LÍNEA BASE DE POBREZA, DESIGUALDAD E
INCLUSIÓN TERRITORIAL ANTE LOS PODEBIS EN
EL ISTMO DE TEHUANTEPEC, OAXACA: CIUDAD
IXTEPEC Y SAN BLAS ATEMPA

BASELINE POVERTY, INEQUALITY, AND TERRITORIAL
INCLUSION IN RELATION TO PODEBIS IN THE ISTHMUS OF
TEHUANTEPEC: CIUDAD IXTEPEC AND SAN BLAS ATEMPA

Maricela Castillo Leal

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México

Héctor Pérez Larrañaga

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México

Soledad Venegas Nava

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México

Blasa Celerina Cruz Cabrera

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México

Julio Cesar Torres Valdéz

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México
pág. 750
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.20897
Línea Base de Pobreza, Desigualdad e Inclusión Territorial ante los
PODEBIS en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca: Ciudad Ixtepec y San
Blas Atempa

Maricela Castillo Leal
1
cleal@itoaxaca.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-3281-4135

Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Oaxaca

México

Héctor Pérez Larrañaga

hector.pl@oaxaca.tecnm.mx

https://orcid.org/0000-0003-0571-0354

Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Oaxaca

México

Soledad Venegas Nava

soledad@studiomantis.com

https://orcid.org/0009-0009-2142-9627

Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Oaxaca

México

Blasa Celerina Cruz Cabrera

blasitaito@gmail.com

https://orcid.org/0000-0003-4694-4261

Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Oaxaca

México

Julio Cesar Torres Valdéz

jcesartv@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-9125-2005

Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Oaxaca

México

RESUMEN

Este artículo presenta un diagnóstico de línea base sobre pobreza, desigualdad e inclusión en dos
municipios del Istmo de Tehuantepec, San Blas Atempa y Ciudad Ixtepec, en el contexto del Corredor
Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). Se empleó un enfoque mixto con predominio
cualitativo, basado en entrevistas semiestructuradas a autoridades municipales, observación y revisión
documental, integrados con datos públicos (INEGI, 2020; CONEVAL, 2020). El análisis cualitativo y
las matrices MEFI/MEFE sustentaron un diagnóstico estratégico por municipio. En San Blas Atempa
se observa equilibrio interno frágil y baja capacidad de respuesta externa, con tensiones entre identidad
lingüística, empleo, servicios urbanos y riesgos socioambientales. En Ciudad Ixtepec el entorno es más
favorable, pero persisten brechas en salud, agua, alfabetización y contaminación hídrica que
condicionan la captura de beneficios. La discusión muestra que la inclusión no es automática: depende
de la articulación entre formación laboral pertinente, servicios e infraestructura habilitante,
encadenamientos locales y salvaguardas culturales y ambientales. Se concluye que el criterio práctico
de éxito requiere alinear capital humano, economía cultural y gobernanza participativa para traducir
inversión en bienestar territorial.

Palabras clave: istmo de tehuantepec, CIIT, inclusión, desigualdad, desarrollo local

1
Autor principal.
Correspondencia:
hector.pl@oaxaca.tecnm.mx
pág. 751
Baseline
Poverty, Inequality, and Territorial Inclusion in Relation to
PODEBIS in the Isthmus of Tehuantepec: Ciudad Ixtepec and San Blas

Atempa

ABSTRACT

This article presents a baseline assessment of poverty, inequality, and inclusion in two municipalities

of the Isthmus of Tehuantepec, San Blas Atempa and Ciudad Ixtepec, in the context of the Interoceanic

Corridor of the Isthmus of Tehuantepec (CIIT). A m
ixed approach with a qualitative focus was used,
based on semi
-structured interviews with municipal authorities, observation, and document review,
integrated with public data (INEGI, 2020; CONEVAL, 2020). Qualitative analysis and MEFI/MEFE

matrices support
ed a strategic assessment for each municipality. In San Blas Atempa, there is a fragile
internal balance and low external responsiveness, with tensions between linguistic identity,

employment, urban services, and socio
-environmental risks. In Ciudad Ixtepec, the environment is more
favorable, but gaps in health, water, literacy, and water pollution persist, limiting the capture of benefits.

The discussion shows that inclusion is not automatic: it depends on the articulation between relevant

job training, en
abling services and infrastructure, local linkages, and cultural and environmental
safeguards. It is concluded that the practical criterion for success requires aligning human capital,

cultural economy, and participatory governance to translate investment
into territorial well-being.
Keywords
: isthmus of tehuantepec; CIIT; inclusion; inequality; local development
Artículo recibido 20 octubre 2025

Aceptado para publicación: 15 noviembre 2025
pág. 752
INTRODUCCIÓN

Este artículo surge de la incógnita de si la inclusión social ante grandes transformaciones productivas
puede ser algo más que una promesa. Se trata de la reaparición en condiciones tecnológicas y
geopolíticas cambiantes de una tensión histórica más amplia entre trabajo, técnica, tecnología y
conocimiento como mediaciones del ser humano con la naturaleza, por un lado, y la lógica de
reproducción del capitalismo, por el otro. En la fase actual, los avances tecnocientíficos aceleran la
conectividad, la circulación de mercancías y la reorganización espacial del capital; sin embargo, estos
procesos tienden a desplegarse mediante políticas macroeconómicas y de infraestructura de corte
homogeneizante, que presuponen trayectorias de crecimiento “para todos por igual” y pasan por alto
las particularidades del territorio: su historia social, sus arreglos institucionales, su ecología política y,
sobre todo, las formas locales de trabajo y vida (Boisier, 2005; Alburquerque, 2001).

