HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN EL PRIMER NIVEL
DE ATENCIÓN: ESTRATEGIAS ACTUALES Y SU
IMPACTO EN LA PREVENCIÓN DE EVENTOS
CARDIOVASCULARES MAYORES
ARTERIAL HYPERTENSION IN PRIMARY CARE:
CURRENT STRATEGIES AND THEIR IMPACT ON THE
PREVENTION OF MAJOR CARDIOVASCULAR EVENTS
Diana Estefania Estrada Segura
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Bryan Alexander García Medina
Universidad Central del Ecuador
Nayely Marcela Ortiz Pruna
Universidad Central del Ecuador
Alisson Camila Cisneros Andrade
Universidad UTE
Edison Xavier Granillo Pinza
Universidad UTE

pág. 821
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.20904
Hipertensión arterial en el primer nivel de atención: estrategias actuales y
su impacto en la prevención de eventos cardiovasculares mayores
Diana Estefania Estrada Segura1
estefaniaestradasegura@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-4795-8605
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Bryan Alexander García Medina
doctorbagm@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-2740-7422
Universidad Central del Ecuador
Nayely Marcela Ortiz Pruna
marcelaortizpruna@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-0619-4854
Universidad Central del Ecuador
Alisson Camila Cisneros Andrade
camilacisneros0909@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-9847-3671
Universidad UTE
Edison Xavier Granillo Pinza
ed99men@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-0490-7825
Universidad UTE
RESUMEN
Esta revisión tiene como objetivo analizar las estrategias actuales para el manejo de la hipertensión
arterial (HTA) en el primer nivel de atención y su impacto en la reducción de eventos cardiovasculares
mayores. Para su elaboración, se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en bases de datos
científicas como PubMed, Scopus y Google Scholar, seleccionando artículos, guías y documentos
institucionales publicados desde 2015 en idioma inglés y español. Los resultados confirman la alta
prevalencia y el bajo control de la HTA a nivel global, señalando que la Atención Primaria de Salud
(APS) es el eje fundamental para enfrentar esta carga. Las estrategias más efectivas incluyen la
intervención temprana en el estilo de vida (Dieta DASH, restricción de sodio), la simplificación del
tratamiento mediante terapia farmacológica combinada de dosis fija, y la implementación de modelos
de gestión estandarizados como la iniciativa HEARTS. Se identificó la baja adherencia, la inercia
clínica y los desafíos de medición inexacta como las principales barreras para el control. Se concluye
que el fortalecimiento del rol del médico general y la adopción rigurosa de estas intervenciones
combinadas son esenciales para alcanzar el control de la presión arterial y disminuir significativamente
la incidencia de insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares.
Palabras clave: hipertensión arterial, atención primaria de salud, prevención cardiovascular, adherencia
terapéutica, iniciativa HEARTS
1 Autor principal
Correspondencia: estefaniaestradasegura@gmail.com

pág. 822
Arterial Hypertension in Primary Care: Current Strategies and Their
Impact on the Prevention of Major Cardiovascular Events
ABSTRACT
This review aims to analyze the current strategies for the management of arterial hypertension (HTA)
in primary care and their impact on the reduction of major cardiovascular events. For this purpose, an
exhaustive bibliographic search was conducted in scientific databases such as PubMed, Scopus, and
Google Scholar, selecting articles, guidelines, and institutional documents published since 2015 in
English and Spanish. The results confirm the high global prevalence and low control of HTA, indicating
that Primary Health Care (PHC) is the key axis for addressing this burden. The most effective strategies
include early lifestyle intervention (DASH Diet, sodium restriction), treatment simplification through
combined fixed-dose pharmacological therapy, and the implementation of standardized management
models such as the HEARTS initiative. Low adherence, clinical inertia, and challenges related to
inaccurate measurement were identified as the main barriers to control. It is concluded that
strengthening the role of the general practitioner and the rigorous adoption of these combined
interventions are essential to achieve blood pressure control and significantly reduce the incidence of
heart failure and cerebrovascular accidents.
