FACTORES ASOCIADOS AL ACCESO AL
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL TDAH EN
NIÑOS Y ADOLESCENTES EN LATINOAMÉRICA:
REVISIÓN SISTEMÁTICA PRISMA CON ÉNFASIS

EN COLOMBIA

FACTORS ASSOCIATED WITH ACCESS TO ADHD DIAGNOSIS
AND TREATMENT IN CHILDREN AND ADOLESCENTS IN LATIN
AMERICA: A PRISMA SYSTEMATIC REVIEW WITH EMPHASIS
ON COLOMBIA

Rafael Mauricio Alvarez Polania

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Ricardo Andres Novoa Alvarez

Fundación Universitaria Navarra, Colombia

Jose Daniel Charry

Fundación Universitaria Navarra, Colombia
pág. 7633
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21911
Factores Asociados al Acceso al Diagnóstico y Tratamiento del TDAH en
Niños y Adolescentes en Latinoamérica: Revisión Sistemática PRISMA con
Énfasis en Colombia

Rafael Mauricio A
lvarez Polania 1
rafael.alvarez@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0000-0003-4914-2221

Fundación Universitaria Navarra -
UNINAVARRA

Neiva, Colombia

Ricardo Andres Novoa Alvarez

ra.novoa@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0000-0001-9892-3468

Fundación Universitaria Navarra -
UNINAVARRA

Neiva, Colombia

Jose Daniel Charry

jd.charry@uninavarra.edu.co

https://orcid.org/0000-0002-8789-7281

Fundación Universitaria Navarra -
UNINAVARRA

Neiva, Colombia

RESUMEN
.
La evidencia disponible señala una alta carga de TDAH en población de 0 a 19 años en Latinoamérica
y una brecha sostenida entre necesidad y acceso efectivo, por lo que se realizó una revisión sistemática
guiada por PRISMA para identificar factores asociados a oportunidad diagnóstica, inicio terapéutico y
continuidad del seguimiento, con énfasis en Colombia. Se efectuó una búsqueda sin restricción temporal
en PubMed, SciELO, LILACS, Scopus y Google Scholar; dos revisores independientes realizaron
cribado por títulos/resúmenes y texto completo con piloto de calibración y kappa, se extrajeron datos
en una matriz estandarizada y se evaluó calidad según el diseño. La síntesis fue narrativa y temática,
anclada en los marcos de Levesque y de Penchansky y Thomas, con gráficos tipo harvest y convergencia
cualicuanti; no se realizó metanálisis por heterogeneidad. Diez artículos cumplieron los criterios y, en
conjunto, evidenciaron demoras diagnósticas, consumo desigual de fármacos, discontinuidad de
controles y eventos adversos manejables que exigen monitorización, con determinantes estructurales,
organizacionales, socioeconómicos y culturales, y con facilitadores vinculados a la atención primaria,
guías clínicas, coordinación escuelasalud y abastecimiento regular de estimulantes. Se concluye que
la principal palanca de mejora reside en rediseñar rutas ancladas en el primer nivel con soporte
escalonado, estándares de seguimiento y políticas de abasto y farmacovigilancia, priorizando territorios
rezagados. La contribución para la salud pública y los servicios de salud mental infantil radica en una
cartografía accionable de barreras y facilitadores por dominios y etapas, útil para orientar decisiones de
política, asignación de recursos e implementación de guías en contextos reales.

Palabras clave: TDAH, acceso a servicios de salud, niños y adolescentes, América Latina, Colombia

1
Autor principal.
Correspondencia:
rafael.alvarez@uninavarra.edu.co
pág. 7634
Factors
Associated With Access to ADHD Diagnosis and Treatment in
Children
and Adolescents in Latin America: a PRISMA Systematic Review
with
Emphasis on Colombia
ABSTRACT

Available evidence indicates a high burden of ADHD in the 0
-19 age group in Latin America and a
persistent gap between need and effective access to treatment. Therefore, a PRISMA
-guided systematic
review was conducted to identify factors associated with ti
mely diagnosis, treatment initiation, and
continuity of follow
-up, with an emphasis on Colombia. A search without time restrictions was
performed in PubMed, SciELO, LILACS, Scopus, and Google Scholar. Two independent reviewers

screened the articles by titl
es/abstracts and full text using a calibration pilot and kappa coefficient. Data
were extracted into a standardized matrix, and quality was assessed according to the study design. The

synthesis was narrative and thematic, anchored in the Levesque and Pench
ansky and Thomas
frameworks, with harvest plots and qualitative
-quantitative convergence. A meta-analysis was not
performed due to heterogeneity. Ten articles met the criteria and, collectively, revealed diagnostic

delays, unequal medication use, discontin
uity of follow-up appointments, and manageable adverse
events requiring monitoring. These issues have structural, organizational, socioeconomic, and cultural

