PERCEPCIONES Y SABERES DE MUJERES
INDÍGENAS SOBRE LA EXCLUSIÓN SOCIAL:
UNA APROXIMACIÓN DESDE SUS VOCES
INDIGENOUS WOMEN’S PERCEPTIONS AND
KNOWLEDGE ON SOCIAL EXCLUSION:
AN APPROACH FROM THEIR OWN VOICES
Ronald Cristhopper López Figueroa
Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala
pág. 15032
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.20701
Percepciones y Saberes de Mujeres Indígenas sobre la Exclusión Social:
Una Aproximación desde sus Voces
Ronald Cristhopper López Figueroa1
crislofi@gmail.com
Universidad de San Carlos de Guatemala,
Escuela de Trabajo Social
Guatemala
RESUMEN
El estudio tuvo como objetivo comprender las percepciones y saberes de mujeres indígenas de las
comunidades de Quiejel, Camanchaj y Chontalá, en Chichicastenango, Quiché, Guatemala, respecto a
la exclusión social. Desde un enfoque cualitativo y un diseño fenomenológico, se exploraron las
experiencias de mujeres indigenas mediante entrevistas a profundidad y un grupo focal, priorizando la
interpretación de sus vivencias desde sus propios significados y saberes. Los resultados muestran que
la exclusión social limita el acceso a la educación, el trabajo, la salud y la participación comunitaria.
Las mujeres identifican la discriminación étnica, lingüística y de género como factores persistentes que
reproducen la marginación, pero también desarrollan estrategias de resistencia, solidaridad y
organización comunitaria. Desde sus saberes, reinterpretan la exclusión como un espacio de
aprendizaje, empoderamiento y transformación social. La investigación demuestra que la exclusión
social puede entenderse como un proceso histórico y estructural que refleja la persistencia de
desigualdades de género, etnia y clase, las cuales se entrelazan en la vida de las mujeres y establecen
formas de subordinación y limitación de sus derechos. Es fundamental implementar políticas públicas
con pertinencia cultural y enfoque de género, que promuevan la diversidad, el empoderamiento de las
mujeres indígenas y su inclusión social.
Palabras clave: exclusión social, mujeres indígenas, saberes
1
Autor principal
Correspondencia: crislofi@gmail.com
pág. 15033
Indigenous Women’s Perceptions and Knowledge on Social Exclusion:
An Approach from Their Own Voices
ABSTRACT
The study aimed to understand the perceptions and knowledge of Indigenous women from the
communities of Quiejel, Camanchaj, and Chontalá, in Chichicastenango, Quiché, Guatemala, regarding
social exclusion. Using a qualitative approach and a phenomenological design, the experiences of
Indigenous women were explored through in-depth interviews and a focus group, prioritizing the
interpretation of their lived experiences based on their own meanings and knowledge. The results show
that social exclusion limits access to education, employment, health, and community participation. The
women identify ethnic, linguistic, and gender discrimination as persistent factors that reproduce
marginalization, while also developing strategies of resistance, solidarity, and community organization.
From their own knowledge systems, they reinterpret exclusion as a space for learning, empowerment,
and social transformation. The research demonstrates that social exclusion can be understood as a
historical and structural process that reflects the persistence of gender, ethnic, and class inequalities,
which intertwine in women’s lives and establish forms of subordination and restriction of their rights.
It is essential to implement public policies with cultural relevance and a gender perspective that promote
diversity, the empowerment of Indigenous women, and their social inclusion.
Keywords: social exclusion, indigenous women, knowledge
Artículo recibido 26 setiembre 2025
Aceptado para publicación: 29 octubre 2025
pág. 15034
INTRODUCCIÓN
La exclusión social que enfrentan las mujeres indígenas en Guatemala constituye un fenómeno
estructural que refleja la interacción de desigualdades de género, etnicidad y condición socioeconómica.
