MEDICINA BASADA EN EVIDENCIA
EN PACIENTES CON RIESGO DE CÁNCER
DE PRÓSTATA EN PRIMER NIVEL
EVIDENCE-BASED MEDICINE IN PATIENTS AT RISK OF
PROSTATE CANCER IN PRIMARY CARE
Leslie Elisa Aguirre García
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
Cleopatra Avalos Díaz
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Abel Pérez Pavón
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
Jorge Iván Martínez Pérez
Instituto Mexicano del Seguro Social, México

pág. 8317
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21963
Medicina Basada en Evidencia en Pacientes con Riesgo de Cáncer de
Próstata en Primer Nivel
Leslie Elisa Aguirre García1
mcleslieelisa20@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-2126-8165
Universidad Juarez Autonoma de Tabasco
Mexico
Cleopatra Avalos Díaz
docencia2016cleopatra@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-7032-0259
Instituto Mexicano del Seguro Social
Unidad de Medicina Familiar No 43
Villahermosa, Tabasco
México
Abel Pérez Pavón
abel.perez.imss@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-6119-8581
Instituto Mexicano del Seguro Social
Unidad de Medicina Familiar No 43
Villahermosa, Tabasco
México
Jorge Iván Martínez Pérez
docmfivan@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0005-7275-9117
Instituto Mexicano del Seguro Social
Unidad de Medicina Familiar No 43
Villahermosa, Tabasco
México
RESUMEN
Introducción: La medicina basada en evidencia es un pilar para la toma de decisiones clínicas en el
primer nivel de atención y resulta fundamental en la detección oportuna del cáncer de próstata. Objetivo:
Determinar el grado de apego a la medicina basada en evidencia en la atención de pacientes con riesgo
de cáncer de próstata en un primer nivel de atención. Material y métodos: Se realizó un estudio
observacional, transversal y analítico, durante enero a diciembre de 2024, en la Unidad de Medicina
Familiar No. 43 del Instituto Mexicano del Seguro Social, en Villahermosa, Tabasco. La unidad de
análisis fue el médico familiar y la unidad de observación los expedientes clínicos electrónicos de
pacientes masculinos de 40 a 69 años. El apego se evaluó mediante la cédula de la Guía de Práctica
Clínica mexicana para detección oportuna del cáncer de próstata. Se utilizó estadística descriptiva y
pruebas de chi cuadrada o exacta de Fisher. Resultados: Se revisaron 194 expedientes correspondientes
a 32 médicos. El 99.5 % de los expedientes se clasificó como “no hay apego” y el 0.5 % como “apego
deficiente”; no se identificaron expedientes con apego alto. No se observaron diferencias
estadísticamente significativas entre las características sociodemográficas, académicas o laborales de
los médicos y el grado de apego. Conclusión: El grado de apego a la medicina basada en evidencia para
la detección oportuna del cáncer de próstata fue marcadamente bajo, lo que evidencia la necesidad de
fortalecer estrategias institucionales orientadas a la estandarización de la atención y al registro clínico
en el primer nivel.
Palabras clave: medicina basada en evidencia, cáncer de próstata, atención primaria, guías de práctica
clínica, apego
1 Autor principal
Correspondencia: mcleslieelisa20@gmail.com

pág. 8318
Evidence-Based Medicine in Patients at Risk of Prostate Cancer in
Primary Care
ABSTRACT
Evidence-based medicine is a fundamental approach for clinical decision-making in primary care,
particularly in the prevention and early detection of prostate cancer. The objective of this study was to
determine the degree of adherence to evidence-based medicine in the care of patients at risk of prostate
cancer in a primary care setting. An observational, cross-sectional, analytical study was conducted at
Family Medicine Unit No. 43 of the Mexican Social Security Institute in Villahermosa, Tabasco, from
January to December 2024. The unit of analysis was the family physician, and the unit of observation
consisted of electronic medical records of male patients aged 40 to 69 years. Adherence was assessed
using the checklist from the Mexican Clinical Practice Guideline for early detection of prostate cancer.
