IMPACTO DEL MANEJO CONJUNTO ENTRE
MEDICINA INTERNA Y CIRUGÍA EN PACIENTES
POLITRAUMATIZADOS EN UN HOSPITAL DE
TERCER NIVEL: COHORTE RETROSPECTIVA
IMPACT OF A JOINT INTERNAL MEDICINE–SURGERY MANAGEMENT MODEL
ON CLINICAL OUTCOMES IN POLYTRAUMA PATIENTS AT A TERTIARY
HOSPITAL: A RETROSPECTIVE COHORT STUDY
John Carlos Ramírez Ruiz
Universidad Cooperativa de Colombia - Santa Marta
Hernán Darío Mejía Peña
Universidad libre de Barranquilla
Diego Fernando Pinzon Tejada
Universidad Autónoma de Bucaramanga
Paola Daniela Vargas Vega
Universidad autónoma de Bucaramanga
Andersson Enrique Pedraza Rojas
Universidad Autónoma de Bucaramanga
Daniel Alfonso Porras Albarracin
Universidad de Pamplona
Leidy Fernanda Rueda Gomez
Universidad de Pamplona
Yeferson Julian Angulo Rodriguez
Universidad industrial de Santander
Angie daniela Pedraza jaimes
Universidad de Santander udes
René Santiago Gómez Sanabria
medico general uptc

pág. 10683
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22249
Impacto del Manejo Conjunto entre Medicina Interna y Cirugía en
Pacientes Politraumatizados en un Hospital de Tercer Nivel: Cohorte
Retrospectiva
John Carlos Ramírez Ruiz1
johnruiz99.jr@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-5649-9945
Universidad Cooperativa de Colombia - Santa
Marta
Hernán Darío Mejía Peña
Hermefo@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0003-6828-3086
medico general Universidad libre de Barranquilla
Diego Fernando Pinzon Tejada
diegopinz24@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-1510-7124
medico general Universidad Autónoma de
Bucaramanga
Paola Daniela Vargas Vega
Paoladanielavargasvega@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-5287-8601
medico general Universidad autónoma de
bucaramanga
Andersson Enrique Pedraza Rojas
apedraza367@unab.edu.co
https://orcid.org/0009-0006-9349-0863
medico general Universidad Autónoma de
Bucaramanga
Daniel Alfonso Porras Albarracin
daniel.5albarracin@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0009-1155-1012
medico general Universidad de Pamplona
Leidy Fernanda Rueda Gomez
Lruedagomez8@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0008-0717-3584
medico general Universidad de Pamplona
Yeferson Julian Angulo Rodriguez
Yefersonang@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-7517-6158
medico general Universidad industrial de
Santander
Angie daniela Pedraza jaimes
Apedraza210@unab.edu.co
https://orcid.org/0009-0005-3796-7519
medico general Universidad de Santander udes
René Santiago Gómez Sanabria
medicinadyn@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-7326-8884
medico general uptc
1 Autor principal
Correspondencia: johnruiz99.jr@gmail.com

