CALIDAD DE VIDA EN ADULTOS: ESTUDIO
CON SF-36 EN UN HOSPITAL PÚBLICO DE
SEGUNDO NIVEL EN MÉXICO
QUALITY OF LIFE IN ADULTS: STUDY USING SF-36 IN A
PUBLIC SECOND-LEVEL HOSPITAL IN MEXICO
Sheila Aishlin Canales Feliciano
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Urias Bautista-Sánchez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
José Roberto Medécigo Hernández
Hospital General ISSSTE, "Dra. Columba Rivera Osorio”
Alejandro Chehue Romero
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Elena Guadalupe Olvera-Hernández
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
José García Salinas
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Ana Luisa Robles Piedras
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

pág. 18039
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21812
Calidad de Vida en adultos: estudio con SF-36 en un hospital público de
segundo nivel en México
Sheila Aishlin Canales Feliciano1
ca421307@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0009-0003-0154-7665
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Urias Bautista-Sánchez
urias_bautista@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-1182-2179
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
José Roberto Medécigo Hernández
jose.medecigo@issste.gob.mx
https://orcid.org/0009-0007-0152-9511
Hospital General ISSSTE, "Dra. Columba Rivera
Osorio”
Hidalgo
México
Alejandro Chehue Romero
chehuea@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-3054-7544
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Elena Guadalupe Olvera-Hernández
olverae@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-9704-4872
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
José García Salinas
jose_garcia3468@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0009-0005-8230-3148
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Ana Luisa Robles Piedras
roblesa@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-8697-605X
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
RESUMEN
El objetivo central de este estudio fue examinar en profundidad la calidad de vida en un grupo
representativo de población adulta. Se realizó un estudio transversal descriptivo en pacientes adultos
con diagnósticos diversos, atendidos en un hospital público de segundo nivel en Pachuca, Hidalgo,
México. La metodología empleó el Cuestionario SF-36, compuesto por 9 conceptos y 36 ítems. Las
secciones evaluaron funcionalidad y rol físico, experiencia del dolor, salud percibida en general, niveles
de vitalidad, funcionamiento social y emocional, y bienestar mental. El estudio incluyó 200 adultos, de
los cuales el 63% eran mujeres y el 38% tenían entre 60 y 99 años. Los resultados revelaron que la salud
física fue el factor con mayor interferencia en las actividades diarias de casi todos los participantes. Los
dos factores principales asociados con el rendimiento físico y emocional fueron la enfermedad
diagnosticada y la falta de disponibilidad de medicamentos en el hospital.
Palabras clave: Calidad de vida; Adultos; Hospital público; Cuestionario SF-36
1 Autor principal.
Correspondencia: roblesa@uaeh.edu.mx

pág. 18040
Quality of Life in Adults: Study Using SF-36 in a Public Second-Level
Hospital in Mexico
ABSTRACT
The main objective of this study was to examine in depth the quality of life in a representative group of
adult population. A descriptive cross-sectional study was conducted in adult patients with various
diagnoses, treated at a second-level public hospital in Pachuca, Hidalgo, Mexico. Variables were
measured by applying the SF-36 questionnaire, which consisted of 9 concepts and 36 items. The sections
included information on functionality and physical role, pain experience, perceived general health,
vitality levels, as well as social and emotional functioning, and mental well-being. The study included
200 adults, of whom 63% were women and 38% were aged 60-99 years. The results indicated that
physical health was the factor that most interfered with daily activities for almost all participants. Two
main factors were associated with physical and emotional performance: diagnosed illness and lack of
availability of medications within the hospital.
Keywords: Quality of life; Adults; Public hospital; SF-36 questionnaire
Artículo recibido 09 agosto 2025
Aceptado para publicación: 13 septiembre 2025

