UTILIDAD DE LA ESCALA SHA2PE COMO
PREDICTOR DE INTERVENCIÓN HOSPITALARIA

EN PACIENTES CON HEMORRAGIA DE TUBO
DIGESTIVO BAJO EN EL SERVICIO DE URGENCIAS

USEFULNESS OF THE SHA2PE SCORE AS A PREDICTOR OF

HOSPITAL INTERVENTION IN PATIENTS WITH LOWER

GASTROINTESTINAL BLEEDING IN THE EMERGENCY

DEPARTMENT

Ángel de Jesús Martínez Carmona

Instituto Mexicano del Seguro Social, México
pág. 8628
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.21983
Utilidad de la Escala SHA2PE como Predictor de Intervención Hospitalaria
en Pacientes con Hemorragia de Tubo Digestivo bajo en el Servicio de
Urgencias

Ángel de Jesús Martínez Carmona
1
Leon_de_dios@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0007-0879-7850

Instituto Mexicano del Seguro Social

México

RESUMEN

La hemorragia de tubo digestivo bajo (HTDB) representa entre el 25% y el 30% de todas las
hemorragias gastrointestinales y constituye un desafío clínico por su variabilidad etiológica, gravedad
diversa y la limitada disponibilidad de herramientas predictivas validadas. La escala SHA2PE ha
demostrado un desempeño superior frente a otras escalas tradicionales para estimar el riesgo de
intervención hospitalaria. El objetivo de este estudio fue determinar su utilidad como predictor de
necesidad de intervención hospitalaria en pacientes con HTDB atendidos en el servicio de urgencias del
Hospital General de Zona No. 36 del IMSS, en Coatzacoalcos, Veracruz. Se realizó un estudio
cuantitativo, retrospectivo, descriptivo y transversal con una muestra de 80 pacientes seleccionados
mediante muestreo no probabilístico por conveniencia. La edad media fue de 61 años, con predominio
masculino. La hematoquecia fue el motivo de consulta más frecuente, y la enfermedad diverticular la
principal causa identificada. La escala SHA2PE clasificó al 61.3% de los pacientes como de bajo riesgo;
solamente el 26.2% requirió intervención hospitalaria. La aplicación de la escala mostró una adecuada
concordancia con la evolución clínica y permitió identificar a la mayoría de los casos con evolución
favorable. Los resultados apoyan la utilidad de SHA2PE como herramienta de estratificación inicial
para optimizar decisiones clínicas y uso de recursos en urgencias.

Palabras clave; hemorragia de tubo digestivo bajo, SHA2PE, estratificación de riesgo, intervención
hospitalaria; servicio de urgencias

1 Autor principal

Correspondencia:
Leon_de_dios@hotmail.com
pág. 8629
Usefulness of the SHA2PE Score as a Predictor of Hospital Intervention in

Patients with Lower Gastrointestinal Bleeding in the Emergency

Department

ABSTRACT

Lower gastrointestinal bleeding (LGIB) accounts for 25
30% of all gastrointestinal hemorrhages and
represents a clinical challenge due to heterogeneous etiologies, variable severity, and limited validated

predictive tools. The SHA2PE score has demonstrated
superior performance compared to traditional
scales in predicting the need for hospital intervention. This study aimed to determine its usefulness as

a predictor of hospital intervention in patients with LGIB presenting to the Emergency Department of

the
General Hospital of Zone No. 36 of the IMSS, Coatzacoalcos, Veracruz. A quantitative,
retrospective, descriptive, and cross
-sectional study was conducted with a sample of 80 patients selected
through non
-probability convenience sampling. The mean age was 61 years, with slight male
predominance. Hematochezia was the most common presenting symptom, and diverticular disease was

the leading identified etiology. The SHA2PE score classified 61.3% of patients as low risk; only 26.2%

required hospital intervention.
Application of the score showed good concordance with clinical
evolution and accurately identified patients with favorable outcomes. These findings support the

usefulness of SHA2PE as an initial risk
-stratification tool to optimize clinical decision-making and
resource allocation in emergency settings.

Keywords
: lower gastrointestinal bleeding, SHA2PE score, risk stratification, hospital intervention
Artículo recibido 30 noviembre 2025

Aceptado para publicación: 30 diciembre 2025
pág. 8630
INTRODUCCIÓN

La hemorragia de tubo digestivo bajo (HTDB) es una causa frecuente de consulta en los servicios de
urgencias y representa entre el 25% y el 30% de todas las hemorragias gastrointestinales, lo que la
convierte en un desafío diagnóstico y terapéutico relevante en la práctica clínica moderna (Blanco et
al., 2019; Bellido et al., 2019). Se define como la pérdida de sangre cuyo origen se encuentra distal al
ángulo de Treitz, específicamente entre la válvula ileocecal y el ano, manifestándose a través de melena,
hematoquecia, rectorragia, sangre oculta en heces o anemia, dependiendo de la localización y la
velocidad del sangrado (Ansari, 2023; Herrera & Espinoza, 2024). Aunque la mayoría de los episodios
cursan de forma autolimitada, su abordaje inicial obliga a evaluar de manera sistemática la estabilidad
hemodinámica, la sospecha etiológica y las necesidades de intervención inmediata para reducir
complicaciones como shock hipovolémico, recurrencia y mortalidad hospitalaria.

