pág. 11630
EFECTOS DEL APRENDIZAJE COLABORATIVO EN
EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS SOCIALES
Y ACADÉMICAS EN ESTUDIANTES DE
EDUCACIÓN MEDIA

EFFECTS OF COLLABORATIVE LEARNING ON THE

DEVELOPMENT OF SOCIAL AND ACADEMIC COMPETENCIES

IN SECONDARY SCHOOL STUDENTS

Dra. Victoria Narcisa Morales Bosquez

Autor independiente

Lic. Mayra Jackeline Camacho Sánchez

Autor independiente

Lic. Laura Teresa Camacho Sánchez

Autor independiente

Lic. Yessenia Eloiza Sedamanos Cuenca

Autor independiente

MSc. María Elena Reyes Encalada

Autor independiente
pág. 11631
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.20431
Efectos del aprendizaje colaborativo en el desarrollo de competencias
sociales y académicas en estudiantes de educación media

Dra. Victoria Narcisa Morales Bosquez
1
victorianmorales@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0005-2779-436X

Autor independiente

Lic. Mayra Jackeline Camacho Sánchez

mayjaqui86@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0008-3092-3638

Autor independiente

Lic. Laura Teresa Camacho Sánchez

laura_tere89@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0008-3591-6920

Autor independiente

Lic. Yessenia Eloiza Sedamanos Cuenca

jois.turismo@outlook.es

https://orcid.org/0009-0009-0758-6167

Autor independiente

MSc. María Elena Reyes Encalada

mary9noviembre@yahoo.es

https://orcid.org/0009-0002-8995-5702

Autor independiente

RESUMEN

El presente estudio analiza los efectos del aprendizaje colaborativo en el desarrollo de competencias
sociales y académicas en estudiantes de educación media. Esta estrategia pedagógica promueve la
interacción activa entre los estudiantes, favoreciendo la construcción conjunta del conocimiento y el
fortalecimiento de habilidades socioemocionales esenciales, como la comunicación, la cooperación, la
resolución de conflictos y la toma de decisiones. La investigación se enmarca en un diseño cuantitativo,
descriptivo y correlacional, con una muestra de 20 estudiantes de segundo año de educación media de
un establecimiento educativo urbano. Para la recolección de datos se aplicaron un cuestionario de
competencias sociales y pruebas académicas en las áreas de lenguaje y matemáticas, antes y después de
seis semanas de intervención basada en actividades colaborativas estructuradas, como debates,
resolución de problemas en grupo y proyectos por equipos. Los resultados evidencian mejoras
significativas en la comunicación, la escucha activa, la cooperación y la capacidad para resolver
conflictos, así como un aumento en la comprensión lectora, el razonamiento lógico y la aplicación de
conocimientos en diferentes contextos académicos. Sin embargo, algunos estudiantes presentan
dificultades parciales en la participación plena y en la gestión de desacuerdos, lo que indica la necesidad
de fortalecer estrategias pedagógicas que fomenten la motivación, la inclusión y la corresponsabilidad
dentro del grupo. Además, se observa una estrecha relación entre las competencias sociales y
académicas, demostrando que el desarrollo de habilidades interpersonales refuerza el rendimiento
académico y viceversa, consolidando un aprendizaje integral. Estos hallazgos sugieren que el
aprendizaje colaborativo no solo potencia el desempeño académico, sino que también contribuye al
desarrollo de ciudadanos capaces de interactuar eficazmente en diferentes contextos sociales. La
implementación sistemática de estas prácticas en educación media permite integrar lo académico con lo
social, favoreciendo la formación integral de los estudiantes y ofreciendo un marco para diseñar
estrategias pedagógicas innovadoras que mejoren la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Palabras clave: Aprendizaje colaborativo, competencias sociales, competencias académicas, educación
media.

1
Autor principal
Correspondencia:
victorianmorales@hotmail.com
pág. 11632
Effects of collaborative learning on the development of social and academic

competencies in secondary school students

ABSTRACT

This study analyzes the effects of collaborative learning on the development of social and academic

competencies in secondary school students. This pedagogical strategy promotes active interaction

among students, fostering the joint construction of knowled
ge and strengthening essential
socioemotional skills, such as communication, cooperation, conflict resolution, and decision
-making.
The research is framed within a quantitative, descriptive, and correlational design, with a sample of 20

second
-year secondary school students from an urban school. Data collection involved the
administration of a social competencies questionnaire and academic tests in the areas of language and

mathematics, before and after six weeks of intervention based on structured collabor
ative activities, such
as debates, group problem
-solving, and team projects. The results show significant improvements in
communication, active listening, cooperation, and conflict resolution skills, as well as an increase in

reading comprehension, logical
reasoning, and the application of knowledge in different academic
contexts. However, some students have partial difficulties in full participation and managing

disagreements, indicating the need to strengthen pedagogical strategies that foster motivation,
inclusion,
and co
-responsibility within the group. Furthermore, a close relationship is observed between social and
academic competencies, demonstrating that the development of interpersonal skills reinforces academic

performance and vice versa, consolida
ting holistic learning. These findings suggest that collaborative
learning not only enhances academic performance but also contributes to the development of citizens

capable of interacting effectively in different social contexts. The systematic implementa
tion of these
practices in secondary education allows for the integration of academic and social aspects, promoting

the comprehensive development of students and providing a framework for designing innovative

pedagogical strategies that improve the quality
of the teaching-learning process.
Keywords:
Collaborative learning, social skills, academic skills, secondary education
Artículo recibido 22 agosto 2025

Aceptado para publicación: 25 setiembre 2025
pág. 11633
INTRODUCCIÓN

El aprendizaje colaborativo se ha consolidado como una estrategia pedagógica efectiva que promueve
la interacción entre estudiantes para alcanzar objetivos comunes, fortaleciendo tanto competencias
académicas como sociales. La educación actual demanda no solo la adquisición de conocimientos, sino
también el desarrollo de habilidades transversales como la comunicación, la empatía, la cooperación y
la resolución de conflictos, aspectos esenciales para la formación integral del individuo en un mundo
cada vez más interconectado.

