RESULTADOS POSTQUIRÚRGICOS EN
PACIENTES CON FRACTURAS DE CADERA
EXTRACAPSULARES, TRATADOS MEDIANTE
OSTEOSINTESIS, CON DHS, PFN Y DCS, EN UN
HOSPITAL DE ALTA ESPECIALIDAD
POSTOPERATIVE OUTCOMES IN PATIENTS WITH
EXTRACAPSULAR HIP FRACTURES TREATED BY
OSTEOSYNTHESIS WITH DHS, PFN AND DCS IN A HIGH
SPECIALTY HOSPITAL
Saul Ilich Arciniega Lugo
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
Guillermo Huerta Espinosa
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
Verónica Guadalupe Carrera Paz
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México

pág. 5735
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21686
Resultados Postquirúrgicos en Pacientes con Fracturas de Cadera
Extracapsulares, Tratados Mediante Osteosintesis, con DHS, PFN Y DCS,
en un Hospital de Alta Especialidad
Saul Ilich Arciniega Lugo1
saul_ilich@hotmail.com
https://orcid.org/009-0007-5430-2038
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
Hospital Regional de Alta Especialidad Dr.
Gustavo A. Rovirosa Pérez
País México
Guillermo Huerta Espinosa
memhue@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-7900-4379
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
Hospital Regional de Alta Especialidad Dr.
Gustavo A. Rovirosa Pérez
México
Verónica Guadalupe Carrera Paz
veronica.carrera.paz@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9656-9319
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
México
RESUMEN
Introducción. Las fracturas de cadera representan una de las principales causas de morbimortalidad en
adultos mayores. La elección del implante quirúrgico influye directamente en la recuperación funcional
y en la reincorporación a las actividades previas a la lesión.
Objetivo. Evaluar los resultados postoperatorios y funcionales en pacientes con fracturas
extracapsulares de cadera tratados mediante osteosíntesis con dispositivos DHS, PFN y DCS.
Material y métodos. Se realizó un estudio observacional, analítico y retrospectivo-prospectivo en el
Hospital Regional “Dr. Gustavo A. Rovirosa” de Tabasco, en pacientes hospitalizados entre 2022 y
2024. Se incluyeron 77 pacientes (33 DHS, 29 PFN, 15 DCS). Se analizaron sangrado quirúrgico,
tiempo operatorio, calidad de reducción, estancia hospitalaria y funcionalidad.
Resultados. La edad promedio fue de 68 años, con predominio masculino (58%). El DCS presentó
mayor sangrado (>1000 ml en 27%). El DHS mostró menor tiempo quirúrgico (<120 min en 55%). En
fracturas inestables, el PFN alcanzó mejores reducciones (93% excelentes/aceptables), mientras que el
DHS presentó 100% de reducciones pobres en fracturas 31A3. La estancia hospitalaria fue mayor en
DCS (6.4 días), frente a DHS (3.0) y PFN (3.8).
Conclusión. El PFN es un implante de elección en fracturas inestables; el DHS mantiene utilidad en
fracturas estables. El DCS debe reservarse para casos seleccionados debido al mayor sangrado y
estancia hospitalaria
Palabras clave: fractura de cadera, DHS, PFN, DCS, osteosíntesis
1 Autor principal
Correspondencia: saul_ilich@hotmail.com

pág. 5736
Postoperative Outcomes in Patients with Extracapsular Hip Fractures
Treated by Osteosynthesis With DHS, PFN And DCS in a High Specialty
Hospital
ABSTRACT
Introduction. Hip fractures represent one of the leading causes of morbidity and mortality in older
adults. The choice of surgical implant directly influences functional recovery and return to pre-injury
activities.
Objective. To evaluate postoperative and functional outcomes in patients with extracapsular hip
fractures treated with internal fixation devices (DHS, PFN, and DCS).
Materials and methods. An observational, analytical, and retrospective-prospective study was
conducted at the Dr. Gustavo A. Rovirosa Regional Hospital in Tabasco, including patients hospitalized
between 2022 and 2024. Seventy-seven patients (33 DHS, 29 PFN, 15 DCS) were included. Surgical
bleeding, operative time, reduction quality, hospital stay, and functionality were analyzed.
Results. The mean age was 68 years, with a male predominance (58%). The DCS group presented higher
bleeding rates (>1000 ml in 27%). The DHS showed shorter surgical times (<120 min in 55%). In
unstable fractures, the PFN achieved better reductions (93% excellent/acceptable), while the DHS
presented 100% poor reductions in 31A3 fractures. Hospital stay was longer in the DCS (6.4 days)
compared to the DHS (3.0) and PFN (3.8).
Conclusion. The PFN is the implant of choice for unstable fractures; the DHS remains useful in stable
fractures. The DCS should be reserved for selected cases due to increased bleeding and longer hospital
stay
Keywords: hip fracture, DHS, PFN, DCS, osteosynthesis
Artículo recibido 8 noviembre 2025
Aceptado para publicación: 15 diciembre 2025