pág. 18041
INTRODUCCIÓN
La calidad de vida es un concepto complejo, cuya definición se dificulta debido a la diversidad de
elementos que inciden en el bienestar social. Desde la antigua Grecia, Hipócrates ya destacaba el papel
del “estilo de vida” en la aparición de enfermedades, argumentando que los hábitos, las condiciones
externas y las características internas del individuo determinaban la situación de la salud. El concepto
de "calidad de vida" ganó relevancia en el siglo pasado, especialmente después de la Segunda Guerra
Mundial, cuando las teorías keynesianas promovieron la intervención estatal para asegurar el bienestar
social. Posteriormente, su importancia pública se acentuó al abordar el deterioro ambiental y urbano
causado por la industrialización, lo que impulsó el desarrollo de indicadores sociales y estadísticos para
su medición (Domech, 2011). Otros estudios han revelado la persistencia de múltiples modelos
conceptuales que abordan la calidad de vida (Felce & Perry, 1995; Burke y cols., 2022). Estos modelos
incluyen tanto el análisis de las condiciones de vida objetivas como la satisfacción personal que se deriva
de ellas, representando una combinación de aspectos medibles y experiencias subjetivas. En cuanto a
sus enfoques, Dennis y cols., (1993) dividen el análisis de la calidad de vida en dos vertientes
principales: el enfoque cuantitativo, que busca medirla mediante indicadores objetivos (factores
sociales, psicológicos y ecológicos); y el enfoque cualitativo, que se centra en comprender la experiencia
individual a través de narrativas y cómo los servicios sociales pueden contribuir a mejorarla.
Diversas teorías han enriquecido la comprensión de la calidad de vida (Cejudo, 2007; Urquijo, 2014;
Martela, 2024). Estas teorías proponen, por ejemplo, las dimensiones de "tener", "amar" y "ser" como
componentes esenciales de calidad de vida. Asimismo, argumentan que la libertad se materializa en la
capacidad de las personas para vivir una vida larga y plena. Sen critica la evaluación del progreso de los
países únicamente mediante indicadores económicos, proponiendo que la verdadera medida del
desarrollo radica en la autonomía de los ciudadanos para vivir según sus valores y aspiraciones. Durante
los años noventa, el concepto de "calidad de vida" fue utilizado en tres contextos éticos: para describir,
evaluar y prescribir. En síntesis, la calidad de vida es un concepto complejo que combina elementos
subjetivos y objetivos, con el bienestar individual como eje central, y ha sido definida mediante cinco
dominios principales: físico, material, social, de desarrollo y emocional.
El Cuestionario de Salud SF-36 (Ware & Sherbourne, 1992), desarrollado en Estados Unidos a

pág. 18042
principios de los años 90 como parte del Estudio de Resultados Médicos (MOS), es una herramienta
fundamental para medir la calidad de vida relacionada con la salud. Este instrumento permite conocer
el estado de salud de pacientes y de la población general, facilitando la comparación entre distintas
enfermedades, la evaluación de tratamientos y el seguimiento individual. Gracias a sus sólidas
propiedades psicométricas y al respaldo de numerosos estudios, el SF-36 es un instrumento de gran
relevancia en su campo. Consta de 36 ítems que evalúan la salud tanto en sus aspectos positivos como
negativos, estructurándose en ocho áreas clave: capacidad física, impacto del estado físico en el rol
diario, percepción del dolor, salud general, nivel de energía, interacción social, impacto emocional y
bienestar mental. Además, considera los cambios en la salud global del individuo en el último año. El
SF-36 está diseñado para personas a partir de los 14 años, y ofrece flexibilidad en su aplicación
(autoadministrada o entrevista), con variaciones según el periodo de tiempo a recordar. Es importante
destacar que la fiabilidad interna del cuestionario es comparable, independientemente de su forma de
administración. El presente artículo se concibió con el objetivo central de evaluar la calidad de vida en
una muestra representativa de la población adulta. Se buscó ir más allá de las evaluaciones superficiales
para explorar la complejidad de los elementos que influyen en el bienestar individual, tanto a nivel
subjetivo como objetivo. Para ello, se empleó una perspectiva multifacética que abarcó aspectos
cruciales de la calidad de vida, como la salud física y mental, las relaciones interpersonales, la
estabilidad económica, el crecimiento personal y el entorno.
METODOLOGÍA
La valoración de la calidad de vida en adultos se realizó mediante la aplicación del cuestionario SF-36,
un instrumento validado compuesto por 36 ítems distribuidos en 9 escalas. El cuestionario fue
administrado de manera presencial a pacientes ambulatorio, en un hospital mexicano de segundo nivel,
perteneciente al sistema de seguridad social, previa obtención de su consentimiento informado. La
primera sección del cuestionario solicitó a los participantes información demográfica esencial: sexo,
fecha de nacimiento y las siglas de su nombre completo.
El cuestionario SF-36 explora ocho aspectos de la salud, además de una pregunta sobre la evolución de
la salud en el último año. Las dimensiones evaluadas fueron:

