TEORÍA PARA UNIFICAR LA RELATIVIDAD Y
MECÁNICA CUÁNTICA CONECTADAS POR LA
EXPANSIÓN DEL UNIVERSO
THEORY TO UNIFY RELATIVITY AND QUANTUM
MECHANICS CONNECTED BY THE EXPANSION OF THE
UNIVERSE
Jorge Armando Pérez Cortes
Autor Independiente.

pág. 18021
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i5.21811
Teoría para Unificar la Relatividad y Mecánica Cuántica Conectadas por la
Expansión del Universo
Jorge Armando Pérez Cortes1
23jcortezs@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-2247-2625
Autor Independiente.
México
RESUMEN
Este proyecto formula una teoría para unificar la gravedad, la relatividad general y la mecánica cuántica,
basada en la expansión del cosmos como principio fundamental (Einstein, 1915; Wheeler, 1957;
Penrose, 1989). Esta expansión funcionaría como una fuerza activa que impulsa la evolución estructural
del universo (Hubble, 1929; Lemaître, 1931), generando una “malla” donde emergen fenómenos tanto
cuánticos como gravitacionales (Padmanabhan, 2010; Carroll, 2019). Las fluctuaciones cuánticas,
comúnmente interpretadas como indeterminadas (Heisenberg, 1927; Born, 1926; Dirac, 1930), serían
moduladas por dicha expansión, lo que conduce al colapso de la función de onda (Ghirardi et al., 1986;
Zeh, 1970). Así, se sostiene que no se requiere un observador externo (Everett, 1957; Rovelli, 1996)
para resolver la superposición, permitiendo reinterpretar la paradoja de Schrödinger (Schrödinger, 1935)
desde una perspectiva cosmológica. Propongo un marco donde la mecánica cuántica y la relatividad
general interactúan mediante una expansión que conecta espacio, tiempo, materia y energía (DeWitt,
1967; Smolin, 2006; Maldacena, 1998; Barbour, 1999; Ashtekar, 2004; Kiefer, 2007; Pérez Cortés,
2025), abriendo así un camino innovador hacia una teoría unificada de la física en base a la expansión
cósmica, al mismo tiempo, establece un marco que permite que los fenómenos cuánticos se materialicen
en resultados definidos. (Pérez Cortes, 2025).
Palabras clave: unificación; expansión cósmica; mecánica cuántica; relatividad general; colapso de la
función de onda.
1 Autor principal
Correspondencia: 23jcortezs@gmail.com

pág. 18022
Theory to Unify Relativity and Quantum Mechanics Connected by the
Expansion of the Universe
ABSTRACT
This project formulates a theory to unify gravity, general relativity, and quantum mechanics, based on
the expansion of the cosmos as a fundamental principle (Einstein, 1915; Wheeler, 1957; Penrose, 1989).
This expansion would function as an active force driving the structural evolution of the universe
(Hubble, 1929; Lemaître, 1931), generating a "mesh" where both quantum and gravitational phenomena
emerge (Padmanabhan, 2010; Carroll, 2019). Quantum fluctuations, combined and interpreted as
indeterminate (Heisenberg, 1927; Born, 1926; Dirac, 1930), would be modulated by this expansion,
leading to the collapse of the wave function (Ghirardi et al., 1986; Zeh, 1970). Thus, it is argued that an
external observer is not required (Everett, 1957; Rovelli, 1996) to resolve superposition, allowing for a
reinterpretation of Schrödinger's paradox (Schrödinger, 1935) from a cosmological perspective. I
propose a framework in which quantum mechanics and general relativity interact through an expansion
that connects space, time, matter, and energy (DeWitt, 1967; Smolin, 2006; Maldacena, 1998; Barbour,
1999; Ashtekar, 2004; Kiefer, 2007; Pérez Cortés, 2025), thus opening an innovative path toward a
unified theory of physics based on cosmic expansion. At the same time, it establishes a framework that
allows quantum phenomena to materialize into defined outcomes (Pérez Cortés, 2025).
Keywords: Unification; cosmic expansion; quantum mechanics; general relativity; wave function
collapse.
Artículo recibido 02 setiembre 2025
Aceptado para publicación: 29 setiembre 2025