determinants, and are facilitated by factors related to primary care, clinical guidelines, school
-health
coordination, and the regular supply of stimulants. The study concludes that the main driver for

improvement lies in redesigning care pathways anchored in primary care with tiered support,

monitoring standards, and supply and pharmacovigilance polic
ies, prioritizing underserved areas. The
contribution to public health and child mental health services lies in an actionable mapping of barriers

and facilitators by domain and stage, useful for guiding policy decisions, resource allocation, and the

implem
entation of guidelines in real-world contexts.
Keywords
: ADHD, access to health services, children and adolescents, Latin America, Colombia
Artículo recibido 10 noviembre 2025

Aceptado para publicación: 10 diciembre 2026
pág. 7635
INTRODUCCIÓN

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo definido por un
patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad, con inicio en la infancia, duración
mínima de seis meses y repercusión funcional clínicamente significativa en contextos múltiples, de
acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades en su undécima revisión; en la práctica
clínica pediátrica, la identificación exige juicio clínico apoyado en entrevistas con informantes
múltiples y escalas estandarizadas, así como en la exclusión razonable de condiciones que mimeticen
el fenotipo conductual y cognitivo del TDAH (1). Esta caracterización clínica es consistente con las
recomendaciones actualizadas del Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la
Organización Mundial de la Salud, que promueve la pesquisa y el manejo inicial del TDAH en el primer
nivel de atención con respaldo escalonado de especialidad, para reducir demoras en el diagnóstico y la
instauración del tratamiento efectivo en la niñez y la adolescencia (2). En términos epidemiológicos, la
variabilidad de las estimaciones de prevalencia responde tanto a diferencias metodológicas como a la
heterogeneidad poblacional; un metanálisis con metarregresión que integró tres décadas de estudios
reportó una prevalencia global en niños y adolescentes cercana a 7.2% cuando se aplican criterios
diagnósticos conservadores y medidas de calidad estrictas, subrayando la importancia de la definición
operativa utilizada para no sobrestimar casos subclínicos (3). Este hallazgo actualiza la estimación
mundial previa de 5.3% que, si bien útil como referencia, mezclaba instrumentos y marcos diagnósticos
heterogéneos, lo cual inflaba la varianza entre estudios y limitaba la extrapolación por regiones (4).

En América Latina y, de forma particular, en Colombia, la evidencia sugiere prevalencias escolares
altas en estudios con confirmación clínica; por ejemplo, en escolares del municipio de Sabaneta se
documentó una prevalencia total cercana a 15.8% cuando se consideró el coeficiente intelectual, y de
20.4% sin ese ajuste, con predominio del subtipo combinado y una razón hombre:mujer aproximada de
3.9, datos que aunque condicionados por el diseño muestral y la época, alertan sobre una demanda
potencial elevada de servicios de evaluación y seguimiento (5). No obstante, las magnitudes de carga
solo pueden entenderse a la luz de la capacidad resolutiva de los sistemas de salud; a escala global, el
Atlas de Salud Mental 2020 de la OMS describe brechas sustanciales de cobertura, déficit de recurso
humano especializado en salud mental infantil y una integración aún incompleta de la atención en el
pág. 7636
primer nivel, con grandes asimetrías entre países de ingresos medios y altos (6). En las Américas, el
Atlas regional muestra que, aunque la mayoría de países cuenta con políticas o planes específicos, la
estructura de servicios sigue orientada de forma desproporcionada hacia la hospitalización psiquiátrica,
con limitada disponibilidad de servicios comunitarios, continuidad asistencial y articulación
intersectorial, todos factores que se traducen en itinerarios de atención prolongados y discontinuidad
del cuidado en TDAH (7).

Un análisis regional a 30 años de la Declaración de Caracas ha señalado que más de 60% del gasto de
salud mental continúa concentrado en hospitales psiquiátricos en gran parte de América Latina y el
Caribe, lo cual contraría el modelo comunitario recomendado y tiende a desplazar recursos desde la
atención primaria, la detección oportuna y las intervenciones ambulatorias basadas en la evidencia para
condiciones prevalentes como el TDAH pediátrico (8). El contexto colombiano ofrece un escenario
normativo singular para el problema; la Ley 1616 de 2013 reconoce la salud mental como derecho y
ordena el desarrollo de redes integradas con énfasis en la atención primaria, contemplando la
continuidad del cuidado y la participación de familias y cuidadores, elementos clave para los trastornos
del neurodesarrollo de inicio temprano (9). Más recientemente, la Guía de Práctica Clínica nacional
para el diagnóstico y tratamiento del TDAH en población pediátrica ha estandarizado criterios clínicos,
uso de instrumentos, escalamiento terapéutico y seguimiento, con recomendaciones explícitas para APS
y niveles de referencia, además de lineamientos de prescripción segura de estimulantes y alternativas
no farmacológicas, lo que reduce la variabilidad injustificada y favorece decisiones basadas en
evidencia (10).

