REVISIÓN DEL PERFIL SENSORIAL EN
TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA Y
RELACIÓN CON ALTERACIONES DE
SOCIALIZACIÓN

REVIEW OF THE SENSORY PROFILE IN AUTISM SPECTRUM
DISORDER AND THE RELATIONSHIP WITH SOCIALIZATION
ALTERATIONS

Lizbeth Aida Ortega Pineda

Universidad Veracruzana, México

Lauro Fernández Cañedo

Universidad Veracruzana, México

Zamudio Aguilar Martha Leticia

Universidad Veracruzana, México

Claudia Magdalena López Hernández

Universidad Veracruzana, México

Mónica Sandoval García

Universidad Veracruzana, México
pág. 10838
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22268
Revisión del Perfil Sensorial en Trastorno del Espectro Autista y Relación
con Alteraciones de Socialización

Lizbeth Aida Ortega Pineda
1
liortega@uv.mx

https://orcid.org/0000-0002-1000-0210

Universidad Veracruzana

Facultad de medicina, Xalapa

México

Lauro Fernández Cañedo

lafernandez@uv.mx

https://orcid.org/0000-0003-2759-9060

Universidad Veracruzana

México

Martha Leticia Zamudio Aguilar

mzamudio@uv.mx

https://orcid.org/0009-0008-3240-3281

Universidad Veracruzna

México

Claudia Magdalena López Hernández

claulopez@uv.mx

https://orcid.org/0000-0001-5777-2325

Universidad Veracruzna

México

Mónica Sandoval García

mosandoval@uv.mx

https://orcid.org/0009-0006-4421-5291

Universidad Veracruzna

México

RESUMEN

Los trastornos del procesamiento sensorial en el Trastorno del Espectro Autista (TEA) tienen un
impacto directo en la forma en que los individuos perciben y responden al entorno, influyendo
notablemente en la socialización y la conducta. Estas alteraciones, que comprenden perfiles
hipersensibles, hiposensibles y buscadores, afectan la modulación sensorial y las respuestas adaptativas
ante los estímulos. Comprender estas disfunciones permite reconocer su relación con el estrés, la
ansiedad y los patrones conductuales desadaptativos. Abordar la modulación sensorial antes de
establecer intervenciones terapéuticas favorece espacios adecuados y una mejor adaptación social en
personas con TEA.

Palabras clave: trastorno del espectro autista, perfil sensorial, socialización

1
Autor principal.
Correspondencia:
lafernandez@uv.mx
pág. 10839
Review of the Sensory Profile in Autism Spectrum Disorder and the

Relationship with Socialization Alterations

ABSTRACT

Sensory processing disorders in Autism Spectrum Disorder (ASD) have a direct impact on how

individuals perceive and respond to their environment, significantly influencing socialization and

behavior. These alterations, including hypersensitive, hyposensiti
ve, and sensory seeking profiles,
affect sensory modulation and adaptive responses to stimuli. Understanding these dysfunctions allows

for the identification of their relationship with stress, anxiety, and maladaptive behavioral patterns.

Addressing sensor
y modulation prior to implementing therapeutic interventions supports the creation
of appropriate environments and enhances social adaptation in individuals with ASD.

Keywords
: autism spectrum disorder, sensory profile, socialization
Artículo recibido 20 diciembre 2025

