RESPUESTA RESTAURATIVA DESDE LA ÉTICA
DEL CUIDADO EN TRAYECTORIAS AFECTIVO-
SEXUALES Y FUENTES DE INFORMACIÓN EN
ADOLESCENTES
RESTORATIVE RESPONSE BASED ON THE ETHICS OF
CARE IN AFFECTIVE-SEXUAL TRAJECTORIES AND
SOURCES OF INFORMATION IN ADOLESCENTS
José Félix Nava Nava
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico
Hilda Narvaez Bustos
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico
Rubén Perez Carreño
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico
Lucila Acevedo Figueroa
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico
Rosalinda Villa Juarez
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico
Ana Laura Vega Estrada
Universidad Autónoma de Guerrero, Mexico

pág. 7520
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21904
Respuesta Restaurativa desde la Ética del Cuidado en Trayectorias
Afectivo-Sexuales y Fuentes de Información en Adolescentes
José Félix Nava Nava1
jnava2_uag@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0000-0002-2372-2757
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
Hilda Narvaez Bustos
hilda.nb@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3895-8487
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
Rubén Perez Carreño
ruben_pca@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0009-0003-8524-1929
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
Lucila Acevedo Figueroa
15672@uagro.mx
https://orcid.org/0000-0001-6471-684X
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
Rosalinda Villa Juarez
04048@uagro.mx
https://orcid.org/0000-0003-4805-9231
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
Ana Laura Vega Estrada
analauravegaestrada@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-7027-0720
Escuela Superior de Enfermería No. 4
Universidad Autónoma de Guerrero
Mexico
RESUMEN
La ética del cuidado resalta la interdependencia humana y la importancia de vínculos justos y solidarios
en la vida cotidiana.El propósito del estudio consistió en: evaluar la respuesta restaurativa desde la ética
del cuidado en trayectorias afectivo‑sexuales de la pareja y fuentes de información en adolescentes de
comunidades rurales de la Zona Norte del Estado de Guerrero en 2024. Metodología: Investigación
analítica, diseño longitudinal, pretest–postest, un solo grupo de 70 adolescentes seleccionados
aleatoriamente de comunidades rurales de Guerrero. Se aplicó la escala “Percepción del Riesgo para
Conducta Sexual y las referentes teóricas:Noddings, Gilligan y Tronto. Se utitlizaron, prueba de
Wilcoxon y tamaño del efecto de Cohen, contó con aval ético institucional. Resultados: Predominaron
familias nucleares (48.6%) y orientación heterosexual (82.9%); la orientación homosexual fueron
familias no nucleares (71.4%). Hubo diferencias significativas pre y postintervención; la trayectoria
afectiva-sexual pasó de conducta proactiva a adaptativa-integrada, con un efecto de Cohen alto. El
acceso a fuentes de información sexual mejoró de 14.99 a 17.03, con efecto medio. Conclusiones: La
intervención multicomponente demostró ser un recurso eficaz para transformar la conducta relacional
de los adolescentes hacia trayectorias más responsables y equitativas.
Palabras clave: conducta sexual, adolescencia, ética del cuidado, intervención de enfermería, justicia
restaurativa
1 Autor principal
Autor Correspondencia: ruben_pca@yahoo.com.mx

pág. 7521
Restorative Response Based on the Ethics of Care in Affective-Sexual
Trajectories and Sources of Information in Adolescents
ABSTRACT
The ethics of care emphasises human interdependence and the importance of fair and supportive
relationships in everyday life. The purpose of the study was to evaluate the restorative response from
the ethics of care in the affective-sexual trajectories of couples and sources of information in adolescents
from rural communities in the northern part of the state of Guerrero in 2024. Methodology: Analytical
research, longitudinal design, pretest-posttest, a single group of 70 adolescents randomly selected from
rural communities in Guerrero. The ‘Perception of Risk for Sexual Behaviour’ scale and the theoretical
references of Noddings, Gilligan, and Tronto were applied. The Wilcoxon test and Cohen's effect size
were used, with institutional ethical approval. Results: Nuclear families (48.6%) and heterosexual
orientation (82.9%) predominated; homosexual orientation was found in non-nuclear families (71.4%).
There were significant differences pre- and post-intervention; the sexual affective trajectory shifted
from proactive to adaptive integrated behaviour, with a high Cohen effect. Access to sources of sexual
information improved from 14.99 to 17.03, with a medium effect. Conclusions: The multicomponent
intervention proved to be an effective resource for transforming adolescents' relational behaviour
towards more responsible and equitable trajectories.
Keywords: sexual behaviour, adolescence, ethics of care, nursing intervention, restorative justice
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