pág. 18043
• Función física: Evalúa limitaciones en actividades físicas (10 preguntas).
• Rol físico: Determina el efecto de la condición física en el ámbito laboral y actividades cotidianas
(4 preguntas).
• Dolor corporal: Evalúa la intensidad del dolor y su interferencia en las actividades diarias (2
preguntas).
• Salud general: Valora la perspectiva actual y futura de la salud (5 preguntas).
• Vitalidad: Mide los niveles de energía y cansancio (4 preguntas).
• Función social: Evalúa la influencia de la salud en las interacciones sociales (2 preguntas).
• Rol emocional: Evalúa cómo los desafíos emocionales afectan las tareas cotidianas (3 preguntas).
• Salud mental: Evalúa el bienestar emocional general (5 preguntas).
• Evolución de la salud: Compara la salud actual con la de un año atrás (1 pregunta).
Para asegurar la validez y generalización de los datos, se seleccionó una muestra representativa del
grupo de edad adulta. Se emplearon técnicas de muestreo probabilístico para garantizar que todos los
segmentos de la población tuvieran la misma oportunidad de ser incluidos en el estudio. Mediante la
recopilación y el análisis subsiguiente de información, tanto cuantitativa como descriptiva, se buscó
obtener una visión integral de la calidad de vida en la población investigada. Los hallazgos resultantes
permitirán identificar fortalezas y debilidades, así como proponer recomendaciones para mejorar el
bienestar individual y comunitario. Los datos recolectados fueron analizados y organizados en tablas y
gráficos utilizando Microsoft Excel®.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La muestra del estudio estuvo compuesta por 200 pacientes con diversos diagnósticos, quienes
respondieron el instrumento de análisis. De esta muestra, 126 (63%) eran mujeres y 74 (37%) hombres.
Con relación a la distribución por edades, el grupo predominante fue el de 60 años o más, representando
el 38% de la población total, según se ilustra en la Figura 1. La evaluación de la percepción de bienestar
de los encuestados, usando una escala de cinco puntos (excelente, muy buena, buena, justa y pobre),
reveló que un número considerable de personas la califica como buena. No obstante, como se observa
en la Figura 2, existe una ausencia de respuestas en las categorías "excelente" y "muy buena".
pág. 18044
Figura 1. Distribución porcentual de la población participante en el estudio, clasificada por rangos de
edad.
Figura 2. Percepción de salud general de la población participante.
Para comprender el cambio de la percepción de bienestar de la población encuestada, se realizó una
comparación entre la autoevaluación de su condición de salud actual y la que reportaban hace un año.
Los resultados, representados en la Figura 3, revelan una tendencia predominante hacia la estabilidad.
Es decir, gran parte de los encuestados considera que su salud se ha mantenido "más o menos igual" que
el año anterior.19-27 (9%)
28-35 (12.5%)
36-43 (8%)
44-51 (18%)
52-59 (14.5%)
>60 (38%)
2,0
8,5
52,0
28,0
9,5
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Excelente Muy buena Buena Justa Pobre
Porcentaje (%)

pág. 18045
Figura 3. Autoevaluación de la salud de la población participante: comparación anual.
Se llevó a cabo una evaluación exhaustiva para determinar hasta qué punto las actividades cotidianas se
ven limitadas en los encuestados. Se exploraron diversas actividades, desde las más vigorosas hasta las
más rutinarias, a fin de lograr una comprensión integral de las restricciones que enfrentan los
encuestados en su vida diaria. Con respecto a las actividades vigorosas, tales como correr, levantar
objetos pesados y participar en deportes extenuantes, como se observa en la Tabla 1, un 76% de la
población encuestada reportó experimentar limitaciones, aunque en su mayoría de carácter leve. Por
otro lado, se evaluaron actividades de intensidad moderada y baja, incluyendo mover muebles, usar la
aspiradora, jugar bolos o golf, levantar o cargar bolsas de comestibles, subir escaleras, agacharse,
caminar distancias variables y realizar actividades de autocuidado como bañarse o vestirse.
Sorprendentemente, se detectó que un alto porcentaje de los encuestados reportó no experimentar
limitaciones en la realización de estas actividades. Específicamente, los porcentajes de los encuestados
que indicaron no tener limitaciones fueron: 43% para actividades moderadas, 49.5% para levantar o
cargar comestibles, 44.5% para subir varios tramos de escaleras, 44.5% para subir un tramo de escaleras,
40.5% para doblarse o agacharse, 48.5% para caminar más de un kilómetro, 44.5% para caminar varias
cuadras, 46% para caminar una cuadra y 43% para bañarse o vestirse. Los resultados muestran que, en
todas las actividades evaluadas, el porcentaje de pacientes que reportaron experimentar limitaciones
severas fue considerablemente bajo. Estos hallazgos ofrecen información clave sobre cómo las
condiciones de salud afectan la capacidad de los pacientes para sus actividades diarias; identificar las
12,0
26,0
44.0
14,0
4,0
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Mucho mejor
que el año
pasado
Algo mejor
ahora que hace
un año
Más o menos lo
mismo que hace
un año
Algo peor que
hace un año
Mucho peor
ahora que hace
un año
Porcentaje (%)

