure, genre, and historical-literary context), linguistic analysis
(semantics, syntax, and lexical fields), and theological analysis (doctrinal content and eschatological
dimension). The investigation reveals that the semantic differentiation among the Hebrew terms for
“rain” מָטָר, גֶּשֶּם, מַלְקֹוש , and יֹורֶּה forms a semantic-theological classification that transcends mere
meteorological description. The eschatological dimension is manifested through typological imagery in
which the latter rain, completing the Palestinian agricultural cycle, becomes a type of the “power from
on high” that will complete the global evangelistic mission, preparing the way for the Parousia of Christ.
The study concludes that the latter rain motif functions as a theological foundation connecting the
promises of physical restoration (the outpouring of the Holy Spirit) with the ultimate spiritual fulfillment
(the coming of the Lord) within salvation history.
Keywords: eschatology, latter rain, Minor Prophets, typology, day of Yhwh
Artículo recibido 24 septiembre 2025
Aceptado para publicación: 29 octubre 2025

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INTRODUCCIÓN
El motivo de la “lluvia tardía” (מַלְקֹוש ) constituye uno de los símbolos agrícolas más cargados de sentido
teológico en la literatura bíblica, donde dicha imaginería se asocia comúnmente con el favor o el
descontento de Dios con Israel (Dt 11:13-17; Job 29:23; Pr 16:15; Jer. 3:3; Os 6:3; Jl 2:23; Zac 10:1;
Stg 5:7).2 La exégesis cristiana temprana reconocía una dimensión cristológica-escatológica en el
motivo. Por ejemplo, Dídimo el Ciego vincula las lluvias con la encarnación y la divinidad de Cristo;3
Orígenes de Alejandría interpreta la lluvia temprana como símbolo de la primera venida de Cristo y la
tardía como su retorno glorioso.4 Ambrosio de Milán, por su parte, asocia la lluvia temprana al bautismo
de Jesús y la tardía a la efusión del Espíritu Santo y la plenitud de la revelación divina de Cristo.5 Estas
interpretaciones reflejan la hermenéutica cristiana primitiva orientada a encontrar referencias
cristológicas/escatológicas en el Antiguo Testamento.6
Con todo, la literatura contemporánea no ha prestado mucha atención a la dimensión escatológica
contenida en el símbolo: la erudición anglosajona, fuertemente influenciada por la metodología
histórico-crítica, ha producido exégesis exhaustivas, que, en su mayoría, tienden a privilegiar el contexto
agrícola original de los textos, interpretando la lluvia tardía principalmente como una promesa de
restauración física y pactual para el Israel histórico.7
La academia alemana, por su parte, con su tradicional énfasis en la crítica de las formas
(Formgeschichte) y la historia de las tradiciones (Traditionsgeschichte), ha abordado el motivo dentro
de marcos histórico-literarios más amplios. El influyente comentario de Hans Walter Wolff sobre Joel
y Amós, por ejemplo, analiza la promesa de la lluvia en el contexto de las formas litúrgicas de lamento
y salvación.8 En particular, para Wolff, Joel emplea la terminología de lluvias temprana/tardía
2Walter A. Elwell y Barry J. Beitzel, “Latter Rain”, en Baker Encyclopedia of the Bible (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 1312-
1313.
3Sugiere que, la lluvia temprana haría referencia a la encarnación del Salvador y lluvia tardía su divinidad. Didymus The Blind. The Fathers
of the Church. Commentary on Zechariah. Translated by Robert. C. Hill. The Catholic University of America. (Washington, D.C.: Editorial
Board.1984), 237.
4Orígenes de Alejandría, Homilías sobre Jeremías, trad. por John Clark Smith, Los padres de la iglesia, vol. 97 (Washington, DC: The
Catholic University of America Press, 1998), 231-232.
5John Smith, Patristic Interpretation of Biblical Symbolism (Nueva York: Academic Press, 2022), 156-157.
6Charles Kannengiesser, Handbook of Patristic Exegesis: The Bible in Ancient Christianity (Leiden: Brill, 2004), 1:167.
7Véase, por ejemplo, James Nogalski, The Books of Joel, Obadiah, and Jonah, New International Commentary on the Old Testament (Grand
Rapids, MI: Eerdmans, 2023), bajo "C. The First (Near-Term) Promise of Restoration (2:18–27)", Kindle; Jerry Hwang, Hosea: God’s
Reconciliation with His Estranged Household, Zondervan Exegetical Commentary on the Old Testament, ed. Daniel I. Block (Grand Rapids,
MI: Zondervan Academic, 2021), 190; Joyce G. Baldwin, Haggai, Zechariah and Malachi: An Introduction and Commentary, Tyndale Old
Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1972), 183-184.
8Hans Walter Wolff, Joel and Amos, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on the Bible, ed. S. Dean McBride (Philadelphia:
Fortress Press, 1977), 63.

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consciente de las promesas de Deuteronomio 11, reinterpretándolas proféticamente, y sugiere que Joel
2:23-24 podría haber sido proclamado en el contexto de una ceremonia de agradecimiento por las lluvias
en el Templo.9
La investigación en lenguas romances, aunque quizás menos visible en el debate internacional, ofrece
perspectivas con una fuerte orientación hacia los estudios literarios y la teología bíblica. En el ámbito
hispanohablante, obras como las de Alonso Schokel y José Luis Sicre Díaz sobre el profetismo
proporcionan un análisis literario detallado, que integra el contexto histórico con la sensibilidad artística
de los autores proféticos al usar el motivo de la lluvia tardía.10 La literatura italiana, por su parte, ha
contribuido con estudios detallados sobre la estructura literaria y las implicaciones teológicas de los
libros proféticos.11
Por otro lado, el motivo de la lluvia tardía ha sido recurrentemente el foco del desarrollo de diversos
movimientos dentro del cristianismo, siendo una de sus recepciones influyentes la del pentecostalismo
y los movimientos carismáticos. El movimiento “Latter Rain”, que surgió en Norteamérica después de
la Segunda Guerra Mundial, construyó una elaborada escatología en torno a este símbolo. En esta
teología, el derramamiento del Espíritu en Pentecostés (Hechos 2) se interpreta como la “lluvia
temprana” (early rain), que hizo germinar la semilla de la Iglesia. Sin embargo, se anticipa una “lluvia
tardía” (latter rain) final y mucho más poderosa, un avivamiento global que perfeccionará y empoderará
a la Iglesia para la cosecha final de almas antes de la Segunda Venida de Cristo.12 De modo similar, el
motivo ha sido asimilado en la tradición adventista con el mismo sentido:
Tanto a nivel personal como histórico, Dios concede los dones del Espíritu como las lluvias tempranas
y tardías (Joel 2:23; cf. Oseas 6:3). El otorgamiento escatológico de los dones espirituales por parte del
Espíritu Santo tiene el mismo propósito: la predicación de las verdades del evangelio (Apocalipsis 18:2,
4) que prepara el camino para la segunda venida de Jesucristo (Mateo 24:14; 2 Pedro 3:9, 12; Apocalipsis
9Ibid., 63-64; cf. Artur Weiser, Das Buch der zwölf kleinen Propheten, I: Die Propheten Hosea, Joel, Amos, Obadja, Jona, Micha, 3ra ed.
(Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1959), 77.
10L. Alonso Schökel y J. L. Sicre Díaz, Profetas II (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1980), 930-931.
11Donatella Scaiola, I Dodici Profeti: perché “Minori?”: Esegesi e Teologia (Bologna: EDB, 2011), 49-60.
12Daniel D. Isgrigg, “The Latter Rain Revisited: Exploring the Origins of the Central Eschatological Metaphor in Pentecostalism”, Pneuma
41, nos. 3–4 (2019): 439-457; William K. Kay, “Pentecostal Eschatology: What Happened When the Wave Broke upon the Shore”, Journal
of the European Pentecostal Theological Association 28, no 2 (2008): 63-86; Frank D. Macchia, “Tongues as a Sing: Towards a Sacramental
Understanding of Pentecostal Perspective”, Pneuma 16, no.1 (1994): 37-47; John F. Walvoord, Profecías del fin de los tiempos (Dallas:
Editorial Portavoz, 1971), 123.

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14:6-12).13
La literatura y la experiencia cristianas producidas en torno al motivo de la lluvia tardía, por tanto, está
marcado por una división metodológica. Por un lado, la exégesis histórico-crítica se esfuerza por anclar
el significado del motivo en su contexto original. Por otro lado, los enfoques de la historia de la recepción
y la teología sistemática exploran el potencial semántico del texto y su capacidad para generar nuevos
significados en contextos posteriores, como se evidencia en Qumrán,14 la Iglesia primitiva y el
pentecostalismo/wesleyanismo moderno. Por tanto, persiste una laguna interdisciplinar: escasean
trabajos que integren exégesis veterotestamentaria y teología bíblica para trazar una teología de la “lluvia
tardía” completa. Asimismo, para las comunidades de fe mencionadas, permanece la necesidad de
articular explícitamente cómo el motivo agrícola se transfigura en metáfora del Espíritu escatológico, lo
que aportaría, a su vez, a la pneumatología bíblica comparada.
Como se ha visto, una cuestión crucial es discernir cuánto de la carga escatológica del motivo proviene
del texto bíblico mismo y cuánto de su recepción ulterior. Es decir, ¿Qué aspectos escatológicos son
identificables en el uso del motivo de la lluvia tardía en los profetas menores? La línea problemática
aquí es cómo justificar hermenéuticamente la lectura escatológica: ¿es legítima dentro de la teología
bíblica académica o pertenece solo a la teología confesional?
En consecuencia, el propósito de este artículo es identificar los aspectos escatológicos en el motivo de
la lluvia tardía en profetas menores,15 a través de una metodología bíblico-teológica orientada a articular
el concepto de dicho motivo en el horizonte histórico-redentor de las Escrituras.16 Para ello, en primer
lugar, se presentará un panorama bíblico comprehensivo del motivo de la lluvia tardía en las Escrituras
hebreas a fin de establecer el trasfondo teológico y literario necesario para comprender la significación
escatológica de este motivo profético. Luego, se llevará a cabo una exégesis detallada de los tres textos
cruciales identificados en los profetas menores (Oseas 6:3, Joel 2:23 y Zacarías 10:1) mediante una
13Fernando L. Canale, “Doctrine of God”, en Handbook of Seventh-Day Adventist Theology, ed. Raoul Dederen (Hagerstown, MD: Review
and Herald, 2001), 137; Ángel Manuel Rodriguez, “Images of the Holy Spirit (Latter Rain) Seventh-day Adventist Church”, Biblical
Research Institute, https://www.adventistbiblicalresearch.org/materials/images-of-the-holy-spirit-latter-rain/ (Consultado: 15 de enero, 2024).
14Schökel y Sicre, 930.
15En lugar de presentar esta investigación como una intertextualidad en tres obras por separado, el autor ha preferido considerar a los doce
profetas menores como un único libro, tal como ocurre en la erudición contemporánea. Por ejemplo, Shepherd dice: “Los estudios bíblicos
más recientes han tratado de explicar la transmisión del Libro de los Doce como una única composición en la antigüedad, destacando las
pruebas históricas de su unidad y rastreando las pistas internas que apuntan a la obra de un compositor final”. Véase Michael B. Shepherd, A
Commentary on the Book of the Twelve: The Minor Prophets, Kregel Exegetical Library (Grand Rapids, MI: Kregel Academic, 2018), 11.
16Edward W. Klink III y Darian R. Lockett, Understanding Biblical Theology (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2012), bajo “Introduction: A
Spectrum of Biblical Theology”, Kindle.