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INTRODUCCIÓN
En este proyecto propongo la unificación de gravedad y relatividad general con la mecánica cuántica,
fundamentada con mi teoría que considera la expansión como origen estructurador del cosmos; donde
la expansión no únicamente se entiende como fenómeno observable, sino como agente físico activo que
’teje’ una ‘malla’ en la que se desarrollan lógicamente tanto los fenómenos cuánticos como
gravitacionales (Hubble, 1929; Lemaître, 1931; Padmanabhan, 2010; Carroll, 2019). El objetivo es
establecer un marco unificado que contenga espacio, tiempo, materia y energía, desde donde entender
la física (DeWitt, 1967; Smolin, 2006; Maldacena, 1998; Pérez Cortés, 2025). En este contexto, se
afirma que la expansión del universo podría ser la causante entre los fenómenos gravitacionales y
cuánticos, siendo la responsable del colapso de la función de onda, sin necesidad de un observador
consciente (Ghirardi et al., 1986; Zeh, 1970; Everett, 1957; Rovelli, 1996; Schrödinger, 1935). Desde
este punto de vista parte el análisis del papel de la expansión del cosmos como posible acción necesaria
para el colapso, en una perspectiva naturalista que va en la dirección de una “teoría del todo”; para ello
se parte del soporte teórico de la relatividad general y de la mecánica cuántica, y de la expansión del
universo.
Se examinan conceptos como la función de onda, el colapso cuántico, las fluctuaciones del vacío y la
curvatura del espacio-tiempo, incorporando contribuciones clave de autores como Ghirardi, Rovelli,
Maldacena y Barbour.
Si bien existen múltiples propuestas de unificación como la gravedad cuántica de lazos o la teoría de
cuerdas (Ashtekar, 2004; Kiefer, 2007), ninguna de ellas señala específicamente la expansión del
cosmos de manera activa como causa del colapso cuántico. Esta carencia de los anteriores enfoques
justifica el nuevo enfoque innovador aquí desarrollado: mostrar la expansión del cosmos como la fuerza
fundamental que determina el colapso de la función de onda.
La investigación presenta de manera formal la introducción de una nueva constante dinámica, Z, que
relaciona la tasa de expansión del universo con la probabilidad del colapso cuántico. Dicha constante es
definida en función de la constante de Hubble, H(t) y de un parámetro de escala, λ; esta constante
dinámica describe la expansión acumulativa del universo y actúa como un vínculo formal entre la
cosmología relativista y la mecánica cuántica.

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La ecuación central del modelo es: P(t) = 0.5·(1 + Z(t)) donde P(t) es la probabilidad de colapso hacia
un estado determinado y Z(t) es la expansión pulsante del universo. Z(t) = 0 implica P(t) = 0.5, lo que
indica una superposición perfecta; a medida que Z(t) aumenta, P(t) crece hacia 1, de modo que el
sistema, por decirlo de un modo, evolucionaría hacia un estado determinado sin requerir intervención
externa.
Lo que permite interpretar el colapso como un proceso determinista y evolutivo inducido por la dinámica
global del universo, sin necesidad de un observador consciente.
En el marco teórico, esta idea puede formularse a partir de una acción que combina el campo métrico
𝑔𝜇𝜈, un campo escalar 𝜙(𝑡)≈2𝜆∫𝐻(𝑡)𝑑𝑡 que representa la expansión acumulada, y una interacción de la
forma 𝑆int=∫𝑓(𝜙) 𝑂[Ψ]√−𝑔 𝑑4𝑥, donde f(ϕ) es una función que describe el acoplamiento entre el campo
escalar y el sistema cuántico y acopla la expansión al sistema cuántico Ψ; y O[Ψ] es un operador que
actúa sobre el estado cuántico Ψ. Aquí ϕ(t)≈2λ∫H(t)dt se considera una aproximación efectiva que refleja
la expansión acumulada del universo; en general, la dinámica de ϕ también está gobernada por su
potencial V(ϕ).
En este marco, la tasa de colapso depende de la expansión y se expresa como Γ(𝜙)=Γ0 𝑍~(𝜙), lo que
implica que la coherencia cuántica se pierde de manera gradual, siguiendo la evolución del universo.
Donde la función 𝑍(ϕ) puede interpretarse como un factor que refleja la acumulación de expansión.
Así, la pérdida de coherencia no es instantánea, sino gradual, controlada por la evolución del universo,
lo que encaja con la idea de decoherencia cosmológica gradual (Campo & Parentani, 2005).
La tasa de decoherencia Γ(𝑡)=Γ0Z(t) está directamente ligada a la expansión acumulada Z(t)=e2λ∫H(t)dt.
De ese modo, la pérdida de coherencia no es un proceso local ni aleatorio, sino una consecuencia
estructural del crecimiento del universo.
Definiendo la constante dinámica Z(t)=e2λ∫H(t)dt, la probabilidad de colapso toma la forma:
P(t)=1−e−2λ∫H(t)dt=0.5(1+Z(t)).
Cuando se normaliza para valores entre 0.5 (superposición completa) y 1 (colapso total).
La decoherencia se define como: Γ(t)=Γ0Z(t), Z(t)=exp(2λ∫ttiH(t′) dt’), donde:
1. Γ0 corresponde a dimensiones de tiempo−1 y mide la escala de acoplamiento del sistema cuántico
con el agente de decoherencia.

