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HERNIA INGUINAL VESICAL CON QUISTE
SEROSO PARAMESONÉFRICO GIGANTE
SIMULANDO CISTOADENOMA: REPORTE DE
CASO
INGUINAL BLADDER HERNIA WITH GIANT PARAMESONEPHRIC
SEROUS CYST MIMICKING CYSTADENOMA: CASE REPORT
Diego Iván Flores Vazquez
Instituto Mexicano del Seguro Social
Raúl Mendoza Rodriguez
Instituto Mexicano del Seguro Social
Jorge Luis Gordillo Magallanes
Instituto Mexicano del Seguro Social
Itzel Ojeda Callejas
Instituto Mexicano del Seguro Social
Andre Esteban Salinas Mendoza
Instituto Mexicano del Seguro Social

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DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22283
Hernia inguinal vesical con quiste seroso paramesonéfrico gigante simulando
cistoadenoma: reporte de caso
Diego Iván Flores Vazquez1
diegoifv.11@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-4864-0571
Instituto Mexicano del Seguro Social
Puebla de Zaragoza, Puebla, México
Raúl Mendoza Rodriguez
DrRaulMendozaRguez@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-9226-9977
Instituto Mexicano del Seguro Social
Puebla de Zaragoza, Puebla, México
Jorge Luis Gordillo Magallanes
Jorgeluisgordillo96@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-5443-9683
Instituto Mexicano del Seguro Social
Puebla de Zaragoza, Puebla, México
Itzel Ojeda Callejas
itzelojeda1193@outlook.com
https://orcid.org/0009-0000-3397-2947
Instituto Mexicano del Seguro Social
País México
Cordoba, Veracruz, Mexico
Andre Esteban Salinas Mendoza
dreo.mensal@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-4611-8624
Instituto Mexicano del Seguro Social
Puebla de Zaragoza, Puebla, México
RESUMEN
Objetivo: Presentar un caso infrecuente de hernia de Nuck asociada a un quiste paramesonéfrico gigante
y su manejo quirúrgico. Introducción: La hernia inguinal vesical es poco frecuente (<4% de las hernias
inguinales). Su coexistencia con lesiones quísticas de origen paramesonéfrico es excepcional y puede
simular tumores epiteliales anexiales como los cistoadenomas. Este reporte describe un caso de hernia
de Nuck con contenido vesical y un quiste seroso paramesonéfrico gigante, resaltando los retos
diagnósticos y quirúrgicos. Caso clínico: Paciente femenina de 42 años con masa inguinal derecha
irreducible de crecimiento acelerado. Imagenología inicial (ultrasonido y tomografía) mostró saco
herniario de 112 ×71 mm protruyendo a través de un defecto muscular de 23 mm y una masa quística
pediculada de 103 ×75 mm que sugería cistoadenoma. Durante la cirugía se identificó herniación de
vejiga y un quiste multiloculado gigante (40 × 23 ×30 cm) dependiente de ligamento ancho, con ovario
íntegro. Histopatología confirmó quiste seroso benigno de origen paramesonéfrico. Conclusiones: Las
lesiones paramesonéfricas pueden simular tumores anexiales epiteliales y condicionar herniación a
través del canal de Nuck. La correlación clínico-radiológica y la evaluación mediante TC o RM son
críticas para distinguir etiologías y planificar la intervención. El abordaje quirúrgico oportuno previene
complicaciones como estrangulación, obstrucción vesical o ruptura quística.
Palabras clave: Hernia inguinal, hernia vesical, quiste paramesonéfrico, canal de Nuck, diagnóstico
diferencial anexial.
1 Autor principal.
Correspondencia: diegoifv.11@gmail.com

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Inguinal bladder hernia with giant paramesonephric serous cyst mimicking
cystadenoma: case report
ABSTRACT
Objective: To present a rare case of Nuck’s hernia associated with a giant paramesonephric cyst and its
surgical management. Introduction: Inguinal bladder hernias represent less than 4% of all inguinal
hernias. Their coexistence with paramesonephric cysts is extremely rare and may mimic adnexal
epithelial tumors such as cystadenomas. This report describes a Nuck’s hernia containing bladder tissue
and a giant paramesonephric serous cyst, highlighting diagnostic and therapeutic challenges. Case
Presentation: A 42-year-old woman presented with a progressively enlarging, irreducible right inguinal
mass. Imaging revealed a 112 × 71 mm hernial sac protruding through a 23 mm defect and a
pedunculated cystic mass measuring 103 × 75 mm suggestive of cystadenoma. Surgery identified
herniated bladder and a giant multiloculated cyst (40 × 23 ×30 cm) arising from the broad ligament,
with an intact ovary. Pathology confirmed a benign serous paramesonephric cyst. Conclusions:
Paramesonephric cysts may mimic adnexal epithelial tumors and contribute to herniation through
Nuck’s canal. Radiological correlation using CT or MRI is essential for characterization and surgical
planning. Early operative management prevents complications such as strangulation, bladder
obstruction or cyst rupture.
Keywords: Inguinal hernia, bladder hernia, paramesonephric cyst, Nuck’s canal, adnexal differential
diagnosis
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