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metodología analítica cuatripartita que incluye: análisis textual (establecimiento del texto hebreo y
variantes textuales), análisis literario (estructura, género y contexto histórico-literario), análisis
lingüístico (semántica, sintaxis y campos léxicos), y análisis teológico (contenido doctrinal y dimensión
escatológica).
Finalmente, se procederá a una síntesis intertextual que articule los hallazgos exegéticos en una
comprensión unificada del motivo de la lluvia tardía en el corpus de los profetas menores, identificando
las convergencias temáticas, los desarrollos progresivos y las implicaciones teológicas para la
escatología profética. Esta metodología integrada permitirá una aproximación rigurosa y sistemática al
fenómeno estudiado, respetando tanto la especificidad de cada texto como su contribución al conjunto
teológico más amplio.
El motivo de la lluvia en la Biblia hebrea
El motivo de la lluvia en el corpus veterotestamentario trasciende la dimensión meramente
climática/meteorológica, y se constituye en un lugar teológico donde confluyen las dimensiones
soteriológicas y escatológicas del pensamiento bíblico. Esta significación teológica del motivo pluvial
se evidencia en la riqueza terminológica que las Escrituras hebreas despliegan para referirse a este
fenómeno. El hebreo bíblico posee conjunto diverso de vocablos que denotan diferentes aspectos y
manifestaciones de la lluvia.17 Esta diversidad léxica refleja una comprensión teológica compleja donde
cada término comunica matices específicos de la relación entre Yahveh, la creación y su pueblo.18
El corpus léxico hebreo para designar la lluvia revela una precisión terminológica que refleja tanto la
importancia meteorológica como la densidad teológica del fenómeno. Según la frecuencia de aparición,
los sustantivos y verbos más relevantes incluyen: מָטָר (38 veces), גֶּשֶּם (35 veces), זֶּרֶּם (9 veces), מַלְקֹוש
(8 veces), שֶּטֶּף (6 veces), רְבִיבִים (6 veces), חָזִיז (3 veces), מֹורֶּה (3 veces), y יֹורֶּה (2 veces).19 La mayoría
de estos términos posee cognados atestiguados en las lenguas semíticas, lo que indica la antigüedad y la
difusión pan-semítica de esta terminología. מָטָר aparece en siríaco, árabe, arameo y ugarítico, donde
constituye el sustantivo y verbo más común para designar la lluvia. El ugarítico atestigua ocasionalmente
17Jacob Katsnelson, “Rain”, en Encyclopaedia Judaica, 2da ed. (New York: Gale, 2007), 70-71.
18Raphael Patai, “The ‘Control of Rain’ in Ancient Palestine: A Study in Comparative Religion”, Hebrew Union College Annual 14 (1939):
251-286.
19Hans-Jürgen Zobel, “מָטָר”, en Theological Dictionary of the Old Testament, ed. G. Johannes Botterweck, Helmer Ringgren, y Heinz-Josef
Fabry, trad. Douglas W. Stott (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1997), 250.

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el sustantivo רבב (“llovizna”), el sustantivo יר (“gotas de lluvia, lluvia”), y una vez cada uno el
sustantivo גשם(“aguacero”) y el verbo זרם (“llover”). Esta evidencia comparativa confirma que estos
vocablos representan construcciones típicamente semítico-occidentales.20
La diferenciación semántica entre los términos revela una taxonomía teológicamente
significativa. מָטָר, el término más frecuente (traducido consistentemente en la LXX como hyetós),
constituye la designación más general para la lluvia. Sin embargo, según Deuteronomio 11:14, puede
subdividirse en יֹורֶה (“lluvia temprana”) yֹוׁש מַלְק (“lluvia tardía”), una distinción que adquiere relevancia
teológica fundamental. Por su parte, גֶׁשֶם exhibe matices semánticos específicos, refiriéndose
frecuentemente a “aguaceros” o “lluvias intensas”. Puede abarcar tanto las lluvias tempranas como
tardías (יֹורֶה y מַלְקֹוׁש, Jl 2:23), puede usarse junto con מַלְקֹוש (Os 6:3), o referirse específicamente a las
lluvias tardías cuando se proporciona la indicación temporal “tres meses antes de la cosecha” (Am 4:7).
Las asociaciones más llamativas incluyen nubes (נָשִיא o עָב), tormenta (ַ רּוח ), y lluvia (1 R 18:45; Pr
25:14), aludiendo al significado específico de גֶּשֶּם como “aguacero”.21
Asimismo, זֶרֶם denota consistentemente “nubada”, “tempestad”, y evoca invariablemente los aspectos
negativos de los resultados devastadores, amenazantes o destructivos de tal meteorología.ֹוׁש מַלְק se
refiere exclusivamente a las “lluvias tardías” en primavera, mientras que su contraparte מֹורֶה y יֹורֶה
designan las “lluvias tempranas” anticipadas en otoño.22
La importancia teológica de la estacionalidad se evidencia en que la idea de estacionalidad (Ec 3:1-8)
estaba bien arraigada en la conciencia israelita y por tanto se refleja en las bendiciones otorgadas por
observar el pacto: “Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo”
(Dt 28:12).23 Esta distinción entre lluvia temprana (יֹורֶה/מֹורֶה ) y lluvia tardía מַלְקֹוׁש) ) constituye un
elemento fundamental del pensamiento teológico veterotestamentario. Las lluvias tempranas
normalmente llegan a Palestina desde mediados de octubre hasta principios de noviembre, “regando” la
tierra (רוה [hipil]: Is 55:10), “ablandándola” (Sal 65:11), y haciéndola fructífera (Is 55:10). La saturación
20Francis Brown, Samuel Rolles Driver, y Charles Augustus Briggs, Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Oxford:
Clarendon Press, 1977), 564.
21D. Baly, «Rain», en The International Standard Bible Encyclopedia, Revised, ed. Geoffrey W. Bromiley (Wm. B. Eerdmans, 1979–1988),
36.
22Victor H. Matthews, “Rain”, en New Interpreter’s Dictionary of the Bible, ed. Katharine Doob Sakenfeld (Nashville, TN: Abingdon Press,
2006–2009), 729.
23Eduard Nielsen, Deuteronomium, Handbuch zum Alten Testament I/6, ed. Matthias Köckert, Rudolf Smend, y Hartmut Gese (Tübingen: J.
C. B. Mohr, 1995), 258.

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de la tierra significa remojo hasta una profundidad de 40 centímetros. Estas lluvias preparan el terreno
para el arado y la siembra al final de la estación seca.24 Las lluvias tardías son aún más importantes para
el rendimiento de la tierra. Estas lluvias “refrescan, revitalizan la tierra” (Os 6:3; Is 55:10), y la
“humedecen” (Sal 72:6). Se esperan tres meses antes de la cosecha (Am 4:7), es decir, después de
marzo/abril. En ese sentido, las lluvias tardías proporcionan el último volumen de humedad que ayuda
a la maduración de los granos de cereales.
La lluvia también es usada como vehículo literario para la manifestación del orden divino. Job 28:26
afirma que en su origen y en sus diversas manifestaciones la lluvia sigue una ley prescrita (חֹק) y un
sendero predeterminado (ְֶּךדֶּר ). El autor de esta “ley” y “sendero” no es otro que Yahweh.25 Una noción
similar aparece en Job 38:25, donde se dice que Yahweh “ha abierto un canal para el turbión”. Yahweh
es siempre el sujeto de los eventos de lluvia. Él es el único “dador de lluvia” (Jer 14:22); el cielo no
puede dar lluvia por su propia iniciativa.26 Esta comprensión revela que, en el horizonte conceptual
bíblico, la lluvia no constituye un fenómeno meramente natural, sino una manifestación del orden
divino. Todo el orden que los seres humanos disciernen es así un orden divino, el orden de Yahweh (Is
8:7).
Esta soberanía divina manifestada visiblemente a través del vehículo de la lluvia es consistente en las
Escrituras hebreas a través de múltiples desarrollos teológicos. Por medio de la lluvia, se revela que es
Yahweh quien, a través de su lluvia abundante durante las estaciones apropiadas, hace posible una buena
vida para su pueblo elegido en la tierra prometida (Dt. 11). El Salmo 68:10 enfatiza esto de manera
única: Dios derrama lluvia en abundancia y restaura así la tierra de su herencia. Tal lluvia es una
dispensación de generosidad divina.27 Otro aspecto crucial de la teología bíblica de la lluvia surge de su
incorporación en las representaciones teofánicas y en el motivo de las guerras de Yahweh. La aparición
de Yahweh en el Cántico de Débora incluye el goteo de agua de los cielos y las nubes (Jue 5:4). El Salmo
68:9 contiene una referencia similar a los cielos derramando lluvia, y Habacuc 3:10 asocia la aparición
24Arie S. Issar, Water Shall Flow from the Rock (Berlin: Springer-Verlag, 1990), bajo “Rocks, Water, and Soils”.
25David J. A. Clines, Job 21–37, Word Biblical Commentary 18a (Nashville, TN: Thomas Nelson, 2006), 922.
26Jack R. Lundbom, Jeremiah 1–20: A New Translation with Introduction and Commentary, Anchor Yale Bible 21a (London: Yale
University Press, 2008), 717.
27Frank-Lothar Hossfeld y Erich Zenger, Psalms 2: A Commentary on Psalms 51-100, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on
the Bible, ed. Klaus Baltzer, trad. Linda M. Maloney (Minneapolis, MN: Fortress Press, 2005), 165.