pág. 18046
actividades con mayores limitaciones, es fundamental para diseñar intervenciones y estrategias de
rehabilitación personalizadas, mejorando así la calidad de vida y autonomía del paciente.
Con el objetivo de comprender la dinámica reciente del bienestar tanto físico como mental, se realizó
un análisis comparativo retrospectivo, abarcando un periodo de las últimas cuatro semanas. Se indagó
sobre la frecuencia con la que los involucrados experimentaron diversos problemas relacionados con la
salud física y mental durante este lapso de tiempo. Los datos obtenidos de esta evaluación revelaron una
tendencia predominante hacia la respuesta de "no" en casi todas las preguntas formuladas, como se
muestra en la Tabla 2.
Tabla 1. Porcentaje de las limitaciones de salud percibidas por la población participante en diversas
actividades diarias.
Pregunta n %
¿Su salud ahora le limita en actividades vigorosas, como correr,
levantar objetos pesados, participar en deportes extenuantes?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
53
76
71
26.5
38
35.5
¿Su salud ahora le limita en actividades moderadas, como mover
una mesa, empujar una aspiradora, bolos o jugar al golf?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
40
74
86
20
37
43
¿Su salud ahora le limita en levantar o cargar bolsas con
comestibles?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
30
71
99
15
35.5
49.5
¿Su salud ahora le limita en subir varios tramos de escaleras?
Sí, me limita mucho 42 21
pág. 18047
Sí, me limita poco
No me limita nada
69
89
34.5
44.5
¿Su salud ahora le limita en subir un tramo de escaleras?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
42
69
89
21
34.5
44.5
¿Su salud ahora le limita en doblarse, arrodillarse o agacharse?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
40
79
81
20
39.5
40.5
¿Su salud ahora le limita caminar más de un kilómetro?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
32
71
97
16
35.5
48.5
¿Su salud ahora le limita en caminar varias cuadras?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
43
68
89
21.5
34
44.5
¿Su salud ahora le limita en caminar una cuadra?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
41
67
92
20.5
33.5
46
¿Su salud ahora le limita en bañarse o vestirse?
Sí, me limita mucho
Sí, me limita poco
No me limita nada
37
77
86
18.5
77
86

pág. 18048
Tabla 2. Salud mental, física y su impacto en actividades diarias y laborales (en el último mes).
Pregunta n (Si/No) % (Si/No)
Debido a su salud física usted, ¿ha reducido la cantidad de tiempo que
dedica al trabajo u otras actividades?
59/141 29.5/70.5
Debido a su salud física usted, ¿logró menos de lo que le gustaría? 81/119 40.5/59.5
Debido a su salud física usted, ¿se sintió limitado en el tipo de trabajo
u otras actividades?
66/134 33/67
Debido a su salud física usted, ¿tuvo dificultades para realizar el trabajo
u otras actividades?
75/125 37.5/62.5
Debido a problemas emocionales usted, ¿ha reducido la cantidad de
tiempo que dedica al trabajo u otras actividades?
57/143 28.5/71.5
Debido a problemas emocionales usted, ¿logró menos de lo que le
gustaría?
70/130 35/65
Debido a problemas emocionales usted, ¿se sintió limitado en el tipo de
trabajo u otras actividades?
49/151 24.5/75.5
Esta prevalencia de respuestas negativas sugiere que la población encuestada no experimentó de manera
constante o frecuente, los problemas de condición física y mental específicos que se exploraron durante
las últimas cuatro semanas. No obstante, es crucial interpretar este hallazgo con matices y considerar
diversas implicaciones. La alta frecuencia de respuestas negativas podría indicar un nivel de bienestar
mental y físico relativamente bueno en la comunidad estudiada durante el periodo evaluado. Esto podría
ser reflejo de factores como un acceso adecuado a servicios de salud, estilos de vida saludables
predominantes, o la ausencia de eventos vitales significativamente estresantes o perjudiciales para la
salud en las últimas cuatro semanas. Para determinar el impacto de la salud física y los problemas
emocionales en la participación social cotidiana de la población encuestada, se condujo una evaluación
comparativa retrospectiva que cubrió las cuatro semanas previas. El estudio se centró en cómo estos
elementos de salud podrían haber obstaculizado las interacciones sociales normales, ya sea con seres

