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OPINIÓN CIUDADANA SOBRE LOS DEBERES
DE SALUD EN UNA POBLACIÓN DE
TABASCO, MÉXICO
CITIZEN OPINION ON HEALTH DUTIES IN A POPULATION OF
TABASCO, MEXICO
Hilda Santos-Padrón
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
Zenón Morales-Orozco
Jurisdicción de Salud Nacajuca
Manuel Pérez-Chan
Hospital Instituto Seguridad Social. Tabasco, México.
Alberto Lladó-Verdeja
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Sergio Noriero Escalante
Instituto Mexicano del Seguro Social

pág. 2446
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22394
Opinión ciudadana sobre los deberes de salud en una población de tabasco,
México
Hilda Santos-Padrón 1
hildasanp@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-4612-2965
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco
División Ciencias de la Salud
México
Zenón Morales-Orozco
zemoor@hotmail.com
http://orcid.org/0000-0001-5818-3186
Jurisdicción de Salud Nacajuca
Tabasco. México
Manuel Pérez-Chan
ma_per_ch78@hotmail.com
http://orcid.org/0000-0002-0060-5494
Hospital Instituto Seguridad Social. Tabasco,
México.
Alberto Lladó-Verdeja
lladoamigo@gmail.com
http://orcid.org/0000-0001-6550-0282
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
División Ciencias de la Salud
México
Sergio Noriero Escalante
noriescaser@hotmail.com
http://orcid.org/0000-0002-6148-1763
Instituto Mexicano del Seguro Social
Tabasco, México
RESUMEN
Con frecuencia se divulga entre las personas su derecho a la salud, pero la situación es diferente en
cuanto al cumplimiento de los deberes de salud, que casi siempre se vinculan con las obligaciones que
deben cumplirse cuando se solicita atención en los servicios de salud, y se soslayan los compromisos
individuales y comunitarios como una responsabilidad ciudadana, para contribuir a preservar la salud.
Objetivo: mostrar la opinión que tienen las personas acerca de los deberes para la salud, tanto
individuales como colectivos, en cuatro municipios de Tabasco, México. Método. Como una actividad
docente en un programa de Doctorado en Salud Pública, se realizó un estudio descriptivo de corte
transversal, sustentado en una encuesta de opinión a 202 personas residentes en cuatro municipios del
estado de Tabasco, México, en el año 2020. Resultados: del total de las 202 personas entrevistadas, el
57.4% eran mujeres; 54.4% estaban casados, 28.2%se encontraban en el rango de edad de 18 a 30 años;
23.7% eran empleados; 32.1% poseían un nivel de escolaridad de preparatoria. La cifra de aceptación
de la responsabilidad individual y colectiva, no superó 88%. Conclusiones: Se reforzó el criterio de la
necesidad de cumplir deberes para la salud, no solo vinculados con la prestación de servicios de atención
médica, sino también con la salud integralmente concebida, lo que exige corresponsabilidad,
participación ciudadana informada y compromiso ético.
Palabras clave: derecho a la salud; autocuidado; responsabilidad social; servicios de salud; salud
ambiental.
1 Autor principal
Correspondencia: hildasanp@gmail.com

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Citizen opinion on health duties in a population of tabasco, Mexico
SUMMARY
The right to health is frequently publicized, but the situation is different regarding the fulfillment of
health duties, which are almost always linked to the obligations that must be met when seeking care at
health services, while individual and community commitments as a civic responsibility to contribute to
preserving health are overlooked. Objective: To show the opinions of people regarding their individual
and collective health duties in four municipalities of Tabasco, Mexico. Method: As part of a teaching
activity in a Doctoral Program in Public Health, a descriptive cross-sectional study was conducted, based
on an opinion survey of 202 people residing in four municipalities of the state of Tabasco, Mexico, in
2020. Results: Of the 202 people interviewed, 57.4% were women; 54.4% were married; 28.2% were
between 18 and 30 years old; and 23.7% were employed. 32.1% had a high school education. The
acceptance rate of individual and collective responsibility did not exceed 88%. Conclusions: The need
to fulfill duties related to health was reinforced, not only those linked to the provision of medical care
services, but also those related to health as a whole, which requires shared responsibility, informed
citizen participation, and ethical commitment.
Keywords: right to health; self-care; social responsibility; health services; environmental health.
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026

