pág. 1274
HERNIA INGUINAL VESICAL CON QUISTE
SEROSO PARAMESONÉFRICO GIGANTE
SIMULANDO CISTOADENOMA: REPORTE DE
CASO

INGUINAL BLADDER HERNIA WITH GIANT PARAMESONEPHRIC
SEROUS CYST MIMICKING CYSTADENOMA: CASE REPORT

Diego Iván Flores Vazquez

Instituto Mexicano del Seguro Social

Raúl Mendoza Rodriguez

Instituto Mexicano del Seguro Social

Jorge Luis Gordillo Magallanes

Instituto Mexicano del Seguro Social

Itzel Ojeda Callejas

Instituto Mexicano del Seguro Social

Andre Esteban Salinas Mendoza

Instituto Mexicano del Seguro Social
pág. 1275
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i6.22283
Hernia inguinal vesical con quiste seroso paramesonéfrico gigante simulando
cistoadenoma: reporte de caso

Diego Iván Flores Vazquez
1
diegoifv.11@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-4864-0571

Instituto Mexicano del Seguro Social

Puebla de Zaragoza, Puebla, México

Raúl Mendoza Rodriguez

DrRaulMendozaRguez@gmail.com

https://orcid.org/0009-0008-9226-9977

Instituto Mexicano del Seguro Social

Puebla de Zaragoza, Puebla, México

Jorge Luis Gordillo Magallanes

Jorgeluisgordillo96@gmail.com

https://orcid.org/0009-0007-5443-9683

Instituto Mexicano del Seguro Social

Puebla de Zaragoza, Puebla, México

Itzel Ojeda Callejas

itzelojeda1193
@outlook.com
https://orcid.org/0009-0000-3397-2947

Instituto Mexicano del Seguro Social

País México

Cordoba, Veracruz, Mexico

Andre Esteban Salinas Mendoza

dreo.mensal@gmail.com

https://orcid.org/0009-0001-4611-8624

Instituto Mexicano del Seguro Social

Puebla de Zaragoza, Puebla, México

RESUMEN

Objetivo: Presentar un caso infrecuente de hernia de Nuck asociada a un quiste paramesonéfrico gigante

y su manejo quirúrgico. Introducción: La hernia inguinal vesical es poco frecuente (<4% de las hernias

inguinales). Su coexistencia con lesiones quísticas de origen paramesonéfrico es excepcional y puede

simular tumores epiteliales anexiales como los cistoadenomas. Este reporte describe un caso de hernia

de Nuck con contenido vesical y un quiste seroso paramesonéfrico gigante, resaltando los retos

diagnósticos y quirúrgicos. Caso clínico: Paciente femenina de 42 años con masa inguinal derecha

irreducible de crecimiento acelerado. Imagenología inicial (ultrasonido y tomografía) mostró saco

herniario de 112 ×71 mm protruyendo a través de un defecto muscular de 23 mm y una masa quística

pediculada de 103 ×75 mm que sugería cistoadenoma. Durante la cirugía se identificó herniación de

vejiga y un quiste multiloculado gigante (40 × 23 ×30 cm) dependiente de ligamento ancho, con ovario

íntegro. Histopatología confirmó quiste seroso benigno de origen paramesonéfrico. Conclusiones: Las

lesiones paramesonéfricas pueden simular tumores anexiales epiteliales y condicionar herniación a

través del canal de Nuck. La correlación clínico-radiológica y la evaluación mediante TC o RM son

críticas para distinguir etiologías y planificar la intervención. El abordaje quirúrgico oportuno previene

complicaciones como estrangulación, obstrucción vesical o ruptura quística.

Palabras clave: Hernia inguinal, hernia vesical, quiste paramesonéfrico, canal de Nuck, diagnóstico

diferencial anexial.

