pág. 6864
META-ANÁLISIS DE REVASCULARIZACIÓN
COMPLETA VERSUS INCOMPLETA EN SÍNDROME
CORONARIO AGUDO: EFECTOS EN MORTALIDAD,
REINFARTO Y NECESIDAD DE NUEVA
REVASCULARIZACIÓN
META-ANALYSIS IN COMPLETE REVASCULARIZATION VERSUS
INCOMPLETE IN ACUTE CORONARY SYNDROME: EFFECTS IN
MORTALITY, REINFARCTION AND NEW REVASCULARIZATION.
Paulina Sotuyo Hashizume
Universidad Westhill
Daniel Sánchez Knupflemacher
Universidad Westhill
Regina Rodríguez Aguilera
Universidad Anáhuac
Daniela De Gabriel Barojas
Universidad Anáhuac México Sur
Sebastián Galván Menéndez Conde
Universidad Anáhuac
Valeria Lazo de la Vega Rubio
Universidad de Monterrey
Renata Sánchez Álvarez
Universidad Anáhuac México
Daniel Duran Clark
Universidad Anáhuac
Manuel Enrique Montalvo Febres
Universidad Anáhuac México Campus Sur

pág. 6865
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21843
Meta-Análisis de revascularización completa versus incompleta en
síndrome coronario agudo: Efectos en mortalidad, reinfarto y necesidad de
nueva revascularización
Paulina Sotuyo Hashizume1
Paulinasotuyo@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-7593-8245
Universidad Westhill
Daniel Sánchez Knupflemacher
Danielsanchezknu@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-2504-4568
Universidad Westhill
Regina Rodríguez Aguilera
regis230102@gmail.com
https://orcid.org/00009-0007-8331-0969
Universidad Anáhuac
Daniela De Gabriel Barojas
danielabarojas25@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-0548-8628
Universidad Anáhuac México Sur
Sebastián Galván Menéndez Conde
sebastiangmc30@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-0386-4763
Universidad Anáhuac
Valeria Lazo de la Vega Rubio
lazovaleria01@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-0325-7710
Universidad de Monterrey
Renata Sánchez Álvarez
renata.sanchez14@anahuac.mx
https://orcid.org/0009-0004-8815-5521
Universidad Anáhuac México
Daniel Duran Clark
duranclarkd@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-3565-1011
Universidad Anáhuac
Manuel Enrique Montalvo Febres
manuel.montalvo@anahuac.mx
https://orcid.org/0009-0007-9188-5324
Universidad Anáhuac México Campus Sur
1 Autor principal
Correspondencia: Paulinasotuyo@gmail.com

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RESUMEN
La estrategia óptima de revascularización en pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) y
enfermedad coronaria multivaso continúa siendo objeto de debate. Aunque tradicionalmente se ha
favorecido la intervención de la arteria culpable, la revascularización completa (RC) ha demostrado
beneficios potenciales al reducir la isquemia residual y los eventos cardiovasculares mayores [3,6,7].
Esta revisión sistemática evalúa comparativamente los efectos de la RC frente a la revascularización
incompleta en términos de mortalidad, reinfarto y necesidad de nueva revascularización. Metodología:
Se realizó una búsqueda en PubMed, Scopus y Web of Science (2020–2025), siguiendo la guía PRISMA
2020. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados, metaanálisis y estudios observacionales que
comparan RC con estrategias limitadas a la lesión culpable. Los desenlaces principales fueron
mortalidad total/cardiovascular, reinfarto y nueva revascularización. La calidad metodológica se evaluó
con Cochrane RoB 2, Newcastle-Ottawa y AMSTAR 2 [5–7]. Resultados: De 1,243 registros
identificados, se incluyeron 62 estudios (41 cuantitativos), con más de 40,000 pacientes. La RC redujo
significativamente la mortalidad (OR=0.78; IC95%: 0.65–0.90), el reinfarto (OR=0.82; IC95%: 0.70–
0.95) y la necesidad de nueva revascularización (OR=0.74; IC95%: 0.61–0.88) [3,4,7–9,13]. Los
beneficios se mantuvieron en análisis por subgrupos y fueron consistentes en STEMI y NSTEMI. En
ancianos y pacientes frágiles, la RC fue efectiva, aunque con ligero aumento de complicaciones
procedimentales [10–12]. Conclusión: La revascularización completa ofrece una mejor supervivencia
y menor recurrencia de eventos isquémicos sin incremento significativo de riesgos. Su aplicación debe
individualizarse según la estabilidad hemodinámica, el perfil de riesgo y la complejidad angiográfica,
conforme a las guías ACC/AHA/SCAI 2025 [15]. Se recomienda continuar con ensayos clínicos
contemporáneos que evalúen estrategias inmediatas y diferidas, así como su impacto en poblaciones de
alto riesgo y en la calidad de vida a largo plazo.
Palabras clave: Revascularización, SCA, multivaso, mortalidad, reinfarto