pág. 5737
INTRODUCCIÓN
Las fracturas de cadera son una de las principales causas de morbimortalidad en la población adulta
mayor y representan un desafío sanitario creciente a nivel mundial. Se estima que su incidencia se
incrementará de forma sostenida debido al envejecimiento poblacional: la Organización Mundial de la
Salud (OMS, 2019) proyecta que para el año 2050 podrían presentarse más de 6.3 millones de casos
anuales. Estas lesiones no solo afectan la supervivencia, sino que también comprometen la autonomía
y la calidad de vida de los pacientes, además de generar una elevada carga económica en los sistemas
de salud.
El tema que aborda este artículo es la comparación de los resultados posquirúrgicos en pacientes con
fracturas de cadera extracapsulares, específicamente aquellas clasificadas como 31A1, 31A2 y 31A3
según la AO/OTA. El problema de investigación radica en la falta de consenso respecto al implante
quirúrgico más adecuado para el manejo de fracturas inestables, pues aunque existen diversas
alternativas, la evidencia en contextos locales como el mexicano es escasa. Este vacío de conocimiento
genera incertidumbre en la práctica clínica y limita la toma de decisiones basada en evidencia.
La relevancia de este estudio se fundamenta en que la elección del implante influye directamente en
parámetros críticos como la estabilidad biomecánica, el sangrado intraoperatorio, el tiempo quirúrgico,
la estancia hospitalaria y la recuperación funcional. En consecuencia, investigar estas variables puede
contribuir a reducir complicaciones, optimizar recursos hospitalarios y mejorar los desenlaces clínicos
de los pacientes.
El marco teórico se sostiene principalmente en la clasificación AO/OTA, que estandariza la descripción
de los patrones de fractura. Bajo este sistema, las fracturas extracapsulares del fémur proximal se
dividen en estables (31A1) e inestables (31A2 y 31A3), siendo estas últimas las que presentan mayor
complejidad biomecánica y riesgo de falla mecánica (Jain et al., 2021). Entre las opciones terapéuticas
destacan el Dynamic Hip Screw (DHS), un dispositivo extramedular eficaz en fracturas simples; el
Proximal Femoral Nail (PFN), de carácter intramedular y superior en trazos inestables; y el Dynamic
Condylar Screw (DCS), reservado para casos seleccionados dada su mayor invasividad y sangrado
(Weiser, 2020; Xu et al., 2022).

pág. 5738
Diversos estudios internacionales han comparado estos implantes. Xu et al. (2022), en una revisión
sistemática, concluyeron que el PFN ofrece ventajas en términos de menor sangrado y tiempo quirúrgico
frente al DHS, aunque sin diferencias significativas en complicaciones mayores. Por su parte, Tian et
al. (2022) reportaron que el PFN permite una recuperación funcional más temprana y menor tasa de
pérdida de reducción en fracturas inestables. En contraste, el DHS mantiene utilidad en fracturas
estables, mientras que el DCS presenta resultados inferiores en la mayoría de los casos. Sin embargo,
existe escasez de estudios en Latinoamérica y particularmente en México, lo que limita la generalización
de estos hallazgos a la práctica clínica regional.
En el contexto nacional, el envejecimiento demográfico ha incrementado la incidencia de fracturas de
cadera, lo que representa un reto para instituciones públicas de salud. A ello se suma la elevada carga
social y económica, pues estas lesiones suelen asociarse a estancias hospitalarias prolongadas,
necesidad de rehabilitación intensiva y dependencia funcional posterior (Hernández et al., 2021). Así,
resulta prioritario identificar qué implante ofrece mejores resultados en este entorno, donde los recursos
hospitalarios son limitados y la demanda asistencial va en aumento.
La hipótesis planteada en este trabajo sostiene que el PFN ofrece mejores resultados posquirúrgicos en
fracturas inestables (31A2 y 31A3), con mejores reducciones radiográficas, menor sangrado, menor
estancia hospitalaria y mayor recuperación funcional en comparación con el DHS y el DCS. El objetivo
general es analizar de manera comparativa los resultados posquirúrgicos en pacientes con fracturas de
cadera 31A1, 31A2 y 31A3 tratados con DHS, PFN y DCS en el Hospital Regional de Alta Especialidad
“Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez” entre 2022 y 2024, para aportar evidencia que oriente la elección del
implante más adecuado en la práctica clínica.
METODOLOGÍA
El presente estudio se enmarca dentro de un enfoque cuantitativo, dado que emplea la medición objetiva
de variables clínicas y quirúrgicas, con el fin de establecer comparaciones entre diferentes técnicas de
osteosíntesis en fracturas extracapsulares de cadera. Se trata de una investigación observacional,
analítica y comparativa, con un diseño retrospectivo-prospectivo y longitudinal, desarrollada en el
Hospital Regional de Alta Especialidad “Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez”, en Villahermosa, Tabasco,
durante el periodo comprendido entre 2022 y 2024.