1 Autor principal.

Correspondencia:
diegoifv.11@gmail.com
pág. 1276
Inguinal bladder hernia with giant paramesonephric serous cyst mimicking

cystadenoma: case report

ABSTRACT

Objective:
To present a rare case of Nuck’s hernia associated with a giant paramesonephric cyst and its
surgical management.
Introduction: Inguinal bladder hernias represent less than 4% of all inguinal
hernias. Their coexistence with paramesonephric cysts is extremely rare and may mimic adnexal

epithelial tumors such as cystadenomas. This report describes a Nuck’s hernia containing bladder
tissue
and a giant paramesonephric serous cyst, highlighting diagnostic and therapeutic challenges.
Case
Presentation:
A 42-year-old woman presented with a progressively enlarging, irreducible right inguinal
mass. Imaging revealed a 112 × 71 mm hernial sac protruding through a 23 mm defect and a

pedunculated cystic mass measuring 103 × 75 mm suggestive of cystadenoma. Sur
gery identified
herniated bladder and a giant multiloculated cyst (40 × 23 ×30 cm) arising from the broad ligament,

with an intact ovary. Pathology confirmed a benign serous paramesonephric cyst.
Conclusions:
Paramesonephric cysts may mimic adnexal epithelial tumors and contribute to herniation through

Nuck’s canal. Radiological correlation using CT or MRI is essential for characterization and surgical

planning. Early operative management prevents complication
s such as strangulation, bladder
obstruction or cyst rupture.

Keywords:
Inguinal hernia, bladder hernia, paramesonephric cyst, Nuck’s canal, adnexal differential
diagnosis

Artículo recibido 10 diciembre 2025

Aceptado para publicación: 10 enero 2026
pág. 1277
INTRODUCCIÓN

La hernia inguinal con participación vesical constituye una entidad poco común, reportada en menos del

4% de todas las hernias inguinales (Osman et al., 2021). En la mujer, la persistencia del canal de Nuck

permite la herniación de estructuras pélvicas. Paralelamente, los quistes paramesonéfricos, derivados de

remanentes Müllerianos, pueden localizarse en el ligamento ancho y simular tumores epiteliales

anexiales como los cistoadenomas (Gungor et al., 2017).

1.1 Relevancia clínica y diagnóstica

La coexistencia de una hernia de Nuck con contenido vesical y un quiste paramesonéfrico gigante es

extraordinaria. La similitud imagenológica entre estas lesiones Müllerianas accesorias y tumores

epiteliales implica un reto diagnóstico relevante (Rha et al., 2021).

1.2 Importancia de la imagenología avanzada

La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son fundamentales para determinar

el contenido del saco herniario y caracterizar las masas anexiales (Cáceres et al., 2022; Bhosale et al.,

2018).

1.3 Marcadores tumorales en la evaluación de masas anexiales

En la valoración inicial de masas anexiales, particularmente cuando presentan gran volumen o

características complejas, el uso de marcadores tumorales séricos puede contribuir a estimar el riesgo

de malignidad. Entre los más utilizados se encuentran CA-125, CA 19-9, CEA, AFP, β-hCG y LDH,

los cuales permiten diferenciar lesiones epiteliales, mucinosas o germinales. Aunque ninguno de ellos

es diagnóstico por sí mismo, su interpretación integrada con los hallazgos clínicos e imagenológicos

facilita la estratificación del riesgo y la planificación quirúrgica, especialmente en casos donde el origen

de la masa no es evidente o puede simular tumores ováricos benignos o malignos.

2. Reporte de caso

2.1 Presentación clínica

Mujer de 42 años, sin antecedentes quirúrgicos relevantes aparte de cesárea previa, con grupo sanguíneo

O Rh negativo. Consultó por una masa en región inguinal derecha de varios meses de evolución, con

crecimiento rápido en las 48 horas previas. Negó síntomas urinarios, pero refería sangrado uterino
pág. 1278
anormal persistente. A su ingreso presentaba anemia severa (Hb 7.1 g/dL), hallazgo que condicionó la

estrategia perioperatoria debido a la disponibilidad limitada de hemoderivados compatibles.

2.2 Evaluación preoperatoria y optimización

El estado hematológico obligó a corregir la anemia antes de considerar cualquier abordaje quirúrgico.

Tras transfusión de concentrados eritrocitarios compatibles y manejo complementario, se alcanzó una

hemoglobina superior a 10 g/dL, punto que se consideró suficiente para proceder de manera segura.

2.3 Examen físico

Se observó una masa irreducible de aproximadamente 10 × 8 cm en región inguinal derecha, sin cambios

cutáneos ni signos locales de estrangulación. La exploración abdominal mostró distensión leve, sin datos

de irritación peritoneal.