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de Yahweh con una nubada y el rugido del תְהֹום .28 Walther Zimmerli correctamente percibió que formas
más antiguas de discurso pertenecientes al contexto de las guerras de Yahweh resuenan en estos pasajes.
En la batalla de Gabaón Yahweh arrojó “grandes piedras” desde el cielo (Jos 10:11), y en el Cántico de
Débora la batalla real se describe con referencia a la guerra de las estrellas desde el cielo y al
desbordamiento del Cisón (Jue 5:20).29
En su sentido teológico más común, la lluvia pertenece fundamentalmente al contexto de bendición y
maldición. Gerhard von Rad correctamente enfatiza que “fórmulas de maldición cúltica” resuenan en
Deuteronomio 11, fórmulas en las que es tradicional que la retención de lluvia juegue un gran papel (Dt.
28:12, 24; Lv 26:4).30 En este contexto es apropiado referirse nuevamente a Ezequiel 34:26; Salmo
84:7(6), que asocian explícitamente el don de la lluvia con el término “bendición”. Por otro lado, todo
el pueblo de Israel es afectado cuando Yahweh retiene la lluvia debido a la desobediencia (Dt. 11:16; 1
R 8:35; 2 Cr 6:26; Jer. 3:3; 5:24; Ez 22:24). Esta ausencia de lluvia puede convertirse en ocasión de
arrepentimiento para Israel (Jer. 5:24; Am 4:7), o cada vez que Israel confiesa su culpa ante Yahweh, las
lluvias regresan (1 R 8:35; 2 Cr 6:26; 7:13).31
En cuanto a la dimensión soteriológica del motivo de la lluvia, la imagen de Yahweh o de su כָבֹוד como
refugio de aguaceros y abrigo de tormentas (Is 4:6; 25:4) es una referencia a la protección que su pueblo
encuentra en Dios contra poderes peligrosos que amenazan la vida.32 Esa imagen ocurre varias veces
tanto en el Salterio como en los profetas exílico-postexílicos, donde se subraya la protección del
individuo o la comunidad contra el peligro mortal de ser arrastrados y morir en torrentes de agua. Una
súplica a Yahweh por socorro en tal desastre aparece en Salmo 32:6; 69:3, 16 (2, 15), y acción de gracias
por liberación de tal peligro en Salmo 124:4.33
Finalmente, el uso apocalíptico de la imaginería de lluvia es particularmente importante para el objetivo
del presente estudio. El Salmo 90:5 describe el fin de la vida humana con la imagen de ser arrastrado, y
28Frank S. Frick, “Rain”, en Anchor Yale Bible Dictionary, ed. David Noel Freedman (New York: Doubleday, 1992), 612.
29Walther Zimmerli, Ezekiel: A commentary on the Book of the Prophet Ezekiel, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on the
Bible (Philadelphia: Fortress Press, 1979–), 295-296.
30Gerhard von Rad, Deuteronomy: A Commentary, Old Testament Library, ed. G. Ernest Wright et al., trad. Dorothea Barton (Philadelphia,
PA: The Westminster Press, 1966), 170-171.
31J. M. Houston, “Rain”, en New Bible Dictionary, ed. D. R. W. Wood et al. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1996), 1000.
32Brevard S. Childs, Isaiah: A Commentary, Old Testament Library, ed. William P. Brown, Carol A. Newsom y Brent A. Strawn (Louisville,
KY: Westminster John Knox Press, 2001), 36-37.
33Ángel Aparicio Rodríguez, Salmos 1-150, Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén 4 (Henao: Desclée De Brouwer, 2005–2009), 192-
193.

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Job 14:19 describe la manera en que Yahweh destruye las esperanzas humanas con la imagen de la
nubada que arrasa el suelo de la tierra. Esta imaginería del diluvio torrencial parece haber sido
especialmente favorecida en la escritura apocalíptica porque expresa efectivamente el fin súbito y
absoluto del opresor (Dn 9:26; 11:10, 22, 26, 40).34 La acumulación de elementos metafóricos en textos
como el Salmo 105:32 (que menciona tanto “lluvia de granizo” como “fuego llameante”) y Ezequiel
38:22 (“pestilencia y derramamiento de sangre”, “lluvias torrenciales y piedras de granizo”, y “fuego y
azufre”) representa un estilo estrechamente relacionado con la escritura apocalíptica.35
La diversificación semántica del vocabulario pluvial, y la elaboración metafórica del motivo establecen
el trasfondo teológico y literario necesario para comprender la significación escatológica específica de
la lluvia tardía en los profetas menores, tema que será abordado mediante el análisis exegético detallado
de los textos cruciales en las siguientes secciones.
El motivo de la מַלְקֹוש en Oseas 6:3
Análisis textual
El establecimiento del texto hebreo de Oseas 6:3 presenta características textuales que requieren una
consideración minuciosa tanto en términos de estructura como de variantes textuales críticas. El texto
hebreo se estructura de la siguiente manera:
Tabla N° 1: Texto hebreo y traducción
BHS Traducción Personal
אֶּת־יְהוָָ֔ה לָדַַ֨עַת נִרְדְפָָ֗ה וְנֵדְעָָ֣ה 3a Conozcamos,36 esforcémonos por conocer a YHWH
כְּשַַׁ֖חַר נָכֹ֣ון מֹֽוצָאֹ֑ו 3b Como el alba, cierta es su aparición37
וְּיָבֹ֤וא כַגֶֶּׁ֨שֶׁם ֙ לָָ֔נו 3c Y vendrá como lluvia para nosotros
אָָֽרֶּץ׃ יֹ֥ורֶּה כְמַלְקֹ֖וש 3d Como lluvia tardía que riega38 la tierra
34J. Paul Tanner, Daniel, Evangelical Exegetical Commentary (Bellingham, WA: Lexham Press, 2020), 587-588.
35Leland Ryken, James C. Wilhoit, Tremper Longman III, eds., Dictionary of Biblical Imagery (Downers Grove, IL: IVP Academic, 1998),
694.
36El Aparato critico propone un cambio de una forma verbal por una no verbal. No es significativa.
37El aparato critico sugiere leer en otros textos masoréticos כְּשַחֲרֵנו כֵן נִמְּצָאֶּׁנו , “Así como le buscamos de madrugada, así lo encontraremos”.
38La Siríaco/Peshitta) y 𝔗 (Tárgum) leen יַרְּוֶׁה leen como verbo “regará” en lugar del sustantivo “יֹורֶּה ” (“lluvia temprana”). Los traductores
vieron el paralelismo conceptual y lo aplicaron a Oseas 6:3, suponiendo que el texto también se refería a ambas lluvias estacionales, Cf.
Influencia de Joel 2:23.

pág. 11195
La configuración textual revela una organización bicolónica claramente demarcada por la puntuación
masorética. Las líneas a-b constituyen un primer bicolón, conectadas mediante paralelismo gramatical
sustantivo//pronombre (יְהוָה // מֹוצָאֹו), y marcadas con זָקֵף קָטֹון y אַתְנָָ֑ח bicolón, indicado por la elipsis del
verbo וְיָבֹוא en la línea d, así como por los pares lexicales, גֶׁשֶם // מַלְקֹוש , y están señalizadas זָקֵף קָטֹון y
סִּלּוק .39
El texto masorético está muy conservado aquí. Las pocas variaciones no alteran el sentido. La frase
“como el amanecer, cierta es su salida” se entiende metafóricamente: el “amanecer” (ׁשַחַר ) expresa la
manifestación y segura de Dios, después de la “noche” del castigo (Os. 6:1-2). Sobre יֹורֶה “lluvia
temprana” o “que riega”. Algunas versiones (Tárgum, LXX) simplifican la estructura, pero el hebreo
masorético mantiene el paralelismo גֶּשֶּם//מַלְקֹוש sin cambios textuales.
Una de las cuestiones textuales más significativas se centra en el lexema יֹורֶה en la línea final del
versículo. Este elemento presenta tres posibilidades interpretativas que han generado considerable
debate exegético. La primera interpretación, propuesta por Mandelkern, sugiere que יֹורֶה funciona como
sustantivo referente a la lluvia temprana, resultando en la traducción “como la lluvia tardía (y) la lluvia
temprana sobre la tierra”.40 La segunda posibilidad considera יֹורֶה como predicado verbal del sujeto
מַלְקֹוש , traduciendo “como la lluvia tardía que riega la tierra”.41 La tercera alternativa, favorecida por H.
L. Ginsberg, propone una enmienda textual de יֹורֶה a יַרְוֶה, el imperfecto hifil de la raíz verbal רוה, que
significa inequívocamente “regar”, como se evidencia en Isaías 55:10.42
El foco del primer bicolón es el conocimiento de Yahweh y la seguridad de su manifestación. Enseña
que buscar conocer a Dios no es un acto intelectual sino una experiencia relacional segura: así como el
amanecer nunca falla, Dios siempre se manifestará al corazón que le busca. Y en el contexto de Oseas
6:1-3, es un llamado al arrepentimiento, con la esperanza que Dios “reviva” y “levante” a su pueblo al
tercer día (v.2). Esto alude como una anticipación profética de la restauración final, donde el amanecer
simboliza el fin de la noche del exilio o del pecado y el inicio del día de la salvación. Paralelo a
39Wolff, 108.
40Solomon Mandelkern, Concordance on the Bible, ed. rev. (Lipsiae: Veit et Comp, 1896), 509.
41Mayer I. Gruber, Hosea: A Textual Commentary (London: T&T Clark, 2017), 287.
42Ibid.