La existencia de este marco, sin embargo, no garantiza su implementación homogénea en el territorio,
debido a diferencias de oferta, segmentación del aseguramiento y barreras logísticas y culturales que
condicionan el acceso efectivo a la ruta diagnóstica y terapéutica. Para comprender y explicar ese
acceso, este trabajo adopta una perspectiva conceptual que distingue la interacción entre la población y
los servicios; en particular, el marco de Levesque concibe cinco dimensiones de accesibilidad de los
servicios, a saber, la detectabilidad, la aceptabilidad, la disponibilidad y acomodación, la asequibilidad
y la pertinencia clínica, que se corresponden con cinco habilidades de las personas y sus entornos para
percibir necesidades, buscar ayuda, llegar a los servicios, costear la atención y comprometerse con el
pág. 7637
plan terapéutico, respectivamente (12). Complementariamente, la taxonomía clásica de Penchansky y
Thomas operacionaliza el acceso como ajuste entre usuario y sistema en cinco dimensiones, a saber,

disponibilidad, accesibilidad geográfica, acomodación organizacional, asequibilidad y aceptabilidad,
úteis para mapear barreras y facilitadores específicos en cada tramo de la ruta de atención del TDAH,
incluyendo el tránsito escuela-salud y el seguimiento longitudinal (13). Esta doble estructura analítica
permite descomponer la complejidad del acceso en dominios medibles y comparables entre países y
subregiones, y facilita traducir hallazgos en palancas de política y gestión clínica.

El planteamiento del problema, entonces, reconoce una brecha entre la necesidad estimada de servicios
para TDAH en la infancia y la adolescencia, y el acceso real a diagnóstico, tratamiento y continuidad
del cuidado; dicha brecha se expresa en demoras para la confirmación diagnóstica, subutilización de
opciones terapéuticas basadas en evidencia, discontinuidad en el seguimiento y bajas tasas de
adherencia, especialmente en contextos de menor densidad de especialistas, insuficiente integración de
salud mental en la atención primaria, y gasto desalineado hacia dispositivos de hospitalización en
detrimento de servicios ambulatorios y comunitarios (6,7,8). En Colombia, pese al marco legal y a la
existencia de una guía nacional, persisten variaciones territoriales y por asegurador en oportunidad de
consulta especializada y en disponibilidad de medicamentos esenciales, con consecuencias previsibles
sobre el rendimiento académico, la convivencia escolar y el funcionamiento familiar, tal como sugieren
los perfiles epidemiológicos escolares históricos y la experiencia reportada por redes clínicas (5,9,10).
A nivel clínico, además, la coexistencia de comorbilidades del neurodesarrollo y del comportamiento
exige trayectorias asistenciales con evaluaciones multimodales y coordinación intersectorial sostenida,
condiciones que hoy no se garantizan de manera uniforme en la región.

La justificación de este estudio radica en que, a diferencia de otras condiciones de baja prevalencia, el
TDAH concentra una proporción significativa de la demanda neuropsiquiátrica pediátrica y su curso y
pronóstico dependen en gran medida de intervenciones oportunas y sostenibles en el tiempo; cuantificar
y sintetizar factores que obstaculizan o facilitan el acceso a cada tramo de la ruta de atención aporta
insumos directamente accionables para gestores de servicios, aseguradores y tomadores de decisiones
en América Latina y, con especial énfasis, en Colombia. Al integrar diseños cuantitativos y cualitativos
bajo marcos de acceso, se puede identificar qué dimensiones son más sensibles a intervenciones de
pág. 7638
política sanitaria, por ejemplo, reorganización de la oferta para reducir tiempos de espera en APS,
garantizar disponibilidad y abastecimiento de metilfenidato y atomoxetina en redes públicas, o
fortalecer la coordinación escuela-salud mediante protocolos de referencia y contrarreferencia, todo ello
en consonancia con la política regional de desinstitucionalización y con los estándares técnicos
nacionales (7,8,9,10). A partir de ese marco, la pregunta de investigación que orienta este trabajo es la
siguiente: en población de 0 a 19 años con TDAH atendida en países de América Latina, y
particularmente en Colombia, ¿qué factores individuales, familiares, escolares, de oferta de servicios y
de organización del sistema se asocian con la oportunidad diagnóstica, el inicio de tratamiento y la
continuidad del seguimiento, y de qué modo varían por contexto geográfico, ámbito de atención y tipo
de aseguramiento? Derivamos la hipótesis de trabajo de la literatura normativa y empírica disponible:
la presencia de sistemas orientados prioritariamente al hospital psiquiátrico, la baja densidad de talento
humano especializado, la integración incompleta de salud mental a la APS, los costos directos e
indirectos para las familias y el estigma cultural se asocian con menor probabilidad de diagnóstico
oportuno y menor continuidad terapéutica, mientras que la adopción efectiva de guías nacionales y de
la estrategia mhGAP, junto con la disponibilidad de psicoeducación estructurada y acceso regular a
fármacos de primera línea para la edad pediátrica como el metilfenidato, se asocian con mejores
desenlaces de acceso y continuidad (2,8,10,14). Esta hipótesis implica, adicionalmente, que las
intervenciones dirigidas al primer nivel de atención y a la ruta escuela-salud tendrán un mayor efecto
marginal que aquellas centradas exclusivamente en la ampliación de plazas especializadas, siempre que
se acompañen de mecanismos de coordinación clínica y financiera.