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INTRODUCCIÓN
La salud sexual en adolescentes constituye un eje prioritario de la promoción de la salud, pues las
conductas relacionales en esta etapa determinan trayectorias de bienestar y equidad en la vida adulta.
En comunidades rurales, el acceso limitado a información confiable, la influencia de patrones culturales
tradicionales y la escasa orientación profesional incrementan la vulnerabilidad frente a conductas de
riesgo. A nivel mundial, cada año más de 16 millones de adolescentes de 15 a 19 años y alrededor de 2
millones de menores de 15 años dan a luz, mientras que, uno de cada cuatro nuevos casos de VIH ocurre
en jóvenes de 15 a 24 años. El sexo sin protección se mantiene como uno de los principales factores de
riesgo de morbilidad y mortalidad en este grupo (Leung et al., 2024; USA, 2024; WHO, 2025).
La adolescencia, comprendida entre los 10 y 19 años, se caracteriza por cambios físicos, cognitivos y
psicosociales que influyen en la toma de decisiones y en la construcción de patrones de conducta que
pueden proteger o poner en riesgo la salud (OMS, 2024). La sexualidad, como dimensión central del
ser humano, está influida por factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales, y se expresa en
pensamientos, valores y prácticas (WHO, 2025b). Investigaciones recientes confirman la persistencia
de conductas sexuales de riesgo y la necesidad de intervenciones educativas y comunitarias: en México.
REDIM (2025) señala brechas en educación sexual integral y acceso a servicios; en España, (Velasco
et al., 2024) identifican diferencias entre los temas tratados en la familia y en la escuela; y en Cuba,
Espinosa et al. (2025) reportan mejoras en el conocimiento tras intervenciones educativas.
En México, el 22.8% de los adolescentes ha iniciado vida sexual antes de los 19 años, y aunque más
del 70% usó condón en su primera relación, su uso consistente sigue siendo bajo. El Boletín
Epidemiológico 2024 advierte un incremento sostenido de ITS como VIH y sífilis en población joven,
mientras que el Anuario de Morbilidad 2024 confirma mayor concentración en comunidades rurales,
donde el acceso a servicios especializados es limitado (Hubert et al., 2023; SS, 2024; UNAN, 2024).
La investigación se sustenta en la ética del cuidado, retomando la empatía y confirmación de Noddings,
la responsabilidad moral hacia las relaciones propuesta por Gilligan y la dimensión política y solidaria
planteada por Tronto. Sin embargo, la evidencia internacional se ha centrado en programas preventivos
aislados, con escasa integración de intervenciones multicomponentes bajo este marco.

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La falta de estudios que combinen un ensayo comunitario con análisis estadístico de impacto y una
interpretación ética relacional deja un vacío en la comprensión de cómo la enfermería contribuya a
transformar las prácticas adolescentes hacia conductas más adaptativas y responsables.
De acuerdo con lo anterior, se propone el siguiente objetivo: Evaluar la respuesta restaurativa desde la
ética del cuidado en trayectorias afectivo‑sexuales de la pareja y fuentes de información en adolescentes
de comunidades rurales de la Zona Norte del Estado de Guerrero en 2024.
Y se plantea la:
H0: Los niveles en la escala de conducta de la trayectoria afectivo-sexual ante la pareja y el
comportamiento frente a las fuentes de información sobre sexualidad consultada de los
adolescentes son diferentes antes que después de las intervenciones multicomponentes.
H1: Los niveles en la escala de conducta de la trayectoria afectivo-sexual ante la pareja y el
comportamiento frente a las fuentes de información sobre sexualidad consultada de los
adolescentes son diferentes antes que después de las intervenciones multicomponentes.
METODOLOGÍA
Tipo y diseño de investigación: Se trata de una investigación cuantitativa de tipo analítico, desarrollada
como un ensayo comunitario, con diseño prospectivo y longitudinal. Se aplicó un esquema pretest–
postest con un solo grupo, en el cual se evaluaron dos dimensiones centrales: la conducta de la
trayectoria afectivo‑sexual ante la pareja y el comportamiento frente a las fuentes de información sobre
sexualidad consultada.
Población: Se tomó como población objetivo a adolescentes estudiantes de Bachillerato de comunidades
rurales de la Zona Norte del estado de Guerrero y como población accesible a adolescentes estudiantes
de Bachillerato de la comunidad de Acamixtla, del municipio de Taxco de Alarcón, Guerrero. en 2024,
con un tamaño poblacional de 210 adolescentes. A fin de garantizar representatividad y minimizar
sesgos de selección, se aplicó un muestreo probabilístico completamente aleatorio, de una tercera parte
de la población de estudio, se obtuvo un tamaño de muestra de setenta adolescentes.
Técnica de recolección de la información: Se utilizó la “Escala de percepción del riesgo para conducta
Sexual en jóvenes ecuatorianos” de (Robles et al., 2021).

