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TRANSFORMACIÓN DEL PAISAJE Y
TERRITORIO EN EL VALLE SAGRADO DE
LOS INCAS PISAC
TRANSFORMATION OF THE LANDSCAPE AND
TERRITORY IN THE SACRED VALLEY OF THE INCAS PISAC
Armando Paz Alvarado
Universidad San Antonio Abad del Cusco

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21837
Transformación del paisaje y territorio en el Valle Sagrado de los Incas Pisac
Armando Paz Alvarado1
e.apaz@sangregorio.edu.ec
arqpaz01@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-6837-2358
Arquitecto, Universidad San Antonio Abad del Cusco, Cusco, Perú
Magister en Ordenación del Territorio, Universidad San Gregorio de Portoviejo, Ecuador.
RESUMEN
La transformación y degradación del paisaje en el territorio del Valle Sagrado de los Incas resultó un
tema relevante para la planificación territorial. Los objetivos de la investigación fueron describir los
procesos territoriales de urbanización, su valor histórico cultural y ambiental; interpretar los cambios
del paisaje, y plantear un esquema de ocupación del territorio. La investigación se desarrolla en el distrito
de Pisac parte integrante del Valle Sagrado de los Incas. El diseño del estudio es descriptivo, centrándose
en el análisis detallado del paisaje y territorio, una metodología que combina el análisis de fuentes
documentales, el trabajo de campo y el uso de sistemas de información geográfica. Los resultados
evidenciaron equilibrio entre ocupación antrópica y el entorno natural de los primeros habitantes,
grandes trasformaciones territoriales y paisajísticas realizadas por el estado Inca, la reducción de los
asentamientos incaicos implantadas en la colonia española, la fragmentación del territorio ocasionada
por la reforma agraria, se verificó la transformación y degradación del paisaje en la actualidad. Los
resultados identificaron cinco transformaciones que cambiaron el paisaje; la deforestación,
transformaciones territoriales, el establecimiento de reducciones; la reforma agraria, el turismo y la
necesidad de obtener suelo urbano. Se concluye en el planteamiento de un esquema de zonificación y
ocupación, aplicando conceptos de transecto urbano, ciudad compacta.
Palabras clave: transformación, territorio, paisaje, degradación.
1 Autor principal
Correspondencia: e.apaz@sangregorio.edu.ec

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Transformation of the landscape and territory in the Sacred Valley of the Incas Pisac
ABSTRACT
The transformation and degradation of the landscape in the Sacred Valley of the Incas proved to be a
relevant issue for territorial planning. The objectives of this research were to describe the territorial
processes of urbanization, their historical, cultural, and environmental value; to interpret landscape
changes; and to propose a land use plan. The research was conducted in the district of Pisac, an integral
part of the Sacred Valley of the Incas. The study design is descriptive, focusing on a detailed analysis of
the landscape and territory, a methodology that combines the analysis of documentary sources,
fieldwork, and the use of geographic information systems. The results revealed a balance between
human occupation and the natural environment of the first inhabitants, significant territorial and
landscape transformations carried out by the Inca state, the reduction of Inca settlements established
during the Spanish colonial period, and the fragmentation of the territory caused by agrarian reform.
The transformation and degradation of the landscape today were also verified. The results identified five
transformations that changed the landscape: deforestation, territorial transformations, the establishment
of reductions (indigenous settlements), and the current state of the landscape. The agrarian reform,
tourism, and the need for urban land are considered. The study concludes with the proposal of a zoning
and land use plan, applying concepts of urban transects and compact cities.
Keywords: Transformation, territory, landscape, degradation.
Artículo recibido 20 octubre 2025
Aceptado para publicación: 15 noviembre 2025

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INTRODUCCIÓN
Más del 50% de la población mundial habita en las zonas urbanas y se incrementará para el 2045 en
1,5 veces (Banco Mundial, 2023). La urbanización, ha llevado a que la población mundial actual se
centre predominantemente en ciudades, alterando paisajes mediante la concentración de personas y
actividades económicas en áreas urbanas en lugar de las rurales. El paisaje describe una historia
estratificada de cambios territoriales, con restos visibles de estructuras antiguas y modernas, como
carreteras, acueductos y cimientos de ciudades, que reflejan tanto actividad humana como historia
geológica (Mantovani, 2020). Según Makowski (2020), el cambio del paisaje cultural que precede al
periodo intermedio tardío y que se prolonga en los primeros siglos del segundo milenio después de
Cristo es fácil de apreciar, ya que, por una parte, se originan de grandes obras de riego y, por otra, una
transformación conceptual en la tecnología de construcción de edificios monumentales. En el caso
peruano, la ocupación desordenada del territorio responde a un proceso histórico y diversificación de
actividades económicas, culturales, sociales y políticas (Rendón,2019).
En Pisac, la etnohistoria expone cambios territoriales realizados por los incas, que evidencia las prácticas
estratégicas de gobierno y expansión (Canziani,2021). Estas ocurrieron durante el gobierno del Inca
Pachacútec (Rostworowski,1999). Canziani (2021), refiere su malestar de la degradación del paisaje:
¿Y qué estamos haciendo? Pues en el afiebrado mercantilismo del ombligo del mundo [Cusco] y el valle
sagrado [de los Incas] como espacio de consumo a ser consumido, parece que estamos más que
dispuestos a destejer el hilo, a roer y percudir el tejido del manto, para ponerle encima nuestras
miserables cagarrutas de cemento y extender la mortaja de la expansión urbana, liberada de las
incomodidades del ordenamiento territorial (pp.264-265)
El estudio de procesos territoriales de urbanización facilita el entendimiento de cómo la acción humana
ha modificado el entorno natural. Mediante un análisis comparativo, se identifican características típicas
de la transformación del paisaje. La forma en que el ser humano se ha ajustado a la naturaleza ha
moldeado el entorno en un proceso de varios siglos, creando así el paisaje (Pierre, 2016). El
fortalecimiento de ideas como la de paisaje cultural se valora mucho no solo en el ámbito científico-
académico, sino principalmente en el político por su vínculo con potenciales herramientas de
planificación y ordenación del territorio (Cañizares, 2020). La importancia de examinar y elaborar

