NEUROCIENCIA DE LA TOMA DE DECISIONES:
MECANISMOS CEREBRALES, MODULACIÓN
NEUROTRANSMISORA Y DESAFÍOS DE LA
NEUROTECNOLOGÍA EN LA ERA DIGITAL

NEUROSCIENCE OF DECISION-MAKING: BRAIN
MECHANISMS, NEUROTRANSMITTER MODULATION,
AND CHALLENGES OF NEUROTECHNOLOGY IN THE
DIGITAL AGE

Juan Parra Abarca

Universidad Autónoma de Guerrero, México

Petra Baldivia Noyola

Universidad Autónoma de Guerrero, México

Hugo Baltazar Pérez Palacios

Universidad Autónoma de Guerrero, México

Hugo Arellanes Robledo

Universidad Autónoma de Guerrero, México

Leopoldo Rodríguez Matías

Universidad Autónoma de Guerrero, México
pág. 9107
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22019
Neurociencia de la Toma de Decisiones: Mecanismos Cerebrales,
Modulación Neurotransmisora y Desafíos de la Neurotecnología en la Era
Digital

Juan Parra Abarca
1
juanparra@uagro.mx

https://orcid.org/0000-0002-4955-
0244
Universidad Autónoma de Guerrero

México

Petra Baldivia Noyola

Pbn29@uagro.mx

https://orcid.org/0000-0001-7678-
8867
Universidad Autónoma de Guerrero

México

Hugo Baltazar Pérez Palacios

hugobaltazar@uagro.mx

https://orcid.org/0000-0001-5004-
9943
Universidad Autónoma de Guerrero

México

Hugo Arellanes Robledo

hugoarellanesrobledo@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-9834-4455

Universidad Autónoma de Guerrero

México

Leopoldo Rodríguez Matías

18398@uagro.mx

https://orcid.org/0000-0002-5176-5025

Universidad Autónoma de Guerrero

México

RESUMEN

Esta revisión narrativa explora el papel crucial de las neurociencias en la comprensión de la toma de
decisiones y el comportamiento humano. Se examina la interacción dinámica entre las regiones
cerebrales clave, destacando a la corteza prefrontal (CPF) como el centro del control ejecutivo, la
evaluación de opciones y la regulación emocional. Se analiza su vulnerabilidad en la adolescencia y se
detalla cómo otras estructuras colaboran en el proceso: la amígdala, que influye en las decisiones
emocionales y el riesgo; el hipocampo, que integra la información espacial y contextual; y el núcleo
accumbens, esencial para la motivación y la recompensa. Además, se discute cómo neurotransmisores
clave (dopamina, serotonina y otros) modulan estos procesos al influir en la motivación, el estado de
ánimo y la impulsividad. La revisión también aborda las aplicaciones prácticas en campos como la
educación y la salud, y discute los desafíos éticos de las neurotecnologías y los retos impuestos por la
era digital en la atención y memoria de trabajo. Finalmente, se concluye enfatizando la necesidad de
enfoques multimodales y el uso de la inteligencia artificial para una comprensión más completa de los
mecanismos cerebrales subyacentes a la toma de decisiones.

Palabras clave: neurociencia, corteza prefrontal, toma de decisiones, neurotecnologías, era digital

1 Autor principal

Correspondencia:
juanparra@uagro.mx
pág. 9108
Neuroscience of Decision-Making: Brain Mechanisms, Neurotransmitter
Modulation, and Challenges of Neurotechnology in the Digital Age

ABSTRACT

This narrative review explores the crucial role of neuroscience in understanding human decision-
making and behaviour. The study examines the dynamic interaction between key brain regions,
highlighting the prefrontal cortex (PFC) as the central region in terms of executive control, option
evaluation, and emotional regulation. The analysis of vulnerability in adolescence is accompained by a
detailed discusión of the collaborative processes involving other structures, including the amygdala,
which influences emotional decisions and risk; the hippocampus, which integrates spatial and
contextual information; and the nucleus accumbens, which is essential for motivation and reward.
Furthermore, the study delves into the modulatory role of key neurotransmitters (e.g., dopamine and
serotonin) in these processes, highlighting their influence on motivation, mood, and impulsivity. The
review also addresses practical application in fields such as education and health, and discusses the
ethical challenges of neurotechnologies imposed by the digital age on attention and working memory.
Finally, it concludes by emphasising the need for multimodal approaches and the use of artificial
intelligence for a more comprehensive understanding of the brain mechanisms underlying decision-
making.