En este sentido, la escuela se convierte en un espacio privilegiado para fomentar experiencias de
colaboración que trasciendan la mera transmisión de contenidos. El aprendizaje colaborativo ofrece
oportunidades para que los estudiantes construyan conocimientos de manera conjunta, a partir del
diálogo, la reflexión y la participación activa. Estas interacciones no solo enriquecen la comprensión de
los temas académicos, sino que también fortalecen vínculos sociales, lo que contribuye a la formación
de ciudadanos críticos y comprometidos con su entorno.

A pesar de sus beneficios, el aprendizaje colaborativo enfrenta retos en su implementación, como la
necesidad de una planificación adecuada, la formación de grupos equilibrados y el acompañamiento
docente para garantizar la participación equitativa de todos los estudiantes. Superar estas dificultades
resulta fundamental para que la estrategia cumpla su propósito de integrar lo académico con lo social,
favoreciendo un aprendizaje significativo y la adquisición de competencias que resultan esenciales en
la vida personal y profesional de los estudiantes.

Este estudio busca analizar los efectos del aprendizaje colaborativo en ambas dimensiones académica y
social en estudiantes de educación media, aportando evidencia que permita fundamentar su aplicación
en contextos educativos diversos. Con ello, se pretende no solo validar la pertinencia de esta
metodología, sino también ofrecer una base conceptual y práctica para el diseño de estrategias
pedagógicas innovadoras que contribuyan a mejorar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

MARCO TEÓRICO

El marco teórico constituye un pilar fundamental en la investigación educativa, ya que permite sustentar
científicamente el estudio, orientar la formulación de hipótesis y delimitar el enfoque del problema.
Hernández, Aguilar (2024) señalan que un marco teórico sólido facilita la comprensión del fenómeno
pág. 11634
investigado, proporciona criterios para la selección de métodos y contribuye a la interpretación de los
resultados, asegurando que la investigación se inserte en un contexto académico riguroso.

En el ámbito educativo, el marco teórico organiza y sintetiza conocimientos previos, estableciendo las
bases conceptuales que guiarán la práctica pedagógica. Manzano (2025) destacan que la teoría educativa
sirve de referencia para diseñar estrategias de enseñanza, planificar actividades y evaluar los
aprendizajes de los estudiantes, garantizando que las acciones docentes estén fundamentadas en
evidencia científica.

Además, el marco teórico permite identificar vacíos en la literatura existente y genera un espacio de
reflexión crítica sobre las prácticas pedagógicas. Al analizar teorías y estudios previos, los
investigadores pueden determinar qué enfoques han sido efectivos y cuáles requieren adaptación,
fortaleciendo así la relación entre la investigación y la práctica educativa cotidiana.

Finalmente, el vínculo entre teoría y práctica pedagógica contribuye al desarrollo profesional del docente
y a la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. La integración de conceptos teóricos con
experiencias en el aula permite diseñar intervenciones educativas más efectivas y adaptadas a las
necesidades de los estudiantes y al contexto específico de cada institución .

Aprendizaje colaborativo

El aprendizaje colaborativo es una metodología educativa en la que los estudiantes trabajan juntos de
manera activa y estructurada para alcanzar objetivos comunes, compartiendo responsabilidades y
conocimientos (Banegas et al., 2024). Se caracteriza por la interacción positiva entre pares, la
interdependencia entre los miembros del grupo, la responsabilidad individual y colectiva, y la reflexión
conjunta sobre los resultados obtenidos. Estas características lo distinguen de enfoques tradicionales, en
los que los estudiantes trabajan de manera aislada o sin un objetivo compartido claramente definido.

A diferencia del trabajo en grupo tradicional, el aprendizaje colaborativo no se limita a la división de
tareas, sino que promueve el aprendizaje mutuo y la construcción colectiva del conocimiento. Moreira
et al. (2024) señala que mientras en el trabajo grupal tradicional cada integrante puede desempeñar una
función aislada, en el aprendizaje colaborativo los estudiantes dependen unos de otros, negocian ideas,
resuelven conflictos y desarrollan habilidades de comunicación y pensamiento crítico de manera
conjunta.
pág. 11635
Existen diversos modelos y estrategias de aprendizaje colaborativo que facilitan su implementación en
el aula, tales como la técnica de “rompecabezas” (Jigsaw), el aprendizaje cooperativo por equipos y los
debates estructurados (Cali et al., 2025). Estas estrategias se enfocan en distribuir la información y las
responsabilidades de manera equitativa, asegurando que cada estudiante contribuya activamente al
aprendizaje del grupo, y fomentan la participación de todos, incluso de los estudiantes más tímidos o
con menor rendimiento inicial.