Resulta imprescindible explorar este fenómeno para comprender las formas en que dichas mujeres
experimentan e interpretan la exclusión desde sus saberes y prácticas tradicionales. Profundizar en este
análisis permite aportar evidencia empírica y conceptual que contribuya al diseño de intervenciones
sociales y políticas públicas orientadas a la inclusión y la equidad con pertinencia cultural.
Según Carrasco Fernández (2017), la pobreza y la exclusión no derivan de condiciones personales sino
de las estructuras económicas que perpetúan la desigualdad, no siendo características inherentes a las
personas que las sufren. En este sentido, plantea Jiménez Ramírez (2008), que la exclusión social puede
comprenderse como un entramado complejo de limitaciones materiales, institucionales y relacionales
que restringen el ejercicio de derechos y la participación social.
En este contexto, las mujeres se ubican en una posición estructural de desventaja que las expone con
mayor frecuencia a procesos de exclusión. Abordar esta problemática requiere un enfoque teórico e
integral que permita analizar sus diferentes dimensiones y comprender las formas en que se manifiesta.
Desde esta perspectiva, resulta fundamental explorar cómo las mujeres indígenas interpretan dichas
situaciones desde sus propios saberes, prácticas y experiencias.
De acuerdo con Navarro Miranda (2023), el racismo y la discriminación hacia las mujeres indígenas en
Guatemala constituyen una realidad arraigada tanto en la sociedad como en las instituciones del Estado.
Además, persiste la resistencia a reconocer la diversidad entre las mujeres indígenas, lo que implica
también falta de comprensión sobre las experiencias y percepciones que ellas tienen respecto a la
exclusión social.
La problemática a investigar radica en la escasa visibilización académica y social de las percepciones
de las mujeres ingenas sobre la exclusión que viven. Aunque en las últimas décadas se han
desarrollado políticas públicas y marcos normativos orientados a la equidad de género, como la Política
Nacional de Promoción y Desarrollo Integral de las Mujeres 2008-2023 y la creación de instituciones
como la Defensoría de la Mujer Indígena, persisten amplias brechas en la práctica.
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Estas políticas representan avances importantes, pero no siempre incorporan la voz de las mujeres
indígenas ni sus perspectivas culturales sobre el desarrollo y la justicia social.
Abordar esta problemática es relevante, ya que permite comprender las múltiples dimensiones de la
exclusión y las estrategias locales de resistencia. En el contexto guatemalteco, caracterizado por
desigualdad étnica y de género, escuchar a las mujeres constituye un acto de reconocimiento epistémico
y político. Además, este estudio aporta elementos que pueden orientar el diseño de intervenciones a
nivel local basadas en la inclusión, el empoderamiento y el respeto a los saberes de las mujeres.
El marco teórico de la investigación se sustenta en el paradigma constructivista, junto con los aportes
de la teoría feminista, la teoría crítica y el enfoque de desarrollo humano. “En el constructivismo la
realidad se construye mediante el interaccionismo simbólico de los sujetos que conforman un grupo
social” (Ramos, 2015). Las teorías feministas aportan una mirada crítica sobre las relaciones de poder
y la subordinación de género, al cuestionar las estructuras sociales, económicas y culturales que
reproducen la desigualdad entre hombres y mujeres. Desde esta perspectiva, Nussbaum (2002), plantea
que la justicia social debe considerar las condiciones reales de vida de las mujeres, reconociendo las
limitaciones que enfrentan para desarrollar plenamente sus capacidades humanas. Mientras que la teoría
crítica aporta un enfoque transformador que busca cuestionar y desmantelar las estructuras de poder y
la desigualdad social y la teoría del desarrollo humano que enfatiza la ampliación de capacidades y
libertades como fundamento de la inclusión social. Desde el enfoque propuesto por Sen (2000), el
desarrollo no se mide únicamente por el crecimiento económico, sino por la posibilidad real de las
personas de elegir y llevar la vida que valoran. En este sentido, la libertad se concibe tanto como medio
como fin del desarrollo, y la ampliación de capacidades educativas, económicas, sociales y políticas
constituye la base para reducir la exclusión y promover la justicia social.