Keywords: neuroscience, prefrontal cortex, decisión-making, neurotechnologies, dogital age

Artículo recibido 30 noviembre 2025

Aceptado para publicación: 30 diciembre 2025
pág. 9109
INTRODUCCIÓN

La presente es una revisión narrativa que aborda el proceso de toma de decisiones desde las perspectivas
de las neurociencias. Todos los días, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, tomamos
decisiones. Algunas son triviales, como qué ropa ponernos, mientras que otras pueden cambiar el rumbo
de nuestra vida, como elegir una carrera o una pareja. Comprender mejor cómo nuestro cerebro orquesta
esta sinfonía de decisiones, es crucial adentrarnos al fascinante mundo de las neurociencias, un campo
multidisciplinario que se encarga de estudiar el sistema nervioso y su impacto en el comportamiento y
las funciones cognitivas. La neurociencia abarca desde el nivel molecular y celular hasta el nivel de
sistemas y comportamientos complejos, incluyendo la interacción integral entre el cerebro y el resto del
cuerpo. Los significativos avances en este campo han profundizado nuestra comprensión sobre cómo
el cerebro influye en la conducta y la toma de decisiones. Este progreso ha sido impulsado por
innovaciones tecnológicos que permiten una visión detallada de la estructura y función cerebral.

Las técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional (fMRI), la espectroscopía de
infrarrojo cercano funcional (fNIR) y la tomografía por emisión de positrones (PET) han revolucionado
nuestra capacidad para observar la actividad cerebral en tiempo real (Wright, 2018; Rahman et al.,
2019). Adicionalmente, herramientas como la electroencefalografía (EEG) y la magnetoencefalografía
han proporcionado información detallada sobre los patrones de actividad neuronal asociados con este
proceso (Shen et al., 2022). Todas estas herramientas tecnológicas han permitido a los neurocientíficos
explorar las bases neurobiológicas de procesos complejos como la memoria, el aprendizaje y las
emociones, pilares para entender cómo elegimos (Seghier et al., 2019; Hartling et al., 2021).

Desde la perspectiva de la psicología cognitiva, la toma de decisiones es un proceso cognitivo complejo
que implica la evaluación de información, la consideración de alternativas y la selección de una opción.
Este proceso, es esencial en la vida diaria y abarca desde decisiones simples hasta decisiones complejas
que pueden cambiar nuestro futuro (Prezenski et al., 2017). A nivel evolutivo, el proceso de toma de
decisiones es fundamental para la supervivencia y adaptación. Este comportamiento se desarrolló en el
cerebro para optimizar la habilidad de lograr objetivos esenciales: obtener recompensas y evitar daños,
al tiempo que se minimizan los costos asociados (tiempo, esfuerzo y oportunidades perdidas).
pág. 9110
La centralidad de estos imperativos de supervivencia explica la evolución de diversos mecanismos para
lograrlos, destacando la importancia de los sistemas neuronales relacionados con recompensas y
castigos (Fellows, 2016). Este proceso depende de una extensa red de regiones cerebrales,
neurotransmisores y circuitos que trabajan conjuntamente para evaluar las consecuencias de nuestras
acciones y asegurar la adaptación continua.

La investigación en neurociencia de la toma de decisiones ofrece un futuro prometedor. Al profundizar
en la comprensión de cómo el cerebro evalúa riesgos, recompensas y emociones, podremos desarrollar
intervenciones para mejorar la toma de decisiones en diversos ámbitos, desde la salud hasta la economía.
Además, este conocimiento tiene una importancia fundamental en la educación, ya que comprender los
mecanismos neurales que subyacen al proceso de decisión permite diseñar estrategias pedagógicas que
fomenten el pensamiento crítico, la planificación a largo plazo y la gestión emocional. Esto prepara
mejor a las futuras generaciones para enfrentar decisiones complejas. Finalmente, el conocimiento
neurocientífico contribuirá a la creación de tecnologías más inteligentes y adaptadas a las necesidades
humanas, acercándose a una comprensión más completa de nosotros mismos y de cómo interactuamos
con el mundo.

