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aprendizaje implica una reestructuración activa de las percepciones, ideas, conceptos y esquemas que
el aprendiz posee en su estructura cognitiva. De ahí que, al vincular el texto con la acción pedagógica,
resulte imprescindible que los maestros de secundaria partan de los procesos socioculturales donde la
enseñanza se torne pertinente, significativa y crítica. Esta comprobación del bagaje previo no solo actúa
como andamiaje para la comprensión de nuevos contenidos, sino que también legitima las diversas
voces presentes en el aula y promueve una comunidad discursiva plural. Por esta razón, la planificación
didáctica debe integrar tareas de lectura y producción escrita que dialoguen con la realidad de los
estudiantes, favorezcan la argumentación y estimulen la reflexión metacognitiva sobre las propias
estrategias de aprendizaje. Así, la organización textual deja de ser una mera estructura formal para
convertirse en un dispositivo dinámico que articula conocimiento disciplinar, interacción social y
desarrollo del pensamiento analítico, cumpliendo con las orientaciones curriculares establecidas por el
MINEDU (2016, como se citó en Pretel, 2021).
En tal sentido, la producción de textos, como parte clave del enfoque argumentativo mencionado,
requiere una planificación consciente que articule el bagaje sociocultural de los estudiantes con los
propósitos discursivos de la tarea. Tal como menciona Cassany (1999, como se citó en Ramos, 2021).
Destaca que la planificación es donde el autor elabora una configuración pre-lineal del texto, que puede
tener ciertas representaciones gráficas tales como esquemas, listas, dibujos, etc. Donde que incluye tanta
información pragmática del contexto comunicativo. Este paso prepara al escritor para abordar de
manera eficaz el desarrollo del contenido, asegurando que la estructura del texto sea coherente y lógica.
La textualización, el escritor elabora lingüísticamente, en forma de texto escrito, las configuraciones
pre-lineales del mensaje. Entre otras tareas, pueden distinguirse los siguientes subprocesos,
referenciación, linealización transcripción, por último, la revisión es una etapa fundamental en la que
se verifica la calidad del texto, corrigiendo errores y mejorando la claridad y la estructura. Estos
procesos, si se implementan adecuadamente, favorecen una producción escrita de calidad y permiten a
los estudiantes perfeccionar sus habilidades argumentativas.
Otros enfoques importantes para la producción de textos argumentativos es la psicología cognitiva. Un
estudio diferente centrado en esta línea muestra que, aunque el estudiante tenía los datos gramaticales
apropiados y el lenguaje estaba dominado por diversas condiciones, las calificaciones generadas en la