Keywords: arterial hypertension, primary health care, cardiovascular prevention, treatment adherence,
HEARTS initiative
Artículo recibido 20 octubre 2025
Aceptado para publicación: 15 noviembre 2025

pág. 823
INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial (HTA) representa una crisis de salud pública global, siendo el principal factor
de riesgo modificable que contribuye a la mortalidad y a las enfermedades cardiovasculares (1). Las
cifras son alarmantes: se estima que casi la mitad de los adultos entre 40 y 70 años ya han recibido un
diagnóstico de presión arterial alta (2). Esta prevalencia se dispara con la edad, alcanzando un notable
74% de la población mayor de 60 años (3). A pesar de las herramientas de diagnóstico disponibles, el
control de la presión arterial (PA) es deficiente, con menos del 20% de los pacientes alcanzando los
objetivos terapéuticos. Esta falta de control impone una carga sanitaria masiva, responsable de más de
10 millones de muertes anuales y 218 millones de años de vida ajustados por discapacidad (4).
Históricamente, existían diferencias de género; por ejemplo, en 1947, los hombres en EE. UU.
mostraban una PA más alta que las mujeres. Si bien la prevalencia es a menudo superior en hombres,
esta tendencia se invierte después de la menopausia, momento en el que la prevalencia femenina se
eleva rápidamente, superando a la masculina (4). Es imperativo controlar la HTA, dado que una de cada
tres personas ya padece otra condición que exacerba su riesgo cardiovascular (3).
La HTA no es meramente una condición común, sino un factor crítico que, si no se aborda, conduce a
eventos cardiovasculares graves, como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) e insuficiencia
cardíaca. Esta patología surge de la interacción compleja de predisposiciones genéticas y factores de
estilo de vida (17). Un control inadecuado de la PA puede duplicar o triplicar el riesgo de desarrollar
insuficiencia cardíaca, siendo el riesgo mayor en mujeres (8). Dada su gravedad, los esfuerzos de
prevención deben dirigirse a personas mayores de 40 años, o anualmente a aquellos con factores como
sobrepeso, obesidad, sedentarismo, ingesta elevada de sal o alcoholismo (17). Gestionar la alta
prevalencia de HTA es crucial para reducir la incidencia de estas consecuencias debilitantes (16).
El primer nivel de atención es crucial para combatir la HTA. La enfermedad afecta a una gran parte de
la población mundial de 30 a 79 años, y la mayoría no está consciente de padecerla, una situación que
empeora en países con recursos limitados, lo que retrasa el tratamiento (16). La atención primaria es el
lugar donde se implementan la prevención y la promoción de la salud, convirtiéndola en la puerta de
entrada esencial para abordar la HTA (16).

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Para lograr un control efectivo, el paso inicial e ineludible es la modificación del estilo de vida y la
intervención sobre otros factores de riesgo cardiovascular. Esto incluye reducir el peso, limitar el
consumo de grasas y alcohol, e incorporar actividad física regular (17). La atención primaria no solo
debe promover estas medidas, sino también monitorizar las, pues es el espacio clave para la detección
temprana, la intervención oportuna y el seguimiento continuo (17). Esta realidad destaca la necesidad
de fortalecer la capacidad resolutiva de este nivel para prevenir complicaciones serias y reducir la carga
sanitaria de la HTA (3).
Entre las estrategias de intervención más prometedoras se encuentra la iniciativa HEARTS, lanzada por
la OMS en 2016. Esta promueve un enfoque integral que prioriza los estilos de vida saludables para
disminuir el riesgo cardiovascular (19). Su éxito depende de una implementación efectiva en la atención
primaria, lo que exige la formación continua del personal de salud (23).
Por último, la evaluación clínica de la HTA va más allá del diagnóstico. Permite estratificar el riesgo
cardiovascular de cada paciente e identificar posibles causas secundarias. Esta estratificación considera
factores como sexo, edad, cifras de PA y colesterol, y la presencia de comorbilidades (diabetes,
tabaquismo) (18), ofreciendo una estimación del riesgo a 10 años (18).
Dada la alta prevalencia de HTA, su bajo control y el grave impacto en eventos cardiovasculares, es
prioritario optimizar las estrategias en el primer nivel de atención. Una historia clínica bien orientada al
riesgo, la implementación de HEARTS y la capacitación continua del personal sanitario son
herramientas clave para mejorar los resultados. El objetivo de esta revisión es ofrecer una perspectiva
actual, realista y basada en la evidencia sobre las mejores estrategias de prevención y manejo de la
HTA, enfocándose en la reducción de las complicaciones cardiovasculares.