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estrategias sobre el paisaje en el contexto latinoamericano según Mijal (2023) radica en el enfoque
exhaustivo y contextualmente adecuado adoptado para abordar el paisaje en medio de realidades urbanas
de la región. El territorio constituye el resultado de la relación dialéctica entre una determinada matriz
biofísica y acciones humanas de uso. Es, por tanto, una construcción sociohistórica y cultural de base
material (Orihuela, 2019). Entre los avances más relevantes es la integración de paisajes culturales en la
Lista del Patrimonio Mundial, resultado de debates interdisciplinarios que redefinieron el patrimonio
como un continuo entre naturaleza y cultura, incluyendo paisajes diseñados y evolutivos. (Rössler,
1993).
Estudiar la modificación del paisaje permite comprender la historia, identidad y cosmovisión andina,
otros factores, como el turismo, desarrollo urbano y globalización (Fatule, 2014). Heyd (2006) sostiene
que la oposición entre naturaleza y cultura es inadecuada. Introduce la idea de "cultura de la naturaleza",
donde ciertas intervenciones humanas pueden fortalecer sus cualidades espontáneas. A partir de
ejemplos de paisajes culturales y prácticas sostenibles, aboga por una conservación que integre ética
ambiental y conocimiento local, reconociendo la interdependencia entre cultura y naturaleza en la
gestión del patrimonio natural. La investigación se justifica debido al valor histórico y cultural, las
alteraciones en el paisaje como resultado de las actividades humanas, salvaguardia del patrimonio
cultural, incremento de áreas urbanas, influencia del turismo, preservación del patrimonio natural y
mantenimiento de la identidad cultural.
El propósito es estudiar los procesos territoriales de urbanización que han transformado el paisaje
mediante un proceso de investigación cualitativo para examinar sus consecuencias en el desarrollo
sustentable, la integración social y la capacidad de adaptación de las comunidades locales, desde las
primeras ocupaciones hasta la actualidad, interpretar los cambios que ha sufrido el paisaje cultural
debido a la urbanización, sus implicaciones para el patrimonio cultural y natural y por ultimo plantear
un esquema de ocupación del territorio.

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Figura 1. Imagen panorámica de la transformación y degradación del paisaje en Pisac
(fuente: Elaboración propia, 2024).
Aspectos metodológicos
El diseño del estudio es descriptivo, centrándose en el análisis detallado del paisaje y territorio, el
enfoque de investigación presentado tiene como alcance proporcionar un análisis integral de los
procesos territoriales de urbanización. La metodología de investigación se basa en la recopilación,
análisis de fuentes de información primarias y secundarias para obtener una comprensión profunda de
cómo estas transformaciones territoriales han influido en el paisaje. El enfoque es cualitativo y deductivo
(general-particular) adoptado en este estudio sirve de base para explorar las relaciones entre los
asentamientos humanos y el paisaje relacionando los paisajes inscritos en la lista de patrimonio mundial
e indicativa sus atributos y valores, así como sus manifestaciones culturales materiales e inmateriales
que caracterizan el paisaje de Pisac, su relación territorial y el desarrollo de un conocimiento ecológico
del territorio en lo referente al paisaje natural, se identifica flora y fauna endémica, geología del

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territorio, riegos y amenazas de desastres naturales, cambio por variabilidad climática. La incorporación
de las comunidades indígenas y sus conocimientos tradicionales es esencial para la gestión holística y
sostenible del patrimonio, reduciendo la brecha entre la naturaleza y la cultura. Además, la utilización
de un método analítico centrado en la caracterización y la descripción contribuirá a una
conceptualización e identificación más matizada de las características únicas asociadas al proceso de
transformación territorial. Este método aboga por analizar el contexto general, lo que ayuda a descubrir
información pertinente en la literatura, como artículos de investigación y publicaciones relacionadas.
Estos recursos contribuyen significativamente al cumplimiento de los objetivos del estudio al recopilar
datos cualitativos sobre los atributos urbanos, el proceso de asentamiento y la interacción con el paisaje.
Implica establecer los criterios pertinentes que deben tenerse en cuenta para evaluar las áreas
geográficas, utilizando diversas fuentes, como bibliografías, iconografía, planos, fotografías históricas,
inspecciones in situ, observación, documentación fotográfica y muestreos planimétricos. El análisis y
síntesis de los hallazgos abarcan una revisión exhaustiva de documentos, literatura, planes y materiales
visuales para sacar conclusiones significativas (Solari, Cueto, Hernández, Rojas, y Camus, 2011).
Finalmente se esboza un esquema de ocupación del territorio el cual está compuesto por una propuesta
de zonificación del territorio, que defina las áreas de conservación, desarrollo, protección y recuperación
del paisaje cultural, según sus valores históricos, culturales, ambientales y turísticos.
Estudios previos de transformación del paisaje y territorio
Los estudios de Salazar-Garcia, Chavoya-Gama y Morales (2022), se centran en la transformación
tipológica de los paisajes naturales, la metodología tiene enfoque visual en tres etapas: exploratoria,
analítica y descriptiva, los resultados muestran un crecimiento del 38.5%. Por otro lado, Cifuentes y
Duque (2021), examinan la transformación de los espacios públicos, con una metodología cualitativa
que utiliza la cartografía como herramienta principal. Como resultado se desplaza la frontera agrícola y
complica la relación entre lo urbano y lo rural. En cambio, Vaquer (2021) propone explorar la relación
entre lógicas del paisaje y territorio, con el objetivo de analizar cómo los modos de vida han
evolucionado a lo largo del tiempo y cómo esto se refleja en el paisaje. Para lograr esto se considera tres
dimensiones del paisaje: la geográfica, la morfológica y la escénica. Esto permite obtener un
conocimiento integral del paisaje urbano (Jordan, Perez, y Rivas, 2020). Cuéllar (2006) examina la