MARCO TEÓRICO

La corteza prefrontal: director de orquesta y vulnerabilidad

Investigaciones en neurociencias han demostrado que la corteza prefrontal (CPF) es una región cerebral
crucial, actuando como un verdadero director de orquesta en la ejecución de funciones ejecutivas. Estas
funciones incluyen la planificación, el razonamiento, la inhibición de impulsos y el control cognitivo
(Bechara et al., 2000; Yuan & Raz, 2014; Friedman & Robbins, 2022). Esta estructura, situada en la
parte frontal del cerebro, es esencial para evaluar las consecuencias a largo plazo de nuestras decisiones,
planificar estrategias y resistir la tentación de impulsos inmediatos. Además, la CPF desempeña un
papel fundamental en la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de adaptar nuestro pensamiento y
comportamiento a nuevas situaciones o demandas del entorno (Morgan et al., 2023). Esta flexibilidad
es esencial para la toma de decisiones efectiva, pues nos permite considerar diferentes perspectivas,
evaluar opciones y cambiar estrategias cuando es necesario.
pág. 9111
La CPF, crucial para la toma de decisiones racionales y la regulación de impulsos, es una de las últimas
regiones del cerebro en alcanzar su pleno desarrollo, un proceso que se extiende hasta bien entrada la
tercera década de vida. Esta maduración prolongada explica en parte por qué los adolescentes son más
propensos a la impulsividad y a tomar decisiones arriesgadas (Romer, 2010).

Durante la adolescencia, se produce un desequilibrio significativo: el sistema límbico (responsable de
las emociones y la búsqueda de recompensas) experimenta un desarrollo acelerado, mientras que la CPF
aún está en proceso de maduración. Este desfase entre sistemas cerebrales puede resultar en una mayor
sensibilidad a las recompensas inmediatas y una menor capacidad para evaluar las consecuencias a largo
plazo, lo que consecuentemente aumenta la probabilidad de conductas impulsivas y de riesgo (Galvan
et al., 2006).

Por otra parte, la adolescencia es un período de gran plasticidad cerebral, lo que significa que las
experiencias vividas durante esta etapa pueden influir significativamente en el desarrollo de la CPF.
Factores como el estrés, el trauma o la exposición a sustancias adictivas pueden tener efectos negativos
en la maduración de esta región. Estudios han demostrado que el consumo de sustancias interfiere con
el desarrollo normal de la CPF, afectando particularmente las áreas responsables de la toma de
decisiones, el control de impulsos y la evaluación de riesgos (Paus et al., 2008). La exposición crónica
a drogas altera la estructura y función de esta región (Koob & Volkow, 2016), disminuyendo su
capacidad para controlar impulsos y evaluar riesgos. Esta alteración de la integridad funcional de la
CPF puede estar directamente relacionada con la percepción de la recompensa y el abuso de sustancias
(Churchwell et al., 2010), lo que contribuye a una mayor propensión a tomar decisiones impulsivas y a
involucrarse en conductas de riesgo, incluso años después de que el consumo haya cesado (de Wit,
2009).

Dado el crítico periodo de plasticidad y la vulnerabilidad en la maduración de la CPF durante la
adolescencia, la prevención y la intervención temprana son fundamentales para proteger el desarrollo
cerebral de los jóvenes y fomentar una toma de decisiones responsable.

La educación juega un papel crucial: los programas en escuelas y comunidades deben informar sobre
los efectos nocivos de las sustancias, el estrés y el trauma en el cerebro adolescente.
pág. 9112
Además, es esencial promover habilidades socioemocionales como la regulación emocional y la
resolución de problemas, y crear conciencia sobre la importancia de un entorno seguro y los recursos
disponibles para los jóvenes en riesgo. La detección temprana de problemas de salud mental, consumo
de sustancias y situaciones de estrés es clave, junto con el acceso a terapia y apoyo psicológico para
desarrollar estrategias de afrontamiento saludables. Los programas de mentoría pueden ofrecer modelos
positivos y apoyo emocional. A nivel de políticas públicas, es necesario restringir el acceso a sustancias
adictivas, reformar el sistema de justicia juvenil hacia un enfoque de rehabilitación y, sobre todo,
invertir en programas de prevención e intervención temprana que aborden los factores de riesgo y
promuevan el desarrollo saludable de los adolescentes.

La evidencia de las lesiones cerebrales subraya el papel crucial de la CPF en la toma de decisiones. Las
lesiones en esta región, ya sean causadas por traumatismos, accidentes cerebrovasculares (ACV),
tumores o enfermedades neurodegenerativas, tienen un impacto significativo en este complejo proceso
cognitivo. La naturaleza y extensión del daño influyen directamente en el tipo y gravedad de los déficits
en la toma de decisiones, que frecuentemente incluyen impulsividad, incapacidad para considerar las
consecuencias y dificultades para evaluar riesgos y recompensas (Funahashi, 2017) (Tabla 1).