MÉTODO
Para llevar a cabo esta revisión bibliográfica, se realizó una búsqueda exhaustiva en bases de datos
científicas como PubMed, Scopus, Google Scholar y Google, utilizando combinaciones de términos
clave como "Hipertensión arterial", "riesgo cardiovascular", "atención primaria", "HEARTS",
"tratamiento farmacológico" y "adherencia".
Se seleccionaron artículos científicos, guías de práctica clínica y documentos institucionales publicados
en los últimos 10 años (desde 2015 en adelante) para asegurar la actualidad de la evidencia, en idioma

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inglés y español. Se priorizaron estudios enfocados en la epidemiología, diagnóstico, tratamiento y
barreras de control de la HTA en el primer nivel de atención.
Posteriormente, se realizó un análisis cualitativo de la información recopilada, identificando las
principales tendencias, los mecanismos fisiopatológicos clave, los umbrales diagnósticos y terapéuticos
actuales, las barreras para el control efectivo y las estrategias de intervención más recomendadas para
reducir el riesgo cardiovascular.
DESARROLLO
La HTA es una enfermedad crónica y a menudo silenciosa reconocida globalmente como uno de los
factores de riesgo cardiovascular principales. Aproximadamente el 50% de los adultos vive con esta
condición, lo que se traduce en una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón y una
mayor mortalidad prematura (2). Se calcula que más de 1000 millones de personas en el mundo tienen
HTA, con una prevalencia en aumento, especialmente en naciones de bajos y medianos ingresos (12).
En 2010, la prevalencia en adultos se estimó en 31.1% (12), mientras que en los adultos mayores supera
el 50% (6).
Las diferencias de género son un factor significativo. Los estudios demuestran que las mujeres pueden
responder de manera distinta a ciertos medicamentos antihipertensivos, lo que sugiere la necesidad de
individualizar la terapia (1). La prevalencia y el grado de control también varían según el sexo, a
menudo vinculados a la presencia de otras enfermedades (1).
En cuanto a las proyecciones, se espera que la prevalencia de HTA siga creciendo en los próximos años,
con un impacto desproporcionado en regiones como el Sudeste Asiático, donde se proyecta la mayor
prevalencia en hombres (4). Los modelos predicen que para 2040, algunos países en desarrollo
enfrentarán tasas de HTA alarmantemente altas (4). Más aún, el número de personas hipertensas podría
aumentar en un 25% para el año 2030, planteando un reto sustancial a los sistemas sanitarios (12).
A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, y la
HTA es el factor de riesgo más extendido entre los adultos (17). Más de 1200 millones de individuos
viven con esta condición, siendo la causa más común de ACV y cardiopatía isquémica (17). En la
población de edad avanzada, el riesgo se amplifica: los hipertensos tienen diez veces más riesgo de
ACV y cinco veces más riesgo de enfermedad coronaria que los normotensos (18).

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Investigaciones en comunidades rurales de Ecuador indican que alrededor del 20% de los adultos
mayores padece HTA, a menudo junto con obesidad, diabetes y depresión, lo que incrementa la
probabilidad de complicaciones cardiovasculares (22). En sintonía con esto, las guías clínicas europeas
enfatizan que la detección temprana y las estrategias de prevención a lo largo de toda la vida son
cruciales para reducir la carga epidemiológica de la HTA (23).
Mecanismos Fisiopatológicos y Daño Orgánico Asociado
La HTA es el resultado de una compleja interacción de factores genéticos, ambientales y de estilo de
vida que desregulan los mecanismos de control de la PA (16). Su fisiopatología abarca alteraciones
hemodinámicas, moleculares y neurohormonales que culminan en el daño de órgano blanco (7). Los
procesos clave incluyen la activación del sistema nervioso simpático y la hiperactividad del sistema
renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) (16, 13). Estos sistemas elevan la resistencia vascular
periférica y promueven la retención de sodio y agua (13), lo que explica la vasoconstricción y el
remodelado vascular (16), así como el daño renal y cardíaco (13).