A total of 194 medical records corresponding to 32 physicians were reviewed. The results showed that
99.5% of the records were classified as “no adherence,” 0.5% as “poor adherence,” and no cases of high
adherence were identified. The lowest compliance was observed in early detection, follow-up, and
referral to secondary care. No statistically significant differences were found between physicians’
sociodemographic or occupational characteristics and adherence level. In conclusion, there is a
markedly low documented adherence to evidence-based recommendations, highlighting the need to
strengthen standardization and clinical documentation processes in primary care.
Keywords: evidence-based medicine, prostate cancer, primary care, clinical practice guideline,
prostate-specific antigen
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

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INTRODUCCIÓN
La medicina basada en evidencia (MBE) constituye un enfoque fundamental para la toma de decisiones
clínicas, al integrar la mejor evidencia científica disponible con la experiencia clínica y los valores del
paciente, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención y los resultados en salud (Ratnani et al.,
2023; Tenny & Varacallo, 2024). En el primer nivel de atención, la MBE adquiere particular relevancia
debido a su papel estratégico en la prevención, detección oportuna y seguimiento de enfermedades de
alta prevalencia e impacto en la salud pública (Connor et al., 2023). En este sentido, la aplicación de la
MBE resulta particularmente relevante en la atención del cáncer de próstata, una neoplasia de alta
prevalencia y mortalidad en la población masculina, cuya detección y manejo oportunos dependen en
gran medida de la correcta implementación de recomendaciones clínicas en el primer nivel de atención.
El cáncer de próstata representa un importante problema de salud pública a nivel mundial. En el año
2020, la Organización Mundial de la Salud reportó aproximadamente 1.41 millones de casos nuevos de
cáncer de próstata y más de 375,000 defunciones a nivel global, con una mayor carga de enfermedad
en países de ingresos medios y bajos (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022). La incidencia
continúa en ascenso, atribuida al envejecimiento poblacional, a la transición epidemiológica y al
incremento en la utilización de pruebas diagnósticas (Rojas et al., 2024).
En América Latina, la Organización Panamericana de la Salud ha documentado una incidencia que varía
entre 35 y 80 casos por cada 100,000 hombres, con una marcada tendencia hacia el diagnóstico en
etapas avanzadas. Estas características reflejan retos persistentes en la detección oportuna y en el acceso
a servicios especializados. (OPS, 2022)
A nivel internacional, los registros del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN 2022) muestran
variaciones relevantes entre países. En Chile, se registraron 9,678 casos nuevos y 2,703 defunciones
por cáncer de próstata, ubicando a esta neoplasia como la cuarta causa de muerte por cáncer en hombres,
lo que ejemplifica la carga de la enfermedad incluso en sistemas de salud con programas de detección
establecidos (Rojas et al., 2024).
En México, el panorama epidemiológico evidencia una tendencia creciente. El Global Burden of
Disease reportó un incremento del 83 % en la mortalidad por cáncer de próstata entre 1990 y 2017,
pasando de 6.5 a 11.9 defunciones por cada 100,000 habitantes (Pérez et al., 2020).

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De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2023 el cáncer de próstata
se posicionó como la primera causa de muerte por tumor maligno en hombres mayores de 60 años, con
una tasa de 95.8 defunciones por cada 100,000 habitantes (INEGI, 2025). A nivel nacional, el Sistema
Único de Información para la Vigilancia Epidemiológica notificó 4,936 casos nuevos, de los cuales 90
correspondieron al estado de Tabasco, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de
detección oportuna desde el primer nivel de atención (Secretaría de Salud, 2025).
