EL MOVIMIENTO ES APRENDIZAJE:
LA IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD FÍSICA
EN LA ETAPA PREESCOLAR Y
ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA DOCENTES
EN NUEVO LEÓN
MOVEMENT IS LEARNING: THE IMPORTANCE
OF PHYSICAL ACTIVITY IN PRESCHOOL AND
PRACTICAL STRATEGIES FOR TEACHERS IN
NUEVO LEÓN
Mtra. Erika González Morales
Secretaría de Educación Pública, Sección 21

pág. 6714
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21831
El Movimiento es Aprendizaje: La Importancia de la Actividad Física en la
Etapa Preescolar y Estrategias Prácticas para Docentes en Nuevo León
Mtra. Erika González Morales1
erika.moralesg33@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0004-5623-8154
Secretaría de Educación Pública, Sección 21
RESUMEN
El presente artículo tiene como objetivo principal demostrar el rol crítico que desempeña la actividad
física en el desarrollo integral de los niños y niñas en edad preescolar, así como equipar a las y los
docentes titulares del sistema federal en Nuevo León con estrategias prácticas y fundamentadas en
evidencia científica reciente. Se analiza el impacto multifacético del movimiento, que abarca desde el
fortalecimiento de las habilidades motoras y la salud física hasta la optimización de las funciones
cognitivas y el fomento de competencias socioemocionales. A través de una revisión de la literatura, se
subraya cómo la integración de la actividad física en la rutina diaria no solo cumple con las
recomendaciones de salud globales, sino que también funciona como una potente herramienta
pedagógica que mejora la atención, la autorregulación y el aprendizaje. Se concluye que el docente
titular, aun sin formación especializada en educación física, es un agente de salud fundamental, capaz
de implementar eficazmente pausas activas, cuentos motores y juegos estructurados para crear una
cultura de movimiento en el aula, sentando las bases para un bienestar duradero en la infancia.
Palabras clave: actividad física, desarrollo preescolar, desarrollo integral, estrategias docentes, pausas
activas.
1 Autor principal
Correspondencia: erika.moralesg33@hotmail.com

pág. 6715
Movement is Learning: The Importance of Physical Activity in Preschool
and Practical Strategies for Teachers in Nuevo León
ABSTRACT
This article aims to demonstrate the critical role of physical activity in the holistic development of
preschool children, and to equip teachers in the federal school system in Nuevo León with practical
strategies grounded in recent scientific evidence. It analyzes the multifaceted impact of movement,
ranging from strengthening motor skills and physical health to optimizing cognitive functions and
fostering socio-emotional competencies. Through a literature review, it highlights how integrating
physical activity into daily routines not only meets global health recommendations but also serves as a
powerful pedagogical tool that improves attention, self-regulation, and learning. It concludes that
teachers, even without specialized training in physical education, are essential health agents, capable of
effectively implementing active breaks, movement stories, and structured games to create a culture of
movement in the classroom, laying the foundation for lasting well-being in childhood.
Keywords: physical activity, preschool development, holistic development, teaching strategies, active
breaks.
Artículo recibido 15 noviembre 2025
Aceptado para publicación: 15 diciembre 2025

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INTRODUCCIÓN
Sembrando las Semillas del Bienestar en las Aulas de Nuevo León
En el dinámico y desafiante entorno de la educación preescolar en Nuevo León, como maestros, nuestra
labor es fundamental para moldear las bases del futuro de nuestra sociedad. Cada día, no solo enseñamos
letras y números, sino que también cultivamos la curiosidad, la resiliencia y la capacidad de convivir.
En este contexto, el presente documento busca posicionar a la actividad física no como una tarea
adicional en una agenda ya saturada, sino como lo que realmente es: una de las herramientas
pedagógicas más poderosas y transversales a nuestra disposición.
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) nos invita a pensar en una educación integral, humanista e
inclusiva, que promueva el desarrollo armónico de todas las facultades del ser humano (Secretaría de
Educación Pública, 2022). La actividad física es un pilar indispensable para alcanzar este ideal. Lejos
de ser un simple desahogo de energía o un complemento relegado al tiempo de recreo, el movimiento
intencionado y guiado es un catalizador directo del aprendizaje, el bienestar emocional y la salud a largo
plazo.
Al integrar el movimiento de manera consciente y creativa en la rutina diaria del aula, podemos
potenciar significativamente los procesos de aprendizaje, mejorar la dinámica grupal y la
autorregulación de nuestros alumnos, y sentar las bases para un estilo de vida activo y saludable que
perdurará por años. Esta afirmación no es una mera opinión, sino que se sustenta en una creciente
evidencia científica y en las recomendaciones de organismos globales como la Organización Mundial
de la Salud (OMS), que aconseja que los niños y niñas en edad preescolar acumulen al menos 180
minutos de actividad física de diversa intensidad a lo largo del día (OMS, 2020; UNICEF, 2020). El
aula y el patio escolar son escenarios privilegiados para contribuir a esta meta, transformando cada
momento en una oportunidad para aprender en y a través del movimiento.
Más Allá del Recreo: El Impacto Integral de la Actividad Física en el Desarrollo Preescolar
Para comprender a fondo por qué el movimiento es tan crucial, es necesario analizar sus beneficios
desde una perspectiva holística. La actividad física no impacta únicamente el cuerpo; moldea el cerebro,
construye habilidades sociales y regula las emociones. A continuación, se desglosa la evidencia
científica más reciente sobre su impacto en las tres grandes áreas del desarrollo infantil.