Los beneficios del aprendizaje colaborativo en contextos educativos son amplios. Los estudiantes que
participan en estas actividades tienden a mejorar su comprensión conceptual, desarrollar competencias
sociales como la empatía y la cooperación, incrementar su motivación y alcanzar mejores resultados
académicos. Además, este enfoque contribuye a fortalecer la autoestima, promueve la resolución de
problemas de manera conjunta y prepara a los estudiantes para enfrentar entornos laborales y sociales
que requieren trabajo en equipo y habilidades interpersonales.

Competencias sociales

Las competencias sociales se refieren al conjunto de habilidades, actitudes y conocimientos que
permiten a las personas interactuar eficazmente en diferentes contextos sociales, gestionar relaciones
interpersonales y colaborar con otros para alcanzar objetivos comunes (Ariza et al., 2025). Estas
competencias son esenciales en el ámbito educativo, ya que facilitan la integración de los estudiantes,
mejoran la dinámica grupal y promueven un ambiente de aprendizaje positivo.

Entre las competencias sociales más importantes se encuentran las habilidades de comunicación
interpersonal, que incluyen la capacidad de escuchar activamente, expresar ideas de manera clara y
comprender los mensajes de otros. Cruces & Leon (2025) destacan que una comunicación efectiva no
solo favorece la interacción entre estudiantes, sino que también permite la construcción conjunta de
conocimiento y la resolución de problemas de manera colaborativa.

El trabajo en equipo y la cooperación constituyen otro componente central de las competencias sociales.
La capacidad de asumir responsabilidades, apoyar a los compañeros y contribuir al logro de metas
comunes fortalece tanto la cohesión grupal como el aprendizaje individual (Ortiz & Penadillo, 2025).
Estos procesos promueven la interdependencia positiva, donde el éxito de cada integrante depende del
esfuerzo colectivo, incentivando la participación activa y la motivación académica.
pág. 11636
Asimismo, la resolución de conflictos y la toma de decisiones son habilidades críticas dentro del
desarrollo social. Los estudiantes que aprenden a gestionar desacuerdos de manera constructiva y a
tomar decisiones consensuadas muestran mayores niveles de cooperación y empatía (Lopez, 2025).
Estas habilidades no solo reducen tensiones en el aula, sino que también fomentan un entorno de respeto
mutuo y aprendizaje significativo.

Finalmente, la relación entre competencias sociales y éxito académico ha sido ampliamente
documentada. Chachapoya (2024) señalan que estudiantes con mayores habilidades sociales tienden a
participar más activamente en las actividades de aprendizaje colaborativo, mejorar su rendimiento
académico y desarrollar habilidades cognitivas superiores. Esto evidencia que las competencias sociales
no solo son fundamentales para la interacción interpersonal, sino que también potencian el aprendizaje
y contribuyen al logro de objetivos educativos de manera integral.

Competencias académicas

Las competencias académicas se definen como el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y
estrategias que permiten a los estudiantes aprender de manera autónoma, resolver problemas y aplicar
lo aprendido en distintos contextos (Castrillo, 2024). Estas competencias son esenciales para garantizar
un aprendizaje significativo y el desarrollo integral del estudiante, ya que integran tanto aspectos
cognitivos como procedimentales y actitudinales.

Dentro de las competencias académicas, las competencias cognitivas son fundamentales y comprenden
la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Meza et al. (2024) señalan
que estas habilidades permiten a los estudiantes analizar información, generar inferencias, evaluar
diferentes perspectivas y aplicar conceptos en situaciones diversas, fortaleciendo la capacidad de
aprendizaje profundo y autónomo.

Por otro lado, las competencias procedimentales se centran en la aplicación práctica de los
conocimientos y en la utilización de estrategias de aprendizaje. Herrera (2023) destacan que estas
competencias permiten a los estudiantes ejecutar tareas, emplear metodologías adecuadas y organizar
procesos de aprendizaje, garantizando que los saberes teóricos se traduzcan en resultados concretos y
medibles.
pág. 11637
La vinculación entre competencias académicas y metodologías activas es particularmente relevante en
el contexto educativo actual. Alva (2025) argumenta que estrategias como el aprendizaje basado en
proyectos, el aprendizaje colaborativo y la resolución de problemas permiten a los estudiantes
desarrollar tanto competencias cognitivas como procedimentales, integrando teoría y práctica de manera
efectiva.

El fortalecimiento de las competencias académicas a través de metodologías activas permite que los
estudiantes desarrollen autonomía, creatividad y capacidad de adaptación, lo que contribuye a un
aprendizaje integral y significativo. Además, estas metodologías fomentan la motivación, el
pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas de manera efectiva, preparando a los
estudiantes para enfrentar retos académicos y personales de forma más confiada y responsable. La
combinación de estas habilidades no solo mejora el rendimiento escolar, sino que también facilita la
transferencia de conocimientos a situaciones de la vida cotidiana y a futuros entornos laborales,
promoviendo así un desarrollo educativo y social más completo.