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INTRODUCCIÓN
La hernia inguinal con participación vesical constituye una entidad poco común, reportada en menos del
4% de todas las hernias inguinales (Osman et al., 2021). En la mujer, la persistencia del canal de Nuck
permite la herniación de estructuras pélvicas. Paralelamente, los quistes paramesonéfricos, derivados de
remanentes Müllerianos, pueden localizarse en el ligamento ancho y simular tumores epiteliales
anexiales como los cistoadenomas (Gungor et al., 2017).
1.1 Relevancia clínica y diagnóstica
La coexistencia de una hernia de Nuck con contenido vesical y un quiste paramesonéfrico gigante es
extraordinaria. La similitud imagenológica entre estas lesiones Müllerianas accesorias y tumores
epiteliales implica un reto diagnóstico relevante (Rha et al., 2021).
1.2 Importancia de la imagenología avanzada
La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son fundamentales para determinar
el contenido del saco herniario y caracterizar las masas anexiales (Cáceres et al., 2022; Bhosale et al.,
2018).
1.3 Marcadores tumorales en la evaluación de masas anexiales
En la valoración inicial de masas anexiales, particularmente cuando presentan gran volumen o
características complejas, el uso de marcadores tumorales séricos puede contribuir a estimar el riesgo
de malignidad. Entre los más utilizados se encuentran CA-125, CA 19-9, CEA, AFP, β-hCG y LDH,
los cuales permiten diferenciar lesiones epiteliales, mucinosas o germinales. Aunque ninguno de ellos
es diagnóstico por sí mismo, su interpretación integrada con los hallazgos clínicos e imagenológicos
facilita la estratificación del riesgo y la planificación quirúrgica, especialmente en casos donde el origen
de la masa no es evidente o puede simular tumores ováricos benignos o malignos.
2. Reporte de caso
2.1 Presentación clínica
Mujer de 42 años, sin antecedentes quirúrgicos relevantes aparte de cesárea previa, con grupo sanguíneo
O Rh negativo. Consultó por una masa en región inguinal derecha de varios meses de evolución, con
crecimiento rápido en las 48 horas previas. Negó síntomas urinarios, pero refería sangrado uterino

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anormal persistente. A su ingreso presentaba anemia severa (Hb 7.1 g/dL), hallazgo que condicionó la
estrategia perioperatoria debido a la disponibilidad limitada de hemoderivados compatibles.
2.2 Evaluación preoperatoria y optimización
El estado hematológico obligó a corregir la anemia antes de considerar cualquier abordaje quirúrgico.
Tras transfusión de concentrados eritrocitarios compatibles y manejo complementario, se alcanzó una
hemoglobina superior a 10 g/dL, punto que se consideró suficiente para proceder de manera segura.
2.3 Examen físico
Se observó una masa irreducible de aproximadamente 10 × 8 cm en región inguinal derecha, sin cambios
cutáneos ni signos locales de estrangulación. La exploración abdominal mostró distensión leve, sin datos
de irritación peritoneal.
2. 4 Marcadores tumorales
Como parte del protocolo preoperatorio se solicitaron los marcadores tumorales recomendados para la
evaluación de masas anexiales (CA-125, CA 19-9, CEA, AFP, β-hCG y LDH), todos dentro de rangos
normales para su respectiva referencia. La ausencia de elevación disminuyó la sospecha de neoplasia
epitelial o germinal y fue congruente con el diagnóstico final de quiste seroso paramesonéfrico benigno.
2.5 Estudios de imagen
El ultrasonido endovaginal identificó una estructura quística multiloculada de 103 × 75 mm con un
pedículo orientado hacia la pared lateral pélvica, inicialmente sugerente de cistoadenoma.
La tomografía contrastada mostró un saco herniario de 112 × 71 mm protruyendo a través de un defecto
de 23 mm, con líquido perisacular y participación parcial de la vejiga, En la topografía del anexo derecho
se observa una imagen de gran tamaño (Figura 1 y Figura 2), multiloculada, con septos finos en su
interior y morfología ovoidea, de 341 × 368 × 242 mm (volumen 15,882 cc), correspondiente a la misma
lesión multiloculada descrita en región inguinal, sugestiva de cistoadenoma.
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Figura 1. TC coronal: lesión quística gigante con protrusión hacia canal de Nuck.
Fuente: Estudio tomográfico institucional.
Figura 2. TC axial: ocupación masiva de cavidad abdominal por quiste multiloculado.
Fuente: Estudio tomográfico institucional.
2.5 Hallazgos quirúrgicos
Se realizó laparotomía exploradora. Se identificó:
– Protrusión parcial de vejiga a través del canal de Nuck, con un defecto de 4 cm. Quiste multiloculado
gigante de 40 × 23 × 30 cm, dependiente del ligamento ancho. Ovario y trompa ipsilaterales íntegros,
sin evidencia de origen ovárico (Figura 3). Desplazamiento del quiste y del tejido perivesical hacia el
defecto inguinal, favorecido por la magnitud del volumen quístico.
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Se procedió a la resección completa de la lesión y reconstrucción del defecto inguinal mediante técnica
de Lichtenstein. Tras la resección, se observaron las piezas quirúrgicas correspondientes al quiste
paramesonéfrico gigante y al pseudoquiste asociado (Figura 4)
Figura 3. Exposición intraoperatoria donde se observa la integridad de ambos ovarios y la relación
anatómica del quiste gigante con el ligamento ancho.
Fuente: Archivo propio.
Figura 4. Piezas quirúrgicas tras resección: quiste seroso paramesonéfrico gigante acompañado de un
pseudoquiste adyacente.
Fuente: Archivo propio.