pág. 11196
Malaquías 4:2, ׁשֶמ ֶׁש צְדָקָה “nacerá el Sol de justicia” una clara imagen al Mesías, cuya aparición final
traerá restauración y vida.
El segundo bicolón, la elipse verbal “y vendrá” que conecta ambas líneas en paralelismo progresivo גֶׁשֶם
//מַלְקֹוש une como una unidad poética y expresa la certeza del retorno vivificante de Yahweh,
simbolizando por la lluvia que renueva la tierra, una imagen de restauración espiritual y escatológica.
Según Joel 2: 23-29, “la lluvia temprana y tardía” se asocia con el derramamiento del espíritu.
Análisis histórico-literario
El sitz im leben de Oseas 6:3 se sitúa en el contexto histórico específico del Reino del Norte de Israel
durante el siglo VIII a. C., período caracterizado por una profunda crisis espiritual, moral y sociopolítica.
El versículo forma parte de la respuesta penitencial articulada por Israel en los versículos 6:1-3, que
constituye una declaración nacional de arrepentimiento pronunciada en un momento de desesperación
colectiva ante el juicio divino anunciado por el profeta.43 Este escenario vital se enmarca dentro de las
circunstancias de infidelidad pactual que habían llevado a Israel a abandonar los preceptos morales del
Decálogo, particularmente los crímenes enumerados en Oseas 4:2: perjurio, deshonestidad, asesinato,
robo y adulterio. La proclamación de Oseas 6:3 surge, por tanto, como una respuesta desesperada de un
pueblo que, confrontado con la realidad inexorable del juicio divino, busca renovar su compromiso con
יְהוָה mediante una campaña sistemática de renovación espiritual, comparable a una operación militar
dirigida contra la iniquidad nacional. El contexto agrícola palestino, evidente en las metáforas
meteorológicas del versículo, refleja la dependencia vital de Israel de los ciclos estacionales de lluvia,
particularmente el מַלְקֹוש o lluvia tardía crucial para la maduración del grano, estableciendo así un
paralelismo entre la fidelidad divina en la provisión natural y la expectativa de restauración espiritual
que Israel articula en su confesión penitencial.44
La estructura literaria de Oseas 6:3 revela una construcción poética sofisticada que emplea múltiples
niveles de paralelismo y organización retórica. El versículo se articula mediante dos bicolones que
exhiben tanto paralelismo sinonímico como intensificación progresiva. La primera unidad bicolónica
43Robin Routledge, Hosea: An Introduction and Commentary, ed. David G. Firth, Tyndale Old Testament Commentaries (Downers Grove,
IL: IVP Academic, 2020), 100.
44James D. Nogalski, The Book of the Twelve: Hosea–Malachi, Smyth & Helwys Bible Commentary, ed. Leslie Andres y Samuel E.
Balentine (Macon, GA: Smyth & Helwys, 2011), 95.

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(líneas a-b) establece el compromiso volitivo de Israel hacia el conocimiento de Yahweh, mientras que
la segunda unidad (líneas c-d) desarrolla la certeza teofánica mediante metáforas meteorológicas.45 Es
decir, al considera los acentos masoréticos,
Tabla N° 2: Paralelismo en Oseas 6:3
Texto hebreo Traducción Personal Tipo de paralelo
נִרְדְפָָ֗ה וְנֵדְעָָ֣ה 3a Conozcamos, esforcémonos Paralelo sinónimo
intensivoאֶּת־יְהוָָ֔ה לָדַַ֨עַת 3b por conocer a Yahweh
כְּשַַׁ֖חַר 3c Como el alba, Paralelo comparación
naturalנָכֹ֣ון מֹֽוצָאֹ֑ו 3d cierta es su aparición
וְּיָבֹ֤וא כַגֶֶּׁ֨שֶׁם ֙ לָָ֔נו 3e Y vendrá como lluvia para nosotros Paralelismo sintético o
progresivoאָָֽרֶּץ׃ יֹ֥ורֶּה כְמַלְקֹ֖וש 3f Como lluvia tardía que riega la tierra
El género literario se inscribe dentro del discurso penitencial profético, específicamente en la categoría
de confesión nacional de arrepentimiento.46 Sin embargo, el análisis contextual revela que este discurso
penitencial funciona como parte de una estructura literaria más amplia donde las palabras del pueblo
(6:1-3) son seguidas por la respuesta divina crítica (6:4-6). El posicionamiento literario de Oseas 6:3
dentro de la unidad textual más amplia (6:1-6) es crucial para su comprensión exegética. El versículo
culmina la declaración tripartita de arrepentimiento que Israel articula en los versículos 1-3, sirviendo
como clímax retórico de la confesión nacional. Esta posición literaria estratégica anticipa la respuesta
divina escéptica que sigue en los versículos 4-6, donde Yahweh cuestiona la sinceridad y durabilidad del
arrepentimiento expresado.47
Análisis lingüístico
La línea a (véase, Tabla N° 1) presenta una cláusula independiente con el verbo וְנֵדְעָה, un qal yusivo
(cohortativo) de la raíz ידע. Este verbo expresa esfuerzo y determinación para conocer a יְהוָה,
estableciendo el tono volitivo de todo el versículo. La forma cohortativa indica un deseo urgente de
45Marvin A. Sweeney, The Twelve Prophets, Berit Olam: Studies in Hebrew Narrative & Poetry (Collegeville, MN: Liturgical Press, 2000),
68-69.
46Ehud Ben Zvi, Hosea, Forms of the Old Testament Literature 21a/1 (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2005), 143.
47Duane A. Garrett, Hosea, Joel, New American Commentary 19a (Nashville, TN: Broadman & Holman, 1997), 158-159.

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conocer a Dios y exhortación colectiva que enfatiza la dimensión comunitaria del compromiso
espiritual.48
La línea continúa con נִרְדְפָה que indica el objetivo del “esforzarse”. El verbo רדף en este contexto
semántico significa “perseguir” o “procurar asegurar”, y tradicionalmente se asocia con contextos
militares como se evidencia en Josué 2:7, 16, 22; Jueces 4:22; 8:5. Esta elección léxica sugiere que la
renovación del compromiso nacional hacia la obediencia a los preceptos morales de יְהוָה debe
emprenderse como una campaña militar, evocando la metáfora de una “guerra contra la pobreza” o una
campaña sistemática contra la iniquidad.49
La segunda mitad del versículo desarrolla un elaborado campo léxico meteorológico que emplea
terminología técnica específica del ciclo agrícola palestino. El sustantivo מֹוצָאו se refiere a un lugar de
partida o una aparición, donde el antecedente del sufijo masculino singular tercera persona es יְהוָה
especificado en la línea a. La metáfora כַשַחַרנָכֹון utiliza שַחַר para designar un resplandor distinto del
amanecer solar (אֹור ), estableciendo un momento místico cuando las oraciones eran respondidas.50 El
término גֶּשֶּם funciona como término general para lluvia dentro del rico vocabulario hebreo que incluye
al menos ocho palabras diferentes para designar precipitación. La intensificación semántica progresa
hacia מַלְקֹוש , término técnico que se refiere específicamente a las lluvias tardías que llegan en primavera
y son críticas para una cosecha abundante. Este lexema aparece un total de ocho veces en toda la
Escritura hebrea: Deuteronomio 11:14; Jeremías 3:3; 5:24; Oseas 6:3; Joel 2:23; Zacarías 10:1;
Proverbios 6:15; y Job 29:23.51
La línea c (véase, Tabla N° 1) presenta una cláusula independiente con וְיָבא, qal yiqtol tercera persona
masculino singular de בוא. La frase preposicional adyunta כַגֶּשֶּם describe la manera de la venida de יְהוָה,
donde la preposición כ indica concordancia en especie, introduciendo la metáfora que compara a יְהוָה
con la lluvia que nunca deja de aparecer en su tiempo apropiado. La línea d continúa con una cláusula
independiente donde el verbo וְיָבא está elidido.52 La frase preposicional adjunta אָָֽרֶּץ י ֹ֥ורֶּה כְמַלְקֹ֖וש presenta
48Bruce K. Waltke y Michael Patrick O’Connor, An Introduction to Biblical Hebrew Syntax (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1990), 564.
49Jerry Hwang, Hosea: God’s Reconciliation with His Estranged Household, Zondervan Exegetical Commentary on the Old Testament, ed.
Daniel I. Block (Grand Rapids, MI: Zondervan Academic, 2021), 190.
50A. A. MacIntosh, A Critical and Exegetical Commentary on Hosea, International Critical Commentary (Edinburgh: T&T Clark, 1997), 226-
227.
51J. Andrew Dearman, The Book of Hosea, New International Commentary on the Old and New Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans,
2010), 191.
52Douglas Stuart, Hosea–Jonah, Word Biblical Commentary 31 (Dallas, TX: Word, 1987), 107-108.

