INDICADORES DE ESTABILIDAD
FINANCIERA EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS PANAMEÑOS

INDICATORS OF FINANCIAL STABILITY IN
PANAMANIAN UNIVERSITY STUDENTS

Perla Ruíz Cortez

Universidad de Panamá

Liriol Miranda Pino

Diana Jaramillo

Universidad de Panamá

Diana C. Montaño Jaramillo

Universidad de Panamá
pág. 4292
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21541
Indicadores de Estabilidad Financiera en Estudiantes Universitarios
Panameños

Perla Ruíz Cortez 1

perla.ruiz@up.ac.pa

https://orcid.org/0009-0004-2974-2486

Universidad de Panamá

Liriol Miranda Pino

liriol.miranda@up.ac.pa

https://orcid.org/0009-0003-0045-2920

Universidad de Panamá

Diana Jaramillo

dianab.jaramillo@up.ac.pa

https://orcid.org/0009-0006-6930-6253

Universidad de Panamá

Diana C. Montaño Jaramillo

diana.montano-d@up.c.pa

http://orcid.org/0009-0003-6334-1187

Universidad de Panamá

RESUMEN

El estudio analizó los indicadores de estabilidad financiera en 198 estudiantes de la Facultad de
Empresas y Contabilidad del Centro Regional Universitario de Veraguas, pertenecientes a una
población total de 5,105 estudiantes. Bajo un enfoque cuantitativo, descriptivo y de corte transversal,
se aplicó un cuestionario tipo Likert basado en escalas internacionales como la Financial Management
Behavior Scale (FMBS). Los resultados evidencian que la mayoría de los estudiantes presenta prácticas
financieras positivas, como la disposición al ahorro y la evaluación de su capacidad de endeudamiento;
sin embargo, estas conductas suelen ser irregulares. Se identificaron debilidades en el registro de gastos,
la planificación financiera y la capacidad para cumplir puntualmente sus obligaciones económicas, así
como una limitada preparación ante imprevistos. Aunque una parte importante busca ingresos
adicionales y manifiesta sentirse tranquila respecto a su situación financiera, persisten niveles
significativos de vulnerabilidad económica. Se concluye que es necesario fortalecer la educación
financiera universitaria para mejorar los hábitos de gestión económica y promover mayor estabilidad
financiera en los estudiantes

Palabras claves: educación financiera, gestión económica

_________________________

1 Autor principal

Correspondencia:
perla.ruiz@up.ac.pa
pág. 4293
Indicators of Financial Stability in Panamanian University Students

ABSTRACT

The study analyzed financial stability indicators in 198 students from the Faculty of Business and
Accounting at the Veraguas Regional University Center, out of a total population of 5,105 students.
Using a quantitative, descriptive, and cross-sectional approach, a Likert-type questionnaire based on
international scales such as the Financial Management Behavior Scale (FMBS) was administered. The
results show that most students engage in positive financial practices, such as a willingness to save and
an assessment of their borrowing capacity; however, these behaviors tend to be irregular. We identified
weaknesses in expense tracking, financial planning, and the ability to meet financial obligations on
time, as well as limited preparedness for unforeseen events. Although a significant portion of students
seek additional income and report feeling comfortable with their financial situation, significant levels
of economic vulnerability persist. We conclude that it is necessary to strengthen financial education at
the university level to improve financial management habits and promote greater financial stability
among students

Keywords:
financial stability, financial education, economic management
Artículo recibido 8 noviembre 2025

Aceptado para publicación: 15 diciembre 2025
pág. 4294
INTRODUCCIÓN

La estabilidad financiera en población universitaria ha adquirido relevancia en los últimos años debido
a los cambios en los contextos económicos y sociales que afectan las posibilidades de bienestar y
proyección futura de los jóvenes. Según Díaz Restrepo et al. (2023) es un tema que ha cobrado gran
importancia en la actualidad, principalmente porque brinda a las personas la posibilidad de adquirir los
conocimientos y competencias necesarios para tomar decisiones financieras adecuadas. También
permite desarrollar una capacidad analítica que lleva a seleccionar apropiadamente entre los productos
y servicios financieros disponibles en el mercado.