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INTRODUCCION
Es notorio que los individuos son corresponsables del cuidado de su salud y de la de quienes los rodean;
por eso, es justo exigirles que cumplan con ciertas normas de conducta para hacer efectiva esta
responsabilidad y entender que, en términos poblacionales, todos tenemos la responsabilidad solidaria
de cuidar la salud propia y la colectiva. En recientes publicaciones sobre salud pública, se reconoce que
esta corresponsabilidad constituye un eje central para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios,
especialmente en contextos caracterizados por desigualdades sociales persistentes y una elevada carga
de enfermedades crónicas prevenibles (Kickbusch et al., 2021; Marmot et al., 2020).
Desde esta perspectiva, el análisis de los deberes para la salud adquiere una relevancia particular, ya que
permite problematizar la relación entre los derechos socialmente reconocidos y las responsabilidades
efectivamente asumidas por la población. La noción de corresponsabilidad sanitaria implica reconocer
que la salud no es únicamente un resultado de intervenciones médicas o políticas institucionales, sino
también de decisiones cotidianas, conductas sociales y prácticas culturales que influyen directa o
indirectamente en el bienestar individual y colectivo. Por ende, la conservación de la salud no se logra
solamente mediante la ejecución por parte del Estado y sus dependencias, que actúen como un sistema
central y legislador de orientaciones sanitarias (Charvel, 2009; Carbonell y Carbonell, 2012).
Una buena o mala salud, es un producto social y está determinada por las condiciones en que las personas
nacen, viven, crecen, trabajan, envejecen y mueren (OPS, 2006). Esta aseveración subraya la interacción
de las conductas individuales y colectivas con factores estructurales, ambientales y políticos, y así
configuran patrones diferenciados de riesgo y protección en la población (Solar & Irwin, 2020; Bambra
et al., 2021). La ausencia de una apropiación clara de los deberes ciudadanos puede debilitar los
esfuerzos institucionales orientados a la prevención, limitar la eficacia de las políticas públicas y
reproducir patrones de dependencia del sistema sanitario, especialmente en contextos de recursos
limitados.
Se requieren, además de una buena gobernanza de la salud, la participación activa de la sociedad y,
sobre todo, la autorresponsabilidad y el autocuidado (Luis, Martínez y Álvarez, 2012). La gobernanza
sanitaria contemporánea considera que la salud debe entenderse como un bien público compartido, cuya
protección depende tanto de decisiones institucionales como de prácticas sociales cotidianas, entre ellas

pág. 2449
el cuidado del entorno, la prevención de riesgos y la solidaridad comunitaria (Pan American Health
Organization, 2024).
En ese sentido, se revela una asimetría persistente entre la exigibilidad social de los derechos y la
interiorización de responsabilidades individuales y colectivas; esta brecha ha sido identificada como un
problema estructural de la salud pública contemporánea, al debilitar la corresponsabilidad social
necesaria para sostener sistemas de salud equitativos y eficaces (Pan American Health Organization,
2019; Pan American Health Organization, 2024).
La respuesta a la interrogante sobre cuáles serían los deberes ciudadanos para la salud, aún tarda en
aparecer y el desarrollo de esa autorresponsabilidad, que obviamente contribuye a promover y mantener
la salud, todavía es incipiente. Sin dudas, deben considerarse los deberes para la salud como una
dimensión ética, social y normativa del ejercicio de la ciudadanía sanitaria, vinculada al autocuidado, la
prevención y la protección del bienestar colectivo (Kickbusch et al., 2021).
Estudios recientes muestran que, aunque existe un reconocimiento general del derecho a la salud,
persiste un bajo nivel de claridad y de apropiación social respecto a los deberes asociados, lo que limita
el impacto de las estrategias de promoción y prevención (Bambra et al., 2021). En ese sentido, para el
individuo que no vive aislado, el deber de mantener un comportamiento saludable, aunque le restrinja
los hábitos de vida que le resultan placenteros, es casi una obligación social más que un asunto de
conciencia; por ello, inculcarle hábitos que contribuyan a un comportamiento saludable desde la
infancia, se convierte en un deber familiar, del maestro, de los actores sociales de la comunidad (Luis y
Martínez, 2013).
Indagar cómo la población interpreta y valora estos deberes, permite comprender no solo el nivel de
conocimiento existente, sino también las tensiones, resistencias y oportunidades que influyen en la
adopción de conductas saludables. Esta comprensión resulta especialmente pertinente en contextos
locales, donde las dinámicas socioculturales, económicas y territoriales condicionan la forma en que los
individuos se relacionan con su salud y la de su comunidad.
Con esos antecedentes, el objetivo de este trabajo es mostrar la opinión de las personas sobre los deberes
para la salud, tanto individuales como colectivos, en cuatro municipios de Tabasco, México. Se espera