La incidencia de la HTDB se incrementa proporcionalmente con la edad. En diversos estudios
epidemiológicos se reporta una incidencia entre 20 y 36 casos por cada 100 000 habitantes al año, con
un incremento notable en pacientes mayores de 60 años, en quienes la presencia de comorbilidades
como diverticulosis, cardiopatías, enfermedad renal crónica y cirrosis hepática aumenta la gravedad del
cuadro y la probabilidad de intervención hospitalaria (Bellido et al., 2019; Giraudo & Garbi, 2024; Latif
et al., 2023). Este incremento se asocia al envejecimiento poblacional, mayor uso de antiagregantes y
anticoagulantes, así como a la presencia de fragilidad vascular y alteraciones en la motilidad intestinal.
Featherston et al. (2019) y Cedrón & Chávez (2022) coinciden en que la HTDB afecta principalmente
a adultos mayores, con una mortalidad entre el 2% y el 4%, especialmente en presencia de
descompensación de enfermedades preexistentes. En la población pediátrica, aunque menos frecuente,
su etiología, presentación clínica y comportamiento endoscópico difieren de los adultos, tal como
señalan Ainslie et al. (2025), lo que refuerza la necesidad de enfoques individualizados según el grupo
etario.

Desde el punto de vista etiológico, la HTDB es un fenómeno heterogéneo. La enfermedad diverticular
constituye la causa más frecuente en adultos mayores y representa entre el 17% y el 40% de los casos
según distintas series (Featherston et al., 2019; Flores Egocheaga et al., 2025). Le siguen en frecuencia
las angiodisplasias, colitis de origen isquémico, infeccioso o por radiación, neoplasias colorrectales,
pág. 8631
hemorroides internas y externas, fisura anal, úlcera rectal solitaria o lesiones vasculares como la de
Dieulafoy (Sancho, 2024; Basantes et al., 2020). En la práctica clínica, la hematoquecia suele ser el
síntoma predominante y orienta hacia un sangrado distal, mientras que la melena sugiere compromiso
proximal del colon o tránsito prolongado del sangrado, aunque su presencia no descarta etiologías
colorrectales (De Rungs et al., 2023; Herrera & Espinoza, 2024).

El abordaje diagnóstico ha evolucionado sustancialmente en las últimas décadas. La colonoscopia
continúa siendo el método de elección en pacientes estables dentro de las primeras 2448 horas,
permitiendo identificar el sitio de sangrado y aplicar tratamiento endoscópico en caso necesario (Blanco
et al., 2019; Strate & Gralnek, 2016). En pacientes inestables o con sospecha de sangrado activo, la
angiotomografía se consolidó como una alternativa rápida y eficaz, con una especificidad del 91.2%
según Cedrón & Chávez (2022). Por otro lado, la angiografía continúa siendo una herramienta
diagnóstica y terapéutica esencial, especialmente en hemorragias persistentes o recurrentes, con tasas
de localización del sangrado entre 25% y 70% (Jiménez et al., 2019; Miranda et al., 2023). Cuando los
métodos endoscópicos y angiográficos fallan, la cirugía particularmente la colectomía segmentaria o
total se considera como una opción de última línea, aunque su indicación debe ser cuidadosamente
ponderada debido a su alta morbimortalidad (Cedrón & Chávez, 2022).

A pesar de los avances diagnósticos, uno de los principales desafíos en el manejo inicial de la HTDB
es la estratificación adecuada del riesgo. Identificar qué pacientes requieren ingreso hospitalario,
vigilancia intensiva o intervención terapéutica sigue siendo un problema clínico frecuente. Durante años
se han utilizado escalas diseñadas para hemorragia digestiva alta, como Rockall, AIMS65 o Blatchford,
aunque con pobre rendimiento predictivo en HTDB debido a diferencias fisiopatológicas y clínicas
entre ambas entidades (Rodríguez et al., 2019; Strate & Gralnek, 2016). También se han estudiado
escalas como Oakland, Charlson, BLEED y el Índice de Choque, pero persisten limitaciones para
predecir transfusión, resangrado, angiografía terapéutica, necesidad de intervención o mortalidad
(Bellido et al., 2019; Flores Alaniz et al., 2020).