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2. Λ es un parámetro adimensional que mide la sensibilidad del sistema frente a la expansión
cósmica.
3. Ti es el tiempo de inicio de la época de referencia (por ejemplo, la era de Planck o una época
cosmológica temprana); la elección de este tiempo determina la magnitud acumulada de Z(t), y
conviene definirse claramente para evitar problemas de ambigüedad física.
Con esta expresión se puede entender la decoherencia como una consecuencia de la expansión del
universo, controlada por los parámetros Γ0,λ y la historia cosmológica que queda reflejada en la integral
de Hubble. Así, la tasa de decoherencia Γ(t) crece proporcionalmente a la expansión acumulada del
universo (controlada por la constante de Hubble H(t). Es decir, cuanto más se expande el universo, más
rápido pierde coherencia un sistema cuántico. La expansión del cosmos actúa como un medio físico
que hace perder coherencia a los sistemas cuánticos.
La expansión acumulativa está dada por Z(t)=e2λ∫H(t)dt=a(t)2λ, entonces, la tasa de decoherencia
efectiva viene dada por
Γ(t)=Γ0Z(t) en la que Γ0es la tasa base de acoplamiento (dimensión 𝑇−1) debido a que H(t) tiene
dimensiones de T−1. Este modelo describe una decoherencia cosmológica progresiva que es coherente
en el contexto de otros trabajos previos (Campo & Parentani, 2005; Kiefer, 2007), donde la decoherencia
aumenta con la expansión acumulada del universo.
En el limite𝑍(𝑡)→0 el sistema permanece en superposición (Γ→0);
en el límite Z(t)→∞ la decoherencia es absoluta y el sistema acaba en una situación determinada.
Es importante señalar que Z(t) es adimensional, ya que no representa una magnitud física con unidades,
sino más bien una razón o proporción: mide el grado de amplificación relativo de la decoherencia
conforme el universo se expande.
En este modelo, la expansión del cosmos produce una decoherencia efectiva que, en los hechos, se
traduce como colapso dinámico sin observador externo.
Este modelo introduce la expansión cósmica como agente físico que modula la coherencia cuántica, en
analogía con los modelos de colapso gravitacional (Penrose, 1989; Diosi, 1987; Károlyházy, 1966), pero
con una base dinámica dependiente del crecimiento de 𝑎(𝑡). En conjunto, esta propuesta ofrece una
nueva interpretación del universo donde la expansión cósmica actúa como el principio estructurador

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fundamental que unifica espacio, tiempo, materia y energía.
Desde este punto de vista, la expansión cósmica deja de ser un fenómeno pasivo para convertirse en un
agente físico fundamental que influye directamente en la evolución de los estados cuánticos. Así, la
relatividad general y la mecánica cuántica pueden interpretarse como manifestaciones complementarias
de un mismo principio ordenante: la expansión del cosmos.
En dicho marco, el colapso cuántico deja de ser un suceso azaroso, instantáneo, aleatorio, y se transforma
en la secuela de la evolución del universo. La expansión universal “inclina” la probabilidad hacia estados
concretos que hacen innecesaria la expresión del observador consciente.
La concepción del tiempo no es la de un fondo progresivo, sino que se entiende como una secuencia de
pulsos que da lugar a la evolución física del universo. Esta versión puede resolver la paradoja de
Schrödinger, ya que sugiere que el colapso del estado cuántico no deriva de un acto de observación
consciente, sino del mismo impulso estructurador del universo en expansión.
En la formulación estándar de la mecánica cuántica, un sistema puede representarse en superposición
como: 𝜓(𝑡)=𝑐1∣0⟩+𝑐2∣1⟩ donde ∣0⟩ y ∣1⟩ son los posibles estados base, y 𝑐1,𝑐2∈𝐶 son amplitudes de
probabilidad complejas, con ∣𝑐1∣2+∣𝑐2∣2=1. Sin embargo, esta expresión no explica cuándo ni por qué
la función de onda colapsa hacia un estado definido.
En el presente modelo, propongo que este colapso no ocurre por observación externa, sino como
resultado directo de la expansión acumulada del universo, cuantificada mediante una nueva constante
dinámica Z(t): Expansión acumulada. Dado que la expansión del universo está descrita por el factor de
escala cosmológico a(t), la constante Z(t) se define como: 𝑍(𝑡)=𝑎(𝑡)2𝜆 donde λ es un parámetro de
acoplamiento que mide la sensibilidad del colapso cuántico a la expansión cósmica. Esta forma proviene
de integrar la constante de Hubble: ∫𝐻(𝑡)𝑑𝑡=ln(𝑡) ⇒ 𝑍(𝑡)=𝑒2𝜆∫𝐻(𝑡)𝑑𝑡 = 𝑎(𝑡)2𝜆. Por lo tanto, el
crecimiento del universo, medido por el aumento de a(t), tiene un efecto acumulativo que modifica la
evolución cuántica del sistema. Planteo que la probabilidad de colapso cuántico hacia un estado definido
se expresa como: P(t)=0.5⋅(1+Z(t))=0.5⋅(1+a(t)2λ) (Probabilidad de colapso inducido por expansión).
Esto implica:
1. Cuando a(t) es pequeño (universo joven), Z(t)→0, y P(t)→0.5: hay máxima superposición, y el
sistema permanece indeterminado.