En esta clave, el territorio no es un simple contenedor físico, sino un dispositivo de intervención que
resignifica los fenómenos sociales: aquello que ocurre “en” el territorio ocurre, también, “a través” de
él (Carballeda, 2023). En tanto espacio relacional donde se entrelazan economías morales, regímenes
de propiedad, capitales culturales, tramas organizativas y usos y costumbres, el territorio no puede
tratarse como si fuera indiferenciado ni reducido a una coordenada logística (Boisier, 2005; Vázquez
Barquero, 2009). La cuestión que guía este artículo es, entonces, tan sencilla como decisiva: ¿la
estrategia de crear infraestructura e industrializar pueblos indígenas en condiciones de pobreza y
desigualdad realmente los retira de la periferia, o reproduce, bajo nuevas formas, su condición periférica
y las brechas de exclusión?

Desde la economía política del desarrollo latinoamericano, Prebisch formuló tempranamente que la
difusión del progreso técnico desde el “centro” hacia la “periferia” es lenta, desigual y asimétrica, y que
los procesos de desarrollo en países periféricos no siguen etapas uniformes: se configuran bajo
heterogeneidad estructural y dependencia tecnológica, con baja capacidad de absorción de mano de
obra en sectores modernos y persistencia de amplios segmentos en actividades de baja productividad.
Estas asimetrías no se reducen a brechas de ingreso: atraviesan las estructuras productivas, los
regímenes de innovación, los mercados laborales y la gobernanza.
pág. 753
En condiciones así, la convergencia no está garantizada; por el contrario, los patrones de inserción
internacional pueden acentuar divergencias y vulnerabilidades macro-financieras (Ocampo, 2001).

Por su parte, Boisier (2005) subraya que la globalización tecnocognitiva del capitalismo opera a la vez
como homogeneización (escalas, estándares, plataformas) y re-valorización del territorio, en tanto los
procesos de innovación y competitividad se anclan crecientemente en recursos, redes y aprendizajes
locales. De ahí la dialéctica “globalizaciónterritorio”: industrias sin patria, pero con territorios; y la
necesidad de pensar en “glocalidad” (articulaciones entre escalas) y distritos/redes como soportes del
aprendizaje colectivo. La conclusión es inequívoca: no basta con abrir mercados o atraer inversiones;
hay que comprender qué territorios tenemos, qué capacidades existen y cómo se articulan (o no) con
los dispositivos de política y con las cadenas de valor que llegan o se reconfiguran.

En la misma línea, Alburquerque (2001) documenta que la fase tecno-organizativa posfordista
reestructura la producción (microelectrónica, gestión flexible, diferenciación de productos,
obsolescencia acelerada) y heterogeneiza sus impactos en los territorios. Dado que más de la producción
y el empleo siguen teniendo un fuerte anclaje nacional/local, las políticas exclusivas de promoción a las
exportaciones no alcanzan para irradiar capacidades al conjunto del tejido social; es imprescindible
acompañarlas con políticas activas de desarrollo económico local que fortalezcan sistemas productivos
territoriales, impulsen encadenamientos, calidad y capital humano, y coordinen actores públicos y
privados en función de la especificidad de cada ámbito.

Ya Vázquez Barquero (2009) insistía, además, en que los choques macro (crisis financieras, caídas de
la demanda, reacomodos del comercio) exacerban desigualdades regionales y sociales, por lo que las
políticas estructurales “de arriba hacia abajo” resultan insuficientes. La eficacia depende del potencial
de desarrollo existente y de la capacidad de organización de los actores locales: gobernanza territorial
para coordinar inversiones, crear redes locales de proveedores, y alinear proyectos económicos y
sociales con recursos y prioridades comunitarias.

Este cuerpo teórico converge en una idea clave para nuestro caso: si la política pública ignora la textura
territorial, es decir, sus estructuras socio-productivas, sus instituciones propias y sus capitales culturales
y asociativos, el “derrame” del crecimiento se vuelve improbable. De hecho, la heterogeneidad
estructural señalada por Prebisch en Ocampo (2001) se expresa territorialmente en que los municipios,
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agencias y barrios no sólo parten de posiciones distintas; también reciben y procesan la inversión, la
infraestructura y el cambio tecnológico de modo desigual. En territorios indígenas con pobreza
estructural, propiedad social de la tierra, usos y costumbres y memorias de conflicto y cooperación, las
posibilidades de inclusión dependen menos de la mera presencia de proyectos y más de cómo esos
proyectos interactúan con las capacidades locales y con arreglos de gobernanza legítimos.

En este contexto se inscribe el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y la instalación
de Polos de Desarrollo para el Bienestar (PODEBIS): una apuesta de gran escala que, por diseño,
promete dinamismo logístico-industrial y empleo (Diario Oficial de la Federación, 2020); pero cuya
traducción territorial concreta, en términos de inclusión social, distribución de beneficios/costos,
articulación de cadenas locales, y preservación de derechos colectivos, no puede darse por supuesta. La
experiencia latinoamericana muestra que industrialización tardía, más dependencia tecnológica, más
debilidad de encadenamientos locales tienden a reforzar asimetrías y, si no se corrigen, profundizan
desigualdades (Ocampo, 2001; Alburquerque, 2001).

Por ello, este artículo parte de una posición estructural-crítica: la inclusión no es un subproducto
automático de la inversión, sino el resultado de configuraciones institucionales y estrategias territoriales
concretas. Diagnosticar una línea base en Ciudad Ixtepec y San Blas Atempa, municipios con 30.05 y
66.87% de su población en situación de pobreza y con ingresos por debajo de la línea del bienestar de
34.87 y 66.78%, respectivamente, según datos de CONEVAL (2020), permite reconocer cómo las
desigualdades históricas y la fragilidad institucional condicionan la capacidad local para beneficiarse
del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). Este diagnóstico es condición para
fundamentar si la trayectoria actual acerca o aleja a estos territorios de una inclusión con identidad
territorial.

