pág. 6133
(Connelly, M., y Clandinin, J., 1995), que hace parte de una polifonía circunstancial y situacional que
vivió cada maestro. Este ejercicio de proximidad, que se da en el encuentro, se preguntará por dos
asuntos específicos: el oficio y el estatuto, ambos atravesados por el contexto social y político de la
época.
Cuando digo preguntar, no propongo un formato de entrevista estructurado o semiestructurado, sino
una suerte de preguntas detonantes que posibiliten el surgimiento de relatos de vida, comprendidos por
(Goodson, 2004) como “la narración que construimos de nuestra propia vida” (p. 50). Este ejercicio de
construcción de relatos de vida dará pie a la formación de historias vida, las cuales concibo como una
empresa llevada a cabo en colaboración, que requiere la revisión de una gran variedad de evidencias,
para convertirse en un “relato de vida situado en su contexto histórico” (Goodson, 2004, p.50).
Así las cosas, con relación al oficio, pretendo conversar por cómo llegaron a ser maestros, por su llegada
a la escuela y por su relación con estudiantes, maestros y directivos, por la preparación de clases, por la
relación con el saber y el poder, presentes en la interacción con espacios y personas.
Por otro lado, la pregunta por el decreto es una pregunta por la prohibición, por las formas de
condicionamiento, resistencia, resignificación y fuga, que posibilitó la configuración de subjetividad
con el artículo 46 del Decreto 2277 de 1979 presente en las prácticas, los discursos y las formas de
relacionamiento con el oficio.
A continuación, quiero desarrollar cuatro asuntos que atraviesan y dan piso al presente apartado: en
primer lugar, está el concepto de unidades narrativas desarrollado por Leonor Arfuch (2010), el cual
se inscribe en sus reflexiones sobre la narrativa, la subjetividad y la construcción de identidad. Arfuch
aborda cómo las narrativas funcionan como dispositivos que configuran y articulan fragmentos de
experiencia, discurso e historia. En este marco, las unidades narrativas se refieren a segmentos o
elementos constitutivos de las narrativas más amplias, que pueden estar inscritos en distintos géneros,
como la autobiografía, el testimonio o la narrativa histórica. Estas unidades son fundamentales para
construir sentidos, ya que permiten comprender cómo se entretejen las historias personales con los
discursos sociales y culturales, pues siguiendo a Arfuch (2010), la identidad no se construye como una
totalidad cerrada, sino a través de fragmentos o unidades narrativas que condensan momentos
privilegiados de la vida, afectos, heridas y deseos, articulando así la memoria personal con los marcos