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la cuestión interpretativa central del versículo. Si יֹורֶּה funciona como cláusula relativa no marcada
encabezada por מַלְקֹוש , entonces tenemos “como lluvia tardía que riega la tierra”. Alternativamente, si
וְיָבא no está elidido en el paralelismo, entonces יֹורֶּה funciona como verbo principal en la cláusula
independiente, resultando en “como lluvias tardías él [יְהוָה] regará la tierra”, creando una estructura
quiástica en las líneas c-d: Él vendrá (A) como lluvia (B)//Como lluvias tardías (B') él regará (A').53
Análisis teológico
La teología subyacente en Oseas 6:3 articula varios conceptos doctrinales fundamentales que convergen
en una comprensión integral de la relación entre Israel y יְהוָה. El concepto central del “conocimiento de
יְהוָה” trasciende el mero conocimiento intelectual para abarcar una relación íntima no solo con los
imperativos morales del Decálogo sino también con el divino legislador mismo. Esta dimensión
relacional del conocimiento divino se articula mediante la metáfora de persecución militar, sugiriendo
que la cultivación del comportamiento virtuoso como forma de devoción religiosa requiere una
determinación y disciplina comparables a una campaña militar sistemática.54
La teofanía anticipada en las metáforas meteorológicas revela una teología de la presencia divina que
enfatiza tanto la certeza como la beneficencia de la aparición de יְהוָה. La comparación con el amanecer
( כַשַחַרנָכֹון ) establece que, así como la experiencia ha enseñado a las personas a esperar la luz del planeta
Venus y posteriormente del sol al amanecer, así el pecador arrepentido espera la aparición de יְהוָה: “Su
aparición es cierta como el amanecer”. Esta certeza teofánica contrasta marcadamente con la
inconstancia de Israel mencionada en el versículo 4b.55
La dimensión escatológica del texto se manifiesta a través de la imaginería del “día de יְהוָה” implícita
en las metáforas de luz y lluvia. La palabra que se anticipa mediante la actividad profética funciona
como inauguración del “día” de יְהוָה, estableciendo un vínculo entre la proclamación profética presente
y la realización escatológica futura. Esta conexión se refuerza por el paralelo con Isaías 2:3, donde la
torá y la palabra de יְהוָה “salen... desde” Jerusalén, siendo emitidas o pronunciadas por יְהוָה desde su
sede central.56
53Michael B. Shepherd, A Commentary on the Book of the Twelve: The Minor Prophets, Kregel Exegetical Library (Grand Rapids, MI:
Kregel Academic, 2018), Os 6:4–11.
54Bo H. Lim y Daniel Castelo, Hosea, Two Horizons Old Testament Commentary (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2015), bajo Hosea 6:1–7:2.
55Walter Gisin, Das Buch Hosea, Bibelkommentar Altes Testament 37, ed. Helmuth Pehlke (Witten: SCM R. Brockhaus, 2014), 274-275.
56John L. Mackay, Hosea: A Mentor Commentary, Mentor Commentaries (Ross-shire, Great Britain: Mentor, 2012), 185.

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En este contexto, Oseas 6:3, muestra que las metáforas de la aurora y de la lluvia temprana y tardía
estructuran a la expectativa de Israel respecto a la venida de יְהוָה. La primera, asocia a la luz del amanecer
al gobierno mesiánico Juan 8:12 “Yo soy la luz del mundo”, y la función de “salida” מֹוצָאו Isaías 2:3 “de
Sion saldrá la ley” configura como un término teofánico técnico que describe la irrupción de Dios en la
historia, inaugurando así el “día de יְהוָה”.
La segunda, propia del ciclo agrícola, enfatiza la agencia restauradora y fecundadora de Yahweh
asegurando la renovación del pacto y su cumplimiento escatológico. La comparación de la aparición del
Dios amoroso cuando es suplicado por pecadores verdaderamente arrepentidos con la aparición de la
lluvia estacional en la tierra de Israel establece un paralelismo entre la fidelidad divina y los ciclos
naturales. Esta dimensión se intensifica mediante la referencia específica al מַלְקֹוש , cuya aparición en
abril o mayo temprano, justo antes del estallido final de crecimiento del grano, es crucial para su
maduración.57
El decreto luminoso (מִשְפָט) de יְהוָה se presenta como una determinación divina para asegurar חֶּסֶּד y el
conocimiento de Dios en su pueblo (versículo 6), estableciendo así una conexión directa entre la teofanía
anticipada en 6:3 y los objetivos escatológicos divinos de restauración espiritual y moral. Esta síntesis
teológica revela que Oseas 6:3 no solo articula el arrepentimiento nacional, sino que también anticipa la
respuesta divina escatológica que culminará en la restauración plena de la relación pactual entre יְהוָה e
Israel.58 Mediante la descripción “la salida de יְהוָה”, expresada por la metáfora de la aurora, constituye
una referencia teofánica vinculada al día de Yahweh, cuya irrupción histórica conlleva restauración. La
lluvia temprana y tardía refuerza esta expectativa escatológica, simbolizando la fidelidad de יְהוָה en la
renovación del pacto.
Oseas 6: 3 proyecta una dimensión escatológica, donde el alba ׁשַחַר simboliza la manifestación final de
Yahweh que pone fin a la oscuridad del juicio (Isa 60:1-3; Mal 4:2; Lc 1:78). “Vendrá a nosotros”ֹו מֹצָא
/יָבֹוא anuncia la parusía gloriosa del Señor (Zac 14:5; Mt. 24:30), mientras que la “lluvia” גֶׁשֶם y
especialmente la “lluvia tardía” מַלְקֹוש tipifican el derramamiento final del Espíritu Santo que prepara la
cosecha escatológica (Joel 2:23-29; Stg 5:7-8). Así, el versículo describe el cumplimiento final del plan
57Jakob Kroeker, Amos und Hosea, Das lebendige Wort 6 (Gießen: Brunnen-Verlag, 1932), 319-320.
58H. D. Beeby, Grace Abounding: A Commentary on the Book of Hosea, International Theological Commentary (Grand Rapids, MI:
Eerdmans, 1989), 69.

pág. 11201
de redención, donde la presencia de Dios, como יֹורֶה que riega la tierra, inaugura la restauración universal
y la consumación del reino eterno (Os. 3:5; Ap. 22:1-5).
El motivo de laֹוׁש מַלְק en Joel 2:23
Tabla N° 3: Texto hebreo y traducción
Colón Texto Hebreo Traducción personal
a ּובְנֵיצִּיֹון Y los hijos de Sion
bּו גִילּו וְשִמְחבַיהוָהאֱֹלהֵיכֶּם regocíjense y alégrense en Yahvé, su Dios,
c כִי־נָתַןלָכֶּםאֶּת־הַּמֹורֶּהלִצְדָקָה porque les ha dado la lluvia59 temprana para
justicia
d
וַּיֹורֶּדלָכֶּםגֶּשֶּםמֹורֶּהּומַלְקֹושבָרִאשֹון
y ha hecho descender para ustedes60 lluvia
temprana y tardía como antes61
La BHS anota varias observaciones en este versículo, la más relevantes: sobre הַּמֹורֶה “la lluvia
temprana”. La LXX traduce “maestro de justicia” derivado de la raíz ירה en sentido de enseñar, después
añade “lluvia temprana y tardía” como elementos paralelos. Targum y Vulgata, también siguen la lectura
“maestro de justicia”. Sin embargo, en el texto masorético como “lluvia temprana” (de יָרָה “caer, regar”).
Por tanto, literalmente puede leerse de dos formas, porque la palabra מֹורֶה (moreh) tiene dos sentidos
posibles en hebreo bíblico: como aparece “lluvia temprana” en Deut 11:14; Jer 5:24 y
“maestro/instructor” en Isa 30:20 “Tus ojos verán a מֹורֶה (moreh) tu maestro. La razón por la que se
traduce “lluvia temprana” es el contexto agrícola inmediato del versículo. Y en ambos casos el mensaje
a punta a la restauración.
Sobre בָרִאׁשֹון (barîshôn) “al principio” algunos manuscritos y versiones traducen “como antes” (énfasis
en la restauración). La diferencia no cambia el sentido teológico, pero afecta el matiz temporal.
59La Septuaginta (𝔊), en algunos manuscritos (𝔖), lee “τὰ βρώματα” (‘los alimentos’), mientras que la recensión L (Lucianic) omite esta
palabra. En lugar de “la lluvia” (môreh), la LXX traduce “τὰ βρώματα” los alimentos, lo que sugiere que el traductor griego usó una
tradición textual diferente, posiblemente basada en una raíz hebrea מאכל (maʾăkāl) “alimento” (cf. Joel 1:16). Así, el versículo griego leería:
“…porque os ha dado los alimentos en justicia, y os enviará lluvia temprana y tardía…” Esto indica una variante semántica antigua: algunos
manuscritos hebreos premasoréticos podrían haber leído maʾăkāl (“alimento”) en vez de môreh (“lluvia” o “maestro”).
60El aparato critico dice a–a l אֶׁת־הַגֶׁשֶׁם? en lugar de אֶׁת־הַּמֹורֶַׁׁ֖ה לִצְּדָקָֹ֑ה וַיֹֹ֣ורֶׁד לָכֶֶׁ֗ם גֶֶּׁ֛שֶׁם . Por tanto, el aparato sugiere que una posible lectura
alternativa sería אֶׁת־הַגֶׁשֶׁם (“la lluvia”), en lugar de אֶׁת־הַּמֹורֶׁה (“el maestro / la lluvia temprana”) del Texto Masorético. Hacienda más coherente
la secuencia del versículo “… porque él os ha dado la lluvia con justicia, y hará descender lluvia temprana y tardía…”
61Probablemente leer (prb l) con algunos manuscritos (c Ms) y las versiones 𝔊 (Septuaginta), 𝔖 (Siria), y 𝔙 (Vulgata): כָראשון (“como
antes”).

pág. 11202
Sobre גֶׁשֶם מֹורֶה ּומַלְקֹושׁ (gešem môreh ûmalqôš). Las versiones antiguas (LXX. Peshitta, Targum)
simplifican la secuencia de los tipos de lluvia. Sin embargo, el texto hebreo conserva el orden
masorético, donde las dos lluvias aparecen “lluvia temprana” (inicio del ciclo) y “lluvia tardía” (madurez
y plenitud).
Las variantes de Joel 2:23 son significativas porque, evidencian no solo los textos más probables, si no
amplia el horizonte hermenéutico de dos enfoques interpretativos: uno agrícola pactual, como señal de
bendición fidelidad, y otro escatológico-pneumatológico, que entiende la lluvia como símbolo del
derramamiento final del Espíritu de Dios.
Análisis literario
Joel 2:23 se ubica en el punto de inflexión decisivo del libro que comienza en 2:18. Esta perícopa marca
la transición desde los oráculos de juicio hacia las promesas de restauración, configurando la segunda
parte mayor de la obra profética. El versículo se integra estructuralmente dentro de la sección 2:21-24,
que constituye el segundo elemento de una compleja composición literaria identificada
como Erhörungszuspruch (oráculo de aseguración que responde a una súplica).62
La estructura literaria de 2:18-3:5 se organiza en tres unidades mayores, donde 2:21-24 funciona como
elemento central caracterizado por la fórmula de reconocimiento “¡No temas!” (2:21, 22). Esta sección
desarrolla la aseguración mediante elementos hímnicos, convocatoria y motivación para la alabanza
(2:21b, 23-24). La combinación de estos elementos encuentra precedentes en Isaías 41:14-16 y se refleja
en el himno de acción de gracias del Salmo 118.63
El estilo hímnico explica por qué Yahweh es referido en tercera persona en lugar de primera, aunque
esto resulta extraño porque el tercer discurso (2:25-27) retorna al discurso divino directo de 2:19-20. La
conexión de contenido entre el segundo y tercer discurso se manifiesta en la continuación de los
perfectos consecutivos hacia la declaración de propósito de la fórmula de reconocimiento: “Y sabréis
que en medio de Israel estoy yo, y yo, Yahvé, soy vuestro Dios, y no hay otro” (2:27).64
62Stuart, 258.
63Rex Mason, Zephaniah, Habakkuk, Joel (Sheffield: Sheffield Academic Press, 1994), 113–114.
64Joel Barker, Joel: Despair and Deliverance in the Day of the Lord, Zondervan Exegetical Commentary on the Old Testament, ed. Daniel I.
Block (Grand Rapids, MI: Zondervan Academic, 2020), 113.