La disfunción endotelial es un elemento central (16). Al reducir el óxido nítrico, provoca estrés
oxidativo e inflamación vascular, aumentando la resistencia periférica (16). Estos cambios inducen el
engrosamiento y la pérdida de elasticidad de las arterias, incrementando la poscarga y la sobrecarga del
corazón (17, 23). Factores como el exceso de sodio en la dieta y la rigidez arterial relacionada con la
edad también contribuyen a la elevación crónica de la PA (17). Específicamente en mujeres, los
estrógenos ofrecen protección durante la edad fértil, pero la menopausia elimina este efecto,
incrementando la rigidez arterial y favoreciendo la evolución a hipertrofia ventricular izquierda e
insuficiencia cardíaca (9).
El daño orgánico se focaliza en el corazón, cerebro, riñones y vasos sanguíneos. La presión crónica
sobre el ventrículo izquierdo causa hipertrofia ventricular izquierda (HVI) (17, 20), que eventualmente
deriva en insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada o reducida (17, 20). Esta
sobrecarga produce alteraciones estructurales (fibrosis) (8), que aumentan el riesgo de muerte súbita,
insuficiencia cardíaca y complicaciones vasculares (8). El daño vascular sistémico se manifiesta como
aterosclerosis acelerada y rigidez arterial (7), lo que potencia el riesgo de cardiopatía isquémica,

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arteriopatía periférica y eventos cardiovasculares mayores (17, 22), además de asociarse a fibrilación
auricular y disección aórtica (12).
En el cerebro, la HTA es la causa principal de ACV (isquémico o hemorrágico) y está vinculada al
deterioro cognitivo y la demencia vascular. En los riñones, favorece la nefroesclerosis hipertensiva (16),
que puede progresar a enfermedad renal crónica terminal. El daño microvascular se puede manifestar
también como retinopatía hipertensiva. La coexistencia de la HTA con otras condiciones como
obesidad, diabetes y dislipidemia amplifica estos mecanismos y acelera el daño orgánico (22, 23).
Diagnóstico y Clasificación de la HTA (Reescrita)
El diagnóstico clínico de HTA se establece cuando las mediciones repetidas de PA son consistentemente
≥140/90 mmHg (31), aunque la clasificación de HTA Etapa 1 comienza a partir de ≥130/80 mmHg
(31). Se requiere un promedio de, al menos, dos lecturas tomadas en dos citas diferentes para confirmar
la condición (31). El procedimiento de medición debe ser riguroso: usar un manguito del tamaño
apropiado en un brazo descubierto, con el paciente sentado, tranquilo, con la espalda apoyada y los pies
en el suelo, durante al menos cinco minutos antes de la toma (31).
Clasificación y Umbrales Terapéuticos
La PA se clasifica en las siguientes categorías (31):
▪ Normal: PAS <120 mmHg y PAD <80 mmHg.
▪ Elevada: PAS 120 a 129 mmHg y PAD <80 mmHg.
▪ HTA Etapa 1: PAS 130 a 139 mmHg o PAD 80 a 89 mmHg.
▪ HTA Etapa 2: PAS ≥140 mmHg o PAD ≥90 mmHg.
El inicio del tratamiento farmacológico se rige por el riesgo cardiovascular (RCV) individual (31). Si
bien la medicación se inicia de manera universal con PA≥140/90 mmHg, debe comenzar a partir de
≥130/80 mmHg en adultos con alto riesgo (31). Los pacientes de alto riesgo incluyen aquellos con
enfermedad cardiovascular clínica, diabetes, enfermedad renal crónica (ERC) o un RCV a 10 años
(estimado con PREVENT™) ≥7.5% (31).
Métodos de Medición Ambulatoria
Los métodos de medición fuera de la clínica, como la Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial
(MAPA) y la Automedición Domiciliaria de la Presión Arterial (AMPA), son fundamentales para

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confirmar el diagnóstico de HTA (31), dado que ofrecen una mejor predicción pronóstica que las
lecturas aisladas en consulta (30, 31).
Los valores de corte fuera del consultorio equivalentes a una PA clínica de ≥130/80 mmHg son (31):
▪ AMPA: Media ≥130/80 mmHg.