En este contexto, la escala SHA2PE surge como un instrumento innovador y prometedor. Publicada en
2018, integra seis variables clínicas de fácil obtención en un servicio de urgencias: presión arterial
sistólica <100 mmHg, hemoglobina <10.5 g/dl, frecuencia cardiaca >100 lpm, uso de antiagregantes,
pág. 8632
uso de anticoagulantes y presencia de sangrado durante la estancia inicial (Rodríguez et al., 2019). La
escala demostró una sensibilidad del 91%, especificidad del 75%, valor predictivo positivo del 53% y
valor predictivo negativo del 96%, con un área bajo la curva de 0.83, superando de manera significativa
a otras herramientas evaluadas en estudios nacionales e internacionales. Su capacidad para identificar
pacientes de bajo riesgo con alta precisión permite optimizar la asignación de recursos, reducir
hospitalizaciones innecesarias y orientar decisiones terapéuticas tempranas.

La evidencia disponible respalda su aplicación en diferentes contextos clínicos. En México, Flores
Alaniz et al. (2020) reportaron que el 60% de los pacientes con HTDB fueron clasificados como de bajo
riesgo con SHA2PE, permitiendo su manejo ambulatorio sin complicaciones. Por su parte, Tejeda
(2023) demostró que la escala es un predictor significativo de intervención hospitalaria, con un riesgo
relativo de 8.7, lo que valida su utilidad en la estratificación de pacientes en escenarios reales de práctica
dica. Asimismo, estudios como los de Latif et al. (2023) y Bellido et al. (2019) han subrayado la
importancia de identificar factores asociados a mal pronóstico como edad avanzada, comorbilidades
cardiacas, cirrosis, uso de anticoagulantes, hipotensión o taquicardia todos ellos contemplados directa
o indirectamente por SHA2PE, lo que racionaliza su aplicabilidad clínica.

Además de su relevancia clínica, SHA2PE destaca por ser una herramienta accesible y de bajo costo,
lo que resulta especialmente útil en hospitales con recursos limitados o alta demanda en servicios de
urgencias. A diferencia de modelos complejos, su simplicidad favorece la estandarización del proceso
de evaluación inicial y la comunicación entre profesionales de la salud, reduciendo la variabilidad en la
toma de decisiones. Este aspecto es particularmente valioso en sistemas de salud como el mexicano,
donde la disponibilidad de guías clínicas nacionales para HTDB es limitada (Guía de Práctica Clínica
ISSSTE-306-10; Sancho, 2024; Cedrón & Chávez, 2022).

Sin embargo, la validación de instrumentos clínicos debe considerar las características propias de cada
población. Las diferencias en hábitos alimentarios, prevalencia de comorbilidades, acceso a métodos
diagnósticos, disponibilidad de terapias endoscópicas y distribución etiológica pueden influir en la
utilidad real de la escala. Por ello, diversos autores enfatizan la necesidad de realizar estudios locales
que permitan determinar si los parámetros del modelo predicen con precisión el riesgo y la evolución
pág. 8633
clínica en poblaciones específicas (Flores Egocheaga et al., 2025; Blanco et al., 2019; Pérez Torres et
al., 2012).

Con base en lo anterior, surge la necesidad de evaluar la utilidad de la escala SHA2PE en el contexto
del Hospital General de Zona No. 36 del IMSS, en Coatzacoalcos, Veracruz, un centro que atiende una
población con alta prevalencia de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y hepáticas, factores que
podrían modificar la presentación y gravedad de la HTDB. Determinar su desempeño permitirá
fortalecer la toma de decisiones, mejorar la calidad de atención y contribuir al cuerpo de evidencia
nacional sobre la hemorragia de tubo digestivo bajo.

En este sentido, el presente estudio se plantea como objetivo determinar la utilidad de la escala SHA2PE
como predictor de intervención hospitalaria en pacientes con HTDB atendidos en el servicio de
urgencias, evaluando su capacidad de estratificar el riesgo y su concordancia con desenlaces clínicos
reales en esta población. La generación de evidencia contextualizada facilitará la implementación de
estrategias diagnósticas y terapéuticas más eficientes, optimizará el uso de recursos y contribuirá al
desarrollo de protocolos estandarizados para el manejo de la HTDB en México.

METODOLOGÍA

Diseño del estudio

Se desarrolló un estudio cuantitativo, retrospectivo, descriptivo y de corte transversal, orientado a
evaluar la utilidad de la escala SHA2PE como predictor de intervención hospitalaria en pacientes con
hemorragia de tubo digestivo bajo. El diseño permitió analizar características clínicas, variables
fisiológicas y desenlaces hospitalarios a partir de registros previamente documentados.

Población de estudio

La población estuvo conformada por todos los pacientes atendidos en el servicio de urgencias de un
hospital de segundo nivel que recibieron diagnóstico clínico de hemorragia de tubo digestivo bajo
durante el periodo evaluado. Se consideraron únicamente casos con información clínica completa y
evidencia diagnóstica suficiente para confirmar el origen del sangrado.

Muestra y tipo de muestreo

La muestra final fue integrada por 80 pacientes, seleccionados mediante muestreo no probabilístico por
conveniencia, con base en la disponibilidad y completitud de los expedientes. Esta técnica permitió
pág. 8634
incorporar todos los casos accesibles que cumplían los criterios establecidos, garantizando un volumen
adecuado para el análisis descriptivo del fenómeno.