El trabajo se organizará como una revisión sistemática con síntesis narrativa y temática, sin metanálisis
cuando la heterogeneidad lo desaconseje, guiada por la declaración PRISMA 2020 para la transparencia
de los procesos de búsqueda, selección y extracción; dos revisores independientes realizarán cribado,
evaluación de calidad y extracción, con resolución por consenso y tercero en discordia, y se emplearán
marcos de Levesque y Penchansky-Thomas para la codificación de barreras y facilitadores por dominios
y etapas de la ruta de atención, integrando la evidencia cuantitativa y cualitativa mediante matrices de
convergencia y gráficos tipo harvest (11,12,13). El producto esperado es una cartografía de factores
modificables por país y subregión, con una sub-ntesis para Colombia que vincule los hallazgos con la
pág. 7639
implementación de la Ley 1616 y la Guía de Práctica Clínica, a fin de formular recomendaciones
operativas para mejorar la oportunidad, la continuidad y la equidad del acceso al diagnóstico,
tratamiento y seguimiento del TDAH en niños y adolescentes (9,10).

METODOLOGÍA

La revisión se concibió como un protocolo sistemático guiado por PRISMA 2020, diseñado para
identificar y sintetizar factores que influyen en el acceso al diagnóstico, tratamiento y seguimiento del
TDAH en población de 0 a 19 años en América Latina, con especial énfasis en Colombia. Se planificó
una búsqueda exhaustiva y sin restricción temporal inicial en PubMed, SciELO, LILACS, Scopus y
Google Scholar, combinando términos controlados y libres para TDAH, niñez y adolescencia,
desenlaces de acceso y descriptores geográficos de la región. Los registros recuperados se deduplicaron
mediante procedimientos automáticos y verificación manual. El proceso de cribado se realizó en dos
fases por dos revisores independientes: primero sobre títulos y resúmenes, y posteriormente a texto
completo, precedido por un piloto de calibración con cálculo de coeficiente kappa para asegurar
consistencia; las discrepancias se resolvieron por consenso y, cuando fue necesario, por un tercer
revisor. Se documentaron razones de exclusión preespecificadas y en la Figura 1, se evidencia el
diagrama de flujo PRISMA con los conteos por etapa.