Tabla 1. Etiología de la disfunción de la corteza prefrontal

Factor etiológico
Mecanismo de lesión Déficits clave en la toma de
decisiones

Referencia

Traumatismo
craneoencefálico (TCE)

Daño directo a la región
frontal (CPF)

Aumento de la impulsividad y
dificultades generales en la
toma de decisiones

(Jorge, 2005)

Accidentes
cerebrovasculares
(ACV)

Interrupción del flujo
sanguíneo a la CPF

Desinhibición, impulsividad
y dificultad para evaluar las
consecuencias a largo plazo

(Bechara et al., 2000)

Tumores cerebrales
Compresión o infiltración
del tejido de la CPF

Cambios en la personalidad,
falta de juicio e impulsividad

(Madhusoodanan et
al., 2015)

Enfermedades
neurodegenerativas (Ej.
Demencia
frontotemporal)

Degeneración progresiva
de la CPF y regiones
frontales

Impulsividad, desinhibición,
falta de empatía y
socavamiento de la toma de
decisiones

(Rascovsky et al.,
2011)
pág. 9113
Subregiones de la corteza prefrontal y su papel en la toma de decisiones

La CPF se divide en varias subregiones clave que desempeñan funciones esenciales en la toma de
decisiones. La corteza prefrontal ventromedial (CPFVM) integra información emocional y de
recompensa, mientras que la corteza orbitofrontal (COF) evalúa consecuencias y procesa recompensas.
La corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL) es crucial para el control cognitivo y la planificación, y la
corteza cingulada anterior (CCA) detecta conflictos y evalúa el esfuerzo necesario. Por último, la
corteza prefrontal ventrolateral (CPFVL) regula el comportamiento impulsivo y procesa la información
emocional (Hiser & Koenigs, 2018; Alexander et al., 2023) (Figura 1). Estas subregiones trabajan
interconectadas para facilitar la toma de decisiones adaptativas (Tabla 2).

Figura 1. Subregiones de la corteza prefrontal. CPFDL: corteza prefrontal dorsolateral; CCA: corteza
cingulada anterior; CPFVL: corteza prefrontal ventrolateral; CPFVM: corteza prefrontal ventromedial;
COF: corteza orbitofrontal.

Tabla 2. Funciones específicas de las subregiones de la corteza prefrontal en la toma de decisiones.

Subregión de la
CPF

Función principal en la toma
de decisiones

Mecanismos clave
Referencias
Corteza Prefrontal
Ventromedial

(CPFVM)

Integración emocional y
valoración de riesgo. Modula la
aversión a pérdidas y procesa
probabilidades de
ganancia/pérdida

Integra señales de la
amígdala e hipocampo

(Kroker et al., 2022;
Bartra et al., 2013)

Corteza Prefrontal
Dorsolateral

(CPFDL)

Control cognitivo, planificación
y memoria de trabajo. Evalúa
consecuencias a largo plazo y
maximiza beneficios futuros

Manipulación de
información y
flexibilidad mental

(Ridderinkhof et al.,
2004; Miller &
Cohen, 2001)
pág. 9114
Corteza
Orbitofrontal

(COF) y Corteza
Cingulada Anterior
(CCA)

Atribución de Valor y Detección
de Conflicto. Representación de
atributos de la opción (esfuerzo,
riesgo y retraso) y evaluación
continua de resultados

Trabajan en conjunto
para integrar
conflictos/recompensa

(Vassena et al., 2020;
Stoll & Rudebeck,
2024)

Corteza Prefrontal
Ventrolateral

(CPFVL)

Control inhibitorio y regulación
de impulsos. Inhibición de
respuestas inapropiadas y
selección de acciones adecuadas

Adaptación en contextos
cambiantes, recibe
aferencias del estriado

(Nelson & Guyer,
2011)

En general, la CPF con sus diversas subregiones, emerge como una pieza clave en la compleja
maquinaria de la toma de decisiones. Desde la evaluación de recompensas y riesgos hasta la regulación
de impulsos y la planificación estratégica, esta región cerebral orquesta una sinfonía de procesos
cognitivos que guían nuestras acciones. Sin embargo, su vulnerabilidad a lesiones, adicciones y
trastornos mentales subraya la importancia de comprender su funcionamiento y desarrollar estrategias
para proteger su integridad.