pág. 6867
Meta-analysis in complete revascularization versus incomplete in acute
coronary syndrome: Effects in mortality, reinfarction and new
revascularization.
ABSTRACT
The optimal revascularization strategy for patients with acute coronary syndrome (ACS) and multivessel
coronary artery disease remains a topic of ongoing debate. While culprit-only percutaneous coronary
intervention (PCI) has traditionally been considered the standard approach, emerging evidence suggests
that complete revascularization (CR) may reduce residual ischemia and improve long-term clinical
outcomes [3,6,7]. This systematic review evaluates the comparative effectiveness of CR versus
incomplete revascularization in terms of mortality, reinfarction, and repeat revascularization. Methods:
A comprehensive search of PubMed, Scopus, and Web of Science (2020–2025) was conducted in
accordance with PRISMA 2020 guidelines. Eligible studies included randomized controlled trials, meta-
analyses, and observational cohorts comparing CR with culprit-only PCI in adult ACS patients. Primary
outcomes were all-cause or cardiovascular mortality, reinfarction, and repeat revascularization. Study
quality was assessed using Cochrane RoB 2, Newcastle–Ottawa Scale, and AMSTAR 2 tools [5–7].
Results: From 1,243 records identified, 62 studies met inclusion criteria, of which 41 were included in
the quantitative synthesis. Across more than 40,000 patients, CR was associated with significant
reductions in mortality (OR=0.78; 95% CI: 0.65–0.90), reinfarction (OR=0.82; 95% CI: 0.70–0.95), and
repeat revascularization (OR=0.74; 95% CI: 0.61–0.88) [3,4,7–9,13]. These benefits were consistent in
both STEMI and NSTEMI populations. In elderly and frail patients, CR remained beneficial but showed
a slight increase in procedural complications [10–12]. Conclusion: Complete revascularization provides
superior clinical outcomes compared with culprit-only PCI in ACS patients with multivessel disease,
without significantly increasing procedural risks. Its implementation should be individualized according
to hemodynamic stability, angiographic complexity, and patient-specific risk, in alignment with
contemporary ACC/AHA/SCAI 2025 guidelines [15]. Further randomized trials are needed to refine
optimal timing strategies and assess outcomes in high-risk subgroups.
Keywords: Revascularization, ACS, multivessel, mortality, reinfarction
Artículo recibido 15 noviembre 2025
Aceptado para publicación: 15 diciembre 2025

pág. 6868
INTRODUCCIÓN
Contexto Clínico y relevancia del problema:
El síndrome coronario agudo (SCA) continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad
cardiovascular a nivel mundial, representando un desafío importante para los sistemas sanitarios y la
práctica cardiológica [1]. La revascularización coronaria percutánea (PCI) se ha consolidado como el
tratamiento estándar para restaurar el flujo sanguíneo en pacientes con infarto agudo de miocardio y
otras presentaciones del SCA, demostrando mejoras tanto en supervivencia como en calidad de vida [2].
Sin embargo, aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación
del segmento ST (STEMI) y hasta dos tercios de aquellos con síndromes coronarios agudos sin elevación
(NSTEACS) presentan enfermedad arterial coronaria multivaso, lo que genera un dilema clínico crucial:
optar por una revascularización completa, que aborde todas las lesiones coronarias significativas, o una
revascularización incompleta enfocada únicamente en la lesión culpable responsable del evento agudo
[3–5].
La elección entre estas estrategias es clínicamente relevante, ya que la revascularización completa podría
reducir la incidencia de eventos isquémicos futuros, incluyendo reinfarto, angina recurrente y la
necesidad de intervenciones adicionales, ofreciendo un beneficio a largo plazo [6,7]. Por el contrario,
esta estrategia también conlleva un mayor riesgo de complicaciones periprocedimiento, exposición a
múltiples intervenciones, prolongación de tratamientos anticoagulantes, riesgos hemorrágicos y
mayores costes hospitalarios [8]. La revascularización incompleta, aunque potencialmente más segura
en el corto plazo, podría dejar lesiones residuales que mantienen el riesgo de eventos cardiovasculares
posteriores [9].
Evidencia reciente derivada de amplios registros prospectivos, como el estudio poblacional realizado en
Alberta, así como metaanálisis y ensayos clínicos, ha demostrado que la revascularización completa en
pacientes con SCA y enfermedad coronaria multivaso no solo es factible en la práctica clínica actual,
sino que se asocia con mejores resultados clínicos a largo plazo [10–12]. En este registro,
aproximadamente dos tercios de los pacientes fueron sometidos a revascularización completa,
mostrando una reducción del 21% en la mortalidad por todas las causas y menor incidencia de eventos
isquémicos recurrentes en un seguimiento de 5 años [13].

pág. 6869
La angiografía con evaluación del puntaje de riesgo miocárdico residual ha sido un método útil para
definir la completitud de la revascularización, y se ha observado una relación casi lineal entre el riesgo
residual post-PCI y la probabilidad de muerte o infarto posterior [6,11].
Las guías clínicas actuales (2025) reflejan estas evidencias y recomiendan una valoración
individualizada del abordaje revascularizador, tomando en cuenta factores clínicos, anatómicos y
preferencias del paciente para decidir entre revascularización completa o incompleta [12,13]. Se enfatiza
además la importancia de estudios futuros que permitan comprender mejor los mecanismos de beneficio,
con especial foco en la caracterización de lesiones no culpables mediante técnicas de imagen avanzadas
[9].
En conclusión, la revascularización completa representa una estrategia con evidencia creciente de
beneficio en pacientes con SCA y enfermedad multivaso que se someten a PCI, apoyando su uso cuando
las condiciones clínicas lo permiten. No obstante, es fundamental un abordaje individualizado y basado
en la evidencia para maximizar los resultados clínicos y minimizar riesgos, guiando la práctica a través
de investigaciones futuras que profundicen en la selección óptima de pacientes y técnicas de
revascularización [1,10–13].
Tabla 1. Elementos relevantes en la revascularización completa durante el síndrome coronario
agudo
Categoría Dato relevante o hallazgo principal
Epidemiología clínica Entre el 50 y 65% de los pacientes con síndrome coronario agudo
presentan enfermedad coronaria multivaso, lo que incrementa la
complejidad del abordaje terapéutico.
Objetivo terapéutico La revascularización completa busca restablecer el flujo
sanguíneo en todas las arterias con estenosis significativa,
optimizando la perfusión miocárdica global y reduciendo el
riesgo de isquemia recurrente.
Comparación de estrategias Frente a la revascularización limitada a la lesión culpable, la
estrategia completa ofrece beneficios potenciales a largo plazo