La elegibilidad consideró estudios observacionales, cualitativos y mixtos, así como análisis de bases
administrativas o encuestas que aportaran medidas de acceso, entendidas como utilización de servicios,
oportunidad y tiempos de espera, inicio terapéutico, continuidad y adherencia, consultas especializadas
o abandono, además de barreras y facilitadores reportados. Se exigió que el TDAH estuviera
diagnosticado por criterios DSM o CIE, o por instrumentos validados, y que los desenlaces fueran
separables para la población objetivo en estudios mixtos. Se excluyeron ensayos clínicos centrados en
eficacia sin desenlaces de acceso, series de casos, psicometría sin utilización, comentarios sin datos
empíricos, y análisis de poblaciones latinoamericanas fuera de la región sin contextualización sanitaria
local. La extracción se efectuó con una matriz estandarizada que normalizó definiciones y unidades
para favorecer la comparabilidad. Se capturaron variables por etapa de la ruta de atención, desde
tamizaje y diagnóstico hasta inicio terapéutico y seguimiento, y se clasificaron los factores explicativos
en niveles individual y familiar, escolar y comunitario, proveedor y servicio, y sistema y financiamiento.
pág. 7640
La evaluación de calidad y riesgo de sesgo se aplicó con herramientas acordes al diseño de cada estudio,
incorporando sus juicios en la interpretación. Dada la heterogeneidad anticipada, la síntesis cuantitativa
se orientó de forma narrativa, empleando conteo por dirección del efecto, reporte de medianas e
intervalos intercuartílicos cuando existieran al menos tres estimadores comparables, y representación
visual tipo harvest plots ponderando sentido y peso metodológico. La evidencia cualitativa se integró
mediante análisis temático con codificación inductivo- deductiva anclada en los marcos de acceso de
Levesque y de Penchansky y Thomas, con dos analistas y refinamiento del libro de códigos tras una
fase de calibración. La integración cualicuanti siguió una lógica de convergencia explicativa,
alineando patrones y discrepancias a través de matrices de convergencia, con subanálisis por país, sector
y ámbito urbano rural y una sub-síntesis para Colombia. Se planificaron análisis de sensibilidad
excluyendo estudios de alto riesgo de sesgo o con medidas no comparables, y todos los procedimientos,
decisiones y resultados se reportarían con trazabilidad completa según PRISMA.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La síntesis de los diez artículos seleccionados muestra un conjunto heterogéneo de evidencias que, si
bien no fueron diseñadas para medir acceso en términos estrictos, permiten trianglar componentes
clínicos, epidemiológicos y de seguridad que condicionan la demanda y los requisitos de los servicios,
iluminando por contraste las lagunas en la ruta de atención, esta información se encuentra sintetizada
en la Tabla 1. El consenso internacional de la Federación Mundial de TDAH compila 208 conclusiones
sustentadas en múltiples líneas de evidencia y confirma la validez neurobiológica y clínica del trastorno,
su elevada carga funcional y el beneficio de intervenciones multimodales, con especial énfasis en
tratamientos estimulantes y apoyos psicoeducativos, lo que en conjunto perfila una necesidad asistencial
sostenida a lo largo del curso vital y obliga a redes de atención longitudinales sensibles a la comorbilidad
y al contexto sociocultural (15). Estos requerimientos clínicos dialogan con la estimación de prevalencia
global actualizada por metarregresión, que situó el rango de TDAH en niños y adolescentes alrededor
del 5 a 7 por ciento según definiciones operativas y calidad metodológica, de modo que incluso
variaciones modestas en criterios diagnósticos o en la estructuración de servicios pueden traducirse en
diferencias sustantivas de demanda y consumo de atención (17).
pág. 7641
La mega-analítica de volúmenes subcorticales aporta un correlato estructural reproducible a nivel de
grupo y robustece la interpretación del TDAH como fenotipo con sustratos medibles, lo que
indirectamente favorece la legitimación clínica y social del diagnóstico y, por ende, su aceptabilidad en
los sistemas, un componente crítico del acceso (18).

Figura 1 Flujograma PRISMA

En el ámbito terapéutico, la revisión Cochrane sobre metilfenidato de liberación inmediata en adultos
documenta efectos beneficiosos sobre síntomas cardinales y funcionamiento, aunque con incertidumbre
por riesgo de sesgo, heterogeneidad y desenlaces centrados en el corto plazo, de manera que la
extrapolación a pediatría exige prudencia y vigilancia de seguridad, en especial en escenarios con menor
capacidad de seguimiento (19). Complementariamente, la revisión con metaanálisis de eventos
gastrointestinales en niños y adolescentes tratados con metilfenidato muestra un incremento de
molestias digestivas frente a placebo, lo que si bien no invalida su uso, sí demanda protocolos de inicio
y titulación con información clara a cuidadores y mecanismos de monitorización que no siempre están
disponibles en el primer nivel de atención, afectando continuidad y adherencia (23).

La revisión sobre cortisol salival como biomarcador inespecífico de estrés sintetiza la utilidad
metodológica de este indicador en poblaciones pediátricas y adultas, pero subraya su baja especificidad
para decisiones diagnósticas y de tratamiento en TDAH, con lo cual su papel práctico en rutas de
pág. 7642
atención queda acotado a contextos de investigación o de evaluación integral no estandarizada (24). En
paralelo, la metaanálisis sobre comorbilidad en poblaciones encarceladas identifica altas tasas de
trastornos concomitantes en TDAH y perfila necesidades complejas de intervención, hecho que tensiona
la oferta de servicios y sugiere que el diseño de rutas debe integrar salud mental, adicciones y justicia
juvenil, especialmente para jóvenes en riesgo de exclusión (22).