pág. 5739
La población de estudio estuvo conformada por pacientes mayores de 18 años con diagnóstico de
fracturas de cadera clasificadas como 31A1, 31A2 y 31A3 según la AO/OTA. Se aplicó un muestreo
aleatorio estratificado, con una muestra final de 77 pacientes, distribuidos en tres grupos de tratamiento
según el implante utilizado: 33 con Dynamic Hip Screw (DHS), 29 con Proximal Femoral Nail (PFN)
y 15 con Dynamic Condylar Screw (DCS).
La recolección de datos se realizó mediante revisión documental de expedientes clínicos y notas
quirúrgicas, complementada con análisis radiográfico posoperatorio para evaluar la calidad de la
reducción (criterios de Chang). Asimismo, se aplicó seguimiento telefónico a los pacientes para valorar
la funcionalidad mediante la escala Harris Hip Score (HHS). Las variables incluyeron edad, sexo, tipo
de fractura, anestesia empleada, sangrado intraoperatorio, tiempo quirúrgico, parámetros hematológicos
de control y estancia hospitalaria.
En cuanto a las consideraciones éticas, la investigación cumplió con la Declaración de Helsinki y con
lo establecido en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud
en México. Se garantizó la confidencialidad de la información, codificando los datos y manteniendo el
anonimato de los pacientes. Aquellos que fueron contactados vía telefónica otorgaron consentimiento
verbal para responder la encuesta funcional. El protocolo fue aprobado por el Comité Local de Ética en
Investigación del hospital sede.
Los criterios de inclusión consideraron pacientes adultos con fracturas extracapsulares de cadera
tratadas mediante osteosíntesis con DHS, PFN o DCS durante el periodo de estudio. Se excluyeron
aquellos con fracturas intracapsulares, casos tratados mediante artroplastía o aquellos procedimientos
que no fueron realizados mediante osteosintesis con DHS, PFN o DCS, expedientes incompletos,
pacientes fallecidos durante la hospitalización y aquellos que rechazaron participar en el seguimiento.
Este trabajo presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados. En
primer lugar, el diseño retrospectivo-prospectivo implicó la dependencia de registros clínicos y
quirúrgicos, lo que pudo generar sesgos derivados de expedientes incompletos o con información
insuficiente. Asimismo, aunque se realizó un seguimiento telefónico para evaluar la funcionalidad
postoperatoria mediante la escala Harris Hip Score, no todos los pacientes pudieron ser localizados, lo
que redujo el tamaño efectivo de la muestra.