La investigación se desarrolla en Guatemala, específicamente en tres comunidades del municipio de
Chichicastenango, en el departamento de Quiché: Quiejel, Camanchaj y Chontalá. En estos territorios,
la cultura maya, las prácticas comunitarias y la división de roles de género configuran la vida cotidiana
y las relaciones sociales. Las mujeres participan en un espacio organizativo que articula la producción
artesanal con procesos de fortalecimiento colectivo.
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Este contexto constituye un escenario propicio para comprender cómo reinterpretan la exclusión social
y construyen significados desde sus experiencias y saberes.
El estudio parte del objetivo de conocer la percepción de las mujeres indígenas sobre las situaciones de
exclusión social, desde sus saberes y experiencias. No se plantea una hipótesis previa, ya que la
intención es explorar los significados que emergen desde las propias participantes, priorizando la
comprensión de su realidad. De esta manera, el artículo busca contribuir al conocimiento académico
sobre la exclusión social y ofrecer fundamentos empíricos que orienten el diseño de políticas públicas
y estrategias de intervención social que promuevan la inclusión y la equidad desde un enfoque
intercultural.
METODOLOGÍA
El estudio se sustenta en el paradigma constructivista, el cual de acuerdo a Ramos (2015), concibe la
realidad como una construcción social que emerge de la interacción simbólica entre las personas y su
contexto. Se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, ya que busca comprender en profundidad los
significados que las mujeres indígenas atribuyen a sus experiencias de exclusión social. Esto se refuerza
con los aportes de Quecedo & Castaño (2002), quienes sugieren que la investigación cualitativa permite
comprender la realidad social desde las interpretaciones de los participantes, centrando su atención en
los significados y sentidos que estos atribuyen a sus experiencias. Este enfoque prioriza captar las
experiencias narradas por las mujeres, más allá de la cuantificación de los datos, con el propósito de
revelar la complejidad de las interacciones humanas y los contextos en los que se desarrollan . A su vez,
la investigación se enmarca en los aportes de la teoría feminista, la teoría crítica y el enfoque de
desarrollo humano, que orientan la comprensión de las relaciones de poder, la ampliación de
capacidades y la búsqueda de equidad social.
El tipo de investigación corresponde a un estudio de alcance exploratorio. De acuerdo a Hernández-
Sampieri & Mendoza Torres (2018), estas investigaciones se realizan cuando se busca estudiar un
problema escasamente abordado o respecto del cual existe información limitada. Lo anterior en
correspondencia de que se investiga un fenómeno poco estudiado en el ámbito guatemalteco. En cuanto
al diseño metodológico, se optó por el enfoque fenomenológico.
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Según Fuster Guillen (2019), este método permite estudiar las experiencias de vida tal como son vividas,
orientándose a describir su estructura esencial y a comprender los fenómenos desde la perspectiva de
quienes los experimentan.
La población de estudio estuvo conformada por veintiun mujeres indígenas pertenecientes a las
comunidades de Quiejel, Camanchaj y Chontalá, del municipío de Chichicastenango, departamento de
El Quiché, Guatemala. Se trabajó con una muestra intencional, seleccionada por su relevancia y
conocimiento del fenómeno estudiado.
Tabla 1 Características de las informantes por comunidad
Comunidad
Comunidad
Comunidad
Comunidad
Camanchaj
6
26 60
Primaria incompleta o sin
escolaridad (1 con nivel
universitario)
Chontalá
8
27 72
Sin escolaridad o primaria
completa
Quiejel
6
22 66
Primaria incompleta o sin
escolaridad
Chichicastenango
1
65
Primaria incompleta
Las técnicas de recolección de datos incluyeron entrevistas a profundidad y un grupo focal, ambos
orientados a captar las percepciones, relatos y significados que las mujeres atribuyen a sus experiencias
de exclusión social. Como instrumentos de investigación, se emplearon guías semiestructuradas. Los
instrumentos fueron previamente validados garantizando su pertinencia cultural y su adecuación
lingüística al contexto local.