Dos aportes del conjunto, aunque periféricos al objetivo de acceso pediátrico en Latinoamérica,
contribuyen a acotar la lectura de la evidencia y a dimensionar exigencias de precisión diagnóstica. El
análisis de variación genética rara en autismo confirma la arquitectura poligénica y la diversidad
fenotípica de los trastornos del neurodesarrollo, recordando que la superposición sintomática y la
comorbilidad requieren evaluaciones clínicas diferenciales robustas para evitar tanto el
sobrediagnóstico como la omisión de diagnósticos concomitantes que influirían en la trayectoria
asistencial de TDAH (16). La síntesis sobre funcionamiento cognitivo en trastorno bipolar pediátrico,
por su parte, aunque centrada en otra entidad, enfatiza déficits en dominios ejecutivos y atencionales
que pueden enmascarar o confundirse con TDAH, reforzando la necesidad de competencias
diagnósticas y de circuitos de referencia oportunos, de nuevo con implicaciones prácticas para el acceso
efectivo (20). Asimismo, la revisión sobre la carga de fenilcetonuria en América Latina ofrece un marco
de lectura de “carga y red asistencial” útil para comprender cómo enfermedades con requerimientos
terapéuticos crónicos y seguimiento estrecho desbordan estructuras hospitalocéntricas y necesitan redes
ambulatorias integradas, un razonamiento transferible a TDAH cuando se pretende asegurar
continuidad y equidad (21).

Tabla 1 Matriz de extracción

Referencia
abreviada

País / región
principal

Año
Tipo de estudio Población /
ámbito

Desenlaces de
acceso medidos

Faraone
et al., 2021
(World Federation

of ADHD

Consensus)

Multinacional /
global

2021
Declaración de
consenso basada en
síntesis de evidencia

Niños,
adolescentes y
adultos con TDAH

No evalúa acceso; se
centra en
conclusiones clínicas

Fu et al., 2022 (Nat
Genet, autismo)

Multinacional
2022 Genómica; análisis
de variación rara

Personas con TEA
No evalúa acceso a
servicios

Polanczyk et al.,
2014 (Int J
Epidemiol)

Multinacional
2014 Revisión sistemática
y meta-regresión de
prevalencia

Población
pediátrica y
adolescente

No mide acceso;
solo prevalencia
pág. 7643
Hoogman
et al.,
2017 (Lancet

Psychiatry,

ENIGMA)

Multinacional
2017 Mega-análisis
transversal de
neuroimagen

Niños y adultos con
TDAH

No mide acceso

Cândido et al., 2021
(Cochrane,
metilfenidato en
adultos)

Multinacional
2021 Revisión sistemática
Cochrane de ECA

Adultos con
TDAH

No mide acceso;
seguridad/eficacia

Elias et al., 2017
(JAACAP, trastorno
bipolar pediátrico)

Multinacional
2017 Revisión sistemática
y metaanálisis

Niños y
adolescentes con
trastorno bipolar

No aplica a TDAH ni
acceso

Pessoa et al., 2022
(Orphanet J Rare
Dis, fenilcetonuria)

Latinoamérica
2022 Revisión sistemática
y metaanálisis
observacional

Pacientes con
fenilcetonuria

Puede abordar carga
y uso de servicios, no
TDAH

Young et al., 2015
(Psychol Med,
población
carcelaria)

Multinacional
2015 Metaanálisis Personas con
TDAH
encarceladas

No mide acceso
sanitario;
comorbilidades

Holmskov et al.,
2017 (PLoS One,
EA
gastrointestinales)

Multinacional
2017 Revisión sistemática
y TSA de ECA

Niños y
adolescentes con
TDAH

No mide acceso;
evalúa eventos
adversos

Aguilar Cordero et
al., 2014 (Nutr
Hosp, cortisol
salival)

España /
multirregional

2014
Revisión sistemática Niños y adultos,
diversos contextos

No mide acceso ni
TDAH

Al integrar los diez trabajos, los resultados apuntan a una convergencia en tres planos. Primero, la
validez clínica y neurobiológica del TDAH, consolidada por consensos y hallazgos de neuroimagen,
sustenta la priorización del trastorno en agendas de salud infantil y escolar y legitima la inversión en
capacidad diagnóstica y de seguimiento en atención primaria y secundaria (15,18). Segundo, la eficacia
clínica de estimulantes, con un perfil de seguridad bien conocido y efectos adversos principalmente
digestivos y de sueño, exige sistemas capaces de informar, vigilar y ajustar, lo que condiciona la
arquitectura del acceso, especialmente en territorios con brechas de talento humano y de continuidad
asistencial (19,23). Tercero, la elevada comorbilidad y los solapamientos fenotípicos con otros
trastornos del neurodesarrollo y del ánimo obligan a rutas intersectoriales y a protocolos de evaluación
multinivel, de lo contrario los itinerarios se alargan, se multiplican los puntos de quiebre y se erosiona
la adherencia familiar a los planes de manejo (16,20,22).
pág. 7644
En suma, los diez artículos no cuantifican tiempos de espera, tasas de utilización o continuidad en
Latinoamérica, pero ofrecen un andamiaje clínico y organizacional que explica por qué, incluso con
guías basadas en evidencia, los sistemas fragmentados enfrentan dificultades para traducir eficacia en
efectividad y equidad.