La etapa universitaria suele coincidir con la transición hacia la autonomía económica, por lo que
comprender cómo los estudiantes administran sus recursos se convierte en un aspecto esencial para su
formación integral y bienestar. Estudios como el de Merino (2023) han demostrado que los hábitos
financieros adquiridos durante la juventud influyen significativamente en la estabilidad económica en
etapas posteriores de la vida, en este caso en particular, se sugiere generar políticas públicas necesarias
para fortalecer la competencia financiera de los jóvenes.

Investigaciones en el ámbito de la alfabetización financiera, como las de Lusardi & Mitchell (2014),
subrayan que el conocimiento financiero es un predictor clave del comportamiento económico
responsable. Sin embargo, la literatura revela que muchos jóvenes presentan limitaciones en sus
competencias financieras, lo cual los expone a riesgos como el sobreendeudamiento, la falta de
planificación y la ausencia de hábitos de ahorro (Baxin & Cruceta, 2025).

En Latinoamérica, estudios recientes muestran que la inestabilidad económica, el acceso limitado a
educación financiera formal y los cambios sociolaborales han generado nuevos desafíos para los
estudiantes universitarios (Serna et al. 2025). Estos factores han impulsado investigaciones orientadas
a comprender cómo los jóvenes administran sus recursos y qué conductas adoptan para mantener
estabilidad financiera.La estabilidad financiera en jóvenes universitarios presenta particularidades
debido al costo de vida, la estructura del mercado laboral y el uso frecuente de servicios bancarios y
créditos de consumo. Esto exige profundizar en el análisis de los comportamientos financieros que
caracterizan a los estudiantes, especialmente en regiones donde las oportunidades económicas pueden
ser más limitadas (García et al., 2024).
pág. 4295
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo analizar los indicadores de estabilidad
financiera en estudiantes universitarios panameños, de la Facultad de Empresas y Contabilidad del
Centro Regional Universitario de Veraguas.

METODOLOGÍA

El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, ya que se apoyó en la recolección y
análisis de datos numéricos con el propósito de medir la frecuencia y distribución de comportamientos
vinculados a la estabilidad financiera de los estudiantes. Este enfoque permite objetividad en el
tratamiento de la información y facilita la identificación de patrones mediante procedimientos
estadísticos. En coherencia con lo planteado por Hernández et al. (2014), los estudios cuantitativos se
caracterizan por su énfasis en la medición y el uso de instrumentos estructurados que posibilitan la
obtención de resultados replicables y generalizables dentro de un contexto determinado.

La investigación presenta un alcance descriptivo, dado que se orienta a detallar y caracterizar los
indicadores asociados a la estabilidad financiera sin pretender establecer relaciones de causalidad entre
las variables analizadas. Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades, perfiles o
tendencias de un fenómeno, permitiendo comprender cómo se manifiestan ciertos comportamientos
dentro de una población (Lozano et al., 2025). En este caso, el interés radicó en identificar con precisión
las prácticas financieras de los estudiantes y su frecuencia, aportando así un panorama claro del estado
actual de su gestión económica personal.

En cuanto al diseño metodológico, se empleó un diseño no experimental y de corte transversal, dado
que los datos se recolectaron en un único momento temporal y sin manipular deliberadamente las
variables de estudio (Carlessi & Meza, 2015). Este tipo de diseño es adecuado cuando el objetivo
consiste en observar y describir fenómenos tal como ocurren en su contexto natural, sin intervención
del investigador.

Población y muestra

La población total estuvo conformada por 5,105 estudiantes matriculados en el Centro Regional
Universitario de Veraguas. La muestra, seleccionada por conveniencia, son los estudiantes de la
Facultad de Empresas y Contabilidad, con la participación efectiva de 198 estudiantes pertenecientes a
la Facultad de Empresas y Contabilidad, quienes participaron voluntariamente en el estudio.
pág. 4296
Recolección de información

El instrumento utilizado fue un cuestionario estructurado que evaluó la frecuencia de comportamientos
y percepciones relacionadas con la estabilidad financiera personal. Para ello se empleó una escala tipo
Likert de cinco categorías: Nunca, Rara vez, A veces, Frecuentemente y Siempre. Fue adaptado
conceptualmente a partir de herramientas internacionales de referencia, que incluye Financial
Management Behavior Scale FMBS (Dew & Xiao, 2011) y Brief Financial Stress Scale, Asebedo &
Wilmarth (2017).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La Figura 1 ilustra la frecuencia con la que los encuestados destinan una parte fija de sus ingresos al
ahorro. En las categorías Siempre y A veces, se obtuvo un 31.8%; Frecuentemente, 22.7%; Rara vez,
con 9.1%; y Nunca, con 4.6%.