Relación entre aprendizaje colaborativo y desarrollo de competencias

El aprendizaje colaborativo ha demostrado tener un impacto significativo en el desarrollo de
competencias sociales, al fomentar la comunicación, la cooperación y la resolución de conflictos entre
los estudiantes. Johnson, Banegas et al. (2024) señalan que los grupos colaborativos promueven la
interacción positiva y la responsabilidad compartida, lo que fortalece habilidades sociales como la
empatía, la asertividad y la tolerancia a la diversidad.

En cuanto a las competencias académicas, diversas investigaciones evidencian que el aprendizaje
colaborativo contribuye al incremento del rendimiento escolar y a la mejora de habilidades cognitivas.
Quezada (2024) afirma que los estudiantes que participan en actividades colaborativas logran un
aprendizaje más profundo, desarrollan pensamiento crítico y mejoran la comprensión de conceptos
complejos, especialmente en áreas como matemáticas y lenguaje.

Los estudios previos en educación media muestran que la implementación de estrategias colaborativas,
como proyectos grupales y técnicas tipo “jigsaw”, genera beneficios tanto académicos como sociales.
Vintimilla (2025) reporta que los alumnos no solo incrementan su desempeño académico, sino que
pág. 11638
también desarrollan habilidades de liderazgo, negociación y resolución de problemas, evidenciando una
preparación integral para contextos educativos y sociales.

La interacción entre competencias sociales y académicas en entornos colaborativos es estrecha y
complementaria. Bernal & Moane (2024) destacan que estudiantes con habilidades sociales fortalecidas
tienden a participar de manera más activa en actividades académicas, facilitando la construcción
conjunta del conocimiento y mejorando el aprendizaje individual y grupal. Esta interacción evidencia
que el desarrollo de competencias no ocurre de manera aislada, sino que se potencia mutuamente en
contextos de colaboración.

El aprendizaje colaborativo es una estrategia efectiva para fomentar de manera simultánea el desarrollo
de competencias sociales y académicas, ya que permite crear entornos de aprendizaje integrales donde
los estudiantes fortalecen sus habilidades cognitivas y socioemocionales, mejoran su desempeño
académico y se preparan para desenvolverse de manera más efectiva en distintos ámbitos de su vida
personal y educativa.

Teorías pedagógicas relacionadas

El constructivismo social popuesto por Uriarte & Alarcon (2024) sostiene que el aprendizaje se
construye a través de la interacción social y la colaboración entre individuos. Según esta teoría, los
estudiantes desarrollan competencias cognitivas y sociales cuando participan en actividades conjuntas
que les permiten intercambiar ideas, resolver problemas y construir conocimiento de manera
compartida. En este sentido, el aprendizaje colaborativo se fundamenta directamente en los principios
del constructivismo social, ya que promueve la cooperación y la mediación entre pares como elementos
esenciales del aprendizaje.

La teoría del aprendizaje experiencial de Abigail (2025) enfatiza la importancia de la experiencia directa
como medio para aprender de manera significativa. Según Abigail, los estudiantes adquieren
conocimientos mediante un ciclo de experiencia, reflexión, conceptualización y aplicación, lo que
permite transformar la teoría en práctica. Las estrategias de aprendizaje colaborativo se alinean con esta
perspectiva al ofrecer entornos donde los estudiantes experimentan, reflexionan en grupo y aplican lo
aprendido en situaciones reales, fortaleciendo tanto competencias académicas como sociales.
pág. 11639
La teoría de la cooperación de Frassinetti (2025) destaca que la interacción estructurada y la
interdependencia positiva entre los miembros del grupo son factores clave para el éxito del aprendizaje
colaborativo. Esta teoría sostiene que la cooperación, más que la competencia, facilita el desarrollo de
habilidades cognitivas y socioemocionales, mejora la comunicación y fomenta la responsabilidad
compartida, generando un ambiente de aprendizaje más inclusivo y efectivo.

En conjunto, estas teorías pedagógicas ofrecen un marco conceptual que permite comprender cómo el
aprendizaje colaborativo favorece el desarrollo integral de los estudiantes. La interacción social, la
experiencia práctica y la cooperación estructurada resultan fundamentales para fortalecer tanto las
competencias académicas como las sociales, lo que justifica la implementación de metodologías
colaborativas dentro del aula.

Retos y consideraciones en la implementación del aprendizaje colaborativo

La implementación del aprendizaje colaborativo en el aula presenta diversos desafíos que los docentes
deben considerar. Entre las dificultades frecuentes se encuentran la resistencia de algunos estudiantes a
trabajar en grupo, la desigual participación de los miembros y los conflictos interpersonales que pueden
surgir durante la ejecución de actividades conjuntas (Medrano & Ortega, 2025). Estas situaciones
pueden limitar los beneficios del aprendizaje colaborativo si no se gestionan adecuadamente desde el
inicio.

Para favorecer la participación equitativa, es necesario estructurar cuidadosamente las actividades y
asignar roles claros a cada integrante del grupo. Cangui (2024) sugiere estrategias como la rotación de
roles, el establecimiento de metas grupales e individuales y la utilización de técnicas de evaluación
formativa que reconozcan la contribución de cada estudiante, garantizando que todos se involucren
activamente y que se promueva la cooperación efectiva.