Un estudio epidemiológico en cuatro regiones de Brasil mostró una brecha de tratamiento marcada en
salud mental infantil y adolescente, con proporciones sustanciales de casos no atendidos pese a la
presencia de necesidades clínicamente significativas, lo que sugiere que, aun en países con redes
extensas, la puerta de entrada y la continuidad siguen siendo cuellos de botella para trastornos
prevalentes como el TDAH (25). De manera complementaria, el análisis de trayectorias de acceso al
diagnóstico oportuno de TDAH en México describió una secuencia dinámica de etapas percibir, buscar,
llegar y usar, e identificó demoras atribuibles a coordinación deficiente entre escuela y salud, estigma
y logística de referencia, obligando a pensar el acceso como proceso y no como evento aislado (26). En
el plano de disponibilidad de tratamientos, el estudio multinacional de consumo de fármacos TDAH
con datos IQVIA 2015 a 2019 documentó niveles de consumo marcadamente inferiores en varios países
latinoamericanos respecto de Norteamérica y Europa, y tendencias de crecimiento desigual, lo que
probablemente refleja una combinación de subdiagnóstico, restricciones regulatorias, abastecimiento
intermitente y preferencias terapéuticas no siempre alineadas con la evidencia (27). Estas piezas encajan
con los resultados de eficacia y seguridad del conjunto de diez artículos, ya que muestran que, aun
existiendo tratamientos eficaces, la oferta y el uso real en la región son limitados, con trayectorias que
se interrumpen antes de consolidar planes de manejo y seguimiento.

La disponibilidad real de estimulantes en el sector público y su dispensación en farmacias comerciales
añade capas explicativas. Análisis de dispensación pública de metilfenidato en Brasil describieron un
patrón restrictivo y heterogéneo entre estados, con acceso dependiente de programas locales y con trazas
de medicalización y contramovimientos de contención que pueden dejar a niños vulnerables sin acceso
sostenido, reforzando la necesidad de políticas de abasto y prescripción basadas en riesgobeneficio y
en vigilancia poscomercialización (28). En paralelo, trabajos recientes sobre accesibilidad a servicios
especializados en el sistema público mexicano documentan fragmentación institucional y déficit de
recurso humano, con densidades de psiquiatras infantiles y psicólogos insuficientes para sostener rutas
pág. 7645
de evaluación y seguimiento, lo que amplifica demoras y obliga a resolver la mayor parte de los casos
en atención primaria sin los apoyos necesarios, un hallazgo congruente con la racionalidad de los
consensos y de las revisiones terapéuticas que exigen monitorización y ajustes periódicos (29). Esta
lectura se refuerza con síntesis sobre política de medicamentos y acceso en México que revelan vacíos
en la investigación sobre disponibilidad efectiva y prueban que la agenda de acceso a fármacos para
condiciones no transmisibles en pediatría sigue rezagada, interfiriendo con la traducción de la evidencia
en cobertura y uso adecuado (30).

La consistencia entre beneficios clínicos de estimulantes y barreras de acceso invita a matizar con
señales contemporáneas de seguridad que afectan la implementación. La revisión Cochrane más
reciente en población pediátrica ratifica reducciones significativas de síntomas con metilfenidato versus
placebo, pero al mismo tiempo advierte la necesidad de interpretar los efectos frente a riesgo de sesgo
y enfatiza la vigilancia de eventos adversos, lo que traslada a los sistemas la responsabilidad de dotar a
la atención primaria de capacidades de titulación y seguimiento, incluyendo herramientas de
comunicación con familias y escuelas (31). Esto dialoga con la evidencia de eventos gastrointestinales
y con el debate sobre dosis máximas, donde una evaluación crítica sugirió que los límites superiores
carecen de soporte empírico sólido y que la titulación debe guiarse por respuesta clínica y tolerabilidad
caso a caso, recomendación que exige visitas de control y profesionales entrenados, insumos que en
redes fragmentadas suelen ser intermitentes (23,32). Incluso cuando la seguridad cardiovascular a
mediano plazo parece aceptable en niños sanos, estudios prospectivos con evaluación ecocardiográfica
encuentran variaciones funcionales que, si bien no implican daño estructural, justifican protocolos de
seguimiento en subgrupos, lo que nuevamente plantea requisitos organizacionales adicionales en
contextos con limitaciones de acceso a cardiología pediátrica (33). En conjunto, el balance eficacia
seguridad descrito por los diez artículos y por esta literatura externa reafirma que los determinantes del
acceso no se reducen a la existencia nominal del medicamento o de la consulta, sino a la capacidad del
sistema para entregar un paquete de atención que combine competencia clínica, monitoreo y
continuidad.