pág. 6870
en eventos cardiovasculares mayores, aunque con mayores
riesgos inmediatos.
Riesgos procedimentales Implica mayor exposición a medios de contraste, posibilidad de
complicaciones hemorrágicas, incremento del tiempo de
intervención y prolongación del tratamiento antiplaquetario.
Beneficios clínicos Se asocia con menor mortalidad global, reducción de reinfarto,
menor incidencia de angina recurrente y menor necesidad de
nuevas intervenciones coronarias.
Evaluación anatómica y funcional El grado de completitud se valora mediante angiografía
coronaria y puntajes de riesgo residual, que permiten predecir el
pronóstico post-procedimiento.
Evidencia contemporánea Registros poblacionales y ensayos clínicos multicéntricos
demuestran la factibilidad y efectividad de la revascularización
completa en pacientes con enfermedad multivaso.
Recomendaciones actuales Las guías internacionales sugieren individualizar la decisión
según las condiciones clínicas, anatómicas y preferencias del
paciente, promoviendo un abordaje integral.
Innovación y perspectivas Se espera una mayor incorporación de técnicas de imagen
intravascular, evaluación fisiológica y caracterización de placas
vulnerables para optimizar la selección de pacientes.
Implicación en la práctica clínica La estrategia de revascularización completa representa una
tendencia en evolución, respaldada por evidencia creciente y
orientada a mejorar la supervivencia a largo plazo.
Tabla 1. Elementos relevantes en la revascularización completa durante el síndrome coronario
agudo. La evidencia actual indica que una proporción considerable de pacientes con síndrome
coronario agudo presenta enfermedad coronaria multivaso, lo que condiciona la necesidad de

pág. 6871
estrategias de revascularización más amplias. Diversos estudios y metaanálisis han demostrado que la
revascularización completa, frente a la limitada a la lesión culpable, reduce la mortalidad y la
incidencia de eventos isquémicos a largo plazo, especialmente cuando se logra minimizar el riesgo
residual postintervención [1–3,6,10–13]. Sin embargo, esta estrategia puede incrementar el riesgo de
complicaciones periprocedimiento y requerir una selección cuidadosa de pacientes. Las guías clínicas
recientes recomiendan individualizar el abordaje revascularizador considerando factores clínicos,
anatómicos y preferencias del paciente [12,13].
Evidencia actual y fundamentos fisiopatológicos:
La RC se sustenta en la premisa de prevenir futuros eventos isquémicos al abordar todas las lesiones
significativas. Diversos metaanálisis y estudios clínicos contemporáneos han demostrado que la RC
puede reducir la mortalidad, el reinfarto y la necesidad de nuevas revascularizaciones, con beneficios
más consistentes en pacientes con infarto con elevación del ST (STEMI), aunque también se observan
resultados favorables en aquellos con NSTEMI. Sin embargo, esta estrategia implica procedimientos
más largos, mayor uso de contraste y riesgo aumentado de complicaciones, lo cual es particularmente
relevante en poblaciones vulnerables como ancianos y pacientes frágiles.
Controversias actuales, guías y objetivo de la revisión:
Hasta la fecha la estrategia óptima de revascularización en pacientes con SCA y enfermedad multivaso
sigue siendo motivo de debate, debido a la heterogeneidad de poblaciones, las definiciones de
“completitud” y los métodos de guía que se emplean en los diferentes ensayos. A pesar de los avances
sustanciales en el manejo intervencionista del síndrome coronario agudo, persisten controversias
clínicas y metodológicas en torno a la extensión y el momento óptimo de la revascularización coronaria.
Los debates principales se centran si la revascularización total debe llevarse a cabo de inmediato durante
el procedimiento primario o en fases posteriores, y también en qué subgrupos de pacientes obtienen yn
mayor beneficio de una estrategia integral frente a una que se limita a la lesión culpable. [10]. Aunque
metaanálisis recientes indican que la revascularización total disminuye las complicaciones
cardiovasculares graves y la mortalidad a largo plazo, el debate acerca de su aplicabilidad universal
continúa debido a la diversidad en los criterios de selección anatómica y funcional, sobre todo en
pacientes ancianos con comorbilidades o enfermedad coronaria difusa [7, 13, 15].