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2. Cuando a(t) crece (universo maduro), Z(t) aumenta, y P(t)→1: el sistema tiende al colapso
natural hacia un estado concreto.
En este marco, el colapso cuántico es una consecuencia estructural del universo en expansión. Ya no se
requiere un observador consciente para explicar el paso de la superposición al estado definido: es el
mismo cosmos quien, al expandirse, modula las probabilidades cuánticas.
Esta interpretación permite reinterpretar la paradoja de Schrödinger desde una perspectiva cosmológica:
el colapso del estado del "gato" no ocurre por observación, sino porque el universo en expansión
"decide" naturalmente el resultado, a medida que la función Z(t) crece.
La hipótesis esencial consiste en adoptar la expansión del universo como la causa física del colapso;
esto significaría que el camino de la relatividad general y la mecánica cuántica podrían acercarse desde
un enfoque cosmológico.
1. La probabilidad de colapso cuántico P(t) no es aleatoria, sino que se incrementa a medida que
aumenta el tiempo acompañado de la expansión del espacio Z(t).
2. El colapso de estados cuánticos en sistemas aislados puede ser explicado sin la intervención de
un observador simplemente considerando la evolución del universo.
El modelo plantea una par de predicciones experimentales:
1. BECs en microgravedad
Realizar la preparación de un BEC ultra frío en la ISS y determinar su coherencia. La coherencia
cuántica decaerá más rápido que en Tierra por el incremento de Z(t).
2. Colapso cuántico en la cosmología primigenia
Buscar anisotropías en el fondo cósmico de microondas. Si Z(t) es responsable del colapso cuántico,
debería ser visible el crecimiento de correlaciones entre la expansión del fondo y las anisotropías de
ciertas morfologías en las fluctuaciones en la microonda.
Los objetivos específicos del trabajo son:
1. Analizar cómo la expansión afecta al colapso cuántico.
2. Contrastar la consistencia teórica de la expansión como acción mínima.
Las preguntas que guiarán esta investigación son:
1. ¿Puede crearse un marco físico donde la expansión del universo solucione el problema del

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colapso cuántico?
2. ¿Puede la relatividad general unirse a la mecánica cuántica en un modelo de la expansión
cósmica?
3. ¿Qué consecuencias derivarían de ello en una teoría unificada del universo?
.METODOLOGÍA
Este estudio adopta un enfoque cualitativo, enfocado en la interpretación y análisis profundo de teorías
y fenómenos físicos relacionados con la unificación de la gravedad, la relatividad general y la mecánica
cuántica. La investigación es de tipo exploratorio y explicativo, ya que busca comprender y proponer
una teoría innovadora basada en la expansión del cosmos y sus efectos sobre el colapso de la función de
onda.
El diseño metodológico es fundamentalmente teórico-analítico, basado en la revisión documental de
literatura científica clásica y contemporánea, con especial atención a fuentes originales y estudios
recientes relevantes (Einstein, 1915; Wheeler, 1957; Penrose, 1989; Pérez Cortés, 2025).
La población de estudio corresponde a la producción científica disponible sobre los temas de física
teórica, cosmología y mecánica cuántica. La selección de fuentes se realizó mediante muestreo
intencional, priorizando trabajos clave y reconocidos en el área.
Las técnicas empleadas para la obtención de información incluyen la revisión bibliográfica sistemática,
la comparación de conceptos y el análisis hermenéutico de textos científicos. Se utilizaron instrumentos
como matrices de análisis para organizar y sintetizar la información consultada.
Se tomaron en cuenta consideraciones éticas relacionadas con el respeto a los derechos de autor y la
correcta citación de fuentes. No hubo criterios de inclusión o exclusión de datos empíricos, dado el
carácter teórico del estudio. Como limitación principal se reconoce la ausencia de validación
experimental directa, lo que sugiere futuras investigaciones para corroborar las propuestas formuladas.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El estudio logró entrelazar la teoría unificadora que abarca las bases de la mecánica gravitacional, de la
relatividad general y de la mecánica cuántica, utilizando la expansión del universo como medida de su
evolución estructural. Propongo que la expansión no se comporta como un fenómeno más, sino que da
progresivamente lugar a una fuerza constructiva que pudiera dar lugar a lo que se podría denominar una