▪ MAPA (24 horas): Media diurna (vigilia) ≥130/80 mmHg; media nocturna (sueño) ≥110/65 mmHg;
media de 24 horas ≥125/75 mmHg.
El AMPA es generalmente más práctico y reproducible para el manejo clínico (31). La guía desaconseja
el uso de dispositivos sin manguito para el diagnóstico o seguimiento (31).
La medición fuera del consultorio es esencial para detectar los siguientes patrones (31):
▪ Hipertensión de Bata Blanca: PA elevada en la clínica (≥130/80 mmHg) pero normal fuera de ella.
▪ Hipertensión Enmascarada: PA normal en la clínica (<130/80 mmHg) pero elevada fuera de ella.
▪ Hipertensión Descontrolada Enmascarada: En pacientes ya tratados, PA normal en la clínica
(<130/80 mmHg) con elevación en mediciones externas.
▪ Patrón "No Dipper": Ausencia de la caída normal de la PA durante la noche (detectado con MAPA),
a menudo vinculado a la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS).
Evaluación de Daño Orgánico y Riesgo
La evaluación de pacientes hipertensos debe incluir la búsqueda activa de Daño Orgánico Mediado por
Hipertensión (DOD) en corazón, riñones, cerebro y vasos. La Hipertrofia Ventricular Izquierda (HVI)
puede detectarse con ECG o ecocardiografía. La puntuación de calcio coronario (CAC) y biomarcadores
como el Péptido Natriurético Cerebral (BNP) y la troponina de alta sensibilidad (hs-cTn) son útiles para
refinar la predicción de futuros eventos CV e Insuficiencia Cardíaca (IC). Para la estimación de riesgo
a 10 años, la ecuación PREVENT™ se recomienda por su precisión en poblaciones de EE. UU.
Estrategias en Atención Primaria y Modelo de Gestión
La gestión de la HTA debe migrar del nivel especializado a la Atención Primaria de Salud (APS) (19).
La iniciativa HEARTS en las Américas es el modelo central para este cambio (19). Este modelo
promueve el trabajo en equipos multidisciplinarios (médico, enfermería, nutrición) (20) y la
reasignación de tareas para optimizar el uso de recursos (19). El médico de primer nivel es fundamental
para cambiar el curso de la HTA (20).

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La APS debe enfocarse en (20):
▪ Identificación y estratificación del riesgo.
▪ Búsqueda intencionada de daño a órgano blanco.
▪ Implementación de tratamiento no farmacológico y farmacológico.
▪ Seguimiento estricto (trimestral para controlados, mensual para no controlados).
HEARTS facilita este proceso con un algoritmo de tratamiento simple y estandarizado (19). La
precisión diagnóstica se garantiza con dispositivos automáticos validados (19) y la medición fuera del
consultorio (AMPA o MAPA) (14, 15). Además, se deben aplicar estrategias de Prescripción Social
(PS) para dirigir a los pacientes a programas de promoción de salud y estilos de vida saludables (20).
Cambios en el Estilo de Vida (Tratamiento No Farmacológico)
Las intervenciones en el estilo de vida son el componente inicial y esencial para la prevención y el
control en todos los adultos con PA elevada o hipertensión (5).
Tabla 1
Medida Recomendación / Impacto
Pérdida de Peso
Obligatorio para adultos con sobrepeso u obesidad (5). El objetivo es un IMC de 20−25
kg/m2 (27). Una pérdida de peso del 5% al 10% en 6 meses puede reducir la PAS en 5−20
mmHg (20), con una reducción aproximada de 1 mmHg por cada 1 kg perdido (5).
Dieta Saludable
Adoptar patrones de alimentación saludables para el corazón, como la Dieta DASH (5, 20)
o la dieta mediterránea (27). Una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales puede
reducir la PAS hasta en 11 mmHg (5).
Reducción de
Sodio
El consumo óptimo es menor de 1500 mg/dıˊa (5); una reducción de al menos 1000 mg/dıˊa
es beneficiosa (5). La ESC recomienda no exceder 5 g/dıˊa de sal (27). Esto puede
disminuir la PAS en 5 a 6 mmHg (5).