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que su cumplimiento, se aporten resultados que contribuyan a elaborar políticas de salud que incentiven
el compromiso ciudadano para preservar y mantener la salud.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en el mes de enero de 2019, sustentado en la técnica
de encuesta mediante la aplicación de un cuestionario a una muestra de conveniencia de 202 personas
mayores de 18 años, residentes en cuatro de los 17 municipios del estado de Tabasco y que asistieron a
consulta externa en cinco unidades dependientes de la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET). El estudio se
realizó como actividad docente en la asignatura nombrada "Legislación sanitaria: deberes y derechos
para la salud" del programa de Doctorado en Salud Pública de la Universidad Juárez Autónoma de
Tabasco.
El procedimiento inicial, fue la revisión crítica de un artículo sobre una investigación realizada en Cuba
por Luis y Martínez en 2013, cuyos objetivos eran similares, con el fin de analizar la metodología, el
contenido del cuestionario aplicado (preguntas abiertas y cerradas) y comparar los resultados. Utilizaron
la escala Likert para conocer la disposición al cumplimiento de deberes. Se denominó Investigación A
y la realizada en Tabasco, como Investigación B.
A propósito del ejercicio comparativo y de acuerdo con las características culturales de la población
tabasqueña, se elaboró un cuestionario con 22 preguntas cerradas y también se utilizó la escala de Likert
para las mediciones de las preguntas relacionadas con los deberes individuales para la salud (n=16) y
los deberes colectivos para la salud (n= 6). Se estableció una escala de 0 a 10, donde 0 es desacuerdo y
10 totalmente de acuerdo
Se probó el cuestionario en una muestra piloto de alumnos de la licenciatura de Médico Cirujano de la
propia universidad, lo que permitió la corrección del número y redacción de las preguntas, todas cerradas
para facilitar su análisis. Posteriormente, los cuatro doctorantes aplicaron el cuestionario en las salas de
espera de cinco unidades médicas del sector público durante el horario diurno. Se entrevistaron 202
personas mayores de 18 años con su consentimiento, avalado por sus firmas en cada cuestionario.

pág. 2451
RESULTADOS
Todos los resultados se compararon con los obtenidos en la Población A (ver Material y Método), cuya
muestra era de 186 personas, y en el caso de esta investigación (Investigación B), la muestra fue de 202
personas.
Es pertinente aclarar, que las cinco unidades prestadoras donde se realizaron las entrevistas están
ubicadas en la capital del estado (Municipio Centro), aunque una parte de los entrevistados residía en
otros municipios., Según el lugar de residencia, el 60.3% (122) de los entrevistados tabasqueños
procedía del municipio Centro y el menor número (6,6 %) residía en el municipio Jalpa de Méndez. Las
características de los entrevistados se resumen en la Tabla 1 con los porcentajes más elevados en cada
rubro y comparados con los resultados de ambas investigaciones. Fueron similares los resultados en
cuanto a sexo, al predominar las mujeres con 54,9 % en la población A y 57,4 % en la población B, tal
vez porque ellas acuden más a chequeos anuales preventivos, conscientes de su autocuidado; en cuanto
al promedio de edad, en los tabasqueños fue entre 18 y 30 años (28,2 %) y en la población cubana fue
elevada la diferencia, con un promedio de ser resultado no sé. Fue heterogénea la distribución por
ocupación y predominaron los empleados (23.7%); en cuanto a escolaridad, destacaron los encuestados
con nivel de preparatoria (32.1) y sobresalen las familias nucleares integradas por 2 o 3 individuos, con
un tamaño promedio de tres individuos por familia.
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Tabla 1
Características de las personas entrevistadas. Comparativo Investigación A - Investigación B.
CARACTERÍSTICAS POBLACIÓN A POBLACION B
SOCIODEMOGRÁFICAS N= 90 % N= 168 %
Núcleo familiar 28 (2-3 miembros) 31.1 48 (3 miembros) 28.5
Sexo 51 (mujeres) 54.9 90 (mujeres) 53.5
Edad 22 (18-30 años) 24.4 41 (40-49 años) 24.4
Ocupación 22 (ama de casa) 24.4 79 (empleados) 74.6
Escolaridad 33 (preparatoria) 33.6 79 (preuniversitarios) 47
Fuente: cuestionario
Respuestas al cuestionario
Sobre las 16 preguntas del cuestionario referidas a deberes individuales (tabla 2), es notorio que el mayor
porcentaje de respuestas positivas corresponde a la atención médica individual preventiva (86.1%), al
considerar esta actividad como un auxiliar para conservar la salud; le sigue el cumplimiento de
actividades higiénicas personales, como la higiene personal, incluida la higiene bucal (87.6%), que
consideraron importante, ya que "contribuye a prevenir ciertas enfermedades".
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Tabla 2
Opiniones sobre la salud individual y colectiva. Comparativo Investigación A - Investigación B.
OPINION POBLACION A POBLACION B
CORRECTA N= 90 % N= 168 %
Concepto de salud 82 91.1 92 54.7
El estado y el derecho 63 70 168 100
derecho a la salud
El estado y el cuidado 73 81.1 139 82.7
de la salud
Autonomía con 54 60 133 79.5
relación a la salud
Acciones para cuidar 72 80 133 79.5
la salud individual
Acciones para 85 94.4 138 82.7
preservar la salud de
la comunidad
Fuente: cuestionario