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“malla” cósmica donde interactúan los fenómenos cuánticos y gravitacionales acoplándose entre sí. Esta
interacción se formaliza a partir de la introducción de la constante Z(t). Dónde Z(t) = e²λ∫H(t)dt,
parametrizada en relación a la constante de Hubble H(t) y en relación a un parámetro λ que mide el
atributo de la expansión cósmica en cuanto a la probabilidad de colapso de la función de onda cuántica.
En este contexto, la expansión del universo no solo determina el firmamento que toma el universo a
gran escala, sino que se comporta como una fuerza activa capaz de causar el colapso cuántico. De este
modo queda reconfigurado el papel de la expansión cósmica como agente físico causal que modula la
probabilidad de colapso de la función de onda cuántica, eliminando la necesidad del observador externo.
Esta concepción llena un vacío teórico de haciendo que la mecánica cuántica clásica suponga una forma
definitiva de resolver la paradoja de Schrödinger en términos cosmológicos válidos.
Los hallazgos nos llevan a considerar que el principio de expansión del universo podría ofrecer la clave
estructural para la unificación de los marcos de la relatividad general y de la mecánica cuántica. En este
escenario, el campo de expansión es el campo que establece la relación entre el tensor métrico 𝑔𝜇𝜈 y
los operadores cuánticos Ψ, siendo posible un tratamiento del problema donde el espacio, el tiempo, la
materia y la energía derivan de un mismo único principio estructural dinámico.
El colapso cuántico, lejos de ser instantáneo, se convierte en un proceso acumulativo, en el que ha de
considerarse la evolución de a(t) que ha de medirse a partir de Z(t). La indeterminación cuántica se va
disolviendo tal como se expande el universo en un camino determinista y natural que da cuenta de un
proceso de transición del ámbito cuántico al ámbito clásico. En este contexto, el crecimiento del universo
tiene un carácter físico que se refleja en el comportamiento cuántico de los sistemas y provoca una
pérdida progresiva de coherencia.
Para la descripción de este fenómeno se presenta un factor de expansión acumulable Z(t), que se define
a partir de la constante de Hubble H(t). Este factor de expansión actuará como un factor multiplicador
de la tasa de decoherencia base y refleja el modo en que la evolución cosmológica afecta el grado de
coherencia cuántica.
Los resultados más interesantes de la investigación incluyen lo siguiente:
1. La formalización matemática de la expansión del universo como mecanismo determinista del
colapso cuántico. Se propone un modelo determinista en el que el colapso cuántico depende

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explícitamente de una constante derivada de la expansión cósmica, Z(t), dando lugar a un nuevo
tipo de dinámica cuántica dependiente de parámetros cosmológicos.
2. La integración conceptual-formal espacio-tiempo y materia-energía superando las tensiones
existentes entre los modelos gravitacionales clásicos y los sistemas cuánticos. El resultado es
resolver las contradicciones históricas entre la relatividad general y la mecánica cuántica a partir
de una base común entre ambos en el contexto de la expansión del universo. Inspirándose en
propuestas previas de DeWitt (1967), Maldacena (1998) y Smolin (2006), se plantea una
alternativa original que otorga a la expansión universal un papel central y activo en la evolución
cuántica.
3. Búsqueda una elaboración de desarrollo de un modelo consistente que haga unificar la parte
cuántica con la parte gravitacional inspirándose en propuestas de autores como DeWitt (1967),
Maldacena (1998),Smolin (2006), pero mostrándose original al darle un papel central y activo
a la expansión universal.
4. Redefinición del colapso cuántico. La función de onda no se colapsa por causas momentáneas
o arbitrarias, sino que se da lugar a una evolución progresiva o acumulativa que está asociada a
un crecimiento de a(t). Para Z(t)=0, esto es, en el régimen en el que está el Universo en sus
primeros momentos, la probabilidad de que se colapse sigue siendo mínima en comparación a
medida que se va alcanzando un máximo de superposición cuántica (P(t)=0.5). Cuando el
universo se expande al progresar y observarse un crecimiento de Z(t) en el tiempo, P(t)→1, se
torna que el universo ofrecería un escenario de selección natural por llegar a un estado definido.
Si comparamos esta nueva propuesta con teorías previas como la gravedad cuántica de bucles o la teoría
de cuerdas, introducimos la originalidad de ofrecer un papel dinámico, directo, y medible a la expansión
del universo.
Otras teorías intentan establecer mecanismos internos del mundo cuántico, este modelo lleva la dinámica
del cosmos al papel más relevante de la causalidad en el comportamiento cuántico ofreciendo una visión
innovadora basándose en la expansión del cosmos.
En el plano teórico, la hipótesis que se presenta forma un nuevo hilo de instrucciones con impactos
efectivos sobre la física fundamental, ya que este modelo permite reinterpretar fenómenos cuánticos