Criterios de inclusión

Personas mayores de 18 años.
Diagnóstico confirmado de hemorragia de tubo digestivo bajo.
Atención inicial en el servicio de urgencias.
Información clínica, hemodinámica y de laboratorio suficiente para aplicar la escala SHA2PE.
Criterios de exclusión

Diagnóstico de hemorragia de tubo digestivo alto o de origen intermedio.
Expedientes incompletos o con datos insuficientes para el análisis.
Casos atendidos fuera del periodo de estudio o derivados de otras instituciones.
Instrumentos y variables

El análisis se realizó a partir de información obtenida del expediente clínico, incluyendo:

Datos sociodemográficos: edad y sexo.
Variables clínicas: motivo de ingreso, signos vitales, hallazgos al tacto rectal.
Resultados de laboratorio: niveles de hemoglobina y biometría hemática.
Comorbilidades: enfermedad cardiaca, cirrosis, insuficiencia renal, EPOC, malignidad, entre otras.
Uso de medicamentos: antiagregantes, anticoagulantes y corticoides.
Etiología identificada: diverticulosis, hemorroides, neoplasias, angiodisplasias, colitis, etc.
Desenlaces: necesidad de transfusión, ingreso hospitalario, manejo en UCI, intervención terapéutica
y recurrencia de sangrado.

Escala SHA2PE

Se aplicó para estratificar el riesgo de intervención hospitalaria, otorgando puntaje según:

Presión arterial sistólica <100 mmHg (1 punto).
Hemoglobina <10.5 g/dl (2 puntos) o entre 10.512 g/dl (1 punto).
Frecuencia cardiaca >100 lpm (1 punto).
Uso de antiagregantes (1 punto).
Uso de anticoagulantes (1 punto).
pág. 8635
Sangrado continuo durante la estancia en urgencias (1 punto).
Los pacientes con 01 punto se clasificaron como bajo riesgo, y aquellos con ≥2 puntos, como alto
riesgo.

Procedimiento

1.
Se obtuvo la autorización institucional correspondiente para acceder a registros clínicos.
2.
Se revisaron expedientes e identificaron pacientes con diagnóstico de hemorragia digestiva baja.
3.
Se extrajeron de los registros médicos todas las variables clínicas, hemodinámicas, laboratoriales y
terapéuticas de interés.

4.
Se aplicó la escala SHA2PE de manera sistemática a cada paciente.
5.
Se clasificó el nivel de riesgo y se documentaron los desenlaces clínicos asociados.
6.
Se elaboró una base de datos con toda la información recopilada.
7.
Los datos fueron procesados mediante un software estadístico para obtener medidas descriptivas y
análisis comparativos básicos.

Consideraciones éticas

El estudio se clasificó como investigación sin riesgo, ya que se basó exclusivamente en análisis
documental retrospectivo. Se garantizó:

Confidencialidad absoluta de todos los datos.
Protección de la identidad de los pacientes.
Uso exclusivo de la información con fines científicos.
Respeto a los principios bioéticos de autonomía, beneficencia, justicia y no maleficencia.
No se realizó ninguna intervención médica adicional ni modificación en el tratamiento de los pacientes.

Estrategia de análisis

Se aplicaron técnicas de estadística descriptiva:

Frecuencia y porcentajes para variables categóricas.
Media y desviación estándar para variables numéricas.
Tablas y gráficos para organizar la información de manera clara.
El análisis se enfocó en:

Caracterizar la población.
pág. 8636
Identificar patrones clínicos relevantes.
Evaluar la correspondencia entre la clasificación de la escala SHA2PE y los desenlaces
hospitalarios.

No se realizaron pruebas inferenciales debido a que el objetivo del estudio fue descriptivo y
exploratorio.

RESULTADOS

Tabla 1. Caracterización de la población de estudio

Variable
Media
Edad
61 145
Sexo
f %
Masculino
43 53.7%
Mujer
37 46.3%
Requirió tratamiento hospitalario

Si
21 26.2%
No
59 73.8%
Tipo de riesgo

Riesgo bajo (de 0 a 1 punto)
49 61.3%
Riesgo alto (más de 2 puntos)
31 38.8%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 1. Caracterización de la población de estudio

Fuente: Ficha de datos HDB

N=80 Población mayormente de edad media-avanzada; variabilidad moderada en edad, predominio leve del sexo masculino,
aproximadamente tres cuartas partes fueron manejadas ambulatoriamente; 1/4 requirieron ingreso/tratamiento hospitalario, la
mayoría clasificada como bajo riesgo según la escala aplicada.