La incidencia del cáncer de próstata se incrementa de manera progresiva con la edad, particularmente a
partir de la quinta década de la vida. A nivel internacional, la American Urological Association reconoce
que el riesgo aumenta de forma significativa en hombres mayores de 50 años, y se ve modificado por
antecedentes familiares de primer grado, ascendencia genética y la presencia de comorbilidades
metabólicas. temprana (AUA, 2023) De manera concordante, el U.S. Preventive Services Task Force
señala que la edad, los antecedentes familiares y la raza constituyen determinantes importantes del
riesgo de cáncer de próstata, los cuales deben considerarse al momento de individualizar las decisiones
de detección. (USPSTF, 2018)
En el contexto nacional, la Guía de Práctica Clínica mexicana para la detección oportuna del cáncer de
próstata identifica como población con mayor riesgo a los hombres mayores de 40 años, especialmente
aquellos con antecedentes familiares de cáncer de próstata, así como a pacientes con obesidad y diabetes
mellitus (Secretaría de Salud, 2018). De forma complementaria, el Protocolo de Atención Integral del
Instituto Mexicano del Seguro Social incorpora estos factores y subraya la identificación temprana de
población en riesgo desde el primer nivel de atención (IMSS, 2024).
En cuanto a las medidas de detección oportuna y diagnóstico inicial, las guías clínicas coinciden en que
la identificación temprana de pacientes en riesgo debe realizarse desde el primer nivel de atención. La
American Urological Association recomienda que la solicitud del antígeno prostático específico se
considere en hombres entre 55 y 69 años, mediante un proceso de toma de decisiones compartida, y
sugiere iniciar la evaluación desde los 40 a 45 años en pacientes con alto riesgo, como aquellos con
antecedentes familiares de primer grado o ascendencia afrodescendiente (AUA, 2023). De manera
similar, el U.S. Preventive Services Task Force recomienda individualizar el uso del antígeno prostático
específico en hombres de 55 a 69 años, tras informar de manera adecuada los posibles beneficios y

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riesgos del tamizaje, y no recomienda el tamizaje sistemático en hombres mayores de 70 años (USPSTF,
2018).
En el ámbito nacional, la Guía de Práctica Clínica mexicana establece que, en hombres mayores de 40
años con factores de riesgo, la valoración inicial debe incluir una historia clínica dirigida, la
identificación de síntomas urinarios, la solicitud dirigida del antígeno prostático específico y la
adecuada interpretación de sus resultados. Asimismo, recomienda la referencia oportuna al segundo
nivel de atención ante valores elevados o persistentes del antígeno prostático específico, hallazgos
clínicos sugestivos o la presencia de síntomas compatibles con enfermedad prostática (Secretaría de
Salud, 2018). De manera complementaria, el Protocolo de Atención Integral del IMSS enfatiza la
importancia del registro clínico adecuado, la consejería informada y la referencia temprana al segundo
nivel, con el objetivo de reducir retrasos diagnósticos y favorecer la atención oportuna de los pacientes
con sospecha de cáncer de próstata (IMSS, 2024).
En relación con las herramientas diagnósticas, las guías clínicas coinciden en que el antígeno prostático
específico constituye una prueba de detección y estratificación de riesgo, mas no un método diagnóstico
definitivo. Su utilidad radica en permitir la identificación de pacientes con mayor probabilidad de
presentar cáncer de próstata y orientar la necesidad de estudios complementarios y referencia al segundo
nivel de atención (Carlsson & Vickers, 2020). El diagnóstico confirmatorio del cáncer de próstata se
establece mediante biopsia prostática, la cual representa el estándar de referencia para la confirmación
histopatológica de la enfermedad. En este contexto, el uso adecuado del antígeno prostático específico
en el primer nivel de atención resulta fundamental para optimizar la detección oportuna, reducir retrasos
diagnósticos y favorecer la referencia temprana de los pacientes con hallazgos sugestivos de malignidad
(Singh & Bolla, 2023).
En relación con la implementación de estas recomendaciones, la evidencia muestra variabilidad en la
práctica clínica. En Europa, Cañaveras León et al. (2022) documentaron que el cáncer de próstata
presentó la mayor demora diagnóstica entre varios tumores evaluados, con una mediana de 395 días,
atribuida principalmente a la ausencia de protocolos unificados de referencia y seguimiento en el primer
nivel de atención.