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(por ejemplo, el colapso de la función de onda) desde una dimensión cosmológica, uniendo de forma
estructural los comportamientos de las partículas, del campo, del espacio y del tiempo.
Así, la constante Z se convierte en uno de los parámetros fundamentales que formalizan este nuevo
concepto; la principal aportación de esta tesis reside en establecer un paralelismo entre la expansión
cosmológica, el colapso cuántico y los efectos gravitacionales, realizando un nexo formal que une estos
tres campos.
Esto hace que también se aporte una definición conceptual muy fuerte para elaborar teorías futuras o
para realizar experimentos que puedan abordar esos fenómenos desde nuevas direcciones. La presente
propuesta sitúa unos de los más complejo y arduo retos que nos plantea la física contemporánea: es la
búsqueda de una “teoría del todo.
Comparación con estudios previos:
1. Aunque esta propuesta se enmarca en un contexto innovador, coincide parcialmente con
planteamientos teóricos previos de autores como DeWitt (1967), Maldacena (1998) y Smolin (2006),
quienes han explorado diversas formas de integrar los marcos gravitacional y cuántico. No obstante, la
originalidad del presente estudio reside en la primacía que otorga a la expansión del universo como
elemento central del modelo unificador.
2. La teoría formulada establece una estructura formal entre espacio-tiempo y materia-energía,
resolviendo tensiones existentes entre los modelos gravitacionales clásicos y los sistemas cuánticos. A
diferencia de otras propuestas que priorizan mecanismos internos del mundo cuántico, este modelo sitúa
la dinámica del universo como agente causal directo del comportamiento cuántico, lo cual representa
una reorientación conceptual significativa en el campo.
Implicaciones teóricas:
1. Esta reinterpretación aporta una base sólida para el desarrollo de una futura “teoría del todo”,
en la que la expansión del universo funja como principio ordenante y causal de los fenómenos cuánticos
y gravitacionales.
2. La expansión del universo podría constituir la clave estructural para la unificación de las fuerzas
fundamentales, permitiendo reinterpretar fenómenos cuánticos, como el colapso de la función de onda,
desde una dimensión cosmológica.

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3. El modelo desarrollado abre la posibilidad de representar fenómenos físicos dentro de un marco
formal coherente, integrando de forma estructural el comportamiento de partículas, campos, espacio y
tiempo.
4. Propongo una nueva línea de investigación teórica, con potencial explicativo a través de “la
constante Z” como parámetro fundamental de la expansión cósmica del universo.
El formalizar la propuesta también queda reforzada por el vínculo explícito que establece la expansión
cósmica y el colapso de la función de onda cuántica mediante la ecuación: P(t)=0.5·(1+Z(t)).
La función P(t) expresa la probabilidad del colapso de la función de onda hacia un estado concreto y
Z(t) hace referencia a la expansión pulsante del universo.
La interacción entre la expansión cosmológica y el colapso cuántico puede formalizarse como una
acción que combina el campo métrico 𝑔𝜇𝜈 un campo escalar ϕ(t)=2λ∫H(t)dt de expansión acumulada y
un acoplamiento con el sistema cuántico Ψ de la forma, Sint=∫f(ϕ)O[Ψ]√−gd4x, donde f(ϕ) parametriza
la interacción y O[Ψ] es un operador sobre el estado cuántico.
En este punto, 𝜙(𝑡)ϕ(t) es una aproximación del campo de expansión acumulada aunque su evolución
también depende de su potencial V(ϕ).
Este acoplamiento lleva a considerar un colapso cuántico dependiente de la expansión, Γ(𝜙)=Γ0𝑍~(𝜙),
entrando así la coherencia cuántica en un proceso de pérdida gradual, acorde a la evolución del universo.
La función Z(ϕ), responsable del crecimiento de la interacción mostrando así a esta como la base de la
forma funcional de la constante Z(t)=e2λ∫H(t)dt que fue presentada en este trabajo; la pérdida de
coherencia no es instantánea, sino que se da de forma gradual, integrando formalmente la expansión
cosmológica como agente causal del colapso de la función de onda (Campo & Parentani, 2005).
En esta perspectiva, la tasa de decoherencia Γ(t)=Γ0Z(t) se encuentra marcada por la influencia directa
de la expansión sobre los sistemas cuánticos y permite la puesta en relación formal entre la evolución
del universo y la pérdida de coherencia cuántica en función del tiempo.
Así, el universo en expansión sería no sólo el soporte de la ocurrencia de los fenómenos físicos, sino
que se convierte en una agencia estructurante de la realidad cuántica.
H(t) mide cuán rápido se expande el universo, es decir, “fracción de expansión por segundo”. Así, su
unidad es 1/tiempo (T⁻¹).