pág. 6872
Además, la cuestión del momento de la revascularización sigue siendo objeto de discusión: algunos
estudios consideran más eficaz la estrategia inmediata para prevenir el reinfarto y la revascularización
repetida, mientras que otros no encuentran diferencias significativas en términos de mortalidad. Esto
pone de relieve la necesidad de realizar ensayos aleatorizados mamás amplios y con una metodología
estandarizada [6, 7, 8, 10].
También persisten desacuerdos acerca de la manera de dirigir la revascularización total, dado que el
valor incremental general de métodos fisiológicos como el Fractional Flow Reserve (FFR) o el
Instantaneous Wave-Free Ratio (iFR), junto con las técnicas de imagen intravascular (Intravascular
Ultrasound [IVUS], Optical Coherence Tomography [OCT]), para escoger lesiones no culpables y
alterar resultados difíciles, sigue siendo motivo de discusión, a pesar del interés fisiopatológico por
evitar la terapia para estenosis no isquémicas [6, 9].
Asimismo, los diferentes estudios tienen definiciones variadas de “completitud” y distintos conceptos
de riesgo residual: algunos utilizan criterios anatómicos o funcionales, mientras qie otros emplean
puntuaciones de riesgo residual (por ejemplo, el SYNTAX score residual), lo cual puede dificultar las
comparaciones directas y ser la causa de la heterogeneidad en los resultados [6, 7, 8, 10].
Las estrategias varían aún más en subgrupos especiales: por ejemplo, en el shock cardiogénico, la
intervención inicial suele limitarse al vaso culpable y se hace una revascularización completa después
de estabilizar la hemodinámica; o en la oclusión coronaria crónica total (CTO) no culpable, donde podría
haber menos incidencia de eventos cardiovasculares mayores (MACE), pero sigue existiendo
incertidumbre sobre el balance riesgo-beneficio. Por último, los pacientes ancianos, frágiles o con
NSTE-ACS requieren que las decisiones terapéuticas sean individualizadas y tomen en cuenta la carga
isquémica, las comorbilidades y el riesgo hemorrágico [6, 13].
De acuerdo a las guías y posicionamientos vigentes en 2025, se incluye la evidencia acumulada desde
las guías anteriores, presenta una actualización y unificación de las recomendaciones para STEMI y
NSTE-ACS. Los escritos apoyan que se pueden aplicar los siguientes métodos a la CR [6].
STEMI con enfermedad multivaso sin presencia de choque. Para disminuir los episodios isquémicos, se
sugiere la revascularización total, ya sea durante la hospitalización o de manera gradual desde temprano,

pág. 6873
de acuerdo con la anatomía y/o fisiología. Si la complejidad anatómica p el estado clínico lo
desaconsejan, se debe evitar la CR “ad hoc” [6,7].
Por otro lado, en el caso de shock cardiogénico se aconseja tratar primero la lesión culpable y posponer
el tratamiento de las no culpables hasta que la condición hemodinámica esté estabilizada [6, 8, 9].
Se recomienda un enfoque personalizado que incluya la complejidad anatómica, las comorbilidades y
el riesgo de hemorragia en NSTE-ACS y multivaso. Es lógico recurrir a FFR/iFR para lesiones
intermedias y a IVUS/OCT para mejorar el stent cuando el objetivo es CR [6, 8, 9].
Los instrumentos de soporte están recomendados por las guías enfatizando el rol de iFR/FFR y de la
imagen intracoronaria en la selección de lesiones y en la optimización de resultados cuando se busca
CR, sin convertir su empleo en un mandato universal para todos los subgrupos [6].
El objetivo principal de esta revisión es contrastar la eficacia y la seguridad de una revascularización
completa en comparación con una revascularización coronaria incompleta en el síndrome coronario
agudo [8, 9,10].
METODOLOGÍA
Diseño del estudio: Esta revisión sistemática se elaboró siguiendo rigurosamente las directrices de
PRISMA 2020, con el propósito de evaluar la evidencia contemporánea sobre los efectos de la
revascularización completa (RC) en comparación con la revascularización incompleta o dirigida a la
lesión culpable en pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) y enfermedad coronaria multivaso.
El protocolo metodológico se diseñó para integrar datos provenientes de ensayos clínicos aleatorizados,
estudios observacionales comparativos y metaanálisis publicados entre 2020 y 2025, reflejando la
práctica clínica moderna y las recomendaciones vigentes.
Criterios de inclusión y exclusión:
Criterios de inclusión
1. Tipo de estudios: ensayos clínicos aleatorizados (ECA), estudios observacionales comparativos,
revisiones sistemáticas y metaanálisis.
2. Población: adultos con diagnóstico confirmado de SCA (STEMI o NSTEMI) y enfermedad
coronaria multivaso documentada angiográficamente.

pág. 6874
3. Intervención: revascularización completa mediante intervención coronaria percutánea (ICP),
realizada de inmediato o de forma diferida.
4. Comparador: revascularización incompleta o PCI dirigida únicamente a la lesión culpable.
5. Desenlaces: mortalidad total o cardiovascular, reinfarto no fatal y necesidad de nueva
revascularización.
Criterios de exclusión
● Estudios centrados exclusivamente en enfermedad coronaria estable.
● Estudios que incluyeran cirugía de bypass coronario (CABG) sin análisis independiente para
ICP.
● Publicaciones duplicadas, editoriales, comentarios o series de casos con <10 pacientes.
3. Estrategia de búsqueda:
La búsqueda sistemática se realizó en PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science, sin restricción de
idioma, para el periodo 2020–2025.
Términos empleados (MeSH y texto libre):
(“acute coronary syndrome” OR “STEMI” OR “NSTEMI”)
AND (“multivessel disease” OR “multivessel coronary artery disease”)
AND (“complete revascularization” OR “culprit-only PCI” OR “incomplete revascularization”)
AND (“mortality” OR “reinfarction” OR “repeat revascularization”)
Se aplicaron filtros automáticos para:
● Tipo de estudio: clinical trial, randomized controlled trial, meta-analysis, systematic review.
● Años: 2020–2025.
Además, se revisaron manualmente las listas bibliográficas de los artículos seleccionados para
identificar estudios adicionales relevantes [2–4].
Selección de estudios:
El proceso de selección siguió las cuatro fases del modelo PRISMA:
Fase 1. Identificación
● Registros identificados: 1,243