pág. 18049
queridos o dentro de contextos comunitarios. Los resultados arrojaron una tendencia hacia la poca o
nula interferencia. Como se observa en la Figura 4, un considerable 40% de los individuos declaró que
su salud física o sus problemas emocionales no restringieron en absoluto su participación en eventos
sociales durante el periodo analizado. Esto indica que una proporción significativa de la población
estudiada logró mantener su nivel social sin repercusiones negativas de su bienestar reciente. Apenas un
ínfimo 2% de la muestra informó que su salud física o sus problemas emocionales sí interfirieron de
forma extremadamente notable con sus actividades sociales durante el último mes. Este porcentaje
mínimo sugiere que, si bien la salud puede afectar drásticamente la vida social, tales situaciones son
raras en el grupo examinado. La clara diferencia entre el alto porcentaje de quienes no experimentaron
ninguna limitación y el bajo porcentaje de quienes sí la experimentaron en gran medida, sugiere que,
para la mayoría de la población encuestada, la salud física y las cuestiones emocionales no representaron
un gran obstáculo para sus conexiones sociales y su participación en la comunidad.
Figura 4. Impacto de la salud física y mental en la limitación de las interacciones sociales recientes de
la población participante.
Se le preguntó a la población encuestada sobre la intensidad del dolor corporal experimentado durante
el último mes, buscando comprender la prevalencia y severidad de este síntoma en el periodo reciente.
Los datos obtenidos en esta evaluación, detallados en la Figura 5, revelaron una distribución interesante
en las respuestas. Un porcentaje significativo de los encuestados, representando el 25.5%, manifestó no
haber sentido ningún dolor corporal durante el último mes. Este hallazgo sugiere que una parte
40,0
32,5
21,5
4,0 2,0
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
En absoluto Ligeramente Moderadamente Bastante Extremadamente
Porcentaje (%)

pág. 18050
considerable de los encuestados gozó de un periodo reciente sin la manifestación de esta molestia física.
Una proporción ligeramente menor, con una diferencia de solo un 1% (lo que implica un 24.5%), reportó
haber experimentado dolor corporal razonable durante el último mes. Esta cercanía en los porcentajes
entre la falta total de dolor y el dolor razonable indica que ambas experiencias fueron relativamente
comunes en la población estudiada. Una pequeña fracción, específicamente el 1.5%, mencionó haber
sentido dolor corporal muy grave durante el último mes. Este porcentaje, aunque minoritario, subraya
la presencia de individuos que experimentaron un grado de dolor significativo, el cual podría haber
afectado considerablemente su funcionalidad y bienestar general.
Figura 5. Frecuencia del dolor corporal experimentado por la población participante durante el último
mes.
La Figura 6, ilustra el grado en que el dolor corporal experimentado durante el último mes interfirió con
la capacidad de la población encuestada para llevar a cabo sus actividades laborales habituales,
abarcando tanto el empleo remunerado fuera del hogar como las tareas domésticas cotidianas. Los
resultados revelan una tendencia marcada hacia la ausencia de interferencia, con la mayoría de los
participantes reportando que el dolor no afectó su desempeño laboral. Específicamente, un porcentaje
significativo de la población, representando el 37.5%, indicó que el dolor corporal en absoluto interfirió
con su trabajo, ya sea este realizado fuera del hogar o en la gestión de las tareas domésticas. Este hallazgo
sugiere que, para una proporción considerable de los encuestados, el dolor no constituyó un obstáculo
significativo para mantener su productividad y cumplir con sus responsabilidades laborales durante el
periodo de referencia. En contraste, una minoría de la población, correspondiente al 3%, manifestó que
25,5
16
21 24,5
11,5
1,5
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Ninguno Muy leve Leve Moderado Severo Muy grave
Porcentaje (%)