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2.6 Estudio histopatológico
El análisis confirmó un quiste seroso paramesonéfrico benigno, acompañado de un pseudoquiste con
inflamación crónica inespecífica. No se identificaron rasgos compatibles con neoplasias epiteliales de
ovario.
2.7 Evolución
La paciente evolucionó favorablemente y se dio de alta a las 72 horas. En el seguimiento a 30 días se
mantuvo asintomática y sin evidencia de recurrencia.
3. Discusión
La combinación observada en este caso reúne tres elementos poco comunes: un quiste paramesonéfrico
gigante, protrusión parcial de vejiga y herniación a través del canal de Nuck. La interpretación inicial
como cistoadenoma es congruente con la literatura, pues las lesiones Müllerianas accesorias comparten
rasgos morfológicos con tumores epiteliales benignos. La preservación del ovario, la pediculación desde
el ligamento ancho y la ausencia de componentes sólidos orientan, sin embargo, hacia un origen no
ovárico (Kim et al., 2019).
El desplazamiento del quiste hacia la ingle puede explicarse por su tamaño y la capacidad de tracción
ejercida sobre el peritoneo pélvico (Stickel & Manner, 2020). La participación vesical sugiere que la
progresión fue gradual y que el defecto musculofascial permitió la migración combinada de estructuras.
La imagenología tiene un papel determinante. Mientras la TC permite delinear el defecto de pared y la
relación con la vejiga, la RM suele ser superior para caracterizar lesiones Müllerianas (Bhosale et al.,
2018). No obstante, los volúmenes extremos, como en este caso, limitan en ocasiones la definición de
origen. Marcadores tumorales y correlación diagnóstica
Según Moss, Hollingworth y Reynolds (2013) los marcadores tumorales constituyen una herramienta
auxiliar en la evaluación de masas anexiales, aunque su utilidad se limita a la estimación del riesgo de
malignidad. El CA-125 es el más empleado en tumores epiteliales, especialmente serosos, mientras que
CA 19-9 y CEA orientan hacia neoplasias mucinosas o gastrointestinales. AFP, β-hCG y LDH permiten
considerar tumores germinales. En este caso, todos los marcadores se mantuvieron dentro de parámetros
normales, hallazgo consistente con la naturaleza benigna del quiste paramesonéfrico, dado que este tipo
de lesiones no se asocian con producción tumoral detectable. La normalidad de los marcadores,

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combinada con la ausencia de componentes sólidos en imagen, redujo la probabilidad de malignidad y
sustentó el abordaje quirúrgico planificado tras la corrección hematológica.
Desde el punto de vista operatorio, la resección completa del quiste y la reparación del defecto
constituyen el manejo estándar, previniendo complicaciones como torsión quística, ruptura o
incarceración vesical (Schober et al., 2017). El estado hematológico obligó a una preparación cuidadosa,
recordando que el grupo O Rh negativo restringe la disponibilidad inmediata de hemoderivados.
4. CONCLUSIONES
5. Los quistes paramesonéfricos gigantes pueden simular tumores anexiales y generar patrones de
herniación inusuales. La correlación clínico-radiológica es fundamental para comprender la anatomía
implicada y evitar diagnósticos equívocos. En presencia de anemia severa y factores transfusionales
limitantes, la optimización preoperatoria adquiere un papel central para garantizar la seguridad
quirúrgica. La intervención temprana y la resección completa permiten evitar complicaciones asociadas
tanto al quiste como al componente vesical.
Declaración de Conflictos de intereses:
Los autores declaran no tener conflicto de intereses en la publicación de este escrito.
Declaración de consentimiento informado:
Se obtuvo consentimiento informado por escrito de la paciente para la publicación de la información
clínica e imágenes presentadas en este reporte, garantizando su anonimato.
Declaración de originalidad:
El manuscrito es original, no ha sido publicado previamente ni está en evaluación en otra revista.
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