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En México, la solicitud sistemática del antígeno prostático específico en médicos del primer nivel se
realizó en aproximadamente 40 % de los casos, lo que evidenció heterogeneidad en la aplicación de las
guías clínicas vigentes (Basulto Martínez et al., 2021). De igual manera se identificó que los pacientes
referidos de forma tardía al segundo nivel presentaron intervalos prolongados entre la primera consulta
y la confirmación diagnóstica, frecuentemente superiores a un año, lo que se asoció con una mayor
proporción de enfermedad en estadios avanzados (Rubí López et al., 2021). Por otro lado, se observó
que la incorporación de herramientas de apoyo clínico en la atención primaria permitió reducir los
tiempos de decisión clínica y aumentar la solicitud adecuada del antígeno prostático específico hasta en
24 %, sugiriendo que los sistemas estructurados pueden contribuir a disminuir las demoras en la
detección temprana del cáncer de próstata (Carlsson 2024).
El expediente clínico electrónico constituye una herramienta fundamental para documentar la
aplicación de la MBE y evaluar los procesos de atención brindados a los pacientes en el primer nivel de
atención. En este contexto, resulta pertinente evaluar el grado de apego a la medicina basada en
evidencia en la atención de pacientes con riesgo de cáncer de próstata, a partir del análisis de los
registros clínicos generados en una unidad de medicina familiar del estado de Tabasco (Signore &
Campagna, 2023). La identificación del cumplimiento de las recomendaciones clave permite reconocer
áreas de oportunidad para fortalecer los procesos de atención, mejorar la calidad del registro clínico y
contribuir a la mejora continua de la práctica médica (Singh & Bolla, 2023).
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio analítico, cuantitativo, transversal y observacional en la Unidad de Medicina
Familiar No. 43 del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en Villahermosa, Tabasco, durante
el periodo comprendido de enero a diciembre de 2024.
La unidad de análisis fue el médico familiar adscrito a la unidad, y la unidad de observación estuvo
constituida por los expedientes clínicos electrónicos de pacientes masculinos de 40 a 69 años, con riesgo
de cáncer de próstata, atendidos en consulta externa del primer nivel de atención.
La evaluación del grado de apego a la medicina basada en evidencia se realizó mediante la aplicación
de la cédula de apego de la Guía de Práctica Clínica mexicana para la detección oportuna del cáncer de
próstata en el primer nivel de atención, a través de la revisión sistemática de los expedientes clínicos

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electrónicos correspondientes a los pacientes atendidos por cada médico. Se excluyeron expedientes
incompletos, duplicados o de pacientes con diagnóstico previo confirmado de cáncer de próstata.
Para la obtención de las características sociodemográficas, académicas y laborales de los médicos, se
aplicó un cuestionario estructurado de preguntas directas, elaborado para este estudio, el cual incluyó
variables como edad, sexo, años de ejercicio profesional, tipo de universidad de egreso, participación
en cursos de actualización y antigüedad laboral. La información fue recabada de manera individual y
registrada en una base de datos diseñada para tal fin.
La información obtenida fue capturada y procesada en una base de datos electrónica. El análisis
estadístico se realizó mediante el programa SPSS versión 25, empleando estadística descriptiva con
frecuencias y porcentajes. Para el análisis de asociación entre el grado de apego y las características de
los médicos se utilizaron pruebas de chi cuadrada de Pearson o prueba exacta de Fisher, según
correspondiera, considerando un valor de p < 0.05 como estadísticamente significativo.
El presente proyecto fue avalado por el Comité Local de Investigación en Salud (CLIS) y el Comité
Local de Ética e Investigación en Salud (CLES) del Instituto Mexicano del Seguro Social. La
investigación se clasificó como sin riesgo, al basarse exclusivamente en la revisión de expedientes
clínicos electrónicos, garantizando la confidencialidad y anonimato de la información.