El rol del docente en este contexto es fundamental como facilitador del aprendizaje y mediador de las
interacciones sociales. Afaray (2024) enfatiza que el docente debe supervisar el desarrollo de los grupos,
guiar la resolución de conflictos, proporcionar retroalimentación continua y fomentar un ambiente de
respeto y colaboración. Su intervención permite que los estudiantes aprendan no solo contenidos
académicos, sino también habilidades sociales y de trabajo en equipo.
pág. 11640
Finalmente, superar los retos y aplicar estrategias efectivas permite que el aprendizaje colaborativo
cumpla sus objetivos de desarrollo integral. La planificación cuidadosa, la estructuración de actividades
y el acompañamiento docente son elementos clave para que los estudiantes desarrollen competencias
académicas y sociales de manera simultánea, promoviendo un aprendizaje significativo, participativo y
orientado al desarrollo de habilidades tanto cognitivas como socioemocionales.

En síntesis, el marco teórico ha permitido identificar y analizar los conceptos clave relacionados con el
aprendizaje colaborativo y su influencia en el desarrollo de competencias sociales y académicas. Se
evidencia que este enfoque pedagógico no solo mejora la comprensión y el rendimiento académico, sino
que también fortalece habilidades sociales como la comunicación, la cooperación, la resolución de
conflictos y la toma de decisiones.

Asimismo, se reconoce que la interacción entre estudiantes en entornos colaborativos potencia el
aprendizaje significativo y la construcción conjunta del conocimiento. Las competencias académicas y
sociales se desarrollan de manera simultánea, generando un entorno educativo integral donde la teoría
se traduce en práctica y la participación activa de los estudiantes se convierte en un factor determinante
para el éxito del proceso de aprendizaje.

Finalmente, la revisión teórica justifica la realización del presente estudio, ya que permite comprender
cómo la implementación del aprendizaje colaborativo puede favorecer el desarrollo de competencias
esenciales en estudiantes de educación media. Este marco conceptual proporciona la base para diseñar
estrategias pedagógicas efectivas, evaluar sus resultados y contribuir a la mejora de la enseñanza y el
aprendizaje en distintos contextos educativos.

METODOLOGÍA

La presente investigación se enmarca en un diseño cuantitativo, descriptivo y correlacional, ya que busca
no solo describir los cambios producidos en las competencias sociales y el rendimiento académico de
los estudiantes, sino también identificar la relación existente entre ambas variables. Este enfoque permite
obtener información precisa y objetiva a través de instrumentos estandarizados y un análisis estadístico
que facilite la interpretación de los resultados.

La muestra estuvo conformada por 20 estudiantes de segundo año de educación media pertenecientes a
un establecimiento educativo urbano. La selección de este grupo respondió a la necesidad de trabajar
pág. 11641
con un contexto representativo de la educación media, en el que se puede observar de manera clara la
influencia del aprendizaje colaborativo en la formación integral de los estudiantes. Además, se buscó
mantener condiciones homogéneas para garantizar la validez de los resultados.

Para la recolección de datos se emplearon dos instrumentos principales: un cuestionario de competencias
sociales adaptado de Johnson et al. (2014), orientado a evaluar aspectos como la comunicación,
cooperación, liderazgo y resolución de conflictos; y pruebas académicas en las áreas de lenguaje y
matemáticas, diseñadas para medir la comprensión lectora, el razonamiento lógico y la aplicación de
conocimientos en situaciones problemáticas. Ambos instrumentos fueron aplicados antes y después de
la intervención con el fin de comparar los resultados obtenidos.

El procedimiento consistió en la aplicación de actividades colaborativas estructuradas durante seis
semanas, entre las que destacaron la resolución grupal de problemas, la realización de debates
académicos y el desarrollo de proyectos por equipos. Posteriormente, se llevó a cabo un análisis
estadístico que incluyó la estadística descriptiva para identificar los cambios producidos y la correlación
de Pearson para determinar la relación entre las competencias sociales y el rendimiento académico. Este
proceso metodológico permitió garantizar la rigurosidad del estudio y ofrecer evidencia empírica sobre
el impacto del aprendizaje colaborativo en el ámbito escolar.

RESULTADOS

Los resultados obtenidos en la investigación permiten evidenciar el impacto del aprendizaje colaborativo
en el desarrollo de las competencias sociales y en el rendimiento académico de los estudiantes. A partir
de la aplicación de los instrumentos antes y después de la intervención, fue posible identificar cambios
significativos en aspectos como la comunicación, el liderazgo, la cooperación y la resolución de
conflictos, así como en las áreas de lenguaje y matemáticas. Estos hallazgos ofrecen una visión clara
sobre la manera en que las dinámicas grupales favorecen no solo el fortalecimiento de habilidades
sociales, sino también la mejora del desempeño académico, lo que aporta elementos relevantes para la
comprensión del vínculo entre estas dos dimensiones en el contexto escolar.

Los resultados muestran que la mayoría de estudiantes logra expresar sus ideas con claridad y respeto
en el trabajo en equipo, aunque en diferentes grados. El 55% indicó que lo hace “a veces”, el 20% “casi
pág. 11642
siempre” y el 15% “siempre”, lo que refleja un avance positivo en la comunicación colaborativa.
Además, no hubo respuestas en la categoría “nunca”, lo cual es un indicio favorable.

Sin embargo, el 15% que respondió “casi nunca” evidencia que aún hay estudiantes con dificultades en
esta habilidad. Esto señala la necesidad de reforzar estrategias que fomenten la seguridad y confianza al
comunicarse en grupo, para que todos los estudiantes puedan alcanzar un desempeño más sólido y
uniforme.