pág. 18051
el dolor corporal interfirió con su trabajo de manera extremadamente significativa durante el último mes.
Este porcentaje, aunque bajo en comparación con la respuesta de "en absoluto", subraya la existencia de
individuos dentro de la muestra cuya capacidad laboral se vio severamente comprometida por la
intensidad del dolor experimentado. Esta interferencia extrema podría tener implicaciones importantes
para su bienestar económico, su calidad de vida y su capacidad para participar plenamente en sus roles
laborales.
Figura 6. Impacto del dolor en la productividad laboral y doméstica de la población participante (últimas
4 semanas).
La Tabla 3, detalla la frecuencia con la que los encuestados experimentaron diversas emociones y
estados de ánimo durante las últimas cuatro semanas, ofreciendo una perspectiva sobre su bienestar
emocional reciente. Un hallazgo inicial notable es la ausencia total de respuestas en la categoría de "todo
el tiempo" para todas las emociones evaluadas, lo que sugiere que ningún estado emocional fue
experimentado de manera constante por la población encuestada durante el periodo de referencia. En
relación con las emociones positivas experimentadas durante la mayoría del tiempo, se observó una
prevalencia significativa de felicidad, reportada por un 58% de los participantes. Asimismo, un 57% de
la población indicó haber sentido paz y calma durante la mayor parte del tiempo, lo que sugiere un nivel
considerable de serenidad emocional en la muestra. Al analizar la categoría de "algunas veces", se
identificaron patrones interesantes en la experiencia de diferentes estados. Un 67% de los encuestados
manifestó sentirse lleno de energía en ocasiones, mientras que un 74% reportó haber experimentado
nerviosismo en algún momento durante las últimas cuatro semanas, lo que podría reflejar la presencia
37,5
27,0
10,5 13,0
3,0
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
En absoluto Ligeramente Moderadamente Bastante Extremadamente
Porcentaje (%)

pág. 18052
de estrés o ansiedad en una proporción considerable de la población. La sensación de tener mucha
energía fue reportada por un 54%, mientras que las experiencias de agotamiento y cansancio fueron aún
más frecuentes, con un 71% y un 72% respectivamente, sugiriendo la presencia de fatiga en una parte
importante de la muestra. En cuanto a las emociones negativas experimentadas pocas veces, un 1.5% de
la población indicó haberse sentido tan deprimida que nada podía animarla, lo que señala la presencia
de síntomas depresivos en una minoría. Un porcentaje considerablemente mayor, el 84%, reportó haber
experimentado desánimo y tristeza en algunas ocasiones, lo que sugiere que estas emociones fueron
relativamente comunes, aunque no predominantes, en la población encuestada durante las últimas cuatro
semanas.
Tabla 3. Estados de ánimo y emociones: frecuencia en el último mes.
Pregunta n %
¿Se sintió lleno de energía?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
16
50
57
60
17
8
25
28.5
30
8.5
¿Ha sido una persona muy nerviosa?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
4
22
30
74
70
2
11
15
37
35
¿Se ha sentido tan deprimido que nada puede animarle?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
5
15
19
2.5
7.5
9.5
pág. 18053
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
46
115
23
57.5
¿Se ha sentido en calma y paz?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
27
44
57
54
18
13.5
22
28.5
27
9
¿Tuvo mucha energía?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo
29
41
48
54
28
14.5
20.5
24
27
14
¿Se ha sentido desanimado y triste?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
10
13
25
68
84
5
6.5
12.5
34
42
¿Ha sentido agotamiento?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
13
29
36
71
51
6.5
14.5
18
35.5
25.5