RESULTADOS
Se revisaron 194 expedientes clínicos electrónicos correspondientes a 32 médicos familiares adscritos
a la consulta externa de la Unidad de Medicina Familiar No 43 del IMSS, en Villahermosa,Tabasco, de
los cuales la distribución por edad mostró predominio del grupo de 36 a 40 años con el 28.1%, seguido
de los grupos de 30 a 35 años con el 18.8%, 51 a 55 años con 18.8% y 46 a 50 años con 15.6%. El grupo
de 41 a 45 años representó 12.5%, y el de 56 a 60 años con 6.3%.
En cuanto al sexo, 71.9% fueron mujeres y 28.1% hombres. Respecto al estado civil, 50.0% se
encontraban casados, 28.1% solteros, 12.5% en unión libre y 9.4% viudos.
La residencia fue predominantemente urbana con 96.9% y 3.1% en zona suburbana. La distribución por
turno se concentró que el 46.9% labora en el vespertino, 43.8% en el matutino, y el 9.4% en el turno
mixto.

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En relación con la formación académica, la mayoría de los médicos provenía de universidades públicas
con 90.6%, y 9.4% egresaron de instituciones privadas. Los periodos de egreso más frecuentes
correspondieron a 2006–2010 y 2021–2025 representando el 21.9% respectivamente. Respecto a
capacitación específica el 28.1% reportaron haber realizado curso sobre cáncer de próstata y el 71.9%
no. La antigüedad laboral mostró una distribución heterogénea, con mayor proporción de médicos con
16 a 20 años de servicio representada por el 21.9%.
Cumplimiento por criterio de la cédula de apego
Del total de expedientes evaluados, el 92.8% no documentó el cumplimiento de ninguna recomendación
de la guía. El 6.7% registró el cumplimiento parcial, con entre 1 y 7 recomendaciones, mientras que
solo 0.5% evidenció el cumplimiento de 8 a 13 recomendaciones.
En relación con las recomendaciones no cumplidas, el 97.4% de los expedientes presentó entre 8 y 13
recomendaciones incumplidas. Asimismo, en el 75.3% de los expedientes no se identificaron
recomendaciones clasificadas como no aplicables.
Evaluación por criterios de la cédula de apego
La evaluación por criterios de la cédula de apego mostró un bajo cumplimiento en todos los
componentes. En los factores de riesgo y la detección oportuna, la documentación de las
recomendaciones fue inferior al 6% en todos los criterios. En el seguimiento, el cumplimiento fue
mínimo, con registros ≤2.1%, y la cuantificación de APE libre apenas se documentó en 1.0%. No se
identificó evidencia de referencia oportuna a segundo nivel para biopsia en ningún expediente.
Distribución del apego por médico
Los 32 médicos evaluados generaron entre 1 y 19 expedientes cada uno. Solo un médico registró un
expediente clasificado con apego deficiente, mientras que la totalidad de los expedientes restantes se
clasificó como sin apego. No se identificaron expedientes con apego alto.
Apego global a las recomendaciones de la guía
En la evaluación global del apego a la guía, el 99.5% de los expedientes se clasificó como sin apego, el
0.5% como apego deficiente y no se identificaron expedientes con apego alto. Asimismo, el 92.8% de
los expedientes no documentó ninguna recomendación cumplida; el 6.7% registró entre 1 y 7
recomendaciones, y solo un expediente (0.5%) evidenció el cumplimiento de 8 a 13 recomendaciones.

pág. 8325
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos son congruentes con la evidencia internacional, que ha documentado
dificultades persistentes en la implementación de las guías clínicas para la detección del cáncer de
próstata. Estudios previos han señalado un cumplimiento parcial de las recomendaciones,
particularmente en la discusión del tamizaje y la estratificación del riesgo, mientras que en el presente
estudio la documentación de estos criterios fue inferior al 6%, lo que sugiere un nivel de implementación
aún más limitado en el contexto evaluado. De manera similar, reportes europeos han identificado
retrasos diagnósticos atribuibles a deficiencias en los procesos de seguimiento y referencia, hallazgos
que coinciden con la ausencia de registros de seguimiento del antígeno prostático específico y de
referencia oportuna al segundo nivel observada en esta unidad (Cañaveras-León et al., 2022; Shungu et
al., 2022).