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Esta configuración literaria identifica la sección como “oráculo de automanifestación divina”, forma
que ya se había integrado en el oráculo de respuesta a súplica en Isaías (Is 45:2-6; 49:22-26). La
expresión típica “y no hay otro” demuestra que Joel incorpora la tradición isaiánica. La estructura
bipartita del oráculo de autorrevelación utiliza la declaración de reconocimiento como puente hacia
declaraciones ulteriores. La caracterización del conjunto 2:19-27 como oráculo de aseguración
respondiendo a súplica, grandemente desarrollado, transmite la impresión de un compuesto literario
debido a las suturas en las transiciones hacia 2:21 y 25. Esta naturaleza literaria compuesta argumenta
contra intentos de restaurar, mediante transposición o eliminación de “adiciones”, un texto original
uniforme de un oráculo oralmente proclamado.65
Análisis lingüístico
El análisis lingüístico de Joel 2:23 revela una compleja red semántica y sintáctica que requiere examen
detallado de cada componente léxico. La expresión ּובְנֵיצִּיֹון emplea el waw conectivo con función aditiva,
aunque algunos traductores expresan esta relación aditiva mediante nueva cláusula u oración. “Hijos de
Sion” similar en Zacarías “Alégrate mucho, hija de Sion” (Zac. 9:9) el mensaje es dirigido a los
habitantes de Jerusalén y por extensión a la era mesiánica. Esta bendición destaca la relación de pacto
entre Dios e Israel. El imperativo גִילִיּווְשִמְח presenta una construcción sintáctica de paralelismo
sinonímico donde גיל (Qal imperativo masculino plural de שמח) significa “regocijarse” o “alegrarse”. La
preposición אֱֹלהֵיכֶּם בַיהוָה establece el objeto de la alegría como Yahvé en su calidad de Dios del pueblo.66
La construcción causal כִי־נָתַןלָכֶּם emplea el perfecto de נתן en lo que constituye un ejemplo del llamado
“perfecto profético”. Esta forma verbal, aunque formalmente perfecta, expresa acción futura vista como
ya cumplida desde la perspectiva divina. El dativo לָכֶּם especifica los beneficiarios de la acción divina.
La crux linguística se concentra en אֶּת־הַּמֹורֶּהלִצְדָקָה . El término מֹורֶּה presenta complejidades semánticas
considerables. Como sustantivo derivado de la raíz ירה (“arrojar, disparar, enseñar”), puede significar
tanto “maestro” como “lluvia temprana”. El término usual para “lluvia temprana” es יֹורֶּה;מֹורֶּה aparece
con este sentido únicamente en este versículo y posiblemente en Salmo 84:7.67
65John Barton, Joel and Obadiah: A Commentary, Old Testament Library (Louisville, KY: Westminster John Knox Press, 2011), 90-91.
66James D. Nogalski, The Books of Joel, Obadiah, and Jonah (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2023), Bajo “The First (near-term) Promise of
Restoration (2:18–27)”.
67John Goldingay, Hosea-Micah, Baker Commentary on the Old Testament Prophetic Books (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2021), bajo
“Promises of Restoration (2:18–27)”.

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La expresión לִצְדָקָה presenta múltiples posibilidades interpretativas. Quienes traducen הַּמֹורֶּה como
“maestro” interpretan לִצְדָקָה como “para justicia” o “en justicia”. Quienes leen “lluvia temprana” o
adoptan la lectura “alimento” interpretan לִצְדָקָה como “moderadamente”, “en justa medida”, “para
prosperidad”, o “para justicia/justificación”. El término צְדָקָה se emplea exclusivamente en sentido moral
o religioso en el corpus bíblico.68
La construcción וַּיֹורֶּדלָכֶּםגֶּשֶּםמֹורֶּהּומַלְקֹוש presenta el perfecto consecutivo de ירד con el sentido de “hacer
descender lluvia”. La expresión מֹורֶּהּומַלְקֹוש constituye una construcción aposicional a גֶּשֶּם, significando
la estación lluviosa normal, como confirma el paralelo en Jeremías 5:24. Las lluvias tempranas llegan
en octubre, mientras que las tardías llegan en primavera. La expresión בָרִאשֹון presenta ambigüedad
temporal. Puede referirse al “primer mes” (Nisán, marzo-abril) según la tradición targúmica y talmúdica,
aunque esta interpretación concuerda mal con las “lluvias tempranas” que se esperan en octubre-
noviembre. Alternativamente, puede significar “como anteriormente” o “como antes”.69
Análisis teológico
La dimensión teológica de Joel 2:23 revela múltiples estratos de significado doctrinal y escatológico
que trascienden la mera referencia meteorológica. El versículo articula una teología de la restauración
divina que integra elementos cosmológicos, soteriológicos y escatológicos en una síntesis coherente. El
termino גֶׁשֶׁם que significa lluvia fuerte, precipitación abundante, relaciona una dimensión teológica de
restauración y bendición abundante de Dios (Isa 55:10), al integra elementos meteorológicos también
alude a un juicio purificador (Gen 7:12; 1 Rey 18:45).
La teología del “lluvia temprana o maestro de justicia” ( הַּמֹורֶּהלִצְדָקָה ), independientemente de la
resolución de la crux textual, establece una conexión fundamental entre la revelación divina y la
restauración cósmica. Si se acepta la lectura “maestro”, el texto articula una teología de la revelación
que presenta a Yahweh como instructor divino que enseña justicia a su pueblo. Esta interpretación
encuentra resonancias en la tradición sapiencial y en desarrollos escatológicos posteriores,
68Tchavdar S. Hadjiev, Joel and Amos, Tyndale Old Testament Commentyary (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2020), bajo “The
outpouring of the spirit (2:28–32 [MT 3:1–5])”.
69Raymond Bryan Dillard, A Commentary on Hosea, Joel, Amos, The Minor Prophets: A Commentary on Hosea, Joel, Amos, ed. Thomas E.
McComiskey (Grand Rapids, MI: Baker, 1992), 289.

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particularmente en la literatura qumránica donde el “Maestro de Justicia” asume significado
mesiánico.70
La interpretación de מֹורֶּה como “lluvia temprana” desarrolla una teología de la providencia divina que
presenta la restauración meteorológica como signo y agente de renovación cósmica. En sentido
espiritual es la revelación o guía del Espíritu Santo, (Jer 5:24; Joel 2:28-29), inicio de la obra del Espíritu,
(Hech 2: 2:17-18). La tradición rabínica que interpreta la lluvia como “maestro” sintetiza ambas
dimensiones: la lluvia enseña al pueblo el ritmo apropiado de las actividades agrícolas y domésticas.
Esta interpretación desarrolla una teología sacramental de la naturaleza donde los fenómenos
meteorológicos funcionan como mediadores de la instrucción divina. La construcción לִצְדָקָה introduce
una dimensión soteriológica crucial. El término צְדָקָה, empleado exclusivamente en contextos morales y
religiosos, establece que la dádiva divina (sea enseñanza o lluvia) se orienta hacia la realización de la
justicia. Esta orientación teológica presenta la restauración física como dimensión de una renovación
más comprehensiva que incluye aspectos éticos y espirituales.71
La dimensión escatológica emerge de la ubicación literaria del versículo dentro del gran oráculo de
automanifestación divina (2:18-3:5). El cumplimiento de las aseguraciones precedentes debe conducir
al reconocimiento cierto de que Yahweh actuará confiablemente con Israel aún más allá de ellas. Esta
estructura teológica configura la restauración presente como prenda y anticipación de una renovación
escatológica más completa. La expresión בָרִאשֹון contribuye a la dimensión escatológica mediante su
ambigüedad temporal. Si se refiere al “primer mes”, establece una conexión con el calendario litúrgico
y la teología de los tiempos sagrados. Si significa “como anteriormente”, articula una teología de la
restauración que presenta el futuro escatológico como recuperación de un estado primordial perdido.72
La construcción sintáctica del versículo, con su secuencia de perfecto profético seguido de perfecto
consecutivo ( נָתַן...וַּיֹורֶּד ), articula una temporalidad escatológica compleja donde el futuro se presenta
como ya realizado desde la perspectiva divina. Esta construcción gramatical expresa la certeza absoluta
de la promesa divina y la realidad ontológica de la salvación prometida.73 El contexto literario del
70Graham R. Hamborg, Hosea, Joel, and Amos, New Cambridge Bible Commentary (Cambridge: Cambridge University Press, 2023), 233.
71Christopher R. Seitz, Joel, International Theological Commentary (London: T&T Clark, 2016), 179-182.
72David W. Baker, Joel, Obadiah, Malachi, NIV Application Commentary (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2006), bajo “Joel 2:18–32”.
73Seitz, 181.