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Cimientos para el Futuro: Desarrollo Físico y Motor
Esta es la dimensión más visible de la actividad física, pero su importancia va más allá de lo evidente.
En la etapa preescolar, el cuerpo está en un proceso de crecimiento y maduración acelerado, y el
movimiento es el principal motor de dicho proceso.
La investigación confirma que la actividad física regular es absolutamente crucial para establecer el
repertorio de destrezas motoras que los niños necesitarán durante toda su vida (Clemente Zubieta et al.,
2025; Palacios-Zabala, 2025). Cada vez que un niño corre, salta, lanza una pelota o trepa, no solo está
jugando; está refinando habilidades motrices fundamentales como el equilibrio, la coordinación y la
agilidad (Palacios-Zabala, 2025). Estas actividades, especialmente aquellas que son vigorosas, también
son esenciales para fortalecer los músculos y los huesos, un proceso que, según las guías de salud,
debería promoverse al menos tres días por semana (OMS, 2020). Además, en un contexto de creciente
preocupación por la salud infantil, fomentar el movimiento desde los primeros años es una de las
estrategias más efectivas para mantener un equilibrio energético adecuado y prevenir el sobrepeso y la
obesidad (Rodríguez Torres et al., 2020).
Es aquí donde nuestro rol como docentes adquiere una relevancia particular. Si bien es cierto que los
niños y niñas desarrollan sus habilidades motoras como parte de su proceso natural de maduración, la
intervención pedagógica puede acelerar y enriquecer notablemente este desarrollo. Un estudio clave de
Clemente Zubieta et al. (2025) comparó a un grupo de preescolares que participaban en actividades de
movimiento libre no estructurado con otro grupo que recibía "actividad física orientada" y guiada por
un adulto. Los resultados fueron contundentes: aunque ambos grupos mostraron mejoras con el tiempo,
solo los niños que recibieron una guía intencionada presentaron avances estadísticamente significativos
(Clemente Zubieta et al., 2025). Esto demuestra que nuestro papel no es simplemente el de supervisar
el juego, sino el de facilitar experiencias de movimiento planificadas. El juego libre es vital, pero las
actividades estructuradas que proponemos tienen un impacto medible y superior en la consolidación de
las competencias motoras de nuestros alumnos.