Los datos evidencian que la mayoría de los encuestados cuenta con algún nivel de hábito de ahorro, ya
sea constante, frecuente u ocasional. El hecho de que más del 60% se concentre entre Siempre y A veces
sugiere una inclinación general hacia la intención de ahorrar, aunque no siempre de manera disciplinada.
Por el contrario, los porcentajes relativamente bajos de Rara vez y Nunca indican que solo una minoría
se mantiene al margen de esta práctica financiera, lo que podría interpretarse como una mayor
conciencia sobre la importancia del ahorro entre los participantes.

Figura 1 destinas una parte fija de tus ingresos al ahorro

4,6%
9,1%
31,8%
22,7%
31,8%
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4297
La Figura 2 proyecta la frecuencia con la que los encuestados registran y realizan seguimiento de sus
gastos mensuales. Se observa que la opción “A veces” concentra el porcentaje más alto (31.8%),
mientras que “Siempre” y “Frecuentemente” presentan valores similares (27.3% cada una). En
contraste, las respuestas “Nunca” (9.1%) y “Rara vez” (4.6%) reflejan una menor presencia de este
hábito.

El comportamiento reflejado en los datos sugiere que, si bien la mayoría de los participantes realiza
algún tipo de registro de sus gastos, este hábito no es plenamente consistente. La predominancia de la
categoría A veces indica que muchos llevan un control intermitente, lo que podría limitar la efectividad
del seguimiento financiero. Sin embargo, la suma de quienes lo hacen siempre o frecuentemente
evidencia un grupo significativo con prácticas más consolidadas. Los porcentajes reducidos en Rara vez
y Nunca muestran que la falta total de seguimiento es poco común, lo que abre una oportunidad para
fortalecer la educación financiera y promover un registro más regular y sistemático de los gastos.

Figura 2 registras y haces seguimiento de tus gastos mensuales

La Figura 3 presenta la frecuencia con la que los encuestados consideran contar con los recursos
necesarios para cumplir puntualmente sus obligaciones financieras. La opción “Rara vez” registra el
porcentaje más alto (31.8%), seguida de “Nunca” con 22.7%. Por su parte, las categorías
“Frecuentemente” y “A veces” muestran valores iguales (18.2% cada una), mientras que “Siempre”
concentra el porcentaje más bajo (9.1%).

El predominio de las respuestas Rara vez y Nunca sugiere que una parte significativa de los encuestados
enfrenta dificultades recurrentes para disponer de los recursos necesarios que les permitan cumplir
puntualmente con sus compromisos financieros. La baja proporción de quienes afirman siempre tener

9,1%
4,6%
31,8%
27,3%
27,3%
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4298
los medios suficientes refuerza la idea de vulnerabilidad económica. Aunque un grupo moderado indica
contar frecuentemente o a veces con los recursos necesarios, estos niveles no alcanzan a contrarrestar
la tendencia general hacia la incertidumbre financiera.

Figura 3 cuentas con los recursos necesarios para cumplir puntualmente tus obligaciones financieras

La Figura 4 muestra la frecuencia con la que los encuestados afirman contar con un fondo de ahorro
para afrontar imprevistos económicos. La categoría más seleccionada es “A veces” (40.9%), seguida
por “Siempre” (18.2%).

Las opciones “Frecuentemente”, “Rara vez” y “Nunca” presentan cada una un 13.6%, lo que refleja una
distribución relativamente equilibrada entre quienes tienen este hábito en distintos grados, excepto por
la notable mayoría que solo ahorra de manera ocasional.

Figura 4 posees un fondo de ahorro para afrontar imprevistos económicos

La Figura 5 muestra la frecuencia con la que los encuestados planifican sus finanzas mensuales antes
de realizar gastos importantes.

22,7%
31,8%
18,2%
18,2%
9,1%
0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% 30,0% 35,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre

13,6%
13,6%
40,9%
13,6%
18,2%
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4299
La opción más seleccionada es “Frecuentemente” (31.8%), seguida por “A veces” (27.3%). Un 22.7%
señala que “Nunca” realiza este tipo de planificación, mientras que las categorías “Siempre” y “Rara
vez” registran cada una un 9.1%. La distribución refleja una variedad de prácticas, con predominio de
quienes planifican de manera regular pero no constante.