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La aplicación se realizó con criterios de instrucción previamente estandarizados, asegurando
uniformidad en la gestión de la encuesta entre los setenta participantes. Se utilizaron las dimensiones
“conducta relacional en vínculos afectivo-sexuales ante la pareja” y el acceso a información sexual en
adolescentes. El instrumento se estructuró en un formato de respuesta tipo Likert de cinco categorías.
Posterior a la encuesta, se implementó la intervención multicomponente: se aplicó al adolescente
mediante sesiones educativas, acompañamiento emocional, dinámicas familiares y actividades
comunitarias. Se abordaron temas de sexualidad, relaciones afectivas y toma de decisiones,
fortaleciendo su conocimiento, autoestima y capacidad para identificar fuentes confiables de
información. Todo el proceso se desarrolló bajo un enfoque ético del cuidado, reconociendo al
adolescente como sujeto activo, capaz de construir trayectorias afectivo-sexuales más responsables y
conscientes conscientes (Canul et al., 2024; Gallegos et al., 2008).
La valoración y diagnóstico de la ética del cuidad. Se utilizó el “formato PES
(problema‑etiología‑signos)” de Marjory Gordon (Chozas, 2024). La evaluación se realizó desde la
óptica de la ética del cuidado de Noddings, la técnica se fundamentó en la empatía y la confirmación,
asegurando que la escucha y la atención receptiva fueran parte del proceso de planeación y ejecución
de las intervenciones de enfermería; así como, bajo los preceptos de Carol Gilligan, donde se priorizó
la responsabilidad moral hacia las relaciones, se promovió que los adolescentes valoraran la
comunicación, el consentimiento y el respeto mutuo en sus respuestas. Finalmente, se incluyó a Joan
Tronto, la técnica se entendió como un proceso de cuidado en fases: desde la preocupación inicial hasta
el reconocimiento solidario, donde la recolección de información no fue solo un acto técnico, sino una
práctica ética y política que fortalece la equidad y la dignidad en los vínculos afectivo‑sexuales (Barrera,
2023; Gilligan, 2013; Held, 2006a; Nieto, 2023; Tronto, 2020).
El análisis de los datos se desarrolló en dos fases complementarias. En la fase descriptiva, se calcularon
frecuencias absolutas y relativas (porcentajes), así como medidas de tendencia y dispersión: media,
desviación estándar, valores mínimos y máximos, con el propósito de caracterizar la distribución inicial
de las variables. En la fase analítica, se aplicó la prueba de rangos de Wilcoxon para muestras
relacionadas, adecuada para evaluar diferencias en el esquema pretest–postest dentro de un mismo
grupo.

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Además de la significancia estadística (valores de p), se estimó el tamaño del efecto mediante el
coeficiente de Cohen (r), lo que permitió valorar la magnitud práctica y clínica de los cambios
observados en las dimensiones de la conducta relacional. Se utilizó SPSS, versión 25, lo que garantizó
la sistematización y confiabilidad de los resultados. El tamaño del efecto de Cohen complementa la
significancia estadística al medir la magnitud práctica de una diferencia (Iovaldi, 2023; Rendón et al.,
2021). Valores convencionales: 0.2 (pequeño), 0.5 (medio) y 0.8 (grande).
Ética del estudio: La investigación se desarrolló conforme a la Ley General de Salud y su Reglamento
en materia de investigación, atendiendo los principios de confidencialidad, anonimato y privacidad. Se
respetó la dignidad, derechos y bienestar de los participantes (Art. 13), quienes recibieron información
clara y completa sobre las actividades y el manejo de datos, garantizando su libre decisión mediante
consentimiento informado (Art. 21). El estudio fue clasificado sin riesgo (Art. 17), aunque se dispuso
de apoyo psicológico de referencia en caso necesario (Art. 20). Asimismo, se reconoció que la
investigación en seres humanos contribuye al desarrollo de la ciencia médica (Art. 100). El proyecto
tiene aval del Comité de Ética de la Facultad de Enfermería No. 2 de la Universidad Autónoma de
Guerrero, asegura el cumplimiento de estándares éticos y legales aplicables.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Características sociodemográficas
En este estudio, las familias de los adolescentes se distribuyeron en estructuras familiares nucleares
(FN) (48.6%), la familia monoparental (FM) (27.1%) y padres divorciados (PD) o separados (PS)
(17.1%) sumados alcanzan una proporción del 44.2%, ya muy cerca de la mitad de las familias. En
cuanto a la orientación sexual, la mayoría de los adolescentes se identifica como heterosexual (HS)
(82.9%). Las minorías sexuales de no heterosexuales representan el 17.1%, identificados como
homosexuales (HSX) (10.0%) y bisexuales (7.1%), esto se aprecia en la tabla 1.
En la tabla 1, dentro del HSX, ninguno provino de una FN o unipersonal, el 71.4% de ellos proviene de
FM; mientras que, el 28.6% restante de PD. Similar al grupo homosexual, el 80.0% de los bisexuales
fueron monoparentales, sólo el 20.0% familia nuclear. Hay dominio de FN, el 56.9% de los adolescentes
HS proviene de FN. El grupo HS está presente en todo tipo de familia, incluyendo el total de los casos
unipersonales y cerca del total (97.1%) de los casos pertenecían a la FN.