La importancia de la investigación radica, en primera instancia, en lo social: ambos municipios
concentran una alta proporción de población indígena alrededor del 41% en Ciudad Ixtepec y 98% en
San Blas Atempa (Instituto de Planeación para el Bienestar, 2023), además de carencias en servicios
básicos en la vivienda 22.7 y 53.7%, respectivamente, y ambos 36.9% en acceso a los servicios de salud
que se expresan en conflictos de uso del territorio y vulnerabilidad ante megaproyectos. En segundo
lugar, es analítica: permite observar cómo una gran estrategia logística-industrial se territorializa y qué
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mediaciones (institucionales, socioproductivas y culturales) explican su traducción en inclusión o
exclusión. Finalmente, es de política pública: una línea base con indicadores verificables de pobreza,
rezago e identidad comunitaria posibilita comparaciones futuras sobre los impactos del CIIT y los
PODEBIS, orientando recomendaciones sobre participación vinculante, encadenamientos locales y
salvaguardas territoriales.

Es así que la literatura sugiere que, en contextos de globalización, las estrategias centradas sólo en
apertura y grandes inversiones tienden a sobreestimar efectos difusores y subestimar la diversidad
territorial (Boisier, 2005; Alburquerque, 2001). La asimetría centroperiferia en la difusión del progreso
técnico y la heterogeneidad interna dificultan la convergencia (Ocampo, 2001). En cambio, los enfoques
de desarrollo local y gobernanza territorial documentan mejores resultados cuando se articulan políticas
macro con estrategias endógenas, redes de proveeduría local, calidad e innovación adaptada (Vázquez
Barquero, 2009).

El objetivo de este artículo es diagnosticar y contextualizar, mediante análisis de bases de datos y trabajo
de campo (en este caso con autoridades municipales), las condiciones de pobreza y desigualdad y su
articulación (o desarticulación) con capacidades locales, mecanismos de participación y efectos
territoriales vinculados al CIIT/PODEBIS en San Blas Atempa y Ciudad Ixtepec. Sobre esta base, se
discute si la trayectoria observada configura condiciones de inclusión
o, por el contrario, reproduce
periferias bajo nuevas formas.

A la luz de las teorías de centroperiferia, heterogeneidad estructural y desarrollo económico local, ¿en
qué medida la actual configuración del CIIT/PODEBIS en Ixtepec y San Blas Atempa se alinea con los
capitales territoriales, fortalece (o no) encadenamientos y gobernanza local, y mejora (o no) los
indicadores de pobreza y desigualdad de modo sostenible y culturalmente pertinente?

METODOLOGÍA

La primera parte de esta investigación (diagnóstico) adoptó un enfoque mixto con predominancia
cualitativa, orientado a comprender los efectos sociales y territoriales asociados a los Polos de
Desarrollo para el Bienestar en el marco del Corredor Interoceánico. Esta decisión metodológica
respondió a la necesidad de introducir la voz y la experiencia de las y los participantes en su ambiente
natural, reconociendo que el equipo investigador forma parte del fenómeno observado y que, por tanto,
pág. 756
la comprensión profunda y situada de la problemática exige un trabajo interpretativo atento a contextos,
mediaciones y sentidos (Sampieri, 2014). En complemento, se incorporó información cuantitativa,
procedente de fuentes públicas y registros administrativos con el fin de construir la línea base de pobreza
y desigualdad, y de identificar patrones comparables entre municipios que permitieran contrastar,
matizar o tensionar los hallazgos cualitativos a través de un análisis estratégico.

El diseño siguió principios de la investigación-acción participativa, entendida aquí como un proceso
colaborativo que genera conocimiento situado y, al mismo tiempo, promueve reflexión crítica y
fortalecimiento comunitario. La IAP se tradujo en la co-construcción y validación social de
instrumentos, en la devolución periódica de hallazgos preliminares y en la búsqueda de utilidades
públicas locales a partir del propio proceso de investigación. Este posicionamiento ético-político evitó
la extractivización del conocimiento y favoreció que las interpretaciones emergieran del diálogo entre
saberes académicos y saberes locales, manteniendo una bitácora reflexiva sobre decisiones de acceso,
sesgos potenciales y manejo de expectativas, así como protocolos claros de consentimiento informado.

El trabajo de campo se llevó a cabo en los municipios de San Blas Atempa y Ciudad Ixtepec, Oaxaca,
considerando dos niveles de análisis: la escala institucional municipal y la escala comunitaria, que
incluye localidades, barrios y agencias. En esta primera fase del estudio se aplicó un muestreo
cualitativo intencional, centrado en actores con capacidad de decisión y conocimiento contextual
autoridades municipales, auxiliares, integrantes del cabildo y responsables de áreas estratégicas.

El tamaño de la muestra se definió conforme al principio de saturación teórica, propio de los estudios
interpretativos (Glaser & Strauss, 1967), que establece que el número de entrevistas se determina
cuando la información adicional deja de aportar nuevos elementos conceptuales relevantes. En este
sentido, la investigación priorizó la profundidad analítica sobre la representatividad estadística,
siguiendo las recomendaciones de Kvale (1996) y Morse (2000) respecto al uso de muestras pequeñas
pero densas en información.