En relación con las consideraciones éticas, se garantizó la participación voluntaria de las mujeres,
asegurando su consentimiento informado, la confidencialidad de los testimonios y el respeto a sus
expresiones culturales. Se privilegió una relación horizontal entre investigador y participantes,
reconociendo sus saberes como fuente legítima de conocimiento.
Los criterios de inclusión consideraron a mujeres mayores de edad, que habitan en las comunidades
seleccionadas y que aceptaron participar de manera voluntaria.
Entre las limitaciones del estudio, se reconoce que el carácter cualitativo y contextualizado impide la
generalización de los resultados a otros grupos o regiones; sin embargo, ofrece una comprensión
apropiada de las experiencias analizadas, coherente con la naturaleza del diseño fenomenológico..
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos muestran que la exclusión social que viven las mujeres indígenas de Quiejel,
Camanchaj y Chontalá se manifiesta como un proceso histórico y estructural, arraigado en condiciones
de desigualdad de género, etnia y clase. Los relatos de las mujeres revelan que además de las carencias
económicas, la exclusión implica la falta de reconocimiento cultural y simbólico, lo que refuerza su
carácter estructural, elementos centrales para comprender su persistencia. Esta perspectiva coincide con
lo planteado por Sánchez Alías & Jiménez Sánchez (2013), al indicar que exclusión social puede
entenderse como el resultado de mecanismos estructurales que limitan la plena participación de las
personas en los procesos sociales, económicos y políticos.
La siguiente tabla presenta una organización de categorías temáticas y emergentes identificadas a partir
del análisis de testimonios y experiencias de las mujeres sujetos de estudio. Estas categorías reflejan
distintas dimensiones que influyen en sus vidas. Cada categoría general agrupa subtemas que
emergieron durante el análisis cualitativo, proporcionando una visión más detallada de las realidades
vividas en cada etapa o ámbito.
Tabla No. 2 Categorización de los resultados
Categoría
Categorías emergentes
Contexto personal y experiencias de vida
Infancia y primeros años
Adolescencia y juventud
Adultez
Educación y Oportunidades
Oportunidades de estudiar
Roles de género
Experiencias en el sistema educativo
Trabajo y medios de vida
Trabajo desde la infancia y juventud
Trabajo doméstico fuera del hogar
Experiencias relacionadas al trabajo y la exclusión
social
Salud y acceso a servicios básicos
Disponibilidad de servicios de salud
Experiencias relacionadas a los servicios de salud y la
exclusión social
Discriminación y exclusión
Experiencias de exclusión social
El análisis de las percepciones de las mujeres indígenas sobre las situaciones de exclusión social permite
comprender cómo la desigualdad estructural ha marcado sus trayectorias personales y colectivas.
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Sus relatos tejen una memoria común que une sus vivencias y emociones en las que se entrelazan
pobreza, discriminación, desigualdad de género y racismo como dimensiones que se manifiestan de
forma persistente en sus vidas. Desde sus saberes y experiencias, las mujeres de las comunidades de
Quiejel, Camanchaj y Chontala interpretan la exclusión como algo que no empezó con ellas, sino que
viene de mucho antes, y que sigue afectando sus posibilidades de crecer, decidir y ser parte activa de
su comunidad.
La mayoría de las mujeres entrevistadas asocia la exclusión con las condiciones materiales y simbólicas
de su infancia. Crecieron en entornos rurales donde la pobreza era la norma y no la excepción, y donde
la carencia de recursos básicos, el trabajo infantil y la violencia doméstica formaban parte de la vida
cotidiana. Desde sus propios saberes, estas experiencias no solo representan privaciones económicas,
sino también aprendizajes que moldearon su carácter, su sentido de pertenencia y su capacidad de
resistencia.
En sus recuerdos, la infancia aparece como una etapa de limitaciones, pero también de afectos, en la
que los valores comunitarios (como la solidaridad, el respeto y la reciprocidad) funcionaron como
mecanismos frente a la adversidad. El entorno familiar y el territorio son recordados como espacios de
enseñanza, donde se aprendía a sobrevivir y a sostener la vida con dignidad, a pesar de las
desigualdades. Sin embargo, la desigual distribución de roles entre hombres y mujeres se manifestaba
desde entonces, asignando a las niñas tareas domésticas o de cuidado y restringiendo sus oportunidades
de estudio y en la toma de decisiones.