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Activando el Cerebro para Aprender: Desarrollo Cognitivo y Funciones Ejecutivas
Una de las revelaciones más importantes de la neurociencia educativa en los últimos años es la conexión
inseparable entre el cuerpo y la mente. Mover el cuerpo es una de las formas más eficientes de activar
el cerebro para el aprendizaje. Cuando un niño participa en una actividad física, su ritmo cardíaco
aumenta, lo que incrementa el flujo de sangre y oxígeno al cerebro (Rodríguez Torres et al., 2020). Este
proceso fisiológico tiene consecuencias directas y positivas sobre las funciones cognitivas.
Revisiones sistemáticas de estudios recientes concluyen de manera consistente que existe una
asociación positiva entre la práctica de actividad física y la mejora de las funciones ejecutivas en niños
de edad preescolar (Padial-Ruz et al., 2022; Velásquez Oreste et al., 2022). Las funciones ejecutivas
son ese conjunto de habilidades mentales de alto nivel que nos permiten planificar, enfocarnos, recordar
instrucciones y manejar múltiples tareas. Incluyen la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y,
crucialmente para el entorno del aula, el control inhibitorio, que es la capacidad de autorregular los
impulsos y mantener la atención.
Los beneficios se traducen en resultados académicos concretos. La investigación ha observado mejoras
significativas en áreas como la alfabetización temprana (habilidades de rima y aliteración) y los
conceptos matemáticos básicos en niños que participan en programas de actividad física integrada
(Chacón-Cuberos et al., 2020; Padial-Ruz et al., 2022). Incluso intervenciones estructuradas de duración
moderada, como un programa de nueve meses, han demostrado producir mejoras notables en las
habilidades cognitivas (Chen et al., 2020).
Este conocimiento transforma la percepción de la actividad física en el aula. Una "pausa activa" de tres
minutos deja de ser una interrupción para convertirse en una estrategia de gestión pedagógica. Cuando
enfrentamos a un grupo disperso o inquieto antes de una actividad que requiere concentración, guiar un
breve juego de movimiento no es "perder el tiempo", es una intervención neurológica dirigida. Al
activar el cerebro de nuestros alumnos, estamos mejorando directamente su capacidad de atención y
autorregulación, habilidades que son prerrequisito para cualquier aprendizaje significativo. En esencia,
el movimiento prepara y optimiza el cerebro para la labor intelectual que le sigue, haciendo que nuestro
tiempo de enseñanza sea más eficiente y productivo.

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Aprendiendo a Convivir y Sentir: Desarrollo Socioemocional
La etapa preescolar es, por excelencia, el periodo en que se sientan las bases de la inteligencia social y
emocional. Es aquí donde los niños aprenden a navegar el complejo mundo de las relaciones
interpersonales, a comprender sus propias emociones y las de los demás. El juego activo y la actividad
física grupal son, en este sentido, un verdadero laboratorio para el aprendizaje socioemocional.
Cuando la actividad física se guía de manera positiva, se convierte en un vehículo excepcional para
promover habilidades sociales como la cooperación, la comunicación, el trabajo en equipo y el respeto
por las reglas y por los demás (Encalada Chuncho et al., 2023; Zambrano et al., 2021). Un simple juego
de relevos enseña a esperar el turno, a animar al compañero y a manejar tanto la victoria como la derrota
con gracia. Estas experiencias son lecciones prácticas de convivencia que ningún libro de texto puede
replicar.
A nivel individual, el impacto es igualmente profundo. La actividad física regular mejora la salud mental
y el bienestar psicológico, actuando como un potente reductor natural de la ansiedad y el estrés
(Rodríguez Torres et al., 2020). Además, ayuda a los niños a aprender a expresar y regular sus
emociones, a construir relaciones positivas y a desarrollar el autocontrol (Antipe Vásquez et al., 2025;
Vela López, 2025). Una revisión sistemática realizada por Arufe Giráldez et al. (2021), que analizó
múltiples estudios, concluyó que los programas estructurados de Educación Física tienen efectos
positivos demostrados en el desarrollo social y emocional de los niños de 0 a 6 años. Un hallazgo crucial
de esta revisión fue que en ningún estudio se encontraron efectos negativos, lo que refuerza la seguridad
y conveniencia de estas prácticas (Arufe Giráldez et al., 2021).
Por lo tanto, cuando organizamos un juego en el patio, no solo estamos promoviendo la salud física.
Estamos facilitando un complejo proceso de aprendizaje social. Estamos creando un entorno seguro
donde los niños pueden practicar la empatía, la negociación y la resiliencia. Cada interacción durante
el juego es una oportunidad para modelar y reforzar las competencias socioemocionales que son el
núcleo del currículo preescolar. El patio de juegos, bajo nuestra guía, se convierte en una extensión del
aula, un espacio donde las lecciones más importantes sobre la vida en comunidad se aprenden de la
manera más natural y efectiva: jugando juntos.