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relación entre la producción agrícola y el surgimiento de jefaturas en Quijos, Ecuador. Aunque desde el
500 dC hubo centros políticos, no se evidenció control económico de élites ni especialización
productiva. La economía fue homogénea en centros y periferias. El estudio desafía modelos
tradicionales de centralización por control de excedentes, sugiriendo que las jefaturas surgieron en
condiciones sociales y ecológicas particulares. Cuestiona los modelos económicos tradicionales sobre
los cacicazgos Quijos, que destacan el intercambio. Usa evidencia arqueológica para mostrar una
economía autosuficiente y localizada, con producción agrícola variada, sin especialización ni fuerte
centralización. Propone repensar las dinámicas económicas andinas desde contextos específicos Cuéllar
(2011). El paisaje se según Mantovani (2020), reconoce que la vida en la Tierra está constantemente
cambiando el paisaje, ya sea a través de la formación de montañas, la erosión causada por el viento, el
impacto del océano y la lluvia, la presencia de bosques, y la transformación y conservación del entorno
natural debido a la actividad humana. En el caso peruano Bayona (2020), sugiere dar reconocimiento a
la complejidad territorial al categorizar los elementos que conforman el paisaje cultural. En un contexto
local, Amado (2021) analiza la ocupación de Yucay y su relación con el entorno natural, mostrando
cómo el espacio construido está conectado con el entorno y las fases de ocupación. Se destaca la
importancia de comprender cómo el paisaje cultural se entrelaza con la organización social, la historia
y las características ambientales.
Fundamentos epistemológicos
La geografía en Perú tiene raíces en la geografía humana, como lo articula Javier Pulgar Vidal, que gira
en torno a las ocho regiones naturales (Chala, Yunga, quechua, Suni, Puna, Janca, Rupa-Rupa y
Omagua). Evidenciando interacción entre paisaje natural y actividades humanas (Pierre, 2016). El
territorio se define como una región geográfica específica que está bajo la autoridad y el control de una
entidad en particular, ya sea una nación, provincia o ciudad. Esta área comprende no solo la tierra física,
sino también fronteras políticas que establecen su gobierno y administración. (Dasi y Rodriguez, 2022).
El paisaje se conceptualiza según Canziani (2021) como combinación de componentes físicos y
culturales dentro de un territorio determinado. El paisaje peruano se distingue por elementos geográficos
que abarcan montañas, océanos y regiones costeras. Dentro de este paisaje, la cordillera de los Andes
desempeña un papel fundamental al influir en el territorio presentando zonas morfológicas y estructuras

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geológicas distintas que contribuyen a su singularidad. Con el tiempo, las actividades humanas han
tenido un impacto significativo en el paisaje cultural del Perú (Mantovani, 2020). Los paisajes culturales
reconocen la valiosa interacción humano-naturaleza y cómo las prácticas tradicionales sostienen cultura
y biodiversidad (LARSEN y WIJESURIYA, 2015). El paisaje en arqueología revela cómo las
comunidades interactúan con su entorno, considerándolo una construcción cultural que integra aspectos
físicos, simbólicos y sociales. Anschuetz et al. (2001) sugieren que este enfoque ayuda a entender las
transformaciones en lugares importantes, promoviendo el diálogo entre la arqueología científica y el
conocimiento indígena, lo que enriquece nuestra comprensión de la historia humana. La arqueología de
los paisajes sagrados ofrece un marco analítico pertinente para comprender la organización territorial
del Valle Sagrado de los Incas. En este contexto, los paisajes no fueron simples entornos naturales, sino
espacios culturalmente construidos donde la funcionalidad agrícola se entrelazaba con la dimensión
simbólica (Santos Estévez et al., 1997). Las huacas, los ceques y el Qhapaq Ñan no solo articulaban el
espacio, sino que expresaban un orden cosmológico internalizado por la sociedad inca, en continuidad
con tradiciones anteriores. El transecto, es un corte o camino que atraviesa una parte específica del
medio ambiente que muestra una amplia gama de hábitats, se ha segmentado un transecto estándar del
campo al urbano de los Estados Unidos en seis zonas de transectos distintas, comúnmente denominadas
zonas T, los que se clasifican en: T1 zona natural, T2 zona rural, T3 zona sub urbana, T4 zona general
urbana, T5 zona urbana central y T6 zona de núcleo urbano, para facilitar la creación de mapas de
zonificación, un desarrollo que finalmente allanó el camino para la formulación del SmartCode, una
herramienta integral utilizada en la planificación y el desarrollo urbano (Centro de estudios de transectos
urbanos, 2003). Desempeña un papel crucial a la hora de mejorar la resiliencia de los proyectos urbanos
y garantizar la sostenibilidad de paisajes al proporcionar un análisis exhaustivo en múltiples direcciones,
así como una perspectiva de diseño que tiene en cuenta las dimensiones espaciales y temporales (Han,
2021).

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Figura 2. Imagen del sistema de andenes de Pisac sector Patapata, transformación territorial. Extraído
de paisaje y territorio en el Perú servicio aerofotográfico nacional (1956).
RESULTADOS
Transformación territorial construcción del paisaje antrópico
Pisac se encuentra entre las coordenadas geográficas UTM Norte, 8'512,000 y 8'519.000 metros, Con
una elevación promedio de 2950 metros sobre el nivel del mar. está situada en la Cordillera Oriental de
los Andes peruanos, resultado del levantamiento tectónico durante la era Cenozoica, atribuido a la
subducción de la placa de Nazca por debajo de la placa sudamericana, Pisac se encuentra en un valle
interandino formado por la acción erosiva del río Vilcanota (Urubamba) en varios estratos geológicos,
incluidas las formaciones sedimentarias, metamórficas e ígneas. Cuya geología se compone de sustrato
rocoso del Paleozoico incluye rocas ígneas extrusivas como andesitas y basaltos, rocas metamórficas
destacando cuarcitas, y rocas sedimentarias como areniscas y lutitas. Sobre esta base se encuentran
depósitos cuaternarios, como lacustres, coluviales, proluviales, fluviales, aluviales y fluvio-glaciares,
que son esenciales para la litología y los materiales superficiales del área. (Valdivia y Yucra, 2024).
En el PLAN DE DESARROLLO URBANO de Pisac - PDU (2011) describe la geomorfología, de
terrazas fluviales que corresponde al valle inferior del Vilcanota, cuya morfología varía desde plana

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hasta ligeramente inclinada (0–10°). Tiene unos 500 metros de ancho. Las terrazas fluviales bajas se
ubican en ambas márgenes del río Vilcanota, de 0,50 a 2.00 m y las terrazas fluviales tienen de 2.00 a
5.00 m de altura.
Figura 3. Mapa de localización de Pisac en el contexto del valle sagrado, regional, nacional y mundial
(fuente: Elaboración propia, 2025).
La inclusión de paisajes culturales en la Lista del Patrimonio Mundial en 1992 avanza en los criterios
de conservación, reconociendo la interacción entre sociedades y su entorno natural. Se valora su estética,
función cultural y ecológica (UNESCO, 1993). Se clasifican en tres categorías: paisajes diseñados,
evolutivos y asociativos. Esta redefinición supera la dicotomía entre lo natural y lo cultural,
posicionando al paisaje como testimonio del desarrollo histórico.
Durante el Holoceno, la construcción del paisaje antropogénico implicó el reconocimiento y el
nomadismo de los primeros grupos humanos que navegaban y exploraban los paisajes en busca de
recursos, poseían un conocimiento complejo de la diversidad ambiental que les ayudó en sus
exploraciones (Mantovani, 2020). Durante este período Ludeña (1997) revela que, los habitantes

