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INTRODUCCIÓN
Los aranceles son instrumentos de política comercial utilizados por los gobiernos para gravar bienes
importados y, en algunos casos, exportados, con el objetivo de proteger la producción nacional, generar
ingresos fiscales o influir en el comercio internacional. Estos impuestos pueden ser específicos (una
cantidad fija por unidad importada) o ad valorem (un porcentaje sobre el valor del producto) (Krugman
& Obstfeld, 2018). Algunos de los efectos positivos de la imposición de aranceles es la protección de
las industrias locales, generación de ingresos para el gobierno, e incentivación del consumo de
productos locales. Sin embargo, igual tiene efectos negativos como lo son el aumento de precios a
consumidores, represalias y guerras comerciales, impacto negativo en las relaciones internacionales y
efectos en las empresas exportadoras. Una de las industrias que más se ve afectada por este tipo de
impuesto es la automotriz, la cual está sujeta a muchos riesgos debido a su dependencia a las cadenas
de suministro globales las cuales “son el conjunto de actores que participan directa o indirectamente en
el proceso de adquisición de materias primas hasta el transporte, almacenamiento y entrega final al
consumidor, contando con estructuras de red, que proveen productos intermedios o finales (Peña y
García, 2019; Zhang, He y Tian, 2022).” Esto crea barreras que frenan la importación, exportación,
disponibilidad de materias primas y proceso de logística. Por un lado, aumenta el costo de materia prima
(Carpitella et al., 2022), por otro, crea escasez de materiales (Hossein et al., 2022). También, genera
insuficiencia de inventario y dependencia hacia el gobierno para flexibilizar restricciones de
importación y estimular el consumo interno (Liu y Nishi, 2019). Lo cual evidencia la importancia de
tener un acercamiento entre el sector empresarial y gobierno para dialogar, con el fin de buscar
soluciones equitativas y sostenibles que permitan el funcionamiento adecuado de la cadena de
suministro (López Domínguez et al., 2023). En este contexto, la reconfiguración de las cadenas de
suministro globales se ha convertido en una necesidad estratégica para las empresas que buscan mitigar
los efectos de las barreras comerciales y mantener su competitividad en un entorno económico incierto.
Las decisiones sobre relocalización de operaciones, diversificación de proveedores y optimización
logística han cobrado relevancia ante el incremento de aranceles y los cambios en las políticas
comerciales internacionales. (Organización Mundial del Comercio, 2015).