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El Rol Clave del Docente Titular: Un Agente de Movimiento y Salud
Es posible que al leer sobre la importancia de la actividad física, surja una pregunta legítima: "¿No es
esta la labor de un especialista en educación física?". Si bien el rol del educador físico es invaluable, la
realidad en muchas de nuestras escuelas y la propia naturaleza del desarrollo infantil demandan que la
promoción del movimiento sea una responsabilidad compartida y continua. Nosotros, como docentes
titulares, pasamos la mayor parte del día con los niños y tenemos la oportunidad única de integrar el
movimiento a lo largo de toda la jornada.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoce y formaliza este rol. A través de iniciativas como
el Comité de Impulso a la Activación Física (CIAF), se establece explícitamente que la comunidad
educativa en su conjunto debe "alentar la activación física mediante juegos, prácticas recreativas y
deportes" (SEP, s.f.-a). Las directrices señalan que el papel del personal docente incluye colaborar en
la elaboración de diagnósticos sobre las necesidades de la escuela, participar en el diseño de programas
de actividad física y organizar acciones que promuevan un estilo de vida activo (SEP, s.f.-a).
Más allá de la normativa, la investigación pedagógica confirma nuestra posición central. Un estudio
reciente identifica al docente como el "factor determinante" en la estimulación efectiva de las
habilidades motrices, describiéndolo como un "mediador integral" cuya influencia trasciende la simple
ejecución de ejercicios (Escudero Arias et al., 2025).
Esto nos lleva a un replanteamiento fundamental de nuestra función. Nuestro rol no es el de un
"especialista técnico" en deporte, sino el de un "integrador pedagógico" del movimiento. La principal
barrera que muchos sentimos es la falta de formación específica, lo que puede generar inseguridad. Sin
embargo, nuestra mayor fortaleza reside precisamente en nuestro campo de pericia: la pedagogía.
Somos expertos en diseñar experiencias de aprendizaje significativas para niños pequeños. No
necesitamos conocer la biomecánica de un lanzamiento perfecto; necesitamos saber cómo crear un
juego divertido que motive a los niños a lanzar una pelota hacia un objetivo.
Las estrategias más efectivas, como los cuentos motores, las pausas activas o la gamificación, son
fundamentalmente herramientas pedagógicas (Suarez Florian, 2025). Se trata de integrar el movimiento
en las actividades que ya realizamos.

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Por ejemplo, podemos reforzar el conteo pidiendo a los niños que den cinco saltos, o practicar el
abecedario formando las letras con sus cuerpos. Al hacerlo, no estamos añadiendo una nueva asignatura,
sino enriqueciendo las existentes. Este enfoque aprovecha nuestras habilidades y conocimientos
actuales, empoderándonos para actuar con confianza como los principales promotores de la salud y el
bienestar en el aula.
Estrategias Prácticas para Integrar el Movimiento en la Rutina Diaria
Sabiendo el por qué y reconociendo nuestro rol, el siguiente paso es el cómo. Integrar la actividad física
no requiere de grandes recursos ni de espacios especializados. Requiere intención, creatividad y una
estructura simple que facilite la planificación.
La Arquitectura de una Sesión de Movimiento: Un Modelo Simple en Tres Pasos
Para aquellas ocasiones en las que dispongamos de un bloque de 20 a 30 minutos (ya sea en el patio o
en un espacio amplio del aula), podemos estructurar la actividad siguiendo un modelo sencillo y eficaz
de tres fases, inspirado en las guías de educación física para preescolar (SEP, s.f.-b).
Paso 1: Inicio / Calentamiento (5-8 minutos). El objetivo es preparar el cuerpo y la mente para la
actividad principal. No se trata de un estiramiento pasivo, sino de una activación gradual.
Actividades sugeridas: Iniciar con un reconocimiento del espacio, pidiendo a los niños que caminen
libremente en diferentes direcciones (adelante, atrás, de lado) y a distintas velocidades (lento, rápido).
Luego, guiar movimientos suaves y ordenados de las diferentes partes del cuerpo, comenzando por la
cabeza y descendiendo hasta los pies. Se pueden usar canciones como "El Juego del Calentamiento"
para hacerlo más lúdico (SEP, s.f.-b).
Paso 2: Desarrollo / Parte Principal (15-20 minutos). Este es el corazón de la sesión, donde se
trabajan habilidades específicas a través de juegos y actividades más enérgicas. Aquí es donde podemos
implementar las ideas del "Catálogo de Actividades" que se presenta más adelante. El enfoque debe
estar en la participación y la diversión, no en la competencia.
Paso 3: Cierre / Vuelta a la Calma (5-10 minutos). Esta fase es tan importante como el calentamiento.
Su propósito es disminuir paulatinamente la intensidad y llevar a los niños a un estado de calma y
relajación, conectando la experiencia física con la conciencia corporal y emocional.