pág. 18054
La evaluación de la capacidad funcional para llevar a cabo actividades sociales y el impacto de los
problemas físicos y emocionales en la interacción social, como se presenta en la Figura 7, revela un
panorama en el que la mayoría de los encuestados no experimenta limitaciones significativas. Un 62%
de la población encuestada indicó que su salud física y emocional no les impedía interactuar con amigos,
familiares o en grupos, o que solo les impedía "un poco". Este hallazgo sugiere que, a pesar de los
desafíos de salud, una proporción considerable de la muestra mantiene una participación social activa y
relativamente ininterrumpida. Sin embargo, el 4.5% restante de los encuestados reportó que los
problemas físicos y emocionales "frecuentemente" o "todo el tiempo" les impedían participar en
actividades sociales. Este porcentaje, aunque minoritario, destaca la existencia de individuos cuya
calidad de vida se ve severamente afectada por las limitaciones en su vida social debido a su salud.
¿Ha sido feliz?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
49
58
52
33
8
24.5
29
26
16.5
4
¿Sintió cansancio?
Todo el tiempo
La mayor parte del tiempo
Una buena parte del tiempo
Algunas veces del tiempo
Poco tiempo.
17
27
43
72
41
8.5
13.5
21.5
36
20.5

pág. 18055
Figura 7. Representación porcentual de la frecuencia con la que la salud limita la participación social
de la población participante (últimas 4 semanas).
El estudio de la calidad de vida utilizando el SF-36 ha tenido un impacto relevante y tiene implicaciones
significativas en diversos aspectos de su atención y bienestar, tales como Comprensión profunda de
la experiencia del paciente, que permite entender cómo la condición de salud afecta la vida diaria de
los pacientes, revela qué aspectos de la calidad de vida son más afectados por su enfermedad y captura
la voz del paciente, proporcionando información valiosa que complementa la evaluación clínica
tradicional. Por otro lado, la Mejora de la toma de decisiones clínicas, que ayuda a los profesionales
de la salud a comprender cómo los diferentes tratamientos impactan la calidad de vida de los pacientes,
permite monitorear cómo la calidad de vida cambia en respuesta a las intervenciones, puede ayudar a
detectar efectos secundarios de los tratamientos que impactan negativamente a la calidad de vida y ayuda
a la planificación del cuidado a largo plazo. Asimismo, el Empoderamiento del paciente y
comunicación, pues los pacientes pueden reflexionar sobre cómo su salud afecta diferentes áreas de su
vida, proporciona un lenguaje común y estructurado para discutir aspectos importantes de su bienestar
y pueden empoderar a los pacientes a expresar sus necesidades y prioridades con respecto a su calidad
de vida. La evaluación de la percepción de salud, permitió explorar dimensiones clave del bienestar
subjetivo, incluyendo autovaloración, comparación social y expectativas futuras. En este estudio, se
analizaron las respuestas a cuatro afirmaciones representativas, cada una con cinco opciones de
respuesta que capturan gradientes de acuerdo o incertidumbre (Tabla 4).
5,0
13,0
38,0
19,5 24,5
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Todo el tiempo La mayor parte
del tiempo
Una parte del
tiempo
Poco tiempo En ningún
momento
Porcentaje (%)