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La pregunta con menos respuestas positivas se relacionaba con el vínculo autonomía individual-bien
comunitario (23.2%), al reconocer que "se afecta su autonomía, pero todo sea por el cuidado de su
salud". También resultó llamativo que solamente el 42.5% de los encuestados, desecha la basura en
forma adecuada. En cuanto a la dependencia con el estado-gobierno para el cuidado de la salud, 61
encuestados (30%) consideraron que el estado era responsable de su salud, bien diferente a la opinión
mayoritaria (69.8%), quienes reconocieron que "de ellos depende un completo bienestar físico
emocional psicológico y funcional y no es el estado el responsable de la salud en su totalidad". En
resumen, más del 90% de los encuestados, estuvo totalmente dispuesto en reconocer como un deber, la
responsabilidad individual para la salud.
El contenido de las seis preguntas del cuestionario referidas a deberes colectivos, aunque poco
numerosas fueron pertinentes para entender la relación individuo-comunidad-salud (tabla 3).
Tabla 3
Disposición para cumplir deberes de salud individuales y colectivos. Comparativo Investigación A -
Investigación B.
TIPO DE DEBERES POBLACION A POBLACION B
N= 90 % N= 168 %
Deberes individuales
Mantener dieta 81 90 132 78.8
balanceada
Mantener adecuada 81 90 124 74.4
higiene corporal
Realizar exámenes para 87 97.8 57 34.4
detección temprana de
enfermedad
Deberes colectivos
Mantener la salud 63 71 141 84
ambiental
Acatar medidas de 65 73 133 79.5

pág. 2455
aislamiento y cuarentena
Informar su estado o 54 61 125 74.8
condición de salud
Adoptar normas para 83 93 0 0
la salud de la comunidad ⃰
Ejecutar acciones 82 92 24 14.6
preventivas en el hogar
Fuente: cuestionario ⃰ Solo en la Investigación A
El porcentaje más elevado de respuestas positivas (51.9%), correspondió a la obligación estatal de
cumplir con el derecho a la salud y es notorio que 48% tuvieron una respuesta negativa. El segundo
porcentaje más elevado se refería al volumen de la música como molestia para la comunidad; el 49.5%
reconoció como un deber no ocasionar esa molestia pública y expresó que "disfrutan la música en fines
de semana y evitan que sea un volumen que moleste o perturbe la tranquilidad de sus comunidades". La
tercera pregunta con respuestas positivas altas (46.5%), se enfocó a la responsabilidad solidaria del
encuestado para cuidar su salud y la salud de la comunidad. Reconocieron que "tienen presente que sus
acciones pueden impactar en su comunidad, así como en su salud". Al igual que con la responsabilidad
individual, más del 90% de encuestados, reconocieron la importancia y obligación de cumplir con sus
deberes de salud colectiva.
DISCUSION
Se reconoce a la salud como un derecho humano universal, como una segunda generación de estos
derechos, es decir, los denominados derechos sociales y esta situación reduce la exigibilidad jurídica
que sí poseen los derechos civiles y políticos (Villarroel, 2009).
Al parecer, esta situación origina el reconocimiento de la protección a la salud más que a la salud en sí,
como un derecho humano consagrado en 19 de las 35 Constituciones de los Estados Miembros de la
Organización Panamericana de la Salud (Bolivia, Brasil, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Guyana,
Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname,
Uruguay y Venezuela). Las Cartas Magnas de Bolivia, Brasil, Guatemala, Honduras, Perú, Uruguay y