En total se realizaron trece entrevistas en San Blas Atempa y cuatro en Ciudad Ixtepec, número
suficiente para alcanzar la saturación temática en torno a las dinámicas locales de gobernanza y
desarrollo.
pág. 757
La diferencia entre municipios obedece a condiciones contextuales de disponibilidad, accesibilidad y
estructura institucional, aspectos que, lejos de ser una limitante, enriquecen la comprensión comparativa
de los procesos locales en estudio.

Como técnica principal se aplicaron entrevistas semiestructuradas a autoridades municipales, tomando
como base el “Cuestionario para Diagnóstico Comunitario por aplicarse a autoridades Municipales”,
adaptado como guion flexible para presidentes, síndicos y titulares de desarrollo económico, obras,
planeación, asuntos indígenas, igualdad de género y juventud. El instrumento abordó bloques sobre
pobreza y privaciones, desigualdad y brechas, capacidades locales y capitales territoriales, mecanismos
de participación y consulta, así como percepciones de impactos, riesgos y oportunidades asociados a
las inversiones e infraestructura en curso.

La recolección de información se completó con la revisión de documentación local y normativa: actas
de cabildo y de asamblea, planes y programas municipales, comunicados públicos, lineamientos
operativos vinculados a los PODEBIS y al CIIT, así como notas de prensa local. En el componente
cuantitativo se analizaron indicadores de pobreza y privaciones sociales, acceso a agua y saneamiento,
educación y salud, empleo e ingresos, conectividad y equipamientos. Siempre que fue posible, se trabajó
con desagregaciones por localidad para observar diferenciales intra-municipales, cuidando la
comparabilidad por fuente, definición y periodo.

El análisis cualitativo siguió un procedimiento interpretativo. Se elaboraron notas extensivas después
de cada sesión y se ampliaron sistemáticamente las notas de campo. A partir de ello se realizó una
codificación abierta y axial con categorías iniciales relativas a pobreza y privaciones, desigualdad y
brechas, capacidades locales, participación y consulta, efectos territoriales, género y juventudes, y
riesgos y oportunidades. Se elaboraron matrices MAFE y MEFI (matriz de evaluación de factores
externos y matriz de evaluación de factores internos) por municipio para identificar convergencias,
divergencias y vacíos de información. La triangulación entre entrevistas, observación y documentos
permitió sostener inferencias prudentes y distinguir con claridad la descripción de línea base respecto
de las interpretaciones analíticas.

Con el fin de ofrecer una síntesis ordenada y útil para la toma de decisiones locales, se elaboró un
diagnóstico estratégico territorial apoyado en herramientas estándar de análisis organizacional,
pág. 758
explícitamente situadas en el momento de levantamiento (línea base). Se analizaron características
específicas para ambos municipios que integraron, en el plano interno, capacidades organizativas,
capital humano, oficios, bienes comunales, infraestructura y gestión municipal, y, en el plano externo,
inversiones e infraestructura en curso, marcos programáticos, dinámica empresarial y riesgos
socioambientales. A partir de preguntas guía, si una fortaleza permite capitalizar una oportunidad o
atenuar una amenaza, o si una debilidad impide aprovechar oportunidades o expone ante amenazas, se
priorizaron cruces sustantivos para cada municipio.

Es así, que las matrices de evaluación de factores externos (MEFE) e internos (MEFI) adaptadas al
contexto municipal (David, 2013), siguieron un proceso ponderando la relevancia de cada factor,
clasificando su signo y calculando puntajes ponderados. En la MEFI se clasificaron las debilidades y
fortalezas, asignándole el valor de 1 a las debilidades muy negativas (MN) y 2 a las negativas (N), 4 a
las fortalezas muy positivas (MP) y 3 a las positivas (P). La MEFE tiene un tratamiento similar: 1 punto
para amenazas muy negativas (MN) y 2 a las negativas (N); 3 a las oportunidades positivas (P) y 4 a las
muy positivas (P); los resultados se interpretaron de manera no mecánica y siempre en triangulación
con la evidencia cualitativa.

La metodología de esta técnica refiere que si este resultado total está por debajo de 2.50, significa que
en el municipio existen predominio de los factores negativos, debilidades o amenazas, según se trate.
En tanto si es superior a esta cifra, entonces la preponderancia es para las fortalezas o las oportunidades
según sea el caso.

La calidad se cuidó mediante triangulación de técnicas (entrevistas a autoridades y observación) y
contraste con información secundaria (INEGI/CONEVAL, 2020 e Instituto de Planeación para el
Bienestar, 2023). Se elaboraron bitácoras de campo para separar la descripción de línea base de la
interpretación, y se incorporaron descripciones contextuales por municipio para situar los hallazgos.

Entre las limitaciones reconocidas se encuentran la cobertura y periodicidad desigual de las estadísticas
a escala de localidad, posibles sesgos de deseabilidad social en entrevistas con autoridades, mitigados
mediante triangulaciones, observación y la acotación temporal del trabajo de campo frente a procesos
en curso, lo cual justifica la propuesta de un seguimiento longitudinal.
pág. 759
Con todo, la integración rigurosa de fuentes y técnicas permitió construir una línea base robusta y
situada, capaz de sostener la discusión sobre inclusión, desigualdad y capacidades locales en San Blas
Atempa y Ciudad Ixtepec.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los resultados que a continuación se presentan provienen de entrevistas semiestructuradas a autoridades
municipales y un análisis estratégico derivado de una revisión documental; fueron integrados con la
línea base cuantitativa para sostener una lectura territorialmente situada. Se presentan primero los
hallazgos por municipio y, después, una síntesis comparada que alimenta la discusión a la luz del marco
estructural-crítico y del enfoque de desarrollo económico local.