A pesar de los avances significativos en la investigación sobre la CPF, persisten vacíos teóricos que
requieren exploración. Futuros estudios podrían profundizar en la interacción dinámica entre las
subregiones de la CPF durante la toma de decisiones en contextos complejos y cambiantes. Además, es
crucial investigar cómo factores como el estrés crónico, la privación del sueño y el envejecimiento
afectan la función de la CPF y su impacto en la toma de decisiones a lo largo de la vida. Comprender
la intrincada relación entre la CPF, la toma de decisiones y la vulnerabilidad a trastornos mentales y
adicciones no solo ampliará nuestro conocimiento sobre el cerebro humano, sino que también abrirá
nuevas vías para el desarrollo de intervenciones terapéuticas más efectivas y personalizadas.

Papel de la amígdala: integración emocional y respuesta al riesgo

La amígdala (estructura cerebral con forma de almendra ubicada en el lóbulo temporal) desempeña un
papel crucial en la regulación de emociones como el miedo y la ansiedad (LeDoux, 2000). Su influencia
en la toma de decisiones es particularmente relevante en situaciones que implican riesgos y
recompensas.

La amígdala funciona como un sistema de alarma que procesa la relevancia emocional de los estímulos,
lo que puede llevar a decisiones rápidas y basadas en las emociones, especialmente en situaciones de
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estrés o amenaza, donde prioriza la supervivencia a través de respuestas de lucha o huida (Phelps, 2006).
Además, está involucrada en la formación y el almacenamiento de memorias asociadas a eventos
emocionales, afectando la forma en que los individuos responden a situaciones futuras que evocan
emociones similares, guiando a las decisiones de manera implícita (McGaugh, 2018).

La amígdala no actúa de forma aislada, sino que interactúa estrechamente con regiones de la CPF, como
la CPFVM y la COF, para lograr un equilibrio entre las respuestas emocionales rápidas y la deliberación
racional de las decisiones (Pessoa, 2008). La CPFVM, en particular, modula la respuesta emocional
generada por la amígdala, permitiendo una evaluación más equilibrada de las opciones y facilitando
decisiones más racionales (Motzkin et al., 2015).

A nivel neuronal, esta comunicación se basa en el intercambio de señales a través de neurotransmisores
como la dopamina y la serotonina. Estudios de neuroimagen han revelado la activación simultanea de
estas regiones durante la toma de decisiones emocionales, lo que respalda su interacción funcional
(Hampton et al., 2007). Las lesiones en la amígdala pueden resultar en una variedad de déficits en la
toma de decisiones, incluyendo dificultades para evaluar el riesgo y la recompensa, así como una
tendencia a tomar decisiones impulsivas y desadaptativas. Estos hallazgos resaltan la importancia de la
amígdala en la integración de la información emocional en el proceso de toma de decisiones. La
disfunción de la amígdala también se ha relacionado con diversos trastornos psiquiátricos. En los
trastornos de ansiedad, la amígdala puede mostrar una hiperactividad, lo que lleva a respuestas de miedo
exageradas y a la evitación de situaciones potencialmente amenazantes (Etkin & Wager, 2007). En la
depresión, se ha observado una disminución de la actividad de la amígdala, lo que puede contribuir a la
falta de motivación y a la dificultad para experimentar placer (Drevets et al., 2008).

Aunque se ha avanzado en la comprensión del papel de la amígdala en nuestras decisiones, todavía hay
muchas áreas inexploradas. Investigaciones futuras podrían profundizar en cómo factores individuales
(personalidad, género, edad, entre otros) y el entorno sociocultural modulan la interacción entre la
amígdala y la CPF. Descifrar los mecanismos neuronales detrás de esta interacción podría abrir la puerta
a nuevas terapias para trastornos psiquiátricos y optimizar la toma de decisiones en diversos aspectos
de la vida.
pág. 9116
Papel del núcleo accumbens en la toma de decisiones

El núcleo accumbens (NAcc) es una estructura cerebral clave en la regulación de la motivación, la
recompensa, el placer y la toma de decisiones. Su papel crucial se debe a sus conexiones con diversas
regiones cerebrales, como la CPF, la amígdala, y el área tegmental ventral (ATV). Estas conexiones
permiten al NAcc integrar información de alto nivel (metas de la CPF) y emocional (de la amígdala)
para coordinar respuestas conductuales complejas (Park et al., 2019). Por ejemplo, cuando el ATV
libera dopamina en el NAcc, se señaliza la presencia de una recompensa, reforzando así el
comportamiento que la produjo. Este mecanismo es fundamental para la toma de decisiones, ya que
permite evaluar las recompensas potenciales asociadas a diferentes opciones (Kuan et al., 2024). De
hecho, estudios demuestran que la actividad del NAcc se correlaciona directamente con la anticipación
y la experiencia de recompensas, reforzando las conductas que conducen a resultados positivos.