Aceptado para publicación: 15 enero 2026
pág. 10840
INTRODUCCIÓN

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es caracterizado por la presencia de déficits sociales que
engloban la interacción y comunicación; conductas e intereses repetitivos, de acuerdo al Manual
Diagnóstico y estadístico de desórdenes mentales en su quinta edición (DSM-5, por sus siglas en inglés)
(Posar, 2018); Además de estos déficits, también se acompaña de alteraciones sensoriales, que pueden
presentarse como hipersensibilidad o hiposensibilidad que afecta de forma distinta a los diferentes
sentidos. En los últimos años el TEA se ha investigado en diferentes aspectos, pero todas y cada una de
las investigaciones se ha enfocado en brindar conocimientos sobre las condiciones que se han asociado
a este trastorno del neurodesarrollo, incluyendo la investigación y revisiones sobre el perfil sensorial de
los niños. El TEA se ha analizado desde diferentes paradigmas, el primero es el positivista-racionalista,
en donde se analiza como una enfermedad multicausal explicada desde las características clínicas, el
paradigma fenomenológico donde se analiza desde la perspectiva subjetiva de la construcción de los
procesos sociales de la niñez y la adultes, el paradigma constructivista donde se estudia las percepciones
y la ideología en relación a la realidad del individuo, el realismo social le estudia vinculándolo con
trastornos de la infancia en relación con la familia y la comunidad interactuando unos con otros; y por
último, el paradigma de la neurodiversidad como forma de comprensión en donde la diversidad de los
cerebros es natural y valiosa, planteando que el autismo puede ser una característica de todos los
individuos ya que esta diversidad corresponde con la forma de ver y reaccionar al mundo (López &
Larrea, 2017) (Pozo & García, Perfil Sensorial en Autistas., 2023). Es bien conocido que las personas
con trastornos del neurodesarrollo, incluyendo estos trastornos, presentan alteraciones sensoriales que
se pueden decantar por una hiposensibilidad o hipersensibilidad en distintos sentidos a la vez y que
estas condiciones desencadenan alteraciones conductuales ya que abonan a una mayor dificultad de
adaptación en el medio. El objetivo de esta revisión bibliográfica es identificar, clasificar y analizar los
conocimientos que se tienen sobre las alteraciones en el perfil sensorial en individuos con TEA y cómo
esto repercute en la interacción social y cognitiva.

Perfil y procesamiento sensorial

Las experiencias sensoriales son muy importantes para el ser humano; lo que sentimos puede ser interno
o puede ser lo que percibimos de nuestro entorno (Grandin & Johnson, 2010), para que el humano
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pueda obtener estas experiencias sensoriales son necesarias redes complejas de receptores en el cuerpo
que envían información al Sistema Nervioso Central (SNC) (Varela, Rentas, Rivera, Méndez, &
Villahermosa, 2014). La percepción se puede considerar como el proceso mediante el cual se colecta,
interpreta y comprende la información del mundo alrededor (Bogdashina, 2007).

Los sentidos inicialmente se clasificaron acorde a los tipos de receptores, como la visión, audición, el
olfato, gusto, el sistema táctil y el sistema vestibular, sabiéndose que cada uno de los sentidos
interacciona con todos los demás; posteriormente se clasificaron en dos grandes grupos, de acuerdo a
los mismos receptores; quedando la división en exteroceptivo que tiene como función recibir impulsos
de información del exterior y a su vez, este se subdivide en los encargados en determinar la distancia
que abarcan la visión, audición y olfato; así como los encargados del contacto que son el gusto y el
tacto. El siguiente grupo es el interoceptivo, que tiene como función recibir estímulos internos, reportar
la posición y movimientos del cuerpo y se encuentra subdividido a su vez en sistema propioceptivo y
sistema vascular (Bogdashina, 2007). La manera en la que cada individuo procesa la información
sensorial proveniente de cada uno de estos sentidos depende de factores biológicos, ambientales,
factores genéticos e incluso se consideran las experiencias personales (Del Moral, Pastor, & Sanz,
2013). La integración sensorial descrito por Ayres, con fundamentos en las neurociencias, se
conceptualiza como el proceso que permite la organización de las sensaciones provenientes tanto del
cuerpo, como del ambiente (Ayres A. , 2008).

Alteraciones en la integración sensorial y sus efectos

El procesamiento sensorial es un proceso neurobiológico y se puede explicar en cuatro etapas; registro
de impulsos sensoriales, modulación sensorial, discriminación e integración o respuesta adaptativa. Se
inician con el registro del impulso sensorial, una vez que este registro se efectúa el Sistema Nervioso
Central debe de filtrar la información que puede ser considerada como relevante o no, de todos los
impulsos que se pueden captar en el ambiente, este proceso se conoce como modulación sensorial y
tiene como función el regular la respuesta nerviosa y estas son reacciones neurales que activan al
sistema nervioso simpático. El siguiente paso del procesamiento sensorial es la discriminación
sensorial, que engloba a la detección y reconocimiento del estímulo, dándole una significancia a éste,
presentando una respuesta adaptativa que se puede observar o analizar conductualmente, es decir,
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posterior a este procesamiento de los impulsos sensoriales recibidos existe una planeación y ejecución
motora (Pizarro, Saffery, & Gajardo, 2022) (Vives, Ruiz, & García, 2022). Cualquiera de estas etapas
o fases del procesamiento de los impulsos sensitivos pueden encontrarse afectadas teniendo como
resultados disfunciones en el procesamiento sensorial, que se ha clasificado inicialmente con umbrales,
éstos pueden ser un umbral neurológico alto, con una respuesta conductual al estímulo sensorial acorde
al umbral o tratando de contrarrestar el umbral alto; un umbral bajo que puede desencadenar una
respuesta defensiva sensorial o evitación sensorial (Dunn, 1997).