En las 13 entrevistas a autoridades de San Blas Atempa, los “problemas” más mencionados fueron
empleo (69%), agua (62%), educación (54%), salud (46%) y seguridad (39%). En cuanto a los
beneficios esperados del CIIT/PODEBIS, domina empleo (77%), seguido de mejora de servicios (31%),
inversión (23%) e infraestructura (15%). En riesgos, resaltan desigualdad y daños ambientales (ambos
aparecen con recurrencia) y se mencionan también pérdida de tierras y conflictos sociales.

En las condiciones del hogar y capacidades, la participación comunitaria se ubica, en su mayoría, en
rangos media/baja; y se reporta con frecuencia insuficiencia presupuestaria del hogar. Respecto al
ingreso (“alcanza”), predominan las respuestas “cubrir lo básico” y “no alcanza” (sumadas, mayoría).
En salud, hay combinación de afiliación y no afiliación (IMSS/privado/ninguno), lo que sugiere brechas
de cobertura efectiva. La percepción del CIIT tiende a ser positiva (con grados de “sí, algo” y “sí,
mucho”), pero coexiste con preocupaciones por distribución desigual de beneficios y presión ambiental.

Por otro lado, en Ciudad Ixtepec, con una muestra más pequeña (4 entrevistas), el patrón es parecido,
pero más acotado. En problemas, aparecen agua (50%), educación (50%) y empleo (25%), junto con
salud/servicios (gráfico 3). En beneficios, destacan empleo (75%) y servicios/infraestructura (2550%
según rubro). En riesgos, se repiten desigualdad y ambientales, y emergen alusiones a conflictos
sociales.

En condiciones del hogar, la mitad reporta que el ingreso solo cubre lo básico y la otra mitad logra
cubrir y ahorrar; nadie reporta pasar 30 días sin dinero para alimentos. En salud, hay mezcla de afiliación
(IMSS/privado) y no afiliación; en educación, predominan bachillerato/licenciatura.
pág. 760
La percepción del CIIT es positiva (“sí, algo / sí, mucho”) en todos los casos, pero acompañada de
advertencias sobre brecha de habilidades y calidad de empleos.

Algo curioso de estos hallazgos, es que, en ambos municipios, “empleo” es el principal beneficio
esperado -San Blas 77%; Ixtepec 75%- (Gráfico 1.). Pero al mismo tiempo, empleo aparece como
problema de base -San Blas 69%; Ixtepec 2550%- (Gráfico 2), lo cual sugiere una tensión: se reconoce
el déficit actual y se deposita la expectativa en el corredor, con el temor de que los mejores puestos no
se asignen localmente si no hay formación específica.

Gráfico 1. Promedio de problemas más mencionados

Gráfico 2. Beneficios promedio esperados

Nota: elaboración propia con información del trabajo de campo, (2025)

Problemas más mencionados
empleo agua educación
salud seguridad electricidad
luz eléctrica drogadicción salud educación

Beneficios esperados
empleo servicios
inversión infraestructura
otro ambiente
empleo parcialmente
pág. 761
La carencia de servicios (agua, salud, saneamiento, infraestructura) estructura la percepción en ambos.
San Blas enfatiza agua, educación, salud como problemas simultáneos; Ixtepec subraya agua/educación
y la necesidad de infraestructura habilitante. Como beneficio, se espera que el corredor mejore servicios
e infraestructura (San Blas: servicios 31%, infraestructura 15%; Ixtepec: servicios/infraestructura con
menciones en 2550%). En ambos hay alerta por desigualdad (quién gana y en qué condiciones) y daños
ambientales (contaminación, presión sobre recursos, riesgo de pérdida de tierras). Estos riesgos
aparecen en espejo de los beneficios esperados: más inversión sí, pero con salvaguardas
socioambientales y mecanismos de distribución.

San Blas muestra insuficiencia presupuestaria más marcada e ingresos que suelen “no alcanzar” o “solo
cubrir lo básico”; en Ixtepec, la mitad cubre lo básico y la mitad logra cubrir y ahorrar. En salud, en
ambos hay segmentación (IMSS/privado/ninguno), lo que implica vulnerabilidad ante choques y
barreras de acceso. Es así que la percepción del CIIT es positiva pero condicionada. En los dos
municipios la percepción es mayoritariamente positiva (“sí, algo / sí, mucho”), pero condicionada a que
lleguen empleos de calidad, cadenas de proveeduría local y protecciones ambientales y territoriales.

Por su parte, con base en el análisis estratégico (Plan Municipal de Desarrollo 2022-2024 de San Blas
Atempa, Pérez 2024 y entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, e INEGI y CONEVAL
2020), en el municipio de San Blas Atempa se elaboraron las matrices MEFE y MEFI.

Matriz 1. Matriz de evaluación de los factores internos (MEFI) para San Blas Atempa

Factor
Valor Calificación Resultado
ponderado

DI1. Escasez de mano de obra calificada y falta de especialización
médica
0.07 1 0.07
DI2. Planificación y gestión de recolección de residuos sólidos
0.06 2 0.12
DI3. Infraestructura urbana
0.06 2 0.12
DI4. Actividades económicas con enfoque unidimensional
0.06 1 0.06
DI5. Carreteras
0.06 2 0.12
DI6. Servicios de salud.
0.06 1 0.06
DI7. Pobreza
0.07 1 0.07
DI8. Carencia de un basurero municipal.
0.05 2 0.1
FI1. Composición étnica de la población
0.07 4 0.28
FI2. Ubicación geográfica
0.07 3 0.21
FI3. UCIRI
0.07 3 0.21
pág. 762
FI4. Recursos naturales
0.07 4 0.28
FI5. Comunidad resiliente
0.05 3 0.15
FI6. Solidaridad comunitaria
0.06 4 0.24
FI7. Tradiciones artesanales de bordado
0.06 3 0.18
FI8. Alto índice de alfabetización
0.06 4 0.24
TOTAL
1 2.51
Nota: elaboración propia con información del Plan Municipal de Desarrollo 2022-2024 de San Blas Atempa, Pérez 2024,
entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, e INEGI y CONEVAL 2020.