pág. 5740
Otra limitación corresponde al número desigual de pacientes por grupo de implante, especialmente en
el caso del Dynamic Condylar Screw (DCS), donde la baja frecuencia de uso limita la posibilidad de
establecer comparaciones sólidas con el DHS y el PFN. De igual forma, no se analizaron de manera
exhaustiva variables asociadas a comorbilidades médicas (como osteoporosis, diabetes o enfermedad
cardiovascular), que pueden influir en los desenlaces clínicos y funcionales.
Por último, al tratarse de un estudio realizado en un solo centro hospitalario, y procedimientos
quirurgicos realizados por diferentes cirujanos ortopedistas, los hallazgos reflejan las características
epidemiológicas y los recursos técnicos de dicha institución, lo que puede limitar la generalización de
los resultados a otros contextos hospitalarios o poblaciones. Sin embargo, pese a estas limitaciones, la
investigación aporta evidencia valiosa sobre la elección de implantes en fracturas extracapsulares de
cadera en el contexto mexicano.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Se incluyeron 77 pacientes con diagnóstico de fractura extracapsular de cadera atendidos entre 2022 y
2024. La edad promedio fue de 68 años (rango: 19–90 años), con un predominio del sexo masculino
(58%), mientras que el 42% correspondió a pacientes femeninos (figura 1).
De los 45 pacientes del sexo masculino, el 29 % tuvo como causa un mecanismo de alta energía, y el
71 % restante baja energía. Con respecto a las mujeres, el 3 % tuvo como origen un mecanismo de baja
energía, y el 97 % restante un mecanismo de baja energía. Esto denota como en la población masculino
el mecanismo de alta energía es mucho más elevado con respecto a la población femenina. P < 0.05
(figura 2). En cuanto al tipo de fractura según AO/OTA, se identificaron 33 casos de 31A1, 29 casos de
31A2 y 15 de 31A3. No se observó una relación estadísticamente significativa entre el grupo etario y
el patrón de fractura.De acuerdo a nuestros resultados, no se encontró directamente una relación entre
la edad de los pacientes y un patrón de fractura determinado, no habiendo significancia estadística.
(Tabla 1) En cuanto a la distribución por implante utilizado, 33 pacientes fueron tratados con Dynamic
Hip Screw (DHS), 29 con Proximal Femoral Nail (PFN) y 15 con Dynamic Condylar Screw
(DCS).Respecto al sangrado intraoperatorio, el grupo tratado con DCS presentó las cifras más elevadas:
27% de los pacientes superaron pérdidas sanguíneas de 1000 ml, mientras que en los grupos DHS y
PFN esta complicación se presentó en menor proporción (<10%). Tabla 2

pág. 5741
En relación con el tiempo quirúrgico, el DHS mostró los procedimientos más breves, con un 55% de
cirugías completadas en menos de 120 minutos. En el grupo PFN, el tiempo quirúrgico fue intermedio,
con una media de 135 minutos, mientras que en el grupo DCS se observó la mayor duración, con un
promedio superior a 150 minutos. Tabla 3
La calidad de la reducción mostró diferencias significativas entre implantes. El PFN obtuvo los mejores
resultados en fracturas inestables (31A2 y 31A3), alcanzando un 93% de reducciones calificadas como
excelentes o aceptables según los criterios radiográficos propuestos por Chang (2015). El DHS mantuvo
buenos resultados en fracturas estables, pero en los casos de fracturas 31A3 presentó 100% de
reducciones consideradas pobres. Por su parte, el DCS obtuvo reducciones satisfactorias en fracturas
seleccionadas, pero con menor frecuencia que el PFN, destacando el número reducido de pacientes
tratados mediante este implante. Tabla 4
En cuanto a la estancia hospitalaria, los pacientes tratados con DCS permanecieron en promedio 6.4
días, lo que contrasta con los promedios de 3.0 días en el grupo DHS y 3.8 días en el grupo PFN. Este
hallazgo guarda relación con el mayor sangrado quirúrgico y la necesidad de vigilancia posoperatoria
en los pacientes con DCS.
Finalmente, la funcionalidad posquirúrgica, evaluada con la escala Harris Hip Score durante el
seguimiento, evidenció una tendencia favorable en los pacientes tratados con PFN, quienes alcanzaron
mejores puntuaciones en comparación con los otros grupos, especialmente en fracturas inestables. El
DHS mostró resultados adecuados en fracturas estables, pero una recuperación más lenta en fracturas
complejas. El DCS, por su parte, presentó las puntuaciones funcionales más bajas, coherentes con sus
mayores tiempos quirúrgicos, sangrado y estancia hospitalaria.
Los hallazgos de este estudio refuerzan la importancia de una selección adecuada del implante en
fracturas extracapsulares de cadera, considerando tanto el patrón de fractura como las condiciones del
paciente. La evidencia obtenida muestra que el Proximal Femoral Nail (PFN) ofrece ventajas
biomecánicas y clínicas significativas en fracturas inestables (31A2 y 31A3), mientras que el Dynamic
Hip Screw (DHS) conserva utilidad en fracturas estables, y el Dynamic Condylar Screw (DCS) se asocia
a mayores complicaciones, por lo que debe reservarse a casos específicos.