pág. 2456
Venezuela contemplan, explícitamente el deber de los individuos de participar activamente en la
promoción y defensa del derecho a la salud y la preservación del ambiente. En otras se hace explícita la
obligación por parte de los ciudadanos de cumplir ciertas medidas sanitarias, de saneamiento y de
socorro, o no abandono a menores de edad, ancianos, enfermos y otros grupos vulnerables (Luis y
Martínez, 2013).
En México, no es hasta las reformas de mayo de 2003 en la Ley General de Salud, que se define mejor
cómo proveer una protección social en salud más claramente abierta a todos, con el establecimiento del
Sistema de Protección Social en Salud (DOF, 2004) y (Charvel, 2009), En la propia Ley, en el Título
Tercero Bis, se establecen los Derechos y Obligaciones de los Beneficiarios y en el Capítulo IV,
aparecen los deberes y derechos comunitarios para la salud y la participación ciudadana en el sistema
nacional de salud8.
Lo interesante es que en casi ninguna de estas Cartas Magnas se precisan los deberes relacionados con
la salud en su concepción más integral, más bien, se orientan a exigir el comportamiento ciudadano
cuando se reciben servicios de atención médica (Elizondo, 2007). En este sentido, la encuesta realizada
ofreció valiosa información sobre la opinión de las personas entrevistadas acerca de cumplir sus deberes
para la salud, tanto individuales como colectivos, lo que amplía el rango y ofrece una visión más
holística de la salud.
Desde una perspectiva contemporánea de la salud pública, esta ausencia de una definición integral de
los deberes ciudadanos limita la capacidad de los sistemas sanitarios para transitar hacia modelos
preventivos y participativos, ya que la responsabilidad social en salud se reduce a un plano normativo
implícito y no a una práctica social estructurada (Daniels, 2020). En este marco, los deberes para la salud
se configuran como un elemento clave para equilibrar la relación entre derechos exigibles y
compromisos asumidos por la población.
En la investigación cubana revisada, que resultó un modelo comparativo para nuestro estudio, la cifra
de encuestados fue de 168 personas, residentes en un área de salud de un municipio y además de la
encuesta, se efectuaron grupos focales con esos participantes. En los datos generales, hubo predominio
de las familias nucleares —tamaño promedio de tres individuos por familia—, del sexo femenino, de
los grupos de edad de 40 a 49 años, de la escolaridad preuniversitaria y de los empleados estatales. La

pág. 2457
responsabilidad de todos de cuidar de la salud propia y colectiva, fue reconocida por el 89.9 %. Acerca
de la responsabilidad individual, el 80% de los encuestados estuvo dispuesto a cumplirla, y los con
mayor porcentaje de aceptación fueron: desechar la basura de forma adecuada, procurar formas sanas
de recreación, mantener una dieta balanceada y mantener una higiene corporal adecuada.
Por su parte, en nuestro estudio se encuestaron 202 personas que residían en cuatro municipios y tanto
en la responsabilidad individual como colectiva, las personas encuestadas reconocieron que deben
cumplirse deberes para la salud individual y colectiva, sin embargo, cuando se analizaron las respuestas,
en ningún caso fueron superiores al 88%.
Este hallazgo coincide con estudios recientes que señalan que la aceptación parcial de los deberes
sanitarios refleja tensiones entre la autonomía individual y el bien común, especialmente en sociedades
donde predomina una concepción asistencialista del derecho a la salud (Venkatapuram, 2021). La
dificultad para alcanzar niveles más altos de corresponsabilidad sugiere la necesidad de fortalecer los
procesos educativos y normativos que articulen la ética, la salud y la ciudadanía.
En los datos generales, el resultado fue similar en cuanto al sexo (predominio femenino), a la escolaridad
(preparatoria), a la ocupación (empleados) y al número de integrantes de las familias nucleares. La
mayor diferencia se observó entre los grupos de edad, donde se destacaron los jóvenes en nuestro
estudio. También hubo coincidencia en algunas respuestas sobre la responsabilidad individual,
específicamente en relación con la higiene personal, con cifras más elevadas en la población tabasqueña.
Destaca el comentario de algunos encuestados al expresar que "las personas hacen referencia a que las
actividades físicas y culturales son parte de la medicina preventiva, por lo que ellos sí lo consideran un
deber personal". Por su parte, las respuestas sobre los deberes colectivos no fueron tan similares, pero
debe reconocerse la inclusión en el cuestionario de preguntas ajustadas a nuestro contexto. No obstante,
sí reconocieron la importancia y obligación de cumplir con sus deberes de salud colectiva.
La menor homogeneidad observada en los deberes colectivos ha sido descrita como una constante en
investigaciones sobre participación comunitaria, donde las prácticas orientadas al bien común suelen
enfrentarse a barreras culturales, económicas y territoriales que condicionan su adopción (Abel &
McQueen, 2020). Este aspecto resulta especialmente relevante para el diseño de intervenciones locales
en salud pública.