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Actividades sugeridas: Guiar ejercicios de respiración profunda. Utilizar la visualización guiada, como
pedirles que se acuesten e imaginen que son un cubito de hielo que se derrite lentamente al sol, relajando
todos sus músculos (SEP, s.f.-b). Finalizar con una breve verbalización, preguntando: "¿Qué parte de
su cuerpo se sintió más cansada?", "¿Cómo se sienten ahora?". Esto ayuda a consolidar el aprendizaje
y a desarrollar la inteligencia emocional (SEP, s.f.-b).
Pausas Activas: Pequeños Impulsos de Energía y Concentración para el Aula
Quizás la estrategia de más alto impacto y más fácil implementación son las pausas activas. Se trata de
descansos breves, de 3 a 5 minutos, que se insertan entre actividades académicas para romper los
periodos de sedentarismo, recargar energía y mejorar la concentración (Baldovino Barrios et al., 2025;
Pacheco Hurtado & Casquete López, 2023). Pueden realizarse directamente en el salón de clases, junto
a las mesas y sillas.
▪ Juegos de Imitación: "Simón Dice" es un clásico que se adapta perfectamente. Dar órdenes que
impliquen movimiento: "Simón dice que salten como ranas", "Simón dice que giren lentamente".
También se pueden imitar los movimientos de diferentes animales (SEP, s.f.-b).
▪ Canciones y Bailes: Utilizar canciones cortas y enérgicas que tengan una coreografía simple o que
inviten al movimiento libre. Recursos como YouTube ofrecen una infinidad de opciones como "Soy
Una Taza" o videos de baile guiado para niños (SEP, s.f.-b).
▪ Ejercicios en su lugar: Actividades sencillas que no requieren desplazamiento. Pedir a los niños que
marchen en su sitio, que den pequeños saltos, que estiren los brazos hacia el techo como si quisieran
tocar las estrellas, o que hagan círculos con los hombros (SEP, s.f.-b).
Dando Vida al Currículo: Cuentos Motores, Canciones y Circuitos
Esta es la estrategia de integración por excelencia, donde el movimiento se fusiona con los contenidos
curriculares.
▪ Cuentos Motores: Narrar una historia y pedir a los niños que la representen con su cuerpo. Por
ejemplo, en un cuento sobre una visita al zoológico, los niños pueden caminar con pasos pesados
como elefantes, estirarse para alcanzar hojas altas como jirafas y arrastrarse por el suelo como
serpientes. Esta técnica no solo activa el cuerpo, sino que también fomenta la imaginación, la
comprensión auditiva y la creatividad (Álvarez Vera et al., 2024; Gálvez Contreras et al., 2025).

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▪ Canciones Motoras: Utilizar canciones y rondas tradicionales que impliquen movimiento, como
"Naranja dulce" o "Doña Blanca". Estas actividades desarrollan el ritmo, la coordinación, la
memoria y las habilidades de seguimiento de instrucciones, además de fortalecer el sentido de
comunidad (SEP, s.f.-b).
▪ Circuitos Motores: Diseñar un pequeño recorrido dentro del aula o en el patio utilizando los
materiales disponibles. No se necesita equipo especializado. Un circuito puede consistir en: 1)
gatear por debajo de una mesa, 2) caminar en equilibrio sobre una línea de cinta adhesiva en el
suelo, 3) saltar con los pies juntos dentro de aros (o círculos dibujados con gis), y 4) lanzar una
bolsa de semillas dentro de una caja de cartón. Los circuitos son excelentes para trabajar diferentes
habilidades motrices de forma secuencial y organizada (SEP, s.f.-b).
Afrontando la Realidad del Aula: Soluciones a Desafíos Comunes
Es fundamental reconocer que la implementación de estas estrategias se enfrenta a desafíos reales en el
día a día de las escuelas públicas. La falta de espacio, la escasez de materiales y la diversidad de
habilidades en el alumnado no son impedimentos, sino invitaciones a la creatividad y la adaptación
pedagógica.
El Desafío del Espacio y los Materiales
Muchas aulas no cuentan con grandes espacios abiertos, y los recursos pueden ser limitados. Sin
embargo, el movimiento puede integrarse eficazmente con un poco de ingenio:
▪ Optimización del Aula: Actividades como las pausas activas están diseñadas para realizarse en
espacios reducidos, junto a los pupitres. Se pueden crear circuitos motores temporales simplemente
moviendo las mesas y sillas para crear caminos para gatear, saltar o caminar en equilibrio
(Washington State Department of Health, n.d.). Juegos como "Mar y Tierra" solo requieren una
línea en el suelo, que puede hacerse con cinta adhesiva o gis.
▪ Recursos de Bajo Costo y Reciclados: No se necesita equipo deportivo costoso. Se pueden crear
materiales didácticos con elementos cotidianos: botellas de plástico pueden servir como bolos o
conos; cajas de cartón pueden convertirse en "tragabolas" para practicar lanzamientos; y pañuelos
o globos son excelentes para juegos de manipulación que requieren menos espacio que las pelotas
(Educación Física en Casa, 2020; World Vision, n.d.). Muchos de los juegos más efectivos, como