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iniciales del Perú pasaron de depender completamente del entorno natural a un estado en el que, al igual
que ocurrió en la era inca, se llevaron a cabo alteraciones significativas en el entorno natural siguiendo
el principio de una modificación limitada y no excesiva del paisaje y sus recursos. Chalco (2017)
muestra el surgimiento de la presencia humana, se remonta aproximadamente a 5000 años antes de
Cristo, lo demuestran las pinturas rupestres de la zona de Macha'ycunas, situada en el sector Llamayuq
K'uchu, actual comunidad de Chahuaytiri. Durante el período Formativo, surgieron estructuras sociales
caracterizadas por la jerarquía, ejemplificadas por grupos como los Cuyos y los Ayarmacas (hoy
comunidad Amaru), quienes gradualmente se establecieron en la cuenca del río Ch'uncuy, ocuparon
hasta que la civilización Inca hizo sentir su presencia (Bauer,2008).
Pachakuteq, traicionado por los Cuyos, devastó sus tierras y reubicó su población en el fondo del valle
como medida punitiva. Para la construcción de grandes proyectos (andenes, hidráulicas, caminos,
almacenes, red vial, etc.) (Chalco 2017). Según Canziani (2021), existe cambios territoriales
significativos orquestados por los Incas. Pisac no solo funcionó como un simple lugar de descanso para
la élite inca, sino también desempeñó un papel multifacético en actividades como la gestión de la
población y la producción de recursos, sirviendo como centros administrativos clave estratégicamente
ubicados dentro del imperio (Chalco, 2017).
En el establecimiento de la colonia, Mantovani (2020) manifiesta que, las comunidades que residían en
regiones remotas fueron reubicadas en elevaciones bajas del valle, se agruparon en asentamientos
conocidos como reducciones. Esta práctica significa un cambio en la dinámica del poder y la propiedad
de la tierra dentro de los territorios conquistados (Chalco,2017).
Durante la República, los patrones y estructuras actuales de participación en la tierra y economía,
centrados predominantemente en la agricultura, persistieron sin modificaciones (Amando, 2020). Su
designación como distrito en 1825, con un paisaje salpicado de casas, quinta y estructuras
arquitectónicamente diversas persistió hasta la década de 1960. Durante este período, la implementación
de la Ley de Reforma Agraria facilitó la redistribución de tierras agrícolas de la región (Chalco,2017).
Para Amado (2020) la implementación de la reforma agrícola propuso proteger y empoderar
económicamente a los campesinos. En la época contemporánea, este asentamiento inicial comenzó a
deformarse a medida que ampliaba su presencia, invadiendo áreas cultivadas situadas a ambos lados del

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río Willcamayu; posteriormente, sufrió un proceso de densificación hacia el sector de Chakachimpa,
finalmente impactó de manera directa en los andenes incaicos.
Figura 4. Ocupación del territorio época republicana, imagen con recuperación de color a inicios de la
república (fuente: Luis E. Valcárcel, 2010).
Actualmente, la expansión urbana se produce a lo largo de los ejes viales de la red nacional de carreteras
y la invasión de las orillas del río Vilcanota, existe consolidación de áreas urbanas en antiguas tierras
agrícolas, como los sectores de Kitamayo y Chaupihuayco. En los últimos años se ha producido un
crecimiento urbano en el sector de Canalhuayco y en las plataformas superiores de Patapata,
fragmentando el territorio de la cuenca del río Vilcanota (Plan de desarrollo urbano - PDU-PISAC,
2021).
La cosmovisión andina una filosofía de existencia basada en cuatro principios esenciales:
complementariedad, reciprocidad, correspondencia y relacionalidad; sirven como marco rector para
comprender la interconexión de elementos del cosmos, abarcando la dimensión individual y colectiva
en armonía con el mundo natural. (Álvarez,2021). De lo expuesto, Ludueña (1997) menciona que:

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La visión religiosa politeísta y animita de las culturas preincas e inca implico sin duda una visión y
actitud substancialmente distinta a la occidental respecto a la naturaleza y el paisaje. Las nociones de
tiempo y espacio, por citar un caso, resultan radicalmente distintas. Para los incas, por ejemplo, Kai es
la noción de espacio y tiempo que significa aquí (de espacio) y el presente (de tiempo), simultáneamente.
Quipa significa atrás y futuro al mismo tiempo. Mientras que ñaupa significa delante y pasado al mismo
tiempo. Es decir, en la cosmovisión inca el futuro se encuentra atrás y el pasado adelante (p.52)
Figura 5. Modificaciones de los Apus en el Valle Sagrado de los Incas
(fuente: Elaboración propia, 2024). en base a la tesis “Yachanapaq: espacios para vivir aprendiendo en un entorno rural
altoandino”.
En la región andina, los métodos y prácticas empleadas en el pasado con el propósito de domesticar el
agua y la tierra han perdurado en el tiempo, configurando los paisajes culturales. (Mujica y Holle, 2002).