pág. 5742
El desempeño superior del PFN en términos de calidad de reducción (93% de reducciones excelentes o
aceptables en fracturas inestables) es consistente con lo reportado por Xu et al. (2022), quienes
demostraron que los clavos intramedulares otorgan mayor estabilidad mecánica y menor riesgo de
pérdida de reducción que los sistemas extramedulares. Asimismo, Tian et al. (2022) evidenciaron que
el PFN facilita una movilización temprana y se asocia a mejores resultados funcionales, hallazgos
también observados en nuestro estudio al registrar puntuaciones superiores en el Harris Hip Score frente
a los demás implantes.
Por otro lado, el DHS mostró mejores tiempos quirúrgicos y menor complejidad técnica, pero con
limitaciones en fracturas inestables, donde la tasa de reducciones pobres alcanzó el 100% en trazos
31A3. Esto coincide con Weiser (2020), quien advierte que el DHS pierde eficacia frente a fuerzas de
cizallamiento, lo que lo hace inadecuado en fracturas con conminución o compromiso de la cortical
posteromedial. Estos resultados permiten establecer una regularidad clínica: el DHS es apropiado en
fracturas simples, mientras que el PFN debe considerarse de elección en trazos inestables.
El DCS, por su parte, presentó desventajas relevantes: mayor sangrado quirúrgico (27% de los pacientes
con pérdidas >1000 ml), tiempos operatorios prolongados y estancias hospitalarias más largas (media
de 6.4 días). Estos hallazgos son congruentes con Jain et al. (2021), quienes describen que el abordaje
quirúrgico más invasivo del DCS condiciona mayor morbilidad. Sin embargo, su uso en casos
seleccionados aún puede ser pertinente, lo que resalta el carácter controversial de este implante en la
práctica ortopédica actual.
La novedad científica de este trabajo radica en aportar evidencia comparativa desde un contexto
mexicano, donde los estudios sobre implantes en fracturas extracapsulares son escasos. La investigación
confirma hallazgos internacionales, pero también los sitúa en un escenario con limitaciones de recursos
hospitalarios, lo que aumenta su pertinencia práctica. Además, abre una perspectiva prospectiva hacia
estudios multicéntricos y con mayor tamaño de muestra que permitan consolidar criterios de elección
de implantes adaptados a la realidad regional.
En términos de aplicaciones clínicas, los resultados sugieren que el PFN debe considerarse la primera
opción en fracturas inestables, dado que reduce complicaciones y favorece la recuperación funcional.
El DHS sigue siendo válido en fracturas estables, donde ofrece cirugías más rápidas y menor sangrado.

pág. 5743
El DCS, aunque menos recomendable, puede tener un papel en situaciones específicas donde otras
opciones no estén disponibles.
En suma, esta investigación no solo reafirma principios biomecánicos ya establecidos, sino que también
contribuye a generalizar una regularidad práctica: la elección del implante debe ser individualizada,
guiada por la estabilidad del trazo y las condiciones institucionales. La pertinencia de este trabajo en la
línea de investigación sobre traumatología ortopédica reside en que proporciona evidencia aplicable a
la toma de decisiones en hospitales de segundo y tercer nivel, especialmente en países de ingresos
medios donde los recursos son limitados y la eficiencia quirúrgica es fundamental.
LUSTRACIONES, TABLAS, FIGURAS.
Figura 1 distribución de frecuencias por edad
Figura 1. En esta figura se puede apreciar la baja frecuencia de fracturas en el grupo 19-59 años,
coincidiendo con una incidencia de accidentes de alta energía, y a partir del grupo de 60 años, se aprecia
un incremento de la incidencia de fracturas de cadera, coincidiendo estas con accidentes de baja energía.
Figura 2. incidencia de acuerdo con el sexo
8
5
8
5
12
16
18
4
0
2
4
6
8
10
12
14
16
18
20
19-29 30 - 39 40 - 49 50 - 59 60 - 69 70 - 79 80 - 89 > 90
13
32
45
1
31
32
A L T A E N E R G Í A B A J A E N E R G Í A
C I N E M Á T I C A T O T A L
hombre mujer
pág. 5744
Tabla 1 diagnóstico ao de acuerdo a grupo etario
Grupo de edad
Diagnóstico AO
Total31A1 31A2 31A3
19-29 3 3 2 8
30 - 39 3 2 0 5
40 - 49 3 2 3 8
50 - 59 1 1 3 5
60 - 69 5 6 1 12
70 - 79 11 4 2 17
80 - 89 4 10 4 18
> 90 3 1 0 4
Total 33 29 15 77
Tabla 2 sangrado cuantificado de acuerdo con implante quirúrgico
Sangrado
cuantificado DCS DHS PFN Total
< 500 ml 8 24 16 48
500 - 1000 ml 3 9 11 23
> 1000 ml 4 0 2 6
Total 15 33 29 77
Tabla 3 tiempo quirúrgico de acuerdo con implante utilizado
Minutos DCS DHS PFN TOTAL
< 60 1 0 0 1
60 - 120 6 18 11 35
121 - 180 6 11 14 31
> 180 2 4 4 10
Total 15 33 29 77