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"Estatuas de Marfil" o "El Espejo", no requieren ningún material (Escape Room Geeks, n.d.).
El Desafío de la Inclusión y la Diversidad de Habilidades
Cada grupo es heterogéneo, con niños que presentan diferentes niveles de desarrollo motor, así como
desafíos emocionales o de atención. La clave es la inclusión, asegurando que cada niño pueda participar
y sentirse exitoso (Gómez et al., 2022).
▪ Adaptación de Reglas y Roles: Los juegos deben ser flexibles. En un juego de persecución, un niño
con movilidad reducida puede "atrapar" a sus compañeros tocándolos con una pelota suave en lugar
de correr. En actividades que requieren equilibrio, algunos niños pueden participar sentados
(Divulgación Dinámica, 2021). El objetivo es la participación y el disfrute, no la competencia
(Arufe Giráldez et al., 2021).
▪ Enfoque en el Esfuerzo y la Participación: Es crucial valorar el esfuerzo individual por encima del
resultado. Para un niño con dificultades de atención, mantenerse enfocado y seguir las reglas de un
juego durante cinco minutos es un gran logro. Para un niño tímido, proponer un movimiento en el
juego de "El Espejo" es un acto de valentía. Reconocer estos pequeños éxitos construye la confianza
y la motivación (Ehmke, n.d.).
▪ Instrucciones Claras y Apoyo Visual: Para niños que tienen dificultades para seguir instrucciones
verbales, es útil desglosar las actividades en pasos simples y usar apoyos visuales o demostraciones
físicas. En un circuito, por ejemplo, se puede colocar un dibujo en cada estación que muestre la
acción a realizar (UNIR México, 2021).
Al abordar estos desafíos con una mentalidad flexible y centrada en el niño, transformamos las
limitaciones en oportunidades para una enseñanza aún más creativa e inclusiva.
Catálogo de Actividades: Ideas para el Aula y el Patio
Para facilitar la aplicación diaria de estas estrategias, a continuación se presenta un banco de actividades
prácticas, clasificadas por tipo y objetivo. Esta tabla está diseñada como una herramienta de consulta
rápida que podemos adaptar a las necesidades de nuestro grupo y a los recursos de nuestra escuela.

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Tabla 1
Nombre de la
Actividad
Tipo Objetivo
Principal
Materiales Descripción Breve y
Clara de la
Ejecución
Fuente de
Inspiración
El Juego del
Calentamiento
Inicio Esquema
Corporal,
Atención
Ninguno (o
música)
Seguir una canción o
las indicaciones de la
educadora que
nombra partes del
cuerpo para moverlas
en orden (cabeza,
hombros, brazos,
etc.).
(SEP, s.f.-b)
Mar y Tierra Pausa
Activa
Atención,
Salto,
Seguimient
o de
instruccion
es
Una línea
en el piso
(cinta, gis o
una
cuerda)
Los niños se paran
sobre la línea. La
educadora grita
"¡Mar!" y todos saltan
hacia adelante de la
línea. Al gritar
"¡Tierra!", saltan
hacia atrás. Se puede
aumentar la velocidad
y variar la secuencia
para aumentar el
desafío.
(SEP, s.f.-b)
Estatuas de
Marfil
Pausa
Activa
/ Cierre
Autorregul
ación,
Equilibrio,
Escucha
Música Los niños bailan o se
mueven libremente
por el espacio
mientras suena la
música. Cuando la
música se detiene de
repente, deben
"congelarse" en la
posición exacta en la
que se encuentran,
como estatuas.
(SEP, s.f.-b)
Lanzar y
Cachar
Desarr
ollo
Coordinaci
ón Ojo-
Mano,
Habilidade
s
manipulati
vas
Pelotas
suaves,
bolsas de
semillas,
pañuelos o
globos
En parejas y a una
distancia corta, los
niños se lanzan el
objeto. Iniciar con dos
manos, luego
progresar a la mano
dominante y no
dominante. Con
globos, el
movimiento es más
lento y fácil de seguir.
(SEP, s.f.-b)