Posteriormente se propuso un nuevo sistema de clasificación para estas disfunciones sensoriales,
dependiendo si la disfunción sensorial ocurre en la modulación, problemas sensoriomotores o en la
discriminación sensorial (Miller, Anzalone, Lan, Cermak, & Osten, 2007) (Pizarro, Saffery, & Gajardo,
2022); es así, que los Trastornos de Procesamiento Sensorial (TPS) en la modulación se clasifican como:

Hipersensibilidad sensorial: se presenta un umbral bajo, con una respuesta exagerada, rápida, intensa
y duradera en comparación con los individuos de perfil típico y puede afectar a uno a más sistemas
sensoriales.

Hiposensibilidad sensorial: se presenta cuando existe un umbral más alto, con una demostración de
indiferencia o no respondiendo a estímulos sensoriales. Se requiere de estímulos de alta intensidad para
involucrarse en tareas o en la interacción social.

Búsqueda sensorial: se posee igualmente un umbral mal alto, sin embargo, se presenta una búsqueda
de sensaciones, explorando una cantidad o tipo inusual de información sensorial como sabores intensos,
música a alto volumen, preferir objetos con colores brillantes, movimiento constante o caminar de
puntas.

El siguiente grupo de TPS son el trastorno motor de base sensorial, que puede ser dispraxia o trastornos
posturales y por último los trastornos de discriminación sensorial que abarcan alteraciones en los
sentidos que pueden ser visuales, auditivas, táctiles, vestibulares, propioceptivas, gusto y/o olfato.

Dispraxia: disminución de las capacidades para idear, planificar y/o ejecutar acciones. Suelen presentar
dificultades en la coordinación motora fina, gruesa y oral/motora.
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Trastorno postural: dificultad para estabilizar y activar el cuerpo durante movimiento o reposo, se
observa un pobre equilibrio, inestabilidad al cambio de las cargas de peso o rotación del tronco, o se
puede observar poco control oculomotor.

Por último, la clasificación de trastorno de la discriminación sensorial, este ocurre cuando el estímulo
es percibido, sin embargo, se presentan dificultades para su interpretación; cada sistema sensorial se
puede ver afectado y presentan características específicas para cada uno de ellos, desde no identificar
dónde se les ha tocado, no identificar de donde proviene un sonido, no identificar la fuerza necesaria
para realizar alguna actividad o reconocer espacios. Los individuos con esta afectación suelen requerir
de un poco más de tiempo para procesar el estímulo.

Alteraciones sensoriales en niños con TEA.

La prevalencia de sintomatología sensorial en individuos con TEA varía entre un 69 y 95%, por lo que
debido a esta alta prevalencia, las alteraciones en la percepción sensorial se han incluido como un nuevo
criterio diagnóstico (Sanz, Fernández, Pastor, Puchol, & Herraiz, 2014); durante la evaluación de los
perfiles sensoriales se puede encontrar desde sensibilidad sensorial hasta alteraciones en la percepción
y motricidad fina e incluso déficits en las tareas que requieren de la integración sensorial o del uso de
diferentes modalidades sensoriales (Bracco, 2016) (Noel, Lytle, Cascio, & Wallace, 2018).

Se han encontrado evidencias sobre el procesamiento sensorial visual cuando es necesario discriminar
entre señales de contraste o texturas, pero no así para observar diferencias en la luminiscencia
(Dumoulin, Baker, Hess, & Evans, 2003) y se ha determinado que las alteraciones visuales se
encuentran presentes desde el primer año de vida (Gliga, Bedford, Charman, & Johnson, 2014), sobre
el procesamiento auditivo en el TEA se conoce que existe una percepción mejorada del tono y un
aumento en la sensibilidad a ruidos fuertes con una falta de orientación auditiva (Bonnel, y otros, 2010)
(Khalfa, y otros, 2004).