Aumento de
Potasio
Se aconseja la ingesta de 3500 a 5000 mg/dıˊa de potasio, preferiblemente a través de la
dieta (5). Se asocia con una reducción de 4 a 5 mmHg en la PAS (5).
Actividad Física
Implementar un programa de ejercicio estructurado (5), incluyendo al menos 30 minutos
de actividad aeróbica moderada 5 a 7 días a la semana (27). El ejercicio aeróbico puede
reducir la PAS entre 5 y 8 mmHg (5).
Moderación de
Alcohol
Limitar a 14 unidades/semana en hombres (≤2 bebidas estándar/día) y 8 unidades/semana
en mujeres (≤1 bebida estándar/día) (27, 5).
Cese del
Tabaquismo
Es el principal factor de riesgo, responsable del 50% de las muertes evitables (30). Se debe
promover el cese total, con apoyo farmacológico y consejería (27, 25).

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Tratamiento Farmacológico Inicial
El tratamiento farmacológico se inicia si los cambios en el estilo de vida no logran los objetivos (27).
Agentes de Primera Línea y Combinación
Las clases de fármacos de primera línea son los Diuréticos Tiazídicos, los Bloqueadores de los Canales
de Calcio (BCC), los Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA) y los Antagonistas
del Receptor de Angiotensina II (ARA II).
La Terapia de Combinación (dos agentes de clases diferentes, idealmente en una sola píldora de dosis
fija) se recomienda como tratamiento inicial para la mayoría de los pacientes (10). La monoterapia solo
se considera en excepciones, como pacientes frágiles, muy ancianos (≥80 años) o aquellos con HTA
Grado 1 de bajo riesgo (si PAS <150 mmHg) (30). Se desaconseja el uso simultáneo de IECA, ARA II
y/o inhibidores de la renina debido al riesgo de lesión renal e hiperpotasemia (27, 25). Los
Betabloqueadores se reservan para condiciones específicas (IC, angina, IM, FA o embarazo) (25).
Tabla 2
Paso Combinación Recomendada Indicación
Paso 1 (Terapia Dual) IECA/ARA2 + Diurético o IECA/ARA2
+ CaA
Para pacientes con PA≥150/95 mmHg
y/o riesgo intermedio o alto (20).
Paso 2 (Terapia Triple) IECA/ARA2 + CaA + Diurético Si no se alcanza la meta (<130/80
mmHg) en 2 semanas con la Terapia
Dual (20).
Paso 3 (HTA
Resistente)
Terapia Triple (Paso 2) +
Espironolactona. Si Espironolactona está
contraindicada, usar Prazosina o
Betabloqueador (20).
Si no se alcanza la meta en 2 semanas con
la Terapia Triple (20).
Objetivos de Presión Arterial (Metas)
La meta de control general es <130/80 mmHg y no inferior a 110/70 mmHg (20). El primer objetivo
universal es <140/90 mmHg (25, 30).
▪ Adultos de Alto Riesgo: La meta debe ser <130/80 mmHg (5).
▪ Adultos <70 años: Se sugiere un objetivo de PAS de 120−130 mmHg si es bien tolerado (25, 30).
▪ Pacientes Seniles (≥65 años) Ambulatorios: La meta recomendada es <130 mmHg (5), aunque se
puede aceptar <150/90 mmHg para los frágiles (20).

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▪ Diabetes o Daño Renal: La meta inicial es <130/80 mmHg (20).
▪ El Ensayo SPRINT demostró que el tratamiento intensivo (PAS<120 mmHg) en pacientes de alto
riesgo sin diabetes reduce significativamente los eventos CV mayores y la mortalidad (7).
Tabla 3 Fármacos y Prácticas Específicas
Clase de Fármaco Recomendación/
Uso Específico
Prácticas a Evitar
IECA/ARA II Fármacos de elección en pacientes con
Diabetes Mellitus (reducen la albuminuria)
(13). Son eficaces en la regresión de la HVI
(27).
Contraindicados durante el embarazo
por riesgo de defectos congénitos (27).
Betabloqueadores Tratamiento preferido en pacientes con
infarto reciente o IC con FEVI reducida
(13). Se deben suspender si se busca el
embarazo (20).