Durante la adolescencia, muchas mujeres se vieron obligadas a asumir responsabilidades adultas
mediante matrimonios tempranos o maternidades precoces. Esta transición abrupta truncó sus
posibilidades de continuar estudiando o de construir proyectos personales. Desde su propia
interpretación, el matrimonio representaba una forma de protección y estabilidad en algunos casos. No
obstante, con el paso del tiempo, estas mismas mujeres comprenden que esta dinamica limita su libertad
y genera dependencia económica y emocional.
La educación es percibida como uno de los ámbitos más reveladores de la exclusión social. Las mujeres
expresan que estudiar fue un privilegio al que pocas tuvieron acceso, condicionado por factores
geográficos, económicos, culturales y de género.
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Las comunidades rurales se caracterizaban por la escasez de escuelas, la irregularidad de los docentes
y la falta de apoyo institucional, lo cual generaba discontinuidad en los procesos de aprendizaje y
desmotivación entre las niñas.
A ello se sumaban los mandatos culturales que restringían la escolarización femenina, legitimados por
la idea de que el destino de las mujeres era el matrimonio o el trabajo doméstico. La educación era vista
como innecesaria para quienes debían dedicarse a servir, cuidar o reproducir el hogar. Estas creencias,
arraigadas en las estructuras patriarcales de las comunidades, establecieron jerarquías de género que
naturalizaron la exclusión y consolidaron la desigualdad.
Además de las barreras de acceso, las mujeres identifican la discriminación lingüística y étnica como
otra forma de exclusión educativa. El sistema escolar promovía la castellanización y negaba la
legitimidad del idioma k’iche’, provocando un sentimiento de inferioridad entre las niñas indígenas.
No obstante, en la actualidad las mujeres expresan una conciencia crítica sobre la importancia de la
educación. Desde su experiencia, reconocen que el conocimiento formal ofrece posibilidades de
autonomía y empoderamiento, especialmente para las nuevas generaciones. Su reflexión evidencia una
transformación en la percepción del aprendizaje: estudiar se asocia ahora con la posibilidad de romper
los ciclos de pobreza y con el derecho a decidir sobre la propia vida.
El trabajo ocupa un lugar central en la comprensión de la exclusión. Para la mayoría, trabajar desde
niñas fue una obligación impuesta. El empleo doméstico en casas ajenas, realizado en condiciones de
explotación y discriminación, representa una de las experiencias más recurrentes. Las mujeres
reconocen que esta forma de trabajo, aunque las sometió a abusos y desigualdades, también les permitió
adquirir fortaleza, autonomía parcial y un sentido de responsabilidad para apoyar el sustento familiar.
El trabajo femenino en contextos rurales ha sido invisibilizado y desvalorizado, considerado una
extensión de las tareas domésticas. A ello se suman las múltiples violencias que enfrentan en los
espacios laborales, incluyendo el acoso, la explotación y, en casos extremos, el abuso sexual. Estas
experiencias reflejan la intersección entre género, clase y etnicidad como ejes de desigualdad que
limitan las posibilidades de desarrollo de las mujeres indígenas.
A pesar de estas condiciones adversas, las mujeres muestran una notable capacidad de acción. Su
participación en actividades productivas, artesanales o comunitarias ha permitido construir redes de
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apoyo y redefinir el sentido del trabajo como fuente de aprendizaje, independencia y dignidad. En sus
relatos, el esfuerzo laboral se convierte en una forma de resistencia frente a la marginación y en un
medio de sustento para mejora sus condiciones de vida.
El acceso a los servicios de salud constituye otro ámbito donde las mujeres experimentan la exclusión
de manera directa. Aun cuando reconocen ciertos avances en infraestructura y cobertura, la atención
sigue siendo limitada, ineficiente y discriminatoria. Las mujeres describen la existencia de centros que
funcionan de manera parcial, centrados casi exclusivamente en el control de embarazos o la atención
infantil, dejando de lado otras necesidades de salud.