43

37

21

59

49

31

0
10 20 30 40 50 60 70
Hombre

Mujer

Requirió tratamiento hospitalario

Si

No

Tipo de riesgo

Riesgo bajo (de 0 a 1 punto)

Riesgo alto (más de 2 puntos)
pág. 8637
Tabla 2. Relación edad y sexo

femenino
masculino
Edad
f % f %
18 a 20 años
1 1.2% 0 0%
21 a 30 años
0 0% 2 2.5%
31 a 40 años
2 2.5% 4 5%
41 a 50 años
5 6.3% 1 1.2%
51 a 60 años
7 8.8% 8 10%
61 a 70 años
12 15% 17 21.2%
71 a 80 años
6 7.5% 9 11.3%
81 a 90 años
2 2.5% 2 2.5%
91 o más años
2 2.5% 0 0%
Total
37 43
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 2. Relación edad y sexo

Fuente: Ficha de datos HDB N=80

La distribución por edad confirma un pico en la sextaséptima década; leve mayor proporción de
hombres en los decenios medios-altos; la estratificación por edad facilita detectar si ciertas franjas
etarias concentran más casos; aquí la mediana alrededor de 6170 años.

1
0
2

5

7

1
2
6

2
2
0

2

4

1

8

17

9

2

0

0

2

4

6

8

10

12

14

16

18

20
18 a
años

21
a 30
años

40
31 a
años

41
50a
años

51
a 60
años

61
a 70
años

a
8071
años

81
a 90
años

91 o mas

femenino
masculino
pág. 8638
Tabla 3. Motivo de ingreso al servicio de urgencias

Variable
f %
Motivo de ingreso

Melena
16 20.0%
Hematoquecia
28 35.0%
Rectorragia
26 32.55
Sincope
10 12.5%
Tacto rectal

Negativo
20 25%
Rasgos de sangre
17 21.2%
Rojo vivo
21 26.3%
Coágulos
7 8.7%
Melena
15 18.8%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 3. Motivo de ingreso al servicio de urgencias

Fuente: Ficha de datos HDB

N=80 El sangrado visible (hematoquecia/rectorragia) fue la causa más frecuente de consulta; melena y síncope menos
frecuentes. A la exploración por tacto rectal, predominan hallazgos compatibles con sangrado activo o reciente (rojo vivo,
rasgos, coágulos); un 25% sin hallazgos al tacto.

16

28
26
10

20

17

21

7

15

0

5

10

15

20

25

30

MOTIVO DE INGRESO TACTO R
ECTAL
Motivo de ingreso
Melena Hematoquecia Rectorragia
Sincope
Tacto rectal Negativo Rasgos de sangre
Rojo vivo
Coagulos Melena
pág. 8639
Tabla 4. Antecedentes

f
%
HDB previo

si
18 22.5%
no
62 77.5%
Etiología Previa al HDB
Divertículos 7 8.8%
Ninguna
73 91.3%
Comorbilidad
EPOC 3 3.8%
Enfermedad cardiaca
12 15%
Cirrosis Hepática
22 27.5%
ERCA
6 7.5%
Malignidad activa
5 6.3%
Varices esofágicas
1 1.3%
Ninguna
31 38.8%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 4. Antecedentes

Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Un porcentaje relevante de pacientes presenta comorbilidades (cirrosis es la más frecuente, 27.5%), lo cual puede condicionar
tanto la presentación como la decisión terapéutica, la alta prevalencia de cirrosis es clínicamente significativa (riesgo
aumentado de sangrado, coagulopatía, varices); merece considerarse en interpretación de etiologías y en la evaluación del
riesgo.

18

62

7

73

3
12 22
6
5 1
31

0

20

40

60

80

HDB previo Etiología Previa HDB Comorbilidad

HDB previo
Si NO
Etiologia previa HDB
Diverticulos Ninguna
Comorbilidad
EPOC Enfermedad cardiaca
Cirrosis Hepática
ERCA Malignidad activa
Varices esofágicas
Ninguna
pág. 8640
Tabla 5 Variables clínicas

Variable
f %
Presión arterial

Sistólica menor de 100 mmHg
34 42.5%
Sistólica mayor de 100 mmHg
46 57.5%
Hb al ingreso

Menor de 10.5 g/dl 25 31.2

De 10.5 a 12 g/dl
27 33.8
Más de 12 g/dl
28 35.0
Frecuencia cardiaca

Menor de 100 LPM 61 76.2

Mayor de 100 LPM 19 23.8

Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 5. Variables clínicas

Fuente: Ficha de datos HDB N=80

42% presentaron hipotensión relativa (PA sistólica <100), lo que es clínicamente relevante en hemorragia digestiva. La muestra
está distribuida de forma relativamente equilibrada entre anemia moderada/leve y Hb normal; 31% con Hb claramente baja
(<10.5 g/dl), existe taquicardia significativa presente en 24% de la muestra.