2.
4 Marcadores tumorales
Como parte del protocolo preoperatorio se solicitaron los marcadores tumorales recomendados para la

evaluación de masas anexiales (CA-125, CA 19-9, CEA, AFP, β-hCG y LDH), todos dentro de rangos

normales para su respectiva referencia. La ausencia de elevación disminuyó la sospecha de neoplasia

epitelial o germinal y fue congruente con el diagnóstico final de quiste seroso paramesonéfrico benigno.

2.5 Estudios de imagen

El ultrasonido endovaginal identificó una estructura quística multiloculada de 103 × 75 mm con un

pedículo orientado hacia la pared lateral pélvica, inicialmente sugerente de cistoadenoma.

La tomografía contrastada mostró un saco herniario de 112 × 71 mm protruyendo a través de un defecto

de 23 mm, con líquido perisacular y participación parcial de la vejiga, En la topografía del anexo derecho

se observa una imagen de gran tamaño (Figura 1 y Figura 2), multiloculada, con septos finos en su

interior y morfología ovoidea, de 341 × 368 × 242 mm (volumen 15,882 cc), correspondiente a la misma

lesión multiloculada descrita en región inguinal, sugestiva de cistoadenoma.
pág. 1279
Figura 1. TC coronal: lesión quística gigante con protrusión hacia canal de Nuck.

Fuente: Estudio tomográfico institucional.

Figura 2. TC axial: ocupación masiva de cavidad abdominal por quiste multiloculado.

Fuente: Estudio tomográfico institucional.

2.5 Hallazgos quirúrgicos

Se realizó laparotomía exploradora. Se identificó:

Protrusión parcial de vejiga a través del canal de Nuck, con un defecto de 4 cm. Quiste multiloculado

gigante de 40 × 23 × 30 cm, dependiente del ligamento ancho. Ovario y trompa ipsilaterales íntegros,

sin evidencia de origen ovárico (Figura 3). Desplazamiento del quiste y del tejido perivesical hacia el

defecto inguinal, favorecido por la magnitud del volumen quístico.
pág. 1280
Se procedió a la resección completa de la lesión y reconstrucción del defecto inguinal mediante técnica

de Lichtenstein. Tras la resección, se observaron las piezas quirúrgicas correspondientes al quiste

paramesonéfrico gigante y al pseudoquiste asociado (Figura 4)

Figura 3. Exposición intraoperatoria donde se observa la integridad de ambos ovarios y la relación

anatómica del quiste gigante con el ligamento ancho.

Fuente: Archivo propio.

Figura 4. Piezas quirúrgicas tras resección: quiste seroso paramesonéfrico gigante acompañado de un

pseudoquiste adyacente.

Fuente: Archivo propio.
pág. 1281
2.6 Estudio histopatológico

El análisis confirmó un quiste seroso paramesonéfrico benigno, acompañado de un pseudoquiste con

inflamación crónica inespecífica. No se identificaron rasgos compatibles con neoplasias epiteliales de

ovario.

2.7 Evolución

La paciente evolucionó favorablemente y se dio de alta a las 72 horas. En el seguimiento a 30 días se

mantuvo asintomática y sin evidencia de recurrencia.

3. Discusión

La combinación observada en este caso reúne tres elementos poco comunes: un quiste paramesonéfrico

gigante, protrusión parcial de vejiga y herniación a través del canal de Nuck. La interpretación inicial

como cistoadenoma es congruente con la literatura, pues las lesiones Müllerianas accesorias comparten

rasgos morfológicos con tumores epiteliales benignos. La preservación del ovario, la pediculación desde

el ligamento ancho y la ausencia de componentes sólidos orientan, sin embargo, hacia un origen no

ovárico (Kim et al., 2019).

El desplazamiento del quiste hacia la ingle puede explicarse por su tamaño y la capacidad de tracción

ejercida sobre el peritoneo pélvico (Stickel & Manner, 2020). La participación vesical sugiere que la

progresión fue gradual y que el defecto musculofascial permitió la migración combinada de estructuras.