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Para Pierre (2016) este proceso de transformación doméstica se desarrolla en métodos de crianza del
agua, tierra, cielo, fauna y flora, deidades y seres humanos. En Pisac, los impresionantes proyectos de
canalización son testimonio de prácticas eficaces de gobernanza y gestión de recursos empleadas por la
civilización prehispánica para garantizar la utilización sostenible de los recursos hídricos que
desempeñaron un papel crucial para facilitar el crecimiento y el manejo del territorio (Chalco,2017). La
distribución del agua se llevó a cabo mediante cuatro canales, cada uno equipado con un sistema de
recolección rudimentario: Cuyochicoc 2, Pisac 1 y Pisac 2. Estos canales eran abastecidos por el arroyo
Chongoc, que se origina en las desembocaduras de la laguna de Quinsacocha y contribuye al sistema
general de gestión del agua del territorio (Ravines y Solar, 1980). Se estima que las construcciones que
forman las terrazas en las pendientes y las regiones bajas de las cadenas montañosas se construyeron
durante las épocas panandinas, (Pierre, 2016).
El agua y el cosmos para Urton (1982) tienen una interconexión, ambos son percibidos como entidades
sagradas en el desarrollo de varias civilizaciones. La Vía Láctea, conocida como Mayu en la astronomía
inca, ha sido reconocida como el equivalente celestial de la venerada desviación de Vilcanota (Pierre,
2016). Los ceques sirvieron como herramienta conceptual a través del cual sintetizaron la organización
espacial, estructura sociopolítica, dinámica temporal y el sistema calendárico en relación con la
distribución de la población, prácticas agrícolas, gestión de los recursos hídricos y ganadería. La red de
estos ceques reflejaba una comprensión profunda del orden cósmico y su integración en el reino terrestre,
lo que demostraba un sistema de organización espacial y representación simbólica (Zuidema, 2015).
Según lo referido por Ludeña (2008), las deidades de los Andes centrales son percibidas como entidades
inmanentes, caracterizadas por su carácter incompleto y por su dependencia del cuidado humano para
su sustento, a la vez que poseen la capacidad de elevar a los seres humanos a través de sus habilidades
sobrenaturales. El contexto geográfico fue comprendido y concebido como morada principal de los seres
responsables de salvaguardar y supervisar las energías cósmicas que influyeron en la existencia de cada
ser vivo. En consecuencia, determinados lugares o regiones tenían un mayor grado de atractivo que
otros; estos lugares, imbuidos de poder telúrico, poseían la capacidad de captar y asimilar la esencia de
la humanidad, rodeándola de la inmensidad del reino cósmico. Fue en estos espacios sagrados donde se

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pudo observar interacción entre las fuerzas terrestres y celestiales en sus manifestaciones más
cautivadoras y enigmáticas (Zecenarro, 2003).
Las llactas incas eran manifestaciones de una perspectiva holística que integraba los reinos celeste y
terrestre, subrayando la importancia de la interconexión entre los reinos metafísicos y estructuras físicas
(Ludeña, 2008). Para Zecenarro (2019) las llactas eran complejos urbanos importantes interconectados
de manera efectiva ubicadas en lugares clave. Funcionaban como puntos de reunión, donde multitudes
de peregrinos, atraídos por el antiguo significado religioso de las wakas, participaban periódicamente
en rituales propiciatorios y presentaban sus ofrendas. Dentro de los complejos urbanos se establecieron
distintos sectores con edificios singulares dispuestos alrededor de patios centrales, conocidos como
kanchas, que formaban estructuras urbanas complejas rodeadas por robustos muros perimetrales a los
que se podía acceder a través de una entrada que conducía a calles estrechas y rectas. Pisac se planificó
cuidadosamente con varias zonas residenciales ubicadas estratégicamente para salvaguardar la región
de Cusco, situada a lo largo de la ruta que conduce a Antisuyu, en dirección a la extensa selva amazónica.
Se construyeron y mejoraron meticulosamente una serie de acueductos y sistemas de riego para
mantener la eficiencia de la producción agrícola. En medio del paisaje arquitectónico de la llacta,
numerosos edificios servían de observatorios. El posicionamiento estratégico de estas estructuras de
comunicación puso de relieve la sofisticada planificación urbana (Olivera, 2004).
Durante el período inca, se estableció una red integral de caminos. Esta fue diseñada para formar un
sistema estructurado con su punto central ubicado en Cusco. Como resultado de este complejo sistema
de caminos, el imperio expandió su influencia sobre un vasto territorio que hoy se extiende desde el sur
de Colombia hasta el norte de Argentina y Chile. Esta expansión permitió al imperio moverse a través
de una amplia gama de climas que proporcionaron recursos esenciales para mantener a la ciudad
imperial (Gutiérrez, 2019). En la actualidad, Pisac está atravesada por la red nacional de carreteras,
carretera departamental y vecinal (PDU-PISAC, 2021). Existen antenas telefónicas que se han colocado
estratégicamente como infraestructura de comunicaciones que se ha desarrollado e implementado en la
región. Sin embargo, este progreso tecnológico modifica el paisaje natural de las montañas y la
representación de los Apus, así como en la colonia las cruces modificaron el paisaje de las montañas.
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Figura 6. Modificaciones antrópicas del paisaje y territorio representadas en el esquema de transecto
urbano de la transformación y degradación del paisaje en Pisac
(fuente: Elaboración propia, 2024).
Figura 7. Esquema propuesto de ocupación del territorio aplicando el transecto urbano en la
transformación del paisaje de Pisac
(fuente: Elaboración propia, 2024).
En el paisaje natural se identifica flora y fauna endémica el que se desarrolla entre las regiones naturales
quechua, Suni, Puna, desde los 2,300 a 4,800 msnm. Alberga 712 especies de plantas registradas, 394
de las cuales se encuentran en Pisac en 209 géneros y 76 familias; destacar que la familia Rosaceae tiene
37 especies, seguida de Asteraceae con 34, y Fabaceae y Poaceae con 27 y 26 especies respectivamente,

