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nulas, ya que como lo indica el Acuerdo de París, es necesario que las emisiones de estos gases se
reduzcan un 45% para 2030 y se alcance el cero neto para 2050 (ONU, 2024).
A nivel global, la urgencia climática ha impulsado el desarrollo e implementación de estrategias
gubernamentales encaminadas a reducir las emisiones de CO₂, que se vean reflejadas en las políticas
económicas, energéticas e industriales. Desde marcos regulatorios vinculantes y mercados de carbono
hasta ambiciosos paquetes de inversión en tecnologías limpias, los gobiernos están diseñando respuestas
nacionales y regionales para alinearse con los objetivos del Acuerdo de París. Este esfuerzo colectivo,
sin embargo, exhibe una notable diversidad en su ambición, instrumentos y velocidad de ejecución,
reflejando las distintas realidades económicas, capacidades tecnológicas y prioridades políticas de cada
país o bloque regional en la carrera por descarbonizar sus economías.
La Unión Europea se ha posicionado como líder global con el Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo
central es alcanzar la neutralidad climática para 2050 (comisión Europea, 2024); con una estrategia
basada en el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), un mercado de carbono que cubre sectores clave
como la energía y la aviación, y que ha sido reforzado recientemente para ser más ambicioso (Comisión
Europea, 2025). Complementariamente, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), en
fase de implementación, busca gravar las importaciones de productos con alta huella de carbono para
evitar la "fuga" de emisiones (Comisión Europea, 2023). Estas políticas están respaldadas por paquetes
legislativos que establecen una meta vinculante de reducir las emisiones netas en al menos un 55%
respecto a 1990 para 2030. En Asia, las estrategias son diversas; China, el mayor emisor actual, se ha
comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para 2060 y un pico de emisiones antes de 2030,
impulsando masivamente las energías renovables y un mercado nacional de carbono; mientras que
Japón y Corea del Sur han fijado metas netas cero para 2050, apostando por tecnologías como el
hidrógeno y la captura de carbono (IEA, 2023). Fuera de Asia, destaca el caso de Estados Unidos, que,
con la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de 2022, ha movilizado inversiones históricas en energías
limpias y electrificación, aunque su enfoque es más de subsidios que de mecanismos de precio al
carbono (The White House, 2022).
Por su parte, México, como economía emergente y miembro del G20, es parte del Acuerdo de París y
presentó una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) actualizada en 2022,