Una derivación práctica para el caso latinoamericano es que la arquitectura del acceso a TDAH debe
anclarse en atención primaria con soporte escalonado y en acuerdos operativos con el sector educativo
pág. 7646
para pesquisa y continuidad, tal como se infiere de las trayectorias descritas en México y de la brecha
de tratamiento en Brasil, y que el éxito de la ruta depende tanto de la disponibilidad física de
metilfenidato y de profesionales capacitados como de la articulación interinstitucional que reduzca
tiempos muertos entre percepción del problema, búsqueda de ayuda, llegada a servicios y uso sostenido
de intervenciones eficaces (2527,29,30). Cuando se contrasta este imperativo organizacional con el
conjunto de diez referencias, el cuadro es congruente: existe consenso clínico robusto sobre diagnóstico
y tratamiento, hay datos epidemiológicos y de neuroimagen que legitiman y priorizan el problema, y
hay perfiles de seguridad que requieren supervisión; lo que falta en los diez artículos es precisamente
la verificación empírica de que los sistemas latinoamericanos están configurados para cumplir esos
requisitos, brecha que la literatura de acceso citada evidencia con claridad. De ahí que la agenda de
investigación y de política deba

moverse desde la pregunta de si el tratamiento funciona hacia la pregunta de cómo

asegurar su entrega oportuna, segura y continua en redes reales, heterogéneas y, a

menudo, subfinanciadas.

CONCLUSIONES

El TDAH en la infancia y la adolescencia constituye una condición con base clínica y neurobiológica
sólida, alta prevalencia y repercusión funcional significativa, que exige rutas de atención continuas y
sensibles a la comorbilidad. Los tratamientos estimulantes demuestran eficacia clínica relevante y un
perfil de seguridad manejable, pero su implementación efectiva depende de la capacidad de los servicios
para informar, titular y vigilar de manera estandarizada. El conjunto de hallazgos apunta a que el
obstáculo principal no reside en la falta de intervenciones válidas, sino en la insuficiencia de los
dispositivos organizacionales que deberían garantizar oportunidad diagnóstica, inicio terapéutico y
continuidad del seguimiento.

En América Latina, y de modo particular en Colombia, persiste una brecha entre la demanda esperable
por carga de enfermedad y la oferta real de servicios, expresada en demoras para confirmar el
diagnóstico, variabilidad en la prescripción y disponibilidad de fármacos, y discontinuidad de controles.
Esta brecha se explica por la fragmentación de redes, la baja densidad de talento humano en salud
mental infantil, la débil integración con la atención primaria y la limitada articulación con el sector
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educativo. Los sistemas tienden a sobrecargar el nivel especializado sin dotar al primer nivel de
protocolos y competencias para asumir la mayor parte de los casos, lo que prolonga itinerarios y
deteriora la adherencia familiar.

Con base en ello, la prioridad estratégica es reorganizar la ruta de atención anclándola en la atención
primaria con soporte escalonado. Esto implica instalar capacidades diagnósticas básicas con entrevistas
a múltiples informantes y escalas validadas, establecer esquemas de titulación y seguimiento con metas
clínicas explícitas y definir criterios de referencia y contrarreferencia bidireccionales con psiquiatría
infantil, neuropediatría y psicología clínica. Deben fijarse indicadores de desempeño verificables, como
tiempo desde sospecha escolar a valoración clínica, proporción que inicia tratamiento dentro de
intervalos definidos, continuidad de controles en periodos trimestrales y tasas de interrupción por
eventos adversos. La disponibilidad sostenida de metilfenidato y alternativas debe asegurarse mediante
listas únicas de medicamentos esenciales, compras consolidadas, monitoreo de abastecimiento y
farmacovigilancia activa, con guías de uso responsable que disminuyan variaciones injustificadas.

En Colombia, la existencia de una guía nacional brinda una oportunidad inmediata para homogeneizar
criterios y prácticas, pero requiere acompañamiento operativo. Se recomienda un plan de
implementación por fases que incluya capacitación masiva en atención primaria, acuerdos formales
escuela salud con protocolos de derivación, teleapoyo clínico para zonas con baja densidad de
especialistas, y auditoría clínica con retroalimentación a los prestadores. La política debe abordar
inequidades territoriales priorizando territorios con menor acceso y establecer financiamiento protegido
para seguimiento, no solo para el inicio del tratamiento. Es imprescindible cerrar vacíos de información.
Se requiere investigación aplicada que mida desenlaces de acceso con definiciones comparables,
estudios de efectividad en vida real que integren seguridad y adherencia, y evaluaciones económicas de
modelos de atención que combinen intervención escolar y primaria con soporte especializado. Un
sistema que mida de manera rutinaria oportunidad, uso y continuidad permitirá convertir eficacia
demostrada en resultados poblacionales sostenibles, garantizando que niños y adolescentes

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