La imagenología tiene un papel determinante. Mientras la TC permite delinear el defecto de pared y la

relación con la vejiga, la RM suele ser superior para caracterizar lesiones Müllerianas (Bhosale et al.,

2018). No obstante, los volúmenes extremos, como en este caso, limitan en ocasiones la definición de

origen. Marcadores tumorales y correlación diagnóstica

Según Moss, Hollingworth y Reynolds (2013) los marcadores tumorales constituyen una herramienta

auxiliar en la evaluación de masas anexiales, aunque su utilidad se limita a la estimación del riesgo de

malignidad. El CA-125 es el más empleado en tumores epiteliales, especialmente serosos, mientras que

CA 19-9 y CEA orientan hacia neoplasias mucinosas o gastrointestinales. AFP, β-hCG y LDH permiten

considerar tumores germinales. En este caso, todos los marcadores se mantuvieron dentro de parámetros

normales, hallazgo consistente con la naturaleza benigna del quiste paramesonéfrico, dado que este tipo

de lesiones no se asocian con producción tumoral detectable. La normalidad de los marcadores,
pág. 1282
combinada con la ausencia de componentes sólidos en imagen, redujo la probabilidad de malignidad y

sustentó el abordaje quirúrgico planificado tras la corrección hematológica.

Desde el punto de vista operatorio, la resección completa del quiste y la reparación del defecto

constituyen el manejo estándar, previniendo complicaciones como torsión quística, ruptura o

incarceración vesical (Schober et al., 2017). El estado hematológico obligó a una preparación cuidadosa,

recordando que el grupo O Rh negativo restringe la disponibilidad inmediata de hemoderivados.

4.
CONCLUSIONES
5.
Los quistes paramesonéfricos gigantes pueden simular tumores anexiales y generar patrones de
herniación inusuales. La correlación clínico-radiológica es fundamental para comprender la anatomía

implicada y evitar diagnósticos equívocos. En presencia de anemia severa y factores transfusionales

limitantes, la optimización preoperatoria adquiere un papel central para garantizar la seguridad

quirúrgica. La intervención temprana y la resección completa permiten evitar complicaciones asociadas

tanto al quiste como al componente vesical.

Declaración de Conflictos de intereses:

Los autores declaran no tener conflicto de intereses en la publicación de este escrito.

Declaración de consentimiento informado:

Se obtuvo consentimiento informado por escrito de la paciente para la publicación de la información

clínica e imágenes presentadas en este reporte, garantizando su anonimato.

Declaración de originalidad:

El manuscrito es original, no ha sido publicado previamente ni está en evaluación en otra revista.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Athanasiou, C., Michalopoulos, N., Zarogiannis, S., et al.
(2020). Hydrocele of the canal of Nuck in
adult females: A systematic review.
Hernia, 24, 10891100.
Bhosale, P. R., Patnana, M., Viswanathan, C., et al. (2018). MRI of Müllerian duct anomalies and

mimics.
Radiographics, 38(2), E1E20.
Cáceres, B. A., Chandler, T. M., & de Leon, A. R. (2022).
Imaging of female inguinal masses: Beyond
hernias.
Clinical Radiology, 77(4), e301e313.
pág. 1283
Gungor, T., Zenger, S., Aslan, H., et al. (2017). Paramesonephric cyst of the broad ligament mimicking

an ovarian neoplasm.
Journal of Obstetrics and Gynaecology Research, 43(4), 731735.
Kim, J. H., Jeong
, S. Y., & Park, J. K. (2019). Giant paramesonephric cyst of the broad ligament: A
diagnostic challenge.
Journal of Minimally Invasive Gynecology, 26(5), 954959.
Osman, N., Narasimhan, V., & Lo, C. H. (2021). Inguinal bladder hernia: A systematic review.
ANZ
Journal of Surgery, 91
(3), 381386.
Rha, S. E., Byun, J. Y., Jung, S. E., et al. (2021). Spectrum of extraperitoneal Müllerian lesions: Imaging

with pathologic correlation.
Insights into Imaging, 12, 45.
Schober, P., Wijnhoven, H. J., de Blok, B. M., et al. (2017). Clinical features and surgical management

of inguinal bladder hernia.
Urology, 107, 222226.
Sánchez
-Montoya, P., Martínez-Gómez, C., et al. (2023). Multidetector CT in evaluation of hernias:
What surgeons need to know.
Clinical Imaging, 92, 6372.
Moss, E. L., Hollingworth, J., & Reynolds, T. M. (2013). The role of CA125 in clinical practice.
Journal
of Clinical Pathology
, 66(4), 308312.
Stickel, W. H., & Manner, M. (2020). Female hydrocele of the canal of Nuck: Sonographic features.

Journal of Ultrasound in Medicine, 39(4), 799806.