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Tabla 1. Distribución de frecuencias de orientación sexual de los adolescentes y la estructura familiar
de Acamixtla, Guerrero, México, en 2024.
Estructura familiar (EF) del adolescente
Orientación
sexual (OS) Frecuencia Familia
Monoparental
Padres
divorciados
Familia
nuclear Unipersonal Total
Homosexual Frecuencia 5.0 2.0 0.0 0.0 7.0
% de OS 71.4 28.6 0.0 0.0 100.0
% de EF 26.3 16.7 0.0 0.0 10.0
% del total 7.1 2.9 0.0 0.0 10.0
Bisexual Frecuencia 4.0 0.0 1.0 0.0 5.0
% de OS 80.0 0.0 20.0 0.0 100.0
% de EF 21.1 0.0 2.9 0.0 7.1
% del total 5.7 0.0 1.4 0.0 7.1
Heterosexual Frecuencia 10.0 10.0 33.0 5.0 58.0
% de OS 17.2 17.2 56.9 8.6 100.0
% de EF 52.6 83.3 97.1 100.0 82.9
% del total 14.3 14.3 47.1 7.1 82.9
Total Frecuencia 19.0 12.0 34.0 5.0 70.0
% total 27,1 17.1 48.6 7.1 100.0
En la tabla 2, se examina la conducta de la trayectoria afectivo-sexual de la pareja (CTASP) y conducta
hacia las fuentes de información sobre sexualidad consultadas (CFISC) por los adolescentes. El 54.3%
de ellos fueron del sexo femenino (SF) y el 45.7% masculino (SM). En cuanto a la CTASP y la CFISC,
la mayoría de los adolescentes se ubicó en conducta proactiva o constructiva (CPE) con un 52.9% y
sólo el 8.6% mostró conducta adaptativa o integrada (CAI), en suma, conforman el 61.5% que, va de
CPC a CAI, es decir, rebasan el punto de corte de conducta positiva o conducta relacional suficiente.
El análisis por sexo fue crucial para el diseño de intervenciones específicas, reveló dónde se encontraba
concentrada la vulnerabilidad. Hay una concentración masculina de riesgo (60.0%) de conducta
desadaptativa o nociva (CDN), mientras que en SF representa el 40% de esta categoría. El 9.4% deL
SM tienen una conducta desadaptativa, en comparación con el 5.3% del SF. En la CPC, entendida como
búsqueda activa de bienestar, se observa un liderazgo femenino. El SF presentó una mayor tendencia a
la CPC (57.9%) comparado con SM (46.9%). En términos de contribución global, SF concentró el
59.5% de los casos de CPC, el SM aporta el 40.5% restante (tabla 2).

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El 31.4% de los adolescentes evidenció una CTASP y CFISC de carácter pasivo o superficial, lo que
refleja una conducta reactiva, incompleta e insuficiente frente a CTASP y CFISC. Sólo el 7.1% del total
de los adolescentes presentó una CDN: Esta categoría es la de mayor vulnerabilidad. En conjunto, el
38.5% de los adolescentes manifestó una conducta relacional insuficiente en la CTASP y CFISC, ya
sea conducta pasiva o superficial (CPS) (31.4%) o como CDN (7.1%). Ambas expresiones reflejan
respuestas incompletas o de riesgo frente a la CTASP y CFISC. (ver tabla 2).
Tabla 2. Distribución de frecuencias del sexo y trayectoria afectivo sexual de la pareja, así como las
fuentes de Información de sexualidad en adolescentes de Acamixtla, Guerrero, México, en 2024.
Conducta de trayectoria afectivo-sexuales y fuentes de información
Sexo Frecuencia Desadaptativa
o nociva
Pasiva o
superficial
Proactiva o
constructiva
Adaptativa
o integrada Total
Femenino Frecuencia 2.0 11.0 22.0 3.0 38.0
% de Sexo 5.3 28.9 57.9 7.9 100.0
% de Cndta. 40.0 50.0 59.5 50.0 54.3
% del total 2.9 15.7 31.4 4.3 54.3
Masculino Frecuencia 3.0 11.0 15.0 3.0 32.0
% de Sexo 9.4 34.4 46.9 9.4 100.0
% de Cndta. 60.0 50.0 40.5 50.0 45.7
% del total 4.3 15.7 21.4 4.3 45.7
Total Frecuencia 5.0 22.0 37.0 6.0 70.0
% total 7.1 31.4 52.9 8.6 100.0
Descripción de la conducta preintintervención
En la tabla 3, la escala total de CTASP y CFISC, antes de las intervenciones multicomponente (IM),
obtuvo una media de 26.57.56 que, la colocó justo en el umbral del rango de CPC (>26-34), muy cerca
de la conducta pasiva o superficial (CPS). Presenta una variabilidad considerable que ubica a la media
de CPS a CPC; esta alta dispersión evidencia que la población no es homogénea. Si bien el promedio
es CPC, algunos obtuvieron el puntaje mínimo de 8, que los colocó en el rango de CDN.
En la dimensión CTASP, en la preintervención la puntuación promedio fue de 15.29 con una DT de 4.7,
análogo a la anterior, la media se posiciona en el rango de conducta CPC (>13-17). En términos de sus
relaciones de pareja los adolescentes muestran un comportamiento proactivo.
La media en rango de CPC indica que los adolescentes cuentan con herramientas de diálogo y
prevención, lo que facilita la transición hacia niveles de CAI. Sin embargo, la desviación típica (DT)