pág. 5745
Tabla 4 relación de calidad de reducción de acuerdo al implante utilizado y clasificación ao
Implante
utilizado Calidad de la reducción *
Diagnóstico AO
31A1 31A2 31A3 Total
DCS
Excelente 0 2 3 5
Aceptable 1 4 2 7
Pobre 0 1 2 3
DHS
Excelente 9 2 0 11
Aceptable 13 3 0 16
Pobre 3 2 1 6
PFN
Excelente 3 3 2 8
Aceptable 4 11 3 18
Pobre 0 1 2 3
Total
Excelente 12 7 5 24
Aceptable 18 18 5 41
Pobre 3 4 5 12
Nota: * Criterios de Chang
CONCLUSIONES
El presente estudio permitió analizar de manera comparativa los resultados posquirúrgicos en pacientes
con fracturas de cadera 31A1, 31A2 y 31A3 tratados con sistemas DHS, PFN y DCS en el Hospital
Regional de Alta Especialidad Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez.
Se identificó que la mayor incidencia de fracturas se presentó en pacientes mayores de 60 años, con
predominio en mujeres y asociadas a caídas de baja energía, mientras que en varones jóvenes
predominaron los mecanismos de alta energía. Este comportamiento epidemiológico coincide con lo
reportado por la Organización Mundial de la Salud (2019) y con lo señalado por Hernández et al. (2021),
quienes describen un incremento sostenido de las fracturas de cadera en el adulto mayor debido al
envejecimiento poblacional.En cuanto a los hallazgos quirúrgicos, se observó que el sistema DCS se
asoció con mayor sangrado intraoperatorio y mayor estancia hospitalaria, mientras que tanto DHS como
PFN mostraron menores pérdidas hemáticas.

pág. 5746
Estos resultados concuerdan con lo descrito por Xu et al. (2022), quienes reportaron menor sangrado
con el uso de clavos intramedulares en comparación con sistemas extramedulares. El tiempo quirúrgico
fue menor con el DHS, probablemente por la mayor familiaridad técnica del procedimiento; sin
embargo, esta ventaja no se reflejó en mejores resultados funcionales ni radiográficos.
La calidad de la reducción evaluada mediante los criterios de Chang (2015) evidenció un claro beneficio
del PFN en fracturas inestables (31A2 y 31A3), alcanzando reducciones excelentes y aceptables en la
mayoría de los casos. En contraste, el DHS mostró un mayor porcentaje de reducciones pobres,
especialmente en fracturas 31A3, lo que coincide con lo señalado por Weiser (2020) y Tian et al. (2022),
quienes destacan la limitación biomecánica del DHS en trazos complejos y la superioridad del PFN en
términos de estabilidad.
De manera complementaria, la funcionalidad medida con la escala de Harris Hip Score reflejó que los
pacientes con menor sangrado intraoperatorio y mejor calidad de reducción alcanzaron los puntajes más
altos, reafirmando que el éxito funcional depende tanto de la correcta elección del implante como de la
técnica quirúrgica empleada.
En síntesis, los resultados de esta investigación confirman la hipótesis inicial: el PFN es el implante de
elección en fracturas inestables (31A2 y 31A3) al ofrecer mayor estabilidad biomecánica, menor
sangrado y mejores resultados funcionales. El DHS mantiene utilidad en fracturas estables (31A1),
mientras que el DCS presentó desventajas significativas y debe considerarse únicamente en casos
seleccionados.
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