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versículo dentro del oráculo compuesto 2:19-27 desarrolla una teología de la autorrevelación divina
donde la restauración funciona como medio de manifestación de la identidad y fidelidad de Yahweh. La
fórmula de reconocimiento “y sabréis que en medio de Israel estoy yo, y yo, Jehová, soy vuestro Dios,
y no hay otro” (2:27) establece que el propósito último de la restauración es el conocimiento experiencial
de Yahweh.74
Esta teología encuentra conexiones intertextuales significativas con la tradición isaiánica,
particularmente en la expresión “y no hay otro”. Joel incorpora y desarrolla esta tradición teológica,
presentando la restauración de Israel como manifestación de la unicidad y soberanía universal de
Yahweh. La integración de Joel 2:23 dentro de la secuencia 3:1-5, que desarrolla la teología del
derramamiento del Espíritu, establece una conexión teológica entre la restauración meteorológica y la
renovación pneumatológica. En Joel 2:29-28, “Después de esto derramaré mi espíritu” emplea una
preposición que implica espera y, derivada de אַחֲרִית, subraya un fuerte énfasis temporal hacia lo que
vendrá.75 Además, conecta הַּיָמִים אַחֲרִית “en aquellos días” (2:29) asociado con la llegada del Día de
Jehová (2:31).76 Esta promesa refleja una visión escatológica amplia, la salvación y el derramamiento
del Espíritu Santo. El apóstol Pedro cita a Joel 2:28-29 en Hechos 2:16-26, interpretando el
derramamiento del Espíritu en Pentecostés como el cumplimiento de esta profecía. La frase “en aquellos
días” en la literatura profética del AT: Gen. 49:1, Núm. 24:14, Dan. 2:28 y Joel 2:29 tienen la misma
raíz verbal que reafirma el sentido de un futuro donde Dios mostrará su intervención definitiva.77
La conexión clave escatológica de Joel 2:23, “lluvia tardíaֹוׁש מַלְק (antes de la siega) prepara el terreno
por Joel 2:28-29 donde se anuncia explícitamente “y derramaré mi Espíritu sobre toda carne” el flujo
literario sugiere que la lluvia de Joel 2:23 es la figura del Espíritu que será derramado en el tiempo final.
Así, el versículo marca la transición entre la restauración agrícola y la restauración espiritual universal
la plenitud de la gracia divina. Uniendo la historia de Israel con la misión escatológico del Espíritu.
74Hadjiev, bajo “The outpouring of the spirit (2:28–32 [MT 3:1–5])”.
75E. Jenni, “ahar”, en Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento, eds. E. Jenni y C. Westermann, trad. J. Antonio Mugica (Madrid:
Cristiandad, 1978), 1:190-91.
76I. Howard Marshall, “Acts”, en Commentary on the New Testament Use of the Old Testament, eds. G. K. Beale y D. A. Carson (Grand Rapids:
Baker Academic, 2007), 533-34.
77Wendy L. Widder, Daniel, de Zondervan Exegetical Commentary on the Old Testament, ed. Daniel I. Block (Grand Rapids: Zondervan,
2023), 210.

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El motivo de laֹוׁש מַלְק en Zacarías 10:1
Tabla N° 4: Texto hebreo y traducción
Colón Texto hebreo Traducción personal
1a ׁשַאֲל ּו מֵיְהוָה Soliciten a Yahvé
1b מַטָר בְעֵת מַלְקֹוש lluvia en tiempo de lluvia tardía
1c יְהוָה עֹשֵה חֲזִיזִים Yahvé hace relámpagos
1d ּומְטַר גֶׁשֶם יִתֵן לָהֶם עֵשֶב בַשָדֶה y dará lluvia torrencial para ellos, hierba en el
campo
El texto hebreo de Zacarías 10:1 presenta dos observaciones textuales.78 En זכריה י׳:א del aparato crítico,
la nota (tr ad by? cf b), sugiere una posible transposición o alteración del orden en algunas tradiciones
menores, afectando la secuencia del mandato: ׁשַאֲל ּו מֵיְהוָה מָטָר בְעֵת מַלְקֹוׁש, es decir, el llamado a pedir
lluvia al Señor “en tiempo de lluvia tardía.” La segunda nota (b prp)ִַ ּובִירּוׁשָלם שְרִידִים (cf a) indica una
lectura propuesta (prp) que añade la fraseִַ ּובִירּוׁשָלם שְרִידִים (” en Jerusalén los sobrevivientes”), es decir
una adición conjetural sin apoyo manuscrito. Estas variantes reflejan intentos exegéticos de ampliar el
sentido del texto, vinculando la súplica por lluvia con la restauración del remanente en Jerusalén. Las
variantes no alteran el mensaje central del texto, pero refuerzan una posible lectura teológica
restauracionista.
Análisis histórico – literario
Zacarías forma un trio con Hageo y Malaquías, los últimos profetas menores del periodo posterior al
exilio.79 Profetizó entre los años 520 y 518 a.C., durante el reinado de Darío. Junto con Hageo, motivó
al pueblo a reconstruir el templo, siendo clave en la restauración de Jerusalén y su culto.80 Su libro
concluye con profecías sobre el ministerio del Mesías y su retorno glorioso.81
Zacarías 10:1-11:3 funciona como una unidad transicional compleja que puede estructurarse
78El aparato crítico de א׳:י׳ זכריה en la BHS presenta variantes menores pero relevantes para la interpretación. La nota a tr ad bγ? cf b indica
una posible transposición (tr ad) en algunos manuscritos, lo que habría afectado el orden de la petición de la lluvia “en tiempo de lluvia
tardía”ּו שַאֲלמֵיְהוָהמָטָרבְעֵתמַלְקֹוש . La segunda nota, b prp ובירושלםשְרִידִים cf a propone la adición de la fraseִַ ּובִירּושָלםשְרִידִים “y en Jerusalén
los sobrevivientes”, quizá para vincular la súplica por lluvia con la restauración del remanente tras el exilio. En conjunto, el aparato refleja un
interés teológico por relacionar “la lluvia tardía” מַלְקֹוש no solo con la fertilidad agrícola, sino con la renovación del pueblo fiel y la esperanza
escatológica.
79Konrad Ronald Schaefer, Doce Profetas y Daniel, Biblioteca Bíblica Básica (Estela: Verbo Divino, 2014), p. 186.
80Santiago Ausin Olmos, Libros proféticos (Estella: Verbo Divino, 2021), 132.
81Jean-Louis Ska, Compendio de Antiguo Testamento (Estella: Verbo Divino, 2017), 381.

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temáticamente de la siguiente manera: 10:1-2 presenta la aflicción por falta de pastor; 10:3-12 establece
los resultados del nuevo liderazgo; y 11:1-3 anuncia el juicio sobre los pastores extranjeros. Esta
organización revela que Zacarías 10:1 no constituye una unidad independiente, sino que forma parte
integral de una macroestructura literaria más amplia.82 El género literario de 10:1 puede clasificarse
como exhortación sapiencial profética con elementos de instrucción cultual. La apertura del capítulo 10
involucra no solamente la petición de lluvias, sino también la solicitud de que vengan en el tiempo
apropiado del año. Este aspecto temporal de la necesidad de lluvia era tan crítico como la necesidad de
humedad en sí misma.83
Zacarías 10 continúa el enfoque de Zacarías 9 sobre Judá y Efraín reunificados, con Efraín siendo
llamado José en Zacarías 10:6aβ. El nombre José hace claro que más tribus que solo Efraín están en
perspectiva, es decir, al menos Manasés, pero probablemente todas las tribus del norte. La ausencia
notable de menciones de Jerusalén o un rey después de su prominencia en Zacarías 9:9-10 es llamativa,
sugiriendo que, aunque el enfoque en un Judá e Israel reunificados se retiene, el capítulo 10 no es
simplemente una continuación del anterior.84
Análisis lingüístico
El análisis semántico de los términos clave revela la sofisticación lingüística del texto. מַלְקֹוש designa
específicamente la “lluvia tardía” que usualmente viene en marzo-abril en Israel, contrastando con
las lluvias tempranas (יֹורֶּה ) que llegan en otoño. Las dos estaciones lluviosas son usualmente
mencionadas juntas en el Antiguo Testamento (Dt 11:14; Os 6:3; Jl 2:23), estableciendo un campo léxico
pluviométrico coherente a través del corpus profético.85
La estructura sintáctica del versículo presenta una construcción participial significativa. El uso
del participio qal (עשֶּה) expresa una verdad “valiosa para todo tiempo”, según Arnold y Choi, indicando
una acción durativa que trasciende limitaciones temporales específicas. Esta construcción gramatical
82Michael H. Floyd, Minor Prophets. Part 2, The Forms of the Old Testament Literature, v. 22 (Grand Rapids, Mich: W.B. Eerdmans, 2000),
bajo "The Crisis of the Hellenistic Age Viewed from Zechariah’s Perspective, 9:1–11:17".
83David L. Petersen, Zechariah 9–14 and Malachi: A Commentary, Old Testament Library (Louisville, KY: Westminster John Knox Press,
1995), 71.
84Marvin A. Sweeney, The Twelve Prophets, Berit Olam Studies in Hebrew Narrative and Poetry, ed. David W. Cotter, Jerome T. Walsh, y
Chris Franke (Collegeville, MN: The Liturgical Press, 2000), 668–669.
85Carol L. Meyers y Eric M. Meyers, Zechariah 9–14: a new translation with introduction and commentary, Anchor Yale Bible 25c (London:
Yale University Press, 2008), 179.