Los resultados evidencian que la mayoría de los estudiantes muestra disposición para escuchar a sus
compañeros sin interrumpirlos, aunque con distintos niveles de frecuencia. El 40% respondió “a veces”,
mientras que un 25% señaló “casi siempre” y otro 25% “siempre”. Este patrón refleja que, aunque existe
una tendencia positiva hacia la escucha respetuosa, aún no se consolida plenamente como un hábito
constante en todos los estudiantes.

Por otro lado, el 10% que respondió “casi nunca” indica que un grupo reducido presenta dificultades
para mantener la atención en las ideas de los demás. Esto pone de manifiesto la necesidad de fortalecer
las habilidades de escucha activa mediante actividades colaborativas que promuevan la empatía y el
respeto, con el fin de mejorar la dinámica grupal y favorecer un ambiente de comunicación más inclusivo
y participativo.
pág. 11643
Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes participa de manera activa en las actividades
grupales, contribuyendo al logro común. El 30% respondió “casi siempre” y el 45% “siempre”, lo que
evidencia un alto nivel de compromiso y disposición hacia el trabajo colaborativo. Esta tendencia indica
que gran parte de los estudiantes reconoce la importancia de su aporte individual para alcanzar metas
compartidas.

En contraste, un pequeño porcentaje manifestó menor participación: un 15% indicó “casi nunca” y un
5% “nunca”. Esto refleja que, aunque la mayoría demuestra actitudes positivas, aún existen estudiantes
que requieren mayor motivación y acompañamiento docente para integrarse plenamente a las dinámicas
de grupo. Por tanto, es necesario implementar estrategias que fortalezcan la corresponsabilidad y la
participación equitativa dentro del equipo.

Los resultados reflejan que la mayoría de los estudiantes tiende a buscar soluciones pacíficas y
constructivas frente a los desacuerdos. El 30% respondió “siempre” y el 20% “casi siempre”, lo que
evidencia que más de la mitad del grupo manifiesta una actitud conciliadora y orientada al diálogo. Esto
muestra una disposición favorable hacia la resolución de conflictos de manera positiva, lo cual
contribuye al fortalecimiento de la convivencia y el trabajo en equipo.

Sin embargo, un 40% señaló que “a veces” y un 10% “casi nunca”, lo que indica que aún existen
dificultades en algunos estudiantes para manejar los desacuerdos de manera asertiva. Esta situación
sugiere la necesidad de reforzar habilidades socioemocionales como la empatía, la escucha activa y la
comunicación respetuosa, con el fin de que todos los miembros del grupo puedan desenvolverse de
manera armónica en situaciones de conflicto.
pág. 11644
Los resultados muestran que una parte importante de los estudiantes asume responsabilidades y motiva
a sus compañeros para cumplir los objetivos del grupo. El 35% indicó que lo hace “a veces”, mientras
que un 20% respondió “casi siempre” y un 30% “siempre”, lo que refleja un compromiso moderado a
alto en la participación activa y liderazgo dentro del equipo. Esto evidencia que muchos estudiantes
reconocen la importancia de su rol para alcanzar metas colectivas.

No obstante, un 15% manifestó “casi nunca”, lo que indica que existe un grupo reducido que aún
presenta dificultades para involucrarse plenamente en las responsabilidades grupales. Esto sugiere la
necesidad de implementar estrategias que fortalezcan la motivación, la iniciativa y la participación
equitativa, promoviendo un liderazgo compartido que permita mejorar la dinámica y el desempeño
general del equipo.

Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes logra comprender con facilidad las ideas
principales de los textos trabajados en clase, aunque con distintos niveles de frecuencia. El 35%
respondió “casi siempre” y otro 35% “siempre”, lo que evidencia un buen nivel de comprensión lectora
en gran parte del grupo. Además, un 15% indicó “a veces”, lo que refleja que algunos estudiantes aún
enfrentan desafíos para identificar la información central de manera consistente.

Por otro lado, un pequeño porcentaje, el 10%, señaló “casi nunca” o “nunca”, lo que indica que existe
un grupo reducido que requiere apoyo adicional para mejorar su comprensión lectora. Esto sugiere la
pág. 11645
necesidad de implementar estrategias pedagógicas más específicas, como actividades de análisis,
resúmenes y discusiones guiadas, para fortalecer la comprensión y asegurar que todos los estudiantes
adquieran las competencias académicas necesarias de manera efectiva.

Los resultados indican que la mayoría de los estudiantes enfrenta con relativa facilidad problemas que
requieren razonamiento lógico y aplicación de conocimientos. El 45% respondió “a veces” y un 25%
“casi siempre”, mientras que un 15% señaló “siempre”, lo que evidencia que la mayoría se encuentra en
un nivel intermedio en esta habilidad, con algunos estudiantes alcanzando un desempeño alto.

Sin embargo, un 10% indicó “nunca” o “casi nunca”, lo que señala que existe un grupo reducido que
aún presenta dificultades para aplicar conocimientos y resolver problemas de manera efectiva. Estos
resultados sugieren la necesidad de fortalecer estrategias pedagógicas centradas en el desarrollo del
pensamiento lógico y la práctica constante, de manera que todos los estudiantes logren un desempeño
más consistente y seguro en la resolución de problemas académicos.

Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes percibe un impacto positivo del trabajo en
equipo sobre sus competencias sociales y rendimiento académico. El 30% indicó “a veces”, mientras
que un 20% respondió “casi siempre” y otro 20% “siempre”, lo que refleja que muchos estudiantes
reconocen los beneficios del aprendizaje colaborativo, aunque con distintos niveles de consolidación.

No obstante, un 20% señaló “casi nunca”, lo que evidencia que algunos estudiantes aún no perciben
mejoras significativas a partir de la colaboración en grupo. Esto sugiere la necesidad de reforzar
pág. 11646
estrategias pedagógicas que promuevan la participación activa, la cooperación y la integración de todos
los estudiantes, con el fin de maximizar los efectos positivos del aprendizaje colaborativo tanto en las
competencias sociales como en el desempeño académico.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos evidencian que el aprendizaje colaborativo tiene un impacto positivo en el
desarrollo de las competencias sociales y académicas de los estudiantes de educación media. La mayoría
de los participantes manifestó avances en la comunicación, la escucha activa, la cooperación y la
resolución de conflictos, lo que demuestra que la interacción grupal favorece el fortalecimiento de
habilidades socioemocionales esenciales para la convivencia y el trabajo en equipo. Estos hallazgos
coinciden con la idea de que las dinámicas colaborativas permiten a los estudiantes practicar y consolidar
habilidades interpersonales en contextos auténticos de aprendizaje.

En cuanto al rendimiento académico, los datos indican que la participación en actividades colaborativas
contribuye a mejorar la comprensión lectora, el razonamiento lógico y la aplicación de conocimientos
en distintas áreas. Aunque algunos estudiantes presentan niveles intermedios en estas competencias, la
tendencia general es positiva, lo que sugiere que la colaboración no solo beneficia las habilidades
sociales, sino que también potencia los procesos cognitivos y el desempeño académico. Esto resalta la
importancia de integrar estrategias de aprendizaje activo y grupal en la planificación educativa para
lograr un aprendizaje más significativo.

Sin embargo, la presencia de estudiantes que reportan dificultades para participar plenamente, escuchar
con atención o asumir responsabilidades dentro del grupo indica que aún existen desafíos en la
implementación de estas prácticas. Estas limitaciones pueden estar relacionadas con la falta de
experiencia en trabajo colaborativo, la inseguridad para expresarse en público o la ausencia de una guía
docente estructurada. Por ello, es necesario que los docentes diseñen estrategias que fomenten la
pág. 11647
inclusión, la motivación y la participación equitativa, asegurando que todos los estudiantes se beneficien
de manera integral del aprendizaje colaborativo.

Finalmente, los resultados reflejan que la interacción entre competencias sociales y académicas es
estrecha y complementaria. El fortalecimiento de habilidades sociales, como la cooperación y la
resolución de conflictos, favorece el desarrollo de competencias académicas, mientras que el éxito en
tareas cognitivas refuerza la confianza y la motivación para interactuar en grupo. Esto evidencia que el
aprendizaje colaborativo no solo tiene un efecto aislado en cada dimensión, sino que promueve un
desarrollo integral de los estudiantes, lo que justifica su incorporación sistemática en la práctica
pedagógica de la educación media.

CONCLUSIÓN

El aprendizaje colaborativo se evidencia como una estrategia pedagógica efectiva para el desarrollo
simultáneo de competencias sociales y académicas en estudiantes de educación media. Los resultados
muestran que la interacción grupal favorece habilidades como la comunicación, la cooperación, la
resolución de conflictos y la escucha activa, fundamentales para una convivencia positiva y un
aprendizaje significativo.

Asimismo, se observa que las actividades colaborativas contribuyen a fortalecer competencias
académicas, como la comprensión lectora, el razonamiento lógico y la aplicación de conocimientos. La
práctica en entornos colaborativos permite que los estudiantes construyan aprendizajes de manera
conjunta, consolidando habilidades cognitivas esenciales para su desempeño escolar y futuro
profesional.

No obstante, los hallazgos también señalan que algunos estudiantes presentan dificultades para
participar activamente, asumir responsabilidades y manejar desacuerdos, lo que evidencia la necesidad
de estrategias pedagógicas que promuevan la inclusión, la motivación y la participación equitativa en
los grupos. La guía y acompañamiento docente resultan determinantes para superar estas limitaciones.

Finalmente, la investigación confirma que existe una relación estrecha entre las competencias sociales
y académicas. El desarrollo de habilidades socioemocionales potencia el aprendizaje cognitivo, y los
logros académicos refuerzan la confianza y la interacción social. Esto respalda la incorporación
sistemática del aprendizaje colaborativo en la práctica educativa, consolidando un enfoque integral que
pág. 11648
favorece la formación de estudiantes competentes, responsables y capaces de enfrentar los desafíos de
la educación media y la vida en sociedad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Abigail, P. T. G. (2025). El aprendizaje experiencial para el desarrollo del pensamiento crítico en la
asignatura de Ciencias Naturales con estudiantes de séptimo grado de Educación General
Básica, de la Unidad Educativa “Mariscal Sucre”, cantón Píllaro.

Afaray Sucso, Y. D. R., & Agip Gamonal, A. (2024).
La retroalimentación reflexiva en el desarrollo de
la autonomía de los estudiantes del nivel primario.