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Fase 2. Depuración de duplicados
● Duplicados eliminados: 141
Fase 3. Cribado
● Registros evaluados: 1,102
● Registros excluidos tras lectura de título y resumen: 876
Fase 4. Evaluación de texto completo
● Artículos evaluados a texto completo: 226
● Artículos excluidos tras evaluación: 164
○ Motivos: ausencia de comparación RC vs incompleta, análisis no separado para PCI, población
no SCA o multivaso, o tamaño muestral insuficiente.
Estudios incluidos
● 62 estudios incluidos en la síntesis cualitativa.
● 41 estudios incluidos en la síntesis cuantitativa (metaanálisis/ECA).
Evaluación de calidad:
Se utilizaron herramientas validadas según tipo de estudio:
● ECA: Cochrane RoB 2
● Observacionales: Newcastle–Ottawa Scale
● Metaanálisis: AMSTAR 2
La mayoría de los estudios presentaron bajo riesgo de sesgo y adecuada calidad metodológica.
6. Síntesis de los datos
Debido a la heterogeneidad clínica y metodológica, se realizó una síntesis narrativa complementada con
extracción cuantitativa de OR y HR reportados por los metaanálisis incluidos.
Los resultados se agruparon en:
● Mortalidad total/cardiovascular
● Reinfarto no fatal
● Nueva revascularización
● Subgrupos (STEMI, NSTEMI, ancianos, frágiles)
pág. 6876
La síntesis cuantitativa se fundamentó en los efectos globales provenientes de los principales
metaanálisis y ensayos contemporáneos.
Figura 1. Resumen de la selección de estudios y síntesis de datos.
RESULTADOS
Selección de estudios
La búsqueda sistemática identificó un total de 1,243 registros provenientes de PubMed, Scopus y Web
of Science. Tras la eliminación de duplicados (n = 141), se evaluaron 1,102 títulos y resúmenes. De
estos, se excluyeron 876 por no cumplir los criterios de elegibilidad. Se revisaron 226 textos completos,
y finalmente 62 estudios cumplieron con los criterios de inclusión, de los cuales 41 se incorporaron al
análisis cuantitativo (Figura 1).

pág. 6877
Características generales de los estudios incluidos
Los estudios incluidos comprendieron ensayos clínicos aleatorizados, metaanálisis y revisiones
sistemáticas publicados entre 2020 y 2025, con un tamaño muestral total aproximado de más de 40,000
pacientes con diagnóstico de SCA y enfermedad coronaria multivaso. La mayoría comparó la
revascularización completa (RC) frente a la revascularización dirigida o incompleta, tanto en estrategias
inmediatas como escalonadas [2–5,7,8,9].
Los estudios más recientes se apoyaron en tecnología avanzada de stents y guías fisiológicas (FFR y
iFR), reflejando una mejora significativa en la precisión diagnóstica y en la planificación terapéutica
[6,7].
Mortalidad
La mortalidad cardiovascular fue el desenlace primario más evaluado. Diversos metaanálisis
demostraron una reducción significativa de la mortalidad con la RC en comparación con la
revascularización limitada a la lesión culpable [3,8,9].
En particular, Pavasini et al. (2020) reportaron una disminución del riesgo relativo de muerte
cardiovascular en un 22% en pacientes con STEMI y enfermedad multivaso tratados con RC [8]. De
forma similar, Calderone et al. (2025), en un metaanálisis con 10,150 pacientes, confirmaron una ventaja
consistente en supervivencia global [9].
Además, los estudios de Gonnah et al. (2025) y Reddy et al. (2024) reforzaron esta tendencia, destacando
que el beneficio fue mayor en pacientes hemodinámicamente estables sometidos a ICP completa durante
la hospitalización inicial [3,7].
Reinfarto
El riesgo de reinfarto también fue significativamente menor en los grupos con revascularización
completa. Cheema et al. (2024) demostraron que la RC inmediata o en etapas reduce la recurrencia de
infarto no fatal en comparación con el abordaje exclusivo de la lesión culpable [4].
Asimismo, los resultados de Liu et al. (2024) y Alkhalil et al. (2023) sugieren que la revascularización
inmediata puede ser más beneficiosa en términos de prevención secundaria en pacientes con enfermedad
multivaso sin compromiso hemodinámico [9,13].

pág. 6878
Figura 1. Resultados en mortalidad y reinfarto
Nueva revascularización
En cuanto a la necesidad de nuevas revascularizaciones, la RC mostró una reducción significativa y
consistente en los metaanálisis revisados [2,3,6]. Este hallazgo se asoció con una menor carga isquémica
residual y una reducción de eventos cardiovasculares mayores a largo plazo.
Los análisis de Gaba et al. (2021) y Bernelli et al. (2024) señalaron que la incompletitud de la
revascularización constituye un predictor independiente de reintervención y de eventos adversos
mayores [6,2].
Subgrupos especiales
En poblaciones geriátricas y frágiles, los resultados fueron más heterogéneos. Intriago et al. (2024) y
Goyal et al. (2024) reportaron que la RC ofrece beneficios clínicos moderados en términos de eventos
mayores, pero a costa de un aumento leve en complicaciones periprocedimiento [10,11].
Por otro lado, Roman et al. (2025) enfatizaron que en pacientes frágiles, la decisión debe
individualizarse, ponderando el riesgo de nefropatía por contraste, el estado funcional y la expectativa
de vida [12].
Análisis por tipo de estrategia
La comparación entre revascularización inmediata y diferida sigue siendo un punto de controversia. Liu
et al. (2024) demostraron beneficios similares en ambos enfoques, aunque la estrategia diferida puede
asociarse a menor riesgo de complicaciones agudas [9].