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∫H(t)dt: como multiplicas una cantidad con unidades de 1/tiempo por tiempo, las unidades se anulan y
ya no quedan unidades. Es sólo un número puro, sin dimensión física.
Z(t)=e²λ∫H(t)dt: dado que el exponente no tiene unidades, Z(t) tampoco; Es sólo un factor de escala, no
de cantidad con unidades.
Γ(t)=Γ₀Z(t): Z(t) no cambia las unidades, solamente cambia el valor de Γ₀.
De esta forma, Γ(t) tiene las mismas unidades que Γ₀: 1/tiempo (T⁻¹).
Γ(t) mide cuán rápido un sistema cuántico pierde coherencia, es decir, cuán rápido “colapsa” la
superposición cuántica.
Si Γ(t) tiene unidades de 1/tiempo, entonces su inversa 1/Γ(t) representa el tiempo característico de
decoherencia, es decir, cuánto tarda el sistema en dejar de comportarse cuánticamente.
La relación Γ(t)=Γ₀Z(t) está completamente planteada, ya que Z(t) sólo altera el valor numérico de la
tasa, y no sus unidades.
La tasa de decoherencia sigue acogiendo “eventos por segundo” o “velocidad de pérdida de coherencia”,
como debe ser.
Así, el modelo desarrollado establece de manera directa la dinámica cuántica con parámetros
cosmológicos observables, dando así un soporte matemático a la idea de que la expansión del universo
actúa como fuerza constructora que ordena la transición de los estados cuánticos a aquellos definidos;
esto da, también, soporte a los hallazgos que se han expuesto en los resultados, ya que Z(t) establece el
control de la probabilidad de colapso P(t), mostrando un mecanismo que es determinista y acumulativo
al mismo tiempo, que recibe modificada la importancia del universo en la evolución cuántica.
De acuerdo con el modelo, cuando no hay expansión (Z(t)=0), la probabilidad de colapso es P(t)=0.5,
lo que se puede interpretar como una perfecta superposición de estados cuánticos.
Con el aumento de la expansión del universo y con así el aumento del Z(t), la probabilidad P(t) se
aproxima a valores próximos a 1 que se deben entender como la elección natural de un estado concreto
y definido, sin necesidad de intervención de alguna observación.
Esta concepción redefine el colapso cuántico no como un suceso repentino y arbitrario, sino como la
consecuencia gradual de la evolución del universo, de manera tal que la realidad de lo observado es el
producto del propio “talante” que “modifica” el universo expandiéndose.

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El tiempo no es entonces considerado como un flujo del pasado hasta el futuro, sino como una serie de
pulsos acumulativos propensos a dar lugar a una forma determinada de evolución física y estructural del
cosmos. Esta proposición permite una nota importante de redención de la paradoja de Schrödinger: el
colapso no es la consecuencia de un observador en el cual influya la conciencia del mismo, sino que
aparece indisolublemente ligado a la expansión del universo que la propulsa. Por consiguiente, se
ofrecería un nuevo discurso dentro del cual la relatividad general y la mecánica cuántica pudieran
entrelazarse de una manera que tuviese como principio básico el principio ordenante de la expansión del
universo.
CONCLUSIONES
La expansión es mi nueva visión, donde propongo que la expansión del cosmos no es neutral: influye
activamente en los sistemas cuánticos, cambiando sus probabilidades de eventos y permitiendo que se
interpreten nuevamente fenómenos como el colapso de la función de onda.
Una de las ideas clave del trabajo que propongo es que la expansión en sí, que se cuantifica con una
constante dinámica Z, puede explicar el colapso cuántico sin un escenario en el que el observador
externo “presione” la función de onda. Por lo tanto, la interpretación clásica de observador ahora se
suspende y se dice en su lugar que es el universo el que, mediante su crecimiento, “elige” el resultado.
Para la interpretación cuántica, esto es un cambio conceptual significativo y, de hecho, no solo una
redefinición de la interpretación, sino una teoría formaron y matemático de la misma.
En este trabajo planteo una visión novedosa donde la expansión del universo no es neutra, sino que actúa
directamente sobre los sistemas cuánticos, modificando la probabilidad de sus eventos. A través de la
constante Z, se ofrece una interpretación del colapso cuántico como consecuencia del crecimiento del
universo, sin necesidad de recurrir al observador consciente.
Este modelo establece una estructura coherente que supera las tensiones actuales entre relatividad y
mecánica cuántica, al ofrecer un principio de unificación basado en la expansión cósmica como acción
mínima para la manifestación del universo. Fundamentándose en que la expansión del cosmos,
representada como “La constante Z” es el pulso del universo: Una vibración primordial que late en la
oscuridad, marcando el ritmo de la creación y el olvido; es el metrónomo del tiempo, el aliento de lo
eterno que se expande, el latido que une galaxias en una danza cósmica.