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junto con 27 especies lechosas, seis especies herbáceas y una especie trepadora que exhiben propiedades
farmacéuticas. entre las más importantes tenemos: Cantua buxifolia, Polylepis racemosa, Masdevallia
veitchiana, Barnadesia spinosa y Mutisia acuminata. En lo referente a los animales tenemos 218 especies
de fauna registradas, de las cuales 126 se encuentran en Pisac, distribuidas en 98 géneros y 43 familias;
destacar que la familia Camelidae presenta 4 especies, seguida de Trochilidae con 11 especies, y Felidae,
Tinamidae con 3 y 5 especies respectivamente. Además, se registran 45 especies de aves migratorias,
22 mamíferos, 8 anfibios, 5 reptiles y 46 artrópodos, entre los que sobresalen 3 especies endémicas de
anfibios y 2 de aves con roles críticos en la polinización y control de plagas. Según estudios, 4 especies
están categorizadas en peligro de extinción y 7 tienen uso cultural o medicinal en comunidades locales
(Atayupanqui y Flores, 2024),
Pisac, enfrenta riesgos de desastres naturales debido a su geografía y clima. Las principales amenazas
son inundaciones, deslizamientos de tierra y actividad sísmica. El río Vilcanota presenta un riesgo de
inundación. Las lluvias intensas aumentan su caudal, causando posibles desbordamientos y daños
(Loayza et al., 2020). Las áreas vulnerables son las zonas bajas del centro poblado de Pisac y franjas
ribereñas. Para Moreiras et al (2021) Los deslizamientos de tierra son una amenaza significativa, pero
también revelan información sobre la historia geológica de la región. Esto ayuda a comprender la
evolución cuaternaria. Las zonas vulnerables son laderas y quebradas en comunidades como Amaru,
Cuyo Chico y alrededores de la carretera Pisac–Calca. Los Andes centrales, incluyendo Cusco y Pisac,
son sísmicamente activos por la subducción de la placa de Nazca bajo la sudamericana. Esto ha causado
terremotos significativos, como el de Arequipa de 8,4 Mw en 2001 (Lovery et al., 2024). la sismicidad
en Pisac se caracteriza por la presencia de fallas geológicas activas que pueden generar temblores de
tierra, influenciados por la tectónica de placas en la región. fallas geológicas De acuerdo con estudios
del INGEMMET, mapas y mapeos regionales, se identifican varias estructuras geológicas relevantes:
Falla Pisac–Taray falla inversa con componentes de desgarre (dextral), se extiende en dirección
aproximada NO-SE entre Pisac y Taray, afecta rocas sedimentarias y metamórficas del basamento
andino. Falla Calca–Pisac falla subparalela al río Vilcanota, con sentido NE–SO, se asocia a fracturas
visibles en afloramientos rocosos y en la topografía (Antayhua et al. 2020 ).

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El cambio climático, caracterizado por eventos meteorológicos extremos como sequías, inundaciones
repentinas y variaciones en la humedad, puede dañar los paisajes culturales, provocando la destrucción
de sitios patrimoniales a través de la erosión, inundaciones y un aumento de la vulnerabilidad frente a
desastres naturales (Moussavi & Lak, 2024, p. 3).
El informe del IPCC (2023) destaca que las actividades humanas han incrementado la temperatura global
en 1.1°C desde 1850-1900, con un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero. Esto ha llevado
a fenómenos extremos más frecuentes, pérdida de biodiversidad, inseguridad hídrica y alimentaria, y
riesgos para la salud, afectando a comunidades vulnerables. La adaptación actual es insuficiente. Para
limitar el calentamiento a 1.5°C o 2°C, se necesitan reducciones profundas de emisiones, alcanzando
emisiones netas cero de CO₂ hacia 2050 y 2070 con transiciones energéticas y tecnologías de captura de
carbono. La cooperación internacional es esencial para una acción climática efectiva. Esto representa
una creciente amenaza para el patrimonio cultural mundial, tanto tangible como intangible. A su vez,
este patrimonio es un activo importante para la acción climática, al contener conocimientos ancestrales
y prácticas sostenibles que pueden enriquecer estrategias de adaptación y mitigación. Es esencial
integrar la gestión del patrimonio en las políticas climáticas globales, como el Acuerdo de París,
superando la actual desconexión. El patrimonio tiene el potencial de comunicar la urgencia climática y
educar, fortaleciendo la resiliencia comunitaria y requiriendo enfoques innovadores en conservación
(ICOMOS, 2019).
Bauer (2008) sugiere que los estudios paleoclimáticos y las alteraciones del paisaje muestran que los
cazadores-recolectores vivían en un ambiente más seco que el actual. Para el 2000 a. C., las condiciones
climáticas se asemejaban a las actuales, con sequías alrededor del 1500, 900 y 500 a. C. y evidencia de
aridez en 550 d.C. según los núcleos de hielo de Quelccaya. El Valle Sagrado ha tenido fluctuaciones
climáticas significativas en los últimos 4000 años, con eventos áridos principales alrededor del 1-100 y
del 900 al 1050 d.C., que coincidieron con otras civilizaciones como la maya (Chepstow-Lusty &
Kendall, 1996). La evidencia histórica sugiere una correlación significativa entre las fluctuaciones
climáticas y los cambios culturales y demográficos, ejemplificada por las migraciones de los valles
costeros a las regiones elevadas en tiempos de mayor variabilidad climática (Fehren-Schmitz et al.,
2014). Las fluctuaciones inherentes del clima, influenciadas por fenómenos como El Niño y La Niña,

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interactúan con la tendencia duradera del calentamiento global, atribuida principalmente al aumento
persistente de las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas y los procesos
industriales (WMO, 2024). El cambio climático representa una amenaza global sin precedentes para los
sitios del Patrimonio Mundial, afectando su valor, integridad ecológica y autenticidad cultural
(Markham, 2018). Los principales impactos incluyen la elevación del nivel del mar, eventos
meteorológicos extremos, retroceso de glaciares y aumento de la aridez, que ponen en riesgo tanto
paisajes naturales y culturales. A pesar del reconocimiento del Comité del Patrimonio Mundial, existen
deficiencias en la evaluación de vulnerabilidad, monitoreo climático y planificación de adaptación.
Además, es necesario armonizar acciones climáticas con las obligaciones de conservación, ya que
algunos proyectos energéticos han tenido efectos negativos, como en la cuenca del Lago Baikal
(Shapkhaev & Simonov, 2018). Se propone una estrategia multidimensional que integre ciencia
climática, gestión patrimonial y participación comunitaria para fortalecer la resiliencia de estos sitios.
El simposio científico del ICOMOS 2021, titulado Living Heritage & Climate Change, explora los
vínculos entre el patrimonio cultural inmaterial y el cambio climático, resaltando el rol de las
comunidades locales en la resiliencia ante crisis ecológicas y sociales. Se evidenció que la
desertificación, el ascenso del nivel del mar y las migraciones forzadas amenazan los ecosistemas y las
prácticas culturales que sostienen la identidad y cohesión social. (Bhattacharya, 2021; Mathisen, 2021).
Se resaltó la necesidad de enfoques basados en derechos y mecanismos de gobernanza participativa en
las estrategias climáticas. Se promovió el uso de herramientas como los GIS y la educación patrimonial
para enfrentar retos actuales desde una perspectiva interseccional y centrada en las personas. Perry y
Falzon (2014) presentan una guía para adaptar sitios del Patrimonio Mundial Natural al cambio
climático, evaluando vulnerabilidades, planificación adaptativa y participación comunitaria. Su enfoque
combina monitoreo, conocimiento tradicional, perspectiva de género y herramientas prácticas para
conservar la integridad ecológica de ecosistemas ante escenarios climáticos crecientes.
El manual de UNESCO (2009) destaca la participación de comunidades locales y marcos de gobernanza
inclusivos. Se reconoce el paisaje como un proceso dinámico, la importancia de conocimientos
tradicionales y su integración en políticas de desarrollo sostenible, se promueven enfoques adaptativos
en la gestión, con monitoreo constante y decisiones basadas en evidencia, para enfrentar desafíos como