La falta de medicamentos, la escasa empatía del personal médico y la discriminación por motivos
étnicos son factores que alimentan la desconfianza hacia el sistema público. Las experiencias de
maltrato, negligencia o violencia obstétrica son interpretadas como expresiones de una exclusión
institucional que desvaloriza sus cuerpos y sus vidas. En muchos casos, la atención médica se convierte
en una experiencia humillante, donde se evidencian las diferencias sociales.
Frente a estas condiciones, las mujeres continúan recurriendo al acompañamiento de comadronas,
combinando prácticas ancestrales con servicios públicos cuando las circunstancias lo permiten. Estas
prácticas evidencian la persistencia de una cosmovisión, que concibe la salud como un equilibrio
integral entre cuerpo, comunidad y naturaleza. Desde su perspectiva, la exclusión en los servicios de
salud, además de la falta de atención médica, también se refleja con la falta de reconocimiento a sus
costumbres.
La discriminación es una constante transversal en la vida de las mujeres indígenas. Se manifiesta en la
preferencia por los hombres dentro del hogar, en la exclusión de la propiedad de la tierra, en la
desvalorización de la opinión femenina que limita su participación en los espacios comunitarios. Las
mujeres identifican que la exclusión no solo proviene de los hombres o de las instituciones, sino también
de otras mujeres que reproducen patrones patriarcales interiorizados, cuestionando su presencia en la
esfera pública o su deseo de autonomía.
Esta discriminación tiene raíces culturales, vinculadas a una visión patriarcal y la etnicidad. Sin
embargo, en las narraciones también se precibe una conciencia crítica. Reconocen que las estructuras
de poder que las excluyen pueden ser afrontadas desde la palabra, la organización y la educación.
pág. 15042
Expresan la necesidad de ser escuchadas y de participar en las decisiones, a nivel familiar y comunitario.
Su percepción de la exclusión se articula con resistencia. A pesar de las limitaciones, las mujeres han
desarrollado estrategias de resiliencia basadas en la solidaridad, el trabajo colectivo y la transmisión de
saberes a las nuevas generaciones. Reconocen el valor de sus experiencias como fuente de
conocimiento, lo cual a la vez puede ser punto de partida para la transformación social.
Este estudio ofrece una mirada sensible y crítica sobre la exclusión social de las mujeres indígenas,
mostrando cómo, a pesar de las estructuras históricas que las marginan, ellas transforman la desigualdad
en aprendizaje, resistencia y esperanza. Su aporte radica en visibilizar la dimensión humana y su
relacion con la exclusión social, en sintonía con Nussbaum (2002), quien señala que el desarrollo y la
justicia solo son posibles cuando las personas pueden ejercer plenamente sus capacidades y vivir con
dignidad.
CONCLUSIONES
La investigación revela que la exclusión social de las mujeres indígenas de Chichicastenango es un
fenómeno histórico y estructural, sostenido por desigualdades de género, etnia y clase. Estas
condiciones limitan su participación plena en la educación, el trabajo, la salud y la vida comunitaria,
evidenciando que la exclusión debe entenderse como un proceso colectivo e histórico que perpetúa
desigualdades estructurales en distintos ámbitos de la vida social. Los testimonios muestran que, frente
a la discriminación y la pobreza, las mujeres han desarrollado estrategias de resistencia basadas en la
solidaridad, saberes ancestrales y trabajo colectivo. Desde sus experiencias, dan un nuevo significado a
la exclusión como un espacio de conciencia colectiva y transformación, donde el aprendizaje
compartido se convierte en una forma de empoderamiento y afirmación de identidad. Los hallazgos
evidencian, a partir de las experiencias de las participantes, la urgencia de fortalecer políticas
interculturales con perspectiva de género que reconozcan las capacidades y potencialidades de las
mujeres indígenas como base para el desarrollo humano.
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