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INTRODUCCIÓN
Contexto y Justificación
La Iglesia Católica atraviesa uno de los momentos de transformación más significativos de su historia
contemporánea. Desde el Concilio Vaticano II, se ha producido un cambio teológico y pastoral
fundamental: el reconocimiento de la identidad y misión propia de los laicos, no como meros ejecutores
de las directrices clericales, sino como agentes corresponsables en la evangelización y la transformación
de las estructuras temporales (Wendlinder, 2013). Este cambio de paradigma ha cobrado una renovada
urgencia bajo el pontificado de Francisco, quien ha impulsado el concepto de "sinodalidad" como el
camino constitutivo de la Iglesia en el tercer milenio (Bańka, 2024). La sinodalidad implica caminar
juntos, escucharse mutuamente y participar activamente en la toma de decisiones, lo que requiere
inevitablemente el desarrollo de nuevas competencias de liderazgo entre los laicos.
En el contexto específico de México, la participación de los laicos tiene matices históricos y políticos
profundos. A diferencia de otros contextos donde la secularización fue gradual, en México la relación
Iglesia-Estado estuvo marcada por conflictos violentos como la Guerra Cristera y la posterior
persecución religiosa, lo que forzó a los laicos a organizarse de manera autónoma y resiliente, a menudo
en la clandestinidad o a través de organizaciones civiles como la Acción Católica Mexicana (Hernández,
2009; Traslosheros, 2009). Esta herencia histórica ha configurado un perfil de laico que, si bien es fiel
a la institución, ha desarrollado mecanismos de supervivencia y organización que no siempre responden
a las jerarquías tradicionales.
Planteamiento del Problema
A pesar de la retórica sobre la importancia de los laicos, persiste una tensión entre los modelos de
liderazgo heredados y las necesidades actuales. La literatura académica sugiere que el "clericalismo"
sigue siendo un obstáculo para el desarrollo pleno de los laicos (Formicola, 2019), mientras que,
simultáneamente, se espera que los laicos asuman roles directivos en escuelas, parroquias y movimientos
sociales. Sin embargo, existe una escasez de datos empíricos sobre cómo lideran realmente los laicos
católicos en México hoy en día. ¿Están replicando los modelos autoritarios del pasado clerical? ¿Han
adoptado modelos democráticos y participativos acordes con la sinodalidad? ¿O existe una tendencia
hacia la dispersión y la falta de dirección?