En sentido del tacto en el autismo se reconoce perfectamente la hiper o la hiporeactividad a estímulos,
sin embargo éstas respuestas varían dependiendo del tipo de estímulo y el contexto en que se da, no
obstante se ha identificado una falta de habituación a estímulos táctiles, es posible que la mayoría de
individuos presenten una experiencia alterada no sólo del tacto, sino también del dolor, presentándose
mecanismos cerebrales alterados para el procesamiento dirigido al tacto efectivo (Kaiser, y otros, 2016).
pág. 10844
Sobre al olfato en el TEA se conoce poco, hoy en día se identifican perfiles hiposensibles o
hipersensibles y por otro lado se ha informado que hay una detección correcta de olores, pero con
problemas para su identificación o viceversa (Bennetto, Kuschner, & Hyman, Olfaction and taste
processing in autism., 2007), sobre el gusto se reconoce una respuesta atípica, con rechazo hacia
algunas texturas, sabores y temperaturas, incluso con rechazo de algunos alimentos (Bennetto,
Zampella, Kuschner, Bender, & Hyman, 2012).

Se ha mostrado evidencia sobre una actividad disminuida de la amígdala y la ínsula ante estímulos
sensoriales primarios y de socialización, de manera general se conoce que en el TEA se encuentra una
menor red neural, por lo que se presentan problemas en el procesamiento sensorial y motor, así como,
al determinarse afectaciones en estas estructuras neurales se observa dificultades en las expresiones de
emociones; también se ha encontrado que las personas con TEA, con TPS de la modulación y no déficits
en el registro de la información sensorial pueden presentar una mejor respuesta a las terapias de
integración sensorial (Kilroy, Aziz-Zadeh, & Cermak, 2019). Sobre las alteraciones en la modulación
sensorial, que se acompañan con problemas en la regulación emocional y que éstas alteraciones de
modulación sensorial contribuyen en la gravedad conductual del TEA, sobre todo se ha visto una
afectación extrema en la modulación sensorial en niños pequeños con TEA (Vives, Ruiz, & García,
2022), así como tener consecuencias en la cotidianidad debido a las respuestas sensoriales, ya que se
reportan respuestas de angustia, ansiedad o en algunos otros casos fascinación o demasiado interés en
los estímulos; en algunos otros casos se reportan experiencias sensoriales llevan a comportamientos de
agitación intensa, agresión que puede ser dirigida a otros o a ellos mismos (Posar, 2018). De los tipos
de alteraciones en la modulación se ha reportado una dominancia del perfil hiposensible, sobre todo en
los sentidos de la visión, tacto, olfato y en lo propioceptivo (Pozo & García, Perfil Sensorial en Autistas,
2023).

En otros estudios se han reportado en personas con TEA trastornos en la integración multisensorial,
incrementa los problemas conductuales o un agravamiento de los síntomas nucleares del trastorno como
lo es la comunicación. Esto se ha relacionado con hallazgos postmorten de una conectividad funcional
anatómica disminuida entre el tálamo y la corteza prefrontal, parieto occipital, motora y corteza
somatosensorial en niños y adolescentes con TEA (Martínez-Sanchiz, 2014).
pág. 10845
Con respecto a la conectividad funcional o disminuida entre diferentes estructural neuroanatómicas,
mediante estudios de resonancia magnética funcional se ha reportado una disminución en la
conectividad funcional del tálamo, funcionando como un tipo de modulación en la comunicación
pulvinar con la corteza, tratando de regular la respuesta cerebral a la información sensorial proveniente
del exterior, con la finalidad de dirigir la atención a estímulos socialmente relevantes; sin embargo, se
encontró un incremento en la conectividad pulvinar con áreas subcorticales, como la amígdala, lo que
estaría relacionado con las respuestas afectivas ante los estímulos sensoriales administrados de manera
controlada (Green, Hernandez, Bookheimer, & Depretto, 2018).