pág. 10684
RESUMEN
Introducción: El politrauma constituye una de las principales causas de morbimortalidad a nivel global
y exige una elevada utilización de recursos hospitalarios. Aunque la atención multidisciplinaria ha
mostrado beneficios, la evidencia sobre el impacto del manejo conjunto entre Medicina Interna y Cirugía
en hospitales sin equipos formales de trauma es limitada. Este estudio evalúa si la participación
sistemática de Medicina Interna aporta valor clínico adicional en este escenario. Objetivo: Evaluar el
impacto del manejo conjunto Medicina Interna–Cirugía en pacientes politraumatizados sobre la
mortalidad intrahospitalaria, las complicaciones médicas, la estancia hospitalaria y la necesidad de
reintervención quirúrgica, comparado con el manejo convencional exclusivamente quirúrgico. Métodos:
Cohorte retrospectiva de 320 pacientes adultos (≥18 años) con politrauma moderado a grave (ISS ≥16),
atendidos en un hospital de tercer nivel durante un año. Se compararon dos modelos asistenciales:
manejo conjunto Medicina Interna–Cirugía y manejo convencional liderado por Cirugía. Se recogieron
variables demográficas, clínicas y de severidad del trauma. Los desenlaces primarios fueron mortalidad
y complicaciones médicas; los secundarios, estancia hospitalaria, ingreso a UCI y reintervención. Se
realizaron comparaciones bivariadas y regresión logística multivariada ajustada por edad, ISS, shock al
ingreso, ventilación mecánica y transfusión. Resultados: Las características basales fueron comparables
entre grupos. El manejo conjunto mostró menor mortalidad intrahospitalaria (13,3% vs 18,2%) y menor
incidencia de complicaciones médicas (25,3% vs 33,1%), aunque sin significación estadística. La
estancia hospitalaria fue significativamente menor en el grupo de co-manejo (mediana 10,5 vs 13,6 días;
p=0,03). En el modelo ajustado, el manejo conjunto se asoció con menor riesgo de complicaciones (OR
0,68; IC95% 0,45–0,98) y una tendencia no significativa a menor mortalidad (OR 0,65; IC95% 0,34–
1,23). Predictores de peor evolución fueron ISS>25, shock al ingreso y ventilación mecánica.
Conclusiones: El manejo conjunto Medicina Interna–Cirugía mejora la evolución clínica del paciente
politraumatizado, especialmente en la reducción de complicaciones médicas y de la estancia
hospitalaria. El modelo representa una estrategia viable para hospitales sin equipos formales de trauma.
Se requieren estudios prospectivos multicéntricos para confirmar estos resultados y determinar los
componentes clave del co-manejo.
Palabras clave: politrauma; manejo conjunto; Medicina Interna; Cirugía; equipo multidisciplinario;
trauma; mortalidad; complicaciones médicas.

pág. 10685
Impact of a Joint Internal Medicine–Surgery Management Model on
Clinical Outcomes in Polytrauma Patients at a Tertiary Hospital: A
Retrospective Cohort Study
ABSTRACT
Introduction: Polytrauma remains one of the leading causes of morbidity and mortality worldwide and
represents a major burden on hospital resources. Although multidisciplinary trauma care has
demonstrated clinical benefits, evidence regarding the effectiveness of combined Internal Medicine–
Surgery management in hospitals without formal trauma teams is scarce. This study evaluates whether
systematic involvement of Internal Medicine improves outcomes in polytrauma patients in such settings.
Objective: To assess the impact of joint Internal Medicine–Surgery management on in-hospital
mortality, medical complications, hospital length of stay, and need for reoperation in polytrauma
patients, compared with standard surgery-led management. Methods: A retrospective cohort study was
conducted including 320 adult patients (≥18 years) with moderate-to-severe polytrauma (ISS ≥16)
admitted to a tertiary-level hospital over a one-year period. Two models of care were compared: joint
Internal Medicine–Surgery management versus conventional surgery-led management. Demographic,
clinical, and injury severity variables were collected. Primary outcomes were in-hospital mortality and
medical complications; secondary outcomes included length of stay, ICU admission, and reoperation.
Bivariate analyses and multivariable logistic regression adjusted for age, ISS, shock on admission,
mechanical ventilation, and blood transfusion were performed. Results: Baseline characteristics were
comparable between groups. The joint-management group showed lower in-hospital mortality (13.3%
vs 18.2%) and fewer medical complications (25.3% vs 33.1%), although these differences were not
statistically significant. Hospital length of stay was significantly shorter in the joint-management group
(median 10.5 vs 13.6 days; p=0.03). In adjusted analyses, joint management was associated with a
reduced risk of medical complications (OR 0.68; 95% CI 0.45–0.98) and a non-significant trend toward
lower mortality (OR 0.65; 95% CI 0.34–1.23). Predictors of adverse outcomes included ISS>25, shock
on admission, and mechanical ventilation. Conclusions: Joint Internal Medicine–Surgery management
improved clinical outcomes in polytrauma patients, particularly by reducing medical complications and
hospital length of stay. This model offers a feasible and effective strategy for hospitals lacking dedicated
trauma teams. Prospective multicenter studies are needed to confirm these findings and identify the key
components driving the benefits of co-management.
Keywords: polytrauma; trauma care; co-management; Internal Medicine; Surgery; multidisciplinary
team; mortality; medical complications.
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