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el cambio climático y el turismo masivo. La gestión debe ser dinámica y resiliente, integrada en la
planificación territorial.
La actualización del Mapa de Zonas de Vida del Perú utilizando el sistema de clasificación de Holdridge,
basado en variables climáticas. Se genero nuevas climatologías de precipitación y biotemperatura para
el período 1981-2010, El método de Holdridge relaciona la vegetación con la biotemperatura media
anual, la precipitación total anual y la relación de evapotranspiración potencial; se identificaron 7 pisos
altitudinales principales (basal, premontano, montano bajo, montano, subalpino, alpino y nival) y 16
tipos principales de zonas de vida (biomas).Las zonas de vida con mayor extensión en Perú son el bosque
húmedo, bosque muy húmedo, desierto, páramo húmedo y matorral, el bosque muy húmedo predomina
en la vertiente del Atlántico, el desierto en la del Pacífico y el páramo húmedo en la del Titicaca. Pisac,
por su ubicación y rango altitudinal (2970 m a >4300 m), incluye zonas de vida andinas como Estepa
Montano, Matorral Desértico Montano Bajo, Bosque Húmedo Montano y, en las áreas más altas, Páramo
Húmedo Subalpino o Tundra(Sabino et al., 2019).
La visión tradicional de la conservación promueve la preservación de la naturaleza 'pura', lo que a
menudo desplaza a comunidades locales, planteando dilemas éticos. Se argumenta que las actividades
humanas, consideradas 'artificiales', también pueden contribuir a la biodiversidad. La inclusión de
paisajes culturales en áreas protegidas sugiere que naturaleza y cultura están interrelacionadas, invitando
a reevaluar las prácticas de conservación (Larsen y Logan, 2018). Es esencial reconocer a Pisac como
un paisaje cultural evolutivo, con conocimientos ancestrales, prácticas agrícolas sostenibles, rituales y
estructuras arqueológicas que conforman un ecosistema cultural vivo. Larsen y Wijesuriya (2015)
Exploran las interrelaciones entre naturaleza y cultura en el Patrimonio Mundial, donde naturaleza y
cultura coevolucionan y se entrelazan. Se resalta la importancia de conocimientos y prácticas
tradicionales en la gestión patrimonial. Proponen repensar políticas y criterios de inscripción para
reflejar mejor estas interdependencias, abogando por enfoques de gestión más holísticos e inclusivos.
Se propone aplicar herramientas de conservación biocultural, fomentar la participación indígena y
adoptar un modelo de planificación participativa. La gestión territorial andina basada en el ayni y el
respeto a los Apus es un ejemplo a seguir. Fortalecer el turismo cultural y la educación patrimonial puede
aumentar la valoración del paisaje de Pisac, reflejando su interdependencia. (Quispe Huallpayunca,

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2024) un ejemplo a tomarse en cuenta es El Centro Poblado de San Carlos de Juscaymarca, en Ayacucho,
muestra un paisaje cultural donde las viviendas se organizan según el agua, altitud y pendiente. La
construcción de adobe y huertos familiares reflejan una interacción entre cultura, territorio y
sostenibilidad. (Aronés & Neyra, 2017).
El estudio de Moussavi y Lak (2024) propone un modelo de resiliencia para paisajes culturales frente al
cambio climático, considerando cinco dimensiones: medios de vida, entorno físico, peligros naturales,
biodiversidad y gestión. El caso de Nishapur muestra cómo la gobernanza inclusiva y el conocimiento
tradicional fortalecen la adaptación en contextos vulnerables. El proyecto SANREM en Cotacachi
(Ecuador) fusionó ciencia ambiental y saberes indígenas para lograr un “desarrollo con identidad”. Se
potenciaron la resiliencia territorial ante el cambio climático, la gestión comunitaria del agua, la
agrobiodiversidad y la gobernanza indígena como pilares de la sostenibilidad y conservación del paisaje
cultural (Rhoades, 2006).
La primera edición del World Heritage Newsletter (UNESCO, 1993) celebra los 20 años de la
Convención del Patrimonio Mundial y aborda temas como la implementación, estrategia futura,
monitoreo de sitios y nuevas inscripciones. También destaca la importancia de integrar naturaleza y
cultura y adaptar la conservación a contextos globales cambiantes.
Ocupación del territorio
El plan de recuperación del paisaje en Pisac se basa en la antigua organización territorial incaica,
caracterizada por una zonificación ecológica vertical, llamada "control vertical de un máximo de pisos
ecológicos" (Murra, 1975). La cosmovisión inca, conectada con la topografía andina, se alinea con el
modelo moderno de transecto urbano, que clasifica áreas urbanas según densidad, uso del suelo y
relación con sistemas naturales, equilibrando desarrollo y conservación (Hussein, 2023). Han (2021)
recomienda la zonificación por transectos en áreas urbanas por gradientes de desarrollo, desde núcleos
densos hasta zonas suburbanas y naturales. Se enfoca en integrar entornos construidos y naturales para
mejorar la sostenibilidad y limitar la expansión urbana. Se incorpora códigos que regulan formas y
densidades de edificios en lugar de usos del suelo, garantizando que el desarrollo urbano se alinee con
el carácter de cada zona transectal (Garnett, 2013). Así como se identifica áreas aptas para la agricultura
intensiva, prácticas agroecológicas y los servicios ecosistémicos, garantizando la sostenibilidad