El puntaje interno 2.51 (MEFI) ubica al municipio en equilibrio frágil: hay activos culturales,
comunitarios y ambientales que pueden apalancar inclusión, pero conviven con debilidades críticas en
capital humano, salud, servicios urbanos y gestión de residuos.

Matriz 2. Matriz de evaluación de los factores externos (MEFE) para San Blas Atempa

Factor
Valor Calificación Resultado
ponderado

O1. Gabinete del gobierno del Estado de Oaxaca, compuesto por
ciudadanos de San Blas.
0.08 3 0.24
O2. Sectores de manufacturas y comercio.
0.07 4 0.28
O3. Conectividad ferroviaria.
0.06 4 0.24
O4. Polo de desarrollo para el bienestar.
0.1 4 0.4
O5. Mercados internacionales.
0.06 4 0.24
A1. Contaminación ambiental creciente.
0.1 1 0.1
A2. Desarrollo industrial sin planificación ambiental.
0.08 1 0.08
A3. Conflictos territoriales con deforestación.
0.08 2 0.16
A4. Vulnerabilidad ante desastres naturales.
0.09 1 0.09
A5. Dependencia económica de actividades vulnerables.
0.09 2 0.18
A6. Desinterés juvenil y aumento de la drogadicción.
0.09 1 0.09
A7. Alteración cultural.
0.1 1 0.1
TOTAL
1 2.2
Nota: elaboración propia con información del Plan Municipal de Desarrollo 2022-2024 de San Blas Atempa, Pérez 2024,
entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, e INEGI y CONEVAL 2020.

El puntaje externo (MEFE) por debajo de 2.50 en específico 2.20 indica baja capacidad de respuesta a
oportunidades y amenazas: aun con el nombramiento PODEBI y la mejora ferroviaria, pesan la
contaminación, la vulnerabilidad socioambiental y la dependencia de actividades frágiles.

Las fortalezas internas más sustantivas para la inclusión en San Blas son: composición étnica y capital
cultural (lengua, oficios, festividades), solidaridad y resiliencia comunitaria, y recursos naturales y
paisaje con potencial para actividades sostenibles (turismo de base comunitaria, producción
agroecológica). En contrapeso, las debilidades que hoy bloquean el “derrame” de beneficios son la
escasez de mano de obra calificada (especialmente técnica y de salud), servicios urbanos deficitarios
pág. 763
(residuos, agua, movilidad, seguridad), infraestructura social insuficiente (salud y educación) y pobreza
elevada con escolaridad promedio baja. En el entorno, las oportunidades (PODEBI, conectividad
ferroviaria, especialización en manufacturas/comercio y ventanas a mercados) solo serán inclusivas si
se acompañan de formación y encadenamientos locales; las amenazas prioritarias son la contaminación
del río y tiraderos clandestinos, el desarrollo industrial sin salvaguardas, los conflictos territoriales con
deforestación, la vulnerabilidad a desastres y los riesgos sociales (desinterés juvenil, drogas).

La síntesis DAFO de San Blas Atempa perfila cuatro cruces clave: FO (solidaridad comunitaria y capital
cultural articulados con PODEBI y ferrocarril para crear cadenas de valor locales); FA (resiliencia y
redes para mitigar amenazas ambientales y de riesgo mediante comités socioambientales y monitoreo
participativo del río); DO (déficit de mano de obra calificada e infraestructura urbana que exige
itinerarios formativos CIIT y plan de servicios esenciales); y DA (pobreza y déficits en salud/residuos
que amplifican exposición a industria sin mitigación y eventos hidrometeorológicos).

Por otro lado, en Ciudad Ixtepec (Plan Municipal de Desarrollo Sostenible de Ciudad Ixtepec 2022-
2024, Pérez 2024, entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, INEGI y CONEVAL 2020),
se obtuvo la siguiente matriz MEFI.

Matriz 3. Matriz de evaluación de los factores internos (MEFI) para Ciudad Ixtepec

Factor
Valor Calificación Resultado
ponderado

F 1. En el municipio se encontrará uno de los diez polos de Desarrollo
para el Bienestar.

.08
4 0.32
F2. El 40.7% de la población habla lengua indígena
.07 3 0.21
F3. Acceso a vías de comunicación terrestre.
.08 4 0.32
F4. Cuentan con una estructura de nivel media superior y superior sólida.
0.08 4 0.32
F5. Cuenta con una biblioteca pública para dar servicios de consulta
general, así como diversos talleres.

0.06
3 0.18
F6. Cuentan con un acervo cultural muy amplio en el municipio para la
población y los turistas.

0.06
3 0.18
D1. Solo cuentan con un hospital en el municipio
0.08 1 0.08
D2. El 25% de la población total no tiene seguro social.
0.08 2 0.16
D3. Cuentan con una alta tasa de enfermedades crónico degenerativas.
0.08 2 0.16
D 4. EL 11.64% de la población es analfabeta.
0.06 1 0.06
D5. El 17.7% de la población total se encuentra en situación de pobreza
extrema.