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INTRODUCCIÓN
El politrauma continúa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial,
responsable de cerca del 8% de todas las muertes y de una proporción significativa de los años de vida
ajustados por discapacidad (AVAD) perdidos, con mayor impacto en países de ingresos bajos y medios
[1,2]. Esta elevada carga se acompaña de un uso intensivo de recursos hospitalarios —incluyendo
atención en unidades de cuidado crítico, múltiples intervenciones quirúrgicas y estancias prolongadas—
que tensiona los sistemas de salud, especialmente en contextos donde la organización para la atención
del trauma se encuentra aún en desarrollo [3,4].
Durante las últimas décadas, la implementación de sistemas regionales de trauma y la conformación de
equipos multidisciplinarios han demostrado mejorar los desenlaces clínicos al reducir la mortalidad,
estandarizar procesos, acortar tiempos de atención y optimizar la coordinación asistencial entre
diferentes servicios [3–7]. La evidencia disponible muestra que la participación activa de equipos
integrados —cirugía, urgencias, anestesia, cuidados intensivos, radiología e enfermería especializada—
mejora de manera significativa los resultados en pacientes con trauma grave, disminuyendo
complicaciones médicas, la estancia hospitalaria y la mortalidad ajustada por severidad [5–9].
En paralelo, la participación de Medicina Interna y de modelos tipo hospitalist en el co-manejo de
pacientes quirúrgicos complejos ha cobrado relevancia, particularmente en poblaciones con alta carga
de comorbilidad. En escenarios quirúrgicos y traumáticos, el co-manejo estructurado con internistas se
ha asociado con una reducción de complicaciones médicas, mejor eficiencia del cuidado, menor estancia
hospitalaria e incluso una tendencia a menor mortalidad [10–13]. Estas intervenciones han mostrado
especial utilidad en pacientes mayores, frágiles o con múltiples comorbilidades, quienes presentan un
mayor riesgo de eventos adversos y requieren un abordaje médico integral durante su hospitalización
[14].
Sin embargo, la mayoría de esta evidencia procede de centros con equipos de trauma establecidos y
sistemas asistenciales consolidados. Existe poca información acerca del impacto del manejo conjunto
entre Medicina Interna y Cirugía en hospitales que, por limitaciones de infraestructura o recursos, no
cuentan con equipos formales de trauma. En estos escenarios —frecuentes en países de ingresos
medios— resulta fundamental determinar si la articulación sistemática entre ambas especialidades puede

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mejorar los desenlaces clínicos, particularmente en términos de mortalidad temprana, complicaciones
médicas potencialmente prevenibles y eficiencia en el uso de recursos [15].
Objetivo
Evaluar el impacto del manejo conjunto entre Medicina Interna y Cirugía sobre los desenlaces clínicos
de pacientes adultos politraumatizados atendidos en un hospital de tercer nivel sin un equipo formal de
trauma, comparando mortalidad intrahospitalaria, complicaciones médicas, estancia hospitalaria y
necesidad de reintervención frente al manejo convencional exclusivamente quirúrgico.
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio observacional analítico de cohorte retrospectiva en un hospital de tercer nivel,
incluyendo pacientes adultos (≥18 años) con diagnóstico de politrauma moderado a grave, definido por
un Injury Severity Score (ISS) ≥16, atendidos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del periodo
evaluado. Se compararon dos modelos asistenciales: el manejo conjunto entre Medicina Interna y
Cirugía, implementado mediante la valoración sistemática por Medicina Interna dentro de las primeras
24 horas y la participación activa en la estabilización hemodinámica, el manejo de comorbilidades, la
prevención y el tratamiento precoz de complicaciones médicas, y el soporte perioperatorio; y el manejo
convencional, liderado exclusivamente por los servicios quirúrgicos, con interconsultas médicas solo a
solicitud. Se recopilaron variables demográficas, clínicas y de severidad del trauma, incluyendo edad,
sexo, comorbilidades, mecanismo de lesión, ISS, presencia de shock al ingreso, ventilación mecánica,
transfusión de hemoderivados y procedimientos quirúrgicos realizados. Los desenlaces evaluados
fueron mortalidad intrahospitalaria, complicaciones médicas (infecciosas, cardiovasculares, metabólicas
y tromboembólicas), estancia hospitalaria, ingreso a unidad de cuidados intensivos y reintervenciones
quirúrgicas. Las variables categóricas se analizaron mediante pruebas χ² o exacta de Fisher, y las
variables continuas con t de Student o U de Mann–Whitney según distribución. Para explorar la
asociación entre el modelo de manejo y los desenlaces clínicos se aplicaron modelos de regresión
logística multivariada, ajustando por edad, ISS, comorbilidades (índice de Charlson), shock al ingreso,
ventilación mecánica y transfusión. Se consideró un valor de p <0,05 como estadísticamente
significativo. El estudio fue aprobado por el comité de ética institucional, con exención de
consentimiento informado debido a su carácter retrospectivo y sin riesgos para los participantes.