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En resumen, el modelo propuesto introduce la expansión como elemento estructural unificado desde el
cual vincular espacio, tiempo, materia y energía bajo lógica de evolución cósmica. Desde esta
perspectiva, los fenómenos gravitatorios y cuánticos podrían ser encuadrados bajo una misma
formulación formal y dinámica. Bajo tal marco, la probabilidad cuántica no es más estática y se convierte
en una entidad “viva” que evoluciona por la expansión del universo. El estudio expone una nueva visión
del tipo de expansión del Universo, que no es algo neutral, sino que ejerce una influencia directa sobre
los sistemas cuánticos que se producen, modificando las probabilidades de que se produzca un suceso u
otro, y permitiendo reinterpretar fenómenos como el colapso de la función de onda. Se subraya que el
crecimiento del cosmos determina el proceso de colapso, haciendo pasar la balanza de probabilidades
de un a un estado definido.
Una de las ideas clave del trabajo consiste en que la expansión del universo, puede dar cuenta del colapso
cuántico sin necesidad de un observador externo.
En este esquema, el mismo universo, a través de su expansión, elige el resultado a nivel cuántico,
eliminando la necesidad del concepto del observador consciente como agente que produce el colapso.
Esta reinterpretación cosmológica del colapso cuántico ofrece una nueva vía para abordar uno de los
problemas más complejos de la física contemporánea: la unificación de los marcos fundamentales. Si la
expansión del universo no es solo un contexto pasivo sino una fuerza activa en la formación de estados
cuánticos definidos, entonces el universo mismo se convierte en el “sistema medidor” por excelencia.
En este marco, la probabilidad cuántica se convierte en una entidad "viva" que se transforma conforme
el universo se expande, dejando de ser estática.
De este modo, con el crecimiento exponencial de la expansión pulsante del universo, la indeterminación
cuántica se resuelve gradualmente, convirtiéndose en certeza a medida que el universo se expande. Así,
se redefine la relación entre relatividad y mecánica cuántica bajo un mismo principio ordenante: la
expansión del cosmos.
1. Replanteamiento del colapso cuántico como un proceso dinámico inducido por la expansión del
universo, y no como resultado de la observación consciente.
2. Propuesta de la constante Z como parámetro fundamental que relaciona la expansión cósmica
con la probabilidad de colapso de la función de onda.

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3. Unificación teórica entre la relatividad general y la mecánica cuántica desde una perspectiva
cosmológica, superando enfoques previos que trataban ambos marcos de forma aislada o sin
conexión estructural clara.
4. Redefinición del tiempo como una secuencia de pulsos cósmicos que marcan la evolución de la
realidad, alejándose del modelo continuo clásico.
Se establece la existencia de una relación directa entre la evolución de la cosmología y la dinámica
cuántica, considerándose así que a la expansión del universo le compete un lugar activo, causal, entre la
superposición cuántica y la determinación de un estado de modo que esta explicación reconstruye a su
vez el mismo colapso cuántico, despojándolo del carácter aleatorio que lo atributivo a la interpretación
de Copenhague y dotando al mismo tiempo de una estructura determinista, pero modulada por el
crecimiento de a(t). Mi interpretación atribuye a la expansión del universo un rol primordial, tal no solo
como proceso cosmológico sino también como principio de unión, como un principio de unión entre
Relatividad General y Mecánica Cuántica. En este contexto, propongo que la misma expansión del
cosmos se comporta como un principio estructurante, que impone la relación entre espacio-tiempo-
materia-energía, proponiendo un orden en que la causalidad y la evolución se redefinen según la
expansión universal. Esto puede abrir la interpretación de fenómenos, en un contexto global en que las
leyes físicas estrechamente emanan como resultado de un orden superior, orden que depende de la
evolución del cosmos. Adicionalmente, nos lleva a replantear la propia naturaleza de los eventos
cuánticos y gravitacionales.
Finalmente, esta línea de razonamiento proporciona un puente conceptual hacia una física integradora:
cuando se analiza el fenómeno de la expansión del universo no sólo como un suceso astronómico, sino
como un principio estructurador de la materia, esto deja la puerta abierta a los intentos para abordar
teorías que sean capaces de vincular la evolución del universo con la propia estructura emergente de la
realidad en todas las escalas, algo que constituye la promesa de este nuevo enfoque teórico en el campo
de la física fundamental y la cosmología teórica. Aportando en una discusión de la física teórica del
momento al ofrecer una hipótesis nueva, sustentada en la expansión del cosmos. En este sentido, la
constante Z no solo representa una magnitud matemática, sino un concepto integrador con potencial
para reformular el modo en que concebimos la materia, el tiempo, el espacio y la energía. Así, este

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trabajo contribuye a trazar una posible respuesta definitiva para la teoría del todo.
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