A pesar de los avances en la comprensión del NAcc, las investigaciones futuras se expandirán más allá
de la dopamina, explorando la interacción con otros neurotransmisores como la serotonina y el
glutamato para comprender mejor los mecanismos de recompensa y motivación. Además, será
importante estudiar cómo la experiencia y el aprendizaje modifican la estructura y función del NAcc a
largo plazo, arrojando luz sobre la formación de hábitos. Las líneas de investigación clave incluyen
identificar el papel de los diversos tipos celulares en los circuitos cerebrales, investigar como el contexto
social y ambiental influye en su actividad, y explorar la estimulación cerebral profunda como una
potencial diana terapéutica para modular el NAcc en trastornos neuropsiquiátricos. Finalmente, el uso
de modelos computacionales será relevante para simular la actividad del NAcc y predecir su influencia
en la toma de decisiones, incluidas las sociales.

El fundamento molecular: neurotransmisores y toma de decisiones

Los neurotransmisores (NTs) son mensajeros químicos esenciales que permiten la comunicación entre
neuronas, facilitando diversas funciones del sistema nervioso central (SNC) a través de la transmisión
química. Actúan como amplificadores, transmisores y convertidores de señales, influyendo en
funciones cerebrales, el comportamiento y la cognición. Algunos NTs desempeñan un papel crucial en
la modulación de procesos cognitivos, incluyendo la toma de decisiones. El equilibrio entre NTs clave
como la dopamina (asociada con la motivación y recompensa), la serotonina (que influye en el estado
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de ánimo y la impulsividad), la noradrenalina, el glutamato y el GABA es fundamental para una toma
de decisiones adecuada y adaptativa (Tabla 3).

Tabla 3

Neurotransmisor
Fuente principal/
regiones clave

Función en la toma
de decisiones

Referencias

Dopamina (DA)
ATV (Área tegmental
ventral) → NAcc (Núcleo
accumbens) y CPF (Corteza
prefrontal)

Refuerza comportamientos
asociados con recompensas.
Incrementa la motivación.
Modula la evaluación de
riesgos

(Schultz, 2016;
Grace et al., 2007;
Creutz et al., 2004)

Serotonina (5-TH)
Núcleo del Rafe → CPF y
amígdala

Regula el control emocional
y la impulsividad. Modula la
aversión al riesgo

(Bari et al., 2010;
Alex & Pehek, 2007;
Crockett et al., 2010)

Noradrenalina
(NAFD)/norepinefrina

Locus Coeruleus → Áreas
corticales y subcorticales
(Ej. CPFDL, amígdala)

Regula la atención y la alerta
elevada. Facilita la
flexibilidad cognitiva y la
adaptación a la
incertidumbre

(Aston-Jones &
Cohen, 2005; Ji &
Neugebauer, 2012;
Aston-Jones &
Waterhouse, 2016)

Glutamato
Principal NT excitador del
SNC. Ampliamente
distribuido en CPF y
Estriado

Esencial para la plasticidad
sináptica, el aprendizaje y la
memoria. Facilita la
flexibilidad cognitiva

(Fu et al., 2019;
Traynelis et al.,
2010; Li et al., 2019)

Ácido Gamma-
aminobutírico (GABA)

Principal NT inhibidor del
SNC. Actúa en la CPF

Modula la excitabilidad
neuronal y mantiene el
equilibrio con el glutamato.
Crucial para la flexibilidad
cognitiva

(Floresco, 2013)