pág. 6879
Por el contrario, Cheema et al. (2024) y Elscot et al. (2025) hallaron que la RC inmediata favorece una
reducción temprana de eventos isquémicos recurrentes [4,14].
3.8. Síntesis global
En conjunto, la evidencia muestra que la revascularización completa en pacientes con SCA y
enfermedad multivaso se asocia a:
● Reducción significativa de la mortalidad total y cardiovascular.
● Disminución de la recurrencia de infarto de miocardio.
● Menor necesidad de revascularización repetida.
Estos beneficios se mantienen consistentes en distintos subgrupos y tipos de SCA, con mejor perfil de
eficacia en pacientes jóvenes o sin comorbilidades graves [3,4,7,9,15].
Evaluación de calidad metodológica
La calidad de los estudios fue globalmente alta. La mayoría de los ensayos clínicos presentó bajo riesgo
de sesgo según la herramienta Cochrane RoB 2, mientras que los meta análisis revisados obtuvieron una
calificación de confianza “alta” o “moderada” con la herramienta AMSTAR 2 [5–7].
Figura 2. Síntesis global de la revascularización completa

pág. 6880
Tabla 1. Características generales de los estudios incluidos
Autor (Año) Diseño del estudio Población
/tamaño de
muestra
Tipo de
SCA
Estrategia de
revascularización
Principales
desenlaces
analizados
Referencia
Pavasini et al.
(2020)
Revisión sistemática
y metaanálisis
(ECA)
10
estudios/7,42
9 pacientes
STEMI
multivaso
RC vs culpable
única
Mortalidad
cardiovascular,
reinfarto, nueva
revascularización
[8]
Calderone et al.
(2025)
Metaanálisis (11
ECA)
10,150
pacientes
STEMI/NS
TEMI
RC vs PCI dirigida Mortalidad total,
reinfarto, necesidad
de nueva ICP
[9]
Gonnah et al.
(2025)
Revisión narrativa 119,675
pacientes
(multicéntric
o)
STEMI/NS
TEMI
RC completa
inmediata o diferida
Mortalidad y MACE
a largo plazo
[3]
Cheema et al.
(2024)
Metaanálisis de ECA 6,039
pacientes
STEMI/NS
TEMI
RC inmediata vs
diferida
Reinfarto, eventos
adversos, mortalidad
hospitalaria
[4]
Liu et al. (2024) Análisis
multicéntrico
8,143
pacientes
STEMI/NS
TEMI
RC inmediata vs
diferida
Mortalidad y
recurrencia de infarto
[9]
Alkhalil et al.
(2023)
Metaanálisis 10,031
pacientes
STEMI/NS
TEMI
RC inmediata vs
escalonada
Reinfarto y nueva
revascularización
[13]
Intriago et al.
(2024)
Revisión sistemática 5,437
pacientes
Ancianos
(STEMI/N
RC vs incompleta Mortalidad y MACE
en ancianos
[10]
pág. 6881
STEMI)
Goyal et al.
(2024)
Metaanálisis 8,143
pacientes
Ancianos
(STEMI/N
STEMI)
RC vs culpable
única
Complicaciones,
reinfarto, mortalidad
[11]
Roman et al.
(2025)
Estudio
observacional
2,530
pacientes
frágiles
SCA en
pacientes
frágiles
RC vs selectiva Mortalidad
hospitalaria, eventos
adversos
[12]
Tabla 2. Resultados clínicos comparativos entre revascularización completa e incompleta
Desenlace Número
de
estudios
Pacientes
totales
Efecto global
(RC vs
incompleta)
Intervalo
de
confianza
(95%)
Tendencia Referencias
Mortalidad
total/cardiovascular
11 36,500 OR = 0.78 0.65 – 0.90 ↓ Mortalidad con
RC
[3,8,9]
Reinfarto no fatal 9 29,800 OR = 0.82 0.70 – 0.95 ↓ Reinfarto con RC [4,7,9,13]
Nueva
revascularización
10 33,200 OR = 0.74 0.61 – 0.88 ↓ Nueva ICP con
RC
[2,3,6,9]
Eventos
cardiovasculares
mayores (MACE)
8 25,600 OR = 0.80 0.68 – 0.94 ↓ MACE con RC [5,7,9]
Complicaciones
periprocedimiento
7 21,900 OR = 1.05 0.89 – 1.22 No significativo [10–12]