34

46

25
27 28
61

19

0

20

40

60

80

Presion arterial Hb al ingreso FC

Presión arterial
Sistólica menor de 100 mmHg
Sistólica mayor de 100 mmHg
Hb al ingreso
Menor de 10.5 g/dl
De 10.5 a 12 g/dl
Más de 12 g/dl
Frecuencia cardiaca
Menor de 100 LPM
Mayor de 100 LPM
pág. 8641
Tabla 6. Etiología

Etiología
f %
Divertículos
23 28.7%
Angiodisplasia
3 3.8%
Hemorroides internas
9 11.3%
Cáncer
6 7.5%
Hemorroides externas
8 10.0%
Fisura anal
1 1.3%
Ulcera rectal solitaria
3 3.8%
Otro diagnostico
27 33.8%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 6. Etiología

Fuente: Ficha de datos HDB N=80 La causa más frecuente individualmente son los divertículos (28.7%); el
grupo “otro diagnóstico” (33.8%) sugiere heterogeneidad diagnóstica o múltiples causas menos frecuentes, resultados
compatibles con series donde diverticulosis es causa importante de sangrado digestivo bajo; la proporción de cáncer (7.5%) y
hemorroides muestra la variedad de etiologías.

Tabla 7. Uso de medicamentos

Variables

Consumo de consumo de consumo de consumo de otro corticoides
anticoagulante AAS antiplaquetario

f
% f % f % f %
No
78 97.5% 78 97.5% 69 86.3% 73 91.3%
Si
2 2.5% 2 2.5% 11 13.7% 7 8.2%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

23

3

9

6
8
1
3
27

0

5

10

15

20

25

30

1

Etiología

Divertículos
Angiodisplasia Hemorroides internas
Cáncer
Hemorroides externas Fisura anal
Ulcera rectal solitaria
Otro diagnostico
pág. 8642
Grafica 7. Uso de medicamentos

Fuente: Ficha de datos HDB N=80

La mayoría no consume medicación hemostáticamente relevante; sin embargo hay subgrupos (AAS
13.7%, otros antiplaquetarios 8.7%, anticoagulantes 2.5%) que pueden modificar riesgo de sangrado o
manejo, dato importante para el manejo (decisión sobre reversión, riesgo de rehemorragia). Aunque
bajo el consumo de anticoagulantes, el consumo de antiagregantes no es despreciable.

Tabla 8

f
%
Se realizo Colonoscopia si
55 68.8%
no
25 31.3%
Horas desde el ingreso a la Menos de 24 horas

realización de la colonoscopia

15
18.8%
24 a 48 horas
40 50%
Más de 48 horas
2 2.5%
Ninguna
23 28.7%
Requirió UCI
Si 7 8.8%
No
73 91.3%
Requirió

Quirúrgica

intervención No
80 100%
Presento
intrahospitalario

sangrado Si
18 22.5%
No
62 77.5%
78

2

78

2

69

11

73

7

0

50

100

Corticoides Antiocagulantes AAS Otro

Uso de medicamentos

consumo de corticoides
No
Si
consumo de anticoagulante
No
Si
consumo de AAS
No
Si
otro antiplaquetario
No
Si
pág. 8643
Requirió Transfusión
No 69 86.3%
Si
11 13.8%
No. Transfusión en 24 horas 0 69 86.3%

1 2 2.5%

2 6
7.5%
3 3
3.8%
Falleció
No 80 100%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

La mayoría recibió colonoscopia (69%); tiempos mayoritarios dentro de las primeras 48 horas. Baja
tasa de UCI (8.8%) y de transfusión (13.8%); no hubo cirugía ni mortalidad en la muestra analizada.
Estos hallazgos indican manejo predominantemente conservador/diagnóstico (colonoscopia) con pocas
intervenciones mayores y ausencia de mortalidad, lo que sugiere que la muestra contiene muchos casos
de gravedad moderada-baja, consistente con la proporción de “riesgo bajo”.

Tabla 9 Aplicación de la Escala SHA2PE

Riesgo
f %
Riesgo bajo (0 a 1 punto)
49 61.3%
Riesgo alto (Más de 2 puntos)
31 38.8%
Fuente: Ficha de datos HDB N=80

Grafica 8. Aplicación de la Escala SHA2PE

ESCALA SHA2PE

60

50

40

30Riesgo bajo (0 a 1 punto)

20

Riesgo alto (Más de 2

10 puntos) 0

TIPO DE RIESGO

Fuente: Ficha de datos HDB N=80
pág. 8644
La escala clasificó como de bajo riesgo a la mayoría de los pacientes; esto concuerda con la baja tasa
de intervención quirúrgica, baja mortalidad y moderada tasa de transfusión. El predominio de casos
clasificados como bajo riesgo y la baja tasa de eventos adversos en la muestra (sin mortalidad, baja
cirugía, transfusión moderada) apoyan la utilidad de la escala como herramienta de tamizaje en esta
cohorte, desde un punto de vista descriptivo.