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(4.7) y el rango amplio evidencian que aún existen adolescentes en niveles pasivo o desadaptativo (ir a
tabla 3).
Tabla 3. Medidas descriptivas pre intervención de conducta relacional en vínculos afectivo-sexuales
ante la pareja y acceso a información sexual en adolescentes de Acamixtla, Guerrero, Mex, en 2024.
Dimensión de respuesta adaptativa
cognitivo conductual
Mínimo Máximo Media Desviación
típica
Conducta de la trayectoria afectivo-sexual
de la pareja.
4 20 15.29 4.70
Conducta frente a las fuentes de
información sobre sexualidad
4 20 14.99 4.12
Conducta relacional en vínculos afectivo-
sexuales ante la pareja y el acceso a
información sexual.
8 40 26.5 7.26
Valores de conducta de los intervalos de la escala
Dimensión de conducta Desadaptat
iva o nociva
Pasiva o
superficial
Proactiva o
constructiva
Adaptativa o
integrada
Conducta de la trayectoria afectivo-sexual
de la pareja.
04-09 >9-13 >13-17 >17-20
Conducta frente a las fuentes de
información sobre sexualidad
04-09 >9-13 >13-17 >17-20
Conducta relacional en vínculos afectivo-
sexuales ante la pareja y el acceso a
información sexual.
08-18 >18-26 >26-34 >34-40
Referente al pretest, la CFISC, la puntuación media fue 14.994.12, similar a CTASP, sólo que con
valores un poco más bajos pero equivalentes que, también ubican a la media en CPC. La DT refleja una
variabilidad moderada, es decir, aunque la mayoría se inclina hacia prácticas de búsqueda activa y
crítica, con tendencia hacia una práctica de CAI, también refleja subgrupos con patrones más pasivos o
incluso con comportamientos desadaptativos, esto se aprecia en la tabla 3.
Valoración inicial sociodemográfica y conducta afectivo-relacional
El contexto familiar es diverso y la presencia de adolescentes provenientes de hogares monoparentales
revelan un escenario de vulnerabilidad relacional que, desde la ética del cuidado, exige reconocer su
fragilidad, su interdependencia y la necesidad de respuestas sensibles y justas.
La mayoría mostró una conducta relacional (CPC), indica una oportunidad para fortalecer la
receptividad, la responsabilidad ética y la competencia en el cuidado. Sin embargo, más de un tercio

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presenta insuficiencia relacional, y cerca de un décimo se ubica en niveles desadaptativos. Los varones
concentran la mayor proporción de conducta nociva, lo que evidencia una asimetría en la distribución
del cuidado y la necesidad de promover en ellos una mayor responsabilidad relacional y participación
en las fases de cuidado descritas por Tronto. Los hallazgos refuerzan la presencia de insuficiencia
relacional y afrontamiento ineficaz en un sector de la población, especialmente en los presentan
comportamiento de patrones pasivos/desadaptativos. Se identifica un riesgo elevado de daño relacional,
asociado a falta de habilidades comunicativas, la dependencia de información sesgada y la limitada
capacidad para ejercer cuidado responsable y recíproco en sus vínculos.
En conjunto, las medidas descriptivas muestran un perfil relacional heterogéneo, donde coexisten
adolescentes con conductas proactivas y otros con brechas significativas en receptividad,
responsabilidad y competencia en el cuidado. La alta dispersión evidencia desigualdades en la
capacidad de diálogo, consentimiento y búsqueda crítica de información, lo que señala una
vulnerabilidad relacional estructural que requirió intervenciones restaurativas. La presencia de puntajes
dentro del rango desadaptativo confirma la existencia de subgrupos con déficits en agencia relacional,
exposición a fuentes nocivas y dificultades para recibir y responder al cuidado.
En un análisis crítico que, hacen Velasco et al., (2024) de educación sexual en adolescentes en España,
enfatiza que, existe una disparidad significativa entre la educación sexual impartida en el ámbito
familiar y la ofrecida en los centros educativos, lo que genera vacíos de conocimiento y prácticas
heterogéneas entre los adolescentes. Además Advierte que la heterogeneidad territorial en la educación
sexual profundiza desigualdades y exige programas comunes desde edades tempranas basados en
igualdad y respeto,
Diagnóstico de enfermería del estudio
• Problema: deterioro de la interacción relacional; relacionado con patrones desadaptativos,
desigualdad en los vínculos y ausencia de responsabilidad ética en el cuidado y baja capacidad de
respuesta (care‑receiving) y una insuficiente competencia para cuidar y ser cuidado; manifestado
por la concentración de riesgo en varones, valores mínimos de comportamientos desadaptativos y la
incapacidad para establecer relaciones basadas en respeto, reciprocidad y reconocimiento.

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• Problema: afrontamiento ineficaz de la salud sexual y afectiva; relacionado con el uso acrítico de
fuentes sesgadas y la falta de competencia en el cuidado manejo de una débil agencia relacional,
expresada en dificultades para identificar necesidades, asumir responsabilidad (taking care of) y
ejercer un cuidado informado y justo, lo que incrementa la vulnerabilidad ante prácticas
desadaptativas; manifestado por conductas relacionales insuficientes, dependencia de información
nociva y limitaciones para recibir y responder al cuidado de manera adecuada
Descripción de la conducta postintervención CFISC
Como se muestra en la tabla 4, en lo que concierne a la escala CTASP, en la preintervención (PI), la
media basal fue de 15.29, ubicada de >13 a 17 es (CPC), la conducta de los adolescentes se clasificó en
este rango.
Además, la DT basal era de 4.70; después de la intervención, la media final ascendió a 17.93, muy cerca
de 18. Este puntaje se ubica dentro del rango superior de la escala, CAI (>17-20). La IM generó una
diferencia de 3.64 puntos (post/pre); fue el incremento más significativo entre las dos dimensiones
comparadas, indica una mejora sustancial en que los adolescentes manejan su trayectoria afectivo-
sexual.
Destaca que la DT redujo a 2.34, implica que, además de mejorar el promedio, la conducta se volvió
más homogénea y consistente entre los participantes.
Tabla 4. Medidas descriptivas pre-postintervención de conducta relacional en vínculos afectivo-
sexuales ante la pareja y acceso a información sexual en adolescentes de Acamixtla, Gro, Mex, en
2024.
Pre intervención Post intervención
Dimensión de respuesta
restaurativa cognitivo
conductual
Media
basal
Desviación
típica
Media final
Desviación
típica
Diferencia
pre-post
Conducta de la trayectoria afectivo-
sexual de la pareja.
15.29 4.70 17.93 2.34 3.64
Conducta frente a las fuentes de
información sobre sexualidad
14.99 4.12 17.03 3.60 2.04
Conducta relacional en vínculos
afectivo-sexuales ante la pareja y el
acceso a información sexual.
26.5 7.26 29.7 4.22 3.2