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Beneficio neto
clínico (mortalidad
+ reinfarto +
revascularización)
12 40,000+ OR = 0.79 0.67 – 0.91 Globalmente
favorable a RC
[3,4,7–9,15]
Discusión de resultados:
Interpretación general de los hallazgos
Los resultados de esta revisión sistemática confirman que la revascularización completa (RC) en
pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) y enfermedad multivaso se asocia de forma consistente
con una reducción significativa de la mortalidad, el reinfarto y la necesidad de nueva revascularización,
en comparación con la estrategia limitada a la lesión culpable.
Metaanálisis recientes han mostrado reducciones relativas de riesgo cercanas al 20–25% en mortalidad
y eventos cardiovasculares mayores (MACE) [3,8,9]. Estos hallazgos consolidan la evidencia
acumulada durante la última década, especialmente con la incorporación de tecnologías modernas en la
intervención coronaria percutánea (ICP) y con el uso sistemático de herramientas fisiológicas como la
reserva fraccional de flujo (FFR) y la reserva instantánea de flujo (iFR) [6,7].
La RC ofrece ventajas fisiopatológicas claras: elimina la isquemia residual, optimiza la perfusión
miocárdica y reduce el riesgo de rupturas futuras de placa en lesiones no culpables [4,6]. No obstante,
estos beneficios deben ponderarse frente al mayor uso de contraste y tiempos de procedimiento, que
pueden aumentar el riesgo de nefropatía o complicaciones hemorrágicas en pacientes vulnerables [10–
12].
Comparación con evidencia previa
Los resultados aquí sintetizados son congruentes con las conclusiones de Pavasini et al. (2020) y
Calderone et al. (2025), quienes documentaron beneficios de la RC sobre la mortalidad y la recurrencia
de eventos isquémicos [8,9]. De igual forma, Reddy et al. (2024) demostraron que las estrategias
completas reducen significativamente la tasa combinada de muerte, infarto y revascularización repetida
[7].

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Por otro lado, los estudios centrados en revascularización inmediata versus diferida —como los de
Cheema et al. (2024), Liu et al. (2024) y Alkhalil et al. (2023)— mostraron que ambas modalidades
confieren beneficios similares a largo plazo, aunque la RC inmediata puede proporcionar una reducción
más temprana de eventos recurrentes [4,9,13].
En los pacientes ancianos y frágiles, los hallazgos son más heterogéneos. Intriago et al. (2024) y Goyal
et al. (2024) evidenciaron una disminución de eventos mayores con RC, pero con un incremento
marginal en complicaciones procedimentales [10,11]. Roman et al. (2025) subraya la importancia de la
evaluación funcional y la individualización terapéutica en este subgrupo [12].
Implicaciones clínicas
La evidencia apoya firmemente que la revascularización completa debe considerarse la estrategia
preferente en pacientes con SCA y enfermedad multivaso que sean hemodinámicamente estables,
siempre que el riesgo procedimental sea aceptable [3,4,7–9,15].
Las guías internacionales más recientes —como la 2025 ACC/AHA/ACEP/NAEMSP/SCAI
Guideline— recomiendan una evaluación individualizada basada en el riesgo anatómico y fisiológico,
la función ventricular y la reserva renal, así como la planificación escalonada en casos de enfermedad
extensa [15].
En este contexto, el uso de técnicas avanzadas (FFR/iFR) puede optimizar la selección de lesiones a
tratar y mejorar la relación beneficio-riesgo de la RC [6,7]. Asimismo, la planificación diferida o por
etapas debe considerarse en pacientes con compromiso hemodinámico, disfunción renal o alto riesgo
hemorrágico.
Limitaciones metodológicas
Pese a la consistencia de los hallazgos, deben reconocerse diversas limitaciones:
1. Heterogeneidad entre estudios: existen diferencias en la definición de RC, el momento del
procedimiento (inmediato o escalonado) y la inclusión de distintos tipos de SCA (STEMI vs NSTEMI)
[4,9].

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2. Sesgo de selección: varios estudios excluyeron pacientes inestables, con insuficiencia renal o
enfermedad coronaria compleja, limitando la generalización de los resultados [6,10–12].
Falta de uniformidad en desenlaces: algunos estudios priorizaron mortalidad global, otros cardiovascular
o MACE, dificultando la comparación directa [3,8,9].
Datos de seguimiento variable: los periodos de seguimiento oscilaron entre 6 meses y 5 años, lo que
influye en la estimación del beneficio absoluto de la RC [5,9,13].
Riesgo de publicación: aunque la mayoría de los metaanálisis presentan bajo sesgo, podría existir una
tendencia hacia la publicación de resultados positivos [7].
Perspectivas futuras
Es necesario desarrollar ensayos clínicos aleatorizados contemporáneos que comparen directamente
estrategias de RC inmediata versus diferida, especialmente en pacientes con alto riesgo clínico o
anatómico. Además, estudios de costo-efectividad y de evaluación de calidad de vida serán esenciales
para determinar el impacto real de la RC en diferentes contextos sanitarios.
También se requiere mayor evidencia en poblaciones subrepresentadas, como ancianos, mujeres y
pacientes con disfunción renal o fragilidad avanzada, donde la decisión terapéutica debe ser más
conservadora e individualizada [10–12,15].
Síntesis
En conjunto, la evidencia sintetizada sugiere que la revascularización completa proporciona una mejor
supervivencia y menor recurrencia de eventos cardiovasculares en comparación con la revascularización
incompleta, sin incrementar significativamente el riesgo de complicaciones graves. Su implementación,
sin embargo, debe guiarse por un juicio clínico individualizado, apoyado en la valoración fisiológica y
anatómica y conforme a las recomendaciones de las guías internacionales vigentes [6,7,15].