pág. 10688
RESULTADOS
Se incluyeron 320 pacientes con politrauma moderado a grave, de los cuales 166 (51,8%) fueron
atendidos mediante manejo conjunto Medicina Interna–Cirugía y 154 (48,2%) recibieron manejo
convencional. Las características basales se presentan en la Tabla 1. No se evidenciaron diferencias
estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a edad, sexo, mecanismo de trauma, severidad
lesional (ISS) ni condiciones clínicas críticas al ingreso. La edad promedio fue de 46,8 ± 19,3 años y el
64,3% correspondió al sexo masculino, lo cual refleja adecuadamente el perfil epidemiológico habitual
del trauma. La mediana del ISS fue 22 (RIQ 18–29), sin diferencias relevantes entre cohortes. Asimismo,
indicadores tempranos de gravedad como shock al ingreso (26,5% vs 30,5%) y necesidad de ventilación
mecánica inicial (30,1% vs 33,1%) fueron comparables entre ambos grupos, lo que asegura
homogeneidad clínica inicial para evaluar los desenlaces.
En cuanto a los resultados clínicos, el manejo conjunto mostró un comportamiento favorable en
múltiples indicadores. La mortalidad intrahospitalaria fue menor en el grupo de co-manejo (13,3% vs
18,2%), aunque sin alcanzar significancia estadística (p = 0,21). Las complicaciones médicas totales
también fueron menos frecuentes en el grupo de intervención (25,3% vs 33,1%), tendencia consistente

pág. 10689
con un mejor control de comorbilidades y complicaciones sistémicas, aunque tampoco alcanzó
significancia (p = 0,12). Estos hallazgos se detallan en la Tabla 2.
Entre las complicaciones específicas, la infección respiratoria y la sepsis fueron las más prevalentes,
también con valores menores en el grupo de manejo conjunto (10,8% vs 16,2% y 7,2% vs 10,4%,
respectivamente). La falla renal aguda y los eventos tromboembólicos igualmente mostraron cifras más
bajas con el modelo interdisciplinario, aunque sin diferencias significativas. Estos resultados sugieren
un impacto clínico potencial del acompañamiento médico sistemático en la prevención de
complicaciones asociadas al politrauma.
Un hallazgo especialmente relevante fue la reducción significativa en la duración de la estancia
hospitalaria, con una mediana de 10,5 días en el grupo de manejo conjunto frente a 13,6 días en el
manejo convencional (p = 0,03), lo que constituye un indicador clave de eficiencia asistencial (Tabla
2). Por otra parte, la necesidad de reintervención quirúrgica y el ingreso a UCI no mostraron diferencias
significativas entre grupos, lo que sugiere que la severidad quirúrgica de los casos fue comparable.

pág. 10690
Para evaluar la independencia de estos efectos, se realizó un análisis de regresión logística ajustado por
variables clínicas relevantes, cuyos resultados se presentan en la Tabla 3. En dicho modelo, el manejo
conjunto se asoció con una reducción de complicaciones médicas (OR 0,68; IC95% 0,45–0,98), lo que
indica un efecto protector clínicamente relevante. Asimismo, aunque el modelo mostró una tendencia
hacia menor mortalidad con el manejo interdisciplinario (OR 0,65; IC95% 0,34–1,23), esta no alcanzó
significancia estadística. Por su parte, factores como un ISS >25, la presencia de shock al ingreso y la
necesidad de ventilación mecánica fueron predictores fuertes de mortalidad y complicaciones,
coherentes con la literatura.
En conjunto, los resultados evidencian que el modelo de manejo conjunto Medicina Interna–Cirugía
ofrece beneficios clínicos tangibles, especialmente en la reducción de complicaciones médicas y en la
disminución de la estancia hospitalaria, con una tendencia sostenida hacia mejores desenlaces globales
a pesar de no alcanzar significancia estadística en la mortalidad ajustada.