0.06
1 0.06
D6. El índice de Gini es de 0.32
0.07 2 0.14
D 7. Contaminación de ríos a causa del depósito de aguas residuales.
0.06 1 0.06
D 8. El 25% de la población no tiene acceso al agua potable
0.08 2 0.16
Total
1 2.41
Nota: elaboración propia con información del Plan Municipal de Desarrollo Sostenible de Ciudad Ixtepec 2022-2024, Pérez
2024, entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, e INEGI y CONEVAL 2020.
pág. 764
Esto refleja que internamente, el municipio presenta un desempeño moderado (MEFI < 2.50): existen
activos notables, vías de comunicación, sistema educativo mediosuperior y superior, acervo cultural y
PEA ocupada, junto con brechas en salud, agua, contaminación hídrica, analfabetismo y pobreza
extrema.

Ahora bien, en el contexto externo, se identificaron los siguientes elementos:

Matriz 4. Matriz de evaluación de los factores externos (MEFE) para Ciudad Ixtepec

Factores clave de éxito
Valor Calificación Resultado
ponderado.

O 1. Crecimiento económico en el municipio por la llegada del
corredor interoceánico.

0.10
4 0.4
O 2. Con el CIIT la población podrá autoemplearse.
0.09 3 0.27
O 3. Mejorar la infraestructura física del sector educativo.
0.09 3 0.27
O 4. Mejorar la infraestructura física del sector salud
0.09 3 0.27
O 5. Elevar el grado promedio de escolaridad en la población
0.09 4 0.36
O 6. El turismo en la población podrá crecer.
0.09 4 0.36
O 7. Aprovechar todas las oportunidades para atraer inversión al
municipio.

0.09
3 0.27
O 8. Ordenar el desarrollo urbano del municipio para asegurar
reservas territoriales para diferentes usos

0.09
3 0.27
A 1. El municipio se encuentra en una zona sísmica.
0.09 2 0.18
A 2. Pérdida de la identidad con la globalización
0.09 1 0.09
A 3. Aumento de delincuencia.
0.09 1 0.09
Total
1 2.83
Nota: elaboración propia con información del Plan Municipal de Desarrollo Sostenible de Ciudad Ixtepec 2022-2024, Pérez
2024, entrevistas realizadas a autoridades municipales 2025, e INEGI y CONEVAL 2020.

Esto señala que el entorno externo es favorable (MEFE > 2.50): el corredor abre una ventana amplia en
empleo, inversión, turismo e infraestructura educativa y de salud. Es así que se concluye que en el
municipio de Ciudad Ixtepec se debe de seguir trabajando en las amenazas y oportunidades que se
pueden desarrollar, esto con el objetivo de seguir creciendo y consolidar un municipio económicamente
sustentable.

Las fortalezas internas más relevantes son: acceso vial y conectividad; plataforma educativa (técnica y
superior) capaz de generar capital humano; acervo cultural y “economía de las velas”; y elevada PEA
ocupada. Entre las debilidades que traban la captura de beneficios figuran la capacidad sanitaria limitada
(un hospital, 25% sin seguridad social, prevalencia de crónico-degenerativas), el analfabetismo y la
pobreza extrema persistentes, así como el acceso insuficiente al agua potable y la contaminación de
ríos. En el entorno, las oportunidades del CIIT como crecimiento, autoempleo, atracción de inversión,
turismo, mejora educativa y sanitaria y ordenamiento urbano, están alineadas con las fortalezas; las
pág. 765
amenazas principales son la zona sísmica, el posible aumento de delincuencia asociado a flujos de
población y la erosión identitaria si la modernización no reconoce la especificidad cultural.

La síntesis DAFO de Ciudad Ixtepec destaca: FO (condición de polo y plataforma educativa para elevar
escolaridad e insertar perfiles locales; sinergias con turismo y servicios); FA (red institucional y
cohesión cultural como base de protocolos antisísmicos, prevención del delito y programas de lengua);
DO (pobreza extrema, analfabetismo y brechas en salud/agua que requieren piso social y
alfabetización/certificación acelerada); y DA (déficits en servicios y contaminación que amplifican
riesgos de delincuencia y fallos de gobernanza, lo que vuelve crítico el ordenamiento urbano).

Dentro de este marco, la discusión ancla estas constataciones en el debate teórico y en la evidencia
empírica estrictamente utilizada en este artículo (13 entrevistas en San Blas Atempa y 4 en Ciudad
Ixtepec, más análisis estratégico con documentos oficiales). La coexistencia de altas expectativas de
empleo (beneficio más citado en ambos municipios) con dudas sobre la calidad salarial, la asignación
local de los mejores puestos y la brecha de habilidades refleja la heterogeneidad estructural propia de
los procesos de industrialización tardía ya que sin formación específica, encadenamientos locales y
estándares socioambientales claros, la promesa de inclusión se diluye.

Desde el enfoque de desarrollo económico local, las cifras de “problemas” reportados tales como agua,
salud, educación, seguridad y la reiterada expectativa de mejora de servicios e infraestructura como
beneficio esperado del CIIT/PODEBIS subrayan que la capacidad portante del territorio es condición
para que la inversión logístico-industrial se traduzca en bienestar. Las matrices MEFI/MEFE refuerzan
esta lectura: en San Blas Atempa, el puntaje interno (2.51) muestra activos culturales y comunitarios
coexistiendo con debilidades críticas (capital humano especializado, salud, residuos y servicios
urbanos); el puntaje externo (2.20) advierte que, pese a las oportunidades como ser decretado como un
PODEBI y la conectividad ferroviaria, las amenazas ambientales y de gobernanza pueden neutralizar
los beneficios si no se gestionan. En Ciudad Ixtepec, la MEFI (2.41) señala un desempeño interno
moderado con base educativa y conectividad frente a brechas en salud, agua y pobreza extrema,
mientras que la MEFE (2.83) indica una ventana externa favorable (empleo, inversión, turismo,
infraestructura) condicionada a cerrar rezagos básicos.
pág. 766
Estos hallazgos empíricos dialogan con la literatura estructuralista y territorial. En términos
prebischianos, la ausencia de endogeneización de capacidades tecnológicas y organizativas impide una
convergencia real. El desarrollo no puede ser inducido solo por flujos de inversión, sino por
acumulación de capital conocimiento y social. Siguiendo a Boisier (2001), el territorio actúa como
agente y no como soporte pasivo; las diferencias observadas entre San Blas e Ixtepec confirman que las
trayectorias locales (densidad institucional, redes, cultura organizacional) median la apropiación del
cambio.