pág. 2458
Fue relevante que un elevado porcentaje de los encuestados reconociera que, aunque el Estado le
garantiza el derecho a la salud, no siempre cumple con ese mandato constitucional (51.9%). Además,
no lo consideran totalmente responsable del cuidado de su salud, pues las personas también deben
mantener entornos saludables, no exponerse al riesgo de contagio de enfermedades, acudir con
regularidad a chequeos médicos y cumplir las orientaciones del personal de salud. Las personas se
sienten responsables de cuidar su salud, lo cual también beneficia a su comunidad (Elizondo, 2007).
Este reconocimiento del límite de la acción estatal refuerza la idea de que la salud es un bien público
compartido, cuya protección requiere la convergencia entre políticas públicas eficaces y conductas
sociales responsables. A criterio de Gilson (2020) cuando los ciudadanos internalizan su papel activo,
se fortalece la legitimidad social de las intervenciones sanitarias y se incrementa la sostenibilidad de los
sistemas de salud.
Estos resultados confirman que, aunque son obvias las diferencias políticas, sociales, económicas y
culturales entre la población tabasqueña y la población cubana, se identificaron algunas similitudes
sobre un tema tan controversial como la responsabilidad ante los deberes para la salud individual y
colectiva (Fresno, 2014) (Devisch, 2012) y (Lacey y Pickard, 2013), lo que traduce el nivel de conciencia
ciudadana en ambas poblaciones, aunque no se les exija el cumplimiento de esos deberes
Ante la exigencia de un derecho es imprescindible el cumplimiento de un deber, por eso, resulta
necesario que además del derecho a la protección de la salud, se consigne en las Constituciones con toda
precisión, los deberes ciudadanos -no solamente vinculados con la prestación de servicios de atención
médica- sino con la responsabilidad de cumplir deberes, que garanticen la conservación de la salud
individual y comunitaria
CONCLUSIONES
Es evidente la importancia de haber indagado sobre la responsabilidad individual y colectiva que los
ciudadanos tabasqueños entrevistados reconocen respecto de los deberes de salud. Con este estudio se
obtuvo valiosa información al respecto, pues se reconocieron sus derechos y obligaciones, así como su
responsabilidad ciudadana. Este hallazgo es consistente con la evidencia internacional que señala que el
reconocimiento explícito de la corresponsabilidad sanitaria constituye un elemento clave para fortalecer
la salud pública y la cohesión social, particularmente en contextos marcados por desigualdades

pág. 2459
estructurales y limitaciones en el acceso efectivo a los servicios de salud. Los resultados, aunque no
generalizables, traducen el conocimiento de la población sobre la concepción de la salud, los riesgos y
amenazas a enfrentar e indirectamente, el trabajo de las autoridades gubernamentales y el personal de
salud con relación a las políticas y estrategias para elevar el nivel de salud de la población tabasqueña.
Los resultados del estudio confirman que la percepción ciudadana sobre los deberes para la salud
constituye un componente fundamental para el fortalecimiento de la salud pública y se reconoce la
necesidad de reforzar estrategias educativas, comunitarias e institucionales que promuevan una cultura
de autocuidado, prevención y corresponsabilidad social, más allá del ámbito estrictamente asistencial.
Al mismo tiempo se reconoce la importancia de ampliar el enfoque tradicional del cumplimiento de los
deberes para la salud, más allá de la utilización de los servicios asistenciales, sino en una concepción
integral de la salud que incluya conductas, entornos y relaciones sociales. Avanzar en esta dirección
resulta esencial para consolidar comunidades más conscientes, solidarias y comprometidas con la
protección de la salud individual y colectiva en el estado de Tabasco.
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Conflicto de interés:
Los autores declaran no existió conflicto de interés para realizar esta investigación