Evitar alfa-bloqueantes y
calcioantagonistas no dihidropiridinas
en IC con FEVI reducida (13).
CaA Antihipertensivos eficaces, especialmente
junto con diuréticos tiazídicos en pacientes
de raza negra (13).
Evitar CaA no dihidropiridinas en IC
con FEVI reducida (13).
Diuréticos
Tiazídicos
Pilares del tratamiento; previenen la
aparición de IC (27). Indapamida y
clortalidona ofrecen grandes beneficios
(27)
No usar como monoterapia en pacientes
frágiles o embarazadas (20).
General La combinación de dosis fija ayuda a
superar la inercia terapéutica (14).
Evitar Captopril molido o Nifedipino
sublingual para la urgencia hipertensiva
mayor (20). Evitar la terapia escalonada
en monoterapia (20).
Barreras Comunes en el Control de la Hipertensión Arterial (HTA)
El control efectivo de la HTA se ve comprometido por fallas a nivel del paciente, el proveedor y el
sistema de salud. Estas barreras explican las bajas tasas de control a nivel global, particularmente en
países de ingresos bajos y medios (12).
Barreras Relacionadas con la Adherencia
La baja adherencia a la medicación es la causa principal del descontrol de la HTA (30, 14). Esto se debe
a que la HTA es una enfermedad asintomática y silente (16, 20), lo que lleva a los pacientes a no percibir
el beneficio de los fármacos y a temer los efectos adversos (14). Se estima que hasta el 50% de los
hipertensos desconocen su condición (28).

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La polifarmacia y la complejidad del régimen de medicación son impedimentos significativos (14, 26).
Para contrarrestarlo, la dosificación de la medicación una vez al día y el uso de píldoras combinadas
(dosis fija) han demostrado mejorar la adherencia (5, 14). Los efectos adversos influyen en el
cumplimiento; por ejemplo, las mujeres son más propensas a sufrir tos por IECA y edema por BCC (1,
9), mientras que los hombres experimentan más disfunción eréctil con tiazidas (1).
Barreras a Nivel del Paciente y de la Práctica Clínica
Persisten problemas de diagnóstico inadecuado y seguimiento insuficiente.
▪ Diagnóstico Incompleto y Tratamiento Prematuro: En la atención primaria, el diagnóstico de HTA
a menudo se basa en solo una o dos mediciones en la consulta, en lugar de las múltiples lecturas
recomendadas. A pesar de esto, muchos pacientes reciben medicación, lo que sugiere un posible
tratamiento innecesario e iniciado prematuramente (2).
▪ Inexactitud en la medición: La medición imprecisa de la PA es común y compromete la seguridad
del paciente (19). La Hipertensión de Bata Blanca explica el 20−50% de los casos de aparente
descontrol (30).
▪ Inercia Clínica y Terapéutica: El fracaso del profesional sanitario en iniciar o intensificar el
tratamiento cuando está indicado (inercia clínica) es una causa clave de descontrol (30). En un
estudio en España, el 50% de los hipertensos tratados aún estaban en monoterapia (30), ignorando
la recomendación de terapia dual.
▪ Subestimación del Riesgo: El riesgo CV se subestima en las mujeres (1), lo que conduce a un
infratratamiento de sus factores de riesgo (1). El infradiagnóstico también es alto en los grupos de
edad más jóvenes (18−45 años) (30).
Barreras del Sistema y Acceso
Las carencias en la infraestructura y los costos limitan el tratamiento universal.
▪ Acceso y Costo de Fármacos: El acceso insuficiente y el alto costo de los medicamentos (6, 14)
explican las bajas tasas de tratamiento, especialmente en países de bajos ingresos (6). En América
Latina, la dificultad económica para comprar medicamentos afecta a 5 de cada 6 pacientes (26).
▪ Disparidades Socioeconómicas y Geográficas: Las tasas de tratamiento son bajas en África
subsahariana, Oceanía y el sur de Asia (6). El bajo nivel socioeconómico y la lejanía de los centros

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médicos impactan negativamente en el manejo adecuado de la HTA, especialmente en adultos
mayores de zonas rurales (26, 24).