pág. 18056
En relación con la afirmación “Parece que me enfermo un poco más fácil que otras personas”, se
observa que el 50% de los participantes se posiciona en desacuerdo (18.5% “Mayormente falso” y 31.5%
“Definitivamente falso”), lo que sugiere una percepción general de resistencia física adecuada. Sin
embargo, el 26.5% respondió “No sé con exactitud”, lo que indica una proporción relevante de
incertidumbre en la autocomparación con otros, posiblemente vinculada a la falta de referentes objetivos
o a una baja alfabetización en salud. La afirmación “Soy tan saludable como cualquiera que conozca”
muestra una distribución más ambigua. Aunque el 41% de los encuestados se ubica en el acuerdo parcial
o total, el grupo más numeroso (36%) eligió la opción “No sé con exactitud”. Esta tendencia sugiere
que, si bien existe una percepción positiva, también hay dificultades para establecer comparaciones
interpersonales, lo que podría reflejar una escasa visibilidad de indicadores de salud en el entorno social
o una baja confianza en la propia evaluación. Respecto a la afirmación “Espero que mi salud empeore”,
se identifica una tendencia predominantemente optimista: el 48% de los participantes respondió
“Mayormente falso” o “Definitivamente falso”, mientras que solo el 24.5% expresó algún grado de
acuerdo. Este hallazgo es consistente con estudios previos que vinculan la expectativa positiva de salud
con mayores niveles de bienestar psicológico y conductas preventivas. Finalmente, en la afirmación “Mi
salud es excelente”, se observa una distribución equilibrada entre respuestas positivas (36.5% entre
“Mayormente cierto” y “Definitivamente cierto”) y respuestas neutras o negativas. El 29.5% eligió “No
sé con exactitud”, lo que refuerza la presencia de ambivalencia en la autovaloración del estado de salud.
Esta ambigüedad podría estar asociada a la presencia de síntomas subclínicos, a la falta de diagnósticos
formales o a una percepción fluctuante del bienestar físico.
pág. 18057
Tabla 4. Percepción de la salud en la población encuestada: análisis de afirmaciones.
Pregunta N %
Parece que me enfermo un poco más fácil que otras personas.
Definitivamente cierto
Mayormente cierto
No sé con exactitud
Mayormente falso
Definitivamente falso
17
30
53
37
63
8.5
15
26.5
18.5
31.5
Soy tan saludable como cualquiera que conozca.
Definitivamente cierto
Mayormente cierto
No sé con exactitud
Mayormente falso
Definitivamente falso
27
55
72
29
17
13.5
27.5
36
14.5
8.5
Espero que mi salud empeore.
Definitivamente cierto
Mayormente cierto
No sé con exactitud
Mayormente falso
Definitivamente falso
15
34
55
28
68
7.5
17
27.5
14
34
Mi salud es excelente.
Definitivamente cierto
Mayormente cierto
No sé con exactitud
Mayormente falso
Definitivamente falso
22
51
59
34
34
11
25.5
29.5
17
17

pág. 18058
En conjunto, los resultados evidencian una percepción de salud mayormente positiva en la población
encuestada, aunque matizada por niveles significativos de incertidumbre. La alta proporción de
respuestas intermedias sugiere la necesidad de fortalecer estrategias de educación en salud que
promuevan la autoevaluación informada y el reconocimiento de indicadores objetivos de bienestar.
Asimismo, estos hallazgos pueden orientar intervenciones dirigidas a mejorar la alfabetización en salud
y fomentar el autocuidado desde una perspectiva preventiva y participativa.
CONCLUSIONES
El presente estudio transversal descriptivo, al evaluar la calidad de vida en la población adulta
ambulatoria en un hospital público de segundo nivel en Pachuca, Hidalgo, México, mediante la
aplicación del Cuestionario SF-36, ha permitido obtener una comprensión detallada de sus percepciones
de salud y las limitaciones funcionales en este contexto específico. Los hallazgos revelan que, si bien
una proporción significativa de los participantes percibe su salud como "buena" o "razonable", y reporta
cierta estabilidad en su estado de salud general a lo largo del tiempo, las limitaciones en actividades
físicas vigorosas emergen como un factor predominante que interfiere en la vida diaria de gran parte de
la muestra. Aunque las restricciones en actividades de intensidad moderada y baja son menos severas,
su presencia subraya la necesidad de intervenciones orientadas a mejorar la funcionalidad física. En
relación con el bienestar emocional y mental, se observa que, a pesar de que la mayoría de los
encuestados no experimentó problemas graves o constantes, la manifestación ocasional de nerviosismo,
agotamiento y tristeza en una proporción considerable de la población indica que estos aspectos,
aunque no siempre incapacitantes, pueden impactar la calidad de vida percibida. De igual forma, el
dolor corporal, si bien no es extremo para la mayoría, interfiere en las actividades cotidianas y laborales
de una minoría, destacando la relevancia de un manejo adecuado del dolor para mejorar el bienestar
general. Es notable que la interferencia en las interacciones sociales debido a problemas de salud
física o emocional es mínima para la mayoría de los participantes, sugiriendo una resiliencia en las
conexiones comunitarias de esta población.
En síntesis, este estudio ofrece una base sólida para entender los desafíos y fortalezas en la calidad de
vida de los adultos ambulatorios y sus familiares en el entorno de en un hospital público de segundo
nivel. Los resultados son cruciales para informar el desarrollo de estrategias de atención que no solo se

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centren en el tratamiento de la enfermedad, sino que también aborden de manera integral las dimensiones
físicas, emocionales y sociales de la calidad de vida.
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