Figura 5 planificas tus finanzas mensuales antes de realizar gastos importantes

La Figura 6 presenta la frecuencia con la que los encuestados evalúan su capacidad de endeudamiento
antes de solicitar un crédito o préstamo. La opción predominante es “Siempre” (40.9%), lo que indica
que una parte considerable de los participantes realiza esta evaluación de manera constante. Le siguen
“A veces” (18.2%) y “Nunca” (18.2%), mostrando una división entre quienes evalúan su capacidad de
manera ocasional y quienes no lo hacen en absoluto. Las respuestas “Frecuentemente” (13.6%) y “Rara
vez” (9.1%) completan el panorama con porcentajes menores.

Los resultados evidencian que, aunque existe un grupo mayoritario que practica una evaluación
responsable antes de endeudarse, aún persiste un porcentaje significativo que lo hace de forma irregular
o que no considera este análisis en absoluto.

Figura 6 evalúas tu capacidad de endeudamiento antes de solicitar un crédito o préstamo

22,7%
9,1%
27,3%
31,8%
9,1%
0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% 30,0% 35,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre

18,2%
9,1%
18,2%
13,6%
40,9%
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4300
Los resultados evidencian una distribución diversa en cuanto a la búsqueda o mantenimiento de ingresos
adicionales. Un 36.4% de los participantes señaló que “siempre” recurre a fuentes complementarias de
ingresos cuando lo considera necesario, lo que indica una fuerte tendencia hacia la generación de
recursos alternos. De igual forma, 31.8% manifestó que lo hace “a veces”, mostrando un
comportamiento más situacional. Por otro lado, 18.2% indicó que “rara vez” busca ingresos adicionales
y 9.1% expresó que “nunca” lo hace, reflejando una baja disposición o necesidad. Solo un 4.6% reportó
hacerlo “frecuentemente”, porcentaje menor en comparación con los grupos predominantes.

Figura 7 buscas o mantienes fuentes adicionales de ingresos cuando lo necesitas

Los datos de la figura 8 muestran que la percepción de tranquilidad y seguridad financiera se distribuye
de forma mayormente positiva entre los participantes. El grupo más numeroso corresponde a quienes
indicaron que “siempre” se sienten tranquilos respecto a su situación financiera, con un 38.5%, seguido
de un 26.6% que afirmó sentirse así “frecuentemente”. Esto sugiere que más de la mitad de los
encuestados experimenta un nivel constante o habitual de seguridad financiera.

En contraste, un 10% reportó sentir tranquilidad “a veces”, lo que refleja una percepción intermedia y
variable. Los porcentajes de menor presencia corresponden a quienes manifestaron sentir tranquilidad
“rara vez” (10%) y quienes indicaron “nunca” (15%), evidenciando que un sector reducido, aunque
significativo, experimenta incertidumbre o preocupación al pensar en sus finanzas.

9,1%
18,2%
31,8%
4,6%
36,4%
0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4301
Figura 8 sientes tranquilidad y seguridad al pensar en tu situación financiera

Los resultados obtenidos en este estudio permiten comprender de forma más amplia los
comportamientos financieros de los estudiantes universitarios de la Facultad de Empresas y
Contabilidad del Centro Regional Universitario de Veraguas. En primer lugar, el hallazgo de que más
del 60% de los encuestados destina alguna parte de sus ingresos al ahorro; aunque no siempre de manera
constante, coincide con lo planteado por Merino (2023), quien señala que los jóvenes suelen mostrar
una disposición general al ahorro, pero con patrones poco disciplinados debido a ingresos variables y
escasa educación financiera formal.

De forma complementaria, la práctica del registro y seguimiento de gastos presenta una tendencia
intermedia: la categoría “A veces” es la más representativa, lo cual indica una gestión financiera aún
inestable. Este comportamiento concuerda con lo reportado por Britez et al. (2025), quienes encontraron
que la falta de conocimientos financieros sólidos suele traducirse en controles presupuestarios
incompletos o irregulares.

En cuanto al cumplimiento de obligaciones financieras, los resultados muestran un panorama más
preocupante, dado que la mayoría declara contar “rara vez” o “nunca” con los recursos necesarios para
pagar puntualmente. Este patrón refleja una situación de vulnerabilidad económica que ha sido
documentada en otros contextos latinoamericanos. Baxin & Cruceta (2025) destacan que los jóvenes
universitarios suelen enfrentar dificultades asociadas al costo de vida, ingresos limitados y dependencia
económica parcial, lo cual restringe su estabilidad financiera.