En otras investigaciones donde se ha estudiado la integración y procesamiento sensorial se ha
encontrado un decremento en la precisión en la que se realiza el procesamiento multisensorial temporal
y esto se ha relacionado con alteraciones en el lenguaje (Stevenson, y otros, 2014), así como integración
multisensorial atípica, con diferencias incluso individuales en personas con TEA en éste procesamiento
temporal de la información multisensorial, encontrándose igualmente una disminución en la capacidad
de ilusión e imaginación; así como encontrarse una correlación entre las dificultades de integración
audiovisual y la gravedad de la sintomatología del trastorno (Kawakami, y otros, 2020).

Como se ha mencionado anteriormente, se observan diferencias en los patrones de activación en la
unión temporo-parietal, así como, una conectividad disminuida entre subredes neurales y afectaciones
en la integridad de materia blanca que intervienen en lo que se conoce como la teoría de la mente (Kana,
LE., CP., Deshpande, & Colburn, 2014) (Assaf, y otros, 2010), la cual se define como aquellas
habilidades o procesos mentales como el pensamiento, los deseos, intenciones, en otra persona que se
usan para interpretar o incluso predecir la conducta, también para regular y organizar las propias
conductas para establecer y mantener interacciones sociales, así como la capacidad de adaptación a las
situaciones (Baum, Stevenson, & Wallace, 2015) (O´Nions, y otros, 2014).

Alteraciones sensoriales y su relación con respuestas sociales en personas con TEA.

El comportamiento social abarca cualquier modalidad de comunicación, interacción entre dos o más
individuos o congéneres e incluso puede desplegarse hasta en especies simples como microorganismos
unicelulares (Chen & Hong, 2018). Se sabe que para una adecuada conducta social es necesario el
recibir diversas señales multisensoriales, y existen estructuras cerebrales que reciben impulsos que
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convergen en ellas, como lo es la amígdala medial y que vías olfatorias detectan señales quimio-
sensoriales que se integran en otras modalidades en el cerebro, que no se encuentran muy claras, pero
un pequeño número de neuro circuitos llegan a la misma amígdala medial en células postero-ventrales
de ésta (Keshavarzi, Power, Albers, Sullivan, & Sah, 2015).

Las anormalidades sensoriales en el autismo, impactan en la interacción social y son varias las
características anatómicas y funcionales en el trastorno se encuentran afectados igualmente en el
procesamiento sensorial, ya que varias áreas donde se procesa la información sensorial y su integración
se llevan a cabo en áreas de la corteza que intervienen también en el procesamiento de la información
social, algunas de las áreas neuroanatómicas que se relacionan en ambos procesos son: el tálamo, ínsula,
la corteza, el surco temporal superior y el cerebelo (Thye, Bednarz, Herringshaw, Sartin, & Kana, 2018).

Algunos de los ejemplos de conductas relacionadas con las alteraciones sensoriales en las diferentes
modalidades son; en el sentido de la visión pueden presentar atracción por la luz, fijar la mirada en
objetos que giran, reconocimiento deficiente de rostros o expresiones, evitación de la mirada y rechazo
por alimentos u objetos debido a su color; sobre la audición las conductas observables son una sordera
aparente ya que no responde al llamado, intolerancia a los sonidos o la emisión o reproducción de
sonidos de forma repetitiva, en el área somatosensorial puede observarse umbral o tolerancia al dolor
alta, con aparente insensibilidad, autoagresión, aversión o incomodidad al contacto físico, intolerancia
a prendas de vestir e incluso atracción por algunas texturas. Sobre el olfato, el comportamiento más
habitualmente observado como consecuencia de las trastornos sensoriales es el oler cosas que no son
comestibles, interés exagerado o por el contrario rechazo a determinados aromas, incluyendo rechazo a
alimentos por su olor, éstas conductas se encuentran ligadas, como los propios sentidos, con alteraciones
en el gusto; presentando una exploración oral de los objetos y una selectividad alimentaria como se ha
mencionado anteriormente, que puede estar relacionada también con ciertas texturas. Afectaciones
vestibulares tienen como resultado el balanceo y la presencia de un equilibrio inadecuado y por último
relacionado con la propiocepción, la conducta más observada es el caminado de puntitas y la torpeza
(Posar, 2018).