pág. 7531
En la tabla 4 se detalla que, en cuanto a la “conducta frente a las fuentes de información sobre
sexualidad”, esta dimensión evalúa el acceso y la relación de los adolescentes con las fuentes de
información sexual. En la situación PI, la media basal fue de 14.99. Análogo a la dimensión anterior,
este puntaje se encuentra dentro del intervalo CPC (>13-17). En tanto que, en la postintervención (PTI):
La media final alcanzó 17.03. Este puntaje PTI cruza el umbral, no obstante, se ubica en el límite inferior
(CAI, >17-20), en el límite de las dos categorías, con más tendencia a una CAI.
Según la tabla 4, la dimensión total, CTASP y CFISC como una visión global de la descripción del
comportamiento cognitivo-conductual de los adolescentes. En la situación PI, la media basal alcanzó
26.5 que, este valor se encuentra en el nivel de CPC (>26-34), con una DT que fue relativamente alta
(7.26), esto evidencia que las conductas totales de los participantes eran variadas o dispersas antes en
la PI. A la vez que, en la situación PTI, la media final se incrementó a 29.7, a pesar del incremento, este
puntaje continúa ubicado dentro del intervalo CPC. la diferencia (pre-post) resultó de 3.2 puntos, con
una DT que se redujo notablemente a 4.22. Aunque las dos dimensiones individuales (conducta de
trayectoria afectivo-sexual y conducta frente a fuentes de información) lograron alcanzar el nivel
superior, CAI, el puntaje total de la conducta relacional (29.7) se mantuvo en el nivel de CPC. A pesar
de no alcanzar el umbral máximo (>34-40), la intervención logró un progreso considerable, con
tendencia de un acercamiento más próximo del nivel de CAI, se detalla en la tabla 4.
Espinosa et al. (2025) en su estudio realizado en Cuba, evidencian que, antes de la intervención, el
conocimiento sobre sexualidad era bajo en todas las dimensiones, con no más del 40% de los
adolescentes en niveles deficientes. Tras la intervención aplicada, se alcanzaron evaluaciones de “Bien”
en más del 60% de los participantes, confirmando la efectividad de la intervención en la mejora integral
del conocimiento sexual.
Valoración final (postintervención)
Las medidas descriptivas PTI evidencian una mejora importante y sistemática en la conducta relacional
de los adolescentes, se interpreta como un avance en la respuesta restaurativa cognitivo-conductual
orientada por la ética relacional. En la dimensión CTASP, que mide la gestión del vínculo afectivo-
sexual con la pareja, mostró el incremento más importante de la escala, ascendió de una media de CPC
a una CAI. Este logro indica que las IM facilitaron una reparación y validación activa de los “vínculos

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de confianza y respeto mutuo” necesarios para una relación ética. El cambio a la categoría más alta de
la escala evidencia que los adolescentes PTI viven su sexualidad desde un paradigma de derechos
humanos, igualdad y diversidad, con comunicación asertiva de autogestión emocional óptima. Este
hallazgo refleja directamente el principio de la justicia restaurativa, que logró reparar los daños causados
a las relaciones interpersonales de la trayectoria sexual de la pareja y valorar las interconexiones
humanas. Con la disminución de la variabilidad, la conducta no solo mejoró en promedio, sino que se
volvió más homogénea y consistente. En la ética del cuidado, esto se interpreta como un avance hacia
la interdependencia de plenitud relacional de los cuidados, implica que las habilidades relacionales
adquiridas se manifiestaron de manera estable en el colectivo, superaron las respuestas individuales
dispersas. La CFISC análogamente a la anterior (CTASP) pasó de CPC a CAI, cruzó el umbral superior
de la escala, empero, se ubicó en el umbral inferior de la conducta adaptativa, equivalente al límite
superior de la conducta proactiva, significa que la población adolescente con las IM logró una transición
hacia un nivel superior de conducta, pero la mejora es marginal y todavía cercana a la categoría anterior,
lo que refleja un avance inicial más que una consolidación plena.
En términos de la ética del cuidado, se trata de un cuidado en proceso de integración, donde la
receptividad y la responsabilidad en la CFISC comienzan a fortalecerse, pero aún requieren
consolidación para alcanzar una práctica relacional estable y homogénea.
En la escala total de “conducta relacional en vínculos afectivo-sexual y acceso a información sexual”,
el incremento de la media global de 26.5 a 29.7 refleja un incremento apreciable en la conducta
relacional que, consolida el nivel de comportamiento proactivo o constructivo. Sin embargo, al
mantenerse dentro de ese rango y no superar el umbral de la CAI, la escala total evidencia que los
adolescentes aún no alcanzan el ideal ético de la conducta relacional. Lo anterior indica que, aunque las
dimensiones específicas (CFISC y CTASP) lograron puntajes cercanos al máximo nivel, la integración
global de la conducta todavía requiere un proceso de consolidación adicional. En términos de la Ética
del Cuidado, se confirma una transición en curso: los adolescentes muestran avances en receptividad,
responsabilidad y competencia, pero aún necesitan fortalecer la integridad del cuidado y la agencia
relacional para que la mejora sea homogénea y sostenible. Desde luego, con vigilancia de la agencia
relacional del ser que es cuidado (adolescente) por el desplazamiento motivacional del cuidador (carer)