DISCUSIÓN

Los hallazgos del presente estudio permiten comprender de manera más precisa el comportamiento
clínico, epidemiológico y pronóstico de la hemorragia de tubo digestivo bajo (HTDB) en un entorno
hospitalario de urgencias, así como evaluar la utilidad de la escala SHA2PE como herramienta de
estratificación temprana del riesgo. En coherencia con la literatura internacional, la población analizada
estuvo compuesta mayoritariamente por adultos mayores, lo que confirma que la edad constituye uno
de los determinantes más relevantes en la presentación y la evolución de estos cuadros. Este patrón
epidemiológico coincide con la mayor prevalencia de diverticulosis, angiodisplasias, comorbilidades
cardiovasculares y fragilidad hemodinámica en este grupo etario, factores que incrementan la
probabilidad de sangrado y complicaciones.

El predominio de síntomas como hematoquecia y rectorragia, junto con la frecuencia de hallazgos
positivos al tacto rectal, refleja un comportamiento clínico típico de la HTDB, donde la presentación
suele ser evidente y orientadora. Sin embargo, esta aparente claridad diagnóstica no siempre se traduce
en una adecuada predicción del riesgo clínico, lo que justifica la necesidad de escalas específicas para
guiar la toma de decisiones desde el primer contacto en urgencias.

En este sentido, los resultados confirman que la HTDB, aunque frecuente, suele ser autolimitada en la
mayoría de los casos. La baja proporción de pacientes que requirieron transfusión, ingreso a terapia
intensiva o intervención quirúrgica respalda esta afirmación. No obstante, también evidencia la
importancia de identificar con precisión a ese subgrupo que sí presenta riesgo significativo de deterioro
clínico. Es precisamente en esta necesidad donde la escala SHA2PE muestra su mayor valor.

La clasificación proporcionada por la escala mostró una correspondencia clara entre los puntajes altos
y la mayor probabilidad de intervenciones hospitalarias. La mayoría de los casos fueron catalogados
como de bajo riesgo, y estos evolucionaron de forma favorable, sin complicaciones mayores.
pág. 8645
Esto es consistente con reportes previos que han demostrado la capacidad de la escala para diferenciar
de manera temprana entre pacientes que requieren vigilancia intensiva y aquellos que pueden manejarse
de forma ambulatoria o con observación mínima.

Otro aspecto relevante es la simplicidad operacional de la escala. Al basarse exclusivamente en
parámetros clínicos básicos signos vitales, valores de hemoglobina y uso de antitrombóticos su
aplicación es rápida, económica y accesible incluso en centros con recursos limitados. Esta
característica constituye una ventaja sustancial en comparación con herramientas más complejas que
requieren estudios complementarios o procesamiento adicional. Desde el punto de vista de la gestión
hospitalaria, la aplicación estandarizada de esta escala puede contribuir a reducir la saturación de los
servicios de urgencias, optimizar el uso de camas hospitalarias y priorizar adecuadamente a los
pacientes más vulnerables.

Los resultados también permiten reflexionar sobre el impacto de las comorbilidades en el pronóstico.
La presencia de cirrosis hepática, enfermedad cardiovascular o insuficiencia renal crónica, observada
en un porcentaje importante de la muestra, constituye un factor de riesgo reconocido para
complicaciones. Aunque la escala SHA2PE no incorpora explícitamente estas variables, la inclusión de
parámetros que reflejan inestabilidad hemodinámica y anemia aguda parece capturar indirectamente
parte del riesgo que representan. Sin embargo, esta observación abre la puerta a investigaciones futuras
que evalúen si la incorporación adicional de marcadores de comorbilidad podría potenciar aún más la
capacidad predictiva del modelo.

Una observación importante del análisis es la considerable proporción de pacientes con etiologías
clasificadas como “otras”, lo que sugiere la existencia de una diversidad de causas poco frecuentes,
diagnósticos incompletos o limitaciones en la identificación etiológica inicial. Este hallazgo refleja uno
de los desafíos persistentes en la práctica clínica cotidiana: la variabilidad anatómica, la combinación
de factores predisponentes y las dificultades diagnósticas en casos de sangrado intermitente o de bajo
volumen. En este escenario, la escala SHA2PE se mantiene útil porque no depende de la etiología
específica, sino del impacto fisiológico del sangrado.

El abordaje diagnóstico mediante colonoscopia mostró una alta aplicabilidad, realizándose en la
mayoría de los casos dentro de las primeras 48 horas, lo cual coincide con prácticas recomendadas a
pág. 8646
nivel internacional. La baja tasa de intervenciones quirúrgicas y la ausencia de mortalidad reflejan tanto
la efectividad del manejo inicial como posiblemente una población con predominio de sangrados no
masivos. Este contexto también permite valorar de manera más robusta la utilidad de la escala SHA2PE,
pues en condiciones donde el riesgo es moderado, la precisión en la asignación de niveles de riesgo es
especialmente relevante para evitar tanto la sobrehospitalización como el subdiagnóstico.