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El Circuito de
Animales
Desarr
ollo
Habilidade
s Motrices
Básicas
(gatear,
saltar,
equilibrio)
Aros,
conos (o
botellas de
plástico),
una mesa o
sillas
Crear estaciones: 1.
Saltar como conejo
entre aros. 2. Gatear
como oso bajo la
mesa. 3. Caminar en
zigzag como serpiente
entre los conos. Los
niños rotan por las
estaciones.
(SEP, s.f.-b)
El Espejo Cierre Imitación,
Conciencia
Corporal,
Concentrac
ión
Ninguno En parejas, frente a
frente. Un niño es el
"líder" y realiza
movimientos lentos y
continuos (levantar un
brazo, inclinar la
cabeza). El otro niño
es el "espejo" y debe
copiar los
movimientos de la
forma más exacta
posible. Luego,
cambian de rol.
(SEP, s.f.-b)
El Cubito de
Hielo que se
Derrite
Cierre Relajación,
Conciencia
de tensión-
distensión
Ninguno
(opcional:
colchoneta
s o mantas)
Acostados en el suelo,
los niños se tensan por
completo, apretando
todos sus músculos
para convertirse en un
"cubito de hielo" duro
y frío. La educadora
narra cómo el sol
comienza a salir y a
calentar el hielo, y los
niños van relajando
cada parte de su
cuerpo lentamente
hasta quedar
completamente
"derretidos" y
relajados en el piso.
(SEP, s.f.-b)
Tragabolas Desarr
ollo
Precisión,
Lanzamien
to
Caja de
cartón
grande,
pelotas
pequeñas o
bolas de
papel
Decorar una caja de
cartón como un
monstruo o personaje
con una boca grande
abierta. Los niños se
colocan a una
distancia determinada
e intentan "alimentar"
al monstruo lanzando
las pelotas o bolas de
papel a su boca.
(SEP, s.f.-b)

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CONCLUSIÓN
Hacia una Cultura de Movimiento en la Educación Preescolar de Nuevo León
A lo largo de este recorrido, hemos constatado que la actividad física es mucho más que un simple
ejercicio; es un pilar fundamental del desarrollo integral en la primera infancia. La evidencia científica
es clara: el movimiento intencionado y regular nutre el cuerpo, esculpe el cerebro para el aprendizaje y
teje los hilos de la convivencia social y el bienestar emocional.
Para nosotros, docentes de preescolar en Nuevo León, esta realidad representa una oportunidad
extraordinaria. Lejos de ser una carga adicional, la integración del movimiento en la rutina diaria es una
estrategia pedagógica que puede aligerar nuestra labor, al mejorar la atención, la autorregulación y el
clima general del aula. Nuestro rol como "integradores pedagógicos" nos posiciona de manera ideal
para ser los arquitectos de una cultura de movimiento en nuestras escuelas, aprovechando nuestra
creatividad y nuestro profundo conocimiento sobre cómo aprenden los niños.
El camino hacia una educación preescolar más activa no requiere de una revolución, sino de una
evolución consciente. La invitación es a comenzar con pasos pequeños y manejables. Quizás esta
semana podamos introducir una "pausa activa" de tres minutos cada día. La próxima, podríamos intentar
un "cuento motor" para dar vida a la hora de la lectura. Observemos los cambios en la energía de
nuestros alumnos, en su capacidad para concentrarse después de moverse, en la alegría que se genera a
través del juego compartido.
Al abrazar el movimiento como una herramienta esencial de nuestra práctica docente, no solo estaremos
cumpliendo con las directrices curriculares y las recomendaciones de salud; estaremos regalando a
nuestros niños y niñas el cimiento más sólido para una vida plena, saludable y feliz. Estaremos, en el
sentido más profundo, enseñando con todo el cuerpo y para toda la vida.
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