▪ Necesidades Sistémicas: La falta de sistemas de información de salud eficientes obstaculiza el
seguimiento (19). El monitoreo efectivo requiere estrategias sistemáticas como la telemedicina y la
atención en equipo (5).
Soluciones Clave para el Control de la Hipertensión en Atención Primaria
El abordaje del RCV debe ser integral y global en la atención primaria.
1. Modelo HEARTS: La adopción de la iniciativa HEARTS es la solución fundamental para reubicar
el manejo de la HTA en la APS (19). Este modelo promueve una Atención Basada en Equipos (12,
19), que se ha demostrado ser la estrategia más efectiva para el control.
2. Simplificación Terapéutica: Para mejorar la adherencia, se deben utilizar protocolos de tratamiento
simples y estandarizados (14). El uso de la combinación de medicamentos en una sola píldora (dosis
fija) es crucial, ya que mejora la adherencia, la eficacia y la tolerabilidad (14, 20).
3. Empoderamiento y Monitoreo: Es esencial fomentar el autocuidado en el hogar y la
telemonitorización (14). Además, el uso de dispositivos de PA automáticos validados es
indispensable para garantizar la precisión diagnóstica y terapéutica (19).
CONCLUSIONES
La hipertensión arterial (HTA) se ha consolidado como la principal causa modificable de
morbimortalidad global, representando una carga persistente para los sistemas de salud debido a su
elevada prevalencia, naturaleza asintomática y, críticamente, sus bajas tasas de control. La evidencia
analizada subraya que, a pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, la HTA sigue siendo un
desafío de implementación que exige una respuesta robusta y coordinada, siendo la Atención Primaria
de Salud (APS) el pilar fundamental para este esfuerzo.
El médico general, junto con su equipo multidisciplinario, emerge como el actor clave en la lucha contra
la HTA. Su rol es insustituible en la cadena de atención: desde la detección temprana y el diagnóstico
preciso (utilizando mediciones fuera del consultorio para evitar la inercia clínica y la hipertensión de
bata blanca), hasta la estratificación del riesgo y el seguimiento continuo. Fortalecer la capacidad
resolutiva del primer nivel, a través de la formación constante y la adopción de modelos estandarizados

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como la iniciativa HEARTS, es vital para modificar la historia natural de la enfermedad y prevenir el
daño orgánico mediado por la hipertensión.
Las intervenciones combinadas representan la estrategia más eficaz para superar las barreras del control.
Esto implica la simplificación del régimen farmacológico mediante el uso prioritario de combinaciones
de dosis fija (terapia dual o triple) para mejorar significativamente la adherencia del paciente, junto con
la intensificación inmediata de los cambios en el estilo de vida. Medidas no farmacológicas como la
dieta DASH, la restricción de sodio y el aumento de la actividad física son la piedra angular del
tratamiento para todos los pacientes, independientemente de si requieren medicación.
En última instancia, el control de la HTA requiere un llamado urgente a fortalecer la prevención
cardiovascular desde el primer nivel de atención. Superar las barreras persistentes como la inercia
clínica, la complejidad del tratamiento y las disparidades de acceso exige un compromiso sistemático
con la monitorización precisa, el empoderamiento del paciente para el autocuidado y la gestión basada
en equipo. Solo a través de una atención primaria robusta, enfocada en la combinación de tratamiento
efectivo y cambios sostenidos en el estilo de vida, será posible mitigar el devastador impacto de la
hipertensión arterial y reducir la incidencia de eventos cardiovasculares mayores a nivel poblacional.
A pesar de que las estrategias son claras, aún nos enfrentamos a interrogantes cruciales que la
investigación debe resolver. ¿Qué tan efectiva es realmente la delegación de tareas al equipo de salud
en el primer nivel para combatir la inercia clínica, especialmente en zonas con recursos limitados?
Además, necesitamos entender cómo los sistemas de telemonitorización domiciliaria pueden, de manera
costo-efectiva, ayudar a las personas que viven en áreas rurales a ser más constantes con su tratamiento.
Responder a estas preguntas no solo es vital para orientar futuras investigaciones, sino también para
garantizar que las estrategias basadas en la evidencia se traduzcan en una disminución justa y equitativa
de los eventos cardiovasculares graves en todo el mundo.
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