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vulneraciones al debido proceso, lo que puede derivar en la exclusión probatoria. Estos criterios
refuerzan la necesidad de concebir la escena del crimen como un espacio jurídico, donde cada
intervención debe respetar tanto los protocolos técnicos como los principios constitucionales.
Desde una perspectiva doctrinaria, (Saltos Ormaza, Emily Thaily Demera Ostaiza, & Díaz Loor, 2024),
analizan el tratamiento de la escena del crimen en delitos de sicariato, evidenciando que la falta de
protocolos estandarizados, la intervención de personal no capacitado y la ausencia de trazabilidad digital
han derivado en pérdida de evidencia y altos niveles de impunidad. Estos hallazgos confirman que la
escena del crimen no puede ser abordada como una etapa meramente operativa, sino como una fase
procesal crítica, donde cada acción debe ser jurídicamente válida, técnicamente verificable y
constitucionalmente protegida.
(Torres Villacrés, 2024), en su estudio sobre el manejo de la escena del crimen en casos de femicidio,
advierte que la falta de articulación entre los estándares interamericanos y la práctica local ha derivado
en investigaciones deficientes, donde la omisión de procedimientos técnicos ha impedido la
judicialización efectiva. El autor propone la adopción de protocolos homologados que integren
principios de legalidad, enfoque de género y estándares internacionales de preservación de evidencia,
como condición para garantizar el acceso a la justicia en contextos de violencia estructural.
Desde la doctrina especializada, ( Arregui Reyes, Bazantes Poveda, & Corral Calderón, 2023), sostienen
que la criminalística, como disciplina científica aplicada al derecho penal, debe operar bajo estándares
verificables que garanticen la reconstrucción técnica de los hechos y la legitimidad de la prueba en sede
judicial. Los autores advierten que, en el contexto ecuatoriano, la legislación vigente no contempla de
forma explícita los parámetros operativos que deben regir la intervención en la escena del crimen, lo
que genera vacíos normativos y operativos que afectan la eficacia investigativa. Esta perspectiva
permite superar el enfoque meramente instrumental y concebir la escena del crimen como una fase
procesal autónoma, sujeta a control judicial posterior, donde se aplican principios como contradicción,
trazabilidad y proporcionalidad. En consecuencia, cada intervención en el lugar de los hechos debe ser
jurídicamente válida, técnicamente documentada y constitucionalmente protegida.
En términos generales, el abordaje de la escena del crimen en el proceso penal ecuatoriano requiere una
comprensión integral que articule la dimensión normativa, técnica y procesal.