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subraya la permanencia teológica de la actividad divina en la provisión meteorológica.86 El análisis
sintagmático revela que la construcción cambia sustituyendo el imperfecto por el participio debido a la
distancia del segundo verbo de יְהוָה, su sujeto, siguiendo patrones sintácticos documentados por
Gesenius.87 Por tanto, esta variación sintáctica no es arbitraria sino que refleja principios gramaticales
hebreos establecidos.
A su vez, el campo léxico meteorológico incluye una constelación terminológica precisa: מַטָר (lluvia
general), גֶּשֶּם (lluvia torrencial), חֲזִיזִים (nubes tormentosas), y מַלְקֹוש (lluvia tardía). Esta acumulación
lexical crea un efecto estilístico intensificador que enfatiza la amplitud de la provisión divina. La
dimensión temporal expresada por בְעֵת no es meramente cronológica sino “kairológica”, refiriéndose al
momento apropiado, oportuno, determinado por la sabiduría divina más que por el calendario humano.
Esta distinción semántica es crucial para comprender la teología temporal implícita en el texto.88
Análisis teológico
El contenido teológico de Zacarías 10:1 articula una pneumatología pluviométrica donde Yahweh es
presentado como el dador soberano de la precipitación estacional. La fórmula participial “Yahvé hace”
( יְהוָהעשֶּה ) establece una ontología teológica donde la actividad meteorológica no es resultado de
fuerzas naturales autónomas sino de la voluntad divina activa y continua.89 El contexto forma una
unidad profética, en la que Zacarías proyecta una visión escatológica: Zac 9:9 anuncia la llegada del
Mesías, y Zac 10:1 describe las bendiciones escatológicas que fluyen de su reinado. Es decir, el reinado
mesiánico inaugura la bendición pneumatológica y la restauración final del pueblo de Dios.
Además, la dimensión escatológica emerge en el contexto más amplio donde Zacarías 10:1 funciona
como paradigma de la dependencia del pueblo de Dios en la providencia divina, El imperativoּו ׁשַאֲל
מֵיְהוָה מָטָר “pedid a Yahweh lluvia”, es una exhortación espiritual para depender de Dios en los tiempos
del fin. El contraste implícito con los “adivinos” del versículo 2 establece una dicotomía teológica entre
la revelación auténtica (buscar a Yahvé para la lluvia) y la pseudomancia (consultar terafines y
86B. T. Arnold y J. H. Choi, A Guide to Biblical Hebrew Syntax (Cambridge: Cambridge University Press, 2003), 80.
87Friedrich Wilhelm Gesenius, Gesenius’ Hebrew grammar, ed. E. Kautzsch y Sir Arthur Ernest Cowley, 2da ed. (Oxford: Clarendon Press,
1910), 490.
88Paul L. Redditt, Sacharja 9–14, trad. Gerlinde Baumann, Internationaler Exegetischer Kommentar zum Alten Testament (Stuttgart: W.
Kohlhammer, 2014), 65.
89Joyce G. Baldwin, Haggai, Zechariah and Malachi: An Introduction and Commentary, Tyndale Old Testament Commentaries 28
(Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1972), 183-184.

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adivinos). El locus teológico establece, frente a la idolatría y los falsos pronósticos (v.2) el pueblo debe
reconocer que solo Dios puede enviar מָטָר “lluvia, bendición”, configurando la dependencia del Espíritu
Santo en la última generación. Esta teología oracional implica que la mediación cultual legítima
canaliza la providencia divina hacia las necesidades humanas concretas.90
La hermenéutica agrícola del texto sugiere que la fidelidad cúltica (buscar a Yahweh) correlaciona con
la prosperidad material (lluvia abundante y hierba en el campo). Esta teología retributiva no debe
interpretarse como un mecanicismo teológico sino como principio general de la economía
salvífica donde la obediencia pactual facilita la bendición providencial. En términos escatológicos, el
texto apunta hacia una restauración cósmica donde la armonía meteorológica simboliza
la rectificación de la relación entre Dios, humanidad y creación.91
La lluvia estacional בְעֵת מַלְקֹוש “en el tiempo de la lluvia tardía” prefigura la clave escatológica central.
En el calendario agrícola israelita, מַלְקֹוש “lluvia tardía” era la que maduraba las cosechas antes de la
siega. En la teología profética, esta lluvia simboliza la obra final del Espíritu Santo que completa la
maduración espiritual del pueblo antes del juicio (Joel 2:23; Santiago 5:7-8).
La frase יְהוָה עֹשֶה חֲזִיזִים “Yahweh hace relámpagos” reafirma a Dios como Señor de la naturaleza y de
la historia, donde los relámpagos simbolizan su poder manifestado en la restauración y el juicio (Hab
3:4; Apoc 4:5). Y “lluvia abundante” expresa la renovación, vida y restauración escatológica (Ez 34:26-
27). Finalmente, la expresión לְאִי ׁש עֵשֶב בַשָדֶה “a cada hombre hierba en el campo” amplía esta visión
hacia la universalidad de la bendición mesiánica, donde todos disfrutan del sustento divino.
Síntesis y conclusión
El estudio del motivo de la lluvia tardía en los profetas menores ha expuesto un complejo entramado
teológico que va más allá de las dimensiones meramente agrícolas o meteorológicas, y se constituye en
un paradigma hermenéutico fundamental para comprender la actividad escatológica del Espíritu Santo
en la historia de la salvación.
90Richard D. Phillips, Zechariah, Reformed Expository Commentary, ed. Richard D. Phillips, Philip Graham Ryken, y Iain M. Duguid
(Phillipsburg, NJ: P&R, 2007), 220.
91Stephen L. Cook, The Apocalyptic Literature, Interpreting Biblical Texts, ed. Gene M. Tucker (Nashville, TN: Abingdon Press, 2003), bajo
“Early Apocalyptic Texts Among the Prophetic Books”.

pág. 11211
1. En primer lugar, la investigación demuestra que la riqueza terminológica hebrea para designar
los fenómenos pluviales ( גֶּשֶּם,מַלְקֹוש,יֹורֶּה,מַטָר ) no constituye una mera variación estilística, sino que
refleja una sofisticada comprensión teológica donde cada término comunica matices específicos de la
relación pactual entre Yahweh y su pueblo. Esta diversidad léxica establece un fundamento lingüístico
sólido para la interpretación tipológica que conecta la provisión material divina con la efusión espiritual
escatológica. En ese marco, el estudio de Oseas 6: 3, Joel 2:23 y Zacarías 10:1 permite observar que
dicha terminología no solo describe procesos naturales, sino que proyecta una teología de la lluvia como
símbolo de la fidelidad divina. En Oseas, la lluvia expresa el retorno renovador de Yahweh hacia su
pueblo arrepentido; en Joel, se amplía hacia una dimensión pneumatológica universal; y en Zacarías,
culmina en la dependencia absoluta de Yahweh como fuente de toda fertilidad física y espiritual.
2. En segundo lugar, el análisis textual de Oseas 6:3, Joel 2:23 y Zacarías 10:1 revela una estructura
paralela consistente que establece una correspondencia entre la regularidad de los ciclos pluviales y la
fidelidad de las intervenciones divinas en la historia. La construcción bicolónica de estos textos, marcada
por paralelismos semánticos y gramaticales, sugiere que la lluvia tardía funciona como un signum de la
actividad soteriológica divina que alcanzará su plenitud en el eschaton. En Oseas 6:3, el uso de la
expresión “como el alba” simboliza la manifestación final de Yahweh que pone fin a la oscuridad del
juicio; y con la frase “Y vendrá como lluvia para nosotros”, el profeta anticipa la intervención de
Yahweh como agente de restauración escatológica. La preposición כ establece una metáfora teológica
que, en lectura cristológica, alude a la doble manifestación del Mesías: su primera venida, como siervo
sufriente, y su segunda venida, como Rey glorioso (Salmos 72:6). Así, como la lluvia desciende en dos
etapas, temprana y tardía, también la manifestación del Señor ocurre en dos fases proféticas, antes y
después. Este patrón se refuerza en Joel 2:23, donde la lluvia temprana y tardía se asocia al
derramamiento del Espíritu (vv. 28-29), inaugurando una era mesiánica que conecta la restauración
histórica con la plenitud escatológica. En Zacarías 10:1, esta misma dinámica se proyecta en clave
cultual, pedir a Yahweh la lluvia en su tiempo expresa dependencia espiritual y conocimiento de su
soberanía continua sobre la historia.
3. En tercer lugar, esta relación progresiva: promesa, derramamiento y plenitud, establece un eje
escatológico común que atraviesa los tres profetas menores. El motivo agrícola se convierte en un

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lenguaje profético que une restauración, Espíritu y escatón. Oseas presenta el retorno de Dios como
lluvia que da vida; Joel desarrolla ese motivo hacia una pneumatología de alcance universal; y Zacarías
culmina con la representación de la bendición final que madura la cosecha espiritual antes de la
restauración completa. De esta manera, la metáfora pluvial evoluciona de la fidelidad divina a la efusión
del Espíritu y finalmente a la plenitud mesiánica, mostrando que la lluvia tardía simboliza la culminación
del plan divino y la preparación de la humanidad para la cosecha final del Reino de Dios.
4. Cuarto lugar, en virtud del contexto de Joel, la “lluvia tardía” posee una dimensión escatológica,
la cual se confirma por el vínculo con la expresión “derramaré mi espíritu en aquellos días” (Joel 2:29),
esta fórmula, usada también en Génesis 49:1, Números 24:14, y Daniel 2:28, enmarca los eventos del
fin como parte de una secuencia profética coherente que culmina en el gran terrible día de Yahweh (Joel
2:31). Así, el derramamiento del Espíritu no es un evento aislado, sino una acción divina dentro del
proceso histórico de Salvación. El apóstol Pedro en Hechos 2, cita Joel para explicar el pentecostés
como cumplimiento parcial de esa promesa, y en Hechos 2:33 muestra que el derramamiento del Espíritu
es resultado directo de la exaltación de Cristo. De igual modo, Pablo en Gálatas 3:14 afirma que la
bendición prometida, la lluvia espiritual, se cumple por medio de cristo.
5. En quinto lugar, la teología oracional implícita en Zacarías 10:1 configura un modelo de
dependencia cultual que contrasta radicalmente con las prácticas divinatorias paganas. Esta dicotomía
teológica tiene implicaciones escatológicas decisivas: así como Israel debía buscar a Yahweh para la
lluvia física, la iglesia debe depender exclusivamente de la providencia divina para recibir el
derramamiento final del Espíritu Santo, rechazando toda forma de manipulación carismática o
pseudomancia contemporánea. En este contexto, el locus theologicus de la lluvia tardía establece una
hermenéutica tipológica que permite comprender el tiempo del fin como un período donde convergen
la maduración agrícola y la maduración espiritual del pueblo de Dios. La lluvia tardía, que completa el
ciclo agrícola palestino se constituye en tipo del “poder de lo alto” (Lucas 24:49) que completará la
misión evangelística global, preparando el camino para la parusía de Cristo.
De este modo, el análisis confirma la legitimidad de la interpretación tipológica adventista que ve en la
lluvia tardía una prefiguración profética del derramamiento final del Espíritu Santo en la iglesia. La
estructura lingüística y teológica de los textos proféticos sustenta esta lectura escatológica.

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Misiológicamente, la tipología de la lluvia tardía sugiere que el cumplimiento de la Gran Comisión (Mt
24:14) requerirá una intervención sobrenatural del Espíritu Santo que capacite a la iglesia para alcanzar
“toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Ap 14:6).
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