Respecto a la existencia de fondos para imprevistos, los datos muestran nuevamente una predominancia
del comportamiento intermitente, lo cual evidencia una limitada cultura de preparación ante riesgos
financieros.

15%
10%
10%
26,6%
38,5%
0% 10% 20% 30% 40% 50%
Nunca
Rara vez
A veces
Frecuentemente
Siempre
pág. 4302
Este resultado es coherente con los planteamientos de Serna et al. (2024), quienes enfatizan que la falta
de herramientas tecnológicas y pedagógicas de educación financiera afecta la capacidad de los jóvenes
para anticiparse a emergencias económicas.

Por otro lado, la planificación previa a realizar gastos importantes presenta un comportamiento más
equilibrado, destacándose el grupo que “frecuentemente” planifica. Esto podría interpretarse como un
indicio de mayor madurez financiera en comparación con otros indicadores, lo cual se alinea con las
observaciones de Vivanco (2023), quienes argumentan que las conductas de planificación constituyen
la base de la estabilidad financiera a largo plazo. Sin embargo, el hecho de que una parte relevante de
estudiantes declare “nunca” planificar sus finanzas evidencia brechas importantes que deben atenderse.

Un dato especialmente relevante se relaciona con la evaluación de la capacidad de endeudamiento,
donde la categoría “Siempre” registra el valor más alto (40.9%). Este resultado demuestra que muchos
estudiantes realizan un proceso reflexivo antes de contraer deudas, lo que se ajusta a los principios de
alfabetización financiera establecidos por Lusardi & Mitchell (2014). No obstante, la presencia de un
18.2% que “nunca” evalúa su capacidad de endeudamiento revela un riesgo significativo para
decisiones financieras inadecuadas, especialmente en etapas tempranas de la vida adulta.

La búsqueda de ingresos adicionales aparece como una práctica frecuente o al menos ocasional para la
mayoría de los encuestados, lo cual puede interpretarse como un mecanismo adaptativo frente a la
inestabilidad financiera reportada. Según García Espinoza et al. (2024), los jóvenes universitarios
recurren cada vez más a actividades económicas alternas para sostener sus necesidades, lo que coincide
con la tendencia observada en este estudio. Este comportamiento también podría estar asociado a la
flexibilidad laboral y al crecimiento de trabajos informales o temporales entre jóvenes.

Los resultados evidencian avances importantes en ciertos comportamientos financieros, especialmente
en la evaluación del endeudamiento y en la disposición al ahorro. Sin embargo, también revelan áreas
críticas como la irregularidad en el control de gastos, la ausencia de fondos para imprevistos y la
dificultad para cumplir obligaciones financieras. Estas brechas respaldan la necesidad de fortalecer
programas de educación financiera en el entorno universitario panameño, especialmente dirigidos a
estudiantes en formación administrativa, para consolidar competencias que influyan positivamente en
su estabilidad económica presente y futura.
pág. 4303
CONCLUSIÓN

Los resultados del estudio muestran que los estudiantes presentan una disposición general hacia
prácticas financieras positivas, como el ahorro y la evaluación de su capacidad de endeudamiento.
Aunque más del 60% manifiesta ahorrar en alguna medida y un 40.9% siempre analiza su nivel de
endeudamiento antes de solicitar crédito, estas conductas, si bien favorables, no son constantes entre
toda la población.

Se identifican debilidades importantes en la gestión financiera cotidiana. La mayoría de los estudiantes
registra sus gastos solo de manera ocasional y mantiene fondos para emergencias de forma irregular, lo
que limita su capacidad de planificación y respuesta ante imprevistos. Estas prácticas, sumadas al hecho
de que una proporción significativa declara “rara vez” o “nunca” contar con los recursos suficientes
para cumplir puntualmente sus obligaciones financieras, reflejan un nivel notable de vulnerabilidad
económica entre los participantes.

El análisis revela un panorama mixto: los estudiantes universitarios poseen comportamientos
financieros que apuntan hacia la estabilidad, pero aún fragmentados e inconsistentes. Este escenario
subraya la necesidad de fortalecer la educación financiera institucional, con programas que promuevan
el control sistemático del gasto, la consolidación de hábitos de ahorro y la planificación económica
responsable.

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