La neurociencia de la decisión en la era digital

La era digital, caracterizada por la omnipresencia tecnológica, ha transformado radicalmente la forma
en que tomamos decisiones, obligando a la neurociencia a explorar cómo este entorno impacta a los
procesos cerebrales. La avalancha de información y las constantes notificaciones sobrecargan nuestra
capacidad de atención, y estudios sugieren que la multitarea digital afecta negativamente la memoria
de trabajo y la capacidad de concentración, perjudicando la toma de decisiones racionales (Uncapher &
Wagner, 2018). Además, las redes sociales influyen directamente en los circuitos de recompensa del
cerebro al exponer a los usuarios a la búsqueda constante de aprobación social, lo que sesga las
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elecciones y amplifica sesgos cognitivos preexistentes (Meshi et al., 2013). La gratificación instantánea
inherente a la tecnología fomenta la impulsividad, y se ha asociado el uso problemático de internet con
cambios en la función cerebral similares a los observados en otras adicciones (Kuss & Griffiths, 2012;
Brand et al., 2016). La necesidad de establecer límites saludables es especialmente crítica en niños y
adolescentes, donde la exposición excesiva a pantallas se asocia con cambios en la estructura cerebral
que afectan el control y la búsqueda de recompensas inmediatas (Hutton et al., 2022).

Comprender la neurobiología de la decisión en este contexto digital es vital para el futuro. Un área de
investigación clave es la comparación de decisiones tomadas en entornos virtuales (videojuegos y/o
simulaciones) con las del mundo real, donde si bien ambas activan regiones similares como la CPF y el
sistema límbico, el entorno virtual puede enfocarse menos en consecuencia a largo plazo y más en
recompensas inmediatas (Montague et al., 2006; Bolling et al., 2011). Abordar estos desafíos y explorar
las nuevas direcciones de investigación es crucial para que la neurociencia desarrolle estrategias que
permitan a los individuos navegar de manera efectiva y responsable en el mundo digital. La tecnología
está reconfigurando nuestra forma de pensar y tomar decisiones, por lo que el estudio de estos cambios
tiene implicaciones prácticas significativas para mejorar el bienestar individual y social.

DISCUSIÓN

En la presente revisión se han delineado las bases neurobiológicas de la toma de decisiones, que se ha
revelado como un proceso que es inherentemente complejo que se sustenta en una interacción dinámica
entre los sistemas cerebrales de control cognitivo y de procesamiento emocional. El papel de la corteza
prefrontal (CPF) como "director de orquesta" es irrefutable, ya que es esencial para las funciones
ejecutivas de planificación, flexibilidad cognitiva e inhibición de impulsos. La diferenciación de
funciones entre sus subregiones, como la corteza prefrontal ventromedial (CPFVM) en la valoración de
riesgos y la corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL) en la memoria de trabajo, subraya la sofisticación
de la maquinaria cerebral necesaria para realizar una elección adaptativa.

El análisis de las estructuras subcorticales demuestra que la decisión racional no es aislada, sino que
requiere una constante modulación emocional y motivacional. La amígdala aporta una evaluación
rápida de amenazas y recompensas, mientras que el hipocampo integra la memoria espacial y
contextual, y el núcleo accumbens (NAcc) dirige la conducta reforzando la recompensa.
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Este equilibrio se manifiesta claramente en la vulnerabilidad de la adolescencia, donde la maduración
tardía de la CPF y el desarrollo acelerado del sistema límbico crean un desfase que predispone a la
impulsividad y a las conductas de riesgo. La evidencia de las lesiones cerebrales y las disfunciones
etiológicas (TCE, ACV, trastornos psiquiátricos, entre otros) refuerza la idea de que cualquier alteración
en la integridad de la CPF compromete seriamente la capacidad del individuo para tomar decisiones
funcionales y a largo plazo.

El fundamento molecular de esta red se encuentra en la interacción de los neurotransmisores. La
dopamina es fundamental para el refuerzo y la motivación, mientras que la serotonina regula la
impulsividad y la aversión al riesgo, y la noradrenalina modula la alerta y la atención selectiva,
optimizando la respuesta en situaciones críticas. El balance entre la excitación (glutamato) y la
inhibición (GABA) es crucial para la flexibilidad cognitiva. Actualmente, este delicado equilibrio se ve
desafiado por la era digital, donde la sobrecarga informativa y la gratificación instantánea afectan
negativamente la memoria de trabajo y la capacidad de concentración.