De modo convergente, Alburquerque (2004) y Vázquez Barquero (2009) sostienen que la política de
promoción industrial debe complementarse con políticas de desarrollo económico local, centradas en
encadenamientos, innovación y gobernanza territorial. En este estudio, las evidencias de rezagos en
infraestructura social y capacidades laborales demuestran que la inclusión territorial no es un efecto
automático del crecimiento, sino el resultado de cómo se articulan instituciones, actores y recursos.

Asimismo, la información y comunicación social emergen como factores determinantes. Allí donde la
población percibe falta de difusión o transparencia sobre el proyecto, aumenta el escepticismo y se
debilita la legitimidad institucional. Por el contrario, una participación vinculante, con devoluciones y
seguimiento, se configura como activo institucional que reduce conflictos, mejora el emparejamiento
entre oferta y demanda laboral y fortalece la confianza pública.

En materia ambiental y de servicios, los déficits en salud y saneamiento en San Blas Atempa, y la
contaminación hídrica en Ixtepec, confirman que la sostenibilidad del corredor depende de estándares
ambientales claros e inversión en infraestructura social. Sin estas condiciones, los costos del desarrollo
se desplazan a las comunidades; con ellas, el proyecto puede internalizar externalidades y aumentar su
sostenibilidad.

En síntesis, las entrevistas y el análisis estratégico evidencian que la inclusión asociada al Corredor
Interoceánico dependerá de tres condiciones verificables:

1.
la formación de capital humano local, que permita aprovechar las oportunidades laborales sin
depender de personal externo;

2.
la coordinación interinstitucional y comunitaria para orientar la inversión hacia infraestructura
social básica (agua, salud, saneamiento, educación); y
pág. 767
3.
la implementación de mecanismos de gobernanza territorial que garanticen transparencia,
participación y salvaguardas ambientales.

Ambos municipios comparten una valoración positiva pero condicionada del proyecto: reconocen su
potencial para generar empleo y mejorar servicios, pero expresan incertidumbre respecto a su
distribución, sostenibilidad y gestión. Esta ambivalencia resume la tensión estructural del desarrollo
regional: la modernización ofrece oportunidades, pero también profundiza brechas si no se acompaña
de políticas redistributivas y fortalecimiento institucional.

De este modo, los hallazgos presentados, sustentados en evidencia empírica verificable y matrices
estratégicas, constituyen una línea base sobre inclusión y desigualdad territorial en el contexto del
Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Esta línea base permitirá, en futuras mediciones,
evaluar si las estrategias implementadas avanzan hacia un modelo de desarrollo con cohesión social,
sostenibilidad ambiental y pertinencia territorial
.
CONCLUSIONES

Es así que, dentro de los alcances de un diagnóstico de línea base, afirmamos: (1) existen condiciones
iniciales de pobreza y desigualdad que, si no se atienden con inversión social e institucional
complementaria, limitarán la conversión de la inversión productiva en inclusión efectiva; (2) persisten
capitales territoriales (identidad, economía cultural, cohesión comunitaria) que pueden articularse con
nuevas actividades económicas, siempre que medien políticas locales deliberadas (formación técnica,
compras públicas, redes de proveedores, turismo cultural); (3) la participación y la transparencia
institucional son hoy el principal cuello de botella y, a la vez, la palanca más costo-efectiva para traducir
la estrategia logística-industrial en bienestar social; (4) seguridad, infraestructura básica y servicios de
salud constituyen condiciones habilitantes sin las cuales la promesa de empleo y bienestar tenderá a
degradarse o concentrarse en actores externos.

El análisis muestra que San Blas Atempa y Ciudad Ixtepec parten de posiciones distintas, pero
comparten el mismo reto: la inclusión no ocurrirá por inercia. En San Blas Atempa, el equilibrio interno
es frágil (MEFI = 2.51), lo que exige fortalecer el capital humano, los servicios urbanos y la gestión
ambiental. En Ciudad Ixtepec, el entorno externo es favorable (MEFE = 2.83), pero su aprovechamiento
requiere alinear la educación con la demanda productiva, reducir rezagos sociales y ordenar el
pág. 768
crecimiento urbano. En ambos casos, la gobernanza territorial y la rendición de cuentas serán
determinantes para convertir las oportunidades del corredor en beneficios locales sostenibles.

Es así, que se concluye que el éxito del Corredor Interoceánico depende de tres engranajes básicos:

1.
formación certificada y acceso real a empleos de calidad;
2.
encadenamientos locales que valoren la economía cultural y los oficios tradicionales; y
3.
salvaguardas socioambientales e institucionales que protejan territorio e identidad.
Según la teoría señalada en el artículo bajo estas condiciones el desarrollo podrá traducirse en inclusión
con sentido territorial y sostenibilidad social.

Financiación

“Proyecto apoyado por la SECIHTI en el año 2025.”

Agradecimientos

A la SECIHTI por el apoyo brindado a proyectos con incidencia social.

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