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INTRODUCCIÓN
Los estudios de multimodalidad, que tienen como objetivo reconocer el alcance de los distintos sistemas
de signos o modos semióticos, han sido abordados desde la perspectiva de la semiótica social,
considerando diversas propuestas teóricas y metodológicas (Cárcamo, 2018). Estos análisis y estudios
se originan a partir de las contribuciones teóricas y metodológicas del análisis del discurso y lingüística
sistémico – funcional de Halliday (1982); la semiótica social de Hodge y Kress (1988); el lenguaje de
Kress y Van Leeuwen (2001); la multimodalidad de Jewitt, Kress, Ogborn y Tsatsarelis (2001); la
enseñanza de las ciencias con significado semiótico de Kress, Franks, Jewitt y Bourne (2005); la
cohesión composicional de Martinec y Salway (2005); la lingüística del texto y género de Bateman
(2008); la metáfora multimodal de Forceville y Urios-Aparasi (2009); los artefactos multisemióticos de
Parodi (2010; 2011); los estudios empíricos de Manghi, 2011); y la perspectiva interdisiicplinaria de
Jewit (2013), entre otros.
Los análisis multimodales se han enfocado en las perspectivas de la semiótica social, validando los
medios de comunicación (oral, escrito y gestual) y la lingüística del texto a partir de la identificación
de artefactos textuales preexistentes (libros de textos, cartillas, información de la web). No obstante,
una revisión bibliográfica exhaustiva en bases de datos de Argentina, Estados Unidos, Brasil,
Dinamarca, Puerto Rico, Colombia y Chile, a través de investigaciones como la de Cadavid y Tamayo
(2021); López (2021); Pierson, Clark y Brady (2021); Silva y Marchon (2021); Tang, Park y Chang
(2021); Pagán (2022); Vivante y Vedder-Weiss (2023); Soliman (2022); Pérez, Gómez y González
(2023); Trindade, Cabral, Marcelino y Souza (2023); Bastos, Frasson y Zompero (2024); Durigon,
Dorneles y Canto-Dorow (2024); Riaño (2024), que ofrecen elementos conceptuales, teóricos y
metodológicos para el análisis multimodal, revela la ausencia de propuestas centradas en la producción
propia de los estudiantes. En ese sentido, Vásquez (2021), a través de un estudio en Chile, reconoce la
falta de estudios que vinculan la investigación de la escritura con la multimodalidad. La ausencia de
estos estudios, abordados desde un nivel descriptivo y de pedagogía del género, resulta crucial desde
una perspectiva de paradigma multimodal tanto en el estudio como en los procesos de enseñanza de la
escritura en América Latina, abarcando los niveles universitarios, básica primaria y secundaria, lo cual
constituye un elemento clave para esta investigación.