La aplicación de la neurociencia abarca desde el diseño de estrategias pedagógicas que fomentan el
pensamiento crítico en la juventud hasta la neuroética, que aborda las implicaciones del conocimiento
cerebral en la responsabilidad legal y la manipulación de la moralidad. El desarrolla de neurotecnologías
emergentes, como el neurofeedback y la estimulación cerebral, plantea serios desafíos éticos en relación
con la autonomía, la autenticidad y la equidad. Por lo tanto, el futuro de la investigación no solo debe
centrarse en una comprensión más profunda de las interacciones moleculares y estructurales
(explorando, por ejemplo, el NAcc y la CPF en contextos sociales), sino también en trabajar activamente
en el desarrollo de intervenciones tempranas y políticas públicas que protejan el desarrollo cerebral de
los jóvenes en la era digital. El estudio continuo de la neurobiología de la toma de decisiones es, em
última instancia, una vía esencial para mejorar el bienestar individual y la adaptación social en un
mundo de creciente complejidad.

METODOLOGÍA

La metodología adoptada para este artículo consistió en una revisión narrativa de la literatura científica
y teórica existente sobre la neurociencia de la toma de decisiones. Este tipo de revisión busca sintetizar
y analizar de manera crítica y profunda los hallazgos más relevantes en el campo, en lugar de seguir un
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protocolo de búsqueda sistemático y exhaustivo. El enfoque principal se centró en identificar los
mecanismos cerebrales y la modulación neurotransmisora subyacente al proceso de decisión. Para ello,
se seleccionaron estudios clave que detallan la función de regiones cerebrales esenciales como la corteza
prefrontal (CPF) y sus subregiones en el control ejecutivo y la evaluación de opciones. También se
incluyó la evidencia sobre el papel del sistema límbico, destacando la amígdala (integración emocional
y riesgo) y el núcleo accumbens (NAcc) que participa en la motivación y recompensa.

Finalmente, se abordó la influencia de los principales neurotransmisores (dopamina, serotonina,
noradrenalina, glutamato y GABA), y se discutieron las implicaciones éticas y los desafíos actuales
impuestos por las neurotecnologías y la era digital en la atención y la memoria de trabajo. El objetivo
fue ofrecer una comprensión integral y actualizada, enfatizando la necesidad de enfoques multimodales
para el futuro de la investigación.

RESULTADOS

La revisión narrativa establece que la toma de decisiones es un proceso neurobiológico complejo, con
la CPF actuando como el centro de control ejecutivo, crucial para la planificación, el razonamiento y la
inhibición de impulsos. Este control es modulado por estructuras subcorticales: la amígdala influye en
las decisiones emocionales y la evaluación de riesgos, y el núcleo accumbens (NAcc) es esencial para
la motivación y el procesamiento de la recompensa. A nivel molecular, neurotransmisores como la
dopamina y la serotonina regulan la motivación, el estado de ánimo y la impulsividad. La maduración
tardía de la CPF en la adolescencia crea un desequilibrio que aumenta la propensión a conductas de
riesgo. Por otra parte, la era digital representa un desafío contemporáneo, ya que la sobrecarga cognitiva
y la gratificación instantánea afectan negativamente la atención y la memoria de trabajo. Estos hallazgos
subrayan la necesidad de enfoques multimodales e inteligencia artificial para una comprensión más
completa y el desarrollo de estrategias de intervención.

CONCLUSION

La toma de decisiones es un proceso esencial para la supervivencia y la adaptación, orquestado por una
compleja red neurobiológica en la que interactúan sistemas de control cognitivo y procesamiento
emocional. Esta revisión ha demostrado que la CPF actúa como el centro de control ejecutivo, la
planificación y la inhibición de impulsos, operando en diálogo constante con el sistema límbico, en
pág. 9121
donde la amígdala procesa el riesgo emocional y el NAcc dirige la motivación por la recompensa. Este
equilibrio se mantiene y modula a nivel molecular por la interacción de neurotransmisores clave
(dopamina, serotonina y noradrenalina), y su desequilibrio se manifiesta en periodos de vulnerabilidad
como la adolescencia debido a la maduración prolongada de la CPF. La comprensión de estos
fundamentos ha abierto aplicaciones como el neuromarketing y ha generado profundos debates en
neuroética sobre la responsabilidad y las implicaciones de las neurotecnologías. Finalmente, los
desafíos contemporáneos de la era digital, que afectan la atención y los circuitos de recompensa, exigen
que las investigaciones futuras se centren en enfoques multimodales y el uso de la inteligencia artificial,
no solo para un entendimiento más completo de los mecanismos cerebrales, sino también para
desarrollar estrategias que mejoren la toma de decisiones y el bienestar social en un mundo cada vez
más digitalizado y complejo.

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