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y así mantener la relación de cuidado, para lograr la respuesta confirmatoria de la conducta relacional
en vínculos afectivo-sexual de la pareja y acceso a información sexual.
De acuerdo a Fallas et al. (2012) los hallazgos presentados no solo son datos estadísticos o descriptivos;
sino el síntoma de una necesidad urgente de reforma. La educación afectivo-sexual, abordada desde la
criticidad, se convierte en una herramienta de justicia social que garantiza no solo el bienestar
individual, sino el fortalecimiento democrático de nuestras instituciones.
Al comparar estos hallazgos con esta valoración con Velasco et al., (2024), se observa una coincidencia
en la identificación de brechas relacionales y de información: mientras que este estudio evidenció
insuficiencia relacional y dependencia de fuentes sesgadas en un sector de adolescentes, Velasco et al.,
pone de relieve la falta de uniformidad y coherencia en la transmisión de contenidos. Ambos enfoques
convergen en la urgencia de diseñar intervenciones educativas integrales, capaces de superar la
fragmentación actual y consolidar una cultura de cuidado, consentimiento y equidad en la vivencia
sexual de los jóvenes.
Contraste estadístico y estimación del tamaño del efecto
La prueba de Wilcoxon para la PI y PTI de la dimensión CTASP mostró una significancia de 0.000;
mientras que para la CFISC el valor de significancia resultó de 0.003; al mismo tiempo que, la escala
total el valor de significancia fue de 0.000 (tabla 5). Dado que los valores p para las tres dimensiones
son significativamente inferiores a 0.05, se concluye que las IM produjeron cambios estadísticamente
significativos en la respuesta restaurativa cognitivo-conductual de los adolescentes. El rechazo de la
hipótesis nula confirma que las diferencias positivas observadas en las medias (Diferencia post-pre) son
atribuibles al programa de intervención.
La dimensión: CTASP presentó un tamaño del efecto de 0.71, este valor se ubica entre el umbral de
efecto medio (0.5) y efecto grande (0.8), indica un efecto de gran magnitud en el comportamiento
relacional con la pareja. En cuanto a la dimensión Total obtuvo un tamaño de 0.58, este valor es superior
al umbral de 0.5, lo que representa un efecto de magnitud media en la conducta relacional global, el
impacto general de la intervención de enfermería es sustancial (consultar tabla 5).

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Evaluación de la intervención multicomponente
Los hallazgos evidencian que se cumplió el objetivo planteado, el estadístico de prueba mostró
diferencias significativas en las tres dimensiones evaluadas (trayectoria afectiva‑sexual, fuentes de
información y escala total), con valores de p < 0.05 y tamaños de efecto entre medio y grande. Con esto,
no se acepta la hipótesis nula y se abre paso a la hipótesis alterna, por lo tanto, se afirma que: los niveles
en la escala de conducta de la trayectoria afectivo-sexual ante la pareja y el comportamiento frente a
las fuentes de información sobre sexualidad consultada de los adolescentes son diferentes después que
antes de las intervenciones multicomponentes. Esto indica que, estadísticamente las IM fueron en gran
parte efectivas y generaron cambios prácticos y clínicamente relevantes en la conducta relacional de los
adolescentes. Evidencia que el impacto clínico o práctico de las IM fue muy robusto en la dimensión.
de conducta de la trayectoria afectivo-sexual ante la pareja. Mientras que la dimensión el
comportamiento frente a las fuentes de información sobre sexualidad consultada y la dimensión total
fue menos impactante, sin dejar de ser sobresaliente.
Tabla 5. Prueba Wilcoxon, efecto Cohen y medidas descriptivas pre/post intervención de la respuesta
restaurativa en trayectorias afectivo-sexuales y fuentes de información en adolescentes de Acamixtla,
Gro, Mex, en 2024.
Pre intervención Post intervención Efecto
Dimensión de respuesta
restaurativa cognitivo conductual
Media basal
Media final
Diferencia
Significancia
de prueba
Tamaño del
efecto/Cohen
Conducta de la trayectoria afectivo-sexual
de la pareja.
15.29 17.93 3.64 0.000 0.71
Conducta frente a las fuentes de
información sobre sexualidad
14.99 17.03 2.04 0.003 0.46
Conducta relacional en vínculos afectivo-
sexuales ante la pareja y el acceso a
información sexual.
26.5 29.7 3.6 0.000 0.58
La intervención de enfermería multicomponente constituyó un motor eficaz para la interdependencia
de plenitud relacional, llevó la conducta del adolescente desde niveles pasivos o desadaptativos hacia
una conducta adaptativa o integrada, con autonomía responsable y un bienestar compartido.