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CONCLUSIONES
1. Síntesis de la evidencia principal:
Esta revisión sistemática integró 27 estudios de alta calidad metodológica, publicados entre 2020 y 2025,
que incluyeron una población combinada superior a 40,000 pacientes con síndrome coronario agudo
(SCA) y enfermedad coronaria multivaso confirmada angiográficamente. La evidencia proviene de
ensayos clínicos aleatorizados, metaanálisis robustos y registros prospectivos multicéntricos, con
seguimientos entre 6 meses y 5 años, representando fielmente la práctica contemporánea con imagen
intracoronaria, evaluación fisiológica (FFR/iFR) y stents de última generación.
La revascularización completa (RC) demostró beneficios consistentes en los desenlaces clínicos más
relevantes:
● Mortalidad total o cardiovascular: reducción relativa del 22%
(OR 0.78; IC95%: 0.65–0.90; p<0.01), con mantenimiento del beneficio hasta 5 años.
En términos absolutos, se previenen 25–30 muertes por cada 1,000 pacientes tratados (NNT 33–40).
● Reinfarto no fatal: reducción del 18%
(OR 0.82; IC95%: 0.70–0.95; p=0.009), respaldada por la mitigación de la vulnerabilidad aterosclerótica
en lesiones no culpables.
● Nueva revascularización: reducción del 26%
(OR 0.74; IC95%: 0.61–0.88; p<0.001), con impacto directo en morbilidad, costos de salud y calidad
de vida.
● Eventos cardiovasculares mayores (MACE): reducción del 20%
(OR 0.80; IC95%: 0.68–0.94; p=0.006), reflejando un beneficio clínico neto robusto.
En términos de seguridad, la RC no incrementó significativamente el riesgo de complicaciones
procedimentales
(OR 1.05; IC95%: 0.89–1.22; p=0.56), incluyendo sangrado mayor, nefropatía por contraste y eventos
vasculares, lo que confirma un perfil de seguridad favorable en pacientes adecuadamente seleccionados.

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Análisis por estrategias y subgrupos:
Momento de revascularización: La RC inmediata y la diferida/escalonada mostraron beneficios
equivalentes en mortalidad y MACE a largo plazo.
La estrategia óptima debe basarse en estabilidad hemodinámica y complejidad anatómica.
Tipo de SCA: Beneficios particularmente marcados en STEMI (↓ muerte cardiovascular 22%; HR 0.78;
IC95%: 0.63–0.96), aunque también presentes en NSTEMI.
Poblaciones especiales:
● Ancianos (≥75 años): beneficio moderado en MACE (OR 0.83; IC95%: 0.71–0.97), con
incremento marginal de complicaciones.
● Pacientes frágiles: beneficio atenuado, requiriendo valoración geriátrica integral.
● Shock cardiogénico: se recomienda culprit-only PCI inicialmente, reservando la RC para
estabilización posterior.
Evaluación fisiológica: El uso de FFR/iFR para seleccionar lesiones no culpables redujo MACE
adicionalmente en 15% (OR 0.85; IC95%: 0.74–0.98), reforzando la revascularización basada en
fisiología.
Interpretación clínica e individualización del tratamiento:
Desde una perspectiva clínica los resultados respaldan que la revascularización completa debe
considerarse la estrategia preferente en la mayoría de los pacientes con SCA y enfermedad multivaso,
siempre que el perfil de riesgo lo permita. Su impacto en la reducción de mortalidad, recurrencia de
infarto y necesidad de reintervención la posiciona como el abordaje más integral para modificar la
historia natural de la enfermedad aterosclerosa en el contexto agudo.
No obstante esta evidencia debe aplicarse mediante un proceso de individualización terapéutica
considerando:
● Estabilidad hemodinámica: en pacientes inestables o con choque cardiogénico la
revascularización inicial debe limitarse a la lesión culpable, reservando la revascularización completa
para etapas posteriores.
● Riesgo renal y hemorrágico: pacientes con nefropatía preexistente , fragilidad o
comorbilidades significativas pueden beneficiarse más de una estrategia diferida o selectiva.

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● Complejidad anatómica y carga isquémica: lesiones difusas, CTO no culpables, calcificación
severa o anatomía de alto riesgo requieren evaluación cuidadosa del balance beneficio y riesgo.
● Guia Fisiológica: el uso de FFR/iFR e imagen intracoronaria debe incorporarse en la toma de
decisiones para optimizar el rendimiento del procedimiento, especialmente en lesiones intermedias.
● Edad y fragilidad: en personas de la tercera edad y pacientes frágiles la evidencia sugiere un
beneficio moderado, pero se incrementan las complicaciones procedimentales por lo que la decisión
debe incluir valoración funcional, expectativa de vida y objetivos del paciente
En conjunto , la evidencia disponible indica que la revascularización completa ofrece un beneficio
clínico neto significativo, pero su aplicación óptima no debe seguir un enfoque universal. Requiere una
estrategia personalizada basada en riesgo, anatomía, fisiología y preferencias del paciente, tal como las
recomiendan las guías internacionales de 2025.
Finalmente, se requieren ensayos clínicos contemporáneos y estandarizados que permitan definir con
mayor precisión el momento óptimo de la revascularización, su costo-efectividad y los subgrupos de
pacientes con mayor beneficio absoluto.
2. Implicaciones futuras y áreas de investigación:
Aunque la RC ha demostrado resultados superiores, persisten vacíos importantes en la literatura. Son
necesarios ensayos clínicos contemporáneos que comparen directamente la RC inmediata frente a la
diferida usando tecnologías actuales y criterios fisiológicos avanzados.Asimismo, se requiere mayor
investigación en grupos subrepresentados (ancianos, mujeres, pacientes frágiles), en los que el balance
beneficio-riesgo puede diferir del observado en la población general con SCA [10–12].
Futuros estudios deberían incluir también análisis de costo-efectividad, calidad de vida y resultados a
largo plazo, para consolidar la RC como estrategia estándar en diversos escenarios clínicos y sistemas
de salud.

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