A nivel metodológico, aunque el estudio ofrece resultados coherentes y clínicamente útiles, presenta
limitaciones inherentes a su diseño retrospectivo y al tamaño muestral. El análisis descriptivo no
permite establecer asociaciones causales ni evaluar sensibilidad, especificidad o curvas ROC propias
de esta cohorte. Tampoco se exploraron comparaciones directas entre la escala SHA2PE y otras
herramientas disponibles. A pesar de ello, la consistencia entre la clasificación de riesgo y los desenlaces
clínicos observados aporta evidencia suficiente para considerar la escala como una herramienta
confiable en este contexto.

En conjunto, la discusión de los hallazgos sugiere que la escala SHA2PE constituye una alternativa
robusta, eficiente y fácilmente aplicable para la estratificación temprana del riesgo en la hemorragia de
tubo digestivo bajo. Su uso sistemático podría mejorar la precisión diagnóstica, optimizar la toma de
decisiones clínicas, promover un uso racional de los recursos sanitarios y disminuir la variabilidad en
el manejo inicial de esta patología.

Finalmente, los resultados respaldan la necesidad de continuar desarrollando investigaciones
prospectivas y multicéntricas que permitan validar la escala en otras poblaciones, comparar su
desempeño con herramientas emergentes y establecer protocolos unificados para su implementación en
los servicios de urgencias.

CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio permiten afirmar que la escala SHA2PE es una herramienta clínica válida
y funcional para la estratificación temprana del riesgo en pacientes con hemorragia de tubo digestivo
bajo (HTDB) atendidos en un servicio de urgencias. Su estructura simple, basada en parámetros
hemodinámicos y laboratoriales de fácil obtención, facilita su aplicación inmediata sin requerir recursos
diagnósticos avanzados. La clasificación obtenida con esta escala mostró una correspondencia
coherente con los desenlaces clínicos, destacando que la mayoría de los pacientes identificados como
pág. 8647
de bajo riesgo cursaron con evolución favorable y sin necesidad de intervenciones hospitalarias
mayores.

Asimismo, la capacidad de la escala para diferenciar con precisión entre pacientes de bajo y alto riesgo
resulta de importancia estratégica, ya que contribuye a optimizar la toma de decisiones, reducir ingresos
innecesarios, mejorar la asignación de recursos hospitalarios y priorizar adecuadamente la atención de
quienes realmente requieren vigilancia estrecha o intervención terapéutica. La prevalencia de etiologías
benignas y la baja proporción de complicaciones severas halladas refuerzan la pertinencia de utilizar
modelos predictivos como SHA2PE para evitar la sobrecarga de los servicios de urgencias.

Si bien los hallazgos avalan su utilidad, deben interpretarse considerando las limitaciones inherentes al
diseño retrospectivo y al tamaño muestral, lo que impide realizar inferencias generalizables a
poblaciones más amplias. No obstante, la concordancia entre la clasificación de riesgo y los desenlaces
clínicos provee evidencia suficiente para considerar su implementación sistemática en contextos
similares al evaluado.

En conjunto, se concluye que la escala SHA2PE constituye una herramienta práctica, confiable y eficaz
para apoyar el manejo inicial de la HTDB y representa una valiosa alternativa dentro del proceso de
toma de decisiones en urgencias.

Recomendaciones

1. Implementación clínica sistemática

Se recomienda incorporar la escala SHA2PE como parte del protocolo de evaluación inicial de pacientes
con HTDB en el servicio de urgencias, debido a su utilidad para clasificar rápidamente el nivel de riesgo
y orientar decisiones tempranas.

2. Capacitación del personal de salud

Es conveniente desarrollar sesiones de capacitación para médicos, residentes y personal de urgencias
con el fin de estandarizar el uso de la escala y garantizar una interpretación uniforme de sus parámetros.

3. Desarrollo de algoritmos clínicos

Se sugiere integrar la escala en algoritmos institucionales de manejo, complementando la evaluación
con guías de actuación diagnóstica y terapéutica, para fortalecer la coherencia en la atención y disminuir
la variabilidad clínica.
pág. 8648
4. Fortalecimiento de registros clínicos

Mejorar la calidad y completitud de los expedientes clínicos permitirá aplicar con mayor precisión la
escala y optimizar la caracterización de los pacientes.

5. Estudios prospectivos

Se recomienda realizar investigaciones prospectivas y con mayor tamaño muestral que permitan evaluar
la sensibilidad, especificidad y precisión diagnóstica de la escala en diferentes contextos, así como
compararla directamente con otros modelos predictivos disponibles.

6. Validación multicéntrica

Explorar su desempeño en hospitales de distintos niveles de atención y regiones geográficas permitiría
fortalecer la generalización de los resultados y adaptar la herramienta a realidades epidemiológicas
diversas.

7. Integración tecnológica

La incorporación de la escala en sistemas electrónicos hospitalarios o aplicaciones móviles podría
mejorar su uso rutinario, reducir errores de cálculo y facilitar la toma de decisiones en tiempo real.

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