Aguilar, W. O., Quiroz, R. C., Benites, M. R. T., Parejo, E. E. V., & Revelo, E. R. (2024). Investigación
pedagógica en la educación superior: fundamentos, métodos y aplicaciones. Editorial
Tecnocientífica Americana, 300, 1-212.

Ariza Sanchez, E. T., Cruz Quispe, S., Marce Ticona, S., & Nole Herrera, V. D. C. (2025). El desarrollo
de las habilidades sociales para la creación del buen clima en el aula de educación primaria.

Banegas, G. J. H., Zhingre, F. M. O., Adrián, A. F. V., & Lomas, L. M. V. (2024). El aprendizaje
colaborativo en el fomento de la convivencia escolar: Una visión que trasciende el aula. Revista
Social Fronteriza, 4(4), e44391-e44391.

Banegas, G. J. H., Zhingre, F. M. O., Adrián, A. F. V., & Lomas, L. M. V. (2024). El aprendizaje
colaborativo en el fomento de la convivencia escolar: Una visión que trasciende el aula. Revista
Social Fronteriza, 4(4), e44391-e44391.

Bernal Figueroa, V. F., & Moane Ventura, U. L. (2024). El trabajo cooperativo y su influencia en el
desarrollo de las habilidades sociales en estudiantes de primaria.

Cali, R. A. M., Yanzapanta, M. J., Cali, E. L. M., Medina, G. D. L. Á. S., & Meneses, G. A. R. (2025).
Efectividad de las estrategias de Aprendizaje Cooperativo en la mejora del rendimiento
académico en estudiantes de Primaria. ASCE MAGAZINE, 4(2), 1033-1052.

Cangui Gualoto, K. N., & Casa Alvarado, K. J. (2024). Estrategias innovadoras para la evaluación del
aprendizaje (Doctoral dissertation, Ecuador: Pujilí: Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC)).

Castrillo, C. J. H. (2024). Competencias en el ámbito educativo. Revista Lengua y Cultura, 6(11), 29-
33.
pág. 11649
Chachapoya, E. D. P. N., Rivera, P. I. J., Guanoluisa, J. E. Q., & Jácome, L. R. S. (2024). Estrategias
didácticas basadas en el aprendizaje cooperativo para mejorar la interacción y el rendimiento
académico en Educación Básica. Ciencia y Educación, 232-255.

Cruces Contreras, A. L., & Leon Seminario de Zañartu, I. C. (2025). Implementación de estrategias de
aprendizaje colaborativo y su relación con el clima positivo de aula.

Frassinetti, C. M. P., Jaramillo, M. J. S., Jaramillo, C. C. S., & Ballesteros, M. A. S. (2025, July). Del
trabajo colaborativo a la motivación: Un enfoque para el éxito académico. In ASCE (Vol. 4, No.
3, pp. 72-101).

Herrera-Castrillo, C. J. (2023). Metodología para el aprendizaje por competencias. Revista Electrónica
De Conocimientos, Saberes Y Prácticas, 6(1), 77-90.

Lopez Ruiz, L. E. (2025). Resolución de conflictos y convivencia escolar en los estudiantes del V ciclo
de la Institución Educativa 20367 “San Agustín” Huaycho, 2024.

Manzano, D. L. (2025). La investigación científica como estrategia de enseñanza-aprendizaje y el
desarrollo de sus competencias para lograr un aprendizaje activo y significativo.

Medrano Alberti, L. E., & Ortega Luis, L. A. (2025). Aprendizaje colaborativo en la resolución de
problemas matemáticos en los estudiantes de la IE N° 20374 “San Bartolome”-Santa María,
2023.

Meza-Holguín, L. F., Sánchez-Valtierra, J. A., del Pilar Guerra, M., & Naranjo-Garcés, L. J. (2024).
Aplicando técnicas de enseñanza activa en matemáticas para fomentar el pensamiento critico y
la resolución efectiva de problemas. MQRInvestigar, 8(2), 1016-1036.

Moreira, C. M. C., Zamora, A. F. A., Carolina, D., Pazmiño, C., Arroyo, N. Y. Q., Campuzano, K. J.
C., & López, M. V. D. (2024). Aprendizaje Colaborativo en Entornos Educativos: Conceptos
Claves, Principios. Journal of the Learning Sciences, 9(4), 403-436.

Ortiz Martel, C. D., & Penadillo Pitancurt, Y. B. (2025). Trabajo cooperativo como estrategia didáctica
en el desarrollo de competencias sociales de los estudiantes de la IE N° 20316 “Manuel Ildauro
de los Santos Camones”Amay, 2023.

Quezada Cisternas, A. S. (2024). Fomentando el pensamiento crítico en estudiantes de sexto básico
pertenecientes al programa de integración escolar: una estrategia de colaboración curricular
pág. 11650
entre docentes de lenguaje y de educación diferencial (Doctoral dissertation, Universidad del
Desarrollo. Facultad de Educación).

Uriarte Moscoso, V. F., & Alarcon Espinoza, M. (2024). El trabajo colaborativo y las habilidades de
interacción social en la Institución Educativa Inicial Cruz Esperanza Chicana Valle, Rioja, 2024.

Vintimilla, A. C. R., Idrovo, C. D. R. M., Guanga, C. A. G., & Serrano, M. P. Z. (2025). Inteligencia
emocional y creatividad en el rendimiento académico. Esprint Investigación, 4(1), 172-184.