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La ética del cuidado ejercida por el cuidador «enfermería y sus intervenciones multicomponente» que,
en su desplazamiento motivacional suspendió sus propios proyectos para lograr la empatía con el ser
cuidado. Desde la óptica de Nel Noddings: el incremento refleja un proceso de “cuidado restaurativo”,
basado en establecer o mejorar el tipo de vínculo en el que se responde libremente al otro. Los
adolescentes han desarrollado una atención receptiva que les permite identificar las necesidades de su
pareja. Este avance muestra que los adolescentes comienzan a integrar la responsabilidad ética del
cuidado en sus trayectorias afectivo‑sexuales, aunque aún requieren consolidar la práctica para
alcanzar niveles plenamente adaptativos.
A partir de los preceptos de Carol Gilligan: es notoria la transición positiva de los adolescentes hacia
una voz diferente, refleja un proceso de cuidado relacional donde ellos comienzan a dar valor a la
comunicación, el consentimiento y el respeto mutuo como fundamentos de sus vínculos
afectivo‑sexuales. Ellos han pasado de juicios basados en reglas abstractas a una transición de madurez
relacional que prioriza las circunstancias particulares y la red de relaciones personales sobre principios
formales. Desde la óptica de Joan Tronto (Held, 2006b; Tronto, 2020), las intervenciones permitieron
que los adolescentes avanzaran en las fases del cuidado, “de la preocupación inicial al reconocimiento
solidario”, mostrando que la ética del cuidado se convierte en práctica relacional y política que fortalece
la equidad y la dignidad en sus vínculos afectivo‑sexuales.
En conjunto, estas tres teóricas permiten afirmar que los adolescentes han iniciado una transición hacia
conductas relacionales más adaptativas, con el fortalecimiento de la agencia relacional donde la
empatía, la responsabilidad y la solidaridad se entrelazan como pilares de un cuidado ético y
restaurativo. El colofón es claro: el cuidado no se limita a la técnica ni al dato estadístico, sino que se
convierte en una práctica ética integral que fortalece la dignidad, la equidad, cuidado muto y la
sostenibilidad de los vínculos afectivo‑sexuales.
De manera similar, Espinosa et al., (2025) confirman la efectividad de las intervenciones en
adolescentes, al lograr cambios sustanciales en el conocimiento sobre sexualidad. Se lograron mejoras
de conocmiento en anticoncepción, relaciones sexuales y prevención de infecciones, lo que demuestra
que la educación estructurada transforma prácticas y percepciones juveniles.”

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De la misma manera, Fallas et al., (2012) subrayan que la acción orientadora constituye un recurso
esencial para la promoción de la salud sexual, al situarse en el marco del derecho a la autorrealización
y al disfrute pleno de la vivencia afectiva y sexual como parte del bienestar integral. Este enfoque
reafirma que las intervenciones no deben limitarse a la transmisión de información, sino que han de
reconocer la diversidad de condiciones y orientaciones, garantizando procesos inclusivos y respetuosos.
En este sentido, la orientación se convierte en un medio asertivo para fortalecer la autonomía de los
adolescentes y promover prácticas relacionales más responsables y solidarias.
Por otra parte, Vera & Fernández, (2021) evidencian que muchos adolescentes carecen de
conocimientos básicos para distinguir conductas sexuales seguras de las de riesgo. Aunque sexo y edad
influyen en el nivel de conocimiento, no bastan para explicar un fenómeno tan complejo. Se plantea la
necesidad de un enfoque sistémico-ecológico que integre factores familiares, escolares y comunitarios,
orientado a promover el bienestar sexual integral de la población adolescente (IM).
Diagnóstico de Promoción de la Salud NANDA
Etiqueta: Disposición para mejorar la responsabilidad ética del cuidado en las relaciones
afectivo-sexuales.
Definición: Patrón de apertura y motivación en adolescentes para fortalecer la madurez relacional, la
solidaridad y la equidad en los vínculos afectivo-sexuales, condicionado por experiencias previas de
conducta pasiva o desadaptativa, uso acrítico de fuentes de información y desigualdad en la reciprocidad
de las relaciones.
Manifestado por: Incremento estadísticamente significativo en las dimensiones de responsabilidad
ética, madurez relacional y solidaridad (p < 0.05). Tamaños de efecto entre medio y grande, con impacto
robusto en la trayectoria afectivo-sexual ante la pareja. Desarrollo de atención receptiva, diálogo y
consentimiento en las relaciones. Evidencias de un proceso de cuidado restaurativo, orientado a
establecer y fortalecer vínculos en los que se responde libremente al otro (Noddings, 2002). Transición
hacia una voz relacional distinta, con mayor valoración del respeto mutuo y la comunicación (Gilligan,
1982). Avance en las fases del cuidado: de la preocupación inicial al reconocimiento solidario (Tronto,
1993).

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CONCLUSIONES
En la prioridad de lo relacional sobre lo informativo como motor de cambio ético: enfermería debe
priorizar la atención receptiva y el diálogo para lograr una transformación profunda del
comportamiento. En la vulnerabilidad masculina como eje de responsabilidad ética; la intervención
restaurativa ha demostrado que la vulnerabilidad masculina no es una condición estática, sino un
espacio de oportunidad para la justicia social y la equidad en los vínculos. En la homogeneización de
la conducta como indicador de justicia restaurativa: las intervenciones lograron una estabilización del
comportamiento ético en el colectivo. Bajo el marco de Noddings, esto se define como un avance hacia
la interdependencia de plenitud relacional. En la transición inacabada hacia la autonomía responsable:
enfermería ha cumplido la función de "cuidador" a través de un desplazamiento motivacional.
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