En el contexto nacional, investigaciones previas han descrito un uso restringido del antígeno prostático
específico y de la exploración rectal digital en varones asintomáticos, a pesar de la disponibilidad de la
prueba. En concordancia, en este estudio la solicitud de antígeno prostático específico se documentó en
una proporción mínima de expedientes y no se registraron referencias a segundo nivel, aun cuando
existían criterios establecidos en la guía, lo que sugiere la persistencia de barreras estructurales en la
detección y el manejo oportuno del cáncer de próstata (Signore & Campagna, 2023).
Un hallazgo relevante fue la ausencia de asociación estadísticamente significativa entre las
características sociodemográficas, académicas o laborales de los médicos y el grado de apego
documentado. Este resultado coincide con estudios previos que señalan que el cumplimiento de las
guías clínicas depende principalmente de factores organizacionales y de implementación, como la carga
asistencial, los sistemas de registro y la disponibilidad de procesos estandarizados, más que de variables
individuales del personal médico.
pág. 8326
ILUSTRACIONES, TABLAS, FIGURAS.
Tabla 1. Variables sociodemográficas de los médicos
Variable Frecuencia (n) Porcentaje (%)
Sexo
Femenino 23 71.9
Masculino 9 28.1
Edad (años)
30–35 6 18.8
36–40 9 28.1
41–45 4 12.5
46–50 5 15.6
51–55 6 18.8
56–60 2 6.2
Situación geográfica
Urbana 30 93.8
Suburbana 2 6.2
Total 100
Fuente: Elaboración propia con base en los resultados recolección de datos de los médicos, UMF N. 43 en Villahermosa,
Tabasco.
Tabla 2. Variables académicas de los médicos
Variable Frecuencia (n) Porcentaje (%)
Antigüedad en primer nivel
1–10 15 46.9
11–20 10 31.2
21–30 7 21.9
Actualización médica (modalidad)
En línea 8 25.0
Ninguna 24 75.0
Total 100
Fuente: Elaboración propia con base en los resultados recolección de datos de los médicos, UMF N. 43 en Villahermosa,
Tabasco.

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Tabla 3. Porcentaje de cumplimiento por apartados de la cédula
Apartado Cumplimiento (%) χ² p
Historia clínica y consejería 3–6 % 16–31 0.001
Detección con APE 3–6 % 16–31 0.001
Seguimiento 0–2 % Variable >0.05
Referencia 0 % Variable >0.05
Nota: X2=chi cuadrado, gl= grado de libertad, p= significancia estadística.
Fuente: Elaboración propia a partir de la aplicación de la cédula de verificación de apego a la medicina basada en evidencia
mediante la revisión de expedientes clínicos electrónicos, UMF No. 43, IMSS 2024.
Tabla 4. Grado de pego global
Categoría Frecuencia (n) Porcentaje (%)
Apego adecuado 0 0
Apego deficiente 1 0.5
No hay apego 193 99.5
Total 100
Fuente: Elaboración propia a partir de la aplicación de la cédula de verificación de apego a la medicina basada en evidencia
mediante la revisión de expedientes clínicos electrónicos, UMF No. 43, IMSS 2024.
CONCLUSIONES
El grado de apego a la Medicina Basada en Evidencia y a las recomendaciones de la Guía de Práctica
Clínica para la detección oportuna del cáncer de próstata en la UMF No. 43 fue marcadamente bajo,
con predominio de la categoría “no hay apego” en prácticamente la totalidad de los expedientes
evaluados.
Las principales deficiencias se concentraron en la identificación documentada de factores de riesgo, la
detección mediante antígeno prostático específico, el seguimiento clínico y la referencia al segundo
nivel de atención. No se observaron diferencias significativas en el grado de apego según las
características sociodemográficas, académicas o laborales de los médicos.
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