pág. 10691
DISCUSIÓN
En este estudio, el manejo conjunto entre Medicina Interna y Cirugía en pacientes politraumatizados se
asoció con una reducción significativa de la estancia hospitalaria y una menor frecuencia de
complicaciones médicas, así como con una tendencia favorable hacia menor mortalidad
intrahospitalaria. Estos hallazgos evidencian el potencial impacto positivo de los modelos
interdisciplinarios en hospitales que no cuentan con equipos formales de trauma, situación común en
sistemas sanitarios de ingresos medios [16].
Nuestros resultados son consistentes con la evidencia que demuestra que la coordinación asistencial
estructurada y la participación activa de múltiples disciplinas mejoran los desenlaces en trauma grave.
Estudios previos muestran que los equipos multidisciplinarios reducen mortalidad, mejoran la eficiencia
operativa y disminuyen variaciones en la atención [17–19]. Este efecto ha sido particularmente evidente
cuando se involucran especialistas enfocados en la estabilización clínica, prevención de complicaciones
sistémicas y optimización de comorbilidades, roles en los que Medicina Interna aporta un valor agregado
claro [20].
El aporte del internista en el manejo del trauma ha sido descrito en la literatura contemporánea, donde
se ha observado reducción de complicaciones médicas, infecciones hospitalarias, descompensaciones
metabólicas y eventos tromboembólicos en modelos de co-manejo clínico–quirúrgico [21–23]. En
nuestro estudio, el grupo con participación de Medicina Interna presentó menores tasas de
complicaciones y una reducción significativa en la estancia hospitalaria, lo cual es coherente con estos
hallazgos y sugiere que el monitoreo clínico continuo y la intervención temprana podrían explicar parte
del efecto beneficioso.
Si bien la reducción de mortalidad no alcanzó significancia estadística, la dirección del efecto es
clínicamente relevante. La literatura indica que el impacto en la mortalidad suele hacerse más evidente
en sistemas con equipos de trauma consolidados o en estudios con mayor tamaño muestral [17,18].
Además, variables como ISS elevado, shock al ingreso y ventilación mecánica —que en nuestro estudio
fueron predictores de peor pronóstico— están bien establecidas como factores críticos de mortalidad en
trauma [24,25].

pág. 10692
Este trabajo adquiere relevancia especial en el contexto latinoamericano, donde múltiples estudios han
evidenciado que las brechas estructurales, la falta de estandarización y la limitada disponibilidad de
equipos especializados afectan negativamente los desenlaces de los pacientes politraumatizados [16,19].
El modelo evaluado podría representar una alternativa implementable, eficiente y adaptada a las
capacidades reales de los hospitales de tercer nivel en la región.
Entre las limitaciones del estudio se incluyen su diseño retrospectivo y la posibilidad de confusión
residual. Sin embargo, la comparabilidad inicial entre grupos y el análisis multivariado fortalecen la
validez de los hallazgos. Futuros estudios prospectivos y multicéntricos permitirán confirmar estos
resultados, identificar componentes esenciales del co-manejo y evaluar la costo-efectividad del modelo.
CONCLUSIONES
El manejo conjunto entre Medicina Interna y Cirugía en pacientes politraumatizados demostró asociarse
con mejores desenlaces clínicos en comparación con el manejo convencional exclusivamente
quirúrgico. En particular, este modelo interdisciplinario se relacionó con una reducción significativa de
la estancia hospitalaria y una menor frecuencia de complicaciones médicas, además de una tendencia
favorable hacia menor mortalidad intrahospitalaria, aun cuando esta no alcanzó significancia estadística.
Estos hallazgos sugieren que la participación temprana y sistemática de Medicina Interna contribuye al
reconocimiento oportuno de descompensaciones clínicas, a la optimización de comorbilidades y a un
seguimiento más estrecho durante la hospitalización.
En contextos donde no existen equipos formales de trauma, como ocurre con frecuencia en sistemas de
salud de ingresos medios, el modelo de co-manejo representa una estrategia viable, escalable y
potencialmente costo-efectiva para mejorar la calidad asistencial y disminuir la carga sobre los servicios
quirúrgicos. A pesar de las limitaciones propias del diseño retrospectivo, la consistencia interna de los
resultados y la alineación con la evidencia disponible respaldan la utilidad de este enfoque. Se requieren
estudios prospectivos, con muestras más amplias y en múltiples centros, para confirmar estos hallazgos,
evaluar su impacto en la supervivencia a largo plazo y determinar los componentes específicos del
modelo que generan el mayor beneficio clínico.

pág. 10693
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