Todos los individuos con TEA presentan alteraciones sensoriales que son heterogéneas, a pesar de las
diferencias entre cada individuo, se considera que este es un rasgo universal en el autismo y esta
pág. 10847
sensibilidad sensorial tiene un impacto importante en la presentación clínica, así como la afectaciones
en el ámbito social, ya que puede interferir en la obtención precisa y asertiva sobre la intencionalidad
social, las alteraciones de modulación sensorial con perfil hiposensible a los estímulos del entorno tiene
como resultado el retraso en la respuesta visual o auditiva, la hipersensibilidad puede tener como efecto
la incapacidad de filtrar información y atender de manera selectiva a las instrucciones; ambos perfiles
son una respuesta inadecuada con una atención selectiva a estímulos sociales que deben ser codificados,
provocando una afectación en la reciprocidad social y apego a las normas sociales (Thye, Bednarz,
Herringshaw, Sartin, & Kana, 2018) presentando así conductas que pueden ser consideradas como
disruptivas.

También se ha encontrado que los desórdenes del procesamiento presentan un impacto negativo en el
sueño (Lane, Leão, & Spielmann, 2022), por ejemplo, se ha descrito que el insomnio que se mantiene
aún en adultos con autismo puede predecir altos niveles de reactividad sensorial y bajos niveles de
socialización, probablemente ambas situaciones relacionadas con alteraciones sensoriales visuales
(Hohn, de Veld, Mataw, & Can Someren, 2019). Se conoce que existe relación entre el procesamiento
sensorial y procesos cognitivos de alto orden como el lenguaje y la comunicación; que son mecanismos
necesarios detrás de los déficits sociales en el TEA (Baum, Stevenson, & Wallace, 2015).

DISCUSIÓN

En la presente revisión, se determina que los trastornos del procesamiento sensorial en el TEA, no sólo
presentan un impacto en la manera en la que los individuos con el trastorno perciben el mundo que los
rodea, sino que también tiene un efecto importante en diferentes conductas, pero una de as afectadas
son los parámetros de socialización; siendo así que actualmente no sólo se considera como un criterio
diagnóstico de autismo las alteraciones en la socialización, si no también las alteraciones sensoriales,
en especial aquellas que afectan la modulación, presentando perfiles sensoriales que van desde la
hiposensibilidad, con umbral de estímulos necesarios muy alto, hipersensibilidad, con umbrales
sensoriales bajos, y aquellos perfiles que se conocen como “buscadores”, que son las personas que
requieren de la búsqueda de impulsos sensoriales para suplir la necesidad de recibir impulsos del medio
o incluso internos (James, Miller, Schaaf, & Nielsen, 2011). Estas afectaciones sensoriales o trastornos
de procesamiento sensorial se describieron inicialmente mediante la teoría de integración de Ayres, que
pág. 10848
hace referencia a la habilidad de producir una respuesta conductual y motora apropiada ante un estímulo
(Ayres J. , 1979), la hipótesis de ésta integración sensorial en el autismo se considera está relacionada
con el pobre registro de impulsos sensoriales, una inadecuada modulación y por último deficiencias en
estructuras cerebrales encargadas inhibiendo las percepciones del ambiente y el desarrollo del cuerpo
en el mismo, finalmente inhibiendo la comprensión y entendimiento de los estímulos, es decir, el
registro del mismo (Kilroy, Aziz-Zadeh, & Cermak, 2019). Es así que debido a estas alteraciones en el
procesamiento sensorial provoca estrés durante la interacción con otras personas, incluso provocando
patrones conductuales desadaptativos como lo es la ansiedad (Corbett, Muscatello, & Blain, 2016). Se
ha observado que estos comportamientos de dificultad en el procesamiento sensorial se encuentran
relacionados finamente con el afrontamiento psicosocial en las personas con TEA, presentando
inclusive eventos frustrantes que detonan las conductas disruptivas (Linde, Franzsen, & Barnard, 2013)

CONCLUSIÓN

Se puede concluir, que los déficits o trastornos del procesamiento sensorial tienen un impacto directo
sobre las conductas de la población con TEA, por lo que es importante considerar el abordaje y atención
de éstas alteraciones y que deben de comprenderse y abordarse los procesos de modulación sensorial
incluso previamente al planteamiento de objetivos o metodologías de intervención en ellos, para brindar
espacios adecuados, ya que aquellos espacios con demasiados estímulos pueden fácilmente afectar la
atención y la socialización en ellos.

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