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(Wascher et al., 2017). Reconociendo el papel multifuncional de la agricultura, incluida la producción
de alimentos, los servicios ecosistémicos y los beneficios sociales (Ochoa, 2022). En áreas naturales
prioriza la protección de los servicios ecosistémicos, como la filtración del agua, el secuestro de carbono
y la conservación de la biodiversidad (Pantaloni et al., 2024). Ayudando a mantener la conectividad
ecológica, preservando los hábitats y promoviendo la biodiversidad (Features and Spatial Patterns of an
Agricultural Landscape along an-Urban-Rural Gradient, 2022). Demostrando un enfoque holístico en la
planificación del uso del suelo, equilibrando desarrollo con necesidades ambientales y sociales.
Clasificando territorios en zonas según sus características, este método apoya el desarrollo sostenible y
la conservación ecológica, mostrando versatilidad en áreas urbanas, agrícolas y naturales.
El modelo de ciudad compacta se alinea con el enfoque de transectos, priorizando densidad, uso mixto
del suelo y transitabilidad. Propone el desarrollo de alta densidad en núcleos urbanos, enfocándose en
transporte público, diseño para peatones y preservación de espacios verdes. Se ve como una solución a
los desafíos de la expansión urbana(Bibri, 2020). Se busca reducir el impacto ambiental al minimizar el
uso de tierra y fomentar la eficiencia energética con un desarrollo denso y de uso mixto (Filho et al.,
2023). Según Burton et al. (1996), este modelo apoya la sostenibilidad urbana al reducir la huella
ecológica, mejorar servicios y fomentar comunidades cohesionadas. En Pisac, la ciudad compacta
refuerza el núcleo patrimonial, mejora la infraestructura, conecta lo urbano con lo rural, y preserva el
paisaje cultural. para gestionar la caótica expansión urbana de los últimos tiempos. Este plan incluye la
propuesta de preservar el parque arqueológico de Pisac, la recuperación de la faja marginal del río
Vilcanota y Chaupihuaycco. Además, implica la reubicación de las viviendas que han invadido las
riberas de los ríos y los andenes incas, con el objetivo de restaurar la importancia histórica y cultural de
estas áreas, y al mismo tiempo, promover prácticas de desarrollo sostenible para el futuro. Estas
iniciativas se alinean con el objetivo más amplio de armonizar el desarrollo urbano con los paisajes
naturales, garantizar la preservación del patrimonio cultural y mejorar la calidad de vida general de los
habitantes.
La generalización de la propuesta implica identificar los principios transferibles, integración del
conocimiento tradicional con la planificación contemporánea, zonificación para funciones ecológicas y
culturales, utilización de modelos como el transecto urbano o la ciudad compacta. Es adaptable a

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ciudades con un patrimonio significativo, presión urbana y fragilidad ecológica. Su implementación
requiere un diagnóstico participativo, el reconocimiento del paisaje como un sistema dinámico y marcos
regulatorios flexibles que se adapten a las condiciones locales. Además, debe hacer hincapié en la
resiliencia climática, la conectividad ecológica y la valoración del patrimonio, fomentando un desarrollo
territorial equilibrado y sostenible. La integración de la cosmovisión andina en la planificación territorial
ofrece un enfoque holístico que une naturaleza, cultura y comunidad. Conceptos como el ayllu y el
sumaq kawsay fomentan un uso del suelo equilibrado y sostenible. Esta visión ancestral potencia la
resiliencia ecológica y social, y apoya políticas contextualizadas en la reciprocidad y respeto a la
Pachamama, superando enfoques técnicos aislados.
Discusión
Los procesos territoriales de urbanización, desde sus asentamientos iniciales hasta el presente, abarcan
una importancia histórica, cultural y ambiental significativa. En el que los habitantes originarios, tenían
coexistencia entre sociedad humana y entorno natural. En el período Formativo, surgieron grupos como
los Cuyos y Ayarmacas, quienes gradualmente se establecieron en la cuenca del río Ch'uncuy. Los
cambios territoriales realizadas por el estado Inca, no se limitó a las proximidades del asentamiento,
sino que se complementó con otros proyectos monumentales muy importantes que provocaron
profundos cambios en la topografía. En el establecimiento colonial, las comunidades que vivían en zonas
remotas fueron trasladadas a elevaciones bajas de los valles, donde se reunieron en asentamientos
conocidos como reducciones. Durante la República no se identificaron cambios en la utilización de la
tierra, El año 1969 la reforma agraria, implicó la redistribución de la tierra, repercutió en gran medida
en la dinámica territorial. En las últimas décadas, se produjo una notable expansión de áreas urbanas,
impulsado principalmente por intereses comerciales, lo que amplio el área urbana y ha provocado una
fragmentación del territorio de la cuenca del río Vilcanota. Para Canziani (2016) el antiguo Perú fue
testigo de una transformación de sus características naturales para adaptarlas a las prácticas agrícolas,
así como la modificación del paisaje con fines de producción, lo que dio como resultado paisajes
culturales. Amado (2021) encontró que la élite inca ocupaba el valle como un lugar sagrado, que se
convirtió en encomienda tras la llegada de los españoles, lo que provocó cambios sociales y territoriales.
Los paralelismos encontrados en el estudio actual ponen la evolución de la topografía y las formaciones

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terrestres, las actividades humanas en el paisaje a lo largo de los siglos; esta evolución se ha visto
influenciada de manera significativa por las alteraciones racionales por la civilización inca, que
implementó modificaciones integrales en el territorio.
CONCLUSIONES
La interpretación de las transformaciones que se han producido en el paisaje como resultado del proceso
de urbanización. En la investigación se encontró cinco transformaciones significativas que cambiaron
el paisaje; el primero se generó a consecuencia de la práctica histórica de la deforestación, iniciada por
los primeros recolectores y cazadores; el segundo por los Incas al reducir los asentamientos
denominados Cuyos, así como la generación de grandes transformaciones territoriales para la agricultura
y los asentamientos humanos; el tercero con el establecimiento colonial, las comunidades indígenas que
residían en regiones remotas fueron reubicadas en asentamientos conocidos como reducciones; el cuarto
con la implementación de la reforma agraria, que llevó a la redistribución de la tierra con un gran impacto
en la dinámica territorial; la quinta transformación territorial se genera por el impacto del turismo y la
necesidad de obtener suelo urbano en la últimas décadas.
Proponer una estrategia para la utilización del territorio, teniendo en cuenta los aspectos históricos,
sociales y ambientales de la región. El esquema de recuperación del paisaje que se sugiere está basado
en la lógica de reorganización territorial integral implementada por los incas, con un enfoque en el
concepto de transecto y el modelo de ciudad compacta para regular la expansión urbana desordenada de
los últimos años. Se plantea la conservación de la zona arqueológica y el centro histórico de Pisac, la
recuperación de la faja marginal de los ríos, con la reubicación de las viviendas que invadieron la rivera
de los ríos y los andenes incaicos. La estrategia de ocupación propuesta se alinea con los principios de
transecto urbano